Los personajes... en su mayoría, son de E.M... el resto... son de mi Autoría...

SE PROHÍBE LA COPIA TOTAL O PARCIAL DE LA HISTORIA... está registrada para mayor seguridad...

CAPITULO...ESPECIALMENTE DEDICADO A MARIAMASEN... nena... de verdad me hiciste el día la seman.. el mes... feliz... GRACIAS...!


Capitulo 5: Hablando claro.

Sin darme cuenta de cómo realmente pasaba el tiempo, observe en el horizonte como el sol se posaba lentamente sobre el mar para luego perderse y dar paso a un vasto firmamento moteado de luces brillantes que iban de un confín a otro.

Miré una vez más al chico que tenia a mi lado, reconozco que no me cansaba de hacerlo, era un vicio… el miraba las estrellas que nos cubrían mientras me relataba de sus amigos, de sus improntas y de un sinfín de cosas a las cuales presté atención en parte, porque todo el poder de mis pensamientos estaba enfocado en el bello rostro que tenía a mi lado. En sus ojos de un profundo color negro; en su boca, su nariz, su cabello… Embry era lo más cercano a un príncipe azul, como él antes lo había mencionado, solo que para mi era más que un príncipe, él era un milagro, mi milagro personal.


Embry pov

Sin darme cuenta llego la noche, el tiempo corrió con tanta velocidad a su lado, que fácil podría haber pasado una semana y para mi solo se tratarían de horas.

Mientras continuaba con mi relato acerca de mis amigos, de mi manada y de algunas cosas triviales, me di cuenta que sus ojos estaban firmemente puestos en mi. Me asombró ver que me observaba con admiración, ¡Dios, como un ángel como ella me podía mirar a mi con admiración, si era ella quien daba el toque mágico a esto! Mi corazón se apretó, sentir que alguien corresponde con la misma intensidad tus sentimientos es como encontrar una aguja en un pajar, e irremediablemente, en esta ocasión yo era el feliz afortunado. Encontrarme este hermoso milagro en medio de este lugar que me vio crecer; que ella viniera justo hasta mi; que ambos nos viéramos sorprendidos por la magia que de pronto nos unió no era más que la constatación que en algún lugar del mundo siempre estuvo ella destinada para mi, que la espera valía la pena porque el premio superaba con creces el precio del sacrificio de la espera.

Mire su rostro, y pude sentir que la había amado desde siempre. Ahora solo se había completado la última fase de nuestra historia, cuando ella llego a mi vida, estar frente a frente, entregarme su mirar. Decir que la amaba desde siempre era solo redundar. Ella lo era todo, desde siempre y para siempre.

- Creo que ya es un poco tarde –dijo Sophie mirando al cielo como para afirmar sus palabras- Debo irme a casa… pero siento que no te puedo dejar, si doy un paso lejos de ti… temo que te desvanezcas.

- yo tampoco me quiero alejar de ti, pero recuerda que nos convencimos que no es un sueño, que tu y yo somos reales, tan reales como mi amor por ti –dicho esto acaricie su rostro con el dorso de mi mano.

- Y el mío por ti –me dijo devolviéndome una caricia en el pelo.

- Entonces, vamos, no quiero que te reten o algo. Desde hoy todos tus días estarán reservados por mi.

- Mmm… lo pensaré, tal vez me guste conocer a otros lugareños –me dijo Sophie con una coqueta sonrisa en los labios.

- A sí… entonces tal ves yo tenga tiempo de dar unas vueltas por la playa y saludar a algunas turistas –le dije mirando su rostro para saber que le parecían mis palabras. Y no fue necesario agregar nada más.

Ella se giró y con un tono bastante firme me dijo.

- Ni se te ocurra Embry Call. Me haz hecho esperar mucho por ti y no pienso compartirte con nadie.

Sus palabras a pesar de ser duras, me dejaron el sabor más dulce que pueda haber. Me quería solo para ella, como si alguna vez hubiese pensado en compartir mi tiempo con alguien más.

La tomé de la mano y comencé a avanzar en dirección a su casa.

- Mejor vamos, antes que se cruce alguien por delante y cometas un asesinato por amor.

- Me parece que mis palabras te hayan quedado claras –me dijo cuadrando los hombros, para luego tomar con mayor presión mi mano y seguir mis pasos.

Avanzamos retomando nuestro viaje en dirección al sur. Reconocí el lugar al que nos dirigíamos, por lo general las personas con más dinero rentaban las cabañas del sector sur de la playa. Llegamos a una cabaña de madera, con grandes vigas y con una pequeña terraza al frente. Nos paramos a unos 10 metros de allí y Sophie se giró y me miró a los ojos.

- Entonces, te pasas por aquí mañana temprano. Lo más probable es que esté sola, ya que mis papás apenas amanece ya están viajando al pueblo –me dijo mirándome con dulzura y una sonrisa en los labios.

Mientras me hablaba tome su rostro entre mis manos y le pregunté:

- ¿Cómo haré para estar lejos de ti durante todas estas horas?

- Hemos estado lejos por años, y ambos lo hemos soportado… no te preocupes lograras pasarlo… -me dijo guiñándome un ojo- además, no se supone que me llevas aquí- dijo indicando mi corazón- eso te ayudara a esperar.

- Eso espero…eso espero.


Sophie pov

Llegamos a mi casa, las luces estaban encendidas, lo que indicaba que mis padres habían ya llegado a la cabaña. Perfecto, la primera vez que realmente deseaba que demoraran en el trabajo y ellos que llegan temprano. Así que sin más tuve que apresurar el momento de la despedida… esa que dejaría un gusto amargo… pero que sé duraría solo las horas en que transcurre la noche. Debía ser fuerte… He vivido sin el toda mi vida soportaría una noche ¿no?

- Bueno, debo entrar, se supone que mis padres me están esperando.

- Si, supongo… –noté que para el también era difícil la despedida, porque por más que direccionada mi cuerpo en dirección a mi casa, el no lograba soltar el agarre de su mano.

Al final soltó sus dedos que estaban entrelazados con los míos y me dejo ir.

- Hasta pronto princesa –me dijo con su voz ronca.

- Hasta mañana lobito –le dije, y noté que sus labios se levantaban hasta formar un sonrisa.

- Sueña conmigo… que yo lo haré contigo –me dijo mirándome con dulzura.

- Siempre –le dije y comencé a avanzar rumbo a mi cabaña. De pronto sentí la necesidad de hacer algo, así que me giré rápidamente.

Embry estaba dándome la espalda, dando los primeros pasos para marcharse. Corrí hasta el, tome su hombro y lo giré para que quedara mirándome de frente. La sorpresa se notaba en sus ojos. Me acerque lentamente y le dije:

- Me falto darte algo –levanté mi mano derecha, y me saqué la única pulsera que llevaba allí. Era una cadena de plata que unía por cada extremo las letras de mi nombre. Había sido la primera compra que hice la primera vez que trabajé, y siempre pensé en dársela a alguien especial. Tomé su muñeca y se la puse.

- Gracias –me dijo sin despegar los ojos de aquel objeto.

- Pero falta algo más –me acerqué con lentitud hasta su rostro y deposité un beso en su mejilla. A pesar de que fue un simple beso en la mejilla, sentí el calor de su piel y las descargas eléctricas que comenzaron a atacarme inmediatamente.

Embry ahora si quedó en blanco. Me separé de él, le guiñé un ojo y me fui directo hasta mi casa, disfrutando aún de la sensación que provocaba su piel al estar en contacto con la mía. Lo reconozco, me estaba incendiando por dentro, y con la electricidad que me recorría, fácilmente podría haber iluminado el Madison Square Garden.

Antes de entrar a la casa me paré en seco frente a la puerta, respiré una, dos, tres veces y tome el pomo y lo giré. Mis padres estaban justo donde no los quería, en la sala de estar que era a la primera a la que se tenía acceso una vez que se entraba a la casa. Algo raro notaron en mí, porque mi papá nunca me miraba por tanto rato y se bajaba los lentes para observarme sin ellos; mi mamá me miró con una pequeña y sospechosa sonrisa en los labios, y moviendo distraídamente el pie que tenía cruzado por sobre su pierna. Tal vez la sonrisa que tenía marcada a fuego en el rostro fue lo que ocasionó esta reacción, o que estaba a punto de andar a saltitos. Me fui directo hasta el lugar en el que estaban y le di a cada uno un beso en el rostro y de forma muy sincera les dije.

- Los amo papitos –los dos me miraron como si en vez de ser su hija, estuviesen ante un paciente. Se quedaron literalmente pegados mirándome. No sé porque de pronto sentí la necesidad de recostarme en el sofá para hacerles la tarea más fácil y que comenzaran de una vez el psicoanálisis.

- ¿Y eso? –preguntó mi papá mirándome con mucha más insistencia.

- Que, a caso no les puedo decir cuanto los amo –le respondí mientras me acomodaba en uno de los sillones individuales.

- No, eso nos encanta –intervino mi mamá- es solo que tu, no eres de las que dan besos y se muestran cariñosas, entonces tu reacción me parece curiosa –luego miró al cielo y dijo más para ella que para mi-¿Qué habrá pasado con mi hija? –luego bajo el rostro y me miró directo a los ojos.

- ¿Tienes algo que contarnos? –dijo mi papá en un muy mal actuado tono de indiferencia.

Ahora, ¿Qué les digo? Es obvio que de todo lo que me pasó, ni la mitad la pueden comprender, y si tan solo cometiera la imprudencia de abrir mi boca, estoy segura que ya mismo estarían haciendo una reservación en un hospital psiquiátrico, gentileza del "dúo dinámico de la psicología" Mejor pienso bien que les digo, por mi bien, y por el de ellos, y por lo más importante, por mi Embry debía saber como decir algo sin que todo se transforme en un gran lío.

Así que ahorrándome los detalles escabrosos de licántropos y transformaciones metamorfas; y dejando de lado los detalles increíblemente románticos que me proporcionó mi paseo por la playa, y mí resiente impronta a un chico que apenas miré y me robo el corazón, traté de decir lo que pasó… a mi manera, claro está.

- Mmm… conocí a alguien hoy… -dije mientras encendía el televisor y hacia un zapping. Mi papá me miró, ahora con cautela y agregó.

- ¿Sería acaso el chico que te vino a dejar? – lo miré y trate de que la cara de asombro no se notara tanto, cosa imposible teniendo en cuenta que esta es la primera vez en mi vida que hablo de chicos con mis padres.

- Si, era él –claro que era él, pensé para mi misma, él mi príncipe, mi razón desde hoy y siempre.

- Así, y como se llama el afortunado –dijo mi madre cerrándome el ojo.

- Se llama Embry Call –mi mamá me miro como diciéndome que continuara con los detalles- Es de aquí de la Push. Lo conocí mientras daba un paseo por la playa. Es ingeniero mecánico, tiene 24 años y trabaja aquí con sus mejores amigos – ¡wow! Hasta yo quedé sorprendida de todo lo que sabia de él, y lo que más me asombró fue lo que dijo papá después de lo que hablé.

- Me parece que tuvieron tiempo para conocerse bastante. Se supone que hasta la tercera o cuarta cita se advierte la mitad de lo que tu nos acabas de contar –dicho esto soltó unas fuertes carcajadas, las cuales fueron acompañadas por las de mi mamá que me miraba con cara de… ¿complicidad? Definitivamente mis padres siempre lograban sorprenderme, yo que pensé que tendría que ocultar a mi Embry hasta que ya fuera inevitable hacer las presentaciones, y heme aquí, hablando del hombre de mi vida en la comodidad de mi casa junto a mis padres. De seguro algo bueno tuve que haber hecho en esta vida, o en otra para que las cosas hasta este momento me estén yendo tan bien.

Sin más que decir, me levante del sillón y me dirigí al segundo piso dónde estaba mi habitación, claro, sin antes escuchar una vez más a mis padres.

- Que bueno que conozcas a alguien para no aburrirte aquí, a demás que mejor que alguien del lugar para que te muestre los "atractivos" de la zona –dijo mi madre dibujando las comillas en el aire al decir atractivos. Una vez más su mirada expresaba una mezcla rara entre complicidad, alegría, esperanza y euforia.

- Si, pero ten presente que dentro de algún tiempo nos vamos, y tu partirás a Europa por lo de tu beca –esto último que dijo mi papá me sonó a advertencia. Y aunque no quisiera tenerlo presente, este detalle era algo en lo que no quería pensar por ahora, no cuando al fin encontraba el sentido de todo. Pensar en el futuro sin mi Embry, no era futuro.

Sin decir nada, solo asintiendo levemente con la cabeza, retomé mi camino a mi cuarto. Llegué a el lo más rápido posible, sin prender la luz me tiré sobre la cama y encendí el equipo de música. No fue necesario disponerme a recordar, inmediatamente miles de imágenes se agolparon en mi mente. El andar de aquel chico que vi en la playa; las sensaciones que aumentaban a medida que el se acercaba; luego sus profundos ojos en los cuales sentía hundirme; su boca tan suave, su aliento rozando mi rostro… sus manos entrelazadas con las mías y su voz diciendo por primera vez que me amaba. Por más que quise pensar en los detalles místicos del asunto, mi mente solo lograba evocar su rostro, sus caricias… definitivamente me habían extasiado de él y aún así sentía la necesidad de tenerlo cerca.

De pronto, en algún lugar del bosque se escuchó un lobo aullar. Solo que este no era cualquier lobo, y ese no era cualquier aullido. Algo dentro de mi corazón supo que ese era mi lobo, y que de todas las formas que él sabía me estaba gritando que me amaba.

- Yo también te amo lindo lobito –dije una vez que el sonido cesó- Ahora y siempre- esto último lo dije en un leve susurro mientras mi mente se dejaba dominar por las imágenes tan vividas y me entregué por completo a un profundo sueño.

Hoy ya no me importaba el resto del mundo. Mis sueños solo estarían repletos de mi Embry, todo el resto podía esperar, incluso el sol podía esperar en salir a la mañana siguiente solo para poder soñar con él.


Embry pov

Sentí el roce de sus labios en mi cara y el mundo se paró. El corazón se me apretó y la necesidad de aire se duplicó. Si el simple roce de sus labios en mi mejilla causaba este caos en mí, no me quería ni imaginar como sería sentir sus suaves labios sobre los míos.

Mi princesa se fue, dejándome con el pulso acelerado y con la mente en blanco. No fui capaz ni siquiera de responder el coqueto guiño de ojo que me hizo antes de entrar a su casa. Estaba allí parado, tieso como un árbol pidiéndole a mi cuerpo que reaccionara de una maldita vez. Pero por más que hacía esfuerzos no pasaba nada. Miré como Sophie caminaba hasta su casa. Me fijé con detenimiento en cada uno de sus movimientos. En la suave ondulación de su cabello al caminar, y no puedo negar que observé hasta el vaivén de sus caderas mientras avanzaba. Mi princesa poseía un cuerpo que solo era la exteriorización de lo perfecta que era en su totalidad. A pesar que ya era de noche, pude ver todo con claridad, gracias a estos ojos de lobo disfruté aquel regalo que era ver andar a mi Sophie. De pronto me vi pensando en como seria tener ese glorioso cuerpo mucho más cerca del mío, sentir su piel bajo mis manos, sus labios sobre los míos… ¡Embry, tranquiliza tu mente, eres un caballero… un caballero ante todo, auque la chica tenga un cuerpo endemoniadamente perfecto… sexy… deseable… ufff..., si sigo así seré un "hotwolf"! Pero me resultaba tan difícil en este preciso instante no dejarme llevar, teniendo a esa mujer frente a mi, caminando de esa manera tan natural, pero que a mi me desequilibraba hasta la respiración.

Esperé hasta que entrara a su casa, y cuando lo hizo seguí en ese lugar. Me parecía increíble tener que esperar hasta que el sol se dignara a aparecer en cielo para volver a tener a mi princesa a mi lado otra vez.

Cuando me di cuenta que ya no tenia ningún sentido seguir en ese lugar comencé a andar de vuelta a mi casa. Las sensaciones vividas eran tan poderosas que mi cuerpo comenzó a vibrar de pronto, algo que me hacia preveer que la transformación estaba por ocurrir, así que rápidamente me interné en el bosque, me desvestí y deje que el calor de mi cuerpo fluyera mientras caminaba para internarme mucho más entre los árboles. En tan solo unos segundos, de caminar en dos piernas comencé a correr en cuatro patas. La sensación de correr con libertad era incomparable. Mientras hacía el trayecto hasta mi casa, me recordé algo que hasta ahora no me había detenido a pensar… ¿Cómo se supone que le cuento de esto a mi manada? No fue necesario que tuviera que decir algo más, porque de pronto pude percibir la voz de Quil y Jacob que seguramente estaban patrullando alrededor del pueblo.

- "¿Que tienes que contar Embry?"- dijo de pronto Quil.

- "Si hermano, debe ser algo importante, hoy no haz dado señales, ya pensé que tendría que vengar tu muerte" –pensó Jake para luego añadir. "Nos vemos en el Tookal (lugar al aire libre en el que la tribu tenía sus consejos, obviamente es una invención) dentro de dos minutos, si estás así de mudo mental es porque algo tiene que haber pasado".

Ni yo me había dado cuenta de que no respondía a ninguna de sus preguntas, ni mucho menos que mi mente divagaba. De haber estado aún con Sam, él hubiese ocupado su voz de alpha para obligarme a decir lo que pasaba conmigo. En este momento afirmaba aún más el haberme ido a la manada de Jake, no solo porque era mi mejor amigo, mi hermano, si no porque su voz de alpha nunca la utilizó para incordiarnos o para indagar en cosas que nosotros no queríamos compartir.

Comencé a correr en dirección al Tookal, tan solo quedaba a unos kilómetros de donde me encontraba, por lo que durante ese trayecto tenía que pensar en la mejor forma de decirle a mis dos mejores amigos lo que me había pasado. Cuando a ellos les sucedió, fue todo más fácil, ya que siempre había alguien de la manda cerca, yo en cambio, estuve solo, cosa que agradecía, y ahora yo solito tenia que soltarles todo y tratar de contestar a todos sus preguntas. Sin duda la fuerza y el coraje para responderle lo encontrarían tan solo al mirar la cadena que llevaba ahora en el hocico y que en unas simples letras de plata tenía contenido el nombre de mi razón de ser desde hoy y siempre. Recordé sus palabras al decirme que me amaba, que a pesar de lo irreal de la situación ella también se sentía completamente ligada a mí. No pude contener las palabras y en forma de un gran aullido de mi pecho salieron esas dos palabras que desde hoy tendría siempre presentes al pensar en mi Sophie "Te Amo".

- "¿Qué fue eso Embry?" –dijo Jake mientras aun corrían hasta el punto de encuentro.

- "¿Hermano, a quien amas?" – Quil luego añadió- "Te dije Jake que no deberíamos dejarlo tanto tiempo solo, ahora anda por ahí gritándole al mundo que lo ama" –Quil reflexionó un poco, y luego en un tono lleno de burla agregó- "¿Y si se improntó de un gato, o de un mapache?... esa seria la única explicación a que se pierda tan a menudo en el bosque, y para que hoy no haya dado señales de vida. Tarde o temprano lo perderíamos…"

Jake y Quila comenzaron a reír de forma descontrolada, solo a Quil se le podrían ocurrir semejantes idioteces, y más allá de molestarme, me sentía de pronto un poco más seguro de lo que les contaría. Pero aún así no deje pasar el momento y le hablé a mi payaso amigo.

- "Quil, se te olvida que yo también puedo escuchar las idioteces que piensas".

- "¡Mierda! Perdón hermano, solo era una broma, ¿No te iras a molestar o si?

- "Lo pensaré, tal ves con arrancarte una oreja me sienta mejor"

- "Ya chicos, dejen de hablar necedades y apresuremos el paso, de verdad que me tiene intrigado eso que nos vas a decir Embry –dijo Jacob, y Quil y yo nos callamos y apresuramos el paso.

Cuando al fin pude vislumbrar el lugar a algunos metros, desaceleré mi paso hasta quedar solo al ritmo de una caminata. Si quería que mis dos mejores amigos se enteraran de lo maravilloso que me había pasado, debía decírselo a la cara y obviamente con esto me refería a que en forma humana.

Me senté en una de las rocas que se utilizaban como asientos y esperé a que Jacob y Quil llegaran. Mientras estaba allí solo, pude rememorar lo que me había pasado. Hasta ahora aún me parecía un sueño haber al fin encontrado lo que por tanto tiempo busqué. Mi princesa apareció de pronto en mi vida, tan mágicamente como lo fue sentir sus manos estrechadas con las mías. Hoy sin duda era el hombre más afortunado del mundo.

Escuche un leve sonido de ramas tras mi espalda, por lo que supe que Jake y Quil ya se encontraban aquí. Me giré lentamente para darme tiempo a recomponer mi cara de enamorado crónico a algo menos evidente. Los dos llegaron hasta dónde yo estaba sin emitir un solo ruido. Se quedaron de pie a mi lado, buscando con la mirada algo que les pudiera dar alguna señal de lo que me acontecía, pero la búsqueda fue en vano, ya había logrado controlar mis emociones, por lo que solo pudieron ver que si no me permitían hablar, nunca sabrían de que venia todo esto.

Les indique con la mano que se sentaran, ambos se miraron con un dejo de duda en el rostro, pero aun así hicieron caso y se acomodaron en el suelo justo frente a mí.

Tomé aire, esto resultaría más difícil de lo que pensé. Expiré con fuerza, para luego volver a llenar mis pulmones.

¡Bien Embry, hora de hablar!

- Bueno chicos… –comencé con un leve titubeo- tengo algo muy importante que contarles. Espero que me escuchen con atención, porque se los diré de una y no pienso repetirlo. Que conste que se los diré solo porque en el mundo son las dos personas a quienes considero como mi familia, pero si alguno de ustedes se atreve a interrumpirme o hacer una broma –los miré directo a los ojos y continúe con mi advertencia- tengan por seguro que nunca más en lo que nos resta de vida les dirigiré la palabra.

- Ey chico, me asustas. ¿Que es eso tan importante? –dijo Quil, siempre con sus comentarios tan apropiados…

- Cállate hombre, y deja que Embry continúe –Dijo Jake.

- No volveré a abrir el hocico, palabra de Quileute –prometió Quil de forma solemne.

- Bien, hoy mientras caminaba por la playa me pasó algo… -no encontraba la palabra adecuada, por lo que solo me limite a ocupar las simples palabras que existían en nuestro vocabulario, que ni por asomo podían reflejar en algo lo que sentí- mágico, que pensé que nunca me llegaría a pasar –vi como los ojos de ambos se abrieron como plato ante mis palabras- y lo cual aún considero que es parte de un sueño, pero si no fuera porque lo tuve al alcance de la mano y con cada uno de mis sentidos pude experimentarlo, aun creería que viví una fantasía –los chicos aún me miraban con extrañeza, y por alguna razón era de entender, nunca en la vida me habrían escuchado hablar con esas palabras tan melosas- Sé que ustedes me dijeron muchas veces que ese día vendría, que solo era cosa de esperar y que sin pedirlo llegaría. Me pasé días, semanas, meses… hasta años esperando a que al fin llegara el momento adecuado, y hoy con tan solo haberme despertado para obedecer a un impulso que me guiaba a ir a la playa, al fin pude encontrar aquello que le daría sentido a mi vida.

Terminé de decir esto, y mis dos amigos me miraron, parpadearon un par de veces para luego voltearse a ver entre ellos y al unísono decir:

- ¡TE HAZ IMPRIMADO!

No sabía si saltar y dar un grito de alegría, tirarme encima de ellos o llorar de la emoción que me embargaba en este preciso instante. Por lo que solo asentí y les dije:

- ¿No es obvio?

Jake y Quil se levantaron en un salto y me tiraron cada uno de un brazo, y a pesar de lo que pudiera decir alguien si nos viera, me abrazaron con fuerza.

- Hermano, te lo dije muchas veces. Tu momento llegaría cuando menos lo pensaras. ¡Wow! Esto es algo grande, no sé como no saliste gritándolo por toda la Push –dijo Jake mientras seguía con un brazo sobre mis hombros.

- Hermano, está demás decir que nos haz dado una noticia asombrosa. Y lo que más me impresiona es que seamos los primeros en quien pensaste para contarle lo de tu impronta. Es un honor que nos consideres así de importantes –hablo Quil por primera vez serio, hasta Jake quedó con el rostro tieso al escuchar las palabras del chico.


QUE TAL...?

Flores o tomates...?