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Aca estoy con una nueva actualización! Lamento mucho la demora, pero esta época del año es terrible en cuanto a exámenes y, como pueden ver, este capítulo es muy largo y no terminaba jamás de pasarlo! Disfruten, y espero los RR!

Disclaimer: "Fuego y hielo" es la traducción de "Fire and ice", escrito por la maravillosa Redblaze/bluerain en el sitio theQuidditchPitch, y también publicado acá, en ff-net. NO me pertenece, solo la traducción al español.

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Capítulo 6

Accidentes

Ron se levantó de un salto. Su piel sentía la gélida mañana de Febrero, especialmente ya que era lo único que vestía.

"¿Qué estás haciendo? Vuelve aquí… Tengo frío".

Se giró en el lugar para ver como Hermione tiraba del cobertor y se cubría mientras trataba de acurrucarse aún más en la improvisada cama que habían aparecido en el corredor del tercer piso.

"El fuego se apagó hace horas", respondió mientras revolvía una pila de ropa en busca de su varita. "Ahora sé porque se nos estaba congelando el…"

"¡Ron!"

"El alma", finalizó con aire de suficiencia, ignorando su mirada mientras sostenía su varita triunfante.

Rápidamente encendió el fuego y regresó velozmente debajo de las frazadas con Hermione, que chilló y se alejó cuando entró en contacto con él.

"¡Estas helado! ¡Aléjate!", gritó Hermione entre risas, escabulléndose hacia el borde contrario al pelirrojo.

Ron la alcanzó y sostuvo de la cintura, tirando de ella firmemente para que regresara a su lado aunque ella intentara escaparse con poco entusiasmo, causando que se endureciera a pesar de haber pasado la mayoría de la noche haciéndole el amor.

"Tal vez es tu turno de calentarme", susurró en su oído. "Después de todo, prendí el fuego porque tú me lo pediste. Yo puedo soportar el frío".

Hermione dejó de luchar para alejarse cuando los cálidos labios del pelirrojo rozaron su oreja y comenzaron un camino por su cuello. Ron inhaló la esencia de lavanda de su shampoo y suspiró, causando que ella se estremezca. Dios, nunca se cansaba de ese aroma. Hermione arqueó su espalda contra él, acomodando su cabeza contra el cuello de él.

"Eres insaciable. El resto de las chicas no tienen este problema", dijo Hermione suavemente y Ron pudo sentir la sonrisa en su voz.

"¿Qué problema?"

"Lavender dijo que ella y Seamus solo lo hacen una vez y él se da vuelta y se duerme. No tiene que lidiar con un insomne crónico que la mantenga despierta toda la noche".

Ron rió y cambió su posición hasta que logró tener a Hermione inmovilizada debajo de él. "¿Estas bromeando? ¿Dijo eso? Espera a que encuentre a Seamus".

Hermione lo miró horrorizada. "¡Ron, no lo harías!"

"Oh, sí, que lo haré".

"Es algo personal entre ellos. Además, no creo que haga mucho que lo estén haciendo. Tal vez solo necesite práctica", razonó Hermione encogiéndose de hombros.

"¿Si es algo tan personal porque te lo contó?"

"No lo sé. Sería muy feliz si no lo hubiera hecho pero Parvati y ella se quedan despiertas toda la noche hablando de cosas como esa. Tengo que poner un hechizo de silenciamiento para poder dormir".

"Bueno, no debería haber parloteado de más", dijo Ron con una sonrisa que rápidamente desapareció cuando Hermione logró escaparse de él y se disponía a pararse. "¿A dónde vas?"

"De vuelta a mi cuarto. Te conté porque confío en ti. Estarías traicionando mi confianza si le dijeras algo a Seamus", dijo Hermione en una voz un poco herida mientras salía de debajo de las mantas, temblando de frío mientras buscaba su ropa.

Ron se levantó de un salto y fue hasta donde ella revolvía la pila de ropa, separando la suya de la de él. Se paró para ponerse la camisa, obviamente intentando resistir el fío por lo que no se había puesto el sostén. Ron envolvió un brazo en su cintura completamente y la acercó a su pecho de un tirón.

"No le diré nada a Seamus. Solo estaba bromeando", se inclinó y dijo en una dulce voz.

"¡No, no lo estabas!"

"Está bien, no lo estaba pero ni diré nada si te molesta".

"¿Lo prometes?", preguntó Hermione al girarse entre sus brazos y mirarlo a los ojos.

"Si, Hermione, lo prometo", respondió sonando como un niño pequeño murmurando palabras a su madre. Luego se le iluminó la cara, "¿Al menos puedo contarle a Harry?"

"¡No! Honestamente, ¿necesito saber las cosas sobre las que hablan ustedes dos?"

"Probablemente no… Aunque, es algo bueno que se esté tirando a Cho en vez de a mi hermana o tendría que matarlo".

"¿Alguna vez hablan… de mi?"

"¡No! No me gusta la idea de Harry mutilándome", respondió Ron girándose para regresar a ambos debajo de las frazadas.

"Creo que debemos decirle. No me gusta mentir".

"No estamos mintiendo. Solo no le estamos diciendo la verdad entera. Además, es algo entre tú y yo. ¿Qué tiene que ver Harry? Tiene ciertas opiniones sobre ti y piensa que estoy intentando corromperte".

Hermione arqueó una ceja enredando sus piernas con las de él. "¿No es exactamente lo que estás haciendo?"

"Absolutamente… Y ese es el motivo por el que no quiero contarle", dijo Ron con una sonrisa, luego se presionó aun más intensamente contra ella y gimió al observar la cabeza de Hermione caer hacia atrás con los ojos cerrados.

"Oh, Dios, amo… esto", finalizó débilmente, dando la impresión de que quería decir algo más cuando abrió sus ojos para mirarlo.

Ron la observó fijamente. Habían estado esquivando esta situación por meses. Sabía que Hermione estaba esperando que él le diga que la amaba. El problema era que él no sabía si lo hacía, o aún más importante, si debía hacerlo. Él no merecía estar enamorado de alguien como Hermione Granger.

"Yo también amo esto", dijo y se inclinó para recorrer su mandíbula con los labios para no ver el dolor en los ojos de ella.

Pero lo sintió… y lo hizo sentir enfermo. Hasta tuvo que detenerse y frotar su frente como distracción.

Sabía que podía compensarlo, pero era solo un arreglo temporario y siempre terminaban en el mismo lugar. De una vez por todas quiso dejarse ir, sentir el dolor, incluso si significase que ella debía sentirlo también, pero todo aquello le parecía algo que hubiese hecho en el pasado y ahora era demasiado tarde. Antes de que se diese cuenta, sus labios se deslizaban sobre el pulso de ella mientras sus manos recorrían los costados de sus brazos, desde las muñecas hacia arriba, logrando que Hermione largara un suave gemido. Y ya no se sintió más enfermo.

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Varias horas después Ron se encontraba con la mirada perdida sobre su desayuno. Por supuesto, eso no lo detuvo en comer. Miró a Harry, sentado junto a él, que lucía casi tan cansado como él mismo se sentía.

De vez en cuando Harry y Cho se dejaban llevar y pasaban la noche entera juntos, lo que hacía que Ron pudiese hacer lo mismo con Hermione. No funcionaba de ninguna otra manera. Harry sufría de insomnio casi tan profundamente o aún peor que el mismísimo Ron, y podría notar si su amigo pelirrojo no estuviese en su cama, incluso si fuese a mitad de la noche.

"¿Te divertiste anoche?"

La cabeza de Harry hizo un ruido seco al levantarse. "¿Qué?"

"Me escuchaste", dijo Ron con una sonrisa.

"Si, supongo", Harry se hundió de hombros y continuó comiendo. "Nos llevamos bastante bien".

Ron dejó de interrogar a su amigo. No le gustaba hablar de Cho en público, hecho por el que Ron no podía culparlo. De todos modos, Ron notó la mirada de su amigo moverse hacia Ginny unos segundos más tarde. Pareció sacudir sus pensamientos y se giró hacia Hermione.

"¿Y a ti que te pasa, tortuga?"

Hermione dirigió su mirada a Harry que estaba sentado junto a ella. "¿A qué te refieres?"

"Luces cansada. ¿No te estarás enfermando, no?" replicó Harry, esforzándose para ver más de cerca a Hermione.

"No. Es que me quedé hasta tarde estudiando. Estuve revisando algunos libros de medicina que me dio Madam Pomfrey. Creo que es importante aprender ese tipo de encantamientos, para poder curar a alguien sin usar pociones. Aunque llevemos algunas con nosotros… No podemos planear todo".

"Perdón por preguntar", dijo Harry levantando su mano en posición defensiva. Luego murmuró por lo bajo: "Maldita pérdida de tiempo, si me preguntas".

"Escuché eso, Harry. Puede llegar el día en que estés feliz de que yo sepa cosas como esas".

"Esta bien, está bien… Tienes razón. Estoy muy feliz de que aprendas a hacerlo", dijo Harry girando hacia Ron y rodando los ojos.

"Si, así nosotros no tenemos que hacerlo también", rió Ron cuando Hermione lo miró por detrás de Harry.

Fue unos minutos después cuando Ron se dio cuenta de que todo lo que su amiga había dicho había sido una mentira. Lo había dicho tan fácilmente que incluso él había comenzado a creérselo. Había sido sorprendente durante estos últimos meses ver qué buena mentirosa Hermione había resultado ser, totalmente opuesto a él, que usualmente daba malas excusas mientras las puntas de sus orejas se enrojecían.

Era sábado así que pasaron la mayor parte de él poniéndose al día con las clases que habían dejando desatendidas gracias a los entrenamientos. Ron seriamente extrañaba poder sentarse y disfrutar un simple juego de ajedrez los fines de semana. De vez en cuando convencía a Ginny de unírsele en uno ya que ella no estaba ocupada y Harry era la otra única persona que realmente podía ser un competidor a su nivel. Algunas veces llegó a sospechar que su hermana le podía leer la mente, pero ella solo respondía que había estado practicando con una inocente sonrisa.

Pasaron el día trabajando, e incluso después de la cena, seguían atascados en un rincón de la Sala Común, estudiando, entre otras cosas, las malditas lecciones médicas de Madam Pomfrey.

"No estás poniendo tu mejor esfuerzo, Ron".

Ron frotó una mano sobre su rostro a modo de frustración y trató de recordarse como lucía Hermione la noche anterior, gimiendo su nombre, porque en ese momento solo pensaba en estrangularla.

"Si que lo hago. Solo que no tengo la mente necesaria para estas cosas".

"No tienes ningún problema con el resto de las clases. Solo estás siendo holgazán. Seguro preferirías que yo lo aprendiera para que tu no necesitaras hacerlo", dijo Hermione enojada, cruzando sus brazos delante de su pecho.

"Exactamente. Si lo sabes y lo amas tanto, ¿Por qué Harry y yo tenemos que hacerlo?"

"¿Y que si yo fuera la que resultase lastimada?" preguntó con aire de suficiencia.

"Entonces debemos asegurarnos de que tu estés sana y salva, ¿no?", respondió débilmente, intentando olvidarse de la idea de Hermione herida seriamente.

"¡Pero qué realista eres, Ron! ¿Y cómo se proponen lograr eso? Cualquier cosa puede pasar…"

"¡Esta bien! Explícanos la maldita teoría de nuevo. Dios, odio cuando te pones así. Como si no tuviese suficientes problemas con mis pesadillas", refunfuñó tomando el libro más cercano e intentando concentrarse en las palabras que sus ojos absorbían.

Harry arqueó una ceja cuestionándolo, sonriendo débilmente mientras movía su mirada de Ron a Hermione una y otra vez. Tal vez no le gustaba la idea de Ron revolcándose con Hermione pero sí que le parecía gracioso cuando su amigo mostraba su vulnerabilidad cuando se trataba de ella.

"Basta", dijo furiosamente a Harry. "No necesito esto de ti, maldita sea".

"¡Ron! Todavía hay chicos de primero despiertos", lo regañó Hermione, mirando alrededor para ver si habían escuchado.

Harry se ahogó y comenzó a reír, encogiéndose para simular miedo cuando sus dos amigos lo miraron fijamente al mismo tiempo. "Perdón… Estamos demasiado cansados para esto, Hermione".

"Si que lo estamos. Estoy a punto de quedarme dormido aquí sentado", agregó Ron feliz por haber encontrado una salida.

"¿Y cuál es tu motivo para estar tan cansado?", preguntó Harry.

Ron juntó fuerzas para no mirar a Hermione a modo de pedido de ayuda. "Preferiría no hablarlo".

"¿Por qué no?"

Ron entrecerró los ojos hacia Harry, silenciosamente diciéndole que obviamente había estado con una chica la noche anterior, lo que en realidad no era una mentira. Solamente que no mencionaría con quien había sido su encuentro. Y por alguna razón, Harry pareció aceptar que Ron se revolcaría con una chica sin saber su nombre y no preguntó más. Era la única excusa que funcionaba cuando lo sorprendía con ese tipo de cuestionamiento.

"Ah, está bien…", respondió Harry observando de reojo a Hermione.

Ron se alegraba no haber estado con una desconocida porque si lo hubiese hecho Hermione se estaría enterando en ese momento.

"Tal vez tengan razón. Yo también estoy muy cansada", dijo Hermione rápidamente mientras comenzaba a reunir sus libros, regalándole una sonrisa a Ron cuando su amigo de anteojos no estaba mirando.

Los tres se dirigieron a la cama aturdidos. Hermione desapareció hacia el dormitorio de chicas mientras Harry y Ron se dirigieron rápidamente al de varones. Ron tiró su ropa sin mucha preocupación dentro de su baúl y cayó sobre la cama en nada más que sus bóxers, a pesar de la fría jornada. Desde que comenzó a aumentar de peso, se dio cuenta de que su cuerpo estaba siempre a una temperatura cálida. Además, ninguno de sus pijamas le entraban.

Gracias a Dios, Harry estaba tan cansado que se olvido de preguntar que, o mejor dicho, quien había mantenido a Ron despierto la noche anterior y rápidamente cayó profundamente dormido. Ron aún miraba el techo de la habitación cuando escuchó a Harry murmurando por lo bajo mientras sacudía las sábanas que lo cubrían.

"No, a Ron no… Por favor…"

Ron suspiró y alcanzó la varita que guardaba bajo la almohada, arrojando un hechizo de silenciamiento sobre la cama de Harry. Se lamentó por sus compañeros de cuarto que no solo dormían con una persona con pesadilla, sino con dos. Aunque, para ser honestos, el mismo no soportaba escuchar a su amigo.

Ron estaba más que despierto ahora. Su cuerpo se sentía cansado pero su mente estaba acelerada. Sabía que necesitaba dormir. No lo había hecho la noche anterior y los fines de semana eran su única chance para descansar ya que no debía levantarse tan temprano como el resto de la semana. Dio vueltas en su cama por casi una hora y finalmente se dio por vencido y revolvió su baúl hasta encontrar una botella de whiskey medio vacía.

Él y Harry habían decidido dejar de beber meses antes, especialmente porque las resacas y los entrenamientos no iban juntos. Pero había algunas noches en las que Ron cedía a la tentación, y hoy era una de esas. Se vistió rápidamente y se dirigió a la Sala Común.

Era algo bastante tonto para hacer… emborracharse en la Sala Común, pero le gustaba mirar el fuego arder: era relajante para él.

Se pasó un largo tiempo enfrente del fuego, observando las llamas bailar alrededor de los leños y permitiendo que el whiskey expulsara sus demonios, aunque fuese temporal. No estaba completamente borracho, pero se estaba acercando.

Estaba recostado desordenadamente sobre el sillón con sus pies colgando del borde de este, medio dormido. Casi se le sale el corazón del pecho cuando el retrato de la Señora gorda se abrió. Quien sea que entrase tenía suerte de que los reflejos de Ron estaban adormecidos. La varita de Ron estaba en su mano y habían salido bastantes maldiciones de su boca. Escondió el whiskey detrás de su espalda e hizo lo mismo con su varita para que esa persona no se enterase que había estado a un paso de ser enviado a San Mungo por un semi-borracho aprendiz de soldado.

Observó rápidamente el reloj sobre la chimenea. Eran pasadas las dos… Demasiado tarde para que cualquiera estuviese despierto. Levantó su cabeza por detrás del sillón para ver a la persona dirigiéndose a la habitación de varones.

"¡Seamus!"

El pobre tonto saltó del susto abriendo sus ojos de par en par hacia Ron.

"Maldita sea, Ron, casi me matas de un susto", respondió frotándose la nuca.

"Perdón. ¿Qué hacés despierto a esta hora?"

Seamus miró hacia el retrato con un dejo de culpa. "Nada… Estaba teniendo una caminata nocturna con Lavender".

Ron había bebido lo suficiente como para empezar a reír al recordar de lo que se había enterado el día anterior de la relación de Seamus y Lavender, pero se le cruzó la imagen de Hermione por la cabeza y se contuvo. "Claro, una caminata… Que encantador. Aunque se les hizo un poco tarde, ¿no te parece?"

"Mira quién habla…" replicó filosamente.

Ron arqueó una ceja. Nunca había visto a Seamus tan malhumorado, usualmente era bastante fácil de llevar. "¿Estas bien, amigo?"

"Si… Solo tuve una pelea con Lavender. Me voy a la cama antes de que vuelva".

"¿La dejaste volver sola a la Sala Común? ¿No es un poco peligroso?", preguntó Ron sintiéndose un poco más sobrio.

Hermione era de las brujas más capaces y nunca la dejaría caminar sola por el castillo a las dos de la mañana sin importar cuán molesto estuviese.

"Siempre tan paranoico", respondió Seamus sonando bastante molesto. "Me voy a dormir".

Ron lo dejó ir pero ahora se encontró despierto y paranoico, justo como Seamus había dicho. Observó el reloj por más de diez minutos, luego se paró, determinado a buscar el mapa de Harry y encontrar a Lavender. No eran los mejores amigos pero aún así Ron no quería que nada le sucediese. Solo le molestaba que fuese él quien saliese a buscarla en vez de Seamus.

Caminó lo mas silenciosamente que pudo dentro de su cuarto y se encontró aún más molesto al ver que Seamus ya estaba completamente dormido. No desperdició tiempo en encontrar el mapa de Harry dentro de su baúl, sabiendo que su amigo estaba de acuerdo con lo que estaba haciendo. Si alguien era un maldito héroe, ese era Harry.

Le echó un vistazo al mapa en la oscuridad, sintiendo nauseas al ver que Malfoy y Pansy estaban en la torre de astronomía. Luego, en un rincón del aula de Encantamientos estaba Lavender. Maldijo en voz baja al ver que ni siquiera se movía. Guardó el mapa en su bolsillo y se alejó a toda prisa.

Observaba de reojo al mapa ocasionalmente mientras se dirigía a destino. Cuando finalmente llegó, abrió la puerta con fuerza y entrecerró los ojos ya que todas, menos una, de las velas se habían apagado.

"¿Lavender?"

Entonces escuchó un poco audible lloriqueo. "¿Ron?"

"Si… Espera, no veo nada".

Encendió una vela cercana a él y el cuarto se iluminó, entonces pudo ver a Lavender sentada en una pila de almohadones en un rincón. Sus ojos estaban enrojecidos mientras silenciosas lágrimas continuaban rodando por sus mejillas, pero aún así se podía ver la sorpresa en su rostro. Rápidamente se secó el rostro y lo observó luciendo inocente en su ropa de dormir y pantuflas.

"¿Qué haces aquí?"

Ron se movió incómodo. Este tipo de situaciones eran más para Harry que para él, no le salía muy bien el papel de héroe. "Em… Estaba en la Sala Común cuando Seamus regresó. Solo quería asegurarme de que regresaras a la torre a salvo".

"¿Estabas preocupado por mi?", preguntó luciendo aún más vulnerable.

"Me preocuparía por cualquiera que anduviese solo a esta hora de la noche", replicó rápidamente, alejando sutilmente. No se llevaba muy bien con mujeres llorando.

"¿Pero nada puede pasar dentro del castillo, no?", preguntó ella pareciendo olvidarse de sus penas solo un poco.

"He visto muchas cosas extrañas suceder dentro de este castillo. Deberíamos regresar", le dijo señalando la puerta con su mano, pero Lavender no estaba comprendiendo la invitación. Se corrió el cabello de los ojos y lo miró nuevamente. Realmente lo miró.

"Luces diferente".

"¿Diferente a qué? No he cambiado…"

"Diferente a lo que imaginaba".

Ron bajó la mirada y se dio cuenta de lo que ella estaba hablando… Al vestirse tan rápidamente su ropa era un desastre y a la vista estaban grandes porciones de piel, especialmente en de su pecho, que ahora estaba casi al descubierto. Mierda, debía estar realmente borracho para caminar por el castillo prácticamente desnudo, y en Febrero, ni más ni menos.

"Bueno, tal vez no deberías imaginar cómo luzco entonces", respondió sin molestarse en cubrirse. El daño estaba hecho, y para ser sincero, no le interesaba tanto.

Aparentemente, no fue lo más correcto para decir porque ella comenzó a llorar, enterrando su rostro entre sus manos. Dios, estaba tan feliz de que Hermione no hiciera estas cosas.

"Lavender, deberíamos volver. No quieres que te atrapen fuera de tu dormitorio vestida así y para ser honestos, yo tampoco", agregó acercándose a ella, tomando su mano para ayudarla a pararse ya que parecía que ella estaba dispuesta a quedarse allí toda la noche.

Fue una terrible decisión la que tomó… Él mismo estaba borracho y ella estaba obviamente molesta. Por alguna necia razón, lo sucumbía la necesidad de hacerla sentir mejor y solo sabía una manera de hacerlo. Soltó la mano de Lavender como si fuera quemando y se alejó.

Pero algo en ella cambió.

"¿Crees que soy bonita, Ron?"

Ron había estado mirando la puerta pero su cabeza giró repentinamente ante su pregunta. "¿¡Qué!"

"¿Crees que soy bonita?", repitió acomodándose largos mechones de rubios cabellos detrás de su oreja.

Debía escaparse antes de cometer un error, pero si ella necesitaba algo para levantar su ego, entonces estaba bien. "Si, eres muy linda, Lavender. Estoy seguro de que a muchos otros tipos les encantaría estar contigo".

"Excepto Seamus… Rompió conmigo", Lavender suspiró y luego comenzó a llorar nuevamente.

"Estoy seguro de que lo pensará mejor y se dará cuenta…"

"No, está saliendo con alguien más. Una tonta de Hufflepuff… ¿Hufflepuff, puedes creerlo?"

"No, no puedo".

Si que podía… pero no iba a decirle eso.

"Lavender, lamento mucho que estés molesta. Pero realmente debemos irnos", dijo dando un paso hacia atrás mientras ella se acercaba a él.

No se había movido lo suficientemente rápido. No había pensado en hacerlo, pero debió haberlo hecho porque Lavender de repente envolvió sus brazos en su cuello y acomodó su cabeza en su pecho mientras lloraba, y Ron sintió una ola de repulsión tan fuerte que sus rodillas temblaron. Esto estaba mal, muy mal.

Quería arrancarle los brazos de su cuello, girarse y alejarse a las corridas sin mirar atrás. Realmente lo quería, pero no podía porque otra parte de él, la parte más débil le pedía a gritos que la hiciera sentir mejor, y sabía que él tenía la capacidad de hacerlo. Entonces ella dejaría de llorar y todo estaría bien… Excepto que ella no era Hermione.

Era demasiado alta, demasiado suave, su cabello era demasiado largo y demasiado rubio y simplemente no era Hermione… Pero no importaba. Estaba luchando contra un instinto que parecía correr por cada una de sus venas. E incluso la parte de él que se aferraba a lo racional le estaba gritando. Dejó que sus manos se enrieden en su cabello, luego bajaron a su cuello, logrando hacerlo suspirar de alivio cuando la sintió comenzar a relajarse en sus brazos.

"¿Ron?", cuestionó con ojos sorprendidos al mirarlo desde su lugar.

"¿Quieres que te haga sentir mejor?", suspiró dándose por vencido.

"¿Puedes hacerlo?"

No le respondió, solo se inclinó y capturó sus labios con los propios. La cabeza de Lavender cayó hacia atrás cuando el rozó sus labios sobre su cuello, deteniéndose para succionar suavemente en su pulso. El dolor se desprendía de ella, igual que siempre lo hacía con Hermione… Excepto, que ella no era Hermione y él lo sabía.

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Las primeras señales de que la mañana había llegado se hacían presentas a través de los ventanales cubiertos de nieve cuando finalmente logró lo que se había prometido horas antes: lograr que Lavender volviera a la torre sana y salva.

Ninguno de los dos sabía que decir… Entonces dejó a Lavender en la Sala Común, convenciéndose que lidiaría con todo eso mas tarde en el día.

Cerca de las seis de la mañana de un domingo, la ducha del baño de varones estaba vacía, y allí fue a donde se dirigió Ron, prácticamente intentando ahogarse a sí mismo. Descansó sus manos en la pared y dejó caer su cabeza entre ellas, dejando que el agua caliente lo lavase de sus pecados.

No pensó que había tomado tanto, pero obviamente lo había hecho porque había logrado algo que juró que nunca haría… Engañó a Hermione. Dios, nunca antes había tenido tantas ganas de morir como en ese momento, y eso era bastante decir ya que había rogado ser asesinado durante horas cuando fue secuestrado.

Revivió todo lo sucedido en su cabeza una y otra vez y no pudo comprender de dónde había salido tal debilidad. Ni siquiera le atraía tanto Lavender.

No supo cuando tiempo había estado ahí cuando escuchó a alguien entrar. Supuso que ese alguien solo haría sus necesidades así que se quedó en dónde estaba.

"Caray, ¿Cuánto tiempo has estado aquí?"

Mierda. Como si no le bastase con todo lo que sucedía, esa era la última voz que quería escuchar… Bueno, una de las dos.

"Vete a cagar, Fred".

"¿Esa es la manera de hablarle a tu hermano favorito?", preguntó Fred mientras sacaba un paquete de cigarrillos Muggle de su bolsillo y se sentaba en el banco.

"¡Ha! Te gustaría… Estas muy abajo en la lista. Y pensé que habías dejado el vicio. Hermione dice que son muy malos para ti", respondió con el ceño fruncido al ver a Fred encender un cigarrillo con su varita.

"Lo había hecho, pero por alguna razón empecé a sentir que me volvería loco si no fumase uno. Si no supiese diría que esos Muggles le ponen algún tipo de hechizo para hacer que la gente siga comprándolos. Bastante caros además…"

"Que astuto eres", dijo Ron rodando sus ojos y girando de nuevo hacia la ducha, esperando que Fred terminara su cigarrillo y volviese a la cama.

"¿Qué te sucede?", Fred preguntó unos minutos más tarde.

"Tu me sucedes".

Fred se mantuvo en silencio unos instantes. "¿Son las pesadillas? ¿Te siguen molestando?"

"No, no son las pesadillas", Ron suspiró agobiado, sabía que Fred estaba intentando ser sincero. "Solo tengo una mala noche… Bueno, mañana, ahora".

"¿Problemas de polleras?" preguntó Fred y Ron pudo escuchar la sonrisa en su voz. "Puedo darte consejos en ese tema… De un Weasley a otro".

Ron cerró el grifo de agua. "Oh, si… Tú eres justo la persona de la que quiero consejos. Eres un peor desastre que yo. ¿Cómo está Angelina?", dijo mientras envolvía una toalla alrededor de su cintura y se sentaba junto a Fred, usando la segunda toalla para secar su cabello.

"¡Ouch! No hay necesidad de atacar tanto. Solo intentaba ser un buen hermano", Fred dijo indignado.

Ron recorrió su húmedo cabello con una mano. "Lo siento. Solo estoy cansado… No he dormido en días".

Fred se hundió de hombros. "No hay problema… Ve a la cama. Pareces un zombie".

No era algo común que Fred o George le dieran su espacio… Así que lo aprovechó, y sorpresivamente, pudo dormirse cuando llegó a la cama. Aparentemente, dos días seguidos sin dormir eran suficientes para cualquiera, sin importar cuando perdida estuviese su vida.

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Harry lo despertó unas horas más tarde para desayunar, e intentando evitar cualquier pregunta, Ron se vistió con el mínimo de queja, algo realmente difícil cuando Seamus se despertó, ya que Ron aún se controlaba las ganas de asesinarlo con sus propias manos, o al menos herirlo gravemente.

El desayuno pasó rápidamente y de repente se dio cuenta de que debía haberle mencionado a Lavender que estaba saliendo con Hermione. Si se quedaba despierta durante las noches hablando entonces seguramente Hermione escucharía lo que había pasado y no quería que ella se enterara… No así. Quería ser el responsable de decírselo.

Afortunadamente, Lavender no estuvo a la vista por la mayor parte de la mañana, incluso cuando regresaron a la Sala Común no había ni rastros de ella. Pero ello era solo la mitad del problema. Estaba obligado a estar con Hermione y ella estaba en el mejor de los humores. Ron se inclinó en su silla, su mente girando y girando sobre como lograría decirle, y todo esto mientras escuchaba a ella y Harry hablar y reír.

"¿Qué te sucede? Luces terrible", Hermione finalmente dijo, girando de Harry para mirarlo, con una gran cuota de preocupación dispersa por todo su rostro.

Era un terrible y maldito imbécil, eso le sucedía.

"Nada… No me siento muy bien. Creo que iré a correr un poco" dijo Ron parándose.

"¿Estas loco? Te congelarás del frío. ¿Correrás en la nieve?" Hermione jadeó, parándose también.

Esquivo su mano cuando ella alcanzó su frente para sentirla. "Si, creo que me ayudará a despejar la mente".

"O congelarla…" dijo Harry, poniéndose de pie. "Iré contigo".

"No seas ridículo. Soy capaz de cuidarme solo y puedo soportar un poco de frío".

"Yo también", respondió Harry con una sonrisa, girándose para ir al dormitorio de varones antes de que Ron pudiese pelear con él.

"Siempre tiene que ser el maldito héroe… Odio eso", murmuró entre dientes. Entonces giró hacia Hermione. "Nos vemos en un rato".

Intentó irse pero Hermione tomó su brazo manteniéndolo en el lugar. "Luces muy molesto. Puedes decirme, lo sabes. No tienes que mantener todo adentro tuyo".

Quería gritarle que no fuese tan agradable con él. Lo hacía sentirse cien veces peor, pero solo tomó aire y la miró. "Lo sé. Hablamos luego, lo prometo".

Hermione asintió y miró alrededor de la Sala Común antes de alzar una mano para acomodar el pelirrojo cabello que cubría su frente. El se giró y se dirigió rápidamente a su cuarto a cambiarse antes de que ella pudiese agregar algo más.

Harry y él se habían puesto la oscura ropa de entrenamiento y les habían colocado encantamiento para hacerla más cálida y bloquear algo del frío. Si no sintiese la extrema necesidad de castigarse a sí mismo, le hubiera pedido a Hermione que colocara los encantamientos ella misma ya que los de ella eran mejores y duraban más.

Harry parecía tener el mismo pensamiento al ponerse un par de delgados guantes negros, doblando sus dedos y frunciendo el ceño, pero luego miró a Ron y se hundió de hombros, obviamente dispuesto a aceptarlo si Ron también lo hacía.

Cuando regresaron a la Sala Común, Ron gruñó molesto. Ahí estaba Hermione, inclinada sobre el sofá, vestida para correr. Se giró hacia Harry para buscar apoyo pero el imbécil puso sus brazos alrededor de Hermione cuando bajó por las escaleras.

"Wow, los tres corriendo en un día libre".

Hermione rió. "Por supuesto que iré con ustedes, no tengo otra cosa para hacer. Estoy estancada con mi trabajo y puedo pasar por el ala del hospital a buscar algunas cosas de Madam Pomfrey en el camino de vuelta".

"Genial", murmuró Ron y se dirigió hacia el retrato, sabiendo que Hermione no cambiaría de opinión. Era tan testaruda como una mula.

Ron caminó por delante de Harry y Hermione, sus largas piernas llevándolo a pasos acelerados que ambos no querían esforzar para alcanzarlo. De todas maneras no era algo que lo ayudaba cuando corría, Harry siempre le ganaba.

Estaba en la entrada principal cuando vio a Lavender y Parvati caminando hacia él, obviamente regresando de desayunar. Ron miró hacia atrás y vio que Harry y Hermione estaban bastante lejos. Caminó rápidamente hacia la puerta y se dirigió afuera antes de que Lavender pudiera alcanzarlo, sabiendo que nunca saldría al frío terreno, pero era demasiado tarde. Ya lo había visto.

"Ron", lo llamó, diciéndole algo a Parvati rápidamente antes de dirigirse hacia él.

Ron se apoyó contra la puerta mirando de reojo el camino por el que venían Harry y Hermione, pero Lavender pareció no notarlo y se acercó a él.

"No me toques", dijo afilado, alejándose de la mano de la rubia.

Lavender frunció el ceño y regresó su mano a su lugar. "Esperaba que pudiéramos vernos esta noche".

"Lavender, creo que no lo entiendes. Lo que pasó fue un accidente".

Lavender lo miró con un dejo de dolor en la mirada. "Pero no pareció importarse eso anoche".

"Anoche estaba borracho", respondió mirando nuevamente a Harry y Hermione, ambos luciendo miradas de sorpresa por su conversación con Lavender. "Es un mal momento. Hablamos luego".

Lavender siguió su mirada, notando a los dos amigos del pelirrojo.

"¿Estas avergonzado?", preguntó sorprendida, la idea de que alguien se avergonzase de estar con ella era impensable.

Recorrió su rostro con una mano en frustración. "Estoy saliendo con Hermione".

Lavender lo miró con los ojos en blanco, como si no entendiese. "¿Qué?"

"Hermione… Estoy saliendo con ella", repitió en voz baja. "Es mi novia".

"¿Lo es?", preguntó una voz desde el pasillo.

Ron se giró para ver a Harry con el ceño fruncido. Maldita sea, su voz se había hecho eco por todo el pasillo. Hermione lucía la misma expresión que Harry, pero su mirada estaba posada en Lavender.

"P-pero…", Lavender tartamudeó, mirando a la chica en cuestión a la distancia.

"Lo escuchaste. Además, ¿no tienes uno propio?", Hermione dijo relajada cuando se acercó a ambos. "¿Qué sucedió con Seamus?"

"Rompimos", respondió la rubia y luego se giró a Ron nuevamente. "¿Si estas saliendo con ella porque te acostaste conmigo?"

Ron no pudo creer lo que había escuchado. Su mandíbula cayó de un golpe con semejante acusación. Hermione ahogó un suspiro.

"Eso es mentira, ¿no es así?", preguntó la castaña débilmente mirándolo a los ojos.

"Yo…", Ron abrió su boca pero nada salía de ella.

"Es verdad. Puedo probarlo…"

Ron todavía estaba lo suficientemente a cargo de sus sentidos para cubrir la boca de Lavender y frenar lo que estaba a punto de decir, sabiendo que solo lograría hacer peor las cosas, si es que fuese posible.

"Hermione, iba a decírtelo", escupió rápidamente.

Hermione observó a Lavender, admirando el inmaculado aspecto de la chica, y luego pasó una mano por su corto cabello con la mirada perdida.

"Esa es la razón por la que no puedes amarme", murmuró para sí misma, "Nunca fui lo suficientemente buena para ti".

"¡¿Qué? ¡No…!"

Hermione se giró para alejarse pero él la tomo del brazo. Ignorando el dolor que recorría sus venas… El dolor de ella.

"Suéltame, Ron… O te juro que lo lamentarás", bufó vehemente.

"Estaba borracho, Hermione. Fue un accidente", dijo, apretando el agarre de su muñeca cuando ella intentó irse.

Ron retrocedió cuando Hermione produjo un cuchillo de la nada, literalmente. Ambas Lavender y Parvati gritaron en sorpresa.

"No quiero herirte", dijo, de repente más tranquila. "Te sugiero que me sueltes".

Lo hizo, principalmente porque odiaba tener que decirle a Madam Pomfrey que Hermione lo había apuñalado. Eso difícilmente sería algo bueno para su estatus de prefecta.

Una vez que la liberó, Hermione se giró en el lugar y se alejó sin mirar a ninguno de los presentes. Una extraña parte de él la admiró por eso, incluso bajo tales circunstancias ella se mantenía firme su dignidad.

"Está loca", Lavender dijo una vez que la castaña estaba fuera de vista.

"¿Te podrías callar la maldita boca?", replicó Ron duramente hacia ella.

"¡Ey! Eso fue grosero" respondió como si no acabase de arruinarle la vida al pelirrojo con su bocota.

"Así es, Lavender, soy una persona grosera… Un bastardo. Y tu acabas de hacer que la única chica que soportaba todo eso, se alejase", agregó afiladamente antes de girarse y alejarse de todos.

Ron abrió la puerta y ambas amigas se movieron lejos del gélido viento que entraba por la entrada principal.

-o-o-o-

Sabía que no había sentido en ir corriendo tras Hermione. Ella necesitaba su propio espacio… Entonces, el corrió, sus botas golpeteando la nieve, su rostro ardiendo del fuerte frío, los mediocres encantamientos de calefacción que había puesto en su ropa apenas sintiéndose.

Había alcanzado el campo de Quidditch cuando escuchó un segundo par de botas y se giró para ver quién mas estaba igual de demente que él para estar corriendo con ese clima. Harry intentaba alcanzarlo, corriendo tan rápido que era obvio que esperó a que Ron estuviese a la mitad de los terrenos antes de salir en su búsqueda.

Ron estaba confundido de porque se había molestado en seguirlo. Asumió que Harry estaba casi tan molesto como Hermione estaba con él. Aún contemplaba aquella idea cuando Harry lo alcanzó, inclinándose para posar una mano sobre una puntada en su pecho. Entonces se enderezó y Ron se dio cuenta de que Harry no estaba molesto… Estaba verde de furia.

"Harry, se que estas molesto pero…"

Pero Ron no logró terminar la frase porque Harry hizo algo que lo tomó completamente fuera de guardia. Le pegó. Un gancho con su mano derecha apareció de la nada y lo hizo morderse la lengua mientras su cabeza caía hacia un costado por el impacto.

Ron sacudió su cabeza y se alejó de su mejor amigo, saboreando sangre en su boca y mirando fijo a sus furiosos ojos verdes.

"¿Acabas de…?"

Pero Harry nuevamente no lo dejó finalizar. Tropezó cuando el puño de Harry se conectó con su mandíbula por segunda vez y se dio cuenta de que estaba por caerse… Pero no lo haría solo. Alcanzó a Harry y con su fuerte puño lo tomó de la camisa antes de que sus pies se deslizaran y logró que ambos cayeras fuertemente contra la nieve mientras una ola de adrenalina corría por sus venas.

"No vuelvas a pegarme", le advirtió Ron en una ira incontenida.

"¡Ella puede no querer lastimarte, pero yo sí! ¿Cómo pudiste hacerle eso, maldito bastardo mentiroso?", gruñó Harry antes de pegarle una vez más, y literalmente se formaron estrellas detrás de los ojos de Ron.

Parpadeó y vio el puño de Harry elevarse de nuevo para tomar carrera, solo que esta vez lo atrapó antes de que pudiera hacer contacto con su rostro. Le dolía todo el cuerpo que su corazón parecía estar a punto de romperse en un millón de pedazos. Necesitaba un descargo y había sido una mala decisión de Harry darle uno. Ron levantó su mano libre y le pegó a su amigo lo más fuerte que pudo. Obviamente era más de lo que el castaño esperaba porque lo miró sorprendido, con sus ojos apenas vidriosos. Tomó ventaja del estado de shock de Harry para revertir sus posiciones, acomodando al menos robusto de los dos debajo de él antes de pegarle brutalmente en uno de sus costados.

Entonces Ron perdió noción de a quién le estaba pegando. Bloqueó la mayoría del dolor mientras Harry y él rodaban por la nieve, peleando como peores enemigos en vez de los mejores amigos que eran. Si hubieran tenido una pelea como está el verano pasado probablemente no hubiese sido tan dura como esta vez, pero luego de seis meses de duro entrenamiento, realmente se estaban lastimando uno al otro… fuertemente.

Fue cuando Ron escuchó un fuerte crack cuando su puño se conectó con el lado de Harry que frenó por primera vez. No sabía si el sonido habían sido los huesos de su mano rompiéndose o las costillas de Harry, y entonces se dio cuenta de que no era el primer ruido de ese tipo que escuchaba, sino el primero que asimilaba.

Su pausa le ganó otro golpe en sus costillas que acabo con un resonante ruido mientras Harry levantaba su puño de nuevo. Ron estaba de repente intentando respirar desesperadamente y cada vez que inhalaba aire un profundo dolor en el pecho lo atacaba de tal manera que debía parpadear para no perder a Harry de su enfoque. Entonces Harry frenó, tomando profundas bocanadas de aire mientras lo miraba horrorizado.

"¿Estas bien, amigo?", preguntó Harry dudoso.

"¡No!", dijo en un tono áspero, deseando maldecir a Harry a que se pudriese en el infierno.

Puso sus manos en su pecho, deseando detener el hiriente dolor que parecía acuchillarlo con cada respiro. Tiró su cabeza hacia atrás y miró el cielo, que estaba de un azul grisoso, pero le parecía oscurecerse cuanto más lo miraba, volviéndose casi negro.

"¡Ron!"

Parpadeó de nuevo… Y Harry volvió a estar en foco y sin lucir enojado; lucía horrorizado, pero a Ron no le interesaba más nada. Quería ir a dormir.

"¡Mantente despierto!" dijo Harry sacudiéndolo y Ron le hubiese pegado de nuevo si pudiese.

"Eso duele… ¡maldita sea!", gruñó intentando sacarse a Harry de encima.

El esfuerzo fue demasiado para su cuerpo y el dolor se agudizó… Estuvo a punto de empezar a reír mientras la voz de su madre retumbaba en sus oídos: 'Ten cuidado con lo que deseas'.

Iba a morir justo ahí, en medio de la nieve…

No sabía cuánto tiempo había pasado, no podía concentrarse en nada. En un momento creyó haber escuchado a Harry hablar, pero no pudo descifrar las palabras.

Entonces alguien le acariciaba el pelo, corriéndoselo de la frente y Ron frunció el ceño… Esperaba que ese alguien no fuese Harry. Abrió sus ojos y ahí estaba una muy borrosa Hermione gritándole, lo cual estaba bien. Lucía como un ángel.

"He muerto", se dijo a sí mismo en voz alta.

"No estás muerto, estúpido imbécil Te perforaste un pulmón. Esto debe ser lo más idiota que has hecho en tu vida", dijo mientras comenzaba a cortarle la camisa.

Con sus pocas fuerzas intentó correr sus manos de la camisa, era una de las pocas que todavía le entraba.

"Basta. La necesito", dijo el pelirrojo entrecortadamente.

"¡No hables!"

Había comenzado a nevar y Ron dirigió su mirada de las nieves de vuelta a Hermione. Tenía copos de nieve en el cabello y lágrimas corriendo por sus mejillas, que limpió frenéticamente como si no tuviese tiempo para ellas. No era tan fina como Lavender, ¡pero demonios que era hermosa!. Nunca se cansaría de mirarla.

"Te amo".

Lo dijo antes de poder frenarse. Salió casi como un susurro pero ella logró escucharlo y su cabeza se giró para mirarlo incrédula. Sus ojos buscaban los de él antes de sacudir su cabeza y mirar de nuevo hacía su pecho.

"No me amas, Ron. No creo que puedas amar a nadie".

Ron ahogó un suspiro. Quería gritarle que no era verdad. Al menos quería discutirlo con ella pero el dolor era demasiado fuerte e incluso que fuese por sus pulmones o por su negación, no importaba porque el gris cielo se volvió negro de repente e hizo lo que había amenazado con hacer desde que había dejado de pelear con Harry… Se dejo llevar.

Continuará…