"No lo hagas"
Cuando te fuiste, sólo tristeza quedó
en mi
no había sol que brillara, ni calentara
no había
luna que la noche adornara
sólo había oscuridad
infinita, con un silencio ensordecedor.
Cuando te fuiste
intenté llevar rosas a tu tumba
y me pregunté¿por
qué ahora?
si me hubiera fascinado ver tu sonrisa
encantadora
el deseo que mi corazón añora.
Cuando
te fuiste recordé todo, defectos y virtudes
y me dije¿ahora si tienes tiempo,
ya no hay porque, mis ideas se
las lleva el viento,
y me molesté por no decir lo que
siento.
Cuando te fuiste sentí amor por ti,
y
después me arrepentí,
porque mi amor no basta, un
amor de amigos
y la culpabilidad me lleno,
decepción,
solo eso sentía de mi mismo
Todo, cuando te
fuiste.
Algunos me miran con extrañeza, lastima, a
veces con curiosidad, pero yo sigo ignorándolos, sigo
caminando.
Se lo que piensan, se lo que quieren, me han visto
divagando por las calles, noche tras noche, buscando un sentido, una
razón para salir del abismo, pero nadie se me acerca y lo
agradezco, no he cruzado palabra alguna con alguien, mas no me falta,
no necesito que me comprendan, no necesito su piedad, solo necesito
mas tiempo, para así olvidar, o tal vez determinación,
pero se que no trato, no quiero tratar.
Entro en un bar
cualquiera, a pesar de que decidí por esta noche no tomar,
pero se me hace imposible, debo refugiarme en algo y el alcohol para
mí, es el único dispuesto.
Ya familiarizado con el
lugar, el cual visitaba de vez en cuando, sin preferencia alguna, me
siento en la barra, lo más alejado de las miradas indiscretas,
de un lugar vació.
El típico cantinero me mira en espera de mi pedir, yo sin pronunciar nada, señalo una gran botella, que llamo mi atención al segundo en que entre, este sin dudar me da un vaso mas o menos pequeño mientras sirve hasta el tope la bebida, que a mi encanto, resulta ser whisky, y sin ningún pudor, de un solo trago vació el vaso, el cantinero, ya acostumbrado, me deja la botella a la par, permitiéndome a mi, servirme a mi gusto y eso hago.
Pasan los minutos y mi mirada sigue perdida en algún punto del suelo, como siempre, el silencio es roto por el abrupto golpe entre la botella contra el vaso y por el tentador liquido que va rellenando por milésima vez a este.
Un gruñido, que se puede interpretar como desaprobación, llega a mis oídos al mismo tiempo en que el alcohol baja por mi garganta, quemando en su acto, miro al cantinero con curiosidad, preguntándome quien provoco ese inesperado ruido y este simplemente se encoge de hombros, negando con la cabeza para luego seguir su labor de relimpiar cada rincón.
Intrigado doy media vuelta mirando a mi alrededor sin levantarme del asiento, a pesar de la oscuridad distingo un anticuado reloj, que daba las 3:26 am, sin importarme en lo absoluto sigo en mi búsqueda del causante de mi distracción a los recuerdos.
Topándome con unos ojos negros y extrañamente al segundo, provocan en mi, cierta confianza, por aquel misterioso hombre, estaba sentando en una mesa, que se localizaba a una esquina del lugar, este sin romper el contacto señala la otra silla sin prisa, dándome a entender su invitación a sentarme en esta y yo aun mas extrañado agarro la botella media llena y me dirijo hacia el sin vacilación.
Sonríe ligeramente al ver que
aceptando su invitación, me siento en la silla, quedando
frente a frente, permitiéndome a mí, ver su rostro.
Es
blanco, delgado, aproximadamente de unos 60 años o tal vez
mas, de cejas delgadas, ojos pequeños por el paso del tiempo,
sus no tan notorias arrugas dan la expresión de estar molesto,
sin embargo el brillo de sus ojos demuestran todo lo contrario, algo
jorobado, de cabello blanco por las canas y a pesar de su edad, la
altura no parece haber disminuido mucho, tan solo un poco mas
pequeño, comparado a mi.
El alcohol no siempre es
la solución hijo mío me dice tranquilamente y yo, a lo
contrario de reaccionar disgustado por su "innecesario"
comentario, respondo con una triste sonrisa y aclarando un poco la
garganta, hablo por primera vez en tres años.
Lo se, pero
me permite desahogar un poco lo que siento termino de decir con voz
ronca, sorprendiendo al cantinero de paso, dejando caer el vaso que
limpiaba, impactando este con ferocidad contra el suelo y
reaccionado, pretende obviar su impresión.
¿Hace
cuanto? Me pregunta el hombre simplemente, ignorando la reacción
del cantinero.
Hoy se cumple tres años le digo con pesar y
sin esperar mas tomo otro trago, a pesar de la inquisidora mirada del
anciano.
No puedes volver al pasado, cambia ahora que puedes
muchacho lo escucho decir mientras aleja un poco la botella de mi
alcance, yo lo miro, algo extrañado y a la vez algo
agradecido.
No se como olvidar, no se si quiero murmuro sin
apartar la vista de mi vaso, que se encontraba vació.
Todos
quieren olvidar, tu no eres la excepción, no te preguntes como
olvidar, no hay respuesta aconseja el hombre sabiamente, mientras
delicadamente retira el vaso de mis manos y yo………no lo
detengo.
¿Qué se supone que debo de hacer¿Debo
despertarme mañana y pretender que nada paso?
Solo tu
sabes que hacer, tu sabes la historia, es tu vida, yo solo soy un
pobre anciano, esperando darte la oportunidad para salir del abismo
en que te entierras dice con total naturalidad, como si estuviera
dando la hora.
Pero no quiero tener esta vida, ni pertenecer a
esta historia digo al mismo tiempo en entierro mi rostro entre mis
manos, tratando, esta vez con éxito, evitar las
lagrimas.
Entonces simplemente no lo hagas susurra y desconcertado
lo miro, quitando las manos de mi cara, mientras las ultimas tres
palabras rebotan en mi mente "no lo hagas".
Dando una pequeña sonrisa al hombre me levanto, sin ninguna muestra alguna de que me vacié media botella de whisky, estreche la mano con el anciano, le agradezco con la mirada e inmediatamente me dirijo al cantinero, sacando plata de mi bolsillo le deposito lo necesario para cubrir mis gatos y también los del hombre, que a pesar de la hora, tenia un sándwich a mitad de comer, dando una ultima mirada al hombre, salgo del local y totalmente abatido me dirijo al hotel donde me hospedo.
Muchos podrían extrañarse del drástico cambio que provoco en mi esas simples palabras, pero tal vez no fueran en si las palabras que me despertó del vació, tal vez solo necesitaba hablar un poco, o solo saber que alguien me escuchaba, o quizás solo necesitaba que me miraran como si fuera uno mas, que me aconsejaran como cualquier otra persona que tiene problemas, se que no olvidare a ese hombre, a pesar que el nombre no supe, seguro estaba de mas, pero se que mañana despertare, no pretendiendo que nada paso, si no aceptándolo, enfrenándolo.
REVIEWS!
