Disclaimer.- Lo sabemos, los personajes no son míos u.u…


A la sombra de los ángeles

Capítulo VIII

Decirlo y hacerlo


Nunca le gustaron las palabras, siempre las encontraba contradictorias en casos como ésos y ni hablar de la ridícula sensación que llegaba a recorrerle hasta la punta de los cabellos cada vez que se veía a sí mismo pronunciándolas. Por eso no las decía.

Sacó un cigarrillo de la cajetilla y lo prendió con el finísimo encendedor CK. Curioso que se fijara en el detalle de donde lo había sacado justo ahora que se encontraba de frente al edificio de NS, esperando a que el pelirrosa se apareciera para así hablar con él.

Sus ojos se mostraban intranquilos, eso era el único signo que advertía la angustia que todavía cargaba por dentro, pero al estar éstos ocultos bajo las costosísimas gafas de sol, nadie podía verlo. Tal vez si lo viera así, Shuichi llegaría a pensar que estaba demasiado tranquilo para la situación.

- ¿Qué haces aquí? – le preguntó Nakano, aproximándose a él con la molestia presente en el rostro.

- Eso no es asunto tuyo.

- Shuichi no vendrá – le aseguró el pelirrojo –. Yo mismo le diré que se vaya directo al aeropuerto. No lo verás hasta dentro de mucho, mucho tiempo.

- No importa cuánto te empeñes en separarlo de mí, seguramente tú fuiste quien dejó que se publicase el artículo de la mañana¿no? – Hiro le fulminó con la mirada –. Es obvio que Shuichi no sabe lo que tú estás haciendo y a la larga no va a importar porque lo único que él quiere es estar conmigo.

Hiro apretó los puños al escuchar el modo sádico de hablar del escritor. Tenía razón, toda la maldita razón. Tarde o temprano Shuichi sabría lo que había pasado y si se enteraba también de que Yuki había intentado verlo, no tardaría en regresar a los brazos de éste. Pero si ya había llegado a ese punto… si ya había logrado separar a sus ángeles de aquellos dos, por lo menos haría que las cosas rindieran frutos.

- Quedan justamente ocho meses para que Shuichi termine por deshacerse del lazo que les une y Ryuichi estará muy alegre de ayudarlo a salir adelante.

- Si es así¿por qué viene solo?

Hiro tardó un segundo en reaccionar y se dio media vuelta. Ahí venía Shuichi, bostezando y con la mirada algo perdida. Ya era muy tarde para detenerlo y su encuentro con Yuki sería algo inevitable…

- Si estás aquí… es porque en verdad le amas – susurró, seguido de un suspiro de resignación –. Este papel es muy importante para él, no lo arruines ahora…

- Para ser su amigo, confías demasiado poco en su fortaleza.

El pelirrojo negó.

- Si le rompes el corazón, nada podrá arreglarlo…

Dicho esto, se adentró en la empresa, aguardando el veredicto final de Shuichi cuando se enterase de lo sucedido.

Yuki, mientras tanto, observaba el andar lento de Shuichi. Estaban en el perfecto momento de hablar las cosas, Shuichi se iría ocho meses de Japón y si se marchaba así… ¿qué sucedería si se iba así de su vida?

- Shuichi – le llamó cuando el chico pasó cerca de él sin reparar en su presencia.

El pelirrosa lo miró y se quedó dentro del estupor, no creyendo lo que estaba frente a él.

- Yu-Yuki¿qué haces aquí? – fue lo único que atinó a preguntar.

- Debemos hablar.

Tomó a Shuichi de la muñeca y trató de llevárselo a la cafetería que estaba más adelante, pero su intento se vio frustrado porque el chico no se dejó guiar.

- ¿Eso es todo¿Debemos hablar? – inquirió el chico. Yuki no respondió y Shuichi sonrió tristemente ante el silencio –. No necesitas tener que venir a cumplir tu deber, mejor vete.

Se soltó bruscamente del agarre del rubio y se dispuso a seguir su camino hasta las instalaciones de NS. Yuki frunció el ceño y apretó los puños. No, las cosas no iban a terminar de ese modo.

Unos cuantos pasos y tenía a Shuichi envuelto en un abrazo que le mantenía pegado a él, sin escapatoria alguna.

- No es por deber – le aseguró al oído, presionando todavía más sus brazos alrededor de la pequeña cintura del pelirrosa –. No lo hago por compromiso para esperar que no queden rencores…

- Yuki, aquí no, podrían vernos… – dijo Shuichi, luchando contra la tentación de girarse entre los brazos del rubio y buscar sus labios.

- No importa si nos ven o no – aseguraba –. No podemos terminar del modo en que quieres seguir llevando esto…

Shuichi se tensó ante las palabras del rubio y echó a volar el pudor, se giró para enfrentar los ojos dorados del escritor y las palabras no salieron de sus labios cuando vio que Yuki le tomaba de la mano para guiarla hasta su rostro y así quitarle los lentes. Todo el coraje y tristeza que se había apoderado de Shuichi por aquellos días se esfumó tan rápidamente al verlos…

- Nunca te vi hacer el menor gesto que delatase tu negativa ante la idea de que me fuera del departamento – dijo, intentando recuperar las fuerzas para decir no. Pero si Yuki lo preguntaba, si lo hacía, él irremediablemente terminaría diciendo que sí, que siempre lo haría y que no le importaba nada más.

Mas Yuki no lo dijo.

- Lo sé – aceptó, mirándolo con seriedad –, no lo hice porque quise pensar que tarde o temprano regresarías, como siempre. Fue hasta que algo grave sucedió que me decidí a venir, en eso creo que nunca dejaré de ser el mismo…

Shuichi desvió la mirada.

- No quiero que sigamos desperdiciando el tiempo, Shuichi, ya no.

- ¿A qué te refieres? – preguntó con temor, enfrentando sus ojos amatista contra la mirada del otro.

Yuki acarició su rostro con el dorso de la mano derecha y le miró con infinita ternura.

- Tú sabes lo que soy – aseveró, sin retirar la mano de su cara –, sabes lo que siento con sólo darme una rápida mirada y de pronto estás ahí, cambiándolo todo para hacerme feliz.

Shuichi se sonrojó y sintió que sus ojos comenzaban a ponerse cristalinos.

- Si siempre lo has notado, al fin y al cabo parece que no te llega a importar – replicó el actor.

- Es que eso es lo que no te he dejado ver – beso una de las lágrimas que caían del rostro del chico –. No puedo evitar sonreír cuando te esfuerzas en mantenerte callado para no interrumpirme mientras trabajo. Lucho contra la idea de abrazarte cada vez que despertamos y tú me sonríes diciendo que me amas. Nunca lo hago, es verdad – admitió –, pero cada vez que te observo dormir, mis estúpidas ideas se van al aire y sólo me quedo con la certeza de que eres lo que más me importa a pesar de todos mis intentos porque no pasase. Eres lo que no podría comparar siquiera con nada de lo que haya conocido…

Shuichi se abrazó al escritor y un par de sollozos escaparon de su garganta.

- Me esforcé tanto en ser lo más importante de tu vida, que nunca me di cuenta de que ya lo era, Shuichi.

- No debiste haber tardado tanto – se quejó el pelirrosa, negándose a mirar a su amante con los ojos ya rojos.

Yuki esbozó una apenas sonrisa y le devolvió el abrazo a Shuichi.

- Mírame – le pidió, Shuichi lo hizo. Lo miró un par de segundos y se acercó lentamente a sus labios, apresándolos contra los propios. Ésa continuaba siendo su forma de decirlo, pensó Shuichi, y su corazón latió con más fuerza al sentir toda la gentileza del acto.

Alcanzó a percibir la luz de lo que parecían ser los flash de cámaras, pero no le dio la menor importancia y empezó a devolverle el beso a Yuki.

- Como verán, esta es nuestra agradable exclusiva – dijo una reportera a la cámara de video –, con esto podemos desmentir los rumores de la relación entre los protagonistas de la nueva producción de NS y afirmar que el amor entre estos dos continúa intacto.

Hiro sonrió desde la ventana y se apoyó contra el escritorio, con la vista todavía puesta en la escena de pequeñas manchas.

La puerta se abrió en un sonoro golpe y por ella entró su jefe.

- ¿Qué significa esto, Hiroshi? – exigió saber Tohma, lanzando el periódico al escritorio de Hiro.

- Una nota titular sin ningún significado – respondió con simpleza.

Tohma frunció el ceño. El pelirrojo tomó el control remoto de la televisión de su oficina y la prendió. Inmediatamente apareció la imagen del escándalo que se formaba en la entrada a las instalaciones de NS, Yuki mantenía abrazado a Shuichi mientras numerosos reporteros trataban de acercárseles a pesar del bloqueo de los guardias de seguridad.

- ¡Yuki-san¡Shindou-san¿Por qué no nos conceden una pequeña entrevista?

- Lo que han visto es más que suficiente para dejar las cosas en claro – respondió el rubio.

Después, los dos desaparecieron tras la puerta de la NS. En ese momento, como nunca antes, Tohma se sintió descolocado. ¿Qué rayos había pasado?

- No necesitas preocuparte de Eiri por ahora – le dijo el pelirrojo –, mejor deberías ocuparte de la dama castaña que debe estar por llegar en cualquier momento.

- ¿Cómo sabes de ella?

- Planeaba usarla a mi favor en todo este lío al haber averiguado de quién se trataba. Por supuesto, ya no lo haré, pero eso no evita que haya visto las noticias…

Tohma sonrió.

- Como rival habrías sido formidable, Nakano-kun. Es una pena que no estuvieras del lado correcto.

Hiro se encogió de hombros.

- ¿Ryuichi? – se preguntó Tatsuha al dirigirse a la empresa una vez que había dejado estacionado el auto dentro.

El peliverde estaba parado detrás de un auto, vigilando la entrada de la empresa desde el otro lado de la calle. Tatsuha se fijó en el motivo y frunció el ceño al ver el montón de periodistas que estaba conglomerado en la entrada.

Seguramente debían estar esperando la aparición de Ryuichi y Shuichi en esa mañana…

Su corazón se contrajo dolorosamente al recordar la imagen del periódico de la mañana.

- ¿Ryuichi? – llamó al jovencito, colocándose a su lado sin que el otro lo advirtiese.

- Ta-Tasuha-san¿qué hace aquí?

Tatsuha sonrió con tristeza al escuchar la formalidad con la que el otro lo trataba. Cuando menos le hablaba todavía¿o no?

- Iba a entrar, pero te vi aquí y quise venir a ver si todo estaba bien.

- Sí, no tiene que preocuparse por nada – le dijo el chico, poniéndose de pie –. Me voy, ja ne.

Tatsuha también se puso de pie y observó al peliverde cruzando la calle con determinación. Los reporteros se abalanzaron contra él, pero Ryuichi les despidió con una sonrisa cordial y un "Ya sabrán a estas alturas que las fotografías publicadas son mentira".

Después, se había metido a las instalaciones y a partir de ahí Tatsuha sentía ganas inmensas de desquitar su frustración con algo.

- ¿Qué haces aquí, Tatsuha? – preguntó la voz de su hermana desde su auto, a unos cuantos metros de él.

- Eso debería preguntarte yo, Mika.

- Sube – le indicó su hermana.

Tatsuha no se negó y accedió a ello. Mika arrancó y continuó el camino por las calles de Tokio.

- ¿Viste el periódico de esta mañana? – le preguntó ella.

- Las imágenes de la primera plana – contestó –¿por?

- Yuki Eiri… ¿leíste siquiera ese nombre?

Tatsuha abrió los ojos con sorpresa.

- No me estarás queriendo decir que…

- Justamente eso quiero decir – exclamó Mika con un tono más alto –. Eiri ha estado tan cerca de nosotros por este tiempo y ninguno de los dos nos dimos cuenta alguna. Tohma me engañó por completo.

- ¿Acaso tú conoces a Tohma?

Mika suspiró, pequeño error de su parte al decir el nombre…

- Él era el mejor amigo de Eiri cuando éramos pequeños. Tal vez no lo reconociste porque las únicas veces en que lo viste tenías escasos cuatro años. Después desapareció de nuestras vidas cuando se fue a Estados Unidos, pero Eiri mantuvo el contacto con él.

- No me digas, crees que fue gracias a él que Eiri pudo irse de la casa sin el menor problema…

Mika asintió.

- ¿Cómo es que Tohma nunca me dijo que me conocía?

- No es tonto – respondió la castaña –. Se dio cuenta de que tú no lo reconocías en lo más mínimo y si te decía algo con respecto al pasado, tú estarías tan alerta de todos sus movimientos que posiblemente terminarías dando con Eiri en cuestión de días.

Tatsuha devolvió su vista al frente.

Todo ese tiempo había estado a lado del hombre que sabía el paradero de su hermano ¿y nunca lo había sabido?

Menuda estupidez.

- En ese caso, no me importa perder mi trabajo, pero iremos a ver ahora mismo a Tohma para exigirle respuestas. Tendrá que decirlo…

- Ya debe estar esperando mi arribo – afirmó Mika –, pero él no sabe que tú ya conoces todo lo que ha sucedido. Tienes que actuar con cautela, buscar a Shuichi y hacerle la plática de su relación con Yuki. Deberá soltar algo que nos sea útil.

Tatsuha asintió.

- A todo esto¿dónde está Akari?

- La dejé en mi departamento – Mika se estacionó una calle antes de llegar a la empresa y se giró a ver a su hermano, quitándose los lentes –. Ten cuidado.

- Lo tendré.

Salió del auto de su hermana y encaminó sus pasos hasta la empresa.

Tantos años y ahora estaba a unos cuantos metros de descubrir la verdad…

- Dentro de poco, hermano, falta muy poco para que nos volvamos a ver…

Nunca antes en su vida, Ryuichi se había sentido tan incómodo como en ese momento. Estaba en el set de práctica, tratando de no voltear ni a ver al rubio que mantenía abrazado a Shuichi como un gesto de posesión.

Sentía la energía negativa y, se atrevía a decir, casi asesina que desprendía la mirada fría del escritor. Claro que Shuichi no se daba cuenta, estaba más que contento en medio de la burbuja de amor que había creado ante la actitud con la que Eiri había llegado a buscarlo.

Por un segundo, y sin querer, vio el rostro del rubio que ahora ya no le miraba a él, sino al bultito pelirrosa apretujado contra su cuerpo y destilaba la ternura por su cara relajada.

De alguna forma, su corazón comenzó a latir fuertemente al ver el parecido de éste con el pelinegro…

- Qué estoy pensando – se reprendió, moviendo la cabeza vehemente, para después volver a centrarse en sus diálogos.

Ahora resultaba que seguiría el típico paso del desamor donde veía en todos lados la cara del motivo de sus desvelos.

- Ryuichi, Shuichi – gritó K, luego de derribar la puerta del set –. El camino está despejado para que vayamos a tomar el vuelo a los Estados Unidos – anunció.

- ¿En verdad? – preguntó Shuichi con un puchero.

No le gustaba la idea de separarse de Yuki cuando precisamente se habían reconciliado…

- Ten minutes – les indicó el rubio.

- Yo llevaré a Shuichi – advirtió el escritor, K le examinó con la mirada un segundo y después sonrió.

- Más les vale no desviarse del camino.

Ryuichi, por su parte, se dio un golpe mental al recordar que no había hecho su equipaje. ¿Y ahora qué rayos iba a hacer? Si K se llegaba a enterar, nada podría aplacar su ira…

- ¡Tohma! – se dijo.

Sí, su ojiverde amigo era la respuesta a sus paradojas.

Rápidamente, se dirigió a tomar el elevador para subir a ver al rubio, pero en medio de su carrera, no contó con que chocaría contra otro que caminaba sin fijarse por dónde iba…

- ¡Auch! – se lamentó al caer de lleno sobre su parte trasera.

Tatsuha se sobó el codo con el que había detenido un poco su estrepitosa caída y levantó la vista sólo para encontrarse con una carita de desconcierto y lo más parecido a la molestia.

- Debería fijarse por dónde camina para que las personas con prisa no choquen con usted – reprochó el ojiazul, todavía en el piso.

- Este lugar no es para que andes corriendo de esa forma.

Ryuichi bufó, indignado y se puso de pie rápidamente. Ambos iban a retomar sus caminos, claramente enfadados el uno con el otro, pero finalmente no podían dar dos pasos porque ninguno dejaba pasar al otro en medio de su afán por irse.

- Hágase a un lado – le dijo al pelinegro, enojado.

- No te vendría mal un "por favor".

- No pienso pedirle nada a un mentiroso como tú.

Tatsuha no desvió la mirada. ¿Por qué no acortaba la distancia? Se lo decía tan suavemente una voz en su cabeza. ¿Por qué no le decía de una buena vez todo lo que guardaba dentro? Cada sentimiento, cada situación…

Tenía que dar ese primer paso… Estaba tan cerca, tanto que al final no le dejaría irse…

¿Por qué no lo besaba?

Ryuichi se sintió intimidado al ver la dilatación en las pupilas de Tatsuha y la contradicción reflejada en su semblante.

Ambos sentían una especie de lazo magnético que les acercaba cada vez más y más, tan pronto que terminarían chocando de nuevo. Era algo que, también, no querían detener…

Sucedió.

Tatsuha lo tomó por el mentón y se agachó ligeramente para llegar y besar los labios sonrosados del actor. No tardó en profundizarlo y tampoco pasó mucho antes de que Ryuichi correspondiera a él…

El beso se apagó de poco en poco hasta que se convirtió en un pequeño roce entre labios. Tatsuha abrió los ojos y sonrió al ver las mejillas sonrosadas del menor, terminó por acariciar sus labios con los pulgares y se separó de él instantes después.

- ¡Ryu-chan! – dijo una voz algo lejana.

Tatsuha entonces recuperó el sentido y al levantar la mirada, se encontró con una figura casi idéntica a él.

Ryuichi sintió la tensión del mayor y también se giró a verlo.

Ahí estaba Shuichi, aún colgado del brazo de Yuki, y el rubio miraba, casi palideciendo, al hombre casi igual a él.

- Tatsuha… – susurró el rubio, desconcertado a los actores, mientras que en Tatsuha causaba lo más parecido al alivio.


CONTINUARÁ…


N/A.- Lo sé, tardé años u.u… No tengo excusa, también lo admito. Demo… regresé! Debe valer de algo, no? n.nU

Habrán podido ver que los líos comienzan a desenredarse¿qué pasará entre los hermanos Uesugi¿Será que Tatsuha por fin dejará a un lado sus miedos y luchará por lo que ama?

Le doy las gracias a: Zahia-vcl, Sakuma Sonnet, Dark-Lady, Tsugu-chan-nyo, Dark-san86, Cecilia, Iserith, Nohely, Yuki Hiyama, Kisae (me diste miedo T-T, era broma lo de matarme, verdad?), Chibi Thensi, DeMon V, Su-chan y Zuzu.

Todos sus reviews, aunque no lo crean, sirvieron para decir "Basta, Naomi, por ellas es que tienes que continuar aquí, así que arriba". Sin ustedes, mi espíritu nunca habría regresado.

Gracias por todo, en verdad.

Nos seguiremos leyendo más pronto de lo que creen.

Besos,

Naomi Eiri.