Disclaimer: Estos personajes no son míos. Cualquier cosa que les suene familiar fue citado, parafraseado, o simplemente resumido de La Cámara de los Secretos. Oh, y si no está aquí, sucede exactamente como lo hace en el Canon.
Capítulo 22
El segundo año de Hermione:
Severus dejó caer el periódico y miró a los dos chicos de segundo año que estaban frente a él.
-Fueron vistos por no menos de siete Muggles. ¿Qué estaban pensando?
Harry bajó la mirada, apenado. -Perdón, Señor.-
Severus lo miró con enfado. -Esperaba más de ustedes dos.-
-¡Pero, Señor!- repuso Ron. -¡Estábamos atrapados! No pudimos entrar a la plataforma. Mis padres la había atravesado sin nosotros. No teníamos opción.-
Severus se recargó bien en su silla y tamborileó los dedos en el escritorio.
-Señor Weasley,- dijo finalmente. -Siempre hay opciones. Pudieron haber esperado a sus padres en el auto. Pudieron mandar una lechuza aquí. Había varias cosas mucho menos estúpidas que pudieron haber escogido. ¿Por qué decidieron hacer la cosa más insensata y peligrosa que les cruzó la mente? ¡Yo no los creía unos zoquetes!-
-Señor,- comentó Harry.- No lo pensamos. Sólo lo hicimos.-
-Creo que eso es bastante obvio, Señor Potter,- dijo Severus sin alterar la voz. - No solamente fueron vistos, sino que también causaron un considerable daño a un árbol que ha estado en los terrenos del colegio desde mucho antes de que ustedes nacieran.-
-Creo que nos hizo más daño a nosotros,- masculló Ron.
Severus miró a Ron. -¿No sabe cuando callarse, Señor Weasley?-
Ron bajó tímidamente la mirada.
-Yo no soy el jefe de su casa, así que no estaré involucrado en su castigo. Pero les aseguro que la Profesora McGonagall no será indulgente con ustedes. Serán afortunados de seguir siendo parte de este colegio cuando ella haya terminado con ustedes. Esperarán aquí mientras voy a llamarla.
Severus se levantó y rígidamente cruzó su oficina. Unos minutos más tarde regresó acompañado de Minerva.
Ella escuchó toda la historia con el ceño fruncido. Luego apareció el Director, y volvieron a contar la historia, causando más muecas de disgusto en el Director y los Profesores. Harry deseaba poder desaparecer, estaba muy apenado. Los tres profesores los miraban a él y a Ron con tanto desdén. Estaba seguro que los expulsarían.
Harry casi se desmaya cuando al fin escuchó el castigo. Nada de expulsión, nada de puntos menos a su casa, solamente una detención y una nota a su Tía Petunia y una a los padres de Ron. Aunque eso le disgustaba, ya que no quería decepcionar a su tía, estaba feliz de no estar de regreso a casa en esos momentos.
Los tres profesores los miraron severamente. Minerva agitó su varita, y un plato con sándwiches y dos bebidas aparecieron.
-Coman aquí y después se van directo a sus dormitorios, - les ordenó. -Nosotros debemos regresar al banquete.-
Harry y Ron les dieron las gracias y observaron a los profesores irse. Harry pudo haber jurado que vio pequeñas sonrisas en sus rostros justo antes de voltearse e irse.
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Harry miraba como la brillante carta roja le gritaba furiosamente a Ron. Miró la pequeña carta que él sostenía en su mano y agradeció que su tía no hubiera escogido ese tipo de correspondencia para él. Él lo merecía, claro, pero prefería que no se enterara todo el colegio sobre el desagrado de su tía. Desafortunadamente, aunque no era un vociferador, él sabía que sería una carta diferente a las que había recibido de ella el año anterior.
El vociferador de Ron se destruyó después de haberle hecho una pedorreta. Ron hizo una mueca y parecía un perrito perdido. Harry casi rió, pero luego recordó el pergamino que aún tenía en la mano. La abrió titubeando.
Querido Harry,
Anoche recibí una alarmante lechuza, describiendo tu aventura con tu amigo Ron. Aunque estoy segura que debió ser entretenido volar un carro hasta Hogwarts, te aseguro, que su proeza no es apreciada. Tú y Dudley representan el apellido Evans en Hogwarts. ¿Qué habría dicho tu madre si se hubiera enterado de lo que hiciste? Por favor, Harry, piensa antes de actuar. Me alegra que no resultaras herido.
Con amor,
Tía Petunia
Habría sido mejor si hubiera mandado un vociferador. Harry se sentía aún peor con sus amables palabras y la alusión a su madre. Dobló la carta y la metió en su capa. Él y Ron intercambiaron miradas tristes.
-No estaba feliz, ¿verdad? - preguntó Ron.
-No, pero no dijo nada malo.
-Suertudo,- rumió Ron.
-Sí, -dijo Harry, pensativo.
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Lucius se encontró con Severus en Las Tres Escobas. Ambos tomaban cerveza de mantequilla y entablaban una conversación.
-Draco se la pasó quejándose de ella todo el verano,- dijo Lucius arrastrando las palabras. -Creo que más que nada, es porque ella es amiga de Potter. Finalmente la vi en Flourish y Botts antes de que comenzara el curso. ¿Por qué no me dijiste el año pasado que ella había llegado a Hogwarts?-
Severus entrecerró un poco los ojos a Lucius.
-No sabía que estabas interesado en la llegada de una niña que ni siquiera te reconocería.
Lucius rodó los ojos. -Ella también fue mi amiga. Me hubiera gustado saber que ella había vuelto.
Severus se inclinó un poco hacia Lucius.
-Escucha, Hermione no es quien conociste, y no lo será en años. Se confundirá al notar algún interés de tu parte. Además, ¿qué hay del Señor Tenebroso? Él nunca conoció a Hermione ni supo como lucía. ¿Qué sucedería si él no murió en realidad? ¿Qué pasaría si regresa? Nosotros no podríamos siquiera pensar en ella en su presencia o él podría averiguar que esta niña es la misma mujer que lo superó hace tanto tiempo.
La cara autosuficiente de Lucius se desvaneció, y parecía estar preocupado.
-Bueno, - dijo pensativamente. -No quisiera perjudicar a la Profesora Granger, de ninguna manera.-
-Entonces no digas nada de esto otra vez. Cuando ella regrese, estoy seguro que te lo hará saber ella misma.
Lucius asintió con la cabeza.
-De acuerdo, no diré nada,- coincidió.
Severus le dio una lacónica sonrisa.
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Severus entró con cansancio al salón de clases. Había sido un largo día y lo que quería era tumbarse en su acogedora cama y poder tener una buena noche de descanso. Solo necesitaba checar que el material para las clases del día siguiente estuviera listo. Se paró en seco cuando vio salir una luz por debajo de la puerta de su armario privado. Se acercó lentamente y abrió la puerta de un tirón. Se sorprendió al encontrar a Hermione, la Señorita Granger, tomando unas botellas de uno de los estantes.
Hermione se sobresaltó por su ruidosa entrada. Se giró deprisa, con aspecto culpable. Severus entrecerró los ojos y le exigió una explicación. Enojo recorrió todo su cuerpo. El amor de su vida o no, esta jovencita estaba robando de sus reservas privadas. Eso era algo para lo que no tenía paciencia.
-Lo siento, Profesor, yo… - bajó la mirada. Ella no tenía explicación alguna por sus acciones.
-Simplemente, ¿qué pretendía robando mis cosas, Señorita Granger?- preguntó con enfado.
-Lo lamento, señor, solo debí haberle preguntado, - dijo con remordimiento. -Es solo que sabía que diría que no.-
-¿Decir no a qué? - dijo bruscamente.
-Poción Multijugos, señor. Estoy preparando un poco.
-¿Para qué querría un alumno de segundo año preparar Poción Multijugos? Además, ¿qué le hace pensar que podría prepararla correctamente?- preguntó secamente.
Ella le contó todo. Le explicó que ellos sospechaban que Draco Malfoy era el Heredero de Slytherin y que querían acercarse a él para ver qué sabía. Le comentó acerca del plan de transformarse en sus mejores amigos, así el podría abrirse con ellos. Después lo miró con timidez y le pidió que no se molestara mucho con ella. Su patética cara apenada hizo que el enojo disminuyera un poco mientras pensaba en qué hacer.
-Draco Malfoy puede ser muy fanfarrón, pero no creo que él tenga nada que ver con la Cámara de los Secretos,- dijo Severus finalmente.
-¿Cómo puede estar seguro? - preguntó ella de vuelta.
En realidad, no podía. De cualquier manera, eso no le impediría discutir su punto con Hermione.
-Él no odia tanto a los nacidos de Muggles,- dijo finalmente. Aunque la madre de Draco era bastante prejuiciosa sobre todos y todo lo impuro, su padre había logrado inculcarle a Draco una visión más amplia del mundo que lo rodea.
Hermione se enfurruñó. -Eso no significa que no esté involucrado. Él odia a Harry. Tal vez solo intenta culparlo o algo.-
-Señorita Granger, eso es absurdo. ¿Por qué tomaría medidas tan drásticas solo para inculpar a Potter?
Hermione frunció los labios y miró al suelo. -No lo sé. Pero si él no es el Heredero de Slytherin, ¿quién es?-
Severus la miró pensativamente. -No lo sé, pero usted es sólo una alumna, Señorita Granger, una alumna de segundo año, para ser preciso. No es su lugar hacerla de detective.-
Hermione lo miró suplicante. -Profesor, ¿por favor? Traeremos todo lo que averigüemos directo a usted.-
-Parece que cree que es invencible, Señorita Granger. Yo sé que usted es muy lista, pero no puede hacerlo todo. Le aseguro que no es invencible. Sería negligente de mi parte, como profesor, permitirle aventurarse en algo para lo que no está preparada.-
-¿Podría supervisarme en el seguimiento de la poción entonces, señor?
-El problema no es la poción. El problema es lo que planea hacer con ella.
Hermione lo estudió un momento. -¿Tal vez pueda verlo como una inofensiva travesura?-
Los ojos de Severus se estrecharon. -No hay travesuras inofensivas, Señorita Granger.-
-Bueno, ¿tiene una mejor idea?- soltó Hermione.
-¡Cuide su lengua, Señorita Granger! Diez puntos menos de Gryffindor.
Hermione suavizó su tono. -Por favor, señor. No hará ningún daño. Lo peor que puede pasar es que Malfoy se dé cuenta que tratamos de sacarle información. Pero si funciona, podremos saber si es confiable o no.-
La seriedad del asunto, y el hecho de que Dumbledore estaba perplejo por que alguien había abierto la Cámara de los Secretos, repiqueteaba en la cabeza de Severus. Si incluso el viejo mago gris que lo sabía todo, no sabía quién era éste culpable en particular, entonces estaban en una gran desventaja. En verdad dudaba que el joven Malfoy tuviera algo que ver con la Cámara, aunque últimamente estuviera más fanfarrón que de costumbre. Hermione tal vez tenía razón en querer interrogarlo. Si él no era el culpable, tal vez él sabía quién lo era. Severus sacudió la cabeza, pensando en lo lejos que dejaría que fuera esa niña. De verdad tenía un suave lugar en su corazón para ella-
-Señorita Granger, no puedo permitir que siga con ese plan. Tampoco puedo aprobar le preparación de la Poción Multijugos ni su uso. Se deshará de lo que ya tiene preparado y no intentará preparar más. Tiene castigo mañana, con el Sr. Filch, por intentar robar en mis reservas. Apague la luz cuando termine de poner esos ingredientes en su lugar.
Con eso, se dio la vuelta y salió del almacén, dejando a una curiosa Hermione mirándolo irse. Hermione se preguntaba por qué la había dejado a ella sola, sabiendo que ella había querido tomar lo que no era suyo. Se volvió hacia los estantes, tomó el cuerno de bicornio y la piel de serpiente arbórea africana de ellas y los metió entre su capa. Rápidamente salió del almacén, asegurándose de dejar la luz apagada antes de irse.
Desde las sombras, Severus vio a la jovencita hacer su escapada de su almacén privado, ondeando su capa tras ella. Alzó una ceja ante su descaro. Sin embargo, no estaba sorprendido. Sabía que en el momento en que la dejara, tomaría los ingredientes de la Poción Multijugos. Ella era imprudente y testaruda, muy parecida a como era de grande.
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Dudley se acercó a la mesa de Gryffindor cerca del término de la cena. Llamó a Harry tocándolo del hombro. Harry alzó la mirada a Dudley, expectante.
-¿Puedo hacerte una pregunta? - dijo Dudley.
-Ya lo hiciste,- bromeó Harry.
Dudley esbozó una rápida sonrisa. -Es algo privado. ¿Podríamos ir a otro lugar para hablar?-
Harry les hizo un gesto con la cabeza a Hermione y Ron y se levantó. -Claro, Dud, vamos a caminar afuera.-
Los dos chicos se encaminaron a la puerta y pronto se hallaron en el camino hacia el lago.
Dudley lucía incómodo. Harry se giró hacia él y comenzó a preocuparse.
-¿Qué ocurre, Dudley?- preguntó.
Dudley frunció el ceño. -He oído algunas… cosas sobre ti, Harry. Algunas cosas sobre la Cámara de los secretos, también.-
Harry miró a Dudley con preocupación.
-¿Qué has oído, Dudley?
-Que tú eres el Heredero de Slytherin.
-Puedo asegurarte que no lo soy.
Dudley evaluó a Harry con la mirada, buscando en él la verdad.
-¿No me crees, Dudley?
Dudley liberó un gran suspiro. -Ya no sé qué creer, ¡especialmente después de la clase de duelo! ¿Qué era todo eso de estar hablando con la serpiente? ¿Por qué la enviaste a atacar a Justin?
-Dudley, le estaba diciendo a la serpiente que fuera amable. Le dije que dejara en paz a Finch-Fletchley. En ese momento no me di cuenta de que yo era el único que podía entender lo que estaba diciendo. Sé que parece sospechoso, ¡pero yo sólo quería ayudar!
Dudley miraba con atención a Harry mientras se explicaba. Sus hombros finalmente se relajaron con alivio.
-Lamento haber pensado mal de ti, Harry, pero todo el mundo está hablando de ti. Incluso Susan y Hannah sospechan. Justin está aterrorizado, pensando que puede ser petrificado antes de que termine la semana.
Susan Bones, Hannah Abbot, y Justin Finch-Fletchley eran los mejores amigos de Dudley. Eran inseparables la mayor parte del tiempo, pero Dudley también pasaba un poco de su tiempo libre con Harry, Ron y Hermione.
-No mucho de lo que dicen es halagador,- continuó Dudley.
Harry sacudió su cabeza. -Ya sabes cómo es esto de los rumores en el colegio. Ahora la historia debe ser que yo tomé a la serpiente con mi propia mano y luego la enredé alrededor del cuello de Fletchley y le dije que lo matara.-
Dudley lo meditó un momento. -Sí, eso es parecido a lo que escuché.-
Ambos muchachos rieron y continuaron caminando, discutiendo los detalles sobre el chismorreo del colegio. Después de un rato, ya habían recorrido bastante y regresaron al castillo.
-Sigo pensando que debiste haber hecho la prueba para el equipo de Quidditch, Dud,- reflexionó Harry.
-El Quidditch es lo tuyo, no lo mío,- repuso Dudley.
-¿Entonces, qué es lo tuyo?
Dudley sonrió de oreja a oreja. -Soy un Casanova,- respondió.
Harry se rió de su regordete primo. Aunque, tenía que admitir, que su primo no se asustaba cuando de hablar con chicas se trataba. Aún cuando su cuerpo no era perfecto, eso nunca se interponía al momento de coquetear con las chicas de Hufflepuff. Especialmente pasaba mucho tiempo con Susan Bones. Ella parecía disfrutar de su compañía y siempre tenía una sonrisa para él. Tal vez la broma de su primo no era tan broma como Harry había pensado al principio. Harry sopesaba eso mientras entraban juntos al castillo y Harry palmeaba afectuosamente la espalda de Dudley.
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Severus lanzó el hechizo y miró a Harry estrellarse contra la pared. Bajó la varita.
-¿Qué sucede contigo hoy? - preguntó. -Has estado distraído durante toda la sesión.-
Harry se puso de pie y frunció el ceño. -Lo lamento. Es solo que traigo muchas cosas en la cabeza.-
-Claro, y yo no,- replicó Severus.
-No lo entiende. Toda la escuela me odia,- refunfuñó Harry.
Severus enarcó una ceja ante el comentario de Harry. ¿Y por qué, dime, todos te odian? ¿Acaso no eres el Niño de Oro?
-¡Deje de burlarse de mí! - gritó Harry.
Severus observó a Harry con preocupación. -Lo siento, no pretendía ofenderte. Sólo quería aligerar el ambiente. ¿Por qué no me cuentas lo que sucede?-
-¡Todos creen que soy el Heredero de Slytherin! Todos me evitan, como si fuera una paria. Cuando me hablan, son desagradables, o están asustados. ¡Ya no puedo soportarlo!
Severus hundió los hombros. -Desafortunadamente, tendrás que lidiar con eso hasta que todo el problema se resuelva. Su pequeño incidente de la Poción Multijugos no resolvió nada y solo logró enviar a la Señorita Granger a la enfermería por semanas. Ahora, claro, ella está atrapada ahí de nuevo.-
-Todos dicen que es por mi culpa que ella esté petrificada en la enfermería. ¿Por qué creen que petrificaría a mi propia amiga? - chilló Harry.
-Los alumnos no analizan cosas como esta. Ellos solo escuchan un rumor y lo creen. Tú mismo podrías estar petrificado y ellos seguirían creyendo que eres el Heredero de Slytherin.
Harry rió un poco ante lo estúpido que eso sería.
Severus agitó su varita y dos sillas aparecieron junto a ellos. Ambos se sentaron.
-Harry, tú dijiste antes, que yo no entendía por lo que estás pasando. Pero te equivocas, te entiendo demasiado bien.
Harry miró a Severus con curiosidad.
-A diferencia de ti, yo nunca fui agradado en la escuela, así que el silencio de los demás no me molestaba mucho, puesto que estaba acostumbrado a él. También estaba acostumbrado a las miradas asustadas y sus evasiones.
-¿Usted no era popular en la escuela? - preguntó Harry.
-Es lo que acabo de decir, ¿cierto? - preguntó Severus de vuelta.
Harry se avergonzó. -Lo siento,- murmuró. -¿Pero, no tenía ningún amigo? Creí que fue amigo de mi madre.-
-Ella fue mi única amiga la mayor parte de mi estancia en Hogwarts. También era amigo de Lucius Malfoy, pero ellos dos eran los únicos, salvo una profesora en mi séptimo año, que me trataban como un verdadero amigo.
-Usted dijo que mi mamá fue su amiga la mayor parte de su estancia en Hogwarts, ¿Qué quiere decir con eso?
-Yo le dije algo ofensivo durante un vergonzoso incidente en nuestro quinto año. Eso hizo que nuestra amistad se terminara.
Harry lució sorprendido. -¿Qué le dijo?-
Severus bajó la mirada. -La llamé Sangresucia.-
Harry alzó una ceja. -Wow, Malfoy llamó así a Hermione hace unos meses. Ella lucía en verdad molesta cuando descubrió lo que significa.-
Severus se puso lívido. Quería ir por Malfoy en ese instante y hablar con él muy seriamente. Al chico lo habían educado mejor que eso. Claro que, si hablara con Draco, el muchacho se preguntaría porqué salía en defensa de Hermione. Lucius se enteraría y comenzarían las preguntas. Suspiró para sí. Ser un espía tenía grandes desventajas.
-Hubiera esperado más del Señor Malfoy, - comentó Severus. -Su padre lo ha educado mejor, como para ir diciendo esas cosas.-
Harry se encogió de hombros. -Malfoy solo se molestó por algo que Hermione dijo. Lo dijo más por herir sus sentimientos que otra cosa, yo pienso.-
-De cualquier manera, lo que dijo fue muy insensible.- Regresó al tema inicial.
-Yo le dije eso a tu madre porque estaba enojado y avergonzado por algo muy vulgar que otros estudiantes me habían hecho. Lily vino en mi ayuda. Me avergonzó más el hecho de que ella hubiera visto lo que pasó, así que arremetí contra ella. Yo no era, lo que se puede decir, una persona sociable en esa época. No sabía cómo reaccionar con la gente, incluso cuando eran ellos los que me buscaban.
-¿Qué sucedió que lo hizo enojarse tanto, para empezar? - preguntó Harry.
Severus miró a Harry pensativamente. No estaba seguro de querer divulgarle a Harry lo desagradable que fue su padre.
-Había un grupo de estudiantes que siempre me buscaba para burlarse de mí en la escuela. Yo no era completamente inocente en ese asunto, pero casi siempre eran ellos los instigadores.
-¿Qué fue lo que hicieron?
-En esa ocasión en particular, uno de ellos me colgó de un árbol y me quitó los pantalones.
Harry miró a Severus boquiabierto. Ni siquiera Malfoy sería tan cruel, ¿o sí?
-Eso es horrible,- masculló Harry.
Severus asintió. - Así que, como puedes ver, puedo entender perfectamente cómo es ser excluido por toda una escuela. Sólo debes superarlo y no dejar que eso te moleste. Las cosas se arreglaran tarde o temprano, y todo volverá a la normalidad. Necesitas concentrarte en lo que importa en este momento. Tu duelo hoy ha estado pésimo. Si hubieras estado en una batalla real, tan distraído como estabas, hubieras muerto al menos diez veces.
-No puedo creer que alguien le hiciera algo como eso, Profesor, es horrible,- dijo Harry. Aún estaba en shock por la revelación de Severus.
-Sí, bueno, la vida no siempre es justa,- murmuró Severus.
-¿Quién lo hizo, Profesor?
-Nadie a quien tú conozcas, Harry,- suspiró Severus.
-¿Es ahora un Mortífago?
Severus rió. -No, no es un Mortífago ahora. Ya no está vivo.-
-¿Qué pasó con él?
Severus miró al muchacho que estaba enfrente de él. Él era tan diferente a su padre. No podía pensar que Harry alguna vez pudiera arremeter contra alguien sin ser provocado, como su padre hacía. Severus sabía que Harry tenía un gran sentimiento de protección hacia su padre. No quería arruinar ese amor y respeto que Harry le profesaba.
-Prefiero no hablar de eso,- dijo Severus finalmente.
-Señor, por favor. Quiero saber.
Severus estudió a Harry de nuevo. Ya no era un niño pequeño. Tarde o temprano se enteraría de esa historia e incluso tal vez se resentiría con Severus por no haberle dicho nada antes. Ya no podía protegerlo. El chico tendrá que enfrentarse a mucho en su vida como para ser protegido.
-Él era tu padre, Harry. Tú sabes su historia. Fue asesinado por Voldemort.
Los ojos de Harry se abrieron con sorpresa. -¡Mi… mi padre! ¡Pero él era un gran hombre!-
Severus suspiró. -Tal vez fue un gran hombre, pero era un canalla de estudiante.-
-¿Él era parte de ese grupo del que estaba hablando, de los que lo atormentaban sin descanso?
Severus asintió.
-No puedo creerlo,- dijo Harry molesto. -¿Por qué haría algo así?-
-Lo hizo porque era engreído, arrogante.
Harry colocó su cabeza entre sus manos.
-Yo siempre pensé que era un héroe por enfrentar a Voldemort de la forma en que lo hizo.
Severus se inclinó un poco hacia adelante. -Harry, él fue un héroe. Intentó protegerlos, a ti y a tu madre. Sobre las cosas que hizo de joven, los niños se hacen cosas terribles unos a otros.- Severus tragó fuerte, sin creer que iba a admitir lo que estaba a punto de pronunciar. -Estoy seguro de que si él estuviera vivo, sería el gran hombre que tu creías que era.-
Harry miró a Severus con incredulidad. -¿Cómo puede defenderlo? Él fue horrible con usted.-
-Aprendí que odiar a quienes fueron injustos conmigo en el pasado, es una pérdida de tiempo. Seguramente no sería amigo de tu padre si él viviera ahora, pero no lo odio.
Harry miró a Severus, mientras pensaba en todo lo que le acababa de decir. Estaba bastante sorprendido de que su Profesor pudiera hablar de tan desagradables eventos con tanta indiferencia. Claro que, el Profesor Snape ha vivido sabiéndolo todo durante mucho tiempo. Harry se acababa de enterar. Harry estaba avergonzado. Estaba avergonzado de ser el hijo de James Potter. ¿Cómo pudo su padre haber sido tan horrible? ¡Era peor que Malfoy!
Harry bajó la mirada. -No puedo creer que mi padre fuera así con usted. Lamento mucho que lo fuera.
-Los pecados de tu padre no son tuyos, Harry.
-Lo sé, pero igual me siento horrible,- le confió Harry.
Severus le dedicó una sonrisita. -Y ahí está la diferencia entre tu padre y tú. Él nunca se sentía culpable por lo que hacía. Él solo actuaba y ya. Se sentía justificado en todo lo que hacía.-
-No hay justificación para ser tan cruel,- dijo Harry con una mueca.
-Estoy de acuerdo, - dijo Severus. Tenía la mirada perdida, como si estuviera reviviendo el pasado.
-Gracias por compartir eso conmigo, Profesor. Estoy seguro que no es algo fácil de contar.
-Si eso te ayuda a darte cuenta de la importancia de no dejar que esas cosas te afecten tanto como para terminar al borde de la destrucción, entonces me alegra haberlo hecho. ¿Listo para continuar?
Harry miró a Severus con agradecimiento y asintió. -Gracias por no estar en mi contra por las cosas que hizo mi padre,- dijo Harry finalmente.
Severus le dedicó una sonrisita. -Tú no eres él, Harry. Tú eres más amable, como lo era tu madre.- Se levantó, dando por terminada la conversación.
Harry se levantó también y ambas sillas desaparecieron. Antes de que Harry pudiera ponerse en guardia, un silencioso hechizo fue hacia su cabeza.
Harry gritó, "Protego." Apenas pudo conjurar el escudo a tiempo.
Severus sonrió. -Bien hecho, Señor Potter. Eso está mejor.-
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Severus esperó hasta pasada la media noche para ir a la enfermería. Ciertamente, no quería que nadie lo viera, incluyendo a Poppy. Entró silenciosamente y se acercó a la cama de la jovencita. Hermione yacía ahí, petrificada. Miraba distraídamente a la nada. Se inclinó sobre ella y suavemente acarició la mejilla de la niña, esperando poder hacer algo por ella. Supuso que ella estaría bien una vez que el Extracto de Mandrágora estuviera listo y se lo administraran, pero aún así estaba preocupado. Parecía que Hermione había pasado medio año en la enfermería, entre el incidente de la Poción Multijugos y ahora que estaba petrificada. Tonta Gryffindor, pensó, siempre metiéndose en problemas.
Si seguía como hasta ahora, nunca viviría para poder viajar al pasado. Severus sostuvo la mano de Hermione y la apretó. Cómo deseaba que los años pasaran rápido, y esta pequeña niña emergiera como la hermosa mujer que él sabía que llegaría a ser. El observarla mientras crecía era más difícil de lo que él pensaba. Disfrutaba sus encuentros dentro y fuera de clase, pero eran constantes recordatorios de lo que no podía tener. Por lo menos, de lo que no podía tener ahora. Su corazón clamaba por su regreso. A veces se le desgarraba tanto, que pensaba que iba a reventar. Eran esas ocasiones, cuando él escapaba a sus habitaciones a esconderse y suspirar por su amor perdido.
Lo que no daría él por tenerla de nuevo en sus brazos. Lo que no daría por verla sonreírle con sus ojos llenos de amor. Lo que no daría por decirle cuánto la amaba. Pero ninguna de esas cosas era posible en ese momento. Ella era solo una niña, y su regreso sería dentro de varios años. A veces, parecía que nunca regresaría. Pero observando a Hermione en ese momento, sabía que lo haría. Él sabía que si era paciente y esperaba, ella regresaría con él. Necesitaría esperar a que ella creciera, pero lo haría, tan seguro como que él estaba sosteniendo su mano en ese momento. Dispersó sus pensamientos, se inclinó sobre ella y le susurró al oído.
-Sólo mejórate y crece, mi amor,- le murmuró antes de enderezarse y salir silenciosamente de la enfermería.
N/A: El próximo capítulo: Tercer Año: Vigilando al Hombre-Lobo.
Creo que de todos los años, éste fue el más duro de hacer. Espero no haber dejado nada pendiente.
También, si no cubro alguna parte que sucede en el canon, sucede igual en esta historia. Hay mucho que cubrir, así que decidí no poner cosas que solo se repetirían. Las únicas excepciones serán los veranos de Harry, que ahora serán mucho más placenteros. Cosas como la visita de la Tía Marge nunca sucedieron, ya que ella ya no es parte de la familia, por ser hermana de Vernon. Harry no tuvo que ser rescatado al principio de este capítulo, ya que Petunia dejó a Harry ir a quedarse con los Weasley unas semanas antes del inicio de curso.
También abordaré cualquier cambio importante en los veranos de Harry con Petunia. Si alguna vez tienen alguna pregunta, no duden en hacerla. Me encanta oír de ustedes y responderles lo que pueda sin darles pistas de lo que sucederá en un futuro.
N/T: Pues aquí tienen este capítulo. ¿A que ahora no me tardé tanto? ¡Muchas gracias por todos sus reviews! Espero tener el siguiente capítulo pronto.
Traducción: Daniie Snape Malfoy.
