Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto


XI


Incluso las piedras talladas se desgastarán y se descompondrán algún día.

Empieza bajo la forma de un presentimiento. Se trata de una intuición, una idea que no nace en el cerebro, sino en las entrañas. De repente estoy, de repente no estoy. Dudo.

Esa es la señal.

La roca ha comenzado a rodar hacia atrás y hacia abajo, no importa cuánto la haya remolcado. No es en mi contenedor por donde empiezo a deteriorarme, sino que es mi espíritu guardado en él el que se agita, el que se remueve confuso, insatisfecho. No importa cuánto haya ascendido, el camino comienza a deshacerse.

Entonces sé que la hora se acerca una vez más. Debo frenar como sea ese impulso que acecha mi existencia y que jala hacia atrás, hacia el vacío.

Vértigo... La hora se acerca.

Miro de reojo su fuerza, su evolución. Espío sus movimientos, procuro que no me vea venir. Advierto cómo el aroma de todo ese poder invade mis sentidos, me embriaga, me atrae. Me deslizo sigilosamente, me acerco cada vez más, mi presa está próxima… Solo un golpe, solo una estocada y lo poseeré, será mío.

Él no lo sabe. Me pide que lo entrene, me pide que lo haga más fuerte y yo no se lo niego, porque sería como negarme a mí mismo. Soy como el escultor que forja su obra ideal, la obra tan perfecta que adquiere vida propia. Sonrío, sonrío con gusto porque yo lo he forjado, lo he hecho para mí y ahí está, lleno de vida.

Y me deleito, me relamo con toda esa vitalidad, con todo ese tiempo que obtendré. Tomaré su cuerpo, tomaré su tiempo y nuevamente le enseñaré al mundo quién soy en realidad. Me verán a salvo de la corrupción física, caerán uno tras otro llevándose la gran pregunta en los labios, mientras yo continúo mi camino, sonriente. ¡A mí esta materia putrefacta no me aflige, nada me corroe ni me desgasta!

Ya no busco el porqué del absurdo, ahora sé que soy mi propia explicación.

Esta maldita sensación… No es la decadencia, no es el final. Al contrario, es apenas el principio. La cuenta regresiva inició su curso y yo mido, lleno de dicha, las horas que me separan del maravilloso ingreso a la perpetuidad.

Mi presa… Néctar y ambrosía. Estoy hambriento de inmortalidad.

De repente estoy, de repente no estoy.

La roca sigue tirando hacia abajo, pero yo soy más fuerte.


Bueno, hoy vuelvo a la normalidad y logré publicar en sábado, espero que la próxima semana no rompa con la costumbre otra vez n.ñ

Como les dije el lunes, ya queda poquito de este fic. Muchas gracias a todos aquellos que siguen leyendo y comentando n.n Nos vemos!