Sigo aquí...donde mismo...!

Capitulo 2: La magia…EXISTE.

Sophie pov

E

se día quería escapar de todo lo que me rodeaba. Eran mis últimas tres semanas en este lugar y lo que menos quería era quedarme encerrada en casa, sin hacer nada solo porque mis padres estarían durante todos estos días dando charlas en el hospital de Forks. Así que me levanté de la cama y me fui directo al baño, tomé una ducha fría, algo que se me había ocurrido experimentar durante los últimos días, luego caminé derechito a mi guardarropa, miré con atención cada prenda que había y comencé ha hacer un escaneo del vestuario apuntando con el dedo. Al final me decidí por unos jeans de mezclilla, una polera blanca con manga musculosa que se unía a un solo tirante grueso en la espalda, y junto a esto, un par de zapatillas en el mismo tono de la polera. Me amarré el pelo como pude, una vez que lo sequé con la toalla, eso de los peinados no era mi especialidad, por lo que solo fue tomar el pelo, darle una vuelta y luego ponerle un prendedor pequeño. Me quedó un poco desordenado, con algunos mechones cayendo por la cara, pero eso me gustaba así que se podría decir que ya estaba lista.

Solo tomé mis gafas, un útil regalo de mi madre, y la cámara digital que me obsequio mi padre para mi graduación, dentro de las muchas otras cosas que no le pedí. Es que nadie podía discutir con unos padres extremadamente preocupados por su única hija que se graduaba de la universidad de la carrera de Medicina, y sumándole a eso el hecho de haber obtenido las mejores calificaciones y una beca para una pasantía en Europa por graduarme con honores. Si, definitivamente querer controlarlos a la hora de obsequiarme cosas seria siempre una batalla perdida. Si no los conociera, y supiera que su única debilidad era yo, no estaría muy segura de sus capacidades como profesionales, ver a un Psiquiatra y a una Psicóloga comprando cosas de manera casi compulsiva para su hija de 23 años, definitivamente daba un amplio espacio para la duda. Pero eran mis padres, así y locos por mi, los amaba.

Salí de la cabaña, procurando dejar todo bien cerrado. Aún me preguntaba porque mis "queridos" padres rentaron una cabaña en la playa en vez de ir a alojarnos al único hotel del pueblo, no creo que haya estado tan feo como para no ir ¿cierto?

Pero como ellos me decían: "Lo hicimos para que disfrutaras del paisaje Sophie" y tomándome de eso me dije: ¡Bien chica, hora de conocer algo de la Push fuera de estas cuatro paredes!

Comencé a caminar desde el lado norte de la playa en dirección al sur. El lugar era realmente hermoso, dudo que haya visto uno así en algún otro viaje que haya realizado. El agua bañaba la orilla de la playa con constantes y delicadas caricias. Incluso al chocar con las rocas del acantilado, la marea parecía contener solo suavidad en sus movimientos. De pronto tuve ganas de sentir el agua entre mis pies, la textura de la arena y los movimientos de la marea al rozar la playa. Me saqué las zapatillas y las tomé con una mano, me saqué las gafas para poder percibir con total naturalidad los colores de este maravilloso entorno. El camino a partir de aquí lo hice más lento, tratando de disfrutar cada paso que daba y cada sensación que provocaba esa superficie rugosa y húmeda.

No sé porque de pronto sentí que me acercaba a algo, nunca antes había estado en este lugar, pero aún así había una extraña atracción hacia este entorno. Sentí como mis pies eran incitados a apresurar el paso, mis ojos buscaban por todos lados el origen de esta extraña fuerza, pero no podía ver nada, aparentemente.

No sé como de pronto me frené, así eran de involuntarios mis movimientos. Mire extrañamente mis pies, tratando de encontrar en ellos una respuesta a estos actos, cuando sentí que debía levantar el rostro del suelo y mirar en sentido contario de donde me encontraba. Ahí, en medio de ese vasto trozo de costa, se encontraba un chico, mirándome como si nada aparte de mi existiera en ese lugar, y en parte así era, aunque pareciera raro por la época en la que estábamos, ese lugar de playa se encontraba completamente despoblado, solo la figura de ese muchacho marcaba la diferencia en este inusual contexto de soledad.

Abrí los ojos mucho más para poder captar detalles que a simple vista no eran evidentes. El era alto, aun mucho más alto que yo; tenia el pelo tomado en una coleta, el que caía suavemente por sobre su hombro, hasta la altura de sus pectorales. Llevaba una camiseta musculosa de color negro, unos pantalones de jeans, que según se veía fueron cortados de forma manual y muy poco prolija a la altura de las rodillas, y unas zapatillas del mismo color de la polera.

Algo en ese momento cambió, no se que fue realmente lo que dirigió mis manos al pecho, pero de pronto sentí que algo de mi interior salía, no fue doloroso, pero por un momento me sentí vacía, pero aún así, sintiendo que algo de mí se iba, no puse obstáculos a que esto sucediera. En el fondo sabía que algo mucho más grande estaba por venir. Y fue entonces que sentí que en mi pecho se posaba algo que ocupaba completamente el lugar. Pude sentir como un nuevo latido comenzaba a resonar en mí, y como con cada palpitar que daba, algo me amarraba a ese lugar en el que se poso el corazón que salio de mí, y que al momento de fijarme en dónde fue a descansar ya no necesite más explicaciones.

Tuve sus ojos grandes, negros y dulces frente a mí, era increíble sentir su calor tan cerca, sentir sus ojos, que al igual que los míos, examinaban cada centímetro de nuestros rostros, como si con cada mirada reconociéramos que el otro a pesar de ser absolutamente ajeno, siempre hubiese sido parte de nuestras vidas.

Pase por alto todo lo que durante tanto tiempo pensé. Nunca me hubiese imaginado encontrarle así, de esta forma, sin estar preparada. Soñé tantas veces con esto, yo, mirando los ojos de mi otra mitad, de mi complemento. Pero… ¡Diablos! ¿Cómo fue que paso esto? ¿Por qué este chico que tengo delante de mi me mira de esa forma y yo siento que el mundo a mi alrededor desaparece? No encuentro explicaciones, y tampoco busco una lógica forma de responderme. Solo sé que este día de verano, mi corazón latió por el chico que tengo frente a mí.

Embry pov

Nos miramos durante un largo rato. Me parecía increíble poder tener este milagro frente a mis ojos, si no fuera porque podía sentir mi corazón acelerado como el batir de las alas de un colibrí y porque el suave aliento de ella rozaba mi rostro, juraría que es uno más de esos locos sueños que me desvelaban.

No supe que más hacer, el solo mirar su rostro era ya un esfuerzo para que mi corazón no explotara. Observé muy atentamente que era lo que ella miraba, y mi asombro fue encontrarla perdida en mis ojos, buscando algo muy en el fondo, llegando directo a mi alma. Sentí como con cada parpadeo de sus largas pestañas se adentraba en cada rincón dejando su marca en cada lugar de este nuevo corazón. Mi vida ahora le pertenecía a ella, porque simplemente un corazón no bastaba… mi alma, mi razón, mi ser completo ahora eran reclamados por su verdadera dueña… mi milagro.

Estaba perdido en sus ojos, también transitando ese camino que se formó directo a su alma, cuando una dulce voz tintinó en mis oídos.

- Increíble –dijo con sus grandes ojos aún fijos en mí.

- Increíble es poco… esto es irreal –respondí a sus palabras, y en un acto reflejo tomé una de sus manos. Su tez era suave y a pesar de la tenue brisa que soplaba, su piel estaba tibia.

Estreché mis dedos con los de ella, preso de aquellos actos que no me exigían razonar, mi cuerpo solo ejecutaba movimientos que sin más respondían a actos que ya eran un hecho.

Ella lentamente levanto la mano que tenia libre, y con decisión la dirigió hasta mi rostro. Sentí como con la yema de sus dedos rozaba mi frente, luego siguió un sendero por mis ojos, mi nariz y mi mentón, para luego, delicadamente, delinear el contorno de mis labios. Con su mano aún en mi cara, extendí también la mía y acaricié su rostro. Pude sentir sus delicadas pestañas bajo mi mano, luego su nariz, sus mejillas y por ultimo, su boca, que en ese momento suspiró y su aliento bailó entre mis dedos. La miré una vez más a los ojos, y esperé mientras que ella abría los suyos, y junte un poco de fuerza y le dije:

- Sígueme.

Sin soltar su mano, la guié hasta una pequeño muelle que había a unos 15 metros de donde estábamos. Le ayude a subir, y le indique que tomara asiento al final de este. Así lo hizo, y yo me situé a su lado.

Sabía que debía decir algo, seguro ella estaría esperando una respuesta a todo esto. Pero como podría encontrar las palabras adecuadas para contarle todo el rollo de las improntas, de los hombres lobo, y lo más importante, que ahora ella era mi vida. Mientras buscaba ideas de apoyo con la cabeza fija en el agua que se movía bajo mis pies, pude notar que ella jugaba con las olas con sus pies desnudos, esperando a que digiera algo.

¿Pero como hacerlo sin que ella de pronto salga corriendo horrorizada por lo que era, o por lo que nos había pasado?

De pronto, tomé valor y me recordé que esto de las improntas se supone que es reciproco. Y aunque ella solo sintiera un 1% de lo que yo estoy sintiendo, sería suficiente.

Tomé todo el aire necesario para llenar mis pulmones, volví a tomar su mano y lentamente la giré hasta mí. Bien, es hora de la verdad.

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Ok... tomatazos...? flores visrtuales...?

creo que ya saben que con un review me alegraran el día...

ademas... está cientificamente comprobado que si DEJAS UN REVIEW...

en tus sueños te va a visitar Edward...o Jacob... o el que quieras..!

Hagan la prueba...y dejenme un Review...!