Capitulo 14
Severus miraba los terrenos desde la Torre de Astronomía. Bajó la vista hacia el suelo, pero no vio nada. Su mente estaba repleta de pensamientos de Hermione Granger. El corazón estuvo cerca de parársele cuando la alcanzó a ver en el Gran Comedor esa noche. Parecía un ángel. Su pelo había sido transformado para tener apariencia de seda, y su vestido acentuaba su forma perfectamente. Brillaba y titilaba en diferentes colores cuando le daba la luz. Estaba increíblemente preciosa.
Se había reído cuando le vio, lo que hizo que su corazón saltara cuando la oyó, y se avergonzó al pensar que no lo encontraba atractivo. Su explicación alivió su mente un tanto, pero luego continuó burlándose. En realidad, le encantaba cuando hacia eso. Sus bromas, viniendo de cualquier otra persona, le enviarían a la diatriba, pero él sabía que no había malicia en sus palabras. Disfrutaba el sparring (N/T: palabra perteneciente al mundo de boxeo, que hace referencia a un combate amistoso) que tenían, inmensamente.
Severus no podía entenderla. A veces sentía como si le importara tanto como ella le importaba a él; pero una y otra vez había probado que estaba equivocado. Supo su respuesta cuando se habían besado antes, ya que al final ella lo lanzaba lejos. No le quería de esa forma y nunca lo haría.
Por supuesto, ¿cómo podría? Mira en lo que se había convertido. Se había unido por si mismo al Señor Oscuro, convirtiéndose en un símbolo del mal. Nadie podía mirar el pasado y ver quien era realmente. Lily no podía. Había estado en contra de la elección de sus amigos desde el principio. Eso había sido lo que hizo que se distanciara de él, eso y su despectivo comentario hacia ella.
No, no le importaría a nadie ahora que se había convertido en algo tan maligno. Nunca le importaría a Hermione Granger por eso. Ella significaba todo lo bueno y correcto en el mundo. Nunca podría implicarse románticamente con él. Probablemente, se sentía asqueada de solo pensarlo.
También conocía a su 'yo futuro', y había sido terrible con ella. Probablemente, cuando la besó, todo en lo que pensaría sería sobre el horrible profesor que la reprendía a cada momento, el murciélago que nadie quería. Estaba sorprendido de que no se hubiese alejado gritando de él.
No, no había posibilidad de que ella viniese para quererle de esa forma. La joven ya había decidido que él no era para ella. Era increíblemente cabezota. Nunca cambiaría su decisión. Normalmente encontraba su tenacidad admirable, pero estaban las veces como estas, cuando la cegaba de la verdad, frustrándolo a no parar.
¿Por qué estaba torturándose tanto? Se aferraba a ella, incluso sabiendo que no había nada más que amistad entre ellos. Eso lo estaba destruyendo. Atesoraba cada momento con ella, pero le causaba dolor. Era un idiota. Necesitaba parar esta indulgencia antes de salir herido de forma irreparable.
La única cosa que podía hacer era romper su amistad. Quizás con la distancia pudiese olvidarla de alguna forma. De alguna manera seguiría adelante. Ella seguiría adelante. Volvería a su tiempo y viviría su vida como antes. Él necesitaba salir adelante también. Sentía congelarse su corazón mientras decidía terminar su amistad con Hermione Granger. Era lo mejor a la larga. Su corazón se curaría con el tiempo. No había otra opción.
oooOOOooo
Mallory estaba en lo cierto, pensó Hermione. Esto había ido demasiado lejos. Necesitaba ser sincera con Severus. Antes de tener oportunidad de buscarle, Horace Slughorn le pidió bailar. Tras él, dos estudiantes de sexto año, consecutivos, -un cowboy americano y una uva gigante- la alcanzaron y bailaron con ella. Luego, James Potter le pidió un baile antes de que tuviese oportunidad de retirarse a los laterales. Hermione intentó ser amable con James, pero su trato con Severus había estropeado la imagen que tenía del joven. Se alegró cuando acabó el baile. Finalmente, se tambaleó hacia Dumbledore.
"Ufff, ¡estoy agotada!" gritó.
Albus sonrió.
"¿Vio por donde se fue Severus?" le preguntó mientras escaneaba la sala en busca del joven.
"Se fue durante la segunda canción," le dijo Albus.
Hermione lució preocupada un instante. Algo estaba mal. Él no se iría sin decir nada a nadie.
"¿Le importa si voy a buscarlo, Director?"
Albus miró alrededor. "Creo que tenemos un montón de vigilantes aquí, Hermione. Tómese su tiempo."
Se encaminó a la salida y salió fuera. No estaba ahí. Volvió al castillo y entró por las puertas. Bajó a las mazmorras y a la Sala Común de Slytherin. Le preguntó al cuadro si Severus estaba dentro, pero le dijo que no. Subió todas las escaleras hacia la Sala de los Menesteres, pero tampoco estaba ahí. Estaba de pie ante la puerta y reflexionando hacia donde ir cuando tuvo una idea.
Necesito encontrar a Severus Snape, necesito encontrar a Severus Snape, necesito encontrar a Severus Snape, repitió mientras pasaba ante la puerta tres veces.
Abrió la puerta y se sorprendió al ver la terraza de la Torre de Astronomía.
"Gracias," dijo mientras cerraba la puerta y se dirigía hacia la torre.
Subió corriendo las escaleras tan rápido, que tuvo que parar arriba para coger aire. Tomó unas pocas bocanadas de aire y normalizó su respiración. Luego abrió la puerta silenciosamente. Sus ojos se ajustaron a la oscuridad, y ella fue capaz de distinguir la pared de piedra que servía como borde de la terraza.
Ahí estaba, apoyado en el borde, mirando por la borda. Podía verle de perfil mientras miraba hacia abajo. Merlín, era muy apuesto. Parecía sumido en sus pensamientos. Anduvo en silencio hacia él y se paró atrás suya durante unos segundos. Él no la notó. Se acercó y colocó la mano en su hombro. Él la miró, con el ceño fruncido, y apartó la mirada.
Hermione no supo el porqué de su reacción.
"¿Estás bien, Severus? Te fuiste sin decir palabra."
"Estoy bien," dijo insípidamente.
Se colocó junto a él y miró hacia abajo. Podía ver cada detalle de los terrenos desde ahí. La hierba era gris bajo la luz de la luna, y lejos en la distancia, el lago brillaba. La vista era tan impresionante como siempre.
"¿Vienes mucho por aquí?"
"Sólo cuando quiero pensar," dijo con brusquedad.
Ella suspiró. "¿En qué estás pensando?"
"En nada," indicó.
"Suena productivo," bromeó, intentando levantar su humor.
Silencio.
"Esa era la cuarta," dijo ella, refiriéndose al número de veces que se había burlado de él. Se inclinó hacia él con aire conspirador. "¿Qué has venido a hacer?"
Él la miró solemnemente. Había una gran tristeza en sus ojos. El corazón de Hermione se encogió.
"No puedo hacer esto más, Hermione."
"¿No puedes hacer qué?" preguntó mientras buscaba en su cara una pista de lo que él estaba hablando.
Volvió a apartar la vista. "No puedo seguir pretendiendo que sólo somos amigos. No puedo seguir pasando tiempo contigo. Nunca estaré realmente contigo. Sé que no me quieres de esa forma, pero te quiero, y no puedo dejar de pensar en ti. Necesito dejar de verte por las noches. Es bastante duro con verte en clases."
Hermione lo miró fijamente durante un largo rato. Había echo exactamente lo que temía hacer. Lo había herido. Pero su miedo era para el futuro. Sin embargo, ella lo había herido ahí y ahora. No importaba que ella se fuese en ese momento y volviese a su tiempo, al final lo dejaba sólo, en agonía. ¿Por qué lo había alejado durante tanto tiempo? Los había privado a ambos ser felices. Qué idiota había sido.
Hermione alzó la mano y acarició la mejilla de Severus. Éste cerró los ojos ante la caricia.
"No", dijo rotundamente, colocando la mano en su hombro.
Él se volvió a mirarla. "¿Quieres torturarme aún más? Lo siento, Hermione, no puedo con esto más. No puedo jugar a ser solo tu amigo más tiempo."
Con eso se volvió y se dirigió a la puerta. Hermione corrió tras él y tiró de su brazo.
"¡Espera, Severus! ¡No! ¡Lo siento! He sido una estúpida. Estás equivocado. Te quiero de la misma forma." Dudó durante unos segundos, mirando su espalda rígida. "Severus, te amo," confesó con un susurro.
Él giró rápidamente la cabeza y la miró asombrado.
"Estaba asustada de lo que el futuro traería," le confesó Hermione mientras se retorcía las manos, "Pensé que terminaríamos hiriéndonos. Sabía que tendría que volver a mi tiempo. No podía ver nada bueno en que estuviésemos separados tanto tiempo." Lo miró preocupada. "No quería herirte en el futuro, pero no me percaté de que ya te había herido. ¡Perdóname, por favor! No importa el futuro; que ocurra lo que tenga que ocurrir sin importar lo que hagamos. No puedo más. Te necesito. No quiero estar sin ti ni un minuto más."
Severus se encontraba en silencio, shockeado por un momento. "¿Quieres decir que no me encuentras repulsivo?" preguntó con indecisión.
Ella lo estudió atentamente. "¿Por qué debería pensar eso?"
"Por lo horroroso que fui en tu pasado; porque soy un Mortífago."
"Severus," susurró poniendo la mano en su brazo. "Sé quien eres ahora, y amo a esa persona. Debes parar de reprenderte por elegir espiar para la Orden. No eres un mal hombre, eres un hombre increíblemente valiente. Eres cariñoso y maravilloso, y te encuentro increíblemente atractivo. Nunca podría pensar que eres repulsivo. Te amo."
Severus examinó su cara, buscando decepción. No encontró nada más que un inmenso amor en sus ojos. La rodeo con sus brazos, y la acercó hacia él. Sus labios descendieron a los suyos, y ella se sintió plena con la dulzura de ese tierno beso. Entrelazó los brazos tras su cuello y lo acercó aún más, besándolo una y otra vez. No tenía bastante ahora que le había confesado su amor. Él era su todo.
Severus, a su vez, no podía creer su suerte. Se encontraba desconsolado ante el pensamiento de no poder verla más. Había pensado que sería el fin de su amistad, pero su relación sólo acababa de empezar. Se sumió en los besos y se perdió completamente. Ella era su todo.
"No pares." suspiró Hermione entre besos. "Nunca pares."
Él sonrió y la acercó incluso aún más. "No lo haré, porque también te amo," susurró, mientras sus labios volvían a descender sobre los de ella.
Su corazón saltó ante esas palabras. Sabía que él la quería, pero nunca se atrevió a pensar que posiblemente ya la amara. Pero sí lo hacia. El corazón le dio un vuelco mientras la besaba pasionalmente. Nunca tendría suficiente de él y de sus besos consumidores-de-todo-el-tiempo-disponible que le enviaban escalofríos por la columna, llenándola de un amor que no puede ser expresado con palabras. Sus labios sobre los de ella y ese dulce abrazo la hacían sentirse completa.
Finalmente se apartaron, y la mantuvo cerca mientras recuperaban el aliento.
"He sido tan estúpida," confesó Hermione, "manteniéndome lejos de ti. Pensé que sería lo mejor, pero sólo nos ha traído tormento."
"Tonta, ¿no sabes que tú eres lo mejor para mí?"
"Ahora sí," murmuró.
Hermione apretó el abrazo, tratando de atraerlo aún más cerca de lo que ya estaba. Severus la miró, sonriendo ante su deseo de estar tan cerca.
"¿Te dije que luces magnífica esta noche?" le preguntó.
"Creo que estaba demasiado ocupada burlándome de tu traje que no pudiste decir ni pío," murmuró.
Le levantó el mentón para así poder mirarla a los ojos.
"Eres la mujer más maravillosa que jamás haya visto."
Ella le sonrió. "Debo admitir," dijo, "que me dejaste sin respiración cuando entraste en el Comedor esta noche, lucías muy apuesto."
Sonrió antes de besarla otra vez. ¿Cómo podría ser tan afortunado como para que ella lo amase? Ere maravillosa, inteligente, ingeniosa, y su igual en todos los sentidos. Sabía que podía buscar por todo el mundo y nunca encontrar a alguien tan increíble como ella. Su corazón estaba hinchado de amor por Hermione mientras sus labios encontraban los de ella, y la besaba fervorosamente. Se volvió a perder en sus apasionados besos.
oooOOOooo
Después de un momento volvieron al baile de la mano. Albus los miró y les dedicó una gran sonrisa, sus ojos brillando furiosamente. Mallory los miró fijamente junto a su pareja de baile y le dedicó un pulgar alzado. Hermione sólo le sonrió. Severus bajó la vista hacia ella con curiosidad.
"Te contaré después," explicó.
Sonaba un baile lento otra vez, y ellos retomaron el baile que Lucius había interrumpido tan groseramente. Hermione apoyó la cabeza en el pecho de Severus mientras se balanceaban. No podía imaginar un mejor lugar que estar justo entre sus brazos.
Los estudiantes habían murmurado antes, cuando la Profesora Granger había sido vista bailando con Snape, pero ahora el parloteo era constante.
La Profesora Granger tiene la cabeza sobre el hombro de Snape. ¿Crees que esté bajo la maldición Imperius? ¿Qué es lo que está mal con ella? ¿Está ciega? ¿Realmente le gusta esa bola de grasa? ¿Cómo pudo acercársele?
"Parece que Snivellus ha encontrado a una chica," le remarcó Sirius a James, que se encontraban en los laterales. "No es de extrañar que siempre se enfureciese tanto cuando nos descubría divirtiéndonos con él."
James frunció el ceño mientras veía bailar a la Profesora Granger y a Snape. "¡Es totalmente repugnante que alguien pueda estar cerca de él! ¡Debe de estar loca!" dijo disgustado.
Severus y Hermione deambulaban demasiado cerca de los cotillas Merodeadores, y Severus captó de lo que estaban hablando. Su cuerpo se puso rígido. Hermione alzó la cabeza y le miró.
"¿Qué ocurre?" preguntó con preocupación.
"Potter y Black están hablando de nosotros. Piensan que has perdido la cabeza," escupió Severus.
"Oh, tienen razón," dijo Hermione mientras reposaba la cabeza otra vez. "He perdido la cabeza y el corazón por ti."
Él se relajó un poco. "¿No te importa que quizás todos estén hablando mal de ti?"
Se encogió de hombros. "No podría importarme menos. Son sólo un puñado de adolescentes celosos."
La acercó hacia sí. "¿No te preocupa lo que dirán los profesores?"
Volvió a alzar la vista. "¿Eres mayor de edad, verdad?" preguntó astutamente.
Asintió con la cabeza, "Sabes que sí."
"Entonces, no hay nada por lo que preocuparse." Volvió a poner la cabeza en su pecho.
"Le daré a esos estudiantes un mes de detención si los escucho hablar mal de ti otra vez," dijo lo suficientemente alto para que los cotillas más cercanos la oyeran.
Nat Kensington y Debra Garron habían estado frente a frente, exclamando lo horroroso que era que la Profesora Granger estuviese bailando con alguien tan desagradable. Por supuesto, estaban celosas de ella. En ese momento, querían bailar con él, pero nunca lo admitirían a nadie porque él era un paria. Abrieron los ojos cuando oyeron la amenaza de Hermione, y salieron disparadas.
"Hermione, eres increíble," dijo Severus con una gran sonrisa en el rostro.
Hermione lo miró tiernamente mientras él miraba a las chismosas contarle al resto de la sala de la amenaza de detención de Hermione. A Severus no le importó quién los miraba o qué estaban diciendo más. Se inclinó despacio y la besó tiernamente mientras una audible exclamación provino de la multitud a su alrededor.
Lucius Malfoy miraba con interés, preguntándose por qué Severus no se ganaba una detención con ese beso de la misma manera que él había hecho.
A/N: Next up: Lucius tiene otro problema.
Bueno, Hernione casi la fastidia, pero entró en razón al final. ¿Qué opináis? ¿Eso compensa haberos dejado por la mitad en el último capítulo? Espero que sí, sois geniales y odio que estéis frustrados. :) Gracias por leer y mandar reviews. Los reviews son siempre apreciados y contestados rápidamente
xamo: Siento mucho la tardanza, pero los asuntos familiares es lo que tiene. En estas tres semanas he podido traducir muy poco, pero me enorgullezco de poder traeros la última parte del baile. Espero que os haya gustado y que dejéis reviews!
