Capitulo 6

Visita y cosas inesperadas

¿Que es lo que hace a un hombre?

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Una hora significativa de silencio era suficiente para calmar ciertos pesares de aquellos que nos amargan el alma nos destruye el deseo de respirar pero se convierten necesarios para evitar vivir en un sueño repleto de vagas mentiras y humillantes ideas, unas cuantas para detener lágrimas declaradas del fracaso personal, otras más para tratar de pensar claramente por describir una mínima sensatez, sin embargo, se cumplirían tres meses de agobiante silencio y discreción en la familia Uchiha. Aunque la madre de los jóvenes insistió en saber las razones de tal conducta fuera de serie, Itachi, lo evadía conversando de cualquier otro tema colorido, o callaba tal cual si jamás se hubiera planteado dichosa pregunta por Mikoto. Tampoco se hablaba mucho de Sasuke en la mesa familiar, no porque fuese de poca importancia-el era parte de los Uchihas-, el titulo excedía los términos de tranquilidad de Fuguka, un hombre de edad manejador de una madurez envidiable pero como padre con el tiempo ya transcurrido no le calzaba la forma de ser del menor, ni si quiera era capaz de tener una plática sin alzar la voz y perder el contexto, así paulatinamente parcharon con cansancio el problema. Mikoto luchaba por mantener los lazos fortalecidos nadando en contra la monotonía.

Termino de retirar los últimos platos de la mesa, con desgana, hasta se le notaba mas despreocupada, a veces se le escapaban suspiros de tristeza que solo Itachi lograba ver y con un golpecito amigo en la espalda la ayuda para volver a sonreír, encendió el lava bajillas justo cuando el sonido del teléfono irrumpió en la casa, corrió a contestar, ansiosa como percibiendo cierta urgencia

-Aló-

-¿Señora Uchiha?-

- Si, diga me... ¿que se le ofrece?- pregunto

- Soy Tsunade, directora del colegio de su hijo menor, mucho gusto- Mikoto solo supo responder la misma frase dándole el silencio en modo de continuidad a la conversión- vera señora, su hijo acaba de repetir este año, las notas de él son buenas, pero el colegio tiene reglamentos uno que no está permitido es faltar más de 3 meses sin justificación, si usted quiere conversar y tratar de llegar a un acuerdo...Venga a mi oficina, antes de las 12 de la tarde-

-si...-

-¿puede a esa hora?-

-seguro, disculpe… se me quedo la cocina encendida, la veré mañana- colgó, afirmando el cuerpo en la muralla, con lágrimas en los ojos y los labios secos- ¿cuando...cuando se me escapo de las manos mi familia?-

La angustia dibujada en tal rostro era eterna y crónica, pues un quiebre familiar estigmatiza a un todo que va cargando sobre los hombros la jefa de hogar quien asume exageradamente los conflicto, Mikoto, siempre imagino tener una familia estable a la cual jamás le afectarían cosas como las mentiras, deudas, problemas personales, como los cuentos de hadas que de niña le entregaban grandes fantasías ahora era una madre que despertó con una bofetada fría de Sasuke, el hijo que había abandonado sin darse cuenta.

Miro la segunda planta de la casa tratando de visualizar atreves del frio cemento pintado con color beige, pensando en que estaría Sasuke, saber si estaba consciente de todos los problemas que florecían desde que se renegó a vivir en la realidad pasando a hospedarse por completo en esa habitación... ¿Él realmente terminaría en el manicomio, como lo sugirió su marido, en la cena?, Se abrazo a sí misma perdiendo fuerza muscular, las hebras de cabello negro le cubrían su cutis crema en un intento de ocultar su derrota, ya no podía más.

He pensado Sasu... ¿sabes?

¿Qué?

He pensado que todos somos como las marionetas ¡Lo sabías! Es tan divertido ¿cierto? por eso que no me respondías

Huh...

Estas aquí Sasu, ¿Por qué le temes a las marionetas, le temes?

No...

Sasu! Sasu! Sasu! No me guardes secretos, no querrás que te deje solo; o sí?

¡No!...Les temo a las personas, les odio

¡Sasu, tu no odias, tu no odias, tu no odias, tu eres cobarde, cobarde, cobarde!

¡Basta, cállate!

-¿Sasuke...estas bien?-

-Creo- respondió a Itachi en mormullos inyectados de desprecio, mientras era parado del suelo recordó las lagrimas que sin vergüenza jugueteaban por las mejillas-...déjame solo- le ordeno tirándose obstinado al suelo

Itachi reflexionaba todo lo que ocurría sentado en la cama del menor- se le denominaba así, sin embargo, parecía más cama de ratones-, con las manos entrelazadas y la mirada acorralada por la película depresiva que entregaba Sasuke, su postura era un tormento para las aspiraciones que tenia secretamente guardadas para el- dudaba si todo resultaría como pensaba- el poseía una inteligencia que ahora le jugaba en contra, simplemente le mostraba el lado B de todo lo que tenia. Después de investigar llego a la conclusión que todo gran genio sufría el periodo "deceso degradante"-¿cómo parar la autodestrucción de alguien?- se repetía internamente ; la habitación tenia las paredes manchadas con dibujos a tinta negra, de monstruos, personas desfiguradas y cerezos salpicados en sangre...rasguños, la ropa arrojada a cualquier superficie, los muebles desplazados , por último el gran ventanal que tanto le agradaba a su madre estaba cubierto por diarios y guinchas cafés, solo una lámpara pequeña otorgaba una tacaña luz.

-¿Puede una humana cualquiera distorsionarte de esta forma?-

Sasuke lo miro desconcertado, tan ingenuo que provoco una risa juguetona en Itachi

-¿O será por el nombre...Sakura?-

Con un brinco acorralo el cuello de Itachi, cada musculo era movido por la ira enlazado con el aire mezclado de partículas de dolor, los huesos fortalecidos de fuerza diligente a romperle el cuello a su hermano, aquellas letras eran una declaración agriada casi pecaminosa

-Suéltame…eres un pendejo…- le decía Itachi entre empujones con Sasuke- que solo da lástima… al primer problema se encierra en su cuartito de marica…-arqueado por la falta de aire estiro el cuello a regañadientes pues el menor no daba tregua- jajaja… y deseabas ser…como…Nar…uto-

Entonces, lo soltó.

El mayor callo arrodillado absorbiendo oxigeno impaciente, casi parecía pedir permiso para respirar, le tomo minutos retornar eso sin quitarle la mirada acusadora a Sasuke-quien enfrentaba arrepentimiento de lo que habría llegado hacer-. En un intento de apaciguar la atmosfera esbozo rápido;

- No es para tanto…déjalo, tráeme agua mejor-

No tardo en aparecer con un vaso en las manos, se lo entrego preocupado, con pesar sobre el cuerpo, lo ayudo a incorporarse mirando al suelo, diciendo una y otra vez estar avergonzado de su acto, entonces unas ondas de sonido lo estatizaron; Itachi reía- saliste de tu habitación-

Sorprendido y sin saber el por qué voto unas lágrimas de esas que te inundan el corazón y te liberan de las cadenas. Nunca había tenido el coraje de salir del umbral de la puerta… por miedo, vergüenza y otras emociones difíciles de explicar, entonces…

Sasuke se dio cuenta sin quererlo que amaba a más personas, amaba a su familia.

En el colegio nadie extrañaba la presencia del chico Uchiha, ni siquiera se preguntaban si volvería algún día, otros chismosos de cursos menores divulgaron que se había suicidado al ser humillado en la fiesta de chicos de su grado, y que la familia estaba feliz por la perdida.

Y así fueron sumando cada día actos muy dramáticos a la muerte social del chico pálido, jamás nadie supo afirmar la veracidad de las historias.

Los jóvenes que habían asistido a la fiesta de la Haruno ignoraban por completo quien era el muchacho desgraciado, cuando preguntaban, respondían que en esa fiesta jamás apareció un tipo con características similares y de haber sido entendían el suicidio.

Sakura por otro lado, vivía atormentada y llena de culpas. Durante seis meses analizo si ir a verlo y tratar de hablar bien las cosas, o tal vez disculparse por su vehemente actuación de la noche, o quizás explicarle que no quiso decir "eres poca cosa para mi" trato de parar una metamorfosis innecesaria de el… ella amaba a Naruto y esa noche noto a Sasuke intentar cambiar su persona por un imposible.

Eran casi las 4 de la tarde, todos ya estaban en las casas disfrutando de algún programa de la televisión o navegando en la web, pero ella se encontraba a las afueras de la casa del Uchiha tiritando de los nervios y vergüenza. No sabía qué hacer para comunicarse con las personas de la casa, el tocar el timbre le daba escalofríos. Recordó cuando su padre la había defraudado y como Sasuke la reconforto amablemente toda una tarde. Arreglo su uniforme y llevo el dedo índice al timbre presionándolo por segundos.

La puerta se abrió dejando ver a un joven de unos 20 años, muy parecido a Sasuke, vestido de manera casual con unos jeans y camisa escocesa azul, que la miraba con seriedad hasta con unas chispas de repudio.

Casi al instante las manos se le humedecieron en sudor y torpemente le pregunto:

-¿Esta Sasuke en casa?-

El camino donde ella abriendo la reja invitándola a pasar.

-gracias- dijo nerviosa, aun cuando por personalidad eran iguales dedujo en el instante, el remordimiento habitante en su mente la dejaba cruzada de brazos sin ganas de apelar

Una vez adentro el joven le indico donde estaba Sasuke y se fue sin siquiera darle el nombre ni el parentesco que tenia con su compañero de curso. Intrigada por la actitud tan misteriosa subió la escalera cautelosa, llegando a la habitación del chico pálido, abrió la puerta sin golpear. Y lo vio estirado en la cama con el resplandor de la tarde encima de su anatomía, inspecciono veloz la habitación: las paredes blancas, la cama y un gran ventanal con cortinas color crema. Una decoración inesperada. También otra sorpresa fue el rostro de el al verla allí.

-¿Cómo estás?- dijo con incomodidad, al perecer la visita no tuvo la acogida que imaginaba

-estoy bien-le respondió incorporándose dando la espalda a Sakura- ¿y tú?-

-bien-. Se hallaba captando los cambios del muchacho, tenía largo el cabello y la espalda más ancha de lo que recordaba.

-bien…-

-Sé muy bien como te sientes, entiendo tu enojo, pero creo…- la ahora voz suave de Sasuke le dejo perpleja, le había dicho "vete", en segundos siento angustia- ¿Por qué?-

-No quiero escucharte. No me interesan tus palabras-

-No entiendo…- dijo levantando las cejas sin evitar sonreír nerviosamente- Lo siento, de verdad, no quise herirte- dudaba en acercase un poco más a él, se preguntaba si al tocarle el hombro reaccionaria furioso, tenía la mente abatida en supuestos

- Sakura… No quiero que vengas más, estoy bien- la voz masculina se quebranto milésima de segundo, que ella no noto- agradezco tu visita. Es mejor que te vayas- hablo aun de espalda

-…Sasuke te traje los apuntes de todas las materias- saco de la mochila unos ocho cuadernos dejándolos en el suelo, ignorando el rechazo de el- puedo saber si volverás a clases-

-No-

-Huh…- volteo lista para irse envolviendo la manilla con la mano derecha, cerró los ojos- tu eres diferente a él, y eso no es malo. Error tuyo es dejar de serlo y por cierto… aprende a dar la cara-

El ruido de la puerta cerrarse fue la señal de salida para las lagrimas que esperaban en sus oscuros ojos.

La chica abandono la propiedad con el amargo resultado de la visita, simplemente una decepción, pensó que lograría arreglar todo con unas disculpas y apuntes, "no pasara nada" recordó enfurecida de lo que paso por su mente, ¿acaso ella hubiera aceptado algo así? De seguro que echaba a patadas a esa persona. Y se mordió el labio, porque siempre tenía problemas de poca conexión emocional en el trato con alguien más que no fuese su novio. Esta vez Sasuke fue la presa, -victima de la situación- se le ocurrió nada más bello que hacerse pasar por la victima volviendo a joder al pobre muchacho, estaba segura moriría de rabia. Observo el camino, otra vez volvía a morderse los labios, caminaba en dirección opuesta a casa, y con todo lo que odiaba andar de noche en las calles, escondió las manos en los bolsillos de la chaqueta escolar apurando el paso tanto como pudo soportando el frio de la noche, solo le faltaba cruzar el callejón- atajo que decidió tomar- no tenía intenciones de pelear con su madre por el horario de llegada.

Supuso le tardaría unos cinco minutos cruzarlo por completo, dejo escapar vapor de su boca riendo por las ansias que le daba tener un cigarro en esos momentos, segundos después sintió su celular vibrar en el bolsillo, observo la pantalla "Mamá", no sabía si contestar de todos modos estaba a pasos de llegar a casa, serian palabras gastadas, entonces volvió a depositar el celular en el bolsillo, cuando respirar se le fue negado por un par de manos heladas que le cubrían fácilmente boca y nariz, comenzó a ser arrastrada por alguien hasta los altos murros que forjaban el callejón, supo de inmediato que era un hombre mayor, porque en la espalda percibía el bulto de grasa acumulado en el abdomen del infeliz, hizo lo posible por escaparse del agarre salvaje del tipo, pero mientras mas movía su cuerpo menos libre quedaba y le entrega excitación extra a su agresor. Quería llorar descontroladamente pero la adrenalina en su cuerpo se lo impedía, solo sabía que sería violada sino encontraba la forma de quitar esos brazos de su cuerpo. Sin embargo quedo paralizada, el terror acaba de ganarle al sentir el choque contra la muralla fría y una de las manos en su entre pierna, las lagrimas comenzaron a caer por sus mejillas junto a los mormullos inútiles de su boca tratando de decir "Por favor, Por favor no lo haga" , pero el solo buscaba separarle las piernas y meterle el miembro que rozaba fuertemente por el vientre de ella, movió la cabeza a todos lados ya con la desesperación solo atino al levantar la mirada y observar a través de los mechones rosados esparcidos por sus ojos el cielo oscuro, entonces, escucho por primera vez la voz de su agresor quejándose y dejando el tacto con su cuerpo, tiritando llevo sus esmeraldas al frente.

-Ssaa…suke- mascullo débilmente todavía apoyada en la muralla con la parte baja del rostro roja por la presión ejercida en la zona y con sus prendas desgarradas sintió el corazón detenerse unos segundos, estaba a salvo. Sin embargo sin saber porque el ver como aquel chico desfiguraba el rostro del pervertido, le provocaba aun mas terror, se abalanzo sobre él, repitiendo- detente, estoy bien, por favor no sigas-

Sasuke detuvo los golpes al sentir el cuerpo y voz de Sakura sobre el, descontrolado se giro y la abrazo como si se le fuera la vida en protegerla, sentía deseos de sangre, de matar, de romperse los nudillos, una tormenta de emociones, oía a lo lejos la voz de Sakura.. no podia aclarar si le daba un gusto saber que estaba bien o la odiaba por que siempre volvía a ella.


Bueno, la verdad casi no vuelvo a escribir. Les dejo algo nuevo, espero les guste.