Capitulo 4: Preguntas y más preguntas…

Embry pov

Bien, ahora que logré convencerte de que no estas viviendo un muy vivido sueño, puedo saber tu nombre –me preguntó mirándome con calma.

¡Rayos!, sabía que algo importante me faltaba por decir. Como no se me ocurrió decirle mi nombre. Yo aquí confesándole mi amor, el secreto de mi tribu y lo de la impronta y ni siquiera me había percatado de que no conocía mi nombre, y lo que es peor, yo no conocía el de ella.

- Perdón, se supone que era lo primero que debía hacer, mi nombre es… -grave error, miré sus ojos y el hilo de mi conversación se perdió, me concentré en sus orbes y me olvide de todo.

- Tu nombre es… –me apremió ella.

- Si, mi nombre… mi nombre, bueno mi nombre - ¡Mierda! ¿Cuál era mi nombre?, como se me olvidaba mi nombre… Oh, ya lo sabía, tenia a la chica de mis sueños frente a mi, razón suficiente para olvidarse hasta de respirar, con mayor razón de algo tan insignificante como un nombre.

¡Bravo Embry, eres un maestro conquistando a la chica, mira que olvidarte de tu nombre!

Otra vez mi subconsciente, ya me estaba hartando de él.

- Lo siento, no es que no sepa mi nombre, es solo… que… al mirarte y al tenerte aquí se me olvidan ciertas cosas que no son tan significativas –le dije tratando de salir del papelón que acababa de hacer.

- Y quien te dijo a ti que tu nombre era algo insignificante –me dijo mirándome de una forma que me dejaba muy claro que lo que decía era algo importante para ella- Me gustaría saber el nombre de la persona que ocupará mi mente, mis sueños, mis pensamientos y mi corazón.

¡Wow!, esta chica si que sabía como noquearme con tan solo unas palabras.

- Mi nombre es Embry, Embry Call –le dije.

- ¿Seguro? –me dijo mi niña levantando una ceja.

- Muy seguro, por lo menos eso dice mi DNI –le dije mientras en mi rostro se extendía una amplia sonrisa, la cual fue correspondida por ella- Bueno ahora me toca saber a mi tu nombre.

- Sophie Connor, un placer –me dijo mientras me estiraba la mano para estrechármela.

- Un placer linda, tu nombre es precioso, me suena como a nombre de princesa –le dije guiñándole un ojo, lo que ella correspondió con un leve sonrojo de mejillas. Eso sin duda era adorable.

- Bien, eso no es lo único que necesito saber.

- ¿A no?, que mas te gustaría saber Sophie.

- Bueno Embry –escuchar mi nombre a través de su voz era realmente alucinante- Hay muchas cosas que me gustaría saber de ti. Después de todo se supone que somos almas gemelas, no pretenderás que viva en la ignorancia respecto a ti –me dijo levantando ambas cejas.

- Claro que no princesa, solo que a mi también me gustaría saber más de ti –por un momento pensé y le dije- ¿que tal si vamos una pregunta tu y otra yo?

- De acuerdo, pero yo comienzo –me dijo estirándome la mano para cerrar el trato.

- Ok, pregúntame, que yo respondo.

- Bien, ya se que te llamas Embry, por cierto, es un nombre lindo, me gusta mucho –me dijo mi princesa para luego agregar- ¿Cuántos años tienes Embry?

- 24 años –ella me miró un poco sorprendida, pero no me detuve en esto y emití mi pregunta- ¿Y tu Sophie cuantos años tienes?

- 23 años, los acabo de cumplir hace un mes –ella me seguía mirando sorprendida, por lo que me atreví a preguntarle que pasaba.

- Es solo que… te ves un poco… mas bien bastante más joven que alguien de 24 años, hasta hace un momento pensé que estaba enamorada de un menor –me dijo ocultando su rostro.

- Oh, eso es porque con mi condición de… licántropo, envejezco a una velocidad muy, muy lenta. Pero no te preocupes, de ningún modo te pueden acusar de acosar a un menor –le dije para tratar de que riera un poco, lo cual resultó ya que pude escuchar un pequeña carcajada salir de su boca.

Seguimos durante bastante rato preguntándonos cosas. Como nuestros colores favoritos, a los que ella respondió que eran el verde y el amarillo, y yo el negro y el azul. Le pregunté por su flor favorita, por la estación del año que más le gustaba, por su comida favorita, la música que escuchaba… etc. También le pregunte por sus padres:

- ¿Y que hacen tus padres?

- Mi papá es Psiquiatra y mi mamá es Psicóloga, ambos trabajan juntos dando charlas a cerca de psicología infantil y adolescente. Es por eso que estamos aquí en Forks, los invitaron del hospital a dar un curso para los médicos y algunos profesores del instituto. Como no paso mucho tiempo con ellos por lo de los estudios, las vacaciones tratamos de pasarla juntos, sobre todo este año, ya que con lo de la tesis de la universidad y con el internado no los vi más que un par de veces.

- ¿Así que ya terminaste tu carrera universitaria?

- Si, acabo de graduarme de Medicina –me dijo ella con tanta naturalidad como si habláramos de autos o de música. Sophie era increíble, no solo me había robado el corazón y me había hecho babear con su hermosura, si no que ahora me salía con que era médico. Ella realmente era el premio mayor. Hermosa, cariñosa, inteligente… ¿Qué más podía pedir?

Seguimos durante un largo rato en la rutina de preguntas y respuestas, me encantó poder conocer tanto de mi hermosa princesa escuchándolo todo a través de su suave voz. Había tanto por saber, y los minutos junto a ella se hacían tan cortos.

- ¿Embry? –me dijo Sophie con la mirada llena de ternura.

- Si… –le dije mientras entrelazaba una vez más sus manos con las mías.

- Bueno, se supone que esta sería una tarde de recorrido para conocer el lugar… pues, ¿te importaría si mientras hablamos, seguimos caminando?

- No, claro que no. Es más, haz encontrado el mejor guía que pudieses haber soñado –y diciendo esto, me puse en pie, levantándola conmigo en el mismo movimiento.

Comenzamos una vez más nuestro caminar por la playa, pero esta vez mi trayecto era diferente. Que increíble, volver a rehacer este mismo camino, pero ahora de la mano de la mujer a la que pertenecía por completo. Si alguien me hubiese dicho que esto pasaría hoy, y que el retorno de mi paseo lo haría acompañado de la mujer de mi vida, de seguro esa persona estaría en mi lista de mentirosos compulsivos, porque ni con 2 botellas en el cuerpo hubiera creído esto. Porque ver para creer es lo que realmente convence; hoy haber visto aquellos profundos ojos café me convenció que el amor si existe, y que existe para mi.

Mientras caminábamos, ahora, en silencio por la arena, Sophie se paró secamente en un momento, me frenó de una y me tiró hacía ella.

- ¡Hey!, se supone que este paseo debe generar recuerdos, así que ven, hagámonos unas fotos –me dijo Sophie mostrándome una pequeña cámara digital de color gris que llevaba oculta en uno de los bolsillos de su jeans.

- Está bien, pero ¿Cómo le vas a explicar a tus padres que aparezcas en esas fotos con este guapo lugareño? –le dije a mi princesa levantando ambas cejas para así acentuar mis palabras.

- Mmm... deja que lo piense –dijo mientras ponía un dedo sobre su frente y arrugaba un poco el entrecejo en señal de una gran concentración. La miré mientras resolvía cosas en su mente, y de pronto volvió a acercarme a ella y posó sus brazos por mi cuello y me dijo:

- ¿Que tal si por ahora no les digo nada, y tu eres mi secreto? –me dijo subiendo y bajando sus cejas, esperando una respuesta.

- ¿Y que beneficio tendría yo al ser tu secreto? –le dijo acercándola un poco más a mi, a esta altura ya la tenía a tan solo unos pocos centímetros de mi rostro. Sentí su suave aliento rozar mi rostro, por un momento quise acortar mucho más la distancia, poder probar sus labios, poder demostrarle a través de un beso todo el amor que ella ya sabía que sentía. Aspiré el olor de su piel, tan cerca de mí, y sentí como esa cercanía generaba descargas eléctricas que recorrían cada uno de mis músculos. Me acerqué suavemente a sus labios, recorriendo la distancia que me separaba de mi dulce destino, por un momento disfruté el preámbulo, esa espera que hace que el momento culmine cuando dos enamorados se unen en el primer beso.

Sophie pov

Se suponía que esta salida era una escusa para probar uno de los regalos que me dio mi padre. Y como no aprovecharlo ahora que tenía algo que realmente quería inmortalizar, aquí al alce de mi mano.

Lo que nunca esperé es la respuesta de mi acompañante. Si, es cierto, se supone que un beso sería la parte obvia de este amor, es decir, ¿quién no se moriría por besar a alguien que te confiesa con esas palabras que eres la razón de su vida? ¿Cómo no querer besar al chico que te enamoró a primera vista? ¿Cómo no querer besar a mi príncipe azul, cuando al fin lo encontré? Pero algo en mí impidió dar ese paso. Este sería mi primer beso, el primer beso de amor, y yo voy a desvío mi rostro. Pude ver la cara de confusión de mi Embry, porque ahora sé que el era mío, pude ver como aquella ilusión del primer beso de pronto fue sustituida por el desconcierto. ¡Diablos!, yo lo deseaba igual que él, pero este maldito cerebro que no permite olvidar los limites que me auto-impuse hace tanto me impedía dar el siguiente paso. Sabía que el era el hombre correcto, cada latido de mi corazón lo gritaba, mis ojos lo podían ver, mis manos lo podían tocar, y aún así no fui capaz de dar el siguiente paso. Soy una cobarde, estar siempre racionalizando todo lo que hago me había desconectado de mi lado irracional, justo en este momento cuando algo tan maravilloso me esperaba luego de actuar sin pensar.

Giré mi rostro para poder quedar junto al del, levanté mi mano en la que tenía la cámara, y de manera febril el flash comenzó a parpadear. Fue la única forma que encontré para pasar el momento. Sé que no esperaba esta reacción de mi parte, su cara lo delataba. Era la primera vez que no podía descifrar sus sentimientos desde que mis ojos se posaron sobre él.

- No me avisaste de las fotos, no tuve tiempo de arreglarme –me dijo él, y junto con sus palabras un peso se fue de mis hombros, al parecer no le afectó el resiente rechazo, o al menos eso creo.

- De que te preocupas, saldrás guapo de todos modos. Si se las enseñara a mis amigas de seguro ya estarían pidiéndome tu número para concertar una cita –le dije mientras con una gran sonrisa en mis labios trataba de mejorar aún más la situación.

- A lo que yo respondería que ni en esta vida ni en otra podrían siquiera acercarse a mi corazón, porque solo le pertenezco en alma, corazón y cuerpo a una chica alta, morena, bella en sobremanera, y que me tiene loco desde el momento que la vi. Y que por más que trataran que las viera, desde el momento que esa hermosa princesa se cruzó en mi vida, todas las demás desaparecieron, me quede totalmente ciego al mundo, porque al fin pude ver la verdadera belleza –reconozco que si no fuera porque estoy mirando como sus labios se mueven al pronunciar cada palabra, juraría que estoy alucinando. Embry con sus palabras lograba desarmarme y transportarme al mismísimo cielo sin necesidad siquiera de despegar los pies del planeta tierra.

- Estoy segura que desde el principio es un sueño, disculpa querido ángel que te haya convencido de algo diferente, pero ahora si me convencí. Estoy en medio de un sueño y me voy a despertar en cualquier momento. Esto es irreal, diablos, yo ya me estaba convenciendo que de verdad me estaba pasando. Bien Sophie, lo que consigues por mirar películas románticas hasta tarde –me dije a mi misma sintiendo el peso de saberme en un mundo de fantasías.

- ¡Ey Sophie! Como no voy a ser real, ya me convenciste tu de que esto no era un sueño… ¿ahora quieres que te convenza yo de lo mismo? –dicho esto tomo una de mis manos y con la otra me acaricio el rostro- Si tu quieres que sea un sueño, lo puede ser, pero créeme, esto es tan real como son mis manos acariciando tu rostro, como es la suave brisa que nos envuelve, como son esos hermosos ojos que me miran…

- Sé que es real, solo que tus palabras logran que a veces lo dude, pero aún así, me encanta como me convences –le dije guiñándole un ojo.

- Bueno, ahora que los dos estamos absolutamente convencidos de lo real de la situación, ¿me dejas a mí hacernos una foto?

- Claro, aquí tienes –le dije y puse la cámara en sus manos.

- Bien, podrías por favor juntarte un poco más a mi –me dijo y yo enseguida obedecí- Quiero que juntes tu frente a la mía –esto era estar en la peligrosa proximidad, y los choques eléctricos ya los comenzaba a sentir.

- Y ¿para que quieres que juntemos las frentes?

- Tu solo hazme caso y ya –lo miré y no me quedo otra que obedecer, ¿quien se negaría a esos ojitos pidiendo algo? Juntamos nuestras frentes y luego en un susurro me habló- Ahora mírame.

Solo en ese momento me dí cuenta que tenía los ojos cerrados, y que mis manos instintivamente se habían posado en su pecho. Abrí los ojos y posé mi mirada en la suya. Cuando comencé a perderme en ese mar que se abría tras su mirada, sentí como un clic sonaba, y el decía en voz bajita "perfecto" Reaccione y me separé de forma apresurada, no quería volver a sentir lo que hace un rato, y mucho menos quería volver a rechazarle.

Observé la foto que nos hicimos, y la verdad es que "perfecto" la definía totalmente. Estábamos los dos, frente a frente, mirándonos con tanto amor, que incluso se podía sentir el bribar de los corazones. Sus ojos me miraban con adoración, como un ciego que ve la luz por vez primera. Yo en cambio, lo miraba con amor, con tanto amor que se podía ver como mis ojos llegaban más allá de su mirada, y se habría paso directo a su corazón. Por una imagen como esa, había valido la pena esperar por el durante tanto tiempo.

Volvimos a emprender el camino, tan solo dejándonos llevar por nuestros pies. Trate de hacer yo las preguntas ahora, y me sorprendía con cada detalle de su vida. Me dijo que después de terminar el instituto en la reserva estudió mecánica, que le encantaba todo el ambiente "tuerca", y que lo que más le fascinaba eran las motos. También me dijo que trabajaba en un taller junto sus dos mejores amigos, Jake y Quil.

- Y bueno –me dijo mi chico, ¡wow! que lindo sonaba eso… mío- somos amigos desde que tengo memoria. Estudiamos juntos la primaria y la secundaria. Supongo que más que amigos son como mis hermanos.

- Y ellos también… -quería preguntarle si compartían la misma condición de él, pero las palabras no me salieron y la voz se me cortó.

- Si, ellos también son licántropos –me dijo Embry de forma natural.

- Ok, y ellos también tienen –le dije mirando las olas que bailaban en el horizonte- ya sabes, sus "almas gemelas".

- Si, ellos también están improntados. Se podría decir que yo era el único del grupo que se estaba quedando solo –me dijo mirándome de reojo- pero ya no lo es. Al fin te encontré.

¿Soy solo yo, o este chico dice las palabras más dulces

que puedan haber en el mundo?

- La novia de Quil se llama Claire; y la de Jake se llama Nessie –me dijo el retomando nuestra conversación- Y debo confesar que a los dos los traen locos, pero son chicas buenas.