¡No se pueden perder el capítulo que viene! Uno de mis favoritos, sin duda. ¡Y vamos que los RR me van a dar el empujoncito para apurarme aún mas para traducirlo! (Extorsión pura, lo sé)
Disclaimer: "Fuego y hielo" es la traducción de "Fire and ice", escrito por la maravillosa Redblaze/bluerain en el sitio theQuidditchPitch, y también publicado acá, en ff-net. NO me pertenece, solo la traducción al español.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Capítulo 8
Ilusiones
Ni el infierno tiene la furia de una mujer despechada, Harry había mencionado ese refrán Muggle una vez, y por primera vez, Ron lo entendió. Realmente no había nada peor.
Ron observó desde la otra punta del Gran Salón como Hermione, que se encontraba hablando animadamente con Josh en la mesa de Ravenclaw, sacudía sus manos como cuando intentaba probar un punto.
Había estado saliendo con Josh por varios meses. Al principio Ron pensó que lo hacía para molestarlo, pero luego se dio cuenta de que Hermione parecía ser genuinamente feliz alrededor del imbécil. Podía no amarlo, pero seguramente le gustaba mucho ese tipo. No era que molestara que el bastardo fuera más rico que el Rey Midas, siempre estaba comprándole regalos a la castaña, cosas que le gustaban como libros y lápices. No, no le importaba en lo más mínimo…
La herida estaba muy fresca; Ron pensaba que nunca podría sanar. Cada día se sentía un poco mas enamorado de ella y cada día observaba como se alejaba más y más de él. Obviamente todavía era su amiga, pero él quería más que eso. Quería que todo volviera a como era antes. Casi se había sentido normal cuando estaba con ella, casi podía llegar a olvidar.
Su cama no estaba fría. Por razones que nunca entendería, a las mujeres les encantaba el Ron actual. Ellas lo buscaban, ¿y quién era él para rechazarlas, especialmente ya que era soltero completamente? Pero en realidad no quería toda esa atención, nunca disfrutó estar con alguien que no fuese Hermione. Solo era una manera de rellenar el tiempo, de mantenerlo cuerdo. A veces podía cerrar sus ojos y pretender por un segundo de que era ella quién estaba en su cama.
Estaba tan solo que dolía.
"Has estado mirando esa mesa por quince minutos".
Ron giró hacia Harry, quién le sonreía. "Sé que no vas a decir nada. Te babeas cada vez que vez a cierta persona".
"Y aunque será verdad, esto está empezando a rozar la línea de lo patético. Uno podría pensar que estás enamorado de nuestra mejor amiga", Harry tanteó. "Pensé que ya se habrían superado. Pensé que era algo pasajero que podía haber nacido por ser amigos tanto tiempo".
Ron hizo rodar sus ojos hacia el pobre intento de Harry de repetir el discurso de Hermione. Ese que daba cada vez que el tema de ella y Ron salía a flote. "No me gusta ese tipo. Hay algo sobre el que no me da a confiar".
"No confías en nadie".
"Y con buenos motivos", Ron dijo afiladamente, regresando a mirar a su amigo. "Escuchame, ese idiota es sospechoso. ¿Has visto el portalápices incrustado en oro que le compró?"
"Si, era realmente horrible", replicó Harry riendo. "Le interesa. Deberías ser feliz por ella. Hermione encontró alguien que le gusta estudiar casi tanto como ella. Son una pareja perfecta".
Ron sintió que vomitaría en cualquier instante.
Reunió sus cosas y las metió rápidamente adentro de su bolso. "Me voy a entrenar".
"Que sorpresa".
"¿Vienes?"
Harry sacudió su cabeza. "No, creo que he tenido suficiente castigo por una semana. Disfrútalo".
-o-o-o-
Cuando Ron entrenaba, lo hacía casi ciegamente, sabiendo que solo quería causarse el dolor suficiente como para bloquear el daño emocional que sentía. Era lo único que podía hacer de lo que nadie se quejaría y no lo enviaría al ala psiquiátrica de San Mungo permanentemente.
Durante el verano anterior habían recibido Giratiempos especiales para poder usarlos en el verano y sacarles la máxima ventaja. No era fácil para los tres poder juntarse considerando a los Dursleys y a los padres de Hermione, que no tenían mucha intención de dejarla ir. Los Giratiempos les permitían alcanzar las horas de entrenamiento con el poco tiempo que tenían asignado durante esos meses.
Se suponía que deberían entregárselos a Sirius cuando terminaran, pero Ron había preguntado si podía conservarlo. Quería poder tener unas horas extra. Después de todo, ¿Qué otra cosa tendría para hacer en el verano? Sirius aceptó mientras Ron prometiese que no se abusaría de él.
No había mantenido su palabra. Se había abusado de él, y mucho. Ron entrenó tan duramente y por tanto tiempo el pasado verano que cuando se sentó a analizar la situación, se dio cuenta que había envejecido más de año. No había pensado en ello hasta que su madre había mencionado la cantidad de peso que había ganado. Mientras para él el cambio había sido gradual, para el resto parecía como si hubiese sucedido de un día para el otro.
Finalmente se detuvo, dándose cuenta que no podía volver a Hogwarts luciendo cinco años mayor, pero aún así odiaba tener que dejar de usarlo. Cada vez que usaba el Giratiempos, sentía una ola de alivio que le decía que estaba cada vez más cerca de ser tan eficiente como le gustaría ser. Ron no era ingenuo, sabía que se enfrentaría a Mortífagos nuevamente. Solo que esta vez ya no sería un niñito indefenso.
Los pensamientos de Ron se enfocaron en Hermione cuando sus músculos empezaron a arder y el vestuario del campo de Quidditch comenzaba a apagarse. La vio riéndose entre besos sobre una broma entre ambos. La vio con la cabeza reclinada hacia atrás, con su labio mordido por sus dientes mientras él la tocaba. Vio muchas cosas, siempre lo hacía. Hermione podría no tener ningún problema olvidando, pero Ron sí que lo tenía. Imágenes de ella lo perseguían día y noche.
Ardía en celos cada vez que la veía con Josh. Ron lo odiaba, y no solo por estar con Hermione. Realmente odiaba a ese imbécil. Cada vez que estaba cerca, los dedos del pelirrojo deseaban envolverse en su garganta y estrangularlo. Tal vez estaba pensando demasiado irracionalmente. Sus propios sentimientos por Hermione eran tan extremos que probablemente nublaban su juicio. Aún, ¿podía arriesgarse a que el idiota la lastimara? ¿Qué si estaba en lo cierto y Josh era un peligro para ella?
Ron dejó caer las pesas de repente haciéndolas chocar con el suelo y dejando el sonido haciendo eco en el vestuario. Había tomado una decisión, y estaba sorprendido que le había tomado tanto tiempo encontrarla. Hermione le había advertido más de una vez de que si se metía en su vida, acabaría su amistad.
Pero lo que Hermione no se enterara, no la lastimaría.
-o-o-o-
Ron se inclinó sobre la pared, esperando. Su tarde estaba libre ya que no tenía la obligación de tomar clases electivas. Ahora era un aprendiz de Mago de Guerra, lo cual era más que perfecto. Prefería trabajar con armas y entrenar todo el día que ir a clase de Adivinación. Pero hoy no tenía entrenamiento con armas. Se suponía que debería estar estudiando, o practicando o algo que valiera mas la pena, pero nada de eso sucedía.
La puerta del salón de Defensa contra las artes oscuras se abrió y todos los Hufflepuffs y Ravenclaws de séptimo año comenzaron a salir por ella. Dos chicas de Hufflepuff lo saludaron y Ron se llevó un dedo a sus labios indicándole que debían mantenerse calladas. Se suponía que debía estar escondiéndose pero su estatura le complicaba dicha tarea. Ambas rieron y se alejaron, haciendo un trabajo pésimo en pretender no haberlo visto.
Entonces lo vio. Josh caminaba con su mentón hacia el cielo y su insignia de Premio Anual brillando. Era exactamente igual a Percy, solo que éste era de confiar y Josh no lo era. Lo observó doblar en una esquina, charlando animadamente con Cho. Demasiado animadamente en su opinión.
Avanzó el paso, y se frenó frente a ambos Premios Anuales, sobresaltando a ambos.
"Ron", Cho lo saludó luego de recuperarse de la sorpresa. "¿No tienes nada mejor que hacer que andar por el castillo asustando a la gente?"
"Lo tengo, pero cada vez que te pregunto, me respondes que no". Le sonrió, olvidando temporariamente que estaba en una misión. Harry era un bastardo con suerte.
Josh bufó indignado. "Eso es muy inapropiado".
Cho rió, ignorando a Josh mientras miraba al pelirrojo. "Sé de alguien que podría ofenderse si supiese que estas coqueteando conmigo".
"¿En serio?", preguntó Ron, "Si es la persona que se me ocurre, entonces no me preocupa. Podrías encontrarte a alguien mejor".
"No olvidaré de mencionarle que dijiste eso".
"Hazlo", respondió gracioso, "Dile que es el idiota más grande del mundo, también".
Josh comenzó a alejarse de ambos, obviamente molesto por la conversación y Ron recordó que aunque fuese hermosa, Cho no era la persona con la que había venido a hablar.
"Nos vemos, Cho", le dijo al girarse para alcanzar al joven.
Cho elevó una ceja, mirándolo como si quisiera decirle algo pero se hundió de hombros y olvidó todo mientras Ron perseguía al Premio Anual.
Josh miró por sobre su hombro antes de frenarse completamente y girarse para enfrentar a Ron. "¿Puedo ayudarte?"
"Si que puedes", respondió tomando su camisa con su puño y empujándolo a un rincón más oculto.
"Suéltame. Suéltame en este instante… Suéltame o…", escupía aterrorizado Josh, intentando liberarse del agarre de Ron y mantener la compostura al mismo tiempo. "¡Cien puntos menos para Gryffindor!"
Ron rió y lo empujó contra la pared. "Realmente no me interesa un carajo cuantos puntos le saques a Gryffindor. Me dejo de importar toda esa mierda mucho tiempo atrás".
"Te reportaré".
"Como quieras… Pero sería una muy mala idea".
"¡Te expulsarán!"
"Tal vez, pero eso no cambiaría el hecho de que tu nariz estaría rota en mil pedazos. Y no siempre la sanan correctamente… Además, no te imaginas como duele. Para nada es una experiencia recomendable".
Josh se separó de él, dejando caer sus brazos a sus costados en sorpresa. "Estas realmente loco".
"Es muy posible", Ron coincidió. "¿Estamos listos para hablar o necesitas algún motivo más para hablar conmigo?"
"E-Escucho", tartamudeó Josh débilmente.
Ron soltó su camisa, "Ustedes, los Ravenclaws, son tan agradables. Saben cuando dejar de insistir con algo, no son orgullosos y corajudos como nosotros, los Gryffindors".
Josh hizo una mueca de dolor por su crudo vocabulario, y entonces Ron se repreguntó una vez más que veía Hermione en él. Si fuese solo un poco más correcto, sería una mujer.
"Quiero hablar sobre Hermio-"
"Ella me dijo que ustedes nunca fueron nada serio… ¡Que nunca hubo nada entre los dos!", disparó Josh defensivamente, mirando a Ron con los ojos muy abiertos.
"Tranquilo, no estoy hablando de eso… Ella decidió que está bien contigo, así que… Creo que es su decisión".
"Dijo que tal vez todavía estabas interesado en ella. Que tal vez intentarías amenazarme".
"Me conoce demasiado bien", rió Ron por un segundo y luego se normalizó, mirando a Josh seriamente. "Excepto que yo no hago amenazas".
"¿No?"
"No, Josh, hago promesas…"
"Oh", respondió tragando saliva.
"Así que esta es mi promesa… Si alguna vez haces algo para herir a Hermione, te mataré".
Josh rió con incertidumbre. "Es un poco dramático. Debes estar bromeando".
"No bromeo".
"¿Estarías dispuesto a ir a Azkaban?"
"Haría eso y más por ella… Además, nunca fui a Azkaban por el último hombre que maté".
Josh lo miró fijamente en silencio por unos instantes, y luego tomó un profundo respiro. "Pensé que era solo un rumor".
"No lo es…"
Los ojos de Josh se movilizaron a la herida en la mejilla de Ron y luego carraspeó. "Nunca lastimaría a Hermione. Creo que estás imaginando cosas, porque realmente la quiero".
"Bien", respondió Ron, su voz sonando repentinamente alegre. Golpeó a Josh en la espalda amigablemente lo que hizo que se tropezara por la fuerza del impacto. "Entonces no tenemos nada de qué preocuparnos".
Éste se paró y Ron lo observó marcharse. El pelirrojo podía notar que aún estaba sacudiéndose pero intentaba mantener su dignidad intacta. Josh alcanzó el final del pasillo antes de que lo llamara nuevamente. "Ah, y Josh… Me lo tomaría como algo personal si le cuentas todo esto a Hermione".
Josh asintió, tropezando en su intento de hacerlo y caminar al mismo tiempo.
-o-o-o-
"Vamos, admítelo… Algo le has dicho", acusó Harry mientras inspeccionaba el Mapa del Merodeador que sostenía en el aire frente a él.
"No tengo idea de lo que me estás hablando", murmuró Ron quitándose la camiseta y quejándose de la rotura que le había descubierto instantes atrás.
"Eres el peor mentiroso. Ha estado evitando la mesa de Gryffindor por una semana y prácticamente se vuelve verde cada vez que te ve. Hermione te matará si se entera".
Ron no respondió, eligiendo ignorar a Harry antes de tener que inventar una terrible mentira. Buscó su varita y comenzó a hacer un encantamiento para acicalarse.
"Mira, Malfoy y Pansy… Ni una gota de creatividad, esos dos", dijo Harry acercando el mapa a su rostro. "Pensarías que alguna que otra vez irían a la torre de Astronomía para cambiar la rutina… Están siempre en la cama".
"No debe ser muy bueno en loquesea que están haciendo ahí… Pansy se me acercó…", dijo Ron bruscamente.
"Dios… ¿No lo hiciste, cierto? ¡No con Pansy!", gritó Harry logrando una expresión horrorizada al voltearse sobre su estómago.
"¡Por supuesto que no! ¡La verga de Malfoy ha estado ahí adentro!", replicó Ron ofendido mirando a su amigo.
"¡Argh, no hables de ninguna parte de Malfoy! Nunca volveré a comer".
Harry pretendió tener arcadas y Ron no pudo evitar romper en risas.
"Escuché que es muy pequeño". Ron sostuvo su varita y señaló a un tercio de su largo total. "Casi como esto".
Ambos comenzaron a reír nuevamente. Neville largó un ronquido en su profundo sueño y ambos se tranquilizaron. Ron le quitó el mapa a su amigo para distraerse, mirando los infinitos puntos y pequeños nombres en él. Encontró el de Hermione rápidamente. Estaba en el cuarto de Josh, excepto que no estaba estudiando como usualmente hacían allí o incluso besuqueándose, parecía como si estuviesen…
El mapa voló de sus manos y se cayó de su baúl en el intento de pararse. Aterrizó en el suelo sonoramente, mirando a Harry horrorizado.
"¿¡Que!", preguntó Harry inmediatamente, saltando de su cama y buscando el mapa. "¿Qué has visto? ¿Hay algún ataque?"
Ron sacudió su cabeza atontado. El dolor en su pecho hacía que hablar fuera una tarea imposible.
Harry continuó mirando el mapa hasta que se dio cuenta de lo que sucedía. "Bueno… Era algo que podías esperar… Han estado saliendo por un tiempo".
La ira se apropió de Ron completamente… Ira irracionalmente imparable.
Harry tocó su hombro. "¿Ron?"
"No… No me toques", dijo afiladamente poniéndose de pie. "¡Aléjate de mí!"
Caminó hacia la puerta y la abrió de un solo golpe.
"¿A dónde vas?"
"¡A entrenar!", ladró y luego se giró hacia su amigo antes de cruzar el umbral. "Solo déjame solo por un rato… Necesito estar solo".
Harry asintió, mirando nuevamente el mapa. "¿Estarás bien?"
"Si, Harry".
Era una gran mentira y ambos lo sabían, pero Ron también sabía que Harry mantendría su promesa y lo dejaría solo, entonces caminó rápidamente por el pasillo y salió de la torre hacia el corredor del tercer piso, desesperado de encontrar algún lugar en el que podría dejar salir toda la ira que lo reinaba.
-o-o-o-
Ron estaba sentado en las ruinas del corredor del tercer piso. Abollados y astillados escritorios y destruidas sillas decoraban el ambiente en donde estaba. No le importaba. El dolor le quemaba todo el cuerpo. Los nervios en sus rotas manos le gritaban de sufrimiento. Difícilmente lo notaba…
Dios, daría lo que fuese para poder odiar a Hermione, para dejarla atrás y poder superar todo esto. Ella obviamente había seguido con su vida, ¿por qué él no podía? Él debía ser el encargado de hacerle el amor esa misma noche, no ese maricón de Josh.
Ron nunca había sentido un dolor tan intenso. Su corazón estaba roto. Había estado bajo la ilusión de que Hermione volvería a él eventualmente, pero ahora se daba cuenta de que la había perdido. Podía morir ahora y no le interesaba porque no quería continuar viviendo sin siquiera la esperanza de tenerla en su vida. Visiones de ella casándose con Josh algún día y teniendo aburridos hijos nublaron su visión. Tuvo que parpadear repetidamente para alejar las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos.
"¿Ron?"
No se movió. Solo se mantuvo quieto esperando que la dueña de esa voz no lo notase, o al menos pretendiese no verlo sentado en medio del destruido recinto.
"Sé que estás ahí".
Silencio.
"No tienes derecho a reaccionar así".
Caminó hacia él, maldiciendo en voz baja cuando se tropezó con la pata de una silla. Ron hubiese sonreído si fuese capaz de hacerlo.
"¡Maldita sea, Ronald Weasley! ¡Háblame!", gritó encendiendo una luz con su varita. "¿Tu te has revolcado con cientos de chicas desde que rompimos y yo no tengo permitido dormir con solo un hombre en todo este tiempo?"
"Solo lo hice porque estoy solo… No pretendo amar a ninguna de ellas", murmuró mirando a Hermione mientras se acercaba para pararse frente a él, su rostro brillando gracias a la luz de su varita.
"Ron, esto…", hizo unos gestos en el aire señalando a la desastrosa habitación, "…esto no es justo para mí".
"Lo sé".
"¿Entonces por qué lo haces?"
"No puedo parar el dolor, Hermione. No puedo dejar de amarte… No puedo", dijo ahogándose con sus propias palabras y mirando a sus pies que ahora se presentaban de manera borrosa gracias a las lágrimas que sus ojos acumulaban.
Hermione suspiró profundamente y se dejó caer de rodillas frente a él. Buscó su mano y gentilmente la llevó delante de sus ojos y él gritó del dolor que lo apuñalaba.
"¿Crees que están rotos?", preguntó al analizar sus nudillos sangrantes debajo de la luz de su varita.
Ron asintió, "¿Puedes arreglarlos?"
"Supongo que si… Si te enviamos con Madam Pomfrey una vez más le avisará a tu mamá, y no queremos eso", dijo caminando entre el desastre que Ron había creado.
Encontró varias velas y las encendió, colocándolas sobre varios objetos destruidos en todo el recinto hasta que finalmente una suave luz los rodease. El brillo iluminaba su rostro, mostrando sus enrojecidas mejillas y marrones ojos que brillaban débilmente. Hermione obviamente también luchaba para no llorar, y Ron se odiaba por ponerla en ese estado.
"Eres hermosa", le dijo esperando hacerla sentir mejor.
La castaña levantó su mirada de sus nudillos y largó una corta risita. "Gracias".
"¡Estoy hablando en serio!"
"Lo sé, Ron, es solo que… Dices eso cerca de veinte veces al día. Se vuelve un poco aburrido, debes encontrar algunas frases nuevas…"
La observó trabajar sobre sus manos por unos minutos. Le gustaba la manera en que se mordía el labio cuando se concentraba y la manera en la que murmuraba para sí misma cuando intentaba descifrar algo. Casi que era una razón válida para romperse los nudillos más seguido. Olía tan bien que no pudo evitar inclinarse solo un poco y respirar sobre ella.
"Ron".
"¿Huh?"
Hermione suspiró nuevamente y se reclinó hacia atrás. "Esto no puede seguir así. Crees que estás enamorado, pero no lo estás. No puedes seguir aferrándote a mí. No es sano para ti".
"No soy estúpido, Hermione. Conozco mis propios sentimientos".
Hermione lo estudió, entonces sacudió su cabeza y regresó a curar su manos. Cuando completó su trabajo sobre una, el flexionó sus dedos, maravillado de lo bien que funcionaban sus hechizos curativos. Comenzó a sospechar que no era el único que había abusado del Giratiempos ese verano.
Casi por instinto, levantó su mano y tocó su revoltoso cabello, enredando un húmedo bucle en uno de sus recientemente sanos dedos.
"Tomaste una ducha".
"Eh…", asintió, aún intentando sanar la mano restante.
Ron frunció el entrecejo mirando la cima de la húmeda cabellera de Hermione, que ahora se concentraba en su dedo anular.
"¿Por qué? ¿Estabas tratando de lavártelo de tu cuerpo?"
La cabeza de Hermione se elevó repentinamente y lo miró fijo, sus ojos ardiendo en furia. "¿¡Cómo te atreves! ¡No tienes derecho a decirme cosas como esa!"
"Es que… Yo también hago eso a veces… A nadie le gusta sentirse sucio".
"No me siento sucia".
Hermione saltó en el lugar y lo apuntó con su varita al gritar, y aunque Ron no pensara que sería capaz de maldecirlo, cualquier varita que lo apuntase lo hacía sentir nervioso y se estremeció. Ella debió haberlo notado porque regreso a su lugar rápidamente.
"No me siento sucia", dijo nuevamente, ahora más calmada.
"Esta bien, no te sientes sucia. Lo lamento"
"¡Deberías hacerlo!"
"Lo hago".
"Fue algo horrible para decirme", Hermione lo reprendió, ahora de rodillas y con la mano rota de Ron nuevamente frente a ella. "Realmente, horrible…"
Ron la observó silenciosamente terminar con su tarea. Había hecho un gran trabajo y consideró preguntarle si había tenido horas extra de práctica gracias al Giratiempos pero luego decidió que sería mejor no decir nada. Probablemente se pondría a la defensiva nuevamente.
"Debemos regresar. Harry está muy preocupado… Estaba esperándome cuando regresé a la Sala Común", dijo Hermione parándose y deslizando su varita en su bolsillo.
"No debería haberte dicho nada. Ustedes dos están siempre confabulando contra mí", gruñó Ron sin moverse para pararse.
"Ron, no es confabularse contra ti. ¿Honestamente piensas que te dejaríamos solo aquí toda la noche?"
"No me mataría", dijo, pensando que pasar la idea en ese recinto no era tan mala idea.
"Es verdad, pero no es necesario. Harry está sentado, esperándonos y preocupado. ¿Quieres eso?"
Ron sacudió su cabeza, la culpa atravesando su estómago. Harry tenía suficiente de lo que preocuparse.
"Entonces vamos. Es tarde y estoy cansada", dijo Hermione tomando su mano para ayudarlo a pararse. "¿Estas bien ahora?"
"No".
Hermione suspiró. "No sé cómo ayudarte. Estás viviendo bajo la ilusión de algo que no puede suceder. Somos amigos y nada más".
Ron la estudió, observando una gota de agua recorrer su mejilla, cayendo de un bucle castaño que colgaba en su frente. "Creo que yo no soy el que está viviendo una ilusión, Hermione".
-o-o-o-
La semana siguiente fue una imagen borrosa para Ron. Continuaba con la rutina de la vida, pero realmente, estaba muerto por dentro. Aún entrenaba, aún comía, aún estudiaba, pero realmente, no estaba presente.
Harry y Hermione lo notaron, pero nunca dijeron nada. Le dieron su espacio, lo que estaba perfecto para él, excepto que eso significaba que Hermione ahora pasaba aún más tiempo con Josh y eso le hacía sentirse enfermo. No podía mirar a la pareja sin imaginarlos juntos en la cama haciendo las cosas que nunca había imaginado que Hermione podía hacer con otro que no fuera él. Vagamente, se preguntó si ella se sentía igual, con respecto a las mujeres con las que se había acostado cuando la soledad era demasiado dura. Pero, para sentirse así, le tenía que interesar el pelirrojo, y era bastante obvio que no era así.
Era un fin de semana de visita a Hogsmeade, y Ron realmente no tenía ningún deseo de ir pero Harry le había insistido y finalmente Ron había cedido. Además, no le gustaba la idea de Harry solo fuera del castillo, cualquier cosa podía pasarle.
Estaba sentado en un rincón de Las Tres Escobas, tomando Cerveza de Manteca, observando a Hermione, al otro lado del lugar, sentada con un grupo de Ravenclaws. Estaba rígida e incómoda, obviamente gracias al uniforme que vestía debajo de su toga. Harry también se mostraba incómodo por la ropa de entrenamiento que llevaban los tres, y Ron se preguntó si él era el único que disfrutaba usar su uniforme. Lo usaría todos los días si pudiese.
"Ey, bebé, ¿puedo servirte algo mas fuerte?"
Ron quitó su vista de Hermione para mirar a la preciosa mesera que se inclinaba sobre él.
"No, hoy no", le dijo, notando que no era tan adulta, probablemente estaría en sus veinte. "¿No te meterías en problemas por servirle alcohol a los estudiantes?"
"Eres un chico grande. Estoy segura de que puedes con él", se hundió de hombros mirándolo atrevidamente. "Conozco a tu hermano George… Casi rompió mi corazón cuando dejó el colegio".
Ron rió. "Parece que pudiste sobrevivir, pero me aseguraré de decirle que lo extrañan".
"Luces como él", suspiró con nostalgia, "Si alguna vez estas… sediento, ¿me vendrás a buscar, si?"
Harry se ahogó en su vaso junto a él y Ron lo golpeó en la espalda más fuerte de lo necesario, aún mirando a la mesera. "Lo tendré en mente, gracias".
Ella solo sonrió y se alejó, haciéndole un gesto al grupo de estudiantes de tercero que la estaban llamando.
"¿Cómo lo haces?", Harry preguntó incrédulo una vez que paró de toser.
"No lo sé… Se siente sola, supongo…", dijo, mirando nuevamente hacia dónde estaba Hermione, excepto que ya no se encontraba allí. Sus ojos escanearon el lugar instantáneamente buscándola. "¿Dónde se metió?".
"¿Dónde se metió quién?"
"Hermione, idiota, estaba justo ahí…"
Harry miró alrededor suyo y se hundió de hombros. "Supongo que habrá ido al baño…"
"No, Josh tampoco esta… No creo que lo haya llevado con él al baño", respondió rápidamente, comenzando a entrar en pánico. "Iré a buscarla".
Ron se paró y comenzaba a alejarse cuando Harry lo tomó de la ropa con su puño, deteniéndolo. "No puedes seguirla a todos lados. Tiene una vida propia, ¿lo sabes?".
"¿Y si algo le sucede? Josh no puede protegerla… Ni siquiera puede protegerse a sí mismo", dijo Ron aún mirando alrededor del lugar, sintiendo una helada ola de miedo ahogándolo.
"Creo que estás reaccionando sin moti…", comenzó a decir Harry antes de detenerse para largar un gritito de dolor y frotando su frente.
"¡Maldita sea!", Ron tomó a Harry por la espalda y lo ayudó a enderezarse. "¿Estas bien, amigo?"
Harry asintió, luciendo pálido, "Si, vayamos a buscar a Hermione".
Ron no necesitaba la confirmación de su amigo, ya se encontraba a metros de la puerta. La mayoría de los estudiantes se corrieron a un lado, los que no lo hacían eran empujados a la fuerza. Harry estaba a su lado y Ron podía sentir los nervios que fluían de su amigo. Necesitaba encontrar a Hermione y volver con Harry al castillo.
Una vez que estaban afuera, escanearon los grupos de estudiantes que pasaban caminando.
"¿Dónde?", preguntó Harry, aún frotando su cicatriz.
Ron miró alrededor, peleando con el pánico para poder concentrarse. "Probablemente fueron a Flourish & Botts… No puedo pensar en otro lugar. Hermione tiene su uniforme, así que dudo que se hayan ido a besuquearse a algún rincón. Además, Josh no parece de ese tipo…"
"Tal vez están caminando junto a La Casa de los Gritos… Es un lugar histórico, a pesar de todo", Harry dijo obviamente intentando pensar y dejar de lado el dolor de su frente. "Podríamos separarnos".
"¡No!", dijo Ron instantáneamente, "Nada de separarse… Esa sería una mala decisión. Vayamos a La Casa de los Gritos a ver, primero, luego…"
Odiaba tomar decisiones así pero Ron sabía que si algo sucedería en algún lugar público, oirían los murmullos y la conmoción. Y actualmente, no había más que el sonido de los estudiantes divirtiéndose por un día.
Harry y él se dirigieron a dónde habían acordado. No estaban corriendo pero se movían bastante rápido. Parte de Ron pensaba que tal vez había reaccionado demasiado, Harry tenía dolores de cabeza todo el tiempo, y Hermione podía cuidarse sola.
"¡STUPEFY!"
Se frenaron en el lugar en un segundo. El miedo que amenazaba a Ron ahora se apoderaba de él instantáneamente. Su corazón literalmente cayó en picada gracias al sonido de la voz de Hermione. Corrió con todas sus fuerzas, quitándose la toga, sin importar quien viese su uniforme debajo. Hermione sonaba aterrada, y cuando Ron atravesó la esquina hacia La Casa de los Gritos, pudo ver porque.
Estaba rodeada de Mortífagos, mas de los que Ron podía contar. Casi que no podía discernir nada gracias a los latidos en sus oídos. Hermione estaba con la espalda pegada a un árbol, completamente rodeada. Dos figuras encapuchadas yacían en el suelo inmóviles, tal vez aturdidos, tal vez muertos, no interesaba… En el fondo de su cabeza, Ron notó que Josh había caído también, pero no desperdició ni un segundo de su tiempo en pensar en él. Se acercó a dónde sucedía todo y antes de que se diese cuenta de lo que había sucedido, su cuchillo estaba incrustado en la espalda del Mortífago que más cerca de Hermione estaba. Ella largó un gritito cuando cayó a sus pies.
Sus ojos se encontraron por el más breve de los momentos, lo suficiente como para que él se diese cuenta de que la castaña estaba desarmada. Consideró decirle una vez más que la amaba, solo por si acaso, pero entonces sus ojos se abrieron al extremo y tiró otro hechizo de aturdimiento sobre el hombro del pelirrojo.
Corrió junto a él hacia Harry, quién había regresado a la lucha y entonces todo alrededor de los tres se volvió rojo. Ron no hacía otra cosa más que pelear contra sus pesadillas. El mar de capas negras, el olor ácido de la sangre y la carne destruida por maldiciones, todo era demasiado borroso para él. No podía reconocer nada más que la ira que sentía dentro suyo. Una parte de él aún era ese niño asustado que había sido abducido, y lucía como uno, salvo que ya no era más un niño.
-o-o-o-
Horas mas tarde, Ron se encontraba sentado con la espalda contra un árbol, ignorando a las docenas de oficiales que caminaban de un lado al otro, iluminados por la luz de linternas mágicas que dejaban ver la escena en medio de la oscura noche. Sábanas blancas habían sido conjuradas sobre los cuerpos muertos, el verde césped salpicado de gotas rojas de sangre. Ron observaba todas estas cosas y, más que nunca, deseaba despertar. En sus sueños siempre mataba a los Mortífagos, pero los pecados no manchaban sus manos porque nada era real. Esta vez lo era.
Miraba perplejo las palmas de sus manos que aún estaban pegajosas por la sangre, hasta que se cansó y comenzó a frotarlas en sus pantalones, pero ese fuerte rojo no salía tan fácil de encima. Alguien puso una mano en su hombro y saltó de la sorpresa, listo para darle pelea a cualquiera que estuviese parado detrás suyo. Se relajó cuando vio que se trataba de Hermione.
"Ron, tranquilo, no estás en problemas. Fue en defensa propia", le dijo poniéndose de rodillas.
Ron asintió y regresó a mirar sus manos mientras Hermione frotaba su mejilla con el pulgar, frotando furiosamente una mancha… Más sangre.
"¿Quieres ir a ver a Madam Pomfrey?", le preguntó con voz temblorosa mientras continuaba limpiándole las gotas de sangre de la cara. "Dijeron que podemos volver al castillo en un momento. Puedes tomar una dicha… Y te sentirás mejor".
Asintió nuevamente y levantó su mirada para encontrarse con la de ella. "¿Dónde está Harry?"
"Hablando con Daniels. Esta declarando en nombre de los dos ya que pensamos que no te sientes bien como para hacerlo".
"Gracias", murmuró, "¿Josh está bien?"
"Lo llevaron al castillo y lo revivieron allí. No recuerda nada, así que inventamos una historia de una broma de mal gusto de unos de tercero", Hermione se hundió de hombros. "No hay por qué preocuparlo. Está bien. Probablemente ya esté de vuelta en su dormitorio".
Ron no agregó nada más y regresó a analizar la escena frente suyo. Luego de unos instantes, se aburrió y sacó su daga favorita y la estudió. Había varios rasguños nuevos, debería pulirla mañana y revisar para ver si había sido afectada más profundamente.
"Ron…"
"Si".
"No eres una mala persona".
El rió amargadamente.
"Fue en defensa propia", dijo nuevamente, "Solo estabas protegiéndote, protegiendo a tus amigos. Eso fue todo lo que pasó".
"¿Entonces como puede ser que tu no hayas matado a nadie?", preguntó girando para mirarla a los ojos. "Tu también estabas defendiéndote. ¿Entonces por qué ninguna de esas sábanas blancas tiene tu nombre escrito en ellas?"
Ella se limitó a suspirar. "No lo sé".
Ron no se atrevió a decir nada. Hermione obviamente disfrutaba vivir en ilusiones. Le gustaba pretender que estaba enamorada de Josh, que ella y Ron eran solo amigos, y que nada serio había sucedido entre ambos. Hermione quería darle el beneficio de la duda y que pensase que lo que había sucedido era un acto de defensa propia…
Pero muy dentro suyo, ambos sabían que no era nada más que pura venganza.
Continuará…
