Perdón, perdón, perdón! Estuve con unos problemas personales pero ya estoy de vuelta y prometo poner toda mi voluntad para compensar por haber tardado tanto en actualizar!
Gracias a todos los por RR de nuevo!
Disclaimer: "Fuego y hielo" es la traducción de "Fire and ice", escrito por la maravillosa Redblaze/bluerain en el sitio theQuidditchPitch, y también publicado acá, en ff-net. NO me pertenece, solo la traducción al español.
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Capítulo 5
Amigos
Hermione dio una vuelta en su cama, entrecerrando los ojos en la oscuridad matutina para mirar su reloj, todavía tenía unos minutos más para dormir. Su rostro le dolía de tanto llorar y su cuerpo todavía le dolía de las formas más íntimas, recordándole porque estaba tan molesta para empezar.
Si viviera más tiempo que el mismísimo Dumbledore, nunca superaría la traición de Ron. Todo había sido una mentira…
Su dignidad se sentía igual de destrozada que su corazón, y eso era simplemente inaceptable. Necesitaba arreglar la situación lo más rápido posible. Si Ron o Harry pensaban que se presentaría a la práctica con el rostro colorado e hinchado, estaban muy equivocados.
Se levantó de la cama determinada a enfrentar el día con su orgullo intacto. Nunca sabrían cuanto estaba sufriendo por dentro. No lo iba a esconder pero tampoco actuaría como una llorona desmoronada por su corazón roto. Era mucho más fuerte que eso.
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Hermione no debió haberse preocupado por lo que sus dos amigos pensaran sobre ella, murmuró, mientras se sentaba en las gradas una hora más tarde observándolos luchar para completar su circuito. Ella misma había terminado diez minutos antes, pero había sido porque los dos muchachos habían llegado veinte minutos tarde y recibido el castigo de diez vueltas extra.
Ambos lucían terrible, sus ojos estaban completamente colorados y sus movimientos eran perezosos. Debía recordarse que estaba enojada con ambos como para correr hacía ellos y sentir sus frentes o insistir que fuesen a ver a Madam Pomfrey en ese instante.
En realidad, Harry no le había hecho nada, pero era parte de la especie masculina y sentía como si estuviese aliado a Ron en esta. Además, había visto a Harry fijar su mirada en Ron en el segundo en que Ginny mencionó a la chica de Hufflepuff, lo que significaba una cosa: Harry sabía, y obviamente se lo había callado, convirtiéndolo prácticamente en el mismo idiota que Ron. En la mente de Hermione, al menos.
Había estado tan concentrada en sus pensamientos humillantes que no notó como Harry y Ron se acercaban a las gradas, mucho más exhaustos de lo que debieran estar. No fue hasta que escuchó su nombre en un tono de voz alto que miró hacia abajo para encontrarse con Ron observándole expectante.
"¿Vas a ignorarnos todo el día?", preguntó de la misma áspera manera que desconcertaba a Hermione por alguna razón.
No respondió, simplemente se paró y bajo hacia donde estaban ellos, chocando suavemente a Harry al pasar junto a él y seguir de largo por el césped.
"Fantástico, Ron… Esta molesta conmigo también. Justo lo que necesitaba…", gruñó Harry, frotando su frente y observando a Ron.
Y así fue como transcurrió todo su día… Ignorándolos a ambos. Entonces un día se convirtió en una semana y se sentía exhausta de la soledad mientras los días continuaban pasando. Todavía continuaba asistiendo a los entrenamientos de guerra con los varones e ignorar a las personas con las que pasaste gran parte de tu vida no era fácil. Se encontró constantemente mordiéndose la lengua para evitar dirigirles la palabra. Y no colaboraba el hecho de que ambos lucían terrible. Especialmente Ron, que lucía un poco mas enfermo cada día que ella no les hablaba a ninguno de los dos. Harry estaba estresado, pero el estado de Ron lucía mucho peor. Estaba más pálido solo teniendo algo de color en el rostro gracias a sus pecas. Sus ojos tenían oscuros círculos debajo de ellos que se acrecentaban mientras pasaban los días. Incluso se escapaba de los entrenamientos, debiendo frenar para descansar, cuando unos meses antes se hubiese esforzado al máximo hasta desmayarse antes de admitir debilidad.
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Hermione era una persona fuerte, pero no quería decir que fuese rencorosa, y cuanto más tiempo pensaba en todo lo sucedido, su enojo hacía Ron iba disminuyendo. Es verdad, le había mentido, pero ella también había hecho muchas suposiciones.
Miró a los dos varones que conversaban tranquilamente en un rincón de la Sala Común, que estaba prácticamente vacía ya que era bastante tarde. Ron le sonreía a algo que Harry había dicho, sus cejas se elevaban disfrutando cualquiera sea el relato que estaba escuchando y entonces Hermione se preguntó de que hablaban ambos. Aunque el aislamiento lo había impuesto ella misma, odiaba estar apartada de todo.
Por los últimos tres días, desde que había comenzado a notar el estado deplorable de Ron, había estado intentando arreglar las cosas con él, al menos hasta que pudiera saber que le sucedía. Pero el orgullo era algo terrible, especialmente cuando eres tan orgullosa como Hermione solía ser.
No se había dado cuenta de que se había quedado con la mirada fija en ambos hasta que sintió a Ron observándola a ella. Sus ojos azules penetraban sus pensamientos desde la otra punta de la habitación. Por primera vez en días, no rompió el contacto visual, sino que en lugar de eso, los miró aún mas fijamente, viendo a Harry mirar su reloj y luego de vuelta hacía Ron, que lucía más miserable que nunca.
"Debo irme", dijo Harry, su voz resonando en el cuarto mientras se paraba y notaba por primera vez como sus dos amigos se miraban sin romper la concentración. Se acercó a Ron para decirle algo y luego se dirigió hacia la salida, pasando a su lado en el camino. "Nos vemos, Hermione".
Hermione lo observó caminar junto a ella y se dio cuenta de lo horriblemente injusta que había sido con él durante los últimos incontables días. "Si, nos vemos luego".
Lo había dicho suavemente pero siendo las primeras palabras que le había dirigido en más de once o doce días –no lo recordaba exactamente-, Harry la miró sorprendido. Entonces, le guiñó un ojo y le dio un fugaz beso en la mejilla, algo bastante raro en él. "Te queremos, Hermione. Por favor regresa con nosotros".
Hermione asintió, intentando esconder la sorprendida expresión de su rostro. "¿Qué te sucedió?"
"Ah… Podría decirte, pero luego debería matarte", bromeó observando su reloj una vez más. "Debo irme. Pero humilla solo un poco a Ron y arréglense… Por favor, por mi salud mental. Es un viejo cascarrabias cuando no estás. Yo también lo soy, en realidad".
"¿Vas a encontrarte con Ginny?", Hermione preguntó. Solo una mujer podía causar tal cambio drástico en Harry, que había sido miserable desde que habían regresado al colegio.
Deseó no haber preguntado porque la mirada de su amigo se apagó instantáneamente. "Sabes que no puedo hacer eso".
Hermione alcanzó su mano sintiéndolas ásperas y recordando las manos de Ron. "Todo va a estar bien, Harry".
"Mmm… Tal vez algún día", respondió sonando poco crédulo. "Nos vemos, Hermione. Deja que se disculpe. Sé que es un idiota, pero conoces a Ron… Su corazón siempre está en el lugar correcto".
Hermione se inclinó sobre el respaldar de la silla luego de que su amigo salió de la sala. El cuello le ardía por la mirada de Ron fijo en él, pero no estaba lista para hacer lo que deseaba profundamente todavía. Las palabras de Harry retumbaban en sus oídos, un horrible recordatorio de cuan acertadas habían sido. El corazón de Ron siempre estuvo en el lugar correcto en las situaciones que realmente importaban. Nadie era más leal y protector de la gente que amaba que Ron.
"¿Hermione?"
Hermione se giró para ver a Ron inclinándose sobre la silla más cercana a ella con sus brazos cruzados delante de su pecho mientras la miraba.
"Vete, Ron", le dijo, e incluso para ella misma, sonaba demasiado descorazonado.
"No puedes ignorarme para siempre", respondió él, dejándose caer en la silla y recorriendo su rojizo cabello con una mano, luego frotando sus ojos de la manera en la que alguien que estuviese realmente exhausto lo haría.
"Luces terrible", suspiró finalmente.
"Gracias, eso me hace sentir mejor", rió amargadamente. "Pero al menos me estás hablando, incluso si es para insultarme".
"No lo dije como un insulto… Estoy… preocupada. Luces enfermo", Hermione completó; su orgullo desapareciendo mientras analizaba los rasgos adormecidos de Ron, hambrienta por el hecho de tenerlo tan cerca.
"Solo estoy cansado. No he estado durmiendo mucho", murmuró con voz levemente temblorosa.
"Oh, Ron".
Hermione cedió en la tentación, moviéndose para acomodarse de rodillas frente a él. Sus dedos alcanzaron su mejilla y la recorrieron, áspera por no haberse afeitado. Sintió una sacudida de lujuria al recorrerla, olvidándose del hecho de que debía afeitarse para comenzar a lucir algo mejor.
"Lo siento tanto, Hermione. Por favor, dime que serás mi amiga de nuevo. No me interesa el resto, pero te necesito como mi amiga. No puedo vivir sin eso".
La voz de Ron sonaba tan cruda, tan increíblemente sincera que no podía decir que no. Asintió y Ron dejó escapar un gran suspiro de alivio, alcanzando su rostro para sostenerlo y descansar su frente contra la de ella.
"Te extrañé. Merlín, extrañé tanto esto", murmuró llevando una mano hacia su cabello, recorriendo sus bucles lentamente, causando que un pequeño escalofrío recorriera el cuerpo de la joven.
Obviamente ron no estaba tan cansado porque notó el estremecimiento de Hermione inmediatamente, continuando con sus caricias mientras buscaba sus ojos con los propios con desesperación.
"Debo irme a la cama", dijo Hermione rápidamente, pero se mantenía inmóvil en el lugar.
Ron asintió, "Si, yo también".
"¿Vas a estar bien?", preguntó parándose de repente de mala gana, reacción que no pasó desapercibida para Ron, cuyos ojos se estrecharon un poco, contemplándola.
"Creo que sí", replicó sin moverse mientras ella se dirigía hacia las escaleras.
Hermione subió las escaleras sin mirar atrás. Rápidamente se vistió para dormir en la oscuridad, sus compañeras de cuarto se habían dormido hacía bastante tiempo y se sentía agradecida por ello.
No comprendía como Ron podía tener tal efecto en ella tan fácilmente. Una cosa era perdonarlo, otra muy distinta era caer en sus brazos en medio de la Sala Común. Si no supiese mejor casi diría que tenía algún hechizo sobre ella. Con el girar de una moneda, se perdía en él.
Se recostó en la cama por unos largos minutos, pidiéndole a su corazón que dejase de latir tan fuertemente, intentando controlar las ganas de pararse e ir en búsqueda de él para aliviarlo, para que el la calmase a ella. Su mente repetía una y otra vez las eróticas imágenes de sus encuentros con Ron, haciendo que su cuerpo respondiera a esos recuerdos.
Casi se cae de la cama cuando la puerta de su cuarto se abrió. El deseo que sentía se desvaneció inmediatamente. Alcanzó su varita y espío a través de las cortinas de su cama, esperando encontrarse con la capa de algún Mortífago.
No había ninguna figura encapuchada, no había nadie. Sus ojos se enfocaron en la oscuridad, segura de que había escuchado la puerta abrirse y esperando no haber perdido la cabeza de la realidad.
Un gritó se quedó atrapado en su garganta cuando una mano cubrió su boca… Una mano muy grande y áspera.
"Soy yo", susurró Ron frenéticamente.
"Lo sé… Sé muy bien como son tus manos", respondió entre dientes cuando él la quitó de su boca, con una sensación de alivio, de que el intruso fuera Ron con la capa de Invisibilidad de Harry, y horror de que se hubiese escurrido dentro del dormitorio de chicas. "¿Qué haces aquí?"
"Necesitaba verte. Sentí que no terminamos lo de antes. ¿Me dejas un lugar? No quiero que me atrapen aquí", susurró cerrando las cortinas al acomodarse sobre la cama, dándole a Hermione una porción de sus brazos llenos de pecas mientras lo hacía.
Una vez que las cortinas los rodeaban, Ron se quitó la capa y lanzó un hechizo de Silenciamiento sobre la cama. Hermione no confiaba en su encantamiento desde que había tenido problemas con él durante el entrenamiento, así que lanzó uno ella misma antes de atacarlo con furia.
"¡Ron! ¿Qué crees que estás haciendo? No puedes venir a mi cuarto cuando se te ocurra. ¿Estas loco?"
"Tal vez", dijo encogiéndose de hombros y mirando las piernas desnudas de Hermione, ya que esa noche solo estaba usando una camisa grande para dormir.
"Te dije que te perdonaba. ¿Qué más hay para decir?", preguntó cubriendo sus piernas con su propio cuerpo.
"Tu no… ¡Yo! Yo no me perdono. Me siento mal. Me siento físicamente mal cada vez que te veo",
"Oh, muchas gracias… Que gran cumplido. Me alegra que te hayas metido aquí en la mitad de la noche para decirme eso".
Ron frotó sus ojos suspirando cansado. "Argh, no… No quise decir eso… Bueno, es lo que quería decir, pero no así. Es que… No soporto haberte lastimado. Necesito arreglarlo".
"Hay cosas que no pueden ser corregidas, Ron. Va a tomar un tiempo", respondió tratando de ignorar la carga de energía que parecía irradiar del cuerpo de él.
"Quiero compensártelo", dijo alcanzando su mejilla para tocarla.
Hermione se sacudió casi instantáneamente con los ojos bien abiertos. No había posibilidad de que se refiriese a lo que ella pensaba.
"Debes irte a la cama, Ron. Creo que la falta de sueño te está confundiendo un poco", dijo lentamente.
"No estoy confundido", dijo recorriéndole la garganta con una mano, deslizando sus cálidos dedos sobre su pulso, enviando así la más fantástica sensación de relajamiento y comodidad a través de ella. "Déjame compensártelo", pidió de nuevo, su aliento caliente chocando contra su oído.
"Está bien", dijo respirando suavemente, sorprendida de sus palabras.
En una nublosa parte de su mente, Hermione pensó que se la estaba dejando demasiado fácil pero entonces sintió sus labios candentes sobre su cuello y sus manos recorriendo sus brazos enviando un cosquilleo por todo su cuerpo y sus pensamientos desaparecieron mientras se recostaba sobre la almohada. Por alguna razón, sabía que Ron no tenía otra intención que hacerla sentir mejor, de aliviar el dolor que le había causado, y entonces se sintió bien.
Los dedos de Ron desabrocharon cada uno de los botones de su camisa mientras sus labios seguían el trazo de piel que se revelaba mientras la prenda se abría. Su piel era sensible y odiaba la sensación de la camisa de algodón de él sobre su pecho en vez de su cálida piel. Luego, como si le pudiese leer los pensamientos, Ron alcanzo su propia cintura para quitarse la camisa por sobre la cabeza en un rápido movimiento, antes de que su cabeza se zambullera en el estómago de la joven para recorrer la suave piel con su lengua.
Le suspiraba palabras contra su piel, frases sueltas y sin sentido, diciéndole cuanto la había extrañado, cuan apenado estaba y cuan hermosa pensaba que ella lucía en ese momento… Una y otra vez, a veces repitiendo lo mismo tres o cuatro veces. Cada palabra era desesperada y tan sincera mientras intentaba aliviar su excitado estado y ocuparse de ella. Y aunque se sintiese increíble, a Hermione le rompió el corazón saber que Ron había estado sufriendo tanto.
Alcanzó el rojizo cabello que tanto amaba entrelazando sus dedos en él para levantar su rostro y llevarlo cerca del suyo. "Ven aquí", rogó hasta que ambos rostros se encontraron. "Está bien. Ya pasó… No estoy enojada contigo".
Ron la miró por un segundo. Sus azules ojos lucían como zafiros en plena oscuridad, brillando con pequeñas lágrimas. "Lo siento tanto", dijo nuevamente.
"Se que lo sientes. Nunca debí dejar que algo tan estúpido como esto se metiera en nuestra amistad. Nunca más, ¿si? Nunca más dejaremos que pase".
Ron asintió. "No fue tan importante".
"Así es. Nosotros somos los que importamos… Nuestra amistad es la que importa", dijo Hermione acariciando los lados de su rostro.
La observó fijamente, rozando un dedo por su cuello. "Moriría por ti".
"Lo sé… Yo también lo haría por ti".
Últimamente, palabras como esas no eran dichas al pasar por ninguno de ellos.
Los labios de Ron se adueñaron de los de ella. La lengua de Hermione se estiró para acariciarla contra la de él y ambos gimieron, temblando, rezando a que ese día nunca llegase para poner a prueba esa promesa.
Su manera de hacer el amor era distinta que antes. Esa noche, hicieron cosas que Hermione ni siquiera había logrado soñar, y era extrañamente regocijador que ambos alcanzaran algo que pudiera ser solo de ellos dos.
Ron la había completado no solo con sus manos sino que también con su boca y aunque Hermione quisiese protestar, no pudo, se sentía tan increíble. Y entonces hizo lo único que podía pensar… Le devolvió el favor. Deslizándose por su cuerpo como él lo había hecho con ella y tomando su sexo entre sus labios, sintiéndose totalmente gratificada cuando la cabeza de Ron cayó hacia atrás con un profundo gemido y su cuerpo se sacudió de intenso placer, sin importarle las palabras groseras que tanto le molestaban de él, muchas de ellas eran razones para reprimirlo en otras ocasiones.
Y entonces él le rogaba que parara, jurando no poder resistir más, tirando de su cabello suavemente para que lo liberase. Gateó hasta enfrentarse a él, observando su rostro que parecía mucho más vivo que en la Sala Común unas horas antes.
"No tenemos que parar. No me importa", Hermione dijo suavemente sabiendo que él la había probado íntimamente y estaba bastante curiosa de hacer lo mismo con él.
"No quiero eso ahora mismo. Quiero estar adentro tuyo. ¿No lo quieres?", preguntó con voz ronca, recorriendo sus labios con el pulgar.
La tentación era demasiada. Se inclinó y la besó, entonces sus manos se enrredaron en su cabello, que ya lucía revuelto. Ron se giró en el lugar para poder acomodarla debajo suyo. El cuerpo de ella lo recordaba bastante bien, logrando que una familiar explosión de deseo se adueñara mientras entraba suavemente dentro suyo, sacudiéndose tanto que su cabeza cayó de golpe sobre el hombro de ella.
"Está bien", susurró arqueando sus caderas sobre las de él, sabiendo que el temía estar lastimándola de nuevo. "Se siente muy bien".
Si que lo era, se sentía increíble. Las anteriores veces siempre había habido algún pequeño dolor, alguna molesta, pero ya no más, ahora solo disfrutaba de la increíble sensación de estar completa, de estar conectada a él.
Ron respondió a sus movimientos y Hermione no pudo evitar gemir de deseo cuando su cabeza se apretó contra la almohada.
"Se siente tan bien", susurró contra su oreja, penetrándola nuevamente, pareciendo deslizarse incluso más profundamente.
Se mantuvieron así por un largo tiempo; a veces era rápido, a veces lento, y cuando fue demasiado para soportarlo, Ron se detuvo por un momento, besándola para distraerse.
Por supuesto, Hermione no tuvo la necesidad o deseo de aguantarse y cuando Ron finalmente cedió a su desgarradora pasión, ella ya había alcanzado su cúspide dos veces y continuaba susurrándole palabras de aliento, pidiéndole que se deje llevar por sus gemidos mientras sus manos recorrían su pecosa espalda. Ron se sacudió sobre ella y alcanzó su cima, gimiendo su nombre en un lujurioso tono contra su oído.
Cuando terminó, Ron se acomodó junto a ella, su cuerpo encajando contra el suyo mientras hundía su cabeza en su revoltoso cabello, inhalando su aroma profundamente.
"Me encanta como hueles", murmuró en la oscuridad, su voz sonó pesada pero bastante despacio.
"Me alegra saberlo", replicó Hermione entre risas intentando voltearse, pero el fuerte brazo de él la sostuvo en el lugar, con su espalda presionando firmemente contra su marcado pecho.
"Quedémonos así por un momento".
"Ron, debes regresar a tu habitación. Harry se dará cuenta de que no estás", susurró Hermione sin intención de que él se fuese, en realidad.
"No lo notará. Lo prometo…" murmuró, pareciendo apagarse mientras hablaba, recordándole a Hermione lo cansado que había estado por días. "Déjame decírtelo. Haces que mis pesadillas desaparezcan".
"No sabía que tenías pesadillas", dijo preocupada sintiendo una cuota de culpa apropiarse de ella por ignorarlo por tanto tiempo.
Hermione esperó una respuesta, pero no hubo alguna, solo la profunda respiración de Ron en la oscuridad. Estaba dormido, tan dormido que no se inmutó cuando ella se giró dentro de sus brazos y estudió su rostro, que ahora se veía relajado.
Finalmente, su propio cansancio se adueñó de ella. Giró nuevamente y se acomodó en sus brazos pensando en que él había usado la poca energía que le quedaba compensándole a ella sus errores. Y lo había logrado con éxito…
Continuará…
