Hola a todo el mundo!!

Me presento… soy Daniie Snape Malfoy, y a partir de ahora (o hasta nuevo aviso) seré la traductora de este fanfic. Cualquier duda, pregunta, sugerencia, reclamo, elogio o lo que sea es bienvenido… para eso son los maravillosos reviews. Por cierto… N/A es para las notas de la autora; N/T es para las notas de la traductora, o sea yo! xD Sin más por el momento, aquí está el ansiado capitulo 16… disfrútenlo.

Capítulo 16

Severus entró en el aula de Aritmancia buscando a Hermione con el ceño fruncido. Ella estaba en su escritorio leyendo un libro de Encantamientos. Se detuvo en frente del escritorio y aclaró su garganta. Hermione subió la vista hacia él y le dedicó una gran sonrisa.

"¿Qué lo trae a mi salón de clase a esta hora Sr. Snape?" preguntó ella.

Él la miró ceñudo. "McGonagall me puso un castigo esta noche. No podré verte."

Hermione alzó una ceja. "¿Qué hiciste?"

"Convertí la nariz de Potter en un pico" dijo él con dureza.

Hermione trató de mantenerse seria. Trató de no reír. Fracasó miserablemente. Una risita contenida finalmente escapo de sus labios. Lo miró con exasperación.

"¿Y por qué lo hiciste?" le preguntó ella finalmente.

"Él me llamo un…" Severus bajó la vista enfadado.

"¿Cómo te llamó, Severus?" preguntó Hermione con preocupación.

"Me llamó Mortífago asesino que tuve que usar un Imperio sobre ti para que yo te gustara."

Hermione se recargó atrás en su silla con los brazos cruzados.

"¿Lo que dijo es verdad?"

Severus le envió una mirada envenenada. "¡Claro que no!"

Ella se encogió de hombros. "Entonces, ¿por qué no lo dejas pasar y ya?"

"¡Hermione! Él…. él…" Severus bajó la vista de nuevo. "No pude. Lo que dijo me enfureció."

Hermione le sonrió amablemente. "Mi amor," le respondió suavemente, "tienes que aprender a escoger tus peleas. No tomes a Potter tan en serio. Él es un imbécil, y todos lo sabemos. Ahora tienes que cumplir un castigo por perder la calma. Supongo que la profesora McGonagall no escuchó los desagradables comentarios hacia ti ¿o sí?"

"¡Claro que no! Ella es ciega con los Gryffindor en la clase. ¡No pueden hacer nada mal!"

"Cálmate Severus. Ella probablemente no lo escuchó. Ella es muy justa, aún cuando se trata de Gryffindors. Lamento que no podamos pasar la tarde juntos." Ella lo miró disimuladamente. "Y siento no haber visto yo misma tu pequeño truco."

Él le sonrió y le dijo que tenía que irse a clase. Rápido se dio la vuelta y salió del aula. Hermione apoyó su barbilla en sus manos. El castigo ciertamente arruinaba los planes que había hecho para esa tarde. Ese día era el cumpleaños de Severus, aunque él no sabía que ella lo sabía. Ella había pensado en llevarlo a Hogsmeade. Hermione frunció el ceño. Tendrían que celebrar alguna otra noche, supuso. De pronto tuvo una idea. Rápidamente se puso de pie y fue en busca de Minerva.

Unos minutos después se encontraba llamando a su puerta.

"¡Adelante!" se escuchó desde el fondo del salón.

Hermione se alegró de ver que Minerva tenía libre esa hora también, así podría hablar con ella en ese momento.

"Hola Minerva, ¿cómo estás?" preguntó Hermione.

"Bien, ¿y tú Hermione?"

Hermione le sonrió. "Estoy bien." Ella vaciló un momento. "Minerva, ¿puedo pedirte un favor?"

"Bueno, supongo que sí."

Hermione apretó los labios. "Severus me dijo que le pusiste detención esta noche"

"Es cierto." Dijo Minerva.

"Hoy es su cumpleaños. Me preguntaba si podría cumplir oficialmente su castigo mañana, y hacerme cargo de su castigo esta noche."

"Hermione, ¿te contó qué fue lo que hizo?"

"Dijo que James Potter ahora tiene un pico por nariz." Dio ella suavemente.

Minerva la miró enfadada. "¿Y por qué debería ser indulgente con esa clase de comportamiento?

Hermione suspiró. "No deberías Minerva. Entiendo perfectamente que tiene que cumplir su detención. Pero él me dijo que Potter lo había insultado y por eso reaccionó de esa manera. Yo sé que no debo justificar su comportamiento, pero en realidad tenía una razón para hacerlo."

Minerva miró a Hermione curiosa. "Exactamente, ¿qué es lo Potter le dijo?"

"Él lo llamo Mortífago asesino, que tuvo que usar un maleficio Imperio sobre mí para hacer que él me gustara."

Minerva alzó una ceja. "Supongo que no puedo culparlo de reaccionar como lo hizo."

"Minerva, sólo te estoy pidiendo que pospongas su castigo. Sé que no debe andar hechizando a la gente así como así. Pero es su cumpleaños… ¿Por favor?"

"¡Nunca creí que la vería suplicando Profesora Granger!"

"¿Eso es un sí?" Preguntó Hermione con una ceja levantada.

Minerva le dio una mirada comprensiva. "Está bien, pero nadie puede enterarse de esto ¿entendido? ¡No quiero que mi reputación de maestra severa se destruya!"

Hermione soltó una risita. "De acuerdo Minerva. ¡Gracias!"

"De todas formas, ¿qué estas planeando hacer?" Preguntó Minerva curiosa.

"Sólo una pequeña fiesta sorpresa." Dijo Hermione misteriosamente.

"Entonces diviértanse." Dijo Minerva mientras Hermione se levantaba y abandonaba el aula.

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Todo estaba listo. Hermione miró a todo lo que había preparado, feliz con lo bien que había quedado todo. Se sonrió a sí misma. Ahora lo único que tenía que hacer era esperar a que Severus llegara.

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Severus frunció el ceño mientras iba hacia el salón de Transformaciones. Estaba molesto de tener que pasar su cumpleaños cumpliendo un castigo. Él tenía pensado pasarlo con Hermione. Ella por su puesto no sabía que era su cumpleaños, él no se lo había dicho, pero contaba con poder pasar una tarde tranquila con ella en sus brazos. Él no podía pensar en un mejor regalo de cumpleaños que ese. Lástima.

Se acercó a la puerta y llamó. La puesta estaba entreabierta y se balanceó un poco. Se asomó un poco y vio que la clase estaba vacía. Entró tímidamente y llamó a la Profesora McGonagall, pero no hubo respuesta. Se adentró más en el salón y se acercó al escritorio, tal vez le había dejado una nota.

Lo que vio le sorprendió. En el escritorio había un pequeño paquete envuelto con su nombre. Lo miró con curiosidad y lo tomó. La tarjeta decía Feliz Cumpleaños. ¿Por qué me daría la Profesora McGonagall un regalo de cumpleaños? se preguntó.

Puso la caja de nuevo en el escritorio y sacó su varita. Después de conjurar todos los hechizos que conocía para detectar trampas, se dio cuenta que el paquete no era peligroso. Lo tomó de nuevo y le quitó el papel azul obscuro que lo envolvía. Abrió la caja y miró curioso lo que contenía. Se dio cuenta que el regalo no era de la Profesora McGonagall, pero no tenía ni idea de quién podría ser. El regalo era un reloj de bolsillo con la tapa rota. ¿Sería alguna advertencia?

Sacó el pequeño reloj de la caja, y antes de que se diera cuenta, sintió un tirón en el estomago. Severus desapareció del salón. El traslador lo apareció en una habitación iluminada por velas gruesas. El brillo de las velas apenas servía para vislumbrar lo que había en la habitación. Él pudo ver un sofá que lucía cómodo en medio de la habitación y una mesa con sillas en el rincón debajo de una ventana. Un par de sillas y una mesita estaban también en la habitación. Severus miró a su alrededor sospechosamente y sacó su varita.

De pronto sintió dos brazos rodearlo por detrás e inmediatamente se tensó.

"No vas a necesitar tu varita esta noche," escuchó decir la voz de Hermione a su espalda. "Feliz cumpleaños, amor" le susurró Hermione al oído, parándose de puntitas para alcanzarlo.

Severus se giró en shock.

"Hermione, ¿qué es todo esto?"

"Es tu fiesta de cumpleaños, Severus. Creí que seguramente no te gustaría que pusiera globos, pero pensé que tal vez las velas le darían un lindo toque."

"¿Cómo supiste que es mi cumpleaños? le preguntó curioso.

"Lo supe en el futuro. ¿Por qué no me lo dijiste?"

Severus se encogió de hombros. "No lo sé, no quería que fuera un problema."

Hermione le frunció el ceño. "Estoy algo herida."

"Hermione, yo no quería…"

Su excusa fue interrumpida por sus labios sobre los de él. Ella lo besó con devoción y él lo correspondió de inmediato, acercándola más a él y besándola hasta que la sintió estremecerse.

Ella finalmente se separó, tratando de recuperar la respiración. "Está bien, no estoy tan herida," confesó."¡Feliz Cumpleaños!"

"¿Planeaste todo esto con McGonagall desde el principio?" le preguntó él con recelo.

"No, pero tuve que suplicarle para que pospusiera tu castigo para mañana. Con trabajos aceptó. Supongo que ahora le debo algo."

Severus le sonrió y Hermione pensó que se derretiría con esa sonrisa. Él pasó sus brazos alrededor de ella y la abrazó.

"Gracias Hermione." le dijo.

Se separó un poco de ella y la miró completamente. Estaba usando un vestido de noche de satín color azul, con una fina tela negra, semejante a una especie de red sobre la falda. La parte de arriba era cuadriculado y de manga corta. Su cabello estaba recogido formando una cascada de rizos. Era toda una visión.

"Te ves hermosa." Le dijo Severus mientras la miraba de arriba abajo.

"Gracias." le contestó sonriendo abiertamente.

"Parece que no estoy vestido adecuadamente." Murmuró Severus.

"Eso se puede arreglar muy fácil." contestó ella, y con un movimiento de varita, convirtió la ropa de severus en un traje negro.

Severus frunció el ceño mientras se miraba a sí mismo, sacó su varita y cambió el color del traje por un gris oscuro. Hermione levantó una ceja.

"¿Qué?" preguntó Severus.

"Nunca creí verte vestido de otro color que no fuera negro, Severus."

"El negro se vuelve un poco monótono después de un tiempo," admitió él.

Hermione lo miró boquiabierta. "¿Cómo dices?" preguntó.

"Dije que el negro se vuelve un poco monótono después de un tiempo." repitió.

Hermione levantó una mano y le tocó la frente. "Bueno, no parece que tengas fiebre… ¿No te habrán hechizado?"

Severus la miró con enfado. "¿De qué tanto hablas, mujer?"

A pesar de su molestia, la risa de Hermione era música para sus oídos. "Severus, ¡tú siempre usas negro!"

Severus rodó los ojos. "Seguro que es sólo un uniforme, Hermione."

"Sí, un uniforme del cual tú escoges el color. Ahora, no me malentiendas, Severus, pienso que te ves tremendamente sexy en negro."

Severus inclinó un poco la cabeza y la miró pensativo. "¿Debería cambiarlo de nuevo a negro?" preguntó curioso.

Hermione lo evaluó con la mirada. "Yo no te cambiaría nada. Te ves increíblemente sexy en gris también." Dijo mientras jugueteaba con el cuello de su saco. "De hecho, eres realmente sexy en cualquier cosa que te pongas."

"Me alagas, bruja." Murmuró en su oído, mientras la acercaba más a él.

Hermione se separó un poco y lo evaluó con la mirada de nuevo. "¿Sabes?, no pudiste haber escogido un color más cercano al negro aunque hubieras tratado." dijo riéndose un poco.

"Es mi cumpleaños. No te burles de mí."

Hermione lo miró incrédula. "¿Yo, burlarme de ti en tu cumpleaños? No me atrevería ni a pensar en hacerte algo como eso."

Severus puso los ojos en blanco mientras ella le sonreía inocentemente.

"Vamos, tengo un pastel para ti." dijo tomando su mano y guiándolo hasta la mesa en la esquina de la habitación.

"¿En dónde estamos?"

"Es una de las habitaciones que están sobre el Caldero Chorreante." le explicó. "Había estado planeando esto desde hace semanas, y me molesté un poco cuando Minerva te dio detención hoy por la noche."

"Pero te hiciste cargo de eso de todas maneras, Hermione."

Ella le sonrió mientras llegaban al borde de la mesa. Severus vio un pastel de chocolate oscuro con una velita en él en el centro de la mesa. Con un movimiento de su varita, Hermione encendió la velita.

"Ahora pide un deseo, y apaga la vela." le dijo.

Severus le dio una mirada extrañada.

"Seguramente has tenido pasteles de cumpleaños antes, así que conoces la tradición de pedir un deseo, Severus."

"Mi deseo ya se volvió realidad" le dijo con voz ronca.

Hermione lo miró curiosa. "¿Y cuál era tu deseo?"

"Que fueras mía."

Hermione sintió su corazón latir con fuerza ante sus palabras. Él era tan maravilloso. Ella le dio un beso en la mejilla.

"Está bien tener más de un deseo en la vida, mi amor" le dijo.

Severus rodó los ojos y pensó en un deseo. Deseando que ella decidiera quedarse con él para siempre en este tiempo. Se acercó un poco al pastel y le sopló a la velita. Hermione aplaudió y le dio un gran abrazo.

"Supongo que me matarás si me pongo a cantar la canción de Feliz Cumpleaños," le dijo, "así que simplemente me saltaré esa parte."

"Buena elección." murmuró mientras la abrazaba.

Se separó de él y tomó un cuchillo y cortó dos rebanadas del pastel. Las puso en platos y le tendió la suya a Severus, mientras él se sentaba en una de las sillas de la mesa. Él observó el pastel; parecía hecho de chocolate sólido.

"¿Qué tipo de pastel es éste?" preguntó Severus a Hermione cuando ella se hubo sentado enfrente de él.

"Se le llama Pastel de Chocolate del Crepúsculo. No tiene harina y es absolutamente delicioso."

Severus tomó un pedacito del pastel y lo saboreó. Cerró los ojos un momento ante el rico y suave pedazo de chocolate en su boca. Tenía que estar de acuerdo con Hermione, el pastel era delicioso.

"Está delicioso," dijo finalmente. "¿Cómo supiste que me gusta el chocolate? ¿Es algo que te dije en el futuro?"

Hermione se rió. "¡Claro que no! De hecho, si hubieras tenido idea de que lo sé, seguramente te habrías enojado de que supiera tanto de ti. Lo descubrí gracias a años de observación. Descubrí que invariablemente vas a donde hay postres de chocolate, como si fueran un imán." dijo ella con una pequeña sonrisita, mientras él la miraba astutamente.

"Que Slytherin de tu parte, cariño." dijo Severus suavemente.

Ella le sonrió. Pronto terminaron su pastel, y Hermione se levantó y le tendió la mano a Severus. Él la tomó y ella lo guió hasta el sofá. Se sentaron en él y ella sacó un paquete.

"Aquí está tu verdadero regalo," le dijo mientras le alargaba la caja. Era muy larga y delgada, y estaba envuelta en un papel azul que tenía la leyenda Feliz Cumpleaños por todos lados. Cuando Severus hizo el amago de quitar el papel, éste comenzó a entonar una canción. Un coro de elfos cantaba Feliz Cumpleaños mientras Severus rasgaba el papel. Miró a Hermione, que se veía un poco avergonzada.

"Dije que yo no iba a cantar, no que nadie lo iba a hacer," exclamó.

Severus puso los ojos en blanco divertido y se volvió de nuevo a su regalo. Terminó de romper el papel y lo estrujó para que así dejara de cantar, y puso su total atención en la cajita. La abrió y retiró un papel que cubría lo que había dentro, dejando ver una varilla de vidrio para remover pociones. Sus ojos se agrandaron mientras la tomaba cuidadosamente y la extraía de la caja. La varilla terminaba con la cabeza de una cobra. Parecía que miraba directamente a Severus. Tenía la cabeza ligeramente inclinada, como si estuviera a punto de atacar.

"En el futuro tienes una exactamente igual a ésta. Pensé que sería… divertido que la tuvieras ahora, en vez de cuando sea que se supone que la conseguirías. De esa manera, puedes acordarte de mí siempre que estés haciendo tus pociones." le sonrió ella feliz.

Él le sonrió de vuelta mientras movía la varilla y la observaba detenidamente. Medía casi un metro. Cuando la luz de una vela dio con la varilla brillo como si fuera un diamante. Él sabía que el cristal había sido encantado para que fuera tan duro como el diamante. Este tipo de varillas sólo eran usadas por los Maestros en Pociones; eran irrompibles y no absorbían ningún ingrediente que pudiera usarse en la creación de las pociones. La puso con cuidado de vuelta en su caja, la dejó a un lado y se acercó más a Hermione.

"Es perfecta, Hermione. Gracias. Siempre pensaré en ti cuando la use."

Se acercó aún más y comenzó a besarla delicadamente.

"Pensaré en tu sonrisa."

La besó en la mejilla.

"Pensaré en tus hermosos ojos."

Besó sus dos ojos, que estaban cerrados.

"Pensaré en tus abrazos."

Le besó la otra mejilla.

"Pensaré en tus besos."

Finalmente regresó a sus labios y la besó enteramente. Ella entreabrió sus labios y su lengua se deslizó en la boca de Hermione, explorándola. Ella gimió en reacción a la pasión de Severus. Lo acercó más a ella y lo rodeó con sus brazos, disfrutando del amor que irradiaban. Se sentía tan completa cuando él la besaba de esa manera. Lo único que quería era estar envuelta en sus brazos, rodeada de su amor y sus besos. Su corazón le pertenecía a él.

"Eres increíble," le dijo ella cuando al fin se separaron.

"Tú también," le confesó Severus.

Hermione subió su mano y le acarició la cara con ella. "Feliz Cumpleaños, mi amor. Espero que éste haya sido un lindo cumpleaños para ti."

Severus le sonrió. "Ha sido el mejor cumpleaños que he tenido," le dijo antes de besarla de nuevo.


N/A: Siguiente: La petición de Voldemort.

Gracias, gracias, por leer esto y por su apoyo. En verdad me encanta oír de todos ustedes y lo que tienen que decir, sean elogios o críticas. Espero que hayan disfrutado de este pequeño capitulo de relleno. Volveremos a la trama central en el próximo capítulo, como seguro querrán. ¿Qué podrá ahora querer el latoso de Voldemort?

Y gracias a Daniie Snape Malfoy por la traducción bonita! Estamos siguiendo otra vez! Lo siento por el tiempo que no ha sido un capitulo. Ojala están conmigo todavía.