"Decime como seguir..."
Como hago para dejar de sentir
Todo esto que llevo dentro
Desde que te conocí
Como hago para rendirme
Y dejarte ir
Sin seguir peleando
Por amarte hasta morir…
Como hago si lo único que hago
Es pensar en ti
En las cosas que sentimos
Y no nos animamos
A vivir
Como hago, me tendría que mentir
Que esto es imposible
Que no eres para mí
Que está bien ser solo amigos
Y que el resto con el tiempo
Va a morir…
Decime como conseguiste
No pensar más en mí
Reprimir este sentimiento
Que nació en ti
Decime como hiciste
Porque así ya
No puedo seguir.
Cansado de la agitada noche, cubro mi rostro de los persistentes rayos de luz, que se cuelan descaradamente por la cristalina ventana, un nuevo día ha llegado, un nuevo rumbo me han entregado, con una ilusa sonrisa te busco en la cama, mas lo único que me acompaña son las almohadas, seguro has de bañarte, típico de ti, despreocupado me levanto de la cama, con una pesadez inigualable, pero sumamente complacido.
Camino en pasos cortos hacia el baño de tu cuarto, de nuestro cuarto, anhelante abro la puerta y la extrañes me invade al ver que no estas, sin darle mucha importancia decido asearme, se que te molestarías si me vieras en la cama a esta hora, faltando pocos minutos para el mediodía, pero supongo que no tienes nada de que reclamarme, de hecho fuistes tu la que provoco tal debilidad, pero no me afecta, con gusto lo volvería a repetir, tenerte en mis brazos, mencionando mi nombre en un estremecedor gemido, saboreándome con un deleite que nunca pensé imaginar…… creo que seria mejor bañarme bajo agua fría.
Ya preparado y ansioso me siento en la cama, de la recién hecha cama, sonrió al saber que te enorgullecerás al ver todo limpio, miro hacia la ventana abierta, admirado por esa esplendida vista, toda tu casa es acogedora, se siente bien, no es como estar en ese mugriento cuarto…, decidido a no volver a pensar en el pasado salgo del cuarto, tal vez me estés esperando para almorzar, es muy tarde ya para desayunar, bajo las escaleras mientras mi atenta mirada recorre los alrededores, definitivamente me veo vivir aquí.
Mas paro mi caminar al verte en la sala, sonriente, mirando a tu hija con un cariño inigualable, mientras te dejas abrazar por él, el hombre del cual no negaba que esposa eras, aturdido sigo mirando la escena, tu ajena a mi presencia empiezas a reír, al escuchar las palabras que te dice en susurros, y lo vuelves a ver, tu mirada refleja una envidiable ternura, el te mira y se acerca, seguro de que lo rechazaras en un sutil movimiento con la cabeza empiezo a avanzar, con el pecho inflado y la misma sonrisa de un tonto enamorado, pero mira mi sorpresa al verte acercar, y a tan solo metro y medio de distancia lo besas, suavemente, el te acerca a tu cuerpo, en una clara muestra de querer mas y tu…….no lo impides, no te quejas.
Por alguna extraña razón vi una familia ya hecha, una sueño cumplido, una felicidad prometida, me quede ahí, presenciando cada segundo del compartido beso, siento una mirada en mi y busco de donde proviene, la encuentro al otro lado de la sala, con un osito y un globo en cada mano, tal vez debe de estar asustada al ver un desconocido en la casa, pero en vez de salir corriendo se aproxima a mi, mostrando la brillante melena negra, lacio hasta sus hombres y sus familiares ojos, llaman mi atención, en frente mío queda y yo me agacho hasta estar a su altura, ella me sonríe tímidamente y vuelve a ver a la pareja, que aun siguen besándose, olvidando lo que a su alrededor esta, me mira y con el dedo los señala.
Se quielen – la escucho decir con una preciosa voz, inocente e ingenua y sonríe orgullosamente, para luego mirarme con curiosidad y se acerca aun mas – Tienes mis ojos
Lo se – le digo, en una voz algo ahogada, como estar inmune al verla, al escucharla hablar, al contemplar su linda sonrisa, como estar inmune a tu propia hija, mas me callo, tal vez este sobrando en este cuento de hadas, tal vez no me necesita, tal vez ni siquiera sabe de mi.
¿Como te llamas?
Harry – le respondo en una suave voz, mientras extiendo mi mano – Harry Potter
Ella, dudosa, aprieta mi mano y me vuelve a sonreír, como si me diera la bienvenida a un lugar del cual no pertenezco.
¿Como seria mi vida si no me hubiera marchado hace unos tres años?
¿Como seria ser yo el que la este besando y provocando el olvido del tiempo y espacio?
¿Cómo seria si en vez de apretar mi mano, me otorgara un abrazo?
¿Cómo seria si en vez de preguntar mi nombre, lo gritara a acompañado de un Te quiero?
¡Harry!
Levanto la mirada hacia donde la voz provino, aun con los brazos de el en su cintura me mira asombrada, me levanto lentamente, siendo consciente de una repentina pesadez en mi cuerpo.
Lo siento, no quise interrumpir nada – Le digo en voz calmada, en voz neutral, y ella se separa nerviosamente del hombre, este confundido a tal acción me mira intrigado y adoptando un pose defensivo, se decide a hablar.
¿No eres tú el vendedor que vino ayer?
El no es un vendedor – Confiesa Hermione al hombre, mientras se acerca a mi en una temerosa mirada y se coloca a mi lado, queriendo ser indiferente a su presencia, vuelvo a ver al hombre, que por naturaleza ya empiezo a odiar – El es Harry, mi…….mi amigo.
Oh¿Y por que no lo dijistes antes? Lo hubieras invitado a cenar, después de todo, ayer se desataba una gran tormenta, pero no importa, eres bienvenido a esta casa, supongo que Hermione te comento todo
¿Todo¿Que quieres decir? – Le pregunto al hombre inmediatamente, al ver como ella intentaba evadir con éxito mi interrogante mirada
Creo que tiene mucho que platicar, después de tanto tiempo. ¿Qué te parece pequeña si vamos otra vez al parque y le compramos algo a mami?
Si¿Me dejas mami? Te complale algo muyy bonito - La mira con ojos suplicantes y una sonrisa anhelante, pretendiendo enternecer para así poder salir, incapaz de ignorar tal belleza, Hermione asiente mientras mira con alegría como su hija salta y corre entusiasmada a la puerta, seguida del hombre, segundos después, la casa queda consumida en un incomodo silencio.
Empiezo a caminar al sentir como la desconocida pesadez aumenta, bajo la atenta mirada de ella, me siento en unos de los cómodos sillones que adornan la sala, con la mirada perdida en algún punto del suelo escucho sus pasos acercarse y me rió sin disimulo al descaro suyo en sentarse al lado mío, esta extrañada levanta la ceja, la miro pocos segundos después, sin expresión alguna, haciendo olvido de la causa de mi risa y en una voz insinuante me armo de valor, provocando el nerviosismo en tus movimientos.
¿Hay algo que me quieras decir Hermione?
Notas de la autora:
Acaso creyeron que todo iba a ser tan facil! jeje
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