Disclaimer: Nada mío, nada mío, NADA MIO. Oh, pero como desearía que fuera así. Esta es mi historia, pero todos los personajes pertenecen a la rica y talentosa J.K. Rowling.

Cualquier cosa que les resulte vagamente familiar en este capítulo, fue citado, parafraseado, o medio resumido de La Piedra Filosofal.

Capítulo 21

El primer año de Hermione:

Severus entró a la oficina del Director con una mirada confusa. La reunión con el profesorado que se hace regularmente antes del banquete había terminado hacía una hora. No estaba seguro del porqué el Director lo había llamado de nuevo. Encontró a Minerva McGonagall, el Sr. Filch, Poppy Pomfrey e Irma Pince frente al escritorio. Severus se preguntaba a que se debía todo eso. Se colocó a un lado de Filch y miró al Director.

-Los he llamado a ustedes a esta pequeña reunión para hablar sobre uno de nuestros nuevos estudiantes,- comenzó Albus.

-Lo sabemos, Harry Potter vendrá este año,- dijo Minerva. -¡Espero que esté en mi casa!-

Albus miró a Minerva cariñosamente. -No, Minerva, ya hemos discutido sobre el Sr. Potter en la reunión previa. Se trata de otra estudiante. Una de quien todos ustedes han oído antes.

Todos miraron a Dumbledore con curiosidad. Severus lo comprendió al instante.

-Estás hablando de Hermione,- comentó.

Albus asintió.

-¿Cuál Hermione?- preguntó Poppy.

-Hermione Granger,- respondió Albus.

Los demás profesores lucían asombrados y comenzaron a murmurar entre ellos.

Albus comenzó a explicar. -Hermione Granger será una alumna de primer año. En su futuro, ella viajará al pasado y será la asistente que todos ustedes recuerdan. Cuando desapareció hace años, en realidad regresó a su propio tiempo. Severus y yo éramos los únicos que sabíamos de su viaje en el tiempo, así que se corrió el rumor de que ella había huido del país por culpa de Voldemort.

Todos, salvo Severus, miraban con incredulidad al Director.

-Debo pedirles que no muestren ninguna seña de reconocerla, deben tratarla como a cualquier otro estudiante. No debe saber de su futuro. La niña debe concentrarse en sus estudios, no en lo que tendrá que hacer en unos años. ¿Estamos todos de acuerdo?

Todos lo estuvieron, y Albus dio por terminada la reunión. Severus se quedó un momento. Se acercó al escritorio. Albus lo miró con seriedad.

-Hay alguien más que sabe del viaje en el tiempo de Hermione,- dijo Severus rápidamente.

Albus alzó las cejas.

-Lucius Malfoy sabe que ella venía del futuro,- Severus le dijo a Albus.

-¿Cómo es que lo sabe?- preguntó Albus.

-Yo se lo dije.

-¿Por qué lo hiciste? Pusiste en riesgo su condición, Severus. ¿Qué hubiera pasado si Voldemort lo hubiera descubierto?

-Lucius considera a Hermione una buena amiga. No revelaría su secreto.

Albus bajó la cabeza y acarició su barba. -Bien, es bueno saberlo,- dijo ausente. Miró a Severus de nuevo. -¿Estás bien con su llegada, Severus?-

-Estoy bien,- respondió simplemente.

-No debe ser fácil para ti,- le dijo.

-Será más fácil que no verla en absoluto.

Albus asintió con la cabeza. -Comprendo tu punto. ¿Podrás tratarla como a cualquier estudiante?-

-Por supuesto, para eso me pagas, ¿no es así?

Albus se rió. -Eres muy mercenario, muchacho. Sabes que las cosas que haces por mi son invaluables.

Severus rodó los ojos. -Usarías a alguien más si yo no lo hiciera. Puedo guardar un secreto y lo sabes, Albus. No tienes nada que temer.-

Albus miró a Severus, con los ojos brillantes. Severus rodó los ojos. -¿Deben brillar tus ojos de esa manera, viejo?-

-Solamente miro hacia el futuro,- confesó Albus.

-Tú y yo, ¡ambos!- replicó Severus exasperado.

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Severus se encontraba sentado en el Gran Comedor mirando a los nuevos alumnos de primer año. Arqueó una ceja al observar al niño que se parecía tanto a su padre. Harry Potter lo miró y se frotó la frente. Severus notó su cicatriz en forma de rayo cuando Harry la frotaba. No parecía hace mucho, cuando Severus alzaba al pequeño en sus brazos y lo dejaba jugar con su nariz como si fuese un juguete. Se sorprendió ante lo rápido que había pasado el tiempo y lo grande que Harry estaba ahora.

Aunque estaba interesado en El-Niño-Que-Vivió, lo estaba aún más con la pequeña niña que se encontraba a su lado. Discretamente, estudiaba a Hermione. Sonrió ligeramente. Su hermoso cabello era una maraña indomable. Aún no aprendía a dominar sus incontrolables rizos. Su boca mostraba unos grandes dientes. Recordó la promesa que le hizo Hermione de hechizarlo si algún día se burlaba de ella por sus dientes. Ahora entendía su comentario, y evitaría tocar ese tema, en absoluto. La observó hablar como si nada con otro chico y su corazón se estrujó. Nunca permitiría que ella le temiera como lo hizo su Hermione en su pasado.

La observaba discretamente por entre el cabello. Aunque aún tenía un poco esa sensación de pérdida, la presencia de Hermione lo aliviaba. Era un recordatorio de que, eventualmente, ella regresaría. Garantizado, eso ocurriría muchos años en el futuro y seguro pasarían muchas cosas en esos años. Pero al menos, ahora estaba aquí. Significaba que el tiempo estaba más cerca que antes. Oh, cómo desearía poder irse a dormir esta noche y despertar en la mañana teniendo todos esos años detrás de él y a su amor entre sus brazos.

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Severus rodó los ojos mientras la selección era hecha. Potter fue seleccionado para Gryffindor; Hermione, obvio, Gryffindor; Weasley, Gryffindor, no era sorpresa. Malfoy, Slytherin, sorpresa, sorpresa. Dursley, Severus casi se había olvidado del chico, fue sorteado a Hufflepuff. Severus rió un poco ante esto, pensando que era una buena elección.

Miró a sus nuevos Slytherins. Varios eran hijos e hijas de Mortífagos. Ellos no podían descubrir su verdadera lealtad. Tendría que ser muy cuidadoso ahora que Potter estaba en el Colegio. No lo podían ver favorecerlo de ninguna forma o se rumorarían cosas, y los padres sospecharían algo. Aún cuando el Señor Tenebroso ya no estaba, Severus necesitaba guardar su trabajo como espía en secreto. Él sabía que sería útil una vez que el Señor Tenebroso regresara.

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-Puedo ayudarles a aprender a poner un alto a la muerte,- dijo en su profunda y misteriosa voz.

Paseó su vista por la clase y notó que Harry Potter parecía estar tonteando. Frunció el ceño y caminó hacia la mesa donde se encontraba el muchacho, listo para reprenderlo por no poner atención. Miró lo que Potter estaba escribiendo. Vio que el chico estaba tomando notas. Arqueó una ceja cuando Harry subió la mirada hacia él. El chico lo miró inocente, y Severus se esforzó por no sonreírle. Miró a Hermione, que estaba sentada al lado de Harry y arqueó de nuevo la ceja.

-Si quieren destacar en esta clase, deben trabajar muy duro,- explicó mientras seguía caminando por el salón. -No permito payasadas aquí, ya que cualquier equivocación de su parte puede tener explosivos resultados.-

Se giró y miró a los de primer año, colocando su capa alrededor de sus brazos al tiempo que los cruzaba, tratando de infundirles la importancia de la seriedad en esa clase. Les lanzó una mirada evaluadora. Había aprendido que si podía inspirar respeto a los alumnos las primeras semanas, lo tendría hasta que terminaran el colegio.

-Cualquier comportamiento tonto, será causa de detención. Vendrán a clase preparados para trabajar, y lo harán con eficiencia. Tampoco podrán compartir sus trabajos, a menos que se les asignen equipos. Si no están seguros de una respuesta en mi clase, será mejor que mantengan su boca cerrada, ya que no se aceptan respuestas tontas.

Severus miró a sus estudiantes. Parecía que lo respetaban debidamente. Decidió que su técnica de intimidación había funcionado y comenzó la clase en serio. Les habló sobre las herramientas que se utilizan al momento de realizar una poción, y con un ligero movimiento de su varita, aparecieron en la pizarra las instrucciones de una sencilla poción curativa.

-Deberían tener todo lo necesario para esta poción en su material. Pueden empezar.

Severus continuó su andar por el aula, observando el progreso de los alumnos. Notó a un chico que lucía asustado e inseguro tomar con su mano temblorosa muchas espinas de puercoespín y las colocaba sobre su caldero. Su mano seguía temblando mientras se preparaba para soltarlas en el caldero y terminar su poción. Severus rápidamente fue hacia la mesa del chico.

-Sr. Longbottom,- dijo. El muchacho levantó la mirada con una expresión de miedo en su cara.

-Por favor, lea de nuevo las instrucciones de la pizarra,- le dictó Severus.

Neville miró hacia la pizarra y sus ojos se agrandaron. Con cuidado, retiró el caldero del fuego y luego agregó las espinas de puercoespín.

Severus asintió con aprobación.

-Sr. Longbottom; si hubiera agregado esas espinas antes de retirar el caldero del fuego, lo que hubiera sucedido es que hubiera derretido su caldero y probablemente herido a sí mismo.

Neville bajó la cabeza, avergonzado. -Lo siento, Señor,- dijo tímidamente.

-Sr. Longbottom, si sigue cuidadosamente las instrucciones de cualquier poción que se le asigne en clase, le aseguro, que lo logrará. No hay necesidad de que dude de sus habilidades. ¿Entendido?

Neville miró a su profesor y dio una ligera cabeceada. -Pondré más atención la próxima vez, Señor.-

Severus asintió. -Ponga atención a los detalles, Sr. Longbottom,- dijo mientras se movía hacia otros estudiantes.

-Sí, Señor,- replicó Neville con fervor.

Severus arqueó una ceja mientras se alejaba.

Pronto, la clase se terminó y los de primer año salieron del aula. Severus observó a Hermione recoger sus libros y salir sola. Esperaba que encontrara amigos pronto.

Salió de sus pensamientos cuando los alumnos de séptimo año comenzaron a entrar. Todos le sonreían y lo saludaban, preguntándole sobre su verano. Sonrió débilmente y les comentó acerca del viaje que había hecho a Alemania en busca de ingredientes raros para Pociones. Pronto era hora de comenzar la clase, y comenzó con su lección.

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Esa noche, Severus soñó ese sueño de nuevo. No lo había soñado en meses, pero haber visto a Hermione, aunque fuera una pequeña niña, debió haberlo traído de vuelta. Era un sueño que deseaba tener todas las noches. Su Hermione estaba con él en el sueño.

Estaban en la Sala de los Menesteres, abrazándose en el sofá. Ella lo estaba besando. Se sentía maravilloso tenerla sus brazos otra vez y estar besándola.

Ella se separó luego de un largo rato. -Estaré contigo pronto, mi amor,- le dijo.

-No te vayas, Hermione. Te quiero conmigo siempre,- rogó Severus.

-Debo irme,- respondió ella mientras le acariciaba la mejilla. -Sólo estoy aquí para ayudarte en tiempos difíciles, pero algún día estaré contigo para siempre.-

-Te has ido por tanto tiempo. Cuando regreses, ya no querrás estar conmigo.

Ella le sonrió. -Claro que querré estar contigo. Te amo.-

-Por favor, Hermione, ámame siempre,- le suplicó.

Ella lo besó de nuevo. -Lo haré, Severus. Te amaré por siempre.-

Severus la acercó a él, pero la sintió evaporarse en su abrazo. Miró a donde ella estaba, pero se había ido. Su vida se había ido una vez más.

Severus se despertó sintiéndose no triste, sino confortado. El sueño siempre lo hacía sentir así, aunque terminara con la desaparición de ella. Era como si su subconsciente supiera cuándo necesitaba verla y lo obligara a tener ese sueño.

Se giró en la cama acomodándose de una manera más cómoda. Se sentía satisfecho, aunque sabía que no vería a su Hermione hasta dentro de muchos años. Sabía que cuando lo hiciera, nada los separaría de nuevo, y él sería el hombre más feliz del mundo.

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-Señor Potter, un minuto por favor,- dijo Severus cuando la clase comenzaba a vaciarse.

Harry lo miró preocupado y recogió rápido sus cosas. Pronto el aula estaba vacía excepto por él, y se sentó frente a Severus, luciendo nervioso.

-Señor Potter, necesito hablar con usted sobre un asunto privado.

Harry lo miró con interés.

Severus continuó. - Yo era amigo de su madre cuando era joven.-

Harry observó a Severus y finalmente dijo, -¿cómo era ella?-

Severus tornó su mirada ausente y sonrió. -Era determinada, muy bonita y muy lista. Pensé que tal vez le gustaría saber un poco más sobre ella.- Miró a Potter, expectante.

Harry asintió con entusiasmo. -¡Sí, Señor! - dijo.

-Venga aquí de nuevo a las siete en punto. Tendremos una… charla. Si alguien pregunta, dígale que tiene detención.

-¡Gracias, Profesor Snape! - exclamó Harry y salió corriendo del aula agitando la mano a modo de despedida. Severus no pudo evitar reír para sus adentros al ver la exuberancia del chico.

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Alguien llamaba fuertemente a la puerta del aula de Pociones.

-Entre- gritó Severus para que lo escuchasen.

Harry Potter atravesó la puerta, luciendo ansioso.

Severus esbozó una pequeña sonrisa mientras Harry se acercaba al escritorio, y le indicó con una seña que se sentara.

-¿Se está adaptando a la vida en Hogwarts, Señor Potter? - le preguntó al muchacho cuando se hubo sentado.

-Aún me cuesta encontrar los caminos algunas veces, Señor. Fuera de eso, todo va bien.

Severus asintió. -Sí, entre las incontables aulas y escaleras móviles, toma tiempo acostumbrarse.-

Harry asintió de vuelta.

-¿Tiene alguna pregunta específica sobre su madre?- preguntó Severus.

-Pues, me gustaría saberlo todo. Mi tía Petunia casi no hablaba de ella. Ella me dijo que no se llevaban muy bien de niñas, y que de adultas casi no hablaban. ¿Sabe usted por qué?

Severus miró pensativamente a Harry. No esperaba que la conversación tornase hacia Petunia tan pronto.

-Eso fue porque su tía estuvo celosa de su madre y de su magia por un tiempo. Pero usted no debe tomarla contra ella. Ella ya ha tenido bastante con respecto a eso. Yo he sido testigo de su cambio de actitud. Yo la ayude a aceptar su magia y el hecho de que es una bruja, y la entrené en sus habilidades.

-Usted debe ser de quien mi Tía Petunia hablaba. Ella mencionó su nombre, pero con todo lo que pasó y el comienzo de las clases, lo olvidé.

-Yo pasaba algo de tiempo en su casa cuando usted era un bebé,- confesó Severus.

Harry se quedó pensativo por un minuto. Estudió cuidadosamente a Severus y de pronto sus ojos se abrieron asombrados.

-¡Ahora lo recuerdo! ¡Yo creía que era un sueño! Siempre soñaba con un hombre vestido de negro que venía a visitar y a jugar conmigo. Por un tiempo pensé que era mi padre, hasta que mi Tía Petunia me mostró una foto de él y mamá. Usted nunca vino de nuevo, así que pensé que era mi imaginación. ¡Usted es Sevvie!

Severus se sonrojó. Una cosa era que un niño pequeño lo llamara así, pero otra muy diferente era que un alumno de once años se refiriera a él como 'Sevvie'.

-Sí, soy yo,- dijo con desagrado. -Pero olvidemos el apodo. Tengo una reputación que mantener.-

Harry sonrió, pero volvió a ponerse pensativo. -¿Por qué no vino de nuevo?-

-Eso lo explicaré a su debido tiempo. Mientras, hablemos de su madre.

Harry asintió. -Así que, ¿cómo era? Mi madre, quiero decir.-

Severus se acomodó en la silla y comenzó a contarle a Harry sobre su madre. Le contó con detalle su amistad con ella y cómo Lily siempre ayudaba a los débiles. Sin embargo, evadió los malos recuerdos que tenía; no creía necesario que Harry conocieras esos oscuros secretos. Por lo menos no ahora.

-Lily era increíblemente lista. Me igualaba a la hora de hacer Pociones. A veces nos juntábamos para crear nuevas pociones.

-Así que, ¿usted cree que ella se hubiera convertido en una Maestra en Pociones si hubiera vivido? -preguntó Harry.

Severus lo meditó. -Estoy seguro que se hubiera convertido en lo que quisiera. De cualquier manera, a ella siempre le interesó más Transformaciones. Era incluso mejor en esa clase. Nadie la podía superar. Ni siquiera yo.

Harry sonrió ante el pensamiento de uno de sus profesores admitiendo que alguien era mejor que ellos en algo.

-¿Por qué esa sonrisita, Señor Potter?- preguntó Severus.

-¡Oh, por nada, Señor! Es solo que me imaginé a mi mamá transformando un Trol en una casa o algo,- explicó rápidamente.

Severus lo miró dudoso. No necesitaba usar la Legeremancia para saber que Harry estaba guardándose la verdadera razón para él. Decidió dejarlo pasar y siguió contándole a Harry sobre su madre.

Severus no solo le habló de Lily, sino también de su trabajo como espía para Dumbledore. Le explicó por qué no regresó nunca a Privet Drive y se aseguró de que Harry entendiera que, incluso aunque Voldemort no estuviera, no podía tratarlo diferente de cómo lo hacía normalmente en clases y que incluso a veces sería algo cruel; pero no podía permitir que nadie pensara que Harry y él tenían una alianza.

-Eso es, claro, si escoge aliarse a mí,- continuó Severus.

Los ojos de Harry se abrieron un poco más. -Se… sería un honor, Señor, si usted me deja ayudarlo, aunque sea de manera pequeña.-

Severus asintió. Sabía que estaba afectando la línea-temporal con sus acciones, pero quería que Harry tuviera mejores oportunidades de derrotar a Voldemort en este tiempo. Había aprendido a preocuparse por él cuando había estado visitando a Petunia para ayudarla con su magia. Aunque sabía que Harry había derrotado al Señor Tenebroso en la época de Hermione, quería asegurarse de que eso pasara de nuevo en esta línea-temporal.

Sin dar mucha información le explicó que el Señor Tenebroso no estaría escondido por mucho tiempo, que Harry tendría una gran importancia en su derrota y que él quería que estuviera preparado lo más posible.

-¿Pero, qué puedo hacer? Solo tengo once años,- replicó Harry.

-No siempre tendrá once años, Señor Potter. El Señor Tenebroso no regresará en un tiempo, pero lo hará. Espero que usted esté listo cuando el momento llegue. De hecho, quiero ayudarlo a prepararse para que llegado el momento pueda defenderse de Voldemort. Estoy seguro que sabe, por esa cicatriz que lleva en la frente, que usted no será solo un espectador en la batalla que vendrá.

-¿Está diciéndome que quiere enseñarme Defensa?

-Si usted está de acuerdo, sí. Como un Mortífago espía, he aprendido muchas cosas que normalmente no se enseñan dentro de este castillo. No voy a enseñarle magia oscura, pero puedo enseñarle técnicas defensivas que le serán útiles para combatir ese tipo de magia.

Harry aceptó entusiasmado. -Señor, me encantaría aprender lo que sea que quiera enseñarme.-

Severus asintió. -Nos veremos el sábado a las nueve de la mañana en el séptimo piso. Espéreme en el corredor donde está el cuadro de unos trolls tratando de bailar ballet. No debe decirle a nadie a donde irá. Invente algo que sus amigos crean. Nos veremos ahí cada semana y entrenaremos por una o dos horas. Creo que para cuando Voldemort vuelva, usted será un excelente oponente.-

-¿Pero cómo vamos a entrenar en un pasillo, Señor?

-Hay una sala secreta cerca que usaremos.

Harry asintió entusiasmado por que llegara el sábado.

-Si no tiene alguna otra pregunta sobre su madre, puede retirarse.

Harry se levantó y sonrió con gratitud a Severus. -Gracias, Profesor. De verdad disfruté nuestra plática.

-Igual que yo, Señor Potter. Que tenga buena noche.

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Harry, emocionado, se encontró con Severus en el séptimo piso ese sábado. Sonrió mientras se acercaba a su profesor. Severus hizo un movimiento de cabeza como saludo y se giró hacia el vacío muro. Caminó tres veces enfrente de ella, y una puerta apareció. Harry abrió los ojos con asombro.

-¡Wow! - exclamó.

Severus miró al muchacho. -Wow, en efecto,- coincidió Severus. Abrió la puerta y los dos entraron.

Harry se asombró de nuevo. La habitación era grande y espaciosa. Las paredes estaban cubiertas de espejos, y había un muñeco en medio de la habitación. Parecía mirar fijamente a Harry y alentarlo a lanzarle un hechizo. Harry se acercó a él y lo examinó con la mirada.

-¿Qué es esto?- preguntó.

-Es un muñeco de duelo,- explicó Severus. -No comenzarán con los duelos hasta más avanzado el año en la clase de Defensa, pero entre más pronto comiences, mejor.-

Harry asintió y se giró expectante hacia Severus, esperando sus instrucciones.

-Harry, aprenderemos diversas maneras de bloquear ataques. También aprenderemos algunos hechizos defensivos que podrás usar en una batalla. El primero en el que me gustaría trabajar contigo es en un hechizo desarmador.

Harry se enderezó y apretó la varita, listo para aprender. Severus no pudo evitar sonreír un poco.

-El hechizo se hace pronunciando la palabra Expelliarmus. Debes sostener tu varita firmemente y moverla rápidamente de arriba debajo de esta manera.- Severus hizo el movimiento con su muñeca. -Intenta el movimiento,- le ordenó.

Harry asintió y extendió su varita. Movió rápidamente su muñeca arriba y abajo.

-Bien,- comentó Severus. -Pero lo que necesitas es un golpe más determinado: Firme, arriba y abajo, con determinación.- Observó a Harry hacer el movimiento un par de veces más. -Muy bien.-

Severus se acercó al muñeco. Abrió un pequeño compartimiento de la parte de atrás del maniquí y sacó una varita de juguete. La colocó en la mano del muñeco. Se hizo hacia atrás y apuntó al -ahora armado- muñeco.

-Ahora observa lo que sucede cuando hago el hechizo,- le dijo a Harry.

Harry puso su atención en el muñeco.

Expelliarmus!

La varita voló de la mano del maniquí para caer en la mano de Severus. Los ojos de Harry se abrieron con asombro de nuevo. Al parecer iba a asombrarse muy a menudo en esas clases.

-¡Wow!- exclamó.

Severus sonrió un poco.

-De acuerdo, ahora inténtalo con el muñeco.- Severus caminó hacia el maniquí y le puso la varita de nuevo en la mano.

Harry apuntó con su varita al muñeco y gritó: -¡Expellyamus!

La varita se hizo pedazos en la mano del muñeco. Severus rió y fue a sacar otra varita de detrás del muñeco.

-Lo pronunciaste mal, Harry. Es Ex-pell-y-ar-mus. No te saltes la 'r' o explotarás las varitas todo el tiempo. Claro que, si esta hubiera sido una varita de verdad, solamente hubiera vibrado y se hubiera quedado en la mano del mago. Inténtalo de nuevo.

Harry repitió el ejercicio. Esta vez, la varita voló a sus manos. Harry miró a donde reposaba la varita y luego subió la mirada, hacia Severus, con una enorme sonrisa en su cara. Severus no pudo evitar sonreír también.

Hizo el hechizo con el muñeco unas veces más hasta que Severus lo detuvo.

-Bien. Ahora, veamos que tal lo haces con un mago y una varita real. Intenta desarmarme.

Severus se posicionó. Su varita sostenida en su mano derecha, sin apuntar a Harry. Harry conjuró el hechizo, pero nada sucedió. Harry miró a Severus, confundido.

-Como en la mayoría de los hechizos, Señor Potter, la intención determina su efectividad. Con un simple juguete, tu determinación necesitó muy poco esfuerzo. La varita de juguete hizo lo que quisiste. Con un mago real y su varita, donde existe una afinidad entre ellos debido a su pertenencia, necesitas en verdad desear desarmarme. Inténtalo de nuevo, esta vez con más determinación en obtener mi varita.

Harry lo intentó de nuevo. La varita cayó de la mano de Severus al suelo.

-Casi,- dijo Severus, animándolo. -Intenta un poco más fuerte.-

Harry lo hizo de nuevo, esta vez a la perfección. La varita de Severus voló a la mano de Harry. Severus se enderezó y asintió.

-Bien. Accio varita.- La varita de Severus regresó a su mano.

-¿Cómo hizo eso? - preguntó Harry.

-Es un sencillo encantamiento convocador. ¿El Profesor Flitwick no se los ha enseñado aún?

Harry sacudió su cabeza.

-Estoy seguro que lo aprenderán en unas cuantas semanas. Es similar a convocar tu escoba a tu mano antes de un vuelo.

Harry asintió.

-De acuerdo, Señor Potter. Hagámoslo de nuevo.

Harry y Severus se alistaron. Harry lanzó el hechizo, pero esta vez, Severus gritó Protego, y el escudo lo bloqueó. Su movimiento fue tan rápido que Harry casi no lo vio. Miró a Severus con curiosidad.

-¿Qué es lo que hizo?- le preguntó a su profesor.

-Eso fue un encantamiento escudo. Es efectivo para bloquear casi cualquier hechizo. Esa será nuestra próxima lección. Hoy lo has hecho bien. Cuando puedas, ve a un salón vacío, o ven aquí y practica lo que vimos hoy. Será una gran arma para tu arsenal. Seguiremos la próxima semana.

-Gracias, Profesor,- dijo Harry. Ambos salieron juntos de la sala.

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Harry trabajó duro con Severus ese año. Severus iba despacio, consciente de la corta edad de Harry. Sabía que tenían tiempo de entrenar propiamente y no quería acelerar nada, pero aún así le enseñaba hechizos y encantamientos avanzados. Harry aprendió mucho más de lo que nunca creyó posible, pero sabía que aún le faltaban muchas cosas por dominar antes de siquiera pensar en enfrentarse a Voldemort. Simplemente estaba agradecido por la tutela extra que el Profesor Snape le había ofrecido. No podía imaginarse peleando contra Voldemort sin esa preparación. Agradecía la amistad de su profesor de Pociones. Ellos habían formado un fuerte lazo durante ese año. Cuando Harry y sus amigos descubrieron que alguien quería hacerse con la Piedra Filosofal, nunca cruzó por la mente de Harry, ni una sola vez, que él pudiera ser el culpable.

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Severus se dirigió al baño de las niñas lo más rápido que pudo. Ese asqueroso perro del demonio le había hecho una enorme y profunda herida en la pierna. El estúpido perro había dejado al verdadero culpable, Quirrell, ileso; y en su lugar, había decidido atacarlo a él. Por lo menos, había logrado escapar de esa asquerosa bestia con sólo una pierna lastimada. También había distraído a Quirrell de su misión. Ahora Severus se había dirigido al baño de niñas, donde se rumoreaba que se encontraba el troll. Se sorprendió de encontrar a Hermione, Harry y Ron aún lado del cuerpo inconsciente del troll. Minerva estaba preguntando por lo sucedido.

-Fue mi culpa, Profesora,- dijo Hermione.

Ella explicó que quería enfrentar al troll ella sola, y que Harry y Ron fueron a salvarla cuando se dieron cuenta de lo que planeaba. Severus la observó con curiosidad. Conocía muchos de los gestos de Hermione, y estaba bastante seguro de que la niña estaba mintiendo. Pero, ¿por qué mentiría? Minerva sancionó a Hermione y les permitió irse.

-¿Le importaría quedarse un momento, Señorita Granger?- le pidió Severus.

Hermione asintió y miró al suelo.

-¿Se encuentra bien, Señorita Granger?

Hermione asintió.

-Por favor sea más cuidadosa en el futuro. Ir tras un troll, uno solo, es algo realmente imprudente para un adulto, y más aún para un niño de primer grado.

Hermione asintió de nuevo.

-¿Me podría decir la verdadera razón por la que ustedes tres se enfrentaron al troll?

Hermione alzó de golpe la cabeza, con los ojos agrandados.

-Es justo como lo dije, Señor.

-Señorita Granger, me cuesta creer que usted fuera tan impudente como para enfrentar al troll usted sola. Su vasto conocimiento de cualquier cosa mágica debió haberla alertado de lo peligroso de esa locura.

Hermione se movió nerviosa y desvió la mirada. Volvió a mirarlo con ojos suplicantes.

-No debe decirlo. Las cosas apenas mejoraron. Y si ellos se enteran de que lo dije, me odiaran de nuevo.

-¿Quién la odiará, Señorita Granger?- preguntó curioso.

-¡Ron y Harry! Ellos encerraron al troll aquí, pero no se dieron cuenta de que yo estaba dentro. Entonces ellos entraron y me salvaron.

-¿Por qué estaba aquí cuando debería haber estado en el Gran Comedor con los demás estudiantes?

Las cejas de Hermione se juntaron un poco. -Preferiría no decirlo, Profesor,- replicó.

-Quiera decírmelo o no, Señorita Granger, debe hacerlo si quiere que guarde su secreto.

Hermione lo miró tentativamente. -¿No lo dirá si se lo cuento?-

Severus contuvo la sonrisa que intentaba formarse en su cara. La miró severamente.

-¿Acaso parezco alguien que no cumple su palabra?- preguntó secamente.

-¡No! No, Señor, claro que no!

-Entonces, ¿por qué estaba aquí?

Hermione cruzó los brazos y se giró un poco.

-Estaba molesta. Vine aquí para estar sola.

-¿Por qué estaba molesta? - preguntó Severus.

Hermione se mantuvo en silencio.

-¿Señorita Granger?

-Escuché a Ron y a Harry hablando después de clases. Ron dijo que estaba loca.- Se giró y miró con furia a Severus. -¡Yo no estoy chiflada!-

Severus, interiormente, se enfureció con Weasley por su insensibilidad. -Claro que no, Señorita Granger. Yo nunca la consideraría loca.-

El enojo de Hermione disminuyó un poco. -Creí que eran mis amigos, pero el comentario de Ron fue cruel, y me di cuenta de que me había estado engañando a mi misma.-

-Así que, ¿vino aquí para poder llorar?

Los ojos de Hermione se agrandaron. Ella no quería admitir delante de su profesor que había estado llorando en el baño. Severus decidió dejar de atormentarla.

-¿Asumo que su recién compartida experiencia con el troll ha arreglado las cosas entre ustedes tres?

Hermione miró a Severus y asintió con la cabeza.

Severus se enderezó un poco. -Bien, entonces ¿puedo asumir que no habrá más innecesarios actos heroicos de usted y sus amigos?

-Claro que no, Señor.

Severus dio un asentimiento a Hermione. -Puede irse,- dijo en voz baja.

Hermione se dirigió a la puerta y escapó sin mirar atrás. Severus sonrió por su precipitada huída. Él también se fue del baño y fue a curarse su pierna herida. Esperaba que Weasley no fuera tan tonto como para hablar mal de Hermione de nuevo. Él sabía que eran casi inseparables en el futuro, pero no estaba seguro de cuánto tiempo les había tomado a los tres amigos ser tan cercanos. Severus sacudió la cabeza. Le costaba creer que Hermione hubiera salido con Weasley después de sus comienzos tan desfavorables.


N/A: El siguiente capítulo: El segundo año.

¿Están sorprendidos? ¿Qué les pareció el sueño de Severus? Fue un pequeño regalo para que no se les haga tan larga la espera hasta que Hermione vuelva en serio, como adulta, no como niña. Se pueden dar cuenta de que eso no pasará hasta dentro de varios capítulos .Gracias a todos por leer y comentar.

N/T: Hola chicas! Siento haber tardado tanto, pero tuve tiempos difíciles… Pero espero que les haya gustado el capítulo ^^ Gracias por todos sus reviews!

Traducción: Daniie Snape Malfoy ^^