La calma antes de la tempestad

Eso que dicen que el tiempo pasa sin que te des cuenta es cierto.

Aunque cada movimiento de las manecillas del reloj parecieran eternas.

El tempo transcurre de forma extraña y desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasa. Siempre pasa

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Octubre, noviembre, diciembre y enero pasaron si mayores novedades. Era extraño. Las cosas estaban demasiado tranquilas. Como la calma que precede a una tormenta.

En un principio estar en el instituto resulto ser lo mas difícil. A cada momento tenia la impresión que aparecería Alice comentando sobre una blusa que había comprado es Seattle que había visto me quedaría perfecta. Luego Edward le diría que dejara de intentar cambiarme diciendo que así yo era perfecta. Cuando me encontraba en el comedor estaba segura que de un momento atravesarían las puertas de entrada tal como lo habían hecho el primer día.

Pero por increíble que suene con el paso de los meses el dolor de sus ausencias. Si sus ausencias, porque los extrañaba a todos, hasta Jasper y Rosalie. Como decía con el paso del tiempo, aunque mis sentimientos no habían desaparecido si se habían hecho mas llevaderos. Podía pasar días sin que los recordara. Los Cullen pasaron a formar parte de mis recuerdos. Unos muy fuertes, pero solo recuerdos.

Había forjado una gran amistad con Ángela, si antes éramos amigas ahora esa amistad había crecido 100 veces. Habíamos salido en varias ocasiones a Port Angeles, íbamos al cine, a cenar o aunque suene extraño de compras.; incluso habíamos viajado a Seattle para conseguir regalos en navidad.

Recuerdo que en esa ocasión habíamos quedado de acuerdo en viajar a Port Angeles cuando de pronto se nos unieron Jessica y Lauren, las cuales se autoinvitaron y decidieron que seria mejor ir hasta Seattle argumentando que habría mas variedad para escoger. Para evitarnos problemas con Ángela decidimos aceptar los cambios en los planes.

Si hay una expresión que definiría es viaje es la de diversión. Haber visto a Lauren ser perseguida por un grupo de niñas pequeñas y haber visto a Jessica empapada luego de caer a una pileta no tuvo precio.

Habíamos quedado en que viajaríamos en el Hyundai Accent color blanco de mi mama por ser el auto que menos combustible consumía, Renee había accedido de buena gana a prestarme su auto siempre y cuando se lo regresara con el estanque lleno.

De no ser porque Ángela también viajaba en el auto hubiera abandonado a Jessica y Lauren ni bien llevados 15 minutos de viaje. No lograba entender como podían hablar tanto, estuvieron todo el viaje contándonos sus problemas y quejándose de sus padres y .hermanos

En ese viaje me entere de cosas muy interesantes, de hecho estaba barajando la opción de recurrir a Jessica cuando perdiera las llaves de mi auto, estaba segura que si se lo preguntaba ella sabría donde están. Ya hablando en serio sin ofender a Jessica, pero no entendía en que podía afectarme que su hermano menor hubiera ofertado en facebook dos de sus diarios de vida o que la hermana pequeña de Lauren le hubiera dicho a sus papas que "la-la" que era con el nombre que la pequeña Jenny llamaba a su hermana tenia un "moretón" en el cuello Lugo de haber regresado de su cita co Tyler.

Lo único que comprendí de toda su conversación era que los hermanos menores eran un problema. Era una fortuna que fuera hija única.

Eran recién el mediodía y yo ya quería regresar. Había comprado un par de libros de cocina para Renee los cuales estaba segura que terminaría utilizándolos yo y un set de pesca para Charlie. Además había comprado una chaqueta de cuero de la que me había enamorado aunque no estaba segura si llegaría el día en que la utilizara, un par de jeans, y unas convers rojas.

Acabábamos de salir del MC Donald en el que habíamos almorzado cundo Lauren paso a llevar a unas niñas que estaban conversando. El problema fue que al ser ella más grande empujo a dos niñas y a estas se le cayeron los helados que acababan de comprar. Lauren se negó a comprarles los helados que se habían desperdiciados justificando que no había sido su culpa. Las pequeñas se enojaron y empezaron a atacar a Lauren, esta se asusto y salio corriendo con todas las niñas detrás de ella. Cuando nos recuperamos de shock de ver a 5 niñas de no más de 12 años atacar a una de 18 empezamos a reírnos y decidimos seguirlas. La imagen era una de las más bizarras de mi vida. Ver a Lauren correr como si la persiguiera el diablo y tras ellas a 5 pequeñas no tuvo precio. De pronto Lauren cambio de dirección y se dirigió directamente a nosotras gritando para que la ayudáramos. Con Ángela preferimos alejarnos de ahí, pero Jessica que estaba con un ataque de risa no se percato de nada. Lauren en su carrera paso a llevar a jess que perdió el equilibrio y cayo de espalda. Justo en medio de la pileta que se encontraba a su espalda.

Con Ángela estuvimos riéndonos todo el viaje de regreso. Es mas cuando estaba por entrar a su casa me confeso que había grabado el "incidente de Seattle" que era como había definido al espectáculo y que después me lo enviaría

Con el paso de las semanas ocurrió algo sin que yo me percatara de ello.

De pronto me encontré teniendo una gran amistad con Jacob Black. Es más de pronto me sorprendí considerándolo mi mejor amigo.

Todo comenzó poco después de iniciado el mes de enero.

Me encontraba conduciendo de regreso a casa luego de salir del instituto. Hoy había sido un día especialmente difícil. Había tenido una pésima noche, luego de tener un sueño o pesadilla recordando mi último cumpleaños; no había logrado olvidarlo en todo el día. Estuve co mi mente en el pasado todo el día. Es mas no sabría decir de qué trataron la mitad de mis clases.

Una frase se repetía en mi mente. "como si nunca hubiese existido"

Era una mentira, ellos si existían, eran reales.

De pronto me detuve en plena carretera. Golpee la cabeza contra el volante en un intento por despejar mi mente. Me mantuve inmóvil durante algún tiempo. No lograba entender que me pasaba.

Al cabo de unos minutos me reí sin ganas. Lo había entendido. Todavía lo amaba. Eso no era justo. Yo quería mi vida.

La verdad no sabia que era peor. Vivir como la hacia ahora, recordando algo que no volvería y que solo me hacia daño. O vivir como pase el último tiempo en Phoenix.

Necesitaba distraerme. Tenia que lograr olvidarlo a el y a Phoenix.

El problema es que no había nadie a quien contarle mis problemas sin acabar en un manicomio.

Mire fijamente a través del parabrisas durante un buen rato y parecía que mis pensamientos no querían cooperar era como si se movieran en cámara lenta. No conseguía hacerles llegar a ninguna parte.

Detuve el motor, que gruñía de forma penosa y salí afuera. A enfrentarme a la llovizna.

Pronto el agua fría se entremezclo con mi pelo y se deslizo por mi rostro. Eso era lo que necesitaba. Al fin pude aclarar mi mente.

Reconocí el lugar donde me encontraba al cabo de un minuto de observación. Me había detenido a mitad de la calle que se encontraba al norte de la avenida Russell. Estaba justamente frente a la propiedad de los Cheney, de hecho mi chevy estaba bloqueando el acceso a su casa. Sabía que debía marcharme, poner en marcha mi auto y regresar a casa. Si no la hacia pronto alguien se daría cuenta que me encontraba vagabundeando y se lo informaría a Charlie.

Inspire profundamente mientra me alistaba a regresar a casa cuando un cartel en el patio de los Marks llamo mi atención. Era solo un gran trozo de cartulina inclinado contra su buzón con unas letras color negras disparejas que deberían pertenecerles a un chico de no más de 15.

A veces dios si existía.

Yo necesitaba una forma de distraerme y justamente aparece en mi visión ese cartel. Tenia que ser una señal.

No sabría decir si fue une coincidencia o no. Es mas lo ignoraba- pero me parecía una sandez creer que las motocicletas desechas de los Marks que se encontraban con un cartel que decía "se venden tal como están" estuvieran predestinadas a servir a algún propósito superior por el hecho de estar allí, justo donde yo necesitaba que estuvieran.

Aunque tal vez no fuera ninguna voluntad divina, sino simplemente que existían millones de maneras de arriesgarme y solo necesitaba mantener mis ojos bien abiertos.

Esto era lo que necesitaba. Temeraria y entupidas. Esas habían sido las palabras que había ocupado Charlie para describirlas. Su trabajo como jefe de policía era bastante tranquilo comparado al de las grandes urbes como Seattle o Phoenix, pero los accidentes de trafico eran los que le ocupaban mas tiempo. Este tipo de eventos nunca escaseaban en un lugar donde se sucedían largos tramos mojados de carreteras que se retorcían a través de un continuo bosque acumulando ángulos muertos uno tras otro. La gente evitaba esos lugares, con todos aquellos camiones transportando madera. Las excepciones a la regla eran las motos. Charlie dacia que había visto demasiadas victimas la mayoría jóvenes en esos accidentes. Recuerdo que antes de cumplir me hizo prometerle que nunca me montaría en una.

Tenia que tomar una decisión y tenia que tomarla ya.

Pronto me encontré tocando el timbre de la puerta principal de los Marks.

Me abrió uno de los chicos, creo que era el estudiante novato. No recordaba su nombre.

-¿Bella Swan?-pregunto sorprendido.

-¿Cuánto quieres por una moto?-indique con mi brazo en dirección a su jardín.

-¿Hablas enserio?-pregunto sorprendido.

-Por supuesto.

-No funcionan.

-¿Cuánto valen?-pregunte empezando a irritarme, bastaba verlas para saber que no funcionaban.

-Si de verdad quieres una llévatela. Mi madre ha dicho que las saque para que la recojan junto a la basura.

-¿Estas seguro?

-Claro, ¿quieres hablar con mama?

-No, esta bien, te creo-era mejor no implicar a ningún adulto, así las probabilidades de que se enteraran Charlie o Renee eran menores.

-¿Quieres que te ayude? Pesan bastante.

-Gracias pero solo necesito una.

-Mejor te llevas las dos, así puedes aprovechar las piezas de ambas.

Pronto me encontré con dos motos en la parte trasera de mi camioneta. El problema es que no sabia que hacer con ellas. No podía regresar a casa con ellas a Renee le daría un ataque y Charlie me castigaría de por vida.

Me encontraba pensando si llevárselas a Dowling para que las arreglara. El problema es que eso me saldría muy caro. Para eso mejor me compraba una moto nueva.

De pronto recordé cuando Charlie me había regalado mi camioneta mis preocupaciones habían sido inútiles, a pesar de ser un auto antiguo jamás me había dado ningún problema. Jacob Black lo había mantenido en buena forma mientas mientra le pertenecía a su padre….

Ahí estaba. Eso era lo que tenía que hacer.

Jake resulto ser un excelente mecánico. En un principio se había mostrado sorprendido con mi visita. Pero se mostró encantado con el desafío de reparar las motos. Como se había negado a permitir que yo le pagaría por los arreglos quedamos que yo pagaría por las piezas y las motos serian una pare el y otra para mi.

Pronto me encontré pasando casi todo mi tiempo libre en la Push.

Jake era alguien con el que me era muy fácil estar. Había días en que nos quedábamos en casa haciendo los deberes y otras en las que nos dedicábamos a trabajar en las motos.

Yo pensaba que manejar una moto me seria difícil, pero con ayuda de Jake resulto ser bastante fácil. Pronto nos encontrábamos andando en moto por la Push como si anduviéramos en moto, era una suerte que aquí nadie me conociera.

Pero la vida no siempre es fácil.

De un momento a otro Jake comenzó a evitarme, de hecho fue desde que regresamos de ver una película en Port Ángeles. No contestaba mis llamadas ignoraba los mensajes que le dejaba. Parecía que no quería verme.

Jake era mi mejor amigo. Era mi sol personal. No podía simplemente dejarlo ir. Mi confianza en el era completa, es mas en mi mente me encontraba barajando contarle mi "secreto" por definirlo de alguna forma. Lucharía por mantener a mi mejor amigo.

A la mañana siguiente me dirigí a primera hora a la reserva. Solucionaría ese problema ahora mismo. Cuando lo encontré me sorprendí al ver el cambio que había tenido en las ultimas semanas, desde la ultima vez que lo vi.

Había rapado su lustrosa su cabello y ahora su cabeza era cubierta por una fina y lustrosa capa color negro. Las facciones en su rostro también habían cambiado, se mostraban duras y tensas, las que le corresponderían a una persona de más edad. El cuello y los hombros también eran diferentes, más gruesos. Las manos con las que aferraba el marco de la ventana parecían enormes, con los tendones y las venas marcados aun con su ton cobrizo de piel. Pero los cambios físicos eran insignificantes…

… era su expresión la que lo convertía en alguien irreconocible. La sonrisa franca y amistosa había desaparecido, como su cabello y la calidez de sus ojos oscuros había mudado a un rencor perturbador. Ahora existía una oscuridad en Jacob. Había hecho implosión, como ni sol.

-¿Jacob?-susurre.

Solo se limito a mirarme. Sus ojos reflejaban tensión y enojo.

Comprendí que no estábamos solos. Los otros cuatro del grupo se hallaban detrás de el. Todos eran altos y de piel cobriza, el pelo rapado casi completamente. Podían haber pasado por hermanos, apenas pude reconocer a Embry. La sorprendente hostilidad que todos reflejaban en los ojos acentuaba aun más el parecido.

Todos, salvo Sam, era el de mayor edad y les sacaba varios centímetros. El tenía un rostro sereno y seguro.

-¿Qué quieres?-inquirió Jacob. El resentimiento de sus facciones iba en un evidente aumento. Vale estaba empezando a enojarme.

-Hablar contigo-respondí intentando serenarme.

-Adelante-mascullo entre dientes. Su mirada era despiadada. Nunca imagine que podría mirar a alguien así y mucho menos a ni. Dolía con una sorprendente intensidad.

-¡A solas!- sisee con voz cada más fuerte.

Miro a Sam y mascullo algo de lo que estaba segura no era castellano ni ingles ni francés por lo que supuse era quileute. Todos los demás ingresaron a la casa de Jacob.

-De acuerdo.

Su rostro se mostró un poco mas tranquilo cuando los demás desaparecieron tras la puerta.

Empecé a caminar hasta dirigirme a una hilera de árboles.

-Que te pasa-pregunte de pronto.

-No te lo puedo decir-contesto luego de un minuto.

-Creí que éramos amigos-murmure tensa.

-Lo éramos.

-¿Quieres que acabemos con nuestra amistad?-pregunte en un susurro.-No te entiendo. Es por Sam el te obliga.

-El no tiene la culpa-sus palabras salieron a toda prisa, como en un reflejo.

-Entonces, ¿a quien debería culpar?-replique frustrada. Esta conversación no estaba sirviendo de nada.

Esbozo una media sonrisa, funesta y esquinada.

-No quieres saberlo.

-Me estoy cansando-conteste molesta.-Quiero saberlo, y quiero saberlo ya.

-Tú lo pediste-mascullo. El odio era tan notorio que empezaba a asustarme.-Si quieres culpar a alguien, ¿Por qué no culpas a esos mugrientos y hediondos chupasangre que tanto te gustan?

Tengo que admitirlo eso me tomo por completo con la guardia baja. Los Cullen se habían ido. Que podían haber hecho para que el rostro de Jacob mostrara tal furia. No podía creer que había oído bien.

-No se a que te refieres-pude contestar al fin.

Enarco una ceja con incredulidad.

-Lo sabes perfectamente-contesto con un evidente sarcasmo.

-No me dirás que crees en esas historias que me contaste verdad-pregunte. No lo entendía el no creía en eso. A demás porque ahora. Ellos no estaban aquí.

-Debo admitir que resultaron mucha mas cierta de lo que pude imaginar.

-¿De que tienen la culpa?-pregunte por fin.

-De existir-mascullo.

-Esto es ridículo Jake –le conteste.

-Mut bien –contesto. Respiro hondo y continuo.-No voy a discutir contigo. De todos modos no importa. El daño esta hecho.

-¿Qué daño?

Permaneció impávido cuando le grite.

-Regresemos. No hay nada más que decir.-Empezó a caminar dejándome atrás.

-Quieres que ya no nos veamos. Eso es lo que quieres.-el no se volvió

-Hoy me encontré con Quil-grite a su espalda.-eso hizo que detuviera sus pasos y se diera vuelta. Su expresión era triste.

-¿Recuerdas a tu…?

Pero cuando estuve apunto de continuar ocurrió algo que yo no esperaba. Esto era lo ultimo que me imaginaria. De pronto se escucho el sonido de una canción. Yo sabía a quien le pertenecía. De hecho había utilizado esa canción para sus llamadas porque era perfecta. Cuando la conocido estaba tan perdida es si misma. No sabía como combatir la presión de estar a la altura de sus padres que supe que era la canción para ella. Las letras "lo único que quiero hacer / es ser mas como yo y menos como tu" expresaban perfectamente su situación.

No había esperado recibir esa llamada.

Esa fue la primera señal. Las cosas estaban empezando a moverse aunque en es entonces no lo supe.

Sentí la mirada de Jacob fija en mi. Parecía que mi sorpresa no había pasado desapercibida.

Ni siquiera alcancé a saludar. Cuando conteste lo primero que pude percibir fue:

-¡Bella, tienes que ayudarme! ¡No se que hacer!

Esas palabras bastaron para que todo lo demás desapareciera. Los Cullen. Edward. Jacob. Todo.

-Nessie, ¿estas bien? ¿Qué pasa?

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