(Momentos posteriores a la despedida de Edward y Bella en Luna Nueva)

Se había ido.

Lo seguí adentrándome en el corazón del bosque, las piernas me temblaban. El rastro de su paso había desaparecido ipso facto. No había huellas, todo estaba en completa calma, ni siquiera podía escuchar el canto de las aves, aun así seguí caminando sin pensar en nada. No podía hacer otra cosa. Debía moverme, buscarlo, porque si dejaba de hacerlo, todo habría acabado.

El amor, mi vida, mi existencia… todo se habría terminado.

Camine hasta que perdí la noción del tiempo, hasta que de pronto tropecé con la raíz de un joven roble que sobresalía del terreno. Fue en ese momento, en que me encontraba patéticamente en tendida en medio del bosque llorando a más no poder que comprendí lo que había pasado.

Edward se había ido, todos los Cullen se habían marchado, no los volvería a ver. No discutiría con Alice por haberse metido en mi guardarropa al encontrar en medio de mi simple y aburrida ropa una blusa azul que ni con todo un mes de sueldo podría pagar o un suéter que solo podría encontrarse en una boutique en Nueva York o protestar cuando insistía en vestirme según sus criterios. No escucharía las bromas de Emmett respecto a que Edward se comportaba como peor que mi papa. Ni ver a Esme tratarme como si fuera uno más de sus hijos. Y lo peor es que entendí que no volvería a estar con Edward, yo podría soportarlo todo si me encontraba al lado de Edward, pero sin el, mi vida carecía de sentido.

Entendí también, que aunque yo solo quisiera morir, tenia a mis padres y por ellos tenia que saber salir adelante. No sabia de donde, pero tenia que sacar fuerzas para poder surgir adelante.

De pronto recordé que jamás le había contado a Edward mis secretos.

Tenia miedo de que pensara que era un fenómeno que me mirara con asco, como yo sabia que las personas me mirarían si supieran la verdad. Por mas que buscará el momento para contarle todo, este nunca se dio. En un principio porque no sabia a que atenerme con ellos y siempre que intentaba darme el valor que necesitaba para explicarle todo ocurría algo, primero la aparición de los tres vampiros nómadas y la posterior persecución por parte de James. Después cuando regrese del hospital y Alice me embosco con lo de la fiesta de fin de año simplemente olvide contarles. Me avergüenzo al decir que tenia miedo, que no sabia como empezar a contar mi verdadera historia, así que solo lo deje pasar. Pero ahora me doy cuenta que tal vez fue lo correcto. Si ellos iban a marcharse hubiera sido un error explicarles la situación. Estos son mis problemas no hubiera sido justo que se vieran involucrados en algo en lo que no tenían nada que ver.

Así que, aunque solo quisiera desaparecer, tenía que seguir adelante, esto no se trataba solo de mí, estaban mis padres, que aunque no sabían nada eran mi familia y lo más importante en mi vida. Además también estaban ellos, los únicos que podían entenderme, aquellos a los que consideraba mis hermanos.

Me levante del suelo, al tratar de ubicarme para encontrar el camino de regreso a casa me percate que ya empezaba a oscurecer. Así que tome mi decisión, seguiría adelante, había demasiadas cosas que me faltaban por hacer.

-¿Mama, estas en casa?-me oí extraña y débil.

-Aquí estoy pequeña. ¿Donde estabas, cuando llegue vi tu camioneta pero cuando subí a buscarte a tu cuarto no estabas?

Al escuchar su voz comprendí que tenia que seguir adelante, no podía hacerles esto a ellos, no se lo merecían.

-Salí a caminar por el bosque, quería estar sola un rato, necesitaba pensar, pero cuando me di cuenta había perdido el camino-pero no te preocupes estoy bien.-agregue al ver el pánico que empezaba a notarse en su rostro.

-Estas segura, no te paso nada, podemos ir al hospital.

-Mama tranquilízate estoy en perfectas condiciones, es mas me caí una sola ves. Pienso que talvez estoy empezando a superar mi torpeza.-esto lo dije para relajar el ambiente, sabia que con eso Renee se distraería.

-Hay bella, eso lo heredaste de Charlie, los dos son uno torpes, ojala lo que digas sea cierto. Ah es cierto, sabes donde deje mi blusa roja, esa que compre como hace dos meses, es que esta mañana la busque y no pude encontrarla.

-Mama-exprese divertida. Ella nunca cambiaria.-tu blusa esta en la tintorería de Port Ángeles, recuerdas que la manchaste con vino.-le comente subiendo las escaleras rumbo a mi recamara.

-Enserio no lo recuerdo.

Cuando Charlie regreso portaba un cara de fastidio a la que Renee no pudo resistirse, persiguió a papa hasta que este aceptó explicarle que pasaba. Nos contó que el teléfono de la estación no había parado de sonar en toda la tarde, nos explico que todos los llamados eran de gente que vivía en la Push, quejándose de la cantidad de fogatas que estaban creándose.

Después marco el número de Billy.

-¡OH!- y en un instante toda su amabilidad en su voz se transformo en irritación-.¿y por que hacen eso?-después de esa pausa su irritación se transformo en molestia.-¿No me digas?-expreso con un notorio sarcasmo.-De acuerdo, no te disculpes conmigo. Solo asegúrate de que el fuego no se extienda.-Después de decir eso colgó.

Nos miro a mama y a mí y al ver que ambas estábamos atentas a la conversación, nos explico.

-Tal parece que algunos chicos en la Push andas revoltosos.-Empezó con su relato.

-¿Por qué?-Pregunto con interés mi mama.

Charlie parecía reacio, como si estuviera incomodo. Se acomodo en el sofá que se encontraba frente al televisor, y poso su mirada en el suelo. Luego respondió con amargura.

-Están celebrando la noticia.-dijo, tomo una profunda respiración y levanto la cabeza enfocando su mirada en mí. Sus ojos mostraban vergüenza.

Al percatarme de su mirada todo encajo. Había una sola noticia que podría generar tal euforia en la gente de la Push.

-Festejan la ida de los Cullen. –Murmure. –Había olvidado que en la Push nunca los quisieron.

En ese instante algo se removió en mi interior, algo comenzó a abrirse camino hacia la superficie, algo que yo no quería enfrentar. Sabia que si lo hacia terminaría llorando frente a mis papas, sabia que no podría soportar el dolor. Así que tuve que recurrir a toda mi fuerza y comencé a explicarle a Renee lo que sabia de la marcha de los Cullen.

-Curiosamente Charlie aporto varios datos, como que en el hospital se comentaba que Carlisle había recibido una oferta de trabajo en un hospital de Los Ángeles y que le había sido imposible rechazarla.

Yo sabía que era mentira, la soleada Los Ángeles seria el último lugar al que ellos irían. También sabía que la historia del traslado era mentira. Pero eso no me ayudaba en lo más mínimo. Estaba llegando a mi limite en cualquier instante me derrumbaría y eso era algo que yo no podría perdonarme. Así que opte por dirigir el tema a los pequeños de la guardería que estaban a cargo de mi mama y después de un minuto retirarme a mi habitación con la excusa de que tenia un examen de algebra a día siguiente. En mi cuarto podría soltar todo lo que tenía en mi interior, podría llorar y desahogarme, así como podría ponerme a pensar que debería hacer a partir de ahora en adelante.

Era más de medianoche y no podía dormir, cuando de pronto una terrible sospecha empezó a crecer en mi interior, me levante y corrí hacia mi escritorio, abrí de un solo movimiento el cajón en que guardaba mis anotaciones y observe.

Todo estaba exactamente igual que cuando lo deje en la mañana. Después mi atención de dirigió al reproductor de música que se encontraba el la repisa, el cual coloque sobre mi cama. Presione la parte superior de la tapa del cd. Se acciono el pestillo y lentamente se abrió.

Estaba vacío.

El álbum que Renee me había regalado por mi cumpleaños estaba en el suelo al lado de la cama, justo donde había caído la noche anterior. Lo levante con manos temblorosas.

No tuve necesidad de pasar ninguna página, podía verlo en la primera. Las pequeñas esquinas metálicas ya no sujetaban ninguna foto. La pagina estaba vacía salvo el texto que yo había escrito debajo de ella:"Edward Cullen, cocina de Charlie, 13 de septiembre"

No tuve necesidad de continuar. Estaba segura que no había ninguna foto.

"Será como si nunca hubiese existido". Esa había sido su promesa.

En algún instante sentí el suelo en mis rodillas y luego en las palmas de mis manos.

Deseaba poder desmayarme. Así ya no podría sentir. Por desgracia eso no ocurrió. Deje salir todo lo que llevaba dentro y en algún momento sentí como me liberaba.

No se en que momento fue. Solo se que en un punto de la noche Edward, Alice y todos los Cullen pasaron a ser solo recuerdo, una experiencia que llevaría toda la vida, toda nuestra historia en Forks seria un aparte. Recuerdos con los que siempre podría contar cuando sintiera que no podía más.

Los Cullen serian mi prueba de que la magia existe. Que aquellos seres que siempre eran representados en las películas de fantasía como monstruos, en verdad no lo eran. Eran diferentes del resto, si, pero no por eso eran monstruos. Eran reales y podían encontrarse en cualquier lugar. Podían ser tus vecinos. O podías toparte con uno en un centro comercial.

Debía seguir adelante costara lo que me costara. No se trataba solo de mí. Todos los días había relaciones que acababan. Yo no podía vivir de mis recuerdos, no podía vivir en el pasado. Mi amor por Edward seria eterno. Pero eso no significaba que no podría volver a enamorarme.

Además estaban ellos. Me había arrebatado a mi maestra. La persona que supo guiarme y aconsejarme cuando todo comenzó. Que me enseño a controlarme, a manejarme y a no odiarme. Ellos habían asesinado a la mujer que consideraba una abuela y estaba segura que no descansarían hasta tenernos a todos bajo su control.

Pero esta vez seria distinto. Estaría preparada.

Utilizaría la marcha de los Cullen como una señal. Había llegado el momento de tomar las riendas de mi vida.

Ahora solo me dedicaría a terminar el instituto y entrenar. Cuando ellos me encontraran las cosas serian muy distintas.

Solo me quedaba esperar.