N/A: ¡Holas gente~! Aquí llega Nana, trayéndoles otro oneshot y/o drabble de la compilación :3. Espero que les guste y desde ya, quisiese agradecer a toda la gente linda que se tomo la molestia de leer el anterior.
Disclaimer: Umineko no Naku Koro ni y todos sus personajes son propiedad intelectual del equipo de 07th expansion.
Extensión: 694 palabras
Advertencias: Basado en el EP2 (de la sound novel eso sí x,D).
Resumen: Shannon podía ver el azul del mar y, sólo quería que Kanon también lo viese.
Momentos en la vida de un mueble
II. El mar es azul, ¿lo ves, Kanon?
— El mar… ¿de qué color te parece a ti, Kanon?— le consultó Shannon, mientras enfocaba su vista en la enorme extensión de agua que se ampliaba por el horizonte.
Kanon, sin comprender a que venía esa pregunta, se limitó a imitarla por lo que, sin más reparo, contempló el mar, el cual mostraba un color grisáceo gracias al cielo de ese día, que se encontraba cubierto de nubes.
— El color del mar es gris— contestó, sin darle muchas vueltas al asunto que parecía no tener mucha importancia.
— Para mí se ve azul, Kanon— contestó la empleada y añadió, con una sonrisa, sin tratar de menospreciar la respuesta del muchacho—. Es algo que yo entiendo, pero tú no, Kanon.
El chico se limitó a verla fijamente y notó algo extraño en la mirada de su amiga. Parecía ida. El mueble, intuyendo el por qué él no podía ver el mar azul que Shannon podía vislumbrar, sin siquiera dilatar más ese momento, se dirigió con rudeza a ella, registrándole los bolsillos sin permiso.
— ¡¿Qué te pasa, Kanon?
— ¡Ya te he visto antes así, hermana! ¡Y no es gracias a la señora Beatrice!— le gritó enojado mientras hallaba, en su frenética búsqueda, el objeto que buscaba. Con rudeza, lo expuso delante de Shannon quien, al ser descubierta, no pudo evitar ponerse nerviosa y sonrojarse. Con decisión, le protestó—. ¡¿No habías dicho que habías dejado las drogas, hermana?
— ¿Yo… dije eso?— repitió, como quien no quiere la cosa.
— ¡Sí! Me lo prometiste la otra vez.
— Pero… ¡gracias a ellas puedo ver a la señora Beatrice!— alegó, excusándose—. ¡Puedo ver el mar azul, también! ¡Puedo ver las cosas que no pueden ser vistas sin amor, Kanon!
— ¡Eso es mentira!— replicó y añadió, serio—. Entonces, ¿cómo puedo ver a la señora Beatrice si yo no me drogo?
— Es que… le he puesto drogas a tu comida también, Kanon.
— ¡¿Qué? ¡No puede ser!— le gritó y, ya furioso, arrojó el pequeño paquete con drogas al mar— ¡Se acabo!
— ¡No!— gritó Shannon, desesperada al ver que su tesoro se dirigía en dirección al océano. Tal vez se hubiese puesto a llorar si no hubiese sido por Beatrice quien, apareciendo en escena, salvó a las drogas de una muerte segura. La empleada agradecida y acercándose a la orilla de la playa para recoger su tesoro, saludo a la Bruja Dorada—. Buenas tardes, señora Beatrice. Muchas gracias por rescatarlo— concluyó, señalando el pequeño paquete.
— No hay problema, Shannon— expresó la bruja—. No te mereces perder la posibilidad de dejar de ser un mueble gracias a Kanon.
— Sí… creo que sí— respondió la muchacha y continuó, dirigiéndose a Kanon—. ¡¿No ves, Kanon? ¡Esta vez no te he dopado y apuesto que puedes ver a Beatrice!
— Eh… no. No la puedo ver— respondió, mientras observaba como Shannon hablaba sola y cambiaba el tono de su voz, como si tuviera otro yo dentro, sólo para responderse.
— No seas mentiroso, Kanon. La señora Beatrice esta aquí— insistió la empleada y amenazó, acercándose al mar—. ¡Si sigues mintiendo, me suicidaré! ¡Me arrojaré al mar! ¡Di que la señora Beatrice existe y que el mar es azul!— continuó gritando pero, a continuación, el tono de su voz cambio, interrumpiendo su alegato inicial— ¡No puedes negarlo, Kanon! ¡Acepta mi existencia! ¡Tú no eres Battler con complejo de Phoenix Wright para negarme!
— E-está bien… la señora Beatrice existe— afirmó el mueble, tratando de evitar con ello la tragedia y agregó, para sí mismo, susurrando—… pero sólo cuando te drogas.
— ¿Dijiste algo, Kanon?— le consultó Shannon, con una de sus cejas temblando.
— N-no… no he dicho nada— negó el empleado y continuó, tratando de convencer a la castaña—. Regresemos a la mansión, de seguro la señora Beatrice… quiere tomar una taza té— completó, no muy convencido, intentando, mediante esa respuesta, hacerla desistir de su idea de suicidio.
— ¡Es cierto!, ¿qué le parece, señora Beatrice?— preguntó Shannon y sólo obtuvo por contestación a ella misma quien, cambiando el tono de voz, aceptaba la invitación.
"Será una larga tarde" pensó Kanon, suspirando cansado, mientras escuchaba los delirios de su amiga de vuelta a la mansión.
Fin oneshot: II. El mar es azul, ¿lo ves, Kanon?
Por: Nana Walker
N/A: Muchísimas gracias por leer. Comentarios, sugerencias y críticas constructivas son bien recibidas :3
Bye bye y cuídense miles :D
