¡Hola a todos!
Aquí está el siguiente capítulo. Espero que les guste ^ ^
Disclaimer: Nada de esto nos pertenece… por desgracia u_u Todo es de la brillante mente de J.K Rowling.
Autora: debjunk
Traducción: Daniie Snape Malfoy
Capítulo 19
Al día siguiente, Severus se Apareció en Privet Drive para encarar a Petunia Dursley. Había dejado su capa en casa, pero aún vestía su juego de pantalón y saco negro. Esperaba verse lo suficientemente común para no llamar la atención en su pequeño recorrido hasta el Número 4. Llegó hasta ahí y llamó a la puerta. Después de unos minutos, la puerta se abrió, revelando a una mujer de mirada severa.
-Petunia, que bien el verte de nuevo,- dijo Severus en tono casual.
-¡Tú! ¿Qué te da el derecho de aparecerte en mi casa, tú, ¡incorregible chico!?
-Tal vez te sea difícil de creer, Petunia, pero ya no soy un chico, - replicó Severus con un gruñido. -Necesito hablar contigo un momento.-
-Es sobre el bebé, ¿cierto? ¡Sabía que no debí haber aceptado hacerme cargo de él!
Severus pasó junto a Petunia y se introdujo en la sala. Lo primero que vio fueron dos bebés mirándolo. Los dos se encontraban sentados en el suelo, jugando con camioncitos. Ambos bebés miraron a Severus y sonrieron alegres. El más regordete alzó un camión con sus pequeñas manos y comenzó a chuparlo.
-Bien, sólo un momento, Severus,- espetó Petunia. -¡No tienes derecho de entrar así aquí!-
Severus extendió su varita hacia Petunia. -Esta varita y ese bebé me dan el derecho,- dijo fríamente.
Petunia compuso una mirada de miedo y rápidamente corrió a donde estaba el bebé más gordito, alzándolo en brazos y tratando de protegerlo de Severus y su varita.
-¿Tienes un hijo?- preguntó Severus bajando su varita.
-Él es Dudley.
-Un nombre curioso,- dijo Severus sosamente.
Petunia lo miró enfadada. Severus se acercó al pequeño Harry y, vacilante, lo tomó en brazos. Observó la herida en forma de rayo en su frente. El bebé le sonrió y soltó una risita. Tomó la nariz de Severus entre sus manitas y comenzó a reírse. Severus no sabía si debía estar ofendido o asombrado del comportamiento del pequeño. Finalmente se volvió hacia Petunia.
-Entiendo que tener que hacerte cargo de otro niño es una carga, Petunia, pero necesito pedirte un favor.- El tono de su voz se había vuelto suave y gentil.
Petunia lo miró con incredulidad. Nunca lo había escuchado hablar tan amablemente. Siempre le había hablado con desdén y la había insultado cada vez que podía. Finalmente salió de su asombro y habló de nuevo.
-¿Qué es lo que quieres, Severus?
El bebé rió de nuevo al volver a agarrar la nariz de Severus. Hizo a un lado su cara y le dio al bebé sus dedos para que jugara. Miró de nuevo a Petunia.
-Quiero que lo trates como si fuera tu propio hijo.
-¡Pero tú sabes lo que él representa! ¿Cómo puedo tener eso en mi casa y actuar como si todo fuera normal? ¿Cómo puedo tratarlo como si fuera mío si es un fenómeno?
Severus rodó los ojos. De pronto ella comenzó a asustarse.
-Él no es más raro que el bebé que tienes en tus brazos. Simplemente tiene habilidades que otros no tienen.
Petunia se enojó. -¡Es una desgracia! ¿Cómo podremos vivir en este vecindario con esa cosa? ¡Arruinará nuestra reputación!-
Severus acortó la distancia entre ellos. Harry ya no estaba riendo.
-Lo tratarás como a tu propio hijo, o sufrirás las consecuencias. Te vigilaré, y si no lo tratas bien, regresaré. Te aseguró que tenerme en la puerta de tu casa, será mucho peor para tu reputación que cuidar de un niño indefenso. Además, Petunia, yo sé tu pequeño secreto. Lily me lo dijo. No creas que no sé que morirías si saliera a la luz.
Petunia lo miró con horror.
-Oh sí, Petunia. ¿Qué diría tu querido esposo si lo supiera? - dijo Severus, mirándola severamente. -¿Cómo reaccionaría si supiera que tú también eres un fenómeno? Que tú también tienes poderes mágicos, aunque no desarrollados. ¿Qué diría? ¿Aún te amaría? ¿O saldría corriendo lleno de pánico?-
-¡Son solo coincidencias!- chilló. -¡No son nada! ¡Puras coincidencias! Solo aparecen de vez en cuando. ¡No lo hago a propósito! Llegaron a mí muy tarde para poder ir a Hogwarts. ¡Ella fue a Hogwarts! Ella sabía cómo usarlos, pero ¿acaso ella me ofreció su ayuda? ¡No! Ella sabía que me asustaban pero ella no me ayudó. ¡Ella se reía de mi!-
Severus la miró amenazadoramente. -Tú no la hubieras dejado ayudarte, Petunia. Ella lo intentó, oh sí, lo hizo. Durante su quinto año, cuando se fue a casa por las vacaciones de Navidad, se encontró con que podías levitar objetos con tu mente. Lily estaba extasiada. Ella creyó que por fin serían más unidas gracias a tus recién descubiertos poderes. Pero tú la rechazaste, ¡como lo hacías siempre! La llamaste antinatural. Si algo había antinatural en su familia ¡eras tú! Siempre celosa de Lily por la atención extra que recibía. ¡Estás tan llena de celos y odio que no puedes ver más allá de tu propia nariz! Y claro, cuando tú exhibiste los mismos poderes te asustaste. Estabas tan asustada que rechazaste su ayuda. Tenías miedo de ser como ella. Escondiste tus poderes y nunca los desarrollaste.-
Petunia estaba avergonzada. -¡Para! Por favor, sólo detente. ¡Haré lo que me pidas! ¡Sólo no hables de mi debilidad de nuevo!-
Severus la miró con altivez. -Hablas de fuerza como si fuera debilidad. Eres en verdad patética.-
-¿Cómo puede ser, algo tan horrible, fuerza? - chilló Petunia.
Severus suspiró derrotado. Nunca podría entender a esa mujer. Era tan obstinada en sus prejuicios que nunca podría siquiera pensar que esta vez, quizá estaba equivocada.
-Todo depende de la forma en que uses esos poderes, Petunia, - dijo suavemente. -Pueden ser una gran ayuda, o una gran carga. Es tu decisión cómo usarlos.-
Petunia miró a Severus con curiosidad. Sus palabras habían hecho efecto en ella.
-Sólo trata bien al niño, Petunia. No tienes que llenarlo de regalos y echarlo a perder. Sólo hazlo sentir amado. Hazlo sentir que alguien se preocupa. No cargues tu odio hacia tu hermana contra él.-
-Nunca odié a Lily,- contestó en un susurro.
-Tienes una extraña manera de demostrar que no lo hacías,- Severus remarcó.
-Yo haré lo que me pides, pero Vernon, mi esposo, no lo tratará bien; no importa lo que yo diga o haga.
-¿No tienes ninguna influencia en tu esposo, Petunia?
-Claro que las tengo, pero tiene ideas muy cerradas respecto a esta abominación, y no aceptará a Harry, sin importar nada.
-¿Abominación? ¿Esa palabra es tuya o de tu marido? - preguntó Severus.
-Es de Vernon. Odia que haya aceptado quedarnos con Harry, y no entiende por qué lo hago. Lo hará, aún así; solo que nunca le gustará que esté aquí.
-¿No se suavizará cuando comience a conocer al pequeño? Parece un buen niño,- dijo Severus mirando a Harry, aún en sus brazos. El pequeño había recargado su cabecita en su hombro, y ahora estaba profundamente dormido. Severus lo miró con asombro. Nunca había estado con bebés antes, y no estaba seguro de cómo reaccionar con ellos, pero Harry parecía acoplarse bien a él. Se preguntó si era tan fácil lidiar con todos los bebés a como lo fue con éste. Se volvió hacia Petunia, esperando su respuesta.
Petunia sacudió la cabeza. -Nunca cambiará de opinión. Sé que no lo hará.-
Severus suspiró. - ¿Entonces lo harás por él?-
-¿A qué te refieres? - preguntó curiosa.
-Quiere al bebé. Hazle saber que no está sólo en el mundo. Aún si Vernon no lo trata bien, el amor de una madre tiene mucha importancia en la vida de un niño. Tú sabes que mi madre era la única que me quería. Mi padre era despreciable, mi niñez horrible; pero ahora puedo mirar atrás y recordar todo eso, y aunque no son buenos recuerdos, el amor de mi madre lo hace más tolerable.
Severus pensó en su niñez. Estaba llena de un padre ebrio, que golpeaba tanto a su madre como a él. Por más que intentara, su madre nunca logró controlar a su padre cuando estaba tomado. Se había interpuesto entre él y Severus en muchas ocasiones, causando que la golpearan aún más. Cuando su padre se detuviera, o más bien, cuando ya no pudiera seguir golpeándolos, su madre acunaba a Severus en sus brazos, diciéndole cuánto lo amaba, y que lo protegería. Desafortunadamente, nunca fue lo suficientemente fuerte de verdad protegerlo.
Cuando creció, la escena cambió un poco, siendo él quien se interponía entre su padre y su madre. Haría todo lo posible por proteger a la única persona que en verdad lo amaba.
-Vernon nunca golpearía a Harry como lo hicieron contigo, Severus.- remarcó ella. -Podrá ser grosero y desagradable, pero nunca le pondría una mano encima.-
-Mejor, - respondió Severus con un suspiro.
-Haré lo que me pides, Severus. Incluso yo entiendo lo importante que es una madre en la vida de un niño. Tal vez no sea la más fácil de las educaciones, pero trataré de ser justa con él.
Severus miró a Petunia con asombro. -Tal vez te he subestimado, Petunia. Eres más comprensiva de lo que creí.-
Petunia alzó la cabeza con orgullo. -No soy el diablo, Severus.-
Severus la miró por un largo tiempo. Finalmente, decidió que su visita había terminado. Le preguntó a Petunia qué debía hacer con el bebé y ella lo condujo a la habitación destinada a los pequeños. El color azul pastel lo asaltó en cuanto entró a la habitación. En ella había una pequeña cuna blanca, una canastita de donde seguramente habían recogido a Harry, y muchas cosas que se necesitan para un bebé.
-Aún no hemos podido comprar otra cuna,- dijo Petunia mientras le indicaba a Severus que dejara al niño en la que ahí había.
Severus lo colocó en la cuna con suavidad. El bebé ni siquiera se inmutó. Volviéndose hacia Petunia, Severus la miró curioso.
-Gracias,- dijo finalmente.
Ella asintió con la cabeza.
-Si alguna vez quieres aprender más acerca de tu magia, contáctame. Estaría feliz de ayudarte a comprar una varita y enseñarte unos cuantos hechizos básicos. Tu hermana era una excelente bruja. ¿Quién sabe de lo que eres capaz?
Petunia frunció el ceño. -Sólo vete, Severus. He sido más que paciente contigo.-
Severus asintió. -No olvides lo que dije acerca del bebé y de tu magia. Estaría interesado en enseñarte. Trabajo en Hogwarts. Puedes localizarme ahí.-
-¡Fuera! - gritó Petunia.
-Okay, okay, - dijo Severus encogiéndose de hombros mientras salía de la habitación y desaparecía de esa casa.
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Dos semanas después, Severus estaba sorprendido al recibir una extraña carta. La reconoció como correo Muggle. La abrió y sus ojos se ensancharon. Era de Petunia. Evidentemente, Petunia había pensado sobre su oferta y quería saber más sobre sus poderes ahora que tenía un bebé mágico en casa. Ella quería verlo durante el día, mientras Vernon estaba en el trabajo; así él podría enseñarle. Severus bajó la carta y se quedó asombrado. Las sorpresas nunca terminan, supuso.
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Se encontraron una vez por semana durante casi un año. Para ese tiempo, Petunia ya tenía buen control sobre su magia. Era casi tan poderosa como lo fue Lily. Ella había podido esconder su magia de Vernon fácilmente, ya que él no veía nada que estuviera más allá de su nariz.
Severus y ella pasaban casi todos sus días juntos luchando y haciendo duelos. Severus estaba realmente sorprendido de que ella le diera en realidad una buena pelea en todos y cada uno de sus encuentros. Nunca podría superarlo a él, pero siempre iba bastante cerca. Miró a Petunia mientras estaba se alistaba para lanzar otro hechizo. Habían agrandado la sala y empujado todos los muebles hacia las orillas, haciendo que tuvieran suficiente espacio para un buen duelo. Petunia apuntó a Severus con su varita y gritó Desmaius. Severus voló hacia atrás y cayó al suelo.
-Eso fue muy fácil,- mustió Petunia. -¡Me dejaste ganar!-
Severus se puso en pie de nuevo y le sonrió. Ella se había convertido en una persona más amable en el año que llevaban viéndose. Ahora, Severus podía ver varios rasgos de Lily en su hermana; cosas que antes, era imposible notar.
-Mereces ganar, - dijo finalmente.
-¿Cómo voy a mejorar y ser útil, si constantemente me dejas ganar?- preguntó enojada.
-Eres una bruja talentosa, Petunia.
Ella aún se estremecía antes el término, pero lentamente fue esbozando una sonrisa a Severus.
-Tu entrenamiento terminó,- comentó Severus.
Petunia miró a Severus en shock. -¿Quieres decir que soy una bruja hecha y derecha?-
-Siempre los has sido, solo que no lo sabías.
-¿Ahora qué?- preguntó ella.
-Podrás proteger a Harry si es necesario.
-Tal vez podría lanzarle un Obliviate, así olvidaría lo horrible que es Vernon con él.
Severus sonrió. -Mejor deberías lanzarle un Obliviate a Vernon, así no sería tan malo con el chico.-
Petunia le sonrió de vuelta. -Lo siento, no puedo hacer eso. No importa que tan presuntuoso suene eso. Pero amo a mi marido, y no quiero cambiarlo de ninguna manera.-
-Te gusta el sufrimiento, Petunia.
Ella sonrió de nuevo. -¿Te veré de nuevo? - preguntó ella, preguntándose qué sucedería ahora que sus clases habían terminado.
-Técnicamente, no debería estar interfiriendo en tu vida, por órdenes de Dumbledore. He estado viniendo aquí sin su permiso por todo este tiempo. Siento decir que no podré volver a venir. Ya he mantenido esto en secreto durante mucho tiempo. No quiero que Albus comience a sospechar.
Ella lo miró con tristeza. -¿No puedes venir de vez en cuando? Harry de verdad disfruta de tu compañía.-
Severus frunció el ceño mientras veía al pequeño, quien jugaba con algunos bloques en el piso.
-Temo que no. No quiero que me descubran. Ahora que ya pasó un año, algunos de los viejos seguidores de Voldemort están reapareciendo, tratando de organizar de nuevo. Si ellos descubren que he estado viniendo aquí, y que lo sigo haciendo, sospecharán de mí. Después de todo, debería haber matado a Harry desde el primer momento que pisé esta casa. Así que, para seguridad de todos, no regresaré. Veré a Harry cuando cumpla once y pueda ir a Hogwarts. Tal vez podamos retomar nuestra amistad entonces.
Fue hasta donde estaba Harry y lo alzó en brazos. El pequeño sonrió y agarró su nariz. Era su pequeño juego.
-¿Sevvie juega con Hady?- preguntó el pequeño.
Severus le sonrió. -Hoy no puedo, Harry. Debo irme.-
Harry frunció el ceño. -¡Sevvie juega ahoda!-
Severus envolvió a Harry en un abrazo. -Voy a extrañarte, pequeño, -le dijo gentilmente.
-¿Onde vas? - preguntó Harry mientras rodeaba el cuello de Severus con sus bracitos.
-Debo volver al trabajo,- le explicó Severus. -No podré verte hasta dentro de mucho tiempo.-
Harry hizo un mohín. -Sevvie no irse,- dijo simplemente.
Severus sintió que el corazón se le estrujaba. Lo que nunca hubiera imaginado era sentir algo tan fuerte por el hijo de James Potter, pero ahí estaba; lleno de cariño por el niño.
-Te volveré a ver, Harry,- murmuró en la oreja del pequeño.
-¡Veme ahoda! - exclamó Harry.
Severus rió ante la insistencia del niño, pero lo colocó en el piso y le dijo que fuera a buscar a su primo para jugar. Harry se fue correteando, olvidando lo que le estaba pidiendo a Severus por le emoción de encontrar a Dudley.
Petunia miró a Severus con tristeza. -Tenía la esperanza de que fueras algo como un padre para él,- dijo suavemente.
-Lamento no poder serlo.
-Lo entiendo. Gracias, Severus; por ver a través de mi enojo y ayudarme a ser algo más de lo que era.
Severus la miró curiosa. No había esperado que ella le dijera palabras tan amables, incluso aunque mantenían una decente amistad.
-Era lo menos que podía hacer,- dijo finalmente.
Petunia lo miró mientras una serie de emociones se reflejaban en su rostro. Antes de que Severus se diera cuenta, estaba envuelto en un gran abrazo. La mujer era mucho más fuerte de lo que su pequeño cuerpo mostraba. No sabiendo bien que hacer, Severus puso sus brazos alrededor de Petunia devolviéndole el abrazo.
-Gracias, Severus. Siempre estaré en deuda contigo.
-Sólo cuida a Harry. Es todo lo que necesito.- Con eso, Severus se separó de Petunia y salió de la casa; para no regresar.
N/A: El siguiente capítulo: El cumpleaños #11 de Harry se acerca, o lo que es igual: Abundan las lechuzas.
Así que… ¿se sorprendieron del talento oculto de Petunia? Estoy segura que ella misma lo estuvo la primera vez que algo flotaba sólo sobre su mesita de noche.
Parece que Severus está teniendo muchas despedidas últimamente.
¡Un gran abrazo a todos! Aprecio sus comentarios y el simple hecho de que hayan leído hasta aquí.
N/T: ¡Muchas gracias a todos por sus reviews! ¡Me animan a seguir traduciendo! ¡Besos!
