Hola de nuevo! Les traigo un capítulo más de esta interesante historia que esta a punto de ponerse mucho mas interesante! Gracias por los comentarios tan lindos! Disfruten!
Disclaimer: "Fuego y hielo" es la traducción de "Fire and ice", escrito por la maravillosa Redblaze/bluerain en el sitio theQuidditchPitch, y también publicado acá, en ff-net. NO me pertenece, solo la traducción al español.
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Capítulo 7
Cambios
Hermione caminaba aceleradamente por el pasillo, su aliento saliendo de su boca en pequeños soplidos mientras se dirigía a la sala del Hospital. Todavía seguía cubierta de nieve que ahora se había derretido y comenzaba a atravesar el encantamiento que había puesto en su ropa para mantenerla cálida. Hubiese temblado de frío pero en ese momento estaba demasiada entumecida para sentir cualquier cosa.
Abrió la puerta con más fuerza de la que alguien de su estatura debería tener. Se golpeó resonando como trueno contra la pared de piedra del Hospital.
"¿Está bien?", Harry preguntó, sobresaltado del pánico.
Debía haber calculado mal porque Harry se cayó hacia adelante, luciendo mas como el hombre del mundo que como el Buscador más joven del siglo. Alguien largó un grito y lo atajó antes de que cayera de frente sobre el suelo.
Hermione levantó la mirada para ver debajo del brazo de Harry y vio a la menuda chica que actualmente luchaba para sostenerlo con su propio y escaso peso. Su largo cabello negro cubría sus ojos, y se lo corrió de la frente mientras acomodaba nuevamente a Harry en el asiento.
"¡Harry Potter! Madam Pomfrey te ha dicho que te mantengas quieto. ¿Qué piensas que estás haciendo?", le gritó Cho, rozando su cabello nuevamente y alisando las arrugas de su ropa antes de girarse hacia Hermione. "Prácticamente tuve que aturdirlo para mantenerlo aquí".
"¿Sabes que es lo que tiene?" Hermione preguntó al acercarse para mirar a los ojos de Harry, que parecían mirarla fijamente, y no pudo evitar hacer una mueca de dolor ante el estado de su amigo. Era un desastre.
"Creo que tiene una conmoción cerebral. Se la ha pasado divagando", respondió Cho mordiéndose el labio nerviosa. "Casi no llega. Por suerte me topé con él en la entrada. Prácticamente tuve que cargarlo hasta aquí".
"¿Madam Pomfrey está con Ron? ¿Está bien?" Harry preguntó rápidamente.
"Por supuesto que está con él. ¿Crees que sería capaz de dejarlo morir en medio de la nieve?" Hermione preguntó furiosa. "Y no, no está bien. ¡Está muy lejos de estar bien, Harry!"
"Dios, lo sé… Nunca pensé que llegaríamos a esto. Nunca me perdonaré".
"Que bien, algo más para agregar a tu lista", Hermione dijo sarcásticamente mientras se inclinaba para ayudar a Harry a pararse.
Cho la ayudó y entre las dos lograron que Harry llegara hasta una cama, pero no había sido fácil, prácticamente era peso muerto. Y Cho tenía razón, estaba delirando.
"Sé que es un imbécil… Pero siempre está cuando lo necesitamos. Como en La Casa de los Gritos cuando se paró con la pierna quebrada para defenderme… ¿Lo recuerdas, Hermione?"
"Si, lo recuerdo", Hermione dijo distraídamente mientras intentaba ayudarlo con su camisa. Se dio por vencida y decidió cortársela como con Ron.
Cho largó un grito sofocado al observar su pecho y abdomen. Estaba cubierto en nuevos hematomas y moretones. Había sido un milagro que Harry haya llegado al castillo por su cuenta. Si Hermione hubiese sabido que estaba tan herido, no lo hubiera mandado por su cuenta, pero en ese momento había sido la única opción. Estaba histérica con Ron prácticamente muriendo en medio de la nieve.
"Y cuando nos capturaron… ¿Lo recuerdas, Hermione?"
Ambas chicas hicieron una mueca de dolor.]
"¿Recuerdas?", repreguntó, mirando fijo a Hermione, deteniéndola para tomar su mano.
"Creo que todos recordamos, Harry".
"Si, eso fue terrible", Harry dijo relajándose sobre la cama nuevamente. "¿Sabes? Lo torturaron con esa maldición más que a mí… mucho más. Por horas y horas, y solo me hicieron mirar".
Hermione cerró los ojos por un segundo. No necesitaba escuchar todo esto ahora mismo. "Tal vez no deberías hablar más".
Harry siguió como si no la hubiese escuchado. "No paraba de rogarles que se detuvieran… Pero nunca lo hicieron. Pensaron que era gracioso, usar a Ron contra mí. Hubiese preferido que me hubiesen lanzado esas maldiciones a mí, ¿lo sabes, no?"
Hermione sintió lágrimas comenzar a escaparse de sus ojos. Dios, solo quería que Harry se callara. "Si, lo sé".
Harry asintió. "Y él solo se rindió y dejó que lo torturaran. No te imaginas… Nunca pidió que se detuvieran. No quería todo esto… Y mira lo que hice. Dios, quiero morir".
Harry apretó sus ojos y llevó una mano sobre ellos. Hermione miró desesperada a Cho que lloraba como ella lo hacía, limpiando las lágrimas con el dorso de su mano.
"¿Sabes cómo ayudarlo?", Cho le preguntó mirando a Harry, que sacudía su cabeza como auto-recriminación.
"¿Con el golpe en la cabeza? No… Pero debemos mantenerlo despierto".
Hermione decidió ser positiva y trabajar en las cosas que podía arreglar. Dejó a Harry con Cho y se dirigió al gabinete de pociones. Tomando las que necesitaba, en especial una que ayudase a curar los moretones rápidamente y otras varias para las infecciones.
Regresó a su antiguo lugar y encontró a Cho inclinada sobre Harry. Hermione se congeló en el lugar por un segundo. Nunca había visto a Harry así. Sabía que Cho y él tenían una relación de algún tipo, pero era sorprendente. En algún sentido, todavía lo miraba como un niño de once años, pero de repente delante de sus ojos tenía a un hombre con el torso desnudo y el azabache cabello de Cho mezclándose con el suyo mientras ella le susurraba en el oído.
"Creo que se siente un poco mejor", dijo Cho suavemente mirándola.
Hermione asintió y dejó las pociones en la mesa junto a la cama de Harry. "Ayúdame a que se beba esto".
Cho asintió y ayudó a Harry a sentarse un poco mientras Hermione vertía las pociones en su garganta, dejándolo ahogándose y atragantándose.
"Esa cosa es horrible", Harry dijo al largar una mueca de dolor, posando una mano en sus costillas.
"¡Tal vez debías haberlo pensado antes de que tu y Ron decidieran enfrentarse el uno al otro hasta la muerte!"
Hermione dijo bruscamente, sintiéndose algo culpable por lo que había sucedido, pero aún sin poder frenarse a sí misma.
Comenzó a murmurar hechizos curativos en los enormes hematomas que no habían sido curados por las pociones. Para el momento que escucharon a Madam Pomfrey regresar con Ron, Harry lucía casi curado. Por supuesto, todavía se retorcía del dolor. Su mano se mantenía contantemente posada en sus costados y largaba muecas de dolor con cada movimiento que hacía.
Ron había perdido completamente el conocimiento y aún continuaba inconsciente, y el corazón de Hermione se estrujó cuando lo vio. Era tan difícil estar enojada con él cuando lucía tan abatido y roto.
"Estará bien en esa cama por un rato. Podemos curar el resto de sus heridas cuando despierte", dijo Madam Pomfrey mientras se alejaba de la cama del pelirrojo, quitándose la capa y sacudiéndose la nieve. "Nunca en todos mis años… Una mandíbula rota, tal vez, o algunas costillas… Pero esto, ¡nunca!"
Hermione se mordió el labio, forzándose a preguntar más sobre el estado de Ron. En vez de eso, se enfocó en Harry.
"Creo que tiene una concusión y, al menos, algunas costillas rotas", le dijo a la curadora señalando a su amigo de pelo oscuro.
"No lo dudo. No después de haber visto el desastre que es el Señor Weasley, incluso siendo el más robusto de los dos. ¿Qué les están enseñando en esas clases extracurriculares?", Madam Pomfrey preguntó, acusándola como si fuese todo culpa de la joven.
"Sabe que no podemos decirle", Hermione dijo tímidamente.
"Si, lo sé… Pero, te diré algo. No deberían enseñarle lo que creo que están haciendo… No en las condiciones en la que estos dos jóvenes están".
"¿Condiciones?"
"Es obvio que ambos sufrieron algún tipo de desorden post-traumático… Ninguna persona en su sano juicio haría algo así, especialmente a su mejor amigo".
Hermione quería preguntar más pero la curadora ya había continuado con la revisión a Harry, quien todavía estaba siendo calmado por Cho.
Hermione la observó por unos minutos como trabajaba en Harry, murmurando reprimendas a todos, desde Dumbledore hasta Harry y Ron, por las heridas que estaba teniendo que curar.
Eventualmente, Hermione se dio cuenta de que su presencia ya no era necesaria y se acercó a la cama de Ron, odiándose por correrle el cabello de la frente mientras observaba su herido rostros. Sus dedos rozaron los rosados labios del pelirrojo, que aún estaban partidos y sangraban un poco.
Se había forzado a ignorarlo… El dolor, la pena en el corazón que la sentía querer gritar de la intensidad de lo que estaba pasando. Ya se encontraba a medio camino de la torre de Gryffindor luego de haber presenciado la confesión de Lavender, deseando no hacer nada más que zambullirse en su cama y esconderse del mundo, cuando algo la detuvo. Caminaba de vuelta a la torre sola cuando Harry debía estar allí con ella. Sabía que Harry no estaba nada contento con Ron. De hecho, lucía furioso cuando se fue.
Fue entonces cuando se dio cuenta de que probablemente había ido tras Ron, y aunque nunca hubiese esperado el desastre que encontró en medio de la nieve, había considerado que tal vez estaban discutiendo fuertemente, y no quería eso, no gracias a ella. Además, no necesitaba que Harry peleara sus batallas, ella sola era muy capaz de hacerlo por sí misma.
"¿Hermione?"
Se sobresaltó saliendo de sus recuerdos para ver a Ron parpadeando. Largó un gruñido y entrecerró sus ojos como si intentara mantenerla en foco.
"Tuve la peor pesadilla", dijo ásperamente.
"Seguramente", dijo dirigiéndose a la vitrina de medicinas una vez más, tomando las mismas pociones que le había dado a Harry.
Ron intentó alcanzarla cuando regresó, sus dedos rozando delicadamente su nuca cuando ella se acercó para ayudarlo a sentarse.
Hermione sintió esa familiar sensación de comodidad que venía con el toque de Ron y abruptamente quitó sus manos de encima suyo, furiosa consigo misma por ser capaz de sentir algo, especialmente eso.
"No", dijo Hermione sintiendo las lágrimas acumularse en sus ojos.
Aquello pareció llevar a Ron a un modo de alerta porque la miró, sorprendido.
"No fue un sueño", murmuró al sentarse con su ayuda, luego apretó el rostro de dolor. "¡Maldita sea! ¿Qué me has hecho?"
"Tu te hiciste esto a ti mismo… Y tu mejor amigo esta por allá en otra cama en el mismo estado", respondió vertiendo las pociones en su garganta antes de que pudiera quejarse.
Ron tosía, pálido y tembloroso, y se dejó caer sobre su cama luciendo peor de lo que lo hacía antes de despertar, incluso con sus hematomas curándose delante de sus ojos. Tomó unos largos y profundos respiros antes de volver a dirigirse a Hermione.
"¿Harry está bien?"
"Se curará… Ambos lo harán", respondió débilmente, deseando escapar. La imagen de Lavender y Ron rompiéndole el corazón se le apareció en la mente.
Ron la alcanzó de nuevo, tomó su muñeca con su propia mano y acarició el interior de esta con su pulgar. Hermione se sintió derretirse y deseó llorar desesperadamente incluso ahora que se sentía mejor, por lo que rápidamente quitó su mano del agarre de Ron. No quería sentirse mejor, no quería admitir que aquel pelirrojo aún le interesaba, que su toque era una caricia al alma a pesar de todo.
"Ron, si me quieres solo un poco, no me toques".
Ron la miró miserable y apretó sus ojos con fuerza. Presionó las palmas de sus manos contra su frente y Hermione no pudo evitar acercarse para comprobar si tenía fiebre. Después de todo, además de los golpes, había estado en medio de la nieve por bastante tiempo. Comenzó a quitar del lugar una de las manos de Ron cuando él la esquivó violentamente.
"Solo vete", le dijo afiladamente, "No quieres que te toque y yo tampoco quiero que lo hagas".
Hermione se alejó de él sorprendida. Nunca le había hablado de esa manera, y por alguna razón, era como una cachetada en el rostro. Hasta ese momento, no había aceptado todo lo que estaba sucediendo y había sucedido. La ola de dolor que la ahogaba era tan intensa que casi colapsa por su impacto.
Ron gimió, aún sin mover sus palmas de su frente, pero frotándolas con fuerza sobre ella. "Hermione, lo siento… No quise…"
Hermione no quería escuchar más. Corrió sin mirar atrás, sin importarle cuan enfermo Ron estaba. Ella misma estaba a punto de quebrarse. Se avergonzaría demasiado llorando y gritando en frente de él.
Hermione se tambaleaba por el corredor saliendo del Ala de cuidados, sin prestar mucha atención a las curiosas miradas que se posaban en ella y los murmuros que las acompañaban. Caminó y caminó, pero cuando giró en una esquina, tropezó con una alfombra y cayó de un golpe seco al suelo.
Su cabeza se encontraba aprisionada entre sus manos mientras permanecía allí, rota en mil pedazos sobre el frío piso de piedra. Hasta sus hombros se sacudieron por la fuerza de sus sollozos. Nunca en su vida pensó sentir un dolor tan intenso. Casi que podía sentir a su corazón hacerse añicos dentro de su pecho.
Lloró tanto y tan fuertemente que cuando sentía que estaba terminando, comenzaba a sentirse vacía, despojada de vida, un fantasma de la chica que alguna vez era. Pero Hermione era por sobre todo estudiosa, aprendía bien sus lecciones: Nunca más lloraría de esta manera por un hombre.
En ese momento encerró sus sentimientos en la parte más profunda de su corazón, en un lugar que nadie tocaría, incluso Ron. Nunca sabría todo lo que la había lastimado. Nunca más seria tan vulnerable, no importa cuánto le costara.
Vagamente, se dio cuenta que no tenía la menor idea de hacía cuanto tiempo estaba llorando. Hermione sacudió su cabeza e intentó volver a la realidad. Una nunca podría esconderse por mucho tiempo. Entonces se paró, recorriendo su cabello con una mano y limpiando el polvillo de su ropa.
Consideró regresar al hospital, pero entonces decidió no hacerlo, entonces se dirigió a la Torre de Gryffindor, abatida, determinada a tomar una siesta y firmemente creyendo que se la merecía. Obviamente la necesitaba porque Hermione durmió hasta pasada la hora de la cena y fue solo molestada por el sonido de Lavender y Parvati intentando entrar al cuarto sin despertarla. Espero hasta que ambas se durmiesen y se levantó de la cama. Obviamente, ambas estaban más asustadas de ella que ella de ambas amigas, y a un lado oscuro de Hermione parecían gustarle las cosas así.
Hubiese deseado quedarse en la cama hasta la mañana, pero estaba tremendamente hambrienta, ya que no había ingerido nada desde el desayuno. Rápidamente se dirigió a las cocinas, aunque estuviese fuera de sus principios. Entonces se dirigió al baño de prefectos, decidiendo que tal vez un baño la podría ayudar a volver a dormir.
No funcionó, aún se sentía bien despierta después de su baño, lo que fue acrecentado cuando se chocó a alguien mientras salía del baño.
"¡Maldita sea!"
"¿Hermione?"
La persona estaba obviamente sorprendida por su lenguaje, y no podía culparla, ella misma también lo estaba. Todo lo que la enorgullecía de sí misma se estaba escapando por la ventana, gracias a Ron.
Acomodó su húmedo cabello corriéndolo de sus ojos y quitó las arrugas de su ropa, sonrojándose cuando se dio cuenta de que su caído había probablemente revelado más piel de lo que se consideraba decente. Solo vestía un pequeño camisón esa noche al contrario de sus usuales pijamas de franela. Tal vez era porque esos pijamas le recordaban a Ron y eso era algo en lo que no quería pensar.
Miró a la otra persona que rápidamente intentaba reunir sus cosas desperdigadas por el suelo lo más agraciadamente posible. Él también estaba sonrojado y le regalaba profundas miradas de reojo. Respiró con alivio cuando vio de quien se trataba, agradeciéndole a Merlín que no había sido alguien como el Profesor Snape.
"Oh, Josh, eres tu", suspiró al reclinarse y recoger su cepillo de dientes, entregándoselo al muchacho. "Perdón por mi vocabulario".
"Oh, no te preocupes… Es entendible… Perdón por chocarte así. Solo que… Bueno, no pensé que nadie estaría aquí a esta hora de la noche".
Hermione inclinó su cabeza, observándole volverse aún más rojo. Siempre era muy amigable con ella en su clase de Aritmancia. Nunca le había prestado mucha atención, no destacaba en ninguna manera, pero era bastante inteligente, refinado, correcto, amable. Básicamente, era todo lo que Ron no era, probablemente esa era la razón por la que nunca lo había mirado diferente.
Tocó su hombro cuando se dio cuenta de que él estaba más humillado que ella después de ver sus piernas desnudas.
"Está bien… No soy tímida. No te preocupes", le dijo sonriendo.
Su mención pareció acrecentar al tamaño de incomodidad de él. "Eh, no estaba mirando… No es que no eres linda, porque lo eres… Nunca te miraría de esa manera… y fue un accidente... Oh, Merlín", respiró finalmente luego de escupir todas las palabras, pasando una mano por su propio cabello, alisándolo en el proceso.
Hermione echó a reírse y se sintió tan bien luego del día que había tenido. "Josh, ya dije que estaba bien. No te preocupes. Una lástima para ti que no haya sido Cho Chang o alguien a quien valiera la pena mirar".
Dios, obviamente pasaba demasiado tiempo en compañía de varones, ahora comenzaba a hablar como uno.
"Pero tu sí que vales la pena ser mirada… No que lo estuviese haciendo".
"Oh… Que dulce", replicó, tocada por su cortesía. "Pero no estaba buscando un cumplido".
"Ya lo sé", dijo Josh sonriendo y pareciendo relajarse un poco. "¿Estas bien? Noté que faltaste en la cena".
"Si, estoy bien… Solo tuve un mal día, nada más".
"Escuché que Harry y Ron tuvieron algún tipo de accidente".
Hermione lo miró fijamente, sintiendo su corazón ahogarse. Toda la escuela sabía. Bueno, considerando que Lavender y Parvati eran las dos chusmas más grandes, no debía
"Si, terrible accidente tuvieron, se cayeron sobre los puños del otro", replicó en una voz inexpresiva.
"No estaba buscando explicaciones. Sé que debe haber una razón válida detrás de todo", Josh replicó, luego se inclinó acercándose a ella. "Nunca le presto mucha atención a los rumores. Sé que eres una muy buena chica, Hermione. Solo ignora a los demás".
Hermione lo miró y sintió lágrimas amenazando con escaparse nuevamente. No sabía si era porque Ron pensaba que era correcta o que su necesidad de decirle que no le diera importancia a los rumores significaba que se debían estar diciendo cosas terribles.
"Gracias, Josh, lo necesitaba", respondió acomodándose la ropa. "Nos vemos".
"Josh asintió y se dirigió al baño de varones. "Si, nos vemos".
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Los días siguientes pasaron volando para Hermione. Eran algunos de los peores de su vida. La amistad de Ron, Harry y ella estaba destrozada. Cuando una vez eran tan unidos, ahora, ninguno de los tres le dirigía más de unas pocas palabras al otro.
Como si no fuera suficiente, Sirius estaba furioso por lo que había sucedido, horrorizado por lo que los varones se habían hecho uno al otro. Incluso había discusiones entre Sirius y los Weasleys sobre si debían enviarlos a San Mungo para una reevaluación.
Luego de escuchar esto, Ron y Harry dejaron de lado el orgullo y rogaron de rodillas no ser enviados allí. Arreglaron sus diferencias y probablemente hubiesen besado a Malfoy si se los hubiesen pedido. Cualquier cosa para evitar pisar el suelo de San Mungo.
Mientras Harry y Ron no se odiaban mutuamente, y ninguno la odiaba a ella, realmente, a pesar de todo, ella no los odiaba, pero todo se sentía tan incomodo, estresante y horriblemente doloroso. Sirius había agregado horas de entrenamiento, decidiendo que si Harry y Ron tenían tanta energía de más como para necesitar molerse a golpes, entonces también la tendrían para aumentar el entrenamiento.
Hermione no fue convocada a las horas extra de entrenamiento pero aún así participaba, tal vez para probar que ella podía soportar tanto como Ron y Harry. Además tenía el beneficio de estar tan cansada y adolorida que no tenía tiempo libre para pensar en Ron.
De hecho, los tres parecían zombies, cayendo ciegamente sobre sus camas por las noches, no necesitando mas nada que comida y algunas horas de descanso. Incluso raramente notaron los horribles rumores que se desperdigaban sobre los tres. Hermione ni siquiera se molesto en hablar con Lavender, a pesar de saber que había sido ella quién los había comenzado.
Para la semana siguiente, Hermione deseaba tanto un descanso que ni siquiera le interesaba que probablemente significaba que tendría que hablar con Ron en lugar de ignorarlo. Ya había apartado a Harry y se había explicado, pidiendo perdón por mentirle y desafortunadamente, mintiendo cuando él le preguntó si se había acostado con Ron. Su orgullo ya estaba dañado, ¿cómo podría admitir que había caído tan bajo como para entregarse a alguien que ni siquiera se interesaba en ella?
Ron había estado mirándola extrañamente desde entonces, por lo que no fue una sorpresa cuando la apartó hacia un costado en el segundo que Harry partió a encontrarse con Cho el sábado por la mañana.
"Necesitamos hablar".
Ron la sostenía del brazo, y en una manera muy Weasley, era tan impulsivo que ni siquiera se detuvo a notar que estaban causando una escena afuera del Gran Salón. Hermione liberó su brazo y camino pasando una esquina, deseando un poco mas de privacidad.
"Está bien, habla", le dijo rudamente una vez que se aseguró que estaban lejos de ojos espías.
"¿Por qué le mentiste a Harry?", preguntó Ron tensamente, su mandíbula apretada entre palabras, "¿Por qué le mentiste acerca de haber dormido conmigo?"
Hermione le regaló una risa incrédula. "No pensaste que le admitiría la verdad, ¿no? No quiero que Harry sepa lo idiota que fui".
"Oh, gracias", respondió el pelirrojo sarcásticamente, frotando su nuca. "Mira, sé que arruiné todo…"
"Brillante observación, ¿te llevó toda la semana descubrir eso?"
"¡Te dije que fue un accidente! ¡No me estás escuchando!", ladró, su rostro tornándose rojo gracias a la ira reprimida.
"Dime, Ron… ¿Cómo es que accidentalmente duermes con Lavender? Quién, te recuerdo, está diciendo cosas bastante feas sobre mí. ¿Sabes que está diciendo por ahí?"
"¡Lo sé! Lo sé… Lo siento… Nadie cree nada de todo eso"
"¡Todos lo creen y lo sabes!"
Ron se estremeció, "¿Cómo puedo compensártelo? Solo necesito saber que puedo hacer para arreglar todo… Para regresar todo a como era antes"
"¿Qué?", Hermione exclamó. "No puedes, Ron. Nunca volverá a ser como era. ¡Nunca!"
"Por supuesto que lo hará".
"¿Eres sordo? ¡Te mereces ser encerrado en San Mungo si en verdad piensas que volvería contigo!"
"No quieres decir eso…"
"Si que lo hago, Ron… Preferiría cogerme a Malfoy!", gritó con todo el dolor saliendo a la superficie.
"¡Jamás digas eso!", le gritó señalándola con un dedo.
Hermione alcanzó su mano y la corrió de enfrente suyo. "¡No me señales! Diré lo que se me antoje a quien se me antoje. ¡Y te sugiero que si quieres seguir siendo mi amigo, lo cual es difícil en este momento, aprendas a aceptarlo!"
"Regresarás conmigo", dijo Ron tranquilamente pero con sus ojos enfurecidos.
"No lo haré, Ron. Nunca regresaré contigo, y es una promesa", dijo vehemente.
"Aún me amas. Puedo sentirlo. ¡Sé que lo haces!"
"No lo hago, Ron… ¡Nunca lo hice!", mintió, deseando de repente poder herirlo tanto como él la había herido a ella.
"Dijiste que me amabas".
"¿Cuándo, Ron? ¡Nunca me escuchaste decirlo y nunca lo harás!"
Ron se inclinó hacia atrás, mirándola como si acabase de abofetearlo. Hermione podía ver la verdad siendo asimilada dentro del cuerpo del pelirrojo. Se estaba dando cuenta de que ella tenía razón. Nunca había admitido que lo amaba.
Él suspiró. "Bueno, yo si te amo… Más que a la vida misma".
Ella resopló incrédula. "Oh, por favor, respétame…"
"¡Si que lo hago!"
"¡No, no lo haces!"
"Lo hago, Hermione", dijo tomando su brazo nuevamente, su voz temblando en ira y dolor. "Te amo y voy a probártelo".
"No puedes, nunca tendrás la oportunidad", disparó, nuevamente quitando su mano de su agarre.
"Lo haré… ¡No importa lo que cueste, incluso si tengo que morir para hacerlo!", respondió apasionadamente, sus ojos brillando en pura determinación.
Por el más corto de los segundos Hermione sintió un escalofríos. Sintió un miedo helado en su espina dorsal tan fuerte que casi palideció, pero logró reponerse.
Se alejó y luego giró en el lugar dándole la espalda, dirigiéndose al Gran Salón. Justo antes de que estuviese fuera del alcance de visión de Ron, vio una cara familiar y se acercó, tomando la mano del delgado castaño.
"Josh", dijo, tirándole una mirada a Ron una última vez, que aún se mantenía congelado en el lugar en el que ella lo había dejado. "Eres la persona que estaba buscando".
Continuará…
