¡Hola a todos!

Aquí está el siguiente capítulo. Espero que les guste ^ ^

Disclaimer: Nada de esto nos pertenece… por desgracia u_u Todo es de la brillante mente de J.K Rowling.

Autora: debjunk

Traducción: Daniie Snape Malfoy

Parte II: Esperándote

Capítulo 18

Varios años pasaron, y Severus ejercía ahora el puesto de Profesor de Pociones en Hogwarts.

Se encontraba bastante preocupado, sentado en su despacho en las mazmorras. Voldemort se había enterado de la profecía algunas semanas antes. Lucius Malfoy, de entre todos, fue quien la escuchó, y sin dudarlo, corrió a decírselo a su amo. Las cosas se estaban desarrollando de manera muy similar a como Hermione se lo había contado. Voldemort había decidido que Lily era quien esperaba al bebé que mencionaba la profecía. Severus había tratado de convencer al Señor Tenebroso de que ninguna de esas profecías era confiable, pero el Señor Tenebroso había decidido confiar en la palabra de una Vidente chiflada. No podía hacer nada.

De nuevo, Dumbledore había resguardado y protegido a los Potter, pero Severus sabía que era cuestión de tiempo que fueran traicionados. Deseaba poder hablar con Dumbledore sobre lo que sabía del futuro, pero le había prometido a Hermione que no diría nada a nadie, sin importar las circunstancias. Parecía que luchaba en eso solo. Se preguntaba quién era el traidor. Hermione nunca se lo dijo. Tampoco le dijo cuándo sucedieron dichos asesinatos. Trabajaba con una gran desventaja. Tal vez si mantenía los ojos y oídos muy abiertos, podía descubrir quién era el traidor. Estaba dispuesto a hacer todo con tal de evitar que mataran a Lily. Ya no la amaba, pero atesoraba la amistad que tuvo con ella en su juventud.

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Severus estaba sentado en Las Tres Escobas observando a la mujer frente a él. Se preguntaba qué lo había impulsado a invitarla a tomar algo. Era bastante guapa y una agradable forma de ser, pero con cada palabra que salía de sus labios, las diferencias entre Hermione y ésta mujer se hacían más y más evidentes. Severus escuchaba su plática. Su nombre era Toni Miller. Era de América y había tomado lugar como la nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras este año. Ellos habían entablado una pequeña amistad, y después de casi todo el año, Severus se dio la oportunidad de invitarla a salir. Él sabía que si no salía bien, de cualquier manera ella se iría en unos pocos meses; a fin de cuentas, el puesto de DCAO estaba maldito. Ahora solo se preguntaba a sí mismo porqué no se había dado cuenta de lo incompatibles que eran, antes de invitarla a salir.

-Así que, John Taylor tomó su varita y ¡convirtió la cabeza de Silas Anderson en una cucaracha! – chilló Toni

Severus le sonrió. Quizás estaba esperando demasiado. Eran amigos, pero ¿por qué debería esperar que algo se diera en su primera cita? La observó tomarse lo que le restaba de su cerveza de mantequilla.

-¿Lista para irnos?- le preguntó

Ella lo miró extrañada. Solamente habían estado ahí veinte minutos.

-Pues, si tú lo estás…- respondió ella, vacilante.

-Pensé que podríamos disfrutar del camino de regreso a Hogwarts. Se ve la luna, y seguramente las estrellas se ven hermosas.

Toni le sonrió. -Eso suena encantador.-

Se levantaron y salieron del bar. Dirigiéndose a las orillas del pueblo, pronto se encontraron en el oscuro camino que conecta Hogsmade con el castillo. Toni tomó la mano de Severus mientras caminaban. Severus estuvo tentado a retirar su mano, pero se contuvo y poco a poco se fue relajando. Cuando se alejaron bastante de las luces de Hogsmade, se detuvieron para mirar el cielo.

Las estrellas lucían hermosas. Parecía que había millones de ellas. Incluso podían ver la orilla de la Vía Láctea, formando una suave nube de estrellas que formaban una línea que cruzaba el cielo. Escuchó un suspiro de Toni y deseó poder estar ahí en compañía de Hermione. Podía imaginar su cara mirando al cielo con asombro. Hermione le encontraba la belleza a todo. ¿A quién quería engañar? Nunca debió haber invitado a salir a nadie cuando sus sentimientos por Hermione no habían disminuido ni un ápice. Con un suspiro, se volvió hacia Toni.

-Toni, necesito ofrecerte una disculpa.

Toni lo miró sin entender.

-Te considero mi amiga, y me agradas. Te invité a salir porque pensé que tal vez podríamos ser algo más de lo que somos ahora.

Toni le sonreía mientras él intentaba explicarse.

-Lo siento, pero esto simplemente no está funcionando,- le dijo finalmente, no sabiendo que más decir.

Toni frunció el ceño. -¿Qué pasa? ¿Hablé demasiado?-

Severus arqueó las cejas y suspiró. -No Toni, no es eso. Es solo que, pensé que había superado mi última relación. Desafortunadamente, comprobé que no ha sido así.

-¿Es lo que has estado haciendo toda la tarde? ¿Pensando en otra chica?

Severus miró el suelo, avergonzado. -Lo siento,- le dijo. -Creí que sería diferente, pero descubrí que no puedo dejar de pensar en ella. Estando con otra mujer simplemente trae su recuerdo justo al frente de mi cabeza.-

Toni le sonrió. -Bueno, entonces ella debe ser muy especial. Tal vez deberías ir tras ella.

-Lo haría si pudiera,- respondió Severus en un suspiro.

-¿Por qué no puedes?- preguntó Toni.

-Es una larga historia.

Toni lo miró con curiosidad. -Tengo toda la noche. Severus, me dio gusto que me invitaras a salir, pero antes que nada, soy tu amiga. Está bien si las cosas no funcionaron. Espero que podamos seguir siendo amigos. Puedes contarme lo que sucedió con tu novia, si quieres.-

Severus le dedicó una sonrisita. -¿Eso no sería para nada romántico?-

Ella rió. -Está bien, Severus. Tampoco yo estaba sintiendo nada. Supongo que estamos mejor como amigos que como pareja.-

Severus soltó un suspiro. -Estás siendo tan comprensiva con todo esto.-

Toni se encogió de hombros y sonrió.

-Ella se fue,- dijo Severus finalmente. - No sé ni cómo comunicarme con ella. Sé que ella regresará algún día, pero eso será dentro de mucho. Años, de hecho.-

-¿Ella aún te ama?

-Sí, creo que sí.

-Wow, es muy romántico. Espero que las cosas se resuelvan pronto.

Severus rodó los ojos. -Lo siento, esto ha sido un completo desastre.-

-Te equivocas. Me la pasé bien, aunque hayamos decidido no forzar las cosas.

-Eres muy comprensiva, Toni,- dijo Severus, mientras seguían su camino hacia el castillo.

-Mmmhh, tal vez puedas encontrar alguien que aprecie esa cualidad en mí, ya que tú ya tienes dueña.

Severus sonrió ante su comentario.

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Severus estaba sentado en el despacho de Dumbledore, luciendo desolado. Finalmente se inclinó y hundió su cara en sus manos. Todo lo que había intentado no sirvió de nada. No pudo alertar a nadie de los planes de Voldemort hasta que fue muy tarde. Sirius Black había traicionado a los Potter diciéndole a Voldemort donde estaban refugiados. Voldemort no dijo a nadie de sus planes y había actuado antes de que Severus pudiera siquiera imaginar lo que estaba pasando. Lily y James Potter estaban muertos de nuevo, y el pequeño bebé, Harry, era ahora un huérfano. Severus se sentía terrible, como, supuso, se sintió en el pasado. Sintió la mano de Dumbledore posarse en su hombro.

-Voldemort no está muerto,- dijo Albus. -El bebé está en peligro. Voldemort regresará. Necesito que protejas a Harry.-

Severus sólo asintió, con la cabeza aún entre sus manos. Algunas cosas simplemente no se pueden cambiar, asumió.

-¿Qué ha pasado con el niño?- preguntó sombríamente.

-Lo hemos llevado a la casa de sus familiares. Gracias al sacrificio de Lily, en esa casa hay ahora hechizos protectores. Estará a salvo ahí mientras crece y aprende.

Severus miró a Albus con horror. -¿Me estás diciendo que lo dejaron con los Dursley?

-¿Los conoces? - preguntó con interés.

-Conozco a la mujer, Petunia. Es la hermana de Lily. Es una mujer horrible. Estoy seguro que su esposo debe ser igual. ¿Cómo puedes hacerle eso, Albus? Tendrá una infancia terrible.

-Ellos son lo único que tiene. Las protecciones de la casa son reales. Es el lugar más seguro para él hasta que pueda venir a Hogwarts.

-¿Qué pasaría si yo fuera por él? - preguntó Severus.

-No, no debes hacerlo. Él estará mejor con los de su familia. Además, tú no serás capaz de protegerlo tanto como lo hará esa casa. Debes dejarlos solos; dejarlo crecer a su propio ritmo.

Severus miró a Albus con enojo. Era típico del anciano tomar decisiones que posiblemente influyeran en la vida de alguien; especialmente las que pudieran perjudicarlos. De cualquier modo, sabía que cualquier tipo de argumento sería en vano. Una vez que Albus había tomado la decisión, era imposible hacerlo cambiar de opinión. Claro que, el director no podía prohibirle una única visita, ¿o sí?

-Voy a tener una pequeña charla con Petunia, - dijo Severus secamente.

-Severus, te dije que los dejaras tranquilos.

-No voy a ir por el niño, - dijo con exasperación. -Solo voy a hablar con Petunia, solo una vez.-

Albus le dirigió una mirada de entendimiento. -De acuerdo, ¡pero no la asustes! Debe quedarse con Harry. Ella ha aceptado hacerse cargo del niño, pero si la haces enojar, todo estará perdido.-

Severus asintió con la cabeza mientras se levantaba. -No pondré en riesgo la estancia del bebé en esa casa,- dijo Severus con seriedad.

Severus puso los ojos en blanco. -Espero que sepas lo que haces, Albus, - dijo finalmente antes de salir de la oficina del director.


N/A: El siguiente: Severus enfrenta a Petunia.

Creo que muchos de ustedes habrán pensado que en este capítulo se vería el regreso de Hermione. Pero no. Seguiremos a Severus a través del tiempo, y veremos los cambios que ocurrirán gracias al viaje de Hermione en el tiempo. Hay muchas cosas que sucederán como para ponerlas todas en Flash Backs. Disfruten el viaje.

N/T: ¿Qué opinan? A mí me encanta esta historia, espero que a ustedes también. Si tienen cualquier duda, no duden en hacerla, y se las contestaremos con gusto…

Besos, y gracias por leer!