Segundo capítulo, un retroceso en el tiempo para esta historia para que se entienda a lo que se referían en el capítulo anterior con lo de entrenamiento, Josh, las chicas de Ron, etc…
Tengo solo una duda que no puedo resolver… ¿Cuál sería la traducción al español de 'War Mage'? ¿Sería algo así como un soldado mágico?
Disclaimer: "Fuego y hielo" es la traducción de "Fire and ice", escrito por la maravillosa Redblaze/bluerain en el sitio theQuidditchPitch, y también publicado acá, en ff-net. NO me pertenece, solo la traducción al español.
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Capítulo 2
El comienzo
Ron tenía sus pies descansando en el borde de su cama, sentado en la misma silla, y mirando a Hermione dormir plácidamente. Dejó que su mirada viajara por todo el musculoso cuerpo de la castaña, aún sonrojado después de hacer el amor. Su vida sería mucho más fácil si pudiera negarla y continuar con su vida. No le faltaba atención de parte de las mujeres, ni ahora ni desde hacía mucho tiempo. Aún así, Hermione no era una chica común y corriente y eso le atraía demasiado. Había salvado su vida y la de Harry tres días atrás, y podría haber matado con intensa fuerza si lo hubiese necesitado para lograr su fin. Podía buscar por todo el mundo y jamás encontrar otra mujer que pudiese hacer eso. Ron deseó poder tener una segunda oportunidad y hacer las cosas de la manera correcta. Harry era una molestia a veces, pero tenía interesantes puntos de vista y le hubiese servido mucho a Ron haberlo escuchado a tiempo. Había empezado su relación con Hermione en una época en la que no estaba emocionalmente estable como para manejarla. Hermione tenía razón; él había cometido grandes errores. Por supuesto, había pagado por sus pecados mil y una veces desde entonces: Hermione se la había pasado acuchillando su corazón por los dos últimos años y cuando una mujer como ella toma el cuchillo, sabes que va a doler considerablemente.
Verano de 1995
El doctor Wilkins se sentó en una mesa mirando los gráficos delante suyo. Se trataba de un caso de alto perfil. Sus colegas estaban celosos de él por tener la oportunidad de tratar a esos dos jóvenes. Al levantar la vista de sus papeles para mirar a los dos chicos, se sintió dudoso de seguir continuando en el caso.
Ambos se sentaron en sus respectivas camas de hospital mientras la enceguecedora luz de la habitación de San Mungo brillaba sobre ellos. Cada uno tenía sus manos descansando en sus rodillas mientras esperaban ansiosos la primer palabra de aquel doctor. El chico de cabello oscuro, nadie más y nadie menos que el mismísimo Harry Potter, miraba hacia la ventana, perdido en la miseria ignorando la presencia de los doctores. El otro joven lo miraba directamente a los ojos. Sus azules orbes quemaban en furia y su rojo cabello combinaba con su temperamento. Ron Weasley: el doctor había estudiado sus resultados. Había leído acerca de él en El Profeta cuando los detalles de los dos jóvenes secuestrados se filtraron a la prensa, pero nada podría haberlo preparado para la perturbadora sensación que tuvo bajo la mirada del quinceañero. Sintió que irradiaba algún tipo de angustia y poder que ansiaba por explotar.
"¿Por qué esta aquí?", dijo Ron de repente.
"Estoy para ayudar a determinar el alcance de sus heridas". El doctor Wilkins dejó de lado su papelerío para darle su completa atención a ambos jóvenes.
"Ya hicieron eso"
"Estoy aquí para ayudar a determinar el alcance de sus heridas mentales", agregó con un poco de inquietud.
"Oh, por Dios, nunca voy a perdonar a mi madre por esto". Ron giró sus ojos y bufó exasperado. "Harry, ¿estás escuchando?"
"Si, lo escuché", replicó sin girarse para mirar al doctor.
"Así que… ¿Quieren contarme que pasó?", cuestionó el doctor Wilkins suavemente.
"¡No! ¿Por qué querría contarle? Ni siquiera lo conozco", gruñó Ron continuando con su mirada fija en el médico.
"Harry, ¿quieres contarle a este bicho raro lo que sucedió?"
"No realmente"
"¡Ahí lo tiene! Puede irse ahora" Ron levantó su mano en forma de saludo hacia el doctor.
"No me iré hasta que discutamos esto", dijo el doctor Wilkins firmemente, no iba a dejarse pisotear por un quinceañero.
"Esta bien, pero va a tener que esperar sentado por un maldito largo tiempo", respondió Ron con una perversa sonrisa causando que Harry se riera en voz baja.
"¿Siempre fue tan vulgar?", preguntó el doctor.
"¿Qué le importa? ¿Acaso usted es mi madre?"
"Mira, entiendo que debes tener mucho enojo y resentimiento. Es natural sentirse así".
"¿Lo es? ¡Qué alivio! Supongo que cree que nos ayudará a superarlo. Salvar nuestras almas en pena y todo eso… No malgaste el aire. Me gusta mi enojo" dijo Ron entre dientes.
"Mire, doctor, no quiero ser grosero, pero realmente está desperdiciando su tiempo. No hay nada que pueda hacer por nosotros y le prometo que esperará sentado a que le contemos todo durante mucho tiempo. Él no va a hablar sobre ello y yo tampoco. Se puede escapar de muchos problemas si se va" dijo Harry finalmente mirando al doctor con un gentil gesto.
"¿Por qué no quieren hablar sobre eso?"
"Le diré porque. Deje que los mortífagos lo secuestren y deje que le tiren maldiciones Cruciatus por alrededor de quince horas. Luego, vuelva y digame si quiere hablar sobre ello", gruñó el pelirrojo.
"Debe haber sido horrible".
"¡No, fue genial! La pasamos tan bien", dijo Ron sarcásticamente rodando sus ojos nuevamente.
"Cuéntame acerca de esa herida en tu mejilla. Tengo entendido que no quisiste que te la curaran. ¿Quieres contarme por qué?"
"¿Realmente quiere saber?"
"Si, por supuesto", replicó el doctor esperanzado.
"Ron, no contestes", dijo Harry seriamente.
"¿Por qué no, Harry? Dijo que quería saber", le replicó el pelirrojo a su amigo mirándolo a los ojos. Luego se giró y clavó sus azules orbes en el doctor. "Maté al mortífago que me hizo esta herida. ¿Lo sabía?"
"No".
"Es verdad. Clavé un cuchillo justo en el medio de su oscuro corazón".
"¡Ron!" gritó Harry para detenerlo.
Ron ignoró el pedido de su amigo al sonreír cínicamente al doctor Wilkins. "No quise que me lo curaran porque me recuerda lo que le pasa a la gente que se mete conmigo o con mis amigos. Listo, ¿se terminó la conversación?"
"Creo que sí", murmuró el médico juntando sus papeles con ambas manos.
Luego de que el doctor se fue, Harry le tiró su almohada a Ron. "¡Bien hecho, pendejo! La prensa debe estar preparando una fiesta. Lo único que necesitamos es que se enteren que matamos a esos dos mortífagos".
"¡Como si me importara! Quiero que se sepa. No entiendo porque lo guardamos tan en secreto", dijo devolviéndole la almohada a su amigo.
"Ron, no creo que sea bueno que entrenes para convertirte en soldado. Tienes un temperamento terrible y si te diese algún arma estaríamos todos en problemas".
"No tienes idea, Harry. Seré el mejor soldado que el departamento haya visto. No puedo esperar. Dumbledore es mi maldito héroe. No puedo creer la suerte que tuvimos cuando sugirió que lo hagamos", Ron suspiró satisfecho entrelazando sus dedos detrás de su cabeza para posar su mirada en el techo.
Una semana más tarde…
"¿Qué?" La voz horrorizada de Hermione se hizo eco dentro de la oficina del Profesor Lupin.
"Hermione, debes cortarte el pelo. No puedes tenerlo así de largo. Te molestaría en plena batalla. No puedes permitirte ninguna debilidad", razonó Sirius con ella.
"Podría recogerlo en una cola alta".
"No, debe irse. Dijiste que querías hacer esto, viene con ciertos sacrificios. Este es uno de ellos. Si te hace sentir mejor, Ron y Harry también deberán hacerlo", dijo Sirius admirando el aún horripilado rostro de Hermione.
"¿Cuan corto?", susurró.
"Bastante corto. Debe ser por encima de tu cuello".
"Seré la única chica en el colegio con el pelo así de corto. Las brujas no tienen el pelo corto", murmuró.
"Bueno, Hermione, las brujas tampoco son soldados. Tú eres la primera. Así que esto es lo que tienes que hacer para mantenerte así".
"Estoy segura de que no lucirá tan mal", dijo Ron con una entretenida sonrisa.
"¡Gracias, Ron, eso ayuda!"
"Hermione, intentamos convencerte para que dejaras esto. Tal vez deberías considerar no hacerlo", dijo Harry amablemente.
"Lo cortaré, pero dejaré que Lavender lo haga. Tú puedes masacrarles la cabeza a ron y Harry. No voy a dejarte acercarte al mío", bromeó dirigiéndose a Sirius.
"Esta bien, solo asegúrate de que sea en los próximos días"
"¡Esta bien!", gritó caminando hacia la puerta y quitándole el hechizo de cerradura en él.
"Salió bastante bien", dijo Ron a Sirius después de que su amiga se fuera.
"Esperaba que fuese así. Las brujas se vuelven locas por su pelo", contestó con una pequeña sonrisa mirando hacia la puerta.
"Supongo". Ron sacudió su cabeza mientras caminaba hacia la puerta. "¿Vienes, Harry?"
"No, tengo que encontrarme a Dumbledore para que me ayude con esto de la magia sin varita"
"Cierto… ¡Difícil! Qué lástima que no te hayas dado cuenta de ese pequeño talento algunas horas antes", agrego con una amarga sonrisa.
"Ni me lo digas", suspiró Harry mientras Ron abandonaba el cuarto.
Ron caminó por el pasillo dando largos pasos, quería llegar a la torre de Gryffindor lo antes posible. Desde que habían regresado al colegio, la gente lo miraba boquiabierto o le preguntaba cosas estúpidas que no quería responder. Pensar que alguna vez se había sentido celoso de la atención que tenía Harry… Por dios, solo quería que lo dejaran solo.
"¿Eres Ron Weasley?"
"Mierda", murmuró en voz baja y luego se giró hacia la bella castaña parada en el final del pasillo. "Si… ¿Por qué?"
"Leí sobre ti en el diario", dijo con una pícara sonrisa mientras acomodaba unos mechones de cabello detrás de su oreja.
"No es nada del otro mundo. Todos leyeron sobre mí en el diario".
"Debes ser una persona muy fuerte para sobrevivir a eso", dijo suavemente mientras se acercaba más a él.
"Eso dicen… Mira, estoy apurado. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?" dijo Ron exasperado observando a la chica parada justo frente a él.
"¿Es verdad que te rehusaste a que te curaran esa herida?" Se acercó para tocar apenas la lesión de su mejilla.
"Si".
"¿Por qué?"
"Créeme, no quieres saber la respuesta a eso", respondió enfocando su mirada en la joven.
"Creo que es algo sexy… ese corte. Luce bien en ti. Muestra lo valiente que eres" dijo engatusándolo sin quitarle los ojos de encima.
Ron solo podía mantenerse parado mirándola boquiabierto. "¿Estas coqueteando conmigo?" dijo entrecortadamente cuando finalmente encontró su voz.
"Tal vez si". La chica dejó que su mano acariciara el brazo de Ron mientras lo observaba dejar caer su mandíbula.
"¿Por qué?" No podía creerlo.
"Me atraes", dijo simplemente.
Ron se mantuvo parado por un largo tiempo solo admirándola. Era hermosa, delgada y pequeña. Sus ojos azules estaban enmarcados por gruesas y negras pestañas y su cabello castaño caía en deliciosas ondas sobre sus hombros. En general, no era el tipo de chica que se interesaba en él. La había visto por el colegio antes, sabía que era de Hufflepuff y que estaba en sexto año, lo cual lo sorprendía aún más. Era un año completo más grande que él.
"¿Cómo es tu nombre?", preguntó Ron cuando reaccionó.
"Alyssa", respondió con una sonrisa triunfadora.
"Bueno, Allysa, ¿a dónde quieres llegar con esto?" preguntó Ron con escepticismo.
"Ven conmigo y te mostraré", le dijo la joven al tomar su mano y arrastrarlo por lo que quedaba del pasillo.
Dos horas después Ron entró a su dormitorio y abrió las cortinas de la cama de Harry. Encontró a su amigo despatarrado mirando el techo con la misma mirada perdida que tenía desde que había terminado con Ginny. Harry se giró para mirar a Ron irritado.
"¡¿Qué?", gruñó al mirarlo.
"¡No me habías dicho nada, maldito!", dijo Ron empujando a su amigo y sentándose en su cama.
"¿De qué estás hablando?" Harry se sentó y continuó observando a su amigo con intriga.
"Las chicas… Si están coqueteando conmigo, también lo deben estar haciendo contigo".
"Supongo… No le presto mucha atención. ¿Por qué?"
Ron le contó lo sucedido. Harry escuchó sin interrumpir hasta que su amigo llegó a la parte más importante de su relato.
"¿No te revolcaste con ella realmente, no?", preguntó Harry sorprendido.
"Por supuesto que lo hice".
"¡No!" La mandíbula de Harry cayó bruscamente.
"Si", respondió victorioso recostándose en la cama de Harry.
"Ni siquiera conoces a esta chica", replicó el niño que vivió preocupado al pararse.
"La conozco ahora" Ron sonrió y levantó una ceja.
"¿Me estás diciendo que solo quería echarse un polvo contigo y nada más?"
"Es exactamente lo que te estoy diciendo, ella misma lo dijo. Y te diré algo más, Harry. No me había sentido así de bien en semanas. Tal vez logre dormir esta noche. Dudo tener alguna pesadilla. ¿Quién necesita el whiskey que nos envió Charlie? Esta es una cura mucho mejor", dijo el pelirrojo acomodando sus manos detrás de su cabeza.
"Bueno, si te interesa mi opinión, yo le enviaría una maldita tarjeta de agradecimiento", bromeó Harry mientras comenzaba a prepararse para dormir.
"Levántate, Ron", dijo Harry al sacudirlo, unas horas después. "¡Vamos! Se nos hace tarde"
"Vete", murmuró el pelirrojo y se giró para darle la espalda a su amigo.
"No, debes levantarte. Snuffles nos hizo correr cinco vueltas extra porque llegamos tarde ayer", dijo Harry exasperado volviendo a zarandearlo.
"¡Maldita sea! ¿Por qué debemos levantarnos tan temprano? Nunca me acostumbraré a esto. Son casi las cinco de la mañana" Ron empujó a Harry de encima suyo para pararse de la cama y prepararse para el día.
Diez minutos después, Ron y Harry salían de la habitación intentando no hacer ruido. Ambos usaban sus ropas de entrenamiento negras y cargaban sus cinturones con armas. Ron sacudió su bolso mientras gruñonamente bajaba las escaleras de la sala común. Se frenó al final de esta, causando que Harry se chocara con él. Ron apenas lo notó. Estaba demasiado ocupado mirando anonadado hacia la figura reclinada sobre el sofá.
"Ni una palabra, Ron" Hermione lo observó cruzando sus brazos delante de su pecho.
"¡Hermione, por Dios! Luce… Genial", dijo en un grito ahogado.
Era cierto. Lucía despampanante. Ron no podía creer que fuese la misma Hermione. Su pelo frizado se había ido y ahora lo reemplazaban impecables bucles que enmarcaban su rostro. La hacía lucir más adulta y más refinada. Ron siempre pensó que Hermione era linda, pero esto era algo distinto. Era preciosa.
"Ya no importa. Ya pasó, así que vámonos", dijo duramente al girar para dirigirse al retrato de la Dama Gorda.
Harry pasó a Ron y siguió a su amiga. Se frenó cuando se dio cuenta de que su amigo no lo estaba siguiendo. "¿Vienes?"
"¿Qué?", murmuró Ron.
"¿Qué te sucede? ¿Vienes o no?", dijo Harry lentamente como si le estuviese hablando a un niño pequeño.
"Eh… Si" Ron sacudió su cabeza y atravesó el salón siguiendo a Harry.
"Te juro, Ron, has estado actuando muy raro últimamente. Primero, esa chica de Hufflep…" Harry fue interrumpido por un golpe de Ron en la parte de atrás de su cabeza.
"¡Ouch! ¿Por qué fue eso?" murmuró Harry frotando el lugar del golpe.
"Cállate", lo amenazó Ron en voz baja mirando a Hermione que caminaba unos pasos delante de ellos.
Harry la miró y luego regresó a observar a su amigo. Sus ojos se entrecerraron. "¿Te gusta Hermione?"
"Vamos, Harry", dijo Ron con desdén al intentar acercarse a la chica. Harry tomó su hombro y lo detuvo.
"Ron, sácate todos los pensamientos de Hermione de tu cabeza. Si me entero que intentaste revolcarte con ella, estaré MUY molesto" susurró Harry con ferocidad.
¡Vete a cagar!, susurró al liberar su brazo del sostén de Harry.
"Ron, no estoy bromeando. Eres un desastre ahora mismo. Ambos lo somos. Sería una muy mala idea intentar involucrarte con ella".
"¿Por qué no te preocupas en mantenerte alejado de mi hermana y ocuparte de tus propios asuntos?"
"¡Vete a cagar tu!" respondió con dureza, sin preocuparse por mantener su voz en un volumen bajo.
"Lo siento. Sé que soy un desastre, ¿está bien? No te preocupes" Ron frenó para mirar a Harry disculpándose.
"¿Por qué están peleando ahora?", preguntó Hermione volteándose para mirarlos.
"Por nada", dijeron al unísono acelerando el paso.
Ron pasó las siguientes dos semanas intentando concentrarse completamente en el entrenamiento, como distracción por su creciente deseo por Hermione. Estaba más que dolorido de pies a cabeza, le dolían lugares que no sabía que tenía. De todas maneras, aparte de tener que levantarse a horas tempranas, disfrutaba del ejercicio. Nunca volvería a ser una víctima y el entrenamiento le había dado la solución para lograr eso. Podía soportar algunos dolores musculares, se sentía como una caminata por el parque comparado con la maldición Cruciatus. Pasó horas en el corredor del tercer piso practicando con las armas que habían fabricado para él. Estaba en su mayor parte solo durante ese tiempo. Harry o Hermione se unían a él a veces pero era obvio que cada uno tenía sus propias habilidades en desarrollo. Harry pasaba la mayor parte de su tiempo libre en la oficina de Dumbledore trabajando en su magia sin varita. Hermione aprovechó su tiempo extra para adelantarse los avanzados libros de Defensa contra las Artes Oscuras que le habían dado.
Una noche, muy tarde, Ron estaba sentado en un viejo escritorio en el corredor del tercer piso. Tenía sus armas delante suyo mientras jugueteaba con cada una de ellas. Estaban encantadas para cambiar a el arma del momento y todavía intentaba aprender los diferentes aspectos de cada una de ellas. Había resistido encontrarse con Alyssa así como había rechazado a una de sus amigas también. Aparentemente, Alyssa tenía una gran bocota que estaba molestando a Ron, incluso a pesar de que dijera nada más que buenas cosas sobre él.
"Te estaba buscando", anunció Hermione al entrar, causando que Ron diera un salto en el lugar de la sorpresa.
"Tus reflejos de sorpresa… Ron, es increíble", dijo Hermione con una sonrisa al mirar la varita en la mano de Ron. Ron la miró también, preguntándose cómo diablos había terminado ahí.
"Creo que es gracias a la práctica extra que he estado haciendo", se encogió de hombros y la guardó en el compartimiento especialmente diseñado para ella que había en su cinturón. Usaba su uniforme de batalla desde que había comenzado a practicar con armas.
"Es algo tarde… ¿Por qué estás aquí todavía?", preguntó Hermione corriendo algunas de sus armas para sentarse en el escritorio.
"Me gusta aquí arriba. Es tranquilo y nadie me molesta".
"Has estado recibiendo mucha atención últimamente. Creo que Harry está acostumbrado, pero puedo ver porque te molesta", opinó su amiga al inclinarse hacia atrás sosteniéndose con sus brazos y dejó colgar su pies de la mesa meciéndolos de adelante hacia atrás.
"Lo odio, para ser honesto. Me siento mal por haber tratado mal a Harry por esto todo este tiempo. No tenía idea de que era así de molesto", susurró girándose hacia la chica.
"Si sigues siendo tan grosero con todo el mundo estoy segura de que te dejarán solo, en algún momento". Hermione le sonrió y arqueó una ceja.
"Creo que tengo que trabajar en eso"
"Solo un poco…"
"Dígame… ¿Qué puedo hacer por usted, señorita Granger?" preguntó Ron juguetonamente.
"Nada, señor Weasley. Solo estaba preocupada por usted" Hermione rió al usar su apellido para mencionarlo.
"¿Quieres practicar un poco?" preguntó tomando el cuchillo con el que había estado trabajando y continuó estudiándolo.
"Ugh… No, he tenido demasiado por hoy. Además, mis manos están ásperas. Debo ir con Madam Pomfrey para ver si tiene algo para eso".
"Déjame ver" Ron dejó a un lado el cuchillo que sostenía y estiró su brazo.
Hermione se sentó derecha y dejó la palma de su mano sobre la pierna de Ron. El la tomó y la miró de cerca. "Eres una debilucha. No es nada".
Dejó caer su mano y levantó la suya con la palma hacia arriba para que Hermione pudiera ver. "Mira esto".
"Oh, Dios, Ron, es horrible… ¡Debemos ir con Madam Pomfrey ahora mismo!", exclamó la castaña al mirar la ampollada y golpeada mano delante suyo.
"No pienso bajar ahí. He visto suficientes doctores y enfermeras para mi corta vida".
"No lo sé. Luce bastante mal. Creo que deberíamos ir" Hermione dijo seriamente acercando su mano para estudiarla.
Recorrió el interior de su palma con un dedo delicadamente haciendo que Ron ahogara su respiración por la sensación de cosquilleo que le causó.
"¿Eso dolió?", preguntó mirándolo con preocupación.
"No… No, está bien" Se ahogó.
Las cejas de Hermione se curvaron cuando decidió mirarlo. Acarició su mano con un dedo una vez más y Ron cerró los ojos por un segundo para luego quitar su mano abruptamente.
"No es nada. Creo que deberíamos volver" Ron se paró y comenzó a guardar sus distintas armas en el cinturón mientras Hermione permanecía sentada en el escritorio mirándolo fijo.
"No estoy lista para volver", dijo después de un rato, causando que Ron se frenara para mirarla.
"¿Quieres practicar?"
"No".
Ron se mantuvo en el lugar, mirándola fijo por unos instantes bajo la penetrante mirada de Hermione, desde el escritorio. Ya no era tan ingenuo y tenía varias pistas acerca de lo que ella estaba sugiriendo pero su cerebro estaba debatiéndose la idea de que Hermione nunca se comportaría de tal manera.
"Creo que deberíamos irnos", dijo finalmente.
"Dije que no estaba lista", susurró suavemente, aún mirándolo sin disimulo.
"Mira… No es una buena idea que nos quedemos aquí arriba solos y juntos", sugirió Ron al acercarse para pararse frente a ella.
"¿Por qué no?"
"¿En serio necesitas que te explique?"
"Si".
Ron la miraba boquiabierto. Sus ojos se entrecerraron mientras ella esperaba una réplica. Si ella quería una respuesta, entonces se la daría.
"Hermione, no soy muy bueno conteniéndome y estoy desesperado por tenerle. Así que, a menos que quieras que Harry practique su magia en mi, sugiero que nos vayamos", respondió sonrojado pero sin parpadear.
Las mejillas de Hermione se copiaron de las de él. Ron cruzó sus brazos delante de su pecho, aún bajo la mirada de la castaña. Parpadeó un par de veces y luego una de sus cejas se arqueó pensante.
"¿Por qué Harry practicaría su magia sin varita en ti?", preguntó seriamente.
"Dios, Hermione, ¿Qué importa?"
"No lo sé, solo me sorprende que digas eso. No creo que le importase".
"¡Piensas demasiado!", gruñó aferrando una de sus manos en la parte de atrás del cuello de Hermione para acercar su rostro más cerca del suyo. "¿Quieres irte?"
"No", susurró humedeciendo sus labios, nerviosa.
Los ojos de Ron se deleitaron al mirarla frotar sus labios con su lengua y sintió el deseo de tenerla que había guardado por Dios sabe cuánto tiempo… Sus rostros estaban a centímetros y los suaves bucles de Hermione se sentían más que bien en las manos del joven. Tuvo un solo pensamiento al mirarla sonrojada y con los labios húmedos. ¡Harry Potter podía irse a cagar!
Continuará…
