Disclaimer: Umineko no Naku Koro ni y todos sus personajes son propiedad intelectual del equipo de 07th expansion.

Extensión: 731 palabras.

Advertencias: No está situado en ningún EP en especial… sólo es mucha estupidez junta x,D

Resumen: Shannon, al darse cuenta que Battler no puede estar con Beatrice, decide ayudarlo.


Momentos en la vida de un mueble

III. Los implementos de Beatrice

Ver a Battler sentado, en el diván de la mansión, con aire abatido y triste, era algo inusual en él. Por el mismo motivo, tanto sus padres como sus primos le habían preguntado las causas de su desaliento y tristeza, pero Battler no había cooperado: por muy extraño que pareciese, se había mostrado bastante reacio a revelar la causa de su malestar e inclusive, llegaba al extremo negar encontrarse deprimido, aunque todos pudiesen advertirlo.

Pasado un rato, Shannon se acercó a él, con una sonrisa radiante, intuyendo la causa de la depresión del joven pelirrojo.

— Joven Battler, usted se encuentra así por la señora Beatrice, ¿cierto?— preguntó, comprensiva, tratando de confirmar sus sospechas—. Usted la extraña, ¿no es así?

En un primer momento, el muchacho se quedó sin habla y, comprendiendo que Shannon quería ayudarlo, decidió sincerarse:

— Así es: la echo de menos. Extraño su risa histriónica, su cabello e incluso sus arranques sádicos— expresó y continuó, riéndose con vergüenza—. De vez en cuando, incluso siento ese collar al cuello. Ya sabes, el que me puso en el segundo juego, jajaja.

— Ya veo— murmuró Shannon y, apenas se le hubo ocurrido una idea continuó, más optimista—. Yo lo puedo ayudar, joven Battler. Espere aquí un momento.

Apenas dicho esto, la sirvienta salió de la sala, dejando a nuestro joven amigo lo suficientemente desconcertado para que, siquiera, pronunciase alguna palabra más. Tratando de recobrar su comportamiento habitual, sólo se limitó a murmurar para sí mismo

— Cómo si alguien pudiera traerla…

— ¿Pasó algo malo, Battler?— consultó su primo George, interrumpiendo sus cavilaciones al entrar en la sala. Al recibir una negativa por parte de su primo, decidió dejarlo en paz y preguntarle por Shannon.

— Fue a buscar algo, pero dijo que volvía enseguida— respondió Battler y añadió, en tono picarón—. ¿Ya la echas en falta, George? ¡Se nota que están muy unidos~!

— ¡No-no se trata de eso!— negó George, al notar lo que Battler quería decir con esa aseveración o, más bien, con el tono empleado en la misma.

Cómo si la aludida en la conversación hubiese adivinado que hablaban de ella, pidiendo permiso, se adentró nuevamente en la sala cargando, está vez, una bolsa bastante abultada. Sonriendo, la colocó frente a Battler y comenzó, feliz, a sacar todo el contenido de su interior.

— Mire este vestido— demandó Shannon, señalándole la prenda—. Es el de la señora Beatrice, ¿cierto?

— ¡Sí, es de ella! Pero, ¿por qué hay uno de esos acá?— consultó, sin comprender que, algo así, se tuviese en la mansión principal.

La empleada solo lo ignoró y añadió, enérgica—. Si me lo pongo y finjo ser Beatrice, usted no la echara tanto de menos, además…— prosiguió, sacando nuevas cosas de ese saco y dejando, con ello, sin habla a Battler y a George apenas estos dos vieron de qué tipo de enseres se trataba: un látigo, una correa con una cadena, entre otros—… también podemos usar esto. Después de todo, la señora Beatrice usaba estas cosas, ¿cierto?

— Eh, sí— confirmó Battler, avergonzado al notar que Shannon tenía conocimiento de sus fetiches y que su primo George, contemplando todas esas cosas, los había descubierto.

Por su parte, el hijo de Eva, no sabía en qué tipo de lugar Shannon había encontrado esas cosas: no podía imaginar ni a su tía Natsuhi ni, mucho menos, a su abuelo—aunque este estuviese muy cucú— practicando sadomasoquismo. Jessica tampoco parecía ese tipo de persona y su tío Krauss se veía demasiado serio como para imaginárselo con un látigo y usando ropa de látex apretada. Tratando de no sonar reticente y contrario a ese tipo de prácticas, decidió preguntar:

— Shannon, ¿de dónde sacaste eso?

— Yo… la verdad es que…— contestó la empleada, balbuceando, mientras su rostro se teñía de carmín—… los compré por nuestra boda. Cuando llegue ese momento, estoy segura que necesitaremos todas estas cosas, ¿no es así?— concluyó, tomando el látigo y dedicándole una sonrisa radiante a la cual George correspondió tragando saliva, con un poco de nerviosismo y temor.

Si hubiese tenido conocimiento, con anterioridad, de los fetiches de su amada, no hubiese tenido el valor de comprar ese anillo de compromiso en la tienda, días antes de embarcar. Al escuchar nuevamente el movimiento de la cadena, salió casi corriendo de la habitación. Si tenía suerte, aún podía alcanzar el barco de regreso a Niijima.

Fin oneshot: III. Los implementos de Beatrice

Por: Nana Walker


N/A: Muchísimas gracias por seguir leyendo. Comentarios, sugerencias y críticas constructivas son bien recibidas :3

Bye bye, cuídense miles y nos leemos en el siguiente(?)