Capitulo 13

Hermione se encontraba frente al espejo, mirando su vestido. Había decidido vestirse de hada para el baile. Vestía un largo vestido ajustado, de color plateado, que caía hasta el suelo. Las mangas también eran ajustadas y le caían por encima de los codos. El vestido titilaba a la luz y parecía estar hecho de un millón de colores. Su pelo caía, fluyendo en rizos suaves.

Hermione paró para mirar el libro que estaba abierto por la página de su disfraz. Era el que se había comprado en Hogsmeade hace varias semanas: Hechizos Perdidos y Olvidados. El libro descansaba abierto por el hechizo del color del pelo. Se miró fijamente al espejo y se preguntó cuál sería el mejor color para ella. Se decidió por un rubio platino, que casi parecía blanco; era muy blanqueador. Pronunció el hechizo específico para el color, Cambio huerita, y agitó la varita sobre su cabeza. Inmediatamente, sus rizos castaños claros se volvieron platinos.

Cogió una corona hecha de pequeñas rosas púrpuras y la colocó sobre su cabeza, coronando sus nuevos mechones dorados y le añadió color para que conjuntara. Su cara tenía algo de sombra de ojos de un morado brillante, así que literalmente, brillaban. Sonrió a su reflejo en el espejo. Le había tomado un poco de tiempo conseguir estar perfecta, pero estaba feliz con el resultado. El conjunto finalizaba con un par de alas suaves de encaje. Cubrían su espalda, extendiéndose desde sus hombros. Las alas brillaban con la luz. El aspecto total era bastante espectacular, tenía que admitirlo. Se sentía realmente hermosa. Tocando el morado pintalabios una vez más, se volvió hacia la puerta.

Entró en el Gran Comedor y miró alrededor. Murciélagos de papel encantados volaban alto sobre las cabezas de los estudiantes. Había calabazas funcionando como faroles sobre una mesa en la esquina, cantando canciones escalofriantes. Hermione sonrió. Mesas alineadas al borde de la sala, cada una adornada con un negro mantel, y un pequeño candelabro de velas negras en el centro. La pista de baile había sido decorada con un gato negro como patrón. Los gatos negros estaban diseminados por todo el suelo. Todos tenían la espalda encorvada y bufaban cuando se les pisaban. Con cuidado, Hermione cruzó el suelo sin pisarlos. Tenía que admitirlo, el Comedor lucía genial.

Parecía que todas las miradas estaban puestas en ella cuando entró. Sonrió para sí y anduvo hacia los otros profesores, quienes formaban una multitud alrededor de la mesa de bebidas. No se le echaría alcohol al ponche este año. (N/T: la expresión "spiking of the punch" Significa echar alcohol en una mezcla de jugos para tomar (punch), sin que los demás lo sepan, para que se emborrachen.)

Albus se volvió a ella y dijo, "¡Hermione, te ves completamente encantadora esta noche!"

Minerva McGonagall, que estaba de pie a su lado y vestida de gato negro, añadió sus halagos.

"Gracias, Minerva. Muy creativo el traje que lleva," dijo en broma, pensando en la forma animaga de Minerva. Ella le sonrió ligeramente.

"Albus, ¿qué se supone que eres?"

"Soy un caramelo de limón."

Hermione miró fijamente su traje una vez más. Por supuesto que el hombre se había vestido como un caramelo de limón. Vestía un traje color amarillo brillante hasta el suelo que se recogía al final. Zapatos de cuero de un amarillo charol con calcetines amarillos adornaban sus pies, y tenía una gorrita en la cabeza para acabar el 'disfraz'.

"Muy divertido, Albus," dijo Hermione entre risas. Poniéndose seria, bajó la voz de manera que solo él pudiese oírla.

"Quería disculparme por mi arrebato en su oficina hará un par de semanas. Tenía todo el derecho de despedirme en el acto. Gracias por no hacerlo. Fui irrespetuosa, y realmente no quería hacerlo."

Albus colocó la mano en su hombro. "Está bien, Hermione; entendí que estabas enfadada y no me tomé nada a pecho, especialmente la parte sobre que me perseguirías y me matarías."

Hermione sintió sus mejillas volverse rojas.

"Probablemente estaré muerto por entonces, de todos modos," bromeó mirando sobre sus gafas.

Hermione rió mientras él e ofrecía un vaso de ponche. Lentamente, dio unos sorbos y miró por la sala. Sus ojos se posaron en un joven que entraba en el Comedor, y casi deja caer su bebida. Severus estaba entrando por la puerta, y simplemente estaba guapísimo. Su pelo era una marea negra atado a la altura del cuello. Vestía una camisa blanca con una faja de frac roja y una pajarita. Los pantalones adecuados de un color negro finalizaban el conjunto. Llevaba una gran capa negra sobre el conjunto y –no podía creerlo – se hinchaba tras él mientras andaba. Él la vio y sus ojos se iluminaron. Cambió de dirección para poder encontrarse con ella.

Llegó hacia ella y sonrió, mostrando unos dientes puntiagudos. Hermione se rió en el vaso, haciendo que Severus frunciera el ceño.

"¿No te gusta mi disfraz?"

Hermione soltó una risita y lo apartó de todos para así poder decirle que era tan divertido. Se volvió y comenzó a reír otra vez.

"Umm," dijo elocuentemente. "Te ves... umm"

"¡Escúpelo, mujer!"

"No, no lo debería decir. En realidad, no es nada. Te ves bien."

"¡Hermione!"

Ella abrió la boca y la cerró otra vez. Empezó a reírse otra vez, incapaz de controlarse. Severus comenzó a gruñirle. Finalmente, consiguió reunir el coraje para decírselo.

"Tus futuros estudiantes piensan que eres un vampiro y te llaman el murciélago de las mazmorras," dijo bastante rápido.

Severus la miró horrorizado. Luego, mostró una gran sonrisa en su rostro, mostrando sus puntiagudos dientes otra vez. "Puedo verlo como una ventaja."

Hermione solo sacudió la cabeza. "Severus, te ves increíble, de verdad. No ayudo, pero me recuerdas al murciélago de las mazmorras. Juro que nunca te he visto vestido como vampiro antes, pero estoy segura de que esa es la razón de que lo haya recordado."

"¿Cómo voy normalmente cuando vengo a estas cosas?"

"No sueles asistir, y cuando lo haces, vienes como tú mismo. Escalofriante, ¿eh?" bajó la voz y arqueó una ceja.

Él frunció el ceño. "¿Voy a ser el blanco de tus bromas esta noche?" se quejó.

Hermione se puso muy sería. "No, Severus, sólo me burlaré de ti una vez por hora."

"Ya te has burlado dos veces, así que mejor que no escuche nada durante dos horas." Entrecerró los ojos amenazante.

Ella rió.

"¿Quieres decir que no te intimido para nada con este traje?"

Lo miró arriba abajo reconociéndolo, admirando secretamente cada pulgada. "No puedo decir que eres," dijo suavemente.

"Van tres. Estás cerca del límite, mujer." Le señaló con su dedo a la cara. "Habrá graves repercusiones si tus bromas sobrepasan las tres veces esta noche."

Ella le saludó militarmente. "Sí, señor."

La banda empezó a tocar, y la pista de baile pronto se pobló con giros de adolescentes. Severus le extendió la mano.

"¿Quieres bailar?" preguntó.

"Me encantaría," habló a borbotones. Dejó su vaso y siguió a Severus a la pista de baile. Giraron con todos los demás al animado ritmo. Hermione miró a su alrededor y notó que unos cuantos profesores aparte de ella bailaban al rápido ritmo. Mallory estaba bailando cerca. Iba vestida de princesa. Su traje rosa, fluía girando a su alrededor mientras bailaba con un Hufflepuff de séptimo. Una tiara de plata coronaba su cabeza de rizos negros. Miró fijamente a Hermione y Severus y mostró una gran sonrisa. Le guiñó un ojo a Hermione y dirigió su atención de vuelta al estudiante con el que bailaba. Hermione rodó los ojos y volvió la vista a Severus. Notó que sus ojos estaban fijos en ella. Le sonrió y continuó con el baile.

Vio a James Potter y a Lily Evans en un estrecho abrazo. Estaban vestidos como Sanador y Medimaga. Incluso en las partes rápidas del baile, estaban pegados el uno al otro. Parecía que el enojo que había sentido Lily hacia James había desaparecido. En realidad, Hermione no podía entender a Lily. Rompió su amistad con Severus por una simple palabra, y aún seguía saliendo con James, incluso cuando éste le había mentido claramente. Oh bueno, no había nada que pudiese hacer al respecto, después de todo, no era su relación.

Hermione desvió su atención a otros en la pista de baile. Notó a dos estudiantes de séptimo año bailando con Merodeadores. Remus Lupin, vestido como el Rey Arturo, estaba bailando con una Ravenclaw gitana, Debra Garron. Su vestido le recordaba a Hermione el personaje Disney Esmeralda. Por supuesto, esa película no había sido creada aún, y aunque lo fuera, pocos en esa sala la conocerían.

Sirius Black, que estaba disfrazado como un hippie, su traje salpicado con estampados púrpuras y un collar con un gran símbolo del paz colgando alrededor del cuello, estaba bailando con Nat Kensington. Ella había alargado su pelo rubio oscuro considerablemente, y le llegaba más allá de la cintura. Cada vez que se movía, el pelo oscilaba a su alrededor. Tenía una cinta del pelo color verde lima alrededor de la cabeza que hacía juego con las espirales del estampado de su vestido. Hermione rió. Nat estaba totalmente metida en el papel formando una "V" con los dedos y pasándolos por los ojos mientras bailaba.

Sirius sonreía perversamente a la joven. Hermione lo había visto seguir a la Srita. Kensington últimamente. Debía haber perdido la cabeza por ella. Esperaba que fuese un caballero esa noche mientras lo veía acercarse más y más a Nat, con los brazos colocados en su cintura mientras bailaban al compás. Hermione entrecerró los ojos ante el intento de hombre galante. Devolvió su atención a Severus. No se había dado cuenta de que la había estado mirando fijamente todo este tiempo que ella observaba a los otros bailarines.

La canción terminó después de un minuto y dos, y una canción lenta empezó a sonar. Se volvió para dejar la pista de baile pero se sorprendió al sentir a Severus agarrarla y atraerla hacia sí. Pronto estaban juntos, balaceándose con la música. Hermione aguantó el aliento al sentirlo tan cerca. Su corazón comenzó a latir. Alzó la vista hacia Severus. La estaba mirando directamente a los ojos. Sus miradas se encontraron y él no apartó la mirada. Miró en esos profundos pozos negros mientras la miraban a ella y a través de ella. Se sentía totalmente expuesta. Hermione notaba descargas eléctricas entre los dos.

Se percató de que la cabeza de Severus se encontraba cada vez más cerca de la suya. Iba a besarla, lo sabía y lo deseaba. ¿Por qué estaba tardando tanto en llegar a sus labios? Pensó que quizás podría ayudarle tirando de su cabeza abajo, pero eso no sería propio de una dama. ¿A quién le importaba si no era propio de una dama? Colocó la mano tras su cuello, lista para acercarlo hacia ella.

De repente, el ambiente fue completamente destrozado por un golpe en sus hombros. Ambas cabezas se movieron bruscamente y miraron fijamente a Lucius Malofy, quien vestía de Robin Hood y estaba sonriéndoles como el gato de Chesire.

"Creo que me prometiste un baile. ¿Puedo interrumpir?" preguntó seductoramente.

Ambos le miraron enfadados, pero Hermione tomó su mano y comenzó a bailar con él. Severus los miró irse y se dirigió hacia el lateral. Los miró durante unos minutos. Finalmente, frunció el ceño. Volviéndose rápidamente, dejó el baile.

Hermione giró con Lucius y alcanzó a ver a un murciélago mirándola fijamente. Finalmente, se dio cuenta de que era Narcisa.

"Lucius, ¿Por qué Narcisa me está mirado como si me fuese a hechizar contra la pared?"

Él rió inocentemente y luego dijo, "Puede que sea porque no he bailado con ella aún."

Los ojos de Hermione se abrieron. "¡Lucius, vas a ir a bailar con tu novia en este instante!"

"Lo haré, cuando acabe nuestro baile. Quería bailar con la mujer más hermosa antes de volver mi atención a Narcisa."

Hermione parecía sorprendida. "Gracias, supongo," dijo vacilante. "Aún debería prestarle más atención a tu cita, Sr. Malfoy."

"Ella tendrá mi atención por el resto de la noche," informó sosamente.

Hermione miró enfadada a Lucius.

"Por favor, tranquilícese Profesora Granger, después de todo, me prometiste un baile."

Hermione alzó las cejas. "No lo prometí, Sr. Malfoy, a costa de su relación con la Srita. Black."

"Narcisa puede ser una vaca celosa. Se repondrá tan pronto como vuelva a su lado. Además, yo quería bailar con usted antes que todos los demás caballeros pululen a tu alrededor. Realmente estás impresionante."

Hermione se sonrojó y le sonrió. "Gracias, Sr. Malfoy. Sé que le estoy haciendo pasar por un momento difícil, pero aprecio sus cumplidos."

"Entonces, ¿quizás deba darle más?"

"No tiente su suerte, Sr. Malfoy."

Él le sonrió. "No sabe lo increíblemente divertido que es burlarse de usted."

"Me hago una idea, ya que parece uno de tus pasatiempos favoritos."

"Sólo quiero hacerle perder los estribos, Profesora. ¿Puedes culpar a un chico por eso?"

Ella inclinó su cabeza y lo miró curiosa. "Si te hubiese ignorado, habrías parado hace unas semanas. Debería haberlo hecho."

"Pero no puedes ignorarme, Profesora Granger. Mi impresionante aspecto es imposible de resistir."

Hermione irrumpió en risas, y Lucius trató de parecer herido. "¡Eres demasiado presumido para tu propio bien, Sr. Malfoy!"

"No soy presumido, es la verdad," remarcó.

Hermione sonrió y sacudió la cabeza. "Verdad o no, quizás debas dejar que otros hagan esos comentarios sobre ti en vez de proclamarlos tú mismo."

"Quizás, ¿pero dónde estaría la diversión en eso?"

Hermione solo pudo sonreír. Sinceramente, ese joven era exasperante a veces.

Finalmente el baile acabó, pero antes de que Hermione tuviese la oportunidad de volverse y alejarse, encontró los labios de Lucius sobre los suyos en un beso apasionado. Lo empujó y le miró incrédula.

"Sr. Malfoy, ¿qué crees que estás haciendo?" exigió.

"Sólo me estoy divirtiendo un poco, Profesora," dijo astutamente.

Hermione miró con los ojos entrecerrados a Lucius. "Eso será detención mañana por la noche Sr. Malfoy, por... por... ¡besar a un profesor!"

Con eso, se fue airada. Lucius se encogió de hombros y sonrió, saliendo para encontrar su verdadera cita.

Hermione volvió a su lugar en el lateral, echando humo. Buscó a Severus, pero no estaba ahí. Bueno, no habían acordado en ir juntos, así que tenía que estar por ahí. Miró a su alrededor, buscándolo, pero no lo encontró. Mallory se dirigió hacia ella con una gran sonrisa en la cara.

"¡Parece que tienes a todos los chicos tras de ti esta noche!" bromeó.

"No sé como Malfoy se pudo atrever," bufó Hermione.

"¡Oh! ¡A mí no me importaría si decidiese besarme!"

"¡Mallory! Tiene novia."

"Sólo estaba bromeando, Hermione. Guapo o no, es demasiado joven para mi."

"No puedes ser mucho más mayor que yo, Mallory," indicó Hermione. Nunca habían hablado de sus edades.

"¿Cuántos años tienes, Hermione?"

"Tengo veintidós," le dijo Hermione.

"Yo cuarenta," confesó Mallory.

Hermione la miró fijamente con los ojos abiertos. Se fijó en su piel suave y su espléndida figura. No parecía mayor de veintiocho.

"¡Wow! ¡Nunca me lo hubiera imaginado!"

"Evidente," rió Mallory.

Hermione le sonrió.

"Te vi a ti y Severus acaramelados durante el último baile," remarcó.

Hermione rodó los ojos. "Por favor, Mallory, ¡solo era un baile!" rió de lo absurdo de la afirmación, pero no se convencía a sí misma.

"Seguro, Hermione, y estoy bien versada en literatura Muggle. ¡Casi te besa!"

Hermione la miró pensativamente. "Sí, hasta que fuimos groseramente interrumpidos," dijo con pesar. "Seguramente lo mejor es que no lo hubiese hecho."

Mallory la miró exasperada. "¿Por qué insistes en alejarlo, Hermione? Se ve que está loco por ti."

"Ya te he dicho el porqué, Mallory."

"Creo que te mientes a ti misma, Hermione. Quieres que te bese tanto como él quiere, puedo verlo. Deja de provocarlo, y háblale de tus sentimientos o déjalo en paz."

Hermione miró a Mallory shockeada. Sus palabras la habían golpeado como una tonelada de ladrillos. Por primera vez, Hermione se percató de lo cruel que estaba siendo. ¡Había sido tan egoísta! Le había estado dando falsas esperanzas. Pero lo amaba. ¿Cómo podría separarse de él? Necesitaba decidirse sobre lo que quería. ¿Pero no lo había hecho ya? Ella no quiso una relación con él. Por supuesto, ese era el caso. Mallory estaba en lo cierto; se estaba aprovechando de él. Hermione miró a Mallory con una mueca.

"Oh, he sido horrible, ¿verdad? ¿Qué voy a hacer?" le preguntó a Mallory.

"Vas a ir a decirle lo que sientes, por supuesto. La otra opción es ridícula y solo os hará sentir desdichados."

Hermione frunció el ceño. "No estoy segura de si puedo hacerlo, Mallory. Soy demasiado cobarde."

Mallory rió. "¿Puedes resistir ante cuatro Mortífagos que tratan de matarte, pero no puedes confesarle un pequeño enamoramiento a un joven?"

"No es tan fácil." Hermione bajó la mirada avergonzada. "Y no es sólo un enamoramiento."

"¡Lo sabía!" gritó Mallory, mientras señala con el dedo a la joven bruja. "¡Tienes que decírselo Hermione! Serás una tonta si no lo haces."

Hermione vaciló otra vez. "Lo pensaré."

Mallory fue agarrada por Sirius Black. Se volvió a Hermione mientras era jalada a la pista de baile.

"¡Sólo díselo!" le gritó a Hermione.


A/N: Siguiente: ¿Le contará Hermione a Severus acerca de sus sentimientos? ¿Y por qué se fue él?

Gracias por leer y dejar review. Me encantan vuestros comentarios. No os enfadéis conmigo por dejaros con un casi beso. Tenéis un beso de Malfoy al menos. ¡Ow! ¡No me tiréis cosas! ¡eso duele!

xamo: ¿Qué irá a hacer Hermione?... Siento mucho el retraso, pero ya estoy aquí con energías renovadas. Desgraciadamente he estado enferma y algunos problemas familiares, pero ya está todo solucionado. Pronto estará el siguiente capítulo listo. Espero que disfrutéis con éste último!