DULCE DESCUBRIMIENTO
Disclaimer: Los personajes son de Rumiko. La historia de A(punto)BellaCullen.
Abajo el adelanto del próximo capitulo y el comienzo de una nueva historia =)
Capítulo 12. Perfección.
- ¿Kagome? - Volvió a preguntar, el que se suponía ser mi novio.- ¿Estás bien? -
- Sí… perdona.- Tenía a Inuyasha en frente con sus ojos ámbar preocupados, preguntándose qué pasaba ante mi expresión de desconcierto.
- No he ido a clase por que… me he encontrado un poco enferma. -
- ¿Quieres que te lleve al médico? ¿No te habrá pegado ese amigo tuyo algo? Bueno después de todo ha estado viviendo mucho tiempo en la calle…- Sentí como la sangre comenzaba a arderme, ¿cómo se atrevía a hablar así de Inuyasha?, pero intenté tranquilizarme.
- Kouga… - Se quedó en silencio.
- Vale lo siento… ¿Entonces? ¿Crees que puede ser un resfriado? ¿O un virus? -
- Deja de preocuparte tanto de verdad, solo debe ser un tonto resfriado.- Dije intentando tranquilizarle.
-Después pasaré a verte. -Me mordí fuertemente el labio y me giré dándole la espalda a Inuyasha, no quería ver como me miraba de esa manera.
- No, de verdad, no tengo ganas de nada, voy a estar toda la tarde metida en la cama. - Kouga se quedó en silencio.
- Quería despedirme de ti. -
- Pero… ¿Por qué? -
- Este fin de semana me voy con mis padres a Tokio. -
- ¿¡A Tokio! -
- Sí… vamos a ver a un doctor… ya sabes… - Dijo con la voz apagada. Algo me golpeó el estómago.
- ¿Está… mal?- Pregunté atemorizada.
- Un poco, vamos en busca de una solución ya que aquí no se la dan. -
- Ajá. - Dije.
- ¿Entonces paso a verte esta tarde? - Me quedé en silencio, le había prometido a Inuyasha que no volvería a traerle.
- Kouga … es que no tengo ganas de ver a nadie… De verdad quiero descansar y dormir.- Dije intentando sonar convincente, fingiendo un poco.
- Bueno… como quieras, no pienso presionarte… entonces… hasta el lunes. -
- Hasta el lunes. -
- Te quiero Kagome.- Sentí como mi pecho se estremecía, pero no podía dejarle ahora… Cuando volviera lo haría.
- Un beso Kouga.- Me limité a decir antes de colgar.
Volví a girarme, esperando encontrarme a Inuyasha detrás de mí, pero él no estaba, se había sentado en el sofá. Tenía el rostro serio, muy diferente a esta mañana. Dejé el teléfono sobre la mesa, avancé hasta el sofá, y me senté en su regazo rodeándole con los brazos y hundiendo mi rostro en su cabello.
- Lo siento… - Me disculpé.- No podía decírselo por teléfono. - Ejercí más fuerza en mi abrazo, a mi me dolía todo esto de igual manera que a él, o incluso más, pues me mataba saber que era yo la causante de que él estuviera de esa manera.
- ¿Cuándo vas a verle? -
- Pues… supongo que el lunes. -
- ¿El lunes? - Asintió con un gesto de ironía.
- No puedo verle antes, se va a Tokio con sus padres, por la enfermedad de su padre.- Su rostro se volvió serio y apretó la mandíbula.
- Bien Kagome … - Se dejó caer en el sofá, con los brazos a cada lado de su cuerpo. Me dolía verle así, parecía derrotado, aunque sabía que no lo estaba. Rodeé su cuello con mis brazos y le abracé, ciñéndome a él lo más que pude.
- Abrázame Inuyasha, por favor. No soporto verte así, necesito que me digas que me quieres, que no me dejarás. -
Inuyasha se quedó en silencio durante varios segundos, sabía que me quería pero necesitaba escucharlo de sus labios con esa dulce voz que tanto me atraía. Le abracé con más fuerza intentando con eso quedarme unida a él para siempre. Él luchó por zafarse de mi abrazo y me miró con una expresión en los ojos que realmente hizo que me sintiera pésima. Había una mezcla de emociones en esos ojos ámbar, pero lo que más destacaba era el dolor que reflejaban.
- Kagome, sabes perfectamente cuales son mis sentimientos hacia ti y deberías saber que nunca van a cambiar, siempre vas a ser ese ángel que me salvó y que se ganó mi corazón, pero debes entenderlo.- Sacudió la cabeza y se llevó un puño al pecho presionándolo con fuerza.- Siento una opresión en el pecho que no me deja cada vez que pienso que él es tu novio cuando en realidad debería serlo yo. -
Sentí como el nudo en mi estómago cada vez crecía más ante sus palabras, quería decirle que esa palabra para mi en realidad no significaba nada, que Kouga jamás había debido llamarse así... Inuyasha me retiró de su regazo poniéndome de pie y se levantó, pasándose la mano por su cabello y estirándolo. No sabía qué decir, me había quedado muda.
- Kagome… no sé cuanto podré aguantar esto. - El corazón me dolía, parecía que me estuvieran clavando agujas continuamente. Luché por que las lágrimas no salieran de mis ojos y suspiré.
- Inuyasha lo siento… te prometo… que el lunes arreglaré las cosas.- Avancé hasta él y posé mi mano izquierda en su hombro. Inuyasha había decidido mirar al suelo con el ceño fruncido. - Te lo juro, por lo que más quiero, que eres tú. - Negó suavemente con la cabeza e intenté levantar su mirada elevando su mentón, para que me mirara y me acerqué a su rostro. - Inuyasha entiéndeme… solo van a ser dos días… por favor… - Elevó su rostro para mirarme, no sabía distinguir lo que veía en ellos, pero sabía que no iba a irse, no ahora. Suspiró y me rodeo con sus brazos dándome un fuerte abrazo.
- Inuyasha.- Dije retirándome de su abrazo. - No quiero pensar más en esto hasta el lunes, quiero estar contigo como hasta hace 15 minutos. - Él suspiró y volvió a mirarme apenado. - Deja que me encargue yo, por favor. - Sonreí levemente aguantando su mirada. Transcurrieron unos segundos.
- Esta bien, intentaré cambiar de actitud. - Y me devolvió la sonrisa, pero en sus ojos podía ver como el conflicto seguía en su interior.
- He pensado que podíamos llamar a Sango y Miroku para cenar. -
- ¿Vas a contarles algo? - Preguntó rápidamente.
- Sé que me va a costar unas cuantas regañinas por parte de Sango… pero creo que es lo justo. -
- ¿No deberíamos esperar? -
- Siento que lo que debo hacer es eso Inuyasha, a partir del lunes solo voy a ser para ti y tú para mí. -
- Bueno yo ya soy para ti. - Dijo acariciando mi mejilla. Sonreí.
- Yo también soy solo para ti Inuyasha, solo tuya. - Dije después de unos segundos.
Llamé a Sango en seguida y su reacción fue de lo más emocionante. Inuyasha y yo estuvimos el resto de la tarde limpiando el apartamento y pensando en qué hacer para la cena. Se ofreció para ir a hacer la compra mientras yo me duchaba.
Las cosas se habían puesto realmente complicadas. Me sentía mal haciéndole esto a Kouga, pero tenía que velar por mi felicidad y mi felicidad era Inuyasha, no podía hacer nada en contra de eso. Inuyasha se había apropiado de mi mente y de mi corazón y solo existía lugar para él. A veces me resultaba curioso, porque jamás había tenido la necesidad de estar tanto tiempo con Kouga como la que sentía por estar con Inuyasha y ya me había acostumbrado a esa idea.
En cambio ahora mi cerebro había cambiado completamente el concepto de amor y lo había transformado en algo sumamente hermoso y egoísta a la vez. Solo quería a Inuyasha para mí y no podía pensar en que algún día alguna de esas preciosas modelos me lo pudiera quitar. Sería demasiado para mí, un daño irreversible que jamás sanaría y estaba segura.
- Sango y Miroku no deben tardar en llegar.-Dije mientras nos dirigíamos a la cocina.
-Pareces impaciente. -
- La verdad es que siento la necesidad de contarle a Sango todo esto. Le gritaría a todo el mundo que te quiero y que tú me quieres a mí. - Él sonrío, una de sus manos me ciñó a su cuerpo mientras la otra acariciaba mi rostro. Mi corazón comenzó a latir a un ritmo desenfrenado, sus ojos ardían apasionados mientras su rostro se inclinaba para alcanzar mis labios con los suyos. En ese preciso momento sonó el timbre. Inuyasha suspiró. Le sonreí y le di un corto beso en los labios antes de dirigirme a la puerta de entrada a recibir a mis amigos.
- ¡Kagome! - Gritó Sango dándome un fuerte abrazo.
- Hola Sango.- La recibí con una enorme sonrisa.- Tan puntual como siempre.- Puse los ojos en blanco.
- ¿Hemos llegado muy pronto? - Preguntó Miroku. Sonreí.
- No, llegáis a buena hora.- Le di un beso en la mejilla y los hice pasar al comedor.
- ¿e Inuyasha? - Preguntó Sango cuando se sentó en el sofá.
- Aquí.- Respondió él, asomándose por la puerta de la cocina con un cuchillo en las manos. Sango comenzó a reír.
-Tienes hasta un cocinero en casa.- Hice una mueca.
- Bueno, sí, la verdad es que no me puedo quejar… - Metí mis manos en los bolsillos traseros de mis vaqueros imaginándome la noche que había pasado con Inuyasha.
- ¡Eh! -
- ¿Qué, Sango? -
- Quita esa cara de embobada.- Me enderecé y noté como en seguida mis mejillas se teñían de rojo. Ella se quedó pensativa por un minuto. - ¿Es que… tienes que contarme algo? -
- Venga chicos, ya esta todo listo, sentaos.- La interrumpió Inuyasha.
Nos sentamos los cuatro en la mesa. La cena estuvo genial, me encontraba realmente cómoda. Sango y Miroku siempre se habían portado muy bien conmigo, por esa razón estaba segura de que cuando les contara que Inuyasha y yo estábamos juntos lo entenderían, incluso se alegrarían, sobretodo Sango.
- Bueno… y… -
- ¿Y? - Pregunté a Sango, que se había quedado mirándome con una sonrisita.
- Kagome te conozco, algo bueno te tiene que haber pasado para que estés así, ¿no vas a contármelo? - Repuso orgullosa de saber a la perfección mi personalidad. Sonreí y asentí dándole la razón. - ¿Qué es? -
Comencé a ponerme nerviosa, así que en vez de hablar cogí la mano de Inuyasha y la elevé por encima de la mesa mostrándosela a Miroku y Sango, esperando que me entendieran. Al principio los dos se quedaron con una expresión de confusión en el rostro, pero Sango en seguida la cambió y se llevó una mano a la boca.
- ¡No es verdad! - Soltó con una carcajada mientras Miroku la miraba confuso. Miré a Inuyasha con una sonrisa tímida, el cual me la devolvió.
- ¿Qué no es verdad Sango? - Preguntó Miroku.
- ¿No lo ves? Es más que evidente, están juntos.- Los ojos le brillaban de la emoción.
- Pero… ya no… estás con… - Comenzó Miroku.
- ¡No! - Dije antes de que acabara. Le di un apretón a la mano de Inuyasha. - Quiero decir, he quedado en hablar con él el lunes. Pretendía seguir adelante con todo esto, pero no puedo, es imposible, ni yo ni Inuyasha podemos. -
- Es lógico. Kagome, perdona que te lo diga, pero ya te lo había dicho.- Intervino Sango. Puse los ojos en blanco.
- Pensaba que estaba haciendo lo mejor. -
- Lo mejor no es hacerte daño a ti misma, Kagome.- Dijo Miroku. Agaché la cabeza, pero unos dedos tomaron mi mentón elevándolo, sus dedos. Sabía que le costaba, pero Inuyasha estaba sonriéndome, infundiéndome ánimos, cuando en realidad era yo la que tenía que encargarse de que él estuviera bien. Sonreí.
- ¿Podemos cambiar de tema? - Pregunté.
- Por supuesto.- Dijo Sango con una sonrisa.
El resto de la noche la pasamos riendo, jugando al juego de Tabú y mirando una película que Sango había traído. Ella pretendía que saliéramos a bailar, pero no tenía ganas, solo quería estar con él. Así que le prometí que alguna noche no muy lejana saldríamos juntos y que también se lo diría a mi hermano y a Hitomi. Tuvo que conformarse con eso, porque yo estaba dispuesta a pasar un fin de semana increíble con Inuyasha, solo con él.
- Bueno… ¿vamos a dormir? - Preguntó Inuyasha después de escucharme bostezar.
- ¿Dormir? -
Me sentía cansada, pero no precisamente de él. Inuyasha se había sentado en la orilla de la cama y se estaba desabotonando la camisa. Me acerqué a él por la espalda y comencé a acariciar su pecho, noté como su respiración comenzaba a aumentar y le quité la prenda. Después comencé a besarle el cuello, deslizando mis labios por su hombro hasta que noté una pequeña costra fina y alargada y abrí mis ojos estudiándola detenidamente.
- ¿Qué te has hecho aquí? - Había varias. Inuyasha solo se rió y se dio la vuelta para alcanzar mis labios, mientras se posicionaba encima mío. - Inuyasha…- Mi parte sensata y racional me obligaba a detenerle para saber qué le había pasado.
- Es de anoche, me lo hiciste tú solita.- Dijo succionando el lóbulo de mi oreja. Gemí levemente, cada vez que Inuyasha me hacía ese gesto se me nublaba la razón. En seguida caí en la cuenta de que eran arañazos.
- ¿Debería pedirte perdón? - Pregunté con dificultad, mientras él ya me había quitado mi camiseta.
- Sí, pero por no hacerlo más a menudo.- Susurró en mi oído con voz seductora.
Perdí completamente la razón en cuanto sus manos comenzaron a acariciarme. Sentía como cada parte de su cuerpo formaba parte del mío, pertenecía al mío, igual que el mío pertenecía al suyo. Éramos las mitades de un todo, que se complementaban perfectamente, sin dejar huecos. Sus pasionales besos y mordiscos, al igual que sus caricias estaban llenos del amor que me había mostrado cada día. La entrega era completa y perfecta.
- Inuyasha…- Dije entre besos. Noté como se erguía para coger algo de la mesita de noche, pero eso no me impedía seguir besándole: el pecho, sus brazos, su abdomen… - Te... Te necesito… -
- Ajá.- Exhaló su aliento en mi oreja, mientras una de sus manos me mostraba un pequeño objeto plateado. En seguida me di cuenta, la noche anterior no habíamos utilizado ninguna prevención, pero ahora no me permitía preocuparme por eso. Inuyasha sacó el preservativo y se lo puso.
- Inuyasha…- Gemí cuando lo sentí en mi interior con una única embestida.
Abrí los ojos y me encontré su rostro bañado en sudor, con los ojos cerrados fuertemente y la boca entreabierta. Acaricié su rostro mientras el salía y entraba dentro de mí. Inuyasha nos giró haciendo que quedara encima suya, comencé a moverme lo más rápido que podía. Era una lástima que un trozo de látex evitara que rozara su fina y sedosa piel, pero necesario. Aún así no evitaba que disfrutase del exquisito aroma y tacto de su piel.
- Te quiero.- Le recordé, cuando volvió a la cama, aún nos encontrábamos pegajosos por el sudor. Él me dio un beso en la coronilla mientras me acariciaba el pelo.- ¿Cuándo has comprado…? - Cuestioné, dejando la pregunta sin acabar.
- Esta tarde, cuando fui a hacer la compra. -
-Mmm... - Nos quedamos callados algunos segundos. - Estoy un poco asustada… por lo que pueda haber pasado. -
- Kagome, tranquila, no tiene porqué pasar nada. -
- Sí, pero cabe la posibilidad de que esté embarazada, y existen esas píldoras…- Dije abrazándole con más fuerza. Él suspiró.
- Voy a estar aquí, para hacer frente a lo que sea contigo.-
Decidí no pensar más en aquello, aunque era una idea que me preocupaba. Aún no había acabado de estudiar, no trabajaba, había comenzado a disfrutar de Inuyasha, no estaba preparada para tener un bebé. Podía imaginarme una foto en la que Inuyasha y yo saliéramos posando con nuestro hijo, pero no ahora.
Me desperté repentinamente, aun era de noche, pero los brazos de Inuyasha se habían apropiado posesivamente de mi cintura, abrazándome por la espalda. Intenté girarme esperando que él tuviera los ojos abiertos y que quizás estuviera buscando algo que yo podría darle con mucho gusto, pero antes de que pudiese mover cualquier músculo…
- No… - Le escuché murmurar.- ¡No! -
- Inuyasha.- Le llamé cuando logré girarme, dándole pequeñas palmaditas en las mejillas.
- ¡Papá! -
- Inuyasha.- Esta vez despertó con la respiración por las nubes, moviendo la cabeza, mirando hacia todas partes, parecía desorientado. - ¿Qué ha pasado? - Pregunté mientras intentaba tranquilizarle, acariciando su mejilla.
- Nada… solo ha sido una pesadilla… lo siento… no quería despertarte. -
- Creo que debes explicarme muchas cosas.- Sabía que sus sueños se debían a su duro pasado, su niñez parecía haberlo dejado muy herido.
- Sí, pero ahora tienes que descansar, vamos Kagome.- Le miré elevando una ceja. Él acarició mi mejilla. - No volveré a tener pesadillas, al menos esta noche, anda duérmete. - Me abrazó y me cobijó en su pecho, yo pasé mis manos alrededor de su desnuda cintura.
- No me quedaré tranquila hasta que me digas qué es eso por lo que tienes pesadillas. -
- Mañana Kagome. - No quise insistir más, el olor de su piel y su aliento eran suficientes para que el sueño volviera a sucumbirme.
Noté como la luz del día acariciaba mis párpados, insistiendo para que los abriera, ya debía ser hora de despertar y encontrarme al lado del ser más maravilloso que podía existir. Con algo de esfuerzo abrí mis ojos para encontrarme su rostro a unos centímetros de mío, mirándome con una leve sonrisa, sus ojos eran la viva imagen del amor incondicional.
- Buenos días. -Dijo. Froté mis ojos y volví a observarlo.
- ¿Llevas mucho tiempo así? - Me acerqué para darle un beso.
- Nunca me parecerá mucho tiempo.- Reí, mientras él me apretaba contra su cuerpo y escondía su rostro en mi cuello, acariciándome con sus labios.
- Deja de ser tan zalamero, voy a ducharme.- Inuyasha rió entre dientes.
- Muy bien señorita.- Besó la punta de mi nariz.- ¿Qué vamos a hacer hoy? -
- Mmmm, creo que tienes que contarme algunas cosas y después podríamos ir al cine o dar una vuelta por nuestro parque, ¿qué te parece? - Dije estirando de las sábanas para taparme mientras me levantaba, hacía dos noches que no utilizaba el pijama.
- Me parece una idea estupenda. - Le sonreí.
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Hola chicas lindas!
Aquí otro capitulo para su disfrute (8)
Bueno pues en el próximo saldrá a la luz toda la verdad de las pesadilla de Inu…
Por otro lado quiero comentarles que he publicado una nueva historia su nombre "Chantaje Pasional" espero se pasen por ella y la disfruten tal cual lo hacen con esta y MIA aquí les dejo el summary
Inuyasha Taisho, es el atractivo y prestigioso director de una revista de moda. Todas las mujeres se sienten atraídas por él, excepto una, la más deseable para él, pero acaso ¿ella accederá a su chantaje solo para conseguir lo que quiere? – POV INU
Y también miren la portada del fic [en mi perfil]
Otra vez Gracias y aquí os dejo un adelanto del próximo capítulo: Rompiendo la coraza
Era difícil de imaginar una situación como la que Inuyasha me estaba describiendo, pero sin embargo parecía estar viendo una película terrorífica en mi cabeza. Sabía que tenía que ser fuerte, no debía llorar aunque las lágrimas cada vez se agolparan más en mis ojos, tenía que transmitirle la fortaleza necesaria para superar aquel trauma que lo rasgaba por dentro, que recordaba triste y dolorosamente. Sus padres, las personas que se suponían ser las más importantes en la vida de un niño, le habían arrebatado sus mejores momentos; aquellos dulces, inocentes y puros.
BESOTES :)
