Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
IX
Entonces me fui. Este no es mi contenedor ni Konoha mi lugar, le dije, y partí.
Me uní a esa organización criminal, esa especie de hipócrita sociedad secreta que dice pretender el dominio del mundo a través de la guerra. He estado mucho tiempo allí, el suficiente como para vislumbrar tantos motivos detrás de esa máscara que el mío parecía modesto, disculpen si me río.
Fue entretenido mientras duró, fue una búsqueda del tesoro, un simple juego de niños. Lo mejor fue cuando llegó. Yo lo deseaba desde hacía tiempo, y ahí estaba. Tuve sed de ese surcado rostro, de su mirada ida, de esos ojos. Cuánta felicidad experimenté, sonrío al recordar.
También recuerdo a mi compañero, su andar parsimonioso y articulado. Algunos pensaban que éramos iguales… Ignorantes, no se puede comparar la grandeza con la chabacanería.
Sin embargo, solíamos conversar. Ciencia y arte, cuerpo y máquina, naturaleza y artificio. El arte es aquello que perdura, decía, ¡y el muy imbécil se guardó dentro de un burdo artefacto! ¡Qué ridículo!
¿A qué dioses desafío si me prolongo dentro de un muñeco? ¿Dónde está el arte? ¡Qué vulgaridad!, eso solo lo hace un chiquillo tonto, chapucero.
La eternidad tiene sentido si la obtengo en medio del estado de cosas que se me ha dado. Si este contenedor humano no me alcanza, conseguiré uno distinto. Me alimentaré de nuevas vidas, haré que mi ser subsista de los otros porque así es como se vale, ¡no como lo hace ese estúpido escorpión! Prosaico, mediocre, estúpido escorpión…
Los dioses tienen que verlo, tienen que ver que te alzaste, que pudiste, que mejoraste la forma. Tienen que ver que alcanzaste su nivel, que supiste evolucionar con las toscas herramientas que te dieron, que de ello hiciste ciencia. ¡La ciencia es el verdadero arte! Que vean, que vean que te perfeccionaste desde esta ordinaria materia, que ya no eres un hombre sino un superhombre.
Maldita organización… Entonces también me fui de allí, simplemente ya no soporté tanta torpeza, tanta mundanidad. En ese momento deseaba aquellos ojos vacíos, perdidos, la mirada más conveniente para mis propósitos. No lo conseguí.
Esa vez la suerte no estuvo de mi parte, pero sí lo estuvo mucho después, cuando otros ojos como esos vinieron hasta mí. Ahora tengo sed de estos ojos, de la eternidad que me auguran, del poder que prometen. Nada de artificios.
Solo una cosa pude perfeccionar gracias a ti, estúpido escorpión: la habilidad para manipular los destinos. Maravilloso.
Recuerdos de Akatsuki XD
A pedido de mis bellos comentaristas Itzel y Klan-destino
Gracias a todos los que leen n.n Nos vemos la próxima!
