CAMBIOS
En toda la ciudad las hojas de los árboles estaban cayendo; sin embargo, para los ciudadanos eso no era incómodo en lo absoluto, pues aquello sólo daba un color especial al paisaje y estar ahí bajo ese ambiente contribuía mucho a que se disfrutara más de los distintos momentos del día, asimismo sentir al aire rosando el rostro, por cierto un tanto frío por las tardes, era verdaderamente relajante y es que todos sabían que ya se estaba entrando al otoño.
En el jardín de un amplio templo, un joven de 17 años de edad se encontraba recostado en el muro que dividía a aquel lugar del exterior. Él estaba observando las nubes en el cielo, eran aproximadamente cuatro de la tarde y en aquel preciso instante nada le preocupaba, es más sentía gran paz interior y ésta se mezclaba perfectamente con aquel ambiente… el joven se encontraba ahí porque en ese momento estaba descansando y se lo merecía pues acababa de lidiar con situaciones muy complicadas, los meses transcurridos en aquel lugar no resultaron ser muy acogedores y es que entre clases, entrenamientos y estudios realmente no podía darse el lujo de tener momentos como aquel, en donde por al menos un par de horas nada, absolutamente nada tenía importancia. El joven creía que a pesar de haber tenido meses muy complicados, todo le había salido bien, se sentía muy satisfecho con los resultados, y es que los entrenamientos en el templo en el que ahora se encontraba eran tremendamente agotadores; no era para nada sencillo lidiar con tanto trabajo pues eran largas horas las que había pasado en clases con los maestros, muchas más estudiando individualmente en la biblioteca y otras más que había decidió usarlas para practicar. Pero ahí estaba él, disfrutando de un corto tiempo a solas y sin preocupaciones. Sí, definitivamente nada podía opacar aquel momento, se sentía orgulloso de sí mismo ya que a lo largo de estos cuatro años en muchas ocasiones quiso darse por vencido cuando creía que ya no aguantaba más, incluso en muchos otros momentos realmente tenía la certeza de que fracasaría, pero nada de eso pasó para su sorpresa, siempre sacaba fuerzas de donde sea y terminó resultando que todo aquel esfuerzo que él le ponía, a veces sobre humano, sí surtió efectos a la larga y ahora se daba cuenta de ello. Haciendo memoria de todos los templos a los que asistió notó que siempre acabó las lecciones con gran éxito y sus maestros, poderosos hechiceros, lo felicitaban constantemente y le decían que él constantemente demostraba ser mucho mejor de lo que ellos mismos creían. Él sonreía ligeramente cuando recordaba todo lo que sus maestros le decían, las felicitaciones de todos después de cada examen y las expectativas que ellos tenían en él en cuanto por fin terminara sus estudios, eran realmente halagadoras. Sin embargo, él no podía dejar de lado el hecho de que el paso del tiempo ciertamente lo había cambiado, ya no era más un niño, ahora con 17 años, se había convertido en una persona muy tenaz, responsable y madura y sabía que al salir de ahí tendría que asumir sus responsabilidades con su Clan. Todos se sorprendían por eso, pues a su edad demostraba tener el temperamento de un adulto, se comportaba así y siempre asumía toda actividad delegada como algo de vital importancia, por lo que siempre era responsable al momento de desarrollarla. Todo aquel tiempo transcurrido lo habían cambiado, sí… y él se daba cuenta de ello con toda claridad, ahora se sentía completamente preparado para asumir las responsabilidades como jefe de su Clan con suma dedicación. Ya sólo quedaban dos templos más para acabar con sus entrenamientos y con este largo viaje, luego regresaría a casa y por fin volvería a ver a su familia después de tantos años… ciertamente siempre tenía noticias de cómo iba todo por casa, pero eso era cada seis meses, pues las reglas del viaje eran claras al respecto y no se permitía que los estudiantes tuvieran contacto continuo con sus familias, pues lo que se buscaba era evitar posibles sentimientos de debilidad en los estudiantes. Es por ello que él contaba con la posibilidad de comunicarse cada 6 meses con su familia por teléfono, pero sólo por media hora, por lo que cada vez que llamaba debía hablar rápido y ser preciso tanto para contar como preguntar. Ahora a menos de un año de volver a Hong Kong se sentía verdaderamente ansioso, y se había propuesto culminar sus estudios siendo considerado el mejor alumno. Claro, para ello debería demostrar que lo es en el último templo, que es en donde coincidirá con otros alumnos que han demostrado ser igual de fuertes que él. Será una competencia continua en la que los que se encuentren ahí deberán aplicar todos los conocimientos adquiridos durante sus años de viaje en los distintos Templos visitados y si no demuestran ser lo suficientemente fuertes serían descalificados para competir en una pelea final, conocida como el "combate final"; el que cual se llevaría a cabo entre los dos alumnos más sobresalientes. Pelea que decidirá cuál de los dos es el más poderoso y será presentado como tal en la graduación. Con toda sinceridad desconocía completamente si existían alumnos muchos mejores que él, claro nunca creyó ser mejor que otros pero sí sabía que al menos lucharía con todas sus fuerzas por ser ese primer puesto… La razón del porqué de su desconocimiento de si habían alumnos más fuertes que él parte de que los maestros jamás comparaban a los estudiantes entre sí, es decir, las reglas eran claras al respecto y éstas prohibían que los maestros hicieran comparaciones entre alumnos. Pues el hacerlo era considerado como poco ético, ya que era, de algún modo, hacer que se generara soberbia en los estudiantes con gran potencial. Si constantemente los comparaban los estudiantes más fuertes crecerían creyéndose invencibles y los no tan fuertes probablemente se sentirían desalentados y poco útiles, y eso no era aceptado pues la filosofía a la que se apunta era dejar que los alumnos aprendieran a competir contra sí mismos, y que siempre se sintieran incentivados a ser mejores. Además, los maestros también tenían prohibido mencionar el desempeño de otro alumno…
Por otro lado, ciertamente estaba el hecho de que cada templo contaba con un grupo de ocho estudiantes, sean hombres o mujeres, los cuales eran separados en dos pequeñas comisiones de cuatro alumnos, estas pequeñas comisiones casi no se veían salvo en las comidas o en las reuniones de los sabios con todos los alumnos; además, el hecho de que hubieran mujeres en un templo, como parte del grupo, dependía bastante del tipo de estudios que se impartieran, pues en algunos la enseñanza era más de tipo mixto y en otros templos la enseñanza era clasificada específicamente sólo para hombres o sólo para mujeres. Sin embargo, en este templo en el que el muchacho se encontraba la clasificación era sólo para hombres y él tenía tres compañeros de comisión, uno que era de Escocia, otro de China, pero de una región distinta a la suya, y el otro de Rusia. Los cuatro que compartían una misma cabaña se llevaban bien, habían aprendido muy bien a lidiar entre sí, y eran solidarios los unos con los otros, pero había un hecho verdaderamente extraño y era que ninguno sabía el nombre real del otro. Desde que se entraba al entrenamiento base, después del entrenamiento preparación que era opcional, se le asignaba a cada estudiante un nombre que lo identificaba con el resto de sus compañeros a lo largo de todos los años de estudios y esto era aplicable a todo aquel que deseaba iniciar sus estudios en los Templos, sólo los maestros conocían los verdaderos nombres de los alumnos, y nadie debía revelar su verdadero nombre ante los demás. Esta medida era para evitar que hubiera sentimientos de desigualdad o de envidia, pues algunos alumnos venían de familias más conocidas o renombradas que otros. Siendo así que para evitar que entre ellos se creen prejuicios por el origen que se pudiera tener, era que esta medida se había impuesto. Y sí era eficaz ya que así no se debía de luchar por hacer quedar bien al nombre de la familia, sino que luchabas por demostrar que eras realmente bueno por ti mismo y no por el apellido que pudieras tener. Siendo así que el joven del que venimos hablando desde hace un momento era conocido por todos como LIANG. Absolutamente todos se referían a él haciendo uso de esta denominación y su nombre real sería revelado sólo el día de la graduación.
Liang se encontraba observando cómo el cielo cambiaba de color lentamente cuando en aquel momento, uno de sus amigos de la comisión que también era chino conocido como Bao- Tian, comenzó a pasarle la voz a lo lejos, cerca a la cabaña donde ellos se hospedaban. El joven al notarlo se puso de pie y fue hacia allá, al llegar Bao- Tian, dos años mayor que él, le dijo:
- Liang, te buscaba porque me acaban de informar que mañana temprano partes para el nuevo templo y el maestro Chew me dijo que te informara que fueras a su oficina para que te informe personalmente del lugar en donde queda el siguiente templo.
- Gracias, en este mismo momento iré a su oficina- el muchacho comenzó a avanzar cuando en eso volteó y le pregunto- y tú ¿ya sabes a dónde irás?
- Sí, me han designado un templo en Korea del Sur
- Oh vaya… bueno ya conversaremos más cuando regrese de ver lo que desea decirme el maestro Chew
- Sí claro… nos vemos en un rato
El muchacho, se volteó y se dirigió a la oficina donde se encontraba el maestro Chew. Este Maestro, era muy famoso en China y era la mano derecha del Sabio mayor de ese Templo. Cuando llegó a su puerta tocó y desde el interior se escuchó una voz
- Adelante
- Buenas tardes- Liang saludó con mucha educación, no miraba a los ojos al maestro al hacerlo- ¿me mando llamar?
- Así es, pasa y toma asiento…- el joven hizo lo indicado- Bueno te mandé llamar porque quería informarte personalmente que acaba de llegar la designación de tu nuevo templo. En esta ocasión te tocó ir a Europa, específicamente a Inglaterra, allí realizarás tu penúltimo viaje de peregrinación, en un templo verdaderamente ancestral y reconocido. Seguramente has escuchado hablar de él, su nombre es "Edrick Quartermane"
- Sí, vi su nombre en varios libros de historia y por lo que leí es el templo donde desde la antigüedad se han llevado a cabo muchas investigaciones sobre la tele transportación humana y de objetos…
- Así es…y como debes haber leído también, de ahí salieron muchos hechiceros de oriente muy poderosos, así como también muchos otros que por su gran potencial pero poca preparación mental han terminado volviéndose locos o hechiceros muy oscuros… Y ese es uno de los motivos por los que te cité. Lo que sucede es que deseo decirte, aunque asumo que algo debes de saber al respecto, que los templos de Europa son distintos a los de acá y es muy probable que te cruces con alumnos muy poderosos, pero no todos son buenos Liang, muchos serán estudiantes con una gran inclinación por la magia oscura, que en su afán de demostrar sus grandes poderes pueden hacerte daño o intentar hacerlo, a muchos no les importará para nada dañarte con la finalidad de obtener algún beneficio. Con toda honestidad no deseo que eso suceda, por lo que recuerda estar siempre preparado para todo y recuerda que ante todo tú has sido educado para mantener el equilibrio mental, espero que sepas manejar tus emociones si se presentase alguna situación incomoda…
- No tenga duda de que así será maestro Chew
- Lo sé… te conozco lo suficiente como para saber que tu alma es pura Liang, por lo mismo no desearía que se manchara o se pervierta… hay muchos estudiantes que se dejan engatusar por esas habilidades. Pero créeme que practicar ese tipo de hechicería no te traerá nada bueno… no te confíes, trata de estar en constante alerta pero siempre en paz… y aprovecha la oportunidad que tienes de haber sido elegido para llevar a cabo tu entrenamiento en "Edrick Quartermane" no muchos pueden entrar ahí, pero tú has demostrado ser capaz de lidiar con los estudios ahí impartidos y las exigencias requeridas
- Gracias por las recomendaciones Maestro y no se preocupe que estaré siempre alerta a todo.
- De nada Liang…es lo mínimo que puedo hacer por ti…y como te dije no te confíes por la calificación que tiene, es de enseñanza mixta pero encontrarás muchas cosas que te sorprenderán en demasía, escuché que también muchas muchachas que estudiaron ahí han terminando siendo alumnas verdaderamente despiadadas al contar con la habilidad de tele transportación que aprenderás a manejar… Bueno, eso era todo lo que te quería decir y de paso deseo volver a felicitarte por tu desempeño en el templo… realmente ha sido un honor tenerte como alumno has demostrado estar más arriba de lo esperado. Serás muy poderoso si te lo propones Liang… pero no olvides que el poder viene atado a la responsabilidad y humildad. Estos son tus resultados- el Maestro le enseñó un papel y él vio que decía primer puesto y sobresaliente. Sonrió y dijo
- Sí maestro, no permitiré que esos valores se opaquen… y pues aprovecho para decirle que para mí también ha sido un gran honor tenerlo como instructor, usted me ha enseñado mucho de lo que sé ahora. Siempre le estaré agradecido Maestro Chew- el aludido sonrió y luego dijo
- Gracias… Bueno eso era todo joven Liang, ha sido un verdadero gusto, y si no tiene algo más que decir puede retirarse
- Eso es todo lo que tengo que decir por ahora, y gracias nuevamente- el joven se puso de pie y tras hacer una ligera reverencia se encaminó a la puerta de la oficina para salir, cuando la abrió su Maestro agregó
- Buen viaje Liang…
Liang ni bien salió del despacho del Maestro se dirigió directamente a la cabaña compartida, al llegar abrió la puerta y entró, en ella sólo se encontraba Bao-Tian, que estaba recostado en su cama leyendo un libro, en cuanto lo vio entrar lo saludo y le preguntó
- ¿Qué tal te fue con el Maestro Chew?
- Bien, sólo quería darme un par de recomendaciones antes de partir
- Oh ya veo… y ¿a dónde irás ahora?
- Iré a Inglaterra…
- No me digas que te enviaron al "Edrick Quartermane"- al decir eso tenía los ojos muy abiertos por la sorpresa
- Así es…- Liang tenía una gota en la nuca como muestra de que para él no era la gran cosa
- Como lo puedes tomar tan tranquilamente… ¡Liang! Has sido designado al mejor templo de Inglaterra… ¡EL MEJOR!... yo estaría realmente muy feliz…
- Bueno, sé que es un templo de gran reconocimiento pero vamos tampoco es para tanto…
- Cómo que no es para tanto… te estoy diciendo de que es EL MEJOR TEMPLO DE INGLATERRA… ahí fueron los grandes hechiceros contemporáneos y es ahí donde se realizan estudios de ¡tele transportación! Según lo que leí todos los que entran ahí salen sabiendo mucho de esa materia y hay quienes llegan a dominarla… algo que por lo que noté en ti estas en capacidad de aprender
- Vamos Bao-Tian… ya deja de decir eso que me haces sentir un poco nervioso
- Lo siento, no fue mi intención… es sólo que me alegro mucho por ti… wow… EDRICK QUARTERMANE… qué emoción…
- Sí lo sé y te lo agradezco mucho
- ¡De nada hombre!... lo único que me da pena es que ahora nos separaremos…hemos coincidido en dos templos seguidos y ahora ya quien sabe cuando nos volvamos a encontrar… yo por Korea y tu por Inglaterra…
- No seas pesimista…es probable que nos volvamos a ver en el último templo
- Sí, quizá sí… por eso me esforzaré mucho para poder ir al gran "Sergey Kuznetsov"
- ¡Sé que nos veremos allá! Tú también has demostrado ser poderoso y hemos competido en muchas ocasiones, lo que te falta es tener más decisión al momento de atacar, algo que se supera con un mayor entrenamiento… y además el templo en Korea al que has sido asignado también tiene gran renombre, yo leí mucho sobre él y cuando fui… confirmé que no por nada decían que era el mejor templo del agua… realmente aprendí mucho en "Dak- Ho" así que cuando vayas estoy seguro que tú también aprenderás bastante sobre el dominio del elemento del agua en todas sus formas…
- Eso espero, igual me voy a esforzar bastante…bueno ¿tú cuándo fuiste ahí?
- Fui ahí antes de que coincidiéramos en el anterior templo y te puedo decir que realmente me ha servido grandemente el entrenamiento que recibí, siempre me sentía atraído por esos temas y haberlos estudiado me ayudó bastante a entender las propiedades y el manejo de dicho elemento.
- Yo también aprenderé mucho ¡lo prometo!
- ¡Así se habla! Debemos esforzarnos mucho
- Por cierto, crees que Pyotr haya llegado ya a Brasil
- Partió hoy en la mañana, es probable que ya haya llegado. Lo que no sé es si ya llegó al templo, porque según lo que leí "Berinaldo Karayan" se encuentra en uno de los bosques inhóspitos de allá y ¿Sabes lo que me causa intriga?
- ¿Qué?
- ¿Cómo hará para adaptarse a las altas temperaturas de Brasil? No olvidemos que Pyotr viene de Rusia…
- Tienes razón… no me había puesto a pensar en ese detalle…pero esperemos que se adapte con tranquilidad
- Sí, esperemos que así sea, porque sabemos muy bien que él tiene un carácter muy fuerte, así que ojalá no tenga roses con los demás compañeros… y con lo poco que le gusta sentir calor… bueno sólo esperemos que no se irrite
- Si… sino pobres compañeros, aunque debemos reconocer que Pyotr se portó bien con nosotros…oye Liang, sabías que Kenner fue enviado a Italia
- Sí, me comentó de eso anoche, lo mandaron al "Zado Burnello"… es un templo bastante respetable
- Sí, creo que Pyotr estuvo ahí hace un año y medio me dijo que la enseñanza es bastante fuerte… sobre todo porque más que entrenarte físicamente trabajan con la mente. He conversado con bastantes alumnos que salieron de ahí y me han dicho que se centran mucho en el manejo de la lógica. Te enseñan a resolver problemas complicados sólo usando el ingenio… creo que yo no podría con un tipo de educación así, no es que sea bruto, pero sé que suelo ser más equilibrado, no soporto sólo dedicarme a estudiar lógica
- Pero ha de ser bastante útil ese tipo de entrenamiento, al parecer sencillo, pero si lo piensas mejor, se pueden obtener muchos beneficios. Sólo con el uso de la lógica podrías llegar a conocer un movimiento de un contrincante…
- Eso sí, pero no lo subestimo, no ha de ser sencillo salir ganando en ese templo…
- Ni yo, creo que sería muy complicado obtener un reconocimiento…
Ambos jóvenes se la pasaron largas horas conversando de los templos que habían visitado durante su viaje de peregrinación, asimismo, hablaron de aquellos otros que les gustaría conocer pero que no habían tenido la oportunidad de visitar. Liang le comentó que pensaba terminar el viaje y que luego de la graduación, vería cómo hacer para visitar ese templo Italiano y el templo Alemán… a éste último era sumamente difícil entrar siendo apenas estudiante de primer nivel, para poder entrar tenías ya que estar graduado y ser verdaderamente bueno… Luego de una larga charla Bao- Tian se quedó dormido, pero Liang no podía conciliar el sueño, pues durante toda la conversación sostenida con su compañero de cuarto había dejado de lado aquellos pensamientos que le generaban una ligera angustia, pero ahora que ya no estaba conversando y tenía tiempo para pensar, esos pensamientos lo volvieron a invadir y comenzó a sentirse nuevamente preocupado, pues debía reconocer que el hecho de que dentro de poco conocería uno de los mejores templos occidentales y oscuros lo ponía nervioso. No se sentía asustado, sino que se sentía un poco tenso pues no sabía qué le depararía el destino durante el tiempo que debería permanecer allá… Sin embargo, era cierto que desde que entró a su viaje de peregrinación y leyó sobre el templo "Edrick Quartermane" sintió una gran intriga y que siempre quiso asistir estudiar ahí… y ahora estaba sólo a unas horas de encaminarse para allá… Además, otra de las cosas que lo tenían un poco pensativo era el hecho de que iría a Inglaterra y eso le había hecho recordar algo de su infancia… a un amigo inglés que en su momento le causó una serie de contratiempos, a él y a ELLA, la niña cuyos ojos tenían una magia especial… Sí, ya era mucho el tiempo en el que Liang no pensaba en esa muchacha, esa hermosa niña de ojos verdes, a quien tanto había querido y a quien no le fue fácil olvidar… el rostro de esa muchacha comenzó a formarse en su mente e inevitablemente se comenzó a sentir feliz… pero de pronto imaginó que ella ya no tendría ese rostro, que al igual que él era probable que ella hubiese cambiado después de todos esos años transcurridos, entonces se puso a pensar en cómo es que se vería ella ahora… pero en eso ante la perspectiva de que ella estaba volviendo a entrar en su cabeza, la sacudió y prefirió echarse a dormir poniéndose ligeramente rojo, él no debía pensar en ella, no podía eso sólo lo distraería… por ello comenzó a poner su mente en blanco y tras unos minutos se quedó profundamente dormido.
BRIVE- LA-GAILLARDE – FRANCIA
Al interior de una habitación perfectamente ordenada y limpia se encontraba una hermosa muchacha que caminaba de un lado a otro, ella era de tez pálida con el cabello largo, lacio y rojizo, los ojos de color celeste y un rostro bastante delicado, con unos labios rosados y la nariz muy fina. Era muy linda pues tenía una mirada angelical y tierna, era delgada y alta y aunque no era voluptuosa estaba bastante equilibrada para sus casi 17 años. La muchacha se encontraba visiblemente ansiosa, al parecer esperaba que alguien viniera en cualquier momento a tocarle la puerta… De tanto en tanto se acercaba a la ventana de su habitación que daba al patio de ese lugar, ahí se encontraban sentadas un grupo de muchachas, que conversaban y reían alegremente mientras comían frutas, ella las observaba con cierto gesto de incredulidad pues le sorprendía mucho que estuvieran tan tranquilas cuando ese mismo día les entregarían a todas el resultado obtenido en el templo "Lorian Médéric" lugar muy conocido en el mundo mágico por ser considerado uno de los mejores centros de elaboración de trajes mágicos. Estaba catalogado como un Templo de enseñanza exclusivamente femenina y lo característico, y a veces extraño, de éste sitio era que las alumnas aprendían a coser trajes con telas e hilos elaborados ahí mismo, pero además, las estudiantes debían aprender a crear trajes con magia, es así que ellas debían transmitir poderes mágicos a los trajes mediante una serie de conjuros, y dicha transmisión era hecha mediante el uso de instrumentos musicales especiales, se debía tocar alguna melodía en particular para así transmitir el poder deseado al traje. Para ello, las alumnas ya debían de haber aprendido exitosamente el manejo de estos instrumentos en algún otro Templo antes de ingresar a éste, pues si no contaban con ese conocimiento nada podrían hacer allí. Ciertamente la exigencia era muy fuerte, pues elaborar hilos y tratar telas comunes y corrientes para volverlas especiales y aptas para la transmisión no era una tarea sencilla; sin embargo, eso no era nada comparado con la costura y la subsiguiente transmisión de poderes haciendo uso de los instrumentos musicales. Pues lo que en realidad se debía buscar era que quien usara el traje no sólo se vistiera sino que también tuviera una protección mágica dependiendo del tipo de actividad que la persona realizara, es por ello que si ésta debía trabajar con fuego lo primordial del atuendo era que no se quemara aún a altas temperaturas y que mantuviera a la persona lo suficientemente fresca como para no deshidratarse por las intensas temperaturas; lo mismo se debía buscar si la actividad a la que se dedicara el usuario del traje estaba relacionada con el agua, pues en ese caso quien lo usara nunca debería mojarse…
Es debido a ello que eran muy pocas las personas que conseguían realmente volver al traje prácticamente invencible, se requería de una gran concentración y de un amplio conocimiento previo muy especializado de lo necesario para poder transmitir magia a la vestimenta elaborada, pues un traje bien elaborado podía significar a veces la victoria de alguien que peleaba, ya que a veces evitaba que los hechizos lanzados no tuvieran los mismos efectos que tendrían si se usara un traje común y corriente. Era por ese motivo que la muchacha se sentía muy nerviosa, no sabía qué tal le había quedado el atuendo que ella elaboró como pieza final de calificación. Ciertamente, ella dominaba bien a los instrumentos chinos y occidentales que había aprendido a tocar de una forma especial en dos Templos anteriores, siempre le gusto la música y desde niña sus padres siempre le habían puesto maestros para que le enseñaran a tocar toda clase de instrumentos chinos que le pudieran ser útiles cuando ella iniciara el camino que ahora estaba a punto de acabar, por ello cuando tuvo que aprender a tocar las melodías que le enseñaban no le resultó tan complicado, sí le costaba un poco más aprender a tocar algunos instrumentos occidentales o de otras zonas pero cómo desde siempre se involucró con la música, no tardaba tanto en aprender a dominarlos, además de que ella era bastante dedicada y practicaba constantemente. Y bueno ahora ya le faltaba poco para acabar el viaje…Sí, ya sólo le quedaban dos templos más y sería libre, ya podría regresar a casa a ver a sus padres y estaba lista para casarse, pues había aprendido todo lo necesario para convertirse en una excelente esposa… cada vez que pensaba en eso se ponía muy pálida, y es que estaba realmente muy preocupada porque ella debía de tener novio oficial para cuando cumpliera 19 años y para eso ya no quedaba mucho tiempo. Pero lo que más le preocupaba era que hasta ese instante ella no había conseguido pretendiente, y claro, cómo conseguirlo si prácticamente su situación de aislamiento era el principal obstáculo… Pero debía casarse… casarse con quien estuviera dispuesto a desposarla, y todo por el bien de su Clan y eso sí que era complicado. La pobre muchacha ante esa perspectiva se sintió agobiada, pues no le gustaba pensar en el hecho de que debería casarse sea como sea, aún cuando ella no gustara de su prometido… se sentó en un banco que estaba ubicado frente a un espejo y vio su reflejo en él. Ella se miraba mientras pensaba: "me casaré, tendré que hacerlo por el bien de mi Clan pero… pero… no quiero hacerlo con un hombre a quien no ame. No, no, ¡no quiero! Pero tampoco puedo empecinarme con eso porque no cuento con tiempo para poder darme el lujo de escoger… si tan sólo hubiera alguien que me amara y a quien yo amara…" casi de manera instantánea el rostro de un apuesto joven chino vino a su cabeza y ella se sonrojó a tal punto que sentía que sus mejillas hervían. Él… sí, definitivamente ese joven le gustaba, eso no podía negarlo y es que a pesar de que ella había notado que era un muchacho poco expresivo o abierto, era en el fondo todo un caballero y una gran persona, de ello no tenía la más mínima duda. Además, era súper inteligente, responsable y estudioso… sí, era un prospecto de esposo ideal, a ella le gustaba la idea de casarse con él pero… lamentablemente ella no sabía si también él sentiría ese interés, si el también la veía así, aunque a veces sospechaba de que sí era así, pues no podía sacarse de la cabeza el hecho de que muchas ocasiones él se sonrojaba de la nada cuando la veía... ¿sería acaso que a él le gustara ella? No sabía qué creer y comenzó a sentirse como una tonta… y Fue quizá por haber pensado en él que en ese momento recordó que no lo veía desde hacía ya casi dos años, y en definitiva la última vez que coincidieron en un templo él había llamado su atención, tal vez eso se debió a que en aquella ocasión ella había logrado hacerse más amiga de él y pensaba en aquella tarde en la que ambos estaban sentados en la colina del jardín de ese Templo, descansando pues el día anterior habían dado su último examen y ahora sólo debían esperar a que les entregaran los resultados y sus nuevas asignaciones. Ella estaba sentada a su costado tocando un Erhu, un instrumento chino tradicional que se lo había regalado su abuela y que tenía en su familia muchos años, mientras tocaba una melodía que se la había enseñado su madre, él estaba ahí con los ojos cerrados y escuchando sin decir ni una sola palabra… ella lo miraba de reojo y sonría pues había conseguido que él se sintiera cómodo a su lado… (ambos habían aprendido a sentirse más cómodos juntos pues en aquel Templo alguna de las actividades asignadas las debían de hacer el grupo completo y a veces se unían en parejas y como ellos ya se conocían optaban por trabajar en equipo. Es así que la muchacha había aprendido a ganarse la confianza de él poco a poco, siendo que casi siempre ella era quien daba inicio a las conversaciones hasta que luego de un tiempo él también por iniciativa propia también las iniciaba) cuando ella terminó de tocar la melodía, el muchacho abrió los ojos y le dijo:
- Esa melodía realmente es bella… ¿te la enseñó alguien?
- Sí… me la enseñó mi Madre cuando era pequeña… ella la tocaba en el piano y yo la acompañaba con el erhu- sonrió con el recuerdo, él se quedó en silencio por un rato mientras miraba a lo lejos las paredes del Templo… tras un par de minuto svolvió a hablar
- ¿A qué templo nos asignaran ahora no?- ella dejando el erhu a un lado dijo
- Bueno sea a donde sea que me asignen espero no sentirme sola
- Pero por qué crees que te sentirás sola… aquí has hecho amigas ¿no?
- Sí… es sólo que temo no caerle bien a quienes conozca después…
- Eso no pasará porque tú eres sencilla y educada- el muchacho dijo aquello con toda determinación haciendo que ella se sonrojara por esas palabras, la muchacha para disimular su sonrojo le preguntó
- ¿Tú deseas ir a algún Templo en especial?
- Sí, ahora deseo ir a un templo que se encuentra en Japón…- cuando lo dijo se quedó pensativo y sus ojos manifestaron tristeza, ella no pudo dejar de percibir ese cambio en él y decidió preguntar
- ¿Es cierto que viviste en Japón por buen tiempo?
- Así es… fui a buscar las cartas Clow, pero al final no fui elegido por Yue para ser el dueño
- Y entonces ¿quién las tiene?
- Las tiene Sak… una niña japonesa…
- ¡Oh! Ya veo, de seguro demostró ser la indicada
- Claro que sí, ella es realmente merecía tenerlas porque es brillante… cada vez que debíamos ir a capturar una carta, ella siempre pensaba en los sentimientos de las cartas y también en los sentimientos de los demás, siempre se preocupaba por todos… yo aprendí mucho de ella, me enseñó a ser una mejor persona- la muchacha notó cómo los ojos de él se iluminaban cuando hablaba de aquella niña japonesa, esa emoción y admiración que se reflejaban en sus ojos cuando la recordaba hicieron que ella se sintiera un poco incómoda y triste… ¿acaso él se había enamorado de aquella niña de la que le estaba hablando?
- ¡Vaya! No cabe duda de que debe ser una linda persona
- Lo es… ella simplemente hace feliz a todos, pues cuando entra a un lugar todo se ilumina y es como si su felicidad y alegría se dispersaran haciendo que sólo pudieras sentirte alegre y tranquilo…- ella lo observaba con el rostro muy triste, pues de algún modo le dolía ver cómo él pensaba en aquella niña, sentía envidia pues deseaba que alguien la recordará de ese modo y se expresara así de ella. Además, era más que evidente que él sí se había enamorado de la niña japonesa
- Y ¿ella también habrá iniciado el viaje de peregrinación?
- No, ella no tiene una familia como nosotros… es extraño pero nadie de su familia a excepción de ella posee magia
- ¡Ah! ¡ya veo!... asumo que no podrá decir a los cuatro vientos que posee poderes mágicos
- Ajá…
- Pero desde que regresaste a Hong Kong ¿no te has comunicado con ella?- ella notó como de inmediato él se tensaba, la tristeza en sus ojos aumentaban y los puños de las manos los contraía
- No… no sé nada de ella desde que inició el viaje
- Y la extrañas ¿no?- él prácticamente dio un brinco, se puso de pie y dijo casi gritando con el rostro completamente rojo
- ¿qué?... eh… creo que debo ir a ver si ya salieron los resultados…
- Espera… lo siento… no quise ser entrometida ni nada lo siento…- él se relajó un poco pero aún tenía el rostro colorado- de verdad lo siento creo que me excedí
- No está bien… yo…- apretó más los puños y poniéndose completamente serio agregó- yo debo haber sido muy evidente… y es que en verdad…- se volvió a poner muy rojo- … sí la extraño- cuando él le confesó eso, ella sintió como si la apuñalaran directo en medio del pecho, tenía ganas de llorar, se sentía mal pues debía admitir que él le gustaba mucho y no podía soportar saber que sus sentimientos le pertenecieran a alguien. Realmente se sentía muy triste por ello y envidiaba a aquella muchachita, ella deseaba ser quien estuviera en su lugar, ser la persona a quien él extrañase…
- Ya veo…- dijo tratando de sonreír- bueno, creo que como dijiste, sea mejor que vayamos a ver si ya salieron los resultados- él asintió y juntos y en silencio fueron a los interiores del Templo.
Efectivamente, ella recordaba con toda claridad esa conversación… ese día en el que él terminó confesándole, de un modo muy sutil, lo que sentía por una muchacha a quien extrañaba mucho y a quien no volvería a ver mientras durara el viaje. Y sí, quizá fue eso un punto inicial y determinante que hizo que ella se enamorara de éste joven, pues ver cómo su corazón le podía pertenecer a alguien de ese modo generó en ella unas ganas de ocupar el lugar de esa muchacha… era cierto que era consciente de que él le gustaba, pero luego de esa conversación, efectivamente ella se enamoró de él y deseaba con todas sus ganas que él sintiera eso por ella. Si bien es cierto, eso había sido determinante, pero también estaba el hecho de que en realidad lo que le cautivaba de aquel muchacho era que, aún cuando no lo demostraba, tenía un gran corazón, corazón que le permitía esforzarse cada día para ser el mejor en todo y ella lo admiraba mucho por ello, estaba casi segura de que cuando él se enamoraba era capaz de hacer cualquier cosa por la mujer que amaba… esa curiosidad por saber qué sería ser amada por alguien como él la carcomía… asimismo, su admiración también se debía a que sabía perfectamente que él poseía grandes poderes y que eso lo convertiría dentro de poco en uno de los hechiceros de Oriente más poderosos. Y sí, no cabía duda de que fue de ese modo como ella quedó flechada con aquel muchacho. Y ahora que pensaba en él deseaba con todas sus fuerzas volverlo a ver, deseaba que el destino le permitiera volver a estar a su lado en el siguiente templo, deseaba ver si había cambiado, si había crecido, qué tanto habría aumentado su nivel de magia… y como sabía que él era muy fuerte, estaba segura de él iría al último Templo a pelear por el reconocimiento como el mejor alumno del viaje de peregrinación… es así que ella estaba decidida a tratar de ganar en el siguiente Templo el primer puesto para que pudiera ir también ahí… sí, debía estar a su lado todo el tiempo que fuera posible, pues cuando saliera podría él ir a buscar a la japonesa y esa idea la atormentaba, no quería que eso sucediera, por eso estaba dispuesta a luchar por él, por ganarse su corazón. Ella tenía mucha fe en que después de tanto tiempo él ya no pensara en aquella muchacha de la que le habló en aquella ocasión, lo que le facilitaría el camino, debía intentarlo, debía luchar por él... además, si aún quedaba un pequeño sentimiento, ella trataría de que se terminara de desvanecer, sólo debía sentir que efectivamente él la quisiera al menos un poco… justo en aquel instante tocaron la puerta de su habitación, hecho que la sobresalto mucho, haciendo que todos sus pensamientos se desvanecieran y al punto de hacerla caer del banco en el que se encontraba sentada. Se puso de pie rápidamente, se acomodó un poco la ropa y fue corriendo a abrir la puerta:
- Sí diga
- Dai-Lin, disculpa que te moleste pero la Maestra Gabrielle me dijo que te informara que te espera en su despacho para darte los resultados
- ¡Oh! Muchas gracias Lorianne, ahora mismo iré- sonrió a la muchacha que le había avisado y haciendo una pequeña reverencia dio la vuelta y se fue hacia el despacho de la maestra. Al llegar tocó la puerta- Maestra Gabrielle soy Dai-Lin
- Adelante querida y toma asiento
- Gracias- contestó Dai-Lin y con suma delicadeza tomó asiento, aparentemente estaba tranquila pero en el fondo se sentía muy nerviosa pues ya sabría los resultados la calificación que obtuvo en la elaboración del traje y también porque de dirían a qué templo debía ir.
- Bueno, ya sabes que en mis manos tengo tus resultados, así que antes de decir algo quiero que tú misma los veas…- le extendió un sobre púrpura que tenía unos diseños muy lindos en los bordes. Dai-Lin muy nerviosa lo abrió y leyó:
Estimada Dai-Lin,
Ud. Obtuvo sobresaliente como nota final de la evaluación de desempeño durante el tiempo que estudió en nuestro templo DORIAN MÉDÉRIC, siendo así que ocupó el primer lugar del grupo, por ello nos sentimos verdaderamente muy honrados al haber tenido una alumna tan ejemplar y aplicada, que ha demostrado tomarse muy enserio su educación, así como el compromiso que ha asumido al embarcarse en este viaje de peregrinación que ya está por culminar y que esperamos sea exitoso. Sin nada más que agregar nos despedimos, sin antes dejar constancia de nuestro gran interés de tenerla nuevamente de vuelta aquí, así que cuando lo desee podrá regresar y continuar perfeccionando la habilidad con la cuenta en este Templo.
Atte. El Sabio Mayor y sus Maestros.
La muchacha no podía creer lo que leía, era realmente increíble que tanto el Sabio mayor y sus maestros la considerasen tan buena alumna al punto de invitarla a que posteriormente regresara para perfeccionar su habilidad. No sabía cómo describir lo que sentía, realmente era muy grande la felicidad que experimentaba y es que esa clase de reconocimientos así nomás no se obtenía de los maestros de un Templo… Ella estaba verdaderamente muy satisfecha consigo misma y sonreía de oreja a oreja. Luego de leer la carta por segunda vez vio a su Maestra quien también sonreía ampliamente
- Me alegró mucho saber que has obtenido ese resultado. A decir verdad ya han pasado casi 20 años desde que alguien recibía una carta de este tipo… ahora muy pocos se interesan por estas artes Dai-Lin pues no creen que sea realmente útil; sin embargo, no sabes lo importante de la elaboración de un traje con las características necesarias… - la Maestra Gabrielle suspiró- en fin… cuando se realizaba la evaluación del traje que elaboraste realmente muchos nos quedamos muy sorprendidos, pues el trabajo que realizaste sobre él fue exquisito, abarcaste hasta el más mínimo detalle... algo que efectivamente sirvió para que por más hechizos que lanzamos sobre éste resistiera y quedara completamente intacto.
- Muchas gracias Maestra, jamás imaginé que podría haber obtenido un resultado así de bueno, pero si en verdad tengo el talento créame que lo perfeccionaré…
- Eso esperamos, y también deseamos que realices tus especializaciones aquí, como sabrás este Templo es reconocido por ser el mejor en la elaboración de atuendos de magia.
- Sí lo sé muy bien… tomaré muy en cuenta su oferta
- Me alegra mucho oír eso… bueno, cambiando un poco de tema aquí tengo el sobre con la nueva asignación. Espero que no te sorprenda tanto saber a dónde irás ahora- Dai-Ling cogió el sobre que su interlocutora le extendía, lo abrió y leyó:
Señorita Dai-Lin, de acuerdo a las notas obtenidas en los Templos anteriores y en el que se encuentra actualmente, se le ha asignado como penúltimo lugar de entrenamiento el Templo "Edrick Quartermane" ubicado en Inglaterra. Siendo así que el día de mañana a primera hora la vendrán a recoger para llevarla hacia allá. Sin más que decir, nos despedimos.
Cuando Dai- Lin terminó de leer la nota se quedó petrificada, no podía creer el hecho de que el nuevo Templo al que tendría que asistir fuera justamente ese… y es que por lo que había leído y escuchado era uno de los mejores Templos del mundo… y de ahí habían salido mujeres muy poderosas, que habían realizado grades proezas, pero también habían muchas otras que se dedicaban a la magia oscura… es por ello que se quedó petrificada por unos segundos, no sabía qué decir… no sabía cómo sentirse pues ciertamente era un honor pero al mismo tiempo no le agradaba mucho la idea de lidiar con personas que tuvieran ese tipo de tendencias... y estaba segura de que se toparía con muchachas de ese tipo. Tras un momento en pleno silencio dio un suspiro y dijo:
- Realmente me sorprende que me hayan asignado ese Templo
- Sí, a nosotros también, pero así son las reglas y nosotros pensamos que si te ordenaron ir ahí, es por algún motivo…además estas lo suficientemente preparada para afrontarlo… eres buena y correcta, por lo que estamos seguros de que no caerás en las garras del lado oscuro… bueno, si no tienes algo más que decir es mejor que vayas de una buena vez a alistar tus maletas
- Sí, tiene razón- se puso de pie- Maestra Gabrielle muchas gracias por todo, ha sido muy grato para mi tenerla de instructora en todos estos meses.
- De nada Dai-Lin, y gracias a ti también por hacernos sentir emocionados con tu creación.
La muchacha al llegar a la puerta volteó sonrió y se agachó ligeramente a modo de despedida, luego salió y se dirigió a su habitación para preparar su equipaje. Se sentía un poco ansiosa, pues ya no quedaba nada para abandonar ese Templo y dirigirse a Inglaterra… ¿quién vendría a recogerla?... bueno ya lo averiguaría en su momento, por ahora era mejor que pensara sólo en alistarse para emprender la nueva aventura que implicaría ir a "Edrick Quartermane"…
NEW YORK- ESTADOS UNIDOS
Por las calles de Nueva York caminaba junto a miles de personas más, una joven muy bella de 17 años. Iba apuradísima pues aparentemente se le había hecho muy tarde para llegar a algún lugar. En lo que se dirigía a pie al lugar del encuentro, siempre conseguía que muchos de los muchachos que caminaban por su costado la miraran o voltearan a verla, ella aparentemente ya se encontraba acostumbrada a dicha situación pues los ignoraba con bastante elegancia. Al llegar a la esquina de una calle un muchacho le pasó la voz:
- Tomoyo, mi amor, aquí estoy- la aludida volteó a ver a la persona que le pasó la voz y al ver quien era sonrió ampliamente. Fue corriendo hacia él y se abrazaron a modo de saludo. Luego ella le dijo
- Mat, te dije que me esperaras en el café
- Sí lo sé pero preferí no entrar solo, tu sabes, quizá alguna muchacha podría malinterpretar la escena y creer que no tengo novia… y pues para evitar esa clase de circunstancias y la mala sensación de tener que rechaza a alguna hermosa dama preferí quedarme aquí
- ¡Ja ja ja! ¡Qué chistoso!
- Señorita no use el sarcasmo conmigo por favor- al decir eso cogió uno de los cachetes de la muchacha y lo pellizco ligeramente.
Ambos cruzaron juntos la pista y entraron al café, se sentaron en una mesa que daba a la ventana con vista a la calle. Una vez que ordenaron lo que comerían, él le dijo:
- Amor, ¿en serio tienes que ir a Japón?
- Mat, ya hablamos de eso… sabes muy bien que sí, tengo que ir yo personalmente a ver cómo va el negocio de mi madre…bueno, como ya sabes, de paso aprovecharé en ir a visitar a mis amigos de la infancia…
- Sí, sé que TIENES que ir…pero siempre guardo la esperanza de que no sea así- él tomó su mano y ella se sonrojó- tú sabes que lo digo porque eso implicará que no te vea hasta dentro de tres semanas y sé que te extrañaré demasiado pequeña- mientras ella le sonreía con dulzura, él veía la mano de la joven- sabes amor, eres bien delicada y eso me gusta mucho…
- ¡Mat!- dijo la aludida intentando sacar la mano que él sujetaba y poniéndose más roja. Claro, él no la soltó…
- ¿Qué?
- Ya sabes que me da vergüenza que hables así…
- Sí, sí lo sé… lo siento. Por cierto… ¿por cuánto tiempo te irás?
- Sólo por una semana. Sabes bien que no puedo faltar mucho a clases…
- Bueno pero eso no sería un gran problema para ti pues igual tú eres buena alumna, no creo que te afecte tanto el no asistir todo ese tiempo
- No lo sé… como es mi último año en la preparatoria no puedo descuidar las clases, ya que con las notas que obtenga tendré que presentarme ante las universidades…
- Sí, bueno tienes razón… y en realidad eso es lo más estresante del último año… pero después de que recibes respuesta ya todo es más tranquilo, además estoy seguro de que con las notas que tienes obtendrás el ingreso sin complicaciones a la universidad que desees- él le sonrió y le guiñó el ojo.
- Eso espero… igual es mejor que no me estrese… además, lo que más me emociona del hecho de viajar para Japón, es la idea de que después de tanto tiempo volveré a ver a mis queridos amigos de la infancia.
- ¿Verás a Sakura cierto?
- Sí, espero verla, lo último que supe de ella era que estaba en plena mudanza, porque su papá ya no podía ir y venir de Tokio a Tomoeda diariamente por el trabajo, así que según lo que me dijo, decidieron poner en alquiler su casa e ir al departamento que la empresa en donde trabaja su padre le ofrecía.
- ¡Oh! Ya veo… siempre me hablas mucho de ella y cuando lo haces te pones feliz. Eso es porque fue tu mejor amiga ¿no?
- Sí, pero también es prima mía. Aunque en realidad cuando la conocí no sabía que teníamos algún tipo de parentesco, pero ya ves…resultó que su mamá y la mía eran primas hermanas…
- Ya veo… y por eso me dan ganas de conocerla, cada vez que recuerdo lo que me cuentas de ella me hacen creer que es una muchacha muy alegre
- Lo es… a pesar de que ya no nos vemos por la distancia, los momentos en los que nos hemos reencontrado, durante las visitas anuales que he realizado desde que vine a aquí, es como si no hubiese existido separación entre ambas…- de repente se quedó en silencio y dijo- ¡Cierto! – Mat se sobresaltó, no entendía que le pasaba a Tomoyo, hasta que ella le dijo- Por qué no vienes conmigo en este viaje…de paso conoces mi país y a mis amigos…
- Mmmm…si ¿no? Eso sería fenomenal- dijo él completamente feliz por la idea…aunque amor tu sabes que las clases en la universidad son exigentes y aun no sé si mi papá quiera darme dinero para ese viaje…
- Bueno… eso sí, la exigencia en la universidad es distinta… pero de todos modos piénsalo y si te animas lo consultas… sería emocionante que pudieras realizar ese viaje conmigo.
- Pero y tu madre no se molestaría…sabes muy bien que ella no me pasa y que es muy conservadora
- Bueno Mat, mi Madre no tiene por qué enterarse de que viajarás conmigo
- Pero ¿qué estoy escuchando? ¿Acaso mi señorita enamorada está dispuesta a mentirle a su Madre por mi?
- ¡Mat! No lo pongas así que me harás sentir mal… además no tiene nada de malo que viajemos juntos si igual sabes perfectamente que entre tú y yo no pasará nada que no haya pasado hasta ahora
- Lamentablemente así es…
- ¡Mat!- dijo ella sonriendo y poniéndose roja
- Lo siento, lo siento. Sabes que respeto tus costumbres y formas de pensar Tomoyo- él le dijo eso acariciando su rostro de modo delicado
- Sí, lo sé y por eso estoy contigo.
Ambos muchachos siguieron hablando de los amigos de Tomoyo y de Japón, ella le relataba mucho de lo que recordaba de las épocas en las que vivía allá y Mat Keller la observaba embelesado mientras ella le contaba todo ello con un brillo en los ojos… en lo que la escuchaba se iba dando cuenta de que admiraba mucho tanto la belleza como la inocencia y sencillez cautivante que ella poseía. Sí, Tomoyo era diferente a las muchachas de su país y no había punto de comparación pues a diferencia de ellas su novia japonesa jamás tenía interés en querer ser tomada en cuenta por los muchachos; es más, le era indiferente si ellos la observaban o no. Y claro que ellos la observaban, pues justamente a todos les parecía especial aquel detalle, y las demás chicas si bien sentían un poco de envidia por eso no la trataban mal, pues Tomoyo siempre les aconsejaba, en el momento preciso según ellas, sobre cómo vestirse o maquillarse para algún tipo de evento, no cabía duda de que ella tenía un buen gusto para vestir y aún cuando ella misma no usara ni una pizca de maquillaje, pues tenía una belleza natural, sabía muy bien cómo combinar colores y estilos de aplicación. Además, estaba el hecho de que la japonesa era muy estudiosa, era la muchacha más inteligente de la preparatoria, tenía las mejores notas y siempre ocupaba los primeros lugares; sin embargo, eso no la convertía en la típica muchacha nerd que era excluida del grupo de los más popular y a decir verdad, Tomoyo se llevaba muy bien con todos sin excepción, no pertenecía a un grupo específico, era más independiente sin ser vista como la antisocial. Y ese era el detalle que cautivaba a Mat, su sencillez, que a pesar de tener mucho de qué presumir, ella jamás le daba demasiado valor a sus logros, algo que hacía que siempre cayera bien a sus compañeros y maestros. Asimismo, ella contaba con una belleza que impactaba, era delicadísima, no era muy alta pero su talla estaba dentro del promedio en ese país, tenía el cabello igual de hermoso que como cuando era niña, seguía siendo largo y bien cuidado, además sus ojos estaban encuadrados por unas abundantes pestañas que embellecían su linda mirada y rostro y cuando sonreía se veía más hermosa aún.
Por otro lado, Mat Keller, al igual que Tomoyo, era hijo de un gran empresario que movía grandes capitales en el País y el extranjero. Sin embargo, no muchos lo admiraban como a ella porque en su época siempre se había afanado en demostrar que su posición económica era buena y que tenía buenas notas, así como también su constante popularidad con las muchachas. Era justamente por ello, que a él le sorprendió mucho cuando Tomoyo había aceptado salir con él después de tantos intentos acompañados de constantes negativas por su parte. Fue así que recordó cómo fue que él la vio por primera vez. Un día la vio pasar por el corredor de la preparatoria y realmente le había parecido una oriental hermosa y para suerte suya, ambos pertenecían al club de teatro, pues aquel mismo día la vio entre los que integraban el grupo… Mat se le había acercado a hablar y ella lo trató de un modo educado, sencillo y ocasional, y en ningún momento intentó coquetearlo ni nada por el estilo… algo que le sorprendió, pues habitualmente las muchachas inmediatamente comenzaban a sonreír para ser invitadas a salir… es así que al tratarla más, él había llegado a considerarla realmente inalcanzable, pues a pesar de que ella lo trataba bien cada vez que él le hablaba, eso hasta que comenzaba a decirle algo que tuviera que ver con una demostración de interés hacia ella, en cuanto Tomoyo escuchaba palabras como "hoy te ves bella, qué harás esta noche, has visto la película, etc." Huía disimuladamente o simplemente se escabullía mágicamente. Al principio Mat pensaba que esa evasión por parte de la japonesa se debía a que quizá temía salir con alguien un año mayor que ella o en el peor de los casos que se debiera a que tenía ya algún enamorado y que nadie lo supiera, y por ello pasó muchas horas de investigando de mil y un formas y de manera constante si era así, hasta que se dio cuenta de que en realidad ella no tenía a nadie, de que estaba sola. Y fue entonces Mat perdió las esperanzas, pues supuso que la constante negativa por parte de Tomoyo podría deberse a que en específico él no le gustaba, siendo así que optó por dejar de insistir y decidió dedicarse más a estudiar. Además él ya estaba en su último año de preparatoria y la época de postulación a universidades estaba en todo su apogeo. Sin embargo, cuando dejó de perseguirla, es decir, cuando dejó de demostrar cierto interés hacia ella, Tomoyo parecía haberse relajado pues se veía más amable y abierta con él; claro que eso sólo había acrecentado más el interés de Mat hacia ella, y es que saber que era una muchacha atípica y especial sólo lo cautivaba más. Es así que un día, cuando ya quedaban sólo un par de meses para la fiesta de graduación, él la abordó al final de un ensayo de teatro y le dijo:
- Tomoyo…espera- fue corriendo hacia la puerta de salida de la escuela, ella volteó un tanto sorprendida y se detuvo…
- Dime Mat…
- Tomoyo… sé que tú no quieres tener algo con alguien y yo respetaré eso pero… como ya sabes, se acerca la noche de gala de fin de año y quiero invitarte, sólo como amigo, para que seas mi pareja en la fiesta- la aludida abrió los ojos y claramente se veía en su rostro un poco de confusión al respecto y le dijo
- Pero… yo soy un año menor, ¿no será ese un inconveniente?
- Claro que no…sabes bien que se puede invitar a cualquier persona… pero igual quiero que sepas que no deseo que te sientas obligada a aceptar si es que no te sentirás cómoda. Aún no he invitado a otra persona pero si no deseas venir lo entenderé y buscaré a alguien más con quien ir así que no te sientas mal…- Tomoyo lo miraba a los ojos con detenimiento y para su sorpresa ella sonrió tiernamente acercó su mano a su brazo lo tocó y le respondió
- Está bien Mat… iré contigo… pero espero que no malinterpretes esta aceptación, yo… realmente ahora no me siento lista para salir con alguien de un modo diferente y…
- No, no te preocupes…sólo como amigos- la sonrisa en su rostro era amplia, se sentía tan feliz por poder ir con ella al baile que realmente ya no le importaba si ella no quería salir con él de otro modo. Ella se fue y desde ahí la amistad entre ambos creció más.
Luego de eso, se trataban más y ocasionalmente salían a pasear. Pero no eran salidas programadas, esto es, ¡no eran citas! sino que a la salida de la preparatoria a veces volvían caminando a sus casas y al hacerlo conversaban durante todo el camino. Mat disfrutaba mucho de esos paseos y cada vez se sentía más atraído por Tomoyo, pero no lo demostraba y no decía nada al respecto, pues temía que ella se alejara de él. El modo en cómo ella había contribuido a cambiar tanto su interior y modo de ver la vida fue tal que ya casi no usaba su auto, ya no miraba a otras muchachas y ya no le importaba si los demás lo consideraban o no popular, pues para él la opinión del resto nada valía. El día del baile, él la fue a recoger a su casa y cuando la vio salir con ese vestido blanco que no hacía más que resaltar su fina belleza y hacerla ver más hermosa realmente reafirmó lo mucho que él la quería y lo mucho que le gustaría que ella fuera su enamorada… sin embargo, estaba dispuesto a no decirle nada de lo que sentía para no generar en ella algún tipo de incomodidad. Al llegar a la fiesta, todos los miraban, muchos de sus amigos lo molestaban por lo bajo pues sabían que la oriental no era fácil de conquistar y el hecho de que él estuviera ahí con ella a su lado había generado gran sorpresa; además, Tomoyo se veía muy hermosa aquella noche y él se sentía muy orgulloso de estar ahí a su lado, bailaron por largo rato, y hasta el modo delicado en que ella lo hacía lo cautivaba, era muy delicada y elegante para todo. La noche transcurrió tranquilamente hasta que hubo un momento en el que Mat, tuvo que ir hablar con un profesor y la dejó sola… no fueron ni diez minutos lo que él tardó en regresar y cuando lo hizo la vio siendo abordada por un muchacho de su año, muy guapo y popular, uno que dese hacía ya buen tiempo le había comentado que querría invitarla a salir… al ver cómo él coqueteaba con ella y la invitaba a salir hizo que Matt sintiera muchos celos, en cuanto Tomoyo lo vio se puso de pie y muy educadamente le dijo que no, pues ella ya tenía acompañante, el muchacho rechazado sólo la vio un poco consternado y luego al ver a Mat le hizo un guiño con el ojo y se retiró, siendo así que el resto de la noche él se sintió un poco incómodo, tenía miedo de que otro pudiera ganarse los sentimientos de ella y esa idea le rondaba en la cabeza constantemente por lo que finalmente terminó diciéndole a Tomoyo que era mejor que ya regresaran a casa. Cuando llegaron a la casa de ella, él decidió decirle algo:
- Tomoyo…yo…
- Mat… no por favor… no… no digas nada de…- ella sospechaba lo que él estaba a punto de decirle
- Por Dios Tomoyo… ya no resisto, necesito decirlo…además ya no te veré seguido, por favor no me digas nada y deja que te diga lo que siento por ti… no espero que me correspondas… no espero que me digas que sí… sólo necesito decirte lo que hay aquí y aquí- señaló su mente y su corazón. Ella estaba en silencio, no decía nada y sentía que su corazón palpitaba a mil por hora…- Tomoyo yo he aprendido a quererte mucho durante este tiempo que te traté… con toda honestidad te puedo decir que nunca antes había experimentado esto que siento ahora por ti, ninguna muchacha antes había conseguido tantos cambios en mi. Nunca antes, nadie me ha hecho sentir tan bien con solo estar a mi lado… Realmente es la primera vez que me enamoro de este modo de alguien… para mi eres perfecta Tomoyo… nunca había conocido a alguien como tú, una persona bella, inteligente y sencilla…yo te quiero mucho y tanto así te quiero que estoy dispuesto a vivir sin ti…
- Mat… yo… yo te he tomado mucho aprecio… eres mi amigo…
- Tomoyo… no digas nada, no deseo que te sientas presionada o algo por el estilo…sólo quería confesarte lo que siento por ti… nada más. No espero que me des una respuesta ni nada…
- Pero…
- Es mejor así… gracias por todo el tiempo que pasaste a mi lado Tomoyo…- la miró por un momento a los ojos y ella lo estaba observando con detenimiento con los ojos abiertos como platos y tras unos minutos de silencio en lo que ambos se miraban con detenimiento, él agregó- bueno es mejor que ya entres, no quiero que tu mamá se asuste por lo tarde que es- La ayudó a bajar y la acompañó hasta la puerta, él la abrazó y le dio un beso en la mejilla diciéndole en voz baja: "cuídate mucho Tomoyo" Ella no dijo nada sólo lo vio irse y luego entró.
Después de casi un mes del día del baile, ella no tuvo noticias de Matt, era como si la tierra se lo hubiese tragado y de algún modo Tomoyo se sentía triste, pues al parecer él había tomado la determinación de alejarse de ella, y con el hecho de que debía mudarse para la universidad ya no había posibilidad de que se lo encontrara por ahí de casualidad. La muchacha estaba realmente confundida, no sabía cómo actuar ni qué hacer, era cierto que ella sabía perfectamente desde ya buen tiempo atrás de los sentimientos de él pero el haber escuchado de sus propios labios la confesión sobre los mismos creó en su mente una confusión tremenda. El problema era que desde que ella llegó a Estados Unidos, se había propuesto focalizarse en los estudios y no entablar ninguna clase de vínculos con el resto, que no fueran sólo amicales. Es por ello que siempre evadía cualquier tipo de acercamiento por parte de los muchachos cuando era visible que ellos tenían alguna clase de interés distinto al de una simple amistad; sin embargo, con Mat fue distinto, pues si bien era cierto que inicialmente ella también lo evadió como a los demás, él de iniciativa propia decidió dejar de insinuarle su interés y decidió acercarse a ella sólo como amigo… por lo que ella había decidido darle la oportunidad de ser su amigo y ahora creía que había cometido un gran error pues al permitirle ser su amigo aún sabiendo que él gustaba de ella quizá sólo había contribuido a que él se sintiera más atraído por ella, y además estaba el hecho de que ella había aceptado ser su pareja de baile, no entendía por qué había aceptado, sabía perfectamente que no debía aceptar la invitación pero no sabía por qué cuando él le preguntó si podría acompañarlo al baile ella tuvo el impulso de decir que sí y simplemente aceptó. No comprendía hasta ahora por qué había aceptado, era claro para ella que sus sentimientos hacia él no eran distintos al de una simple amistad, estaba segura de que no lo veía de otro modo pero… a medida que lo conocía más se daba cuenta de que le agradaba mucho estar con él, disfrutaba de su compañía porque quizá Mat había demostrado que podía vencer sus propios malos hábitos, aquellos que Tomoyo odiaba tanto de la mayoría de chicos de su escuela y él no era la excepción, pero ahora podía ver que ese muchacho había renunciado a todo aquello por ella…y sí, tenía que reconocer que ese gesto le causó ternura y se sintió tremendamente halagada, pues hasta ahora nadie había renunciado a tanto por ella…Sin embargo, ella no podía quererlo, por más que lo intentara no podía… sí, Tomoyo reconocía que Mat le gustaba, sí le gustaba de lo contrario no disfrutaría de su compañía, pero no lo quería y es que quizá el gran problema era que muy en el fondo Tomoyo no había olvidado a esa persona… Ese muchacho que jamás demostró tener un interés distinto al de una simple amistad por ella, que sólo la veía como una amiga… Ella no sabía cómo pero se había enamorado de él, probablemente el trato constante que mantuvieron ambos durante ese último año que ella permaneció en Japón había contribuido a que ese sentimiento naciera en su interior, ni siquiera sabía exactamente cómo había pasado, sólo sabía que se había enamorado de él un día que se descubrió pensando en él cuando se encontraba sola en casa, y ya después cuando lo veía en la escuela se sentía nerviosa y feliz al mismo tiempo, pues su corazón comenzaba a palpitar a mil por hora y una gran emoción embargaba su interior, haciendo que sólo con verlo el mundo que la rodeaba ser hacía más acogedor… Sin embargo, durante ese tiempo él no había demostrado sentir lo mismo, y luego ella se fue de Japón y aunque de tiempo en tiempo se comunicaban por internet, nunca más se habían vuelto a ver frente a frente , por lo que Tomoyo sólo vivió con ese sentimiento que se mantuvo vivo en su interior durante mucho tiempo y era por eso que para ella fuera difícil fijarse en alguien más, pues a pesar del tiempo ese sentimiento seguía estando ahí en su interior, así como también los recuerdos de él cuando lo vio en aquella ocasión… pero cuando conoció a Mat, la situación había cambiado un poco pues por primera vez existencia un muchacho había hecho que ella dejara de pensar, no todo el tiempo, en aquel compañero de la escuela en Japón.
Con el pasar de los días la confusión había comenzado a cobrar más claridad, ya que Tomoyo se daba cuenta de que realmente extrañaba a Mat, pues ya era buen tiempo que tenía sin verlo ni saber de él. Sin embargo, a pesar de que tenía muchas ganas de saber cómo y dónde estaba, nunca se decidía en ir a buscarlo, simplemente no se atrevía… pero sí lo extrañaba pues a veces se sorprendía a sí misma pensando en él y recordando las charlas o los buenos momentos que pasaron juntos y ya cada vez menos recordaba a aquel muchacho de su adolescencia… sí, definitivamente, después de tanto tiempo ella ya no pensaba tan a menudo en aquel adolescente que ya no veía desde hacía muchos años atrás… Claro, jamás preguntó por él pues nadie sabía de la existencia de ese sentimiento, ni siquiera su mejor amiga Sakura… quizá también por eso se le había hecho más difícil olvidarlo, ya que quizá si ella le confesaba a alguien lo que sentía por él todo habría sido más sencillo… pero en fin, ahora sin ninguno de los dos muchachos ella pensó que ya debía de continuar con su vida, así que un día, después de tanto tiempo decidió salir a hacer un par de compras, a una de las tiendas del centro, de lo indispensable para preparar un pastel para su madre que llegaba ese día de viaje. Salió de casa durante todo el camino fue pensando en los ingredientes que necesitaba para poder preparar ese pastel cuando menos lo imaginó ya había llegado a la esquina de la calle del lugar en dónde debía comprar y cuando miró hacia la puerta vio a Mat. Él estaba parado afuera de la tienda viendo unas revistas, en cuanto lo vio el corazón de Tomoyo comenzó a latir rápidamente y los nervios se apoderaron de ella, no sabía qué hacer, no sabía si ir y saludarlo o simplemente ignorarlo haciendo como si no lo hubiera visto o si lo mejor era salir corriendo y evitar que él notara su presencia… Cuando decidió por lo último comenzó a darse la vuelta y por la torpeza que en ese momento se apoderó de ella por los nervios chocó con un señor e hizo que sus comprar cayeran al piso, ella completamente apenada comenzó a ayudar rápidamente al señor a levantar sus compras, y cuando menos se dio cuenta tenía a Mat a su lado, ayudando también al señor y a Tomoyo a recoger todos los víveres que se habían desperdigado por el suelo. Una vez que terminaron, se pusieron de pie y se miraron… Ella lo quedó viendo por un rato en completo silencio y él también, pero de un momento a otro él la abrazó y ella no hizo nada por evitarlo. Cuando él la soltó Tomoyo, se dio cuenta de lo que acababa de pasar y se puso roja, pero sonrió y Mat le dijo
- Hola Tomoyo…tanto tiempo sin verte… ¿cómo has estado- en los ojos de él se podía ver alegría inmensa
- Bien… muy bien… y ¿tú- ella estaba sonriendo, se sentía feliz pero al mismo tiempo un poco avergonzada y no sabía cómo actuar
- Bien también, ya me mudé para la Universidad así que durante todo este tiempo me la he pasado trasladando bultos, de aquí para allá, bueno tú sabes…
- Sí, hacer eso es cansado y ocupa gran parte de nuestro tiempo…
- Así es…- él la miró y sin saber qué más decir sobre sí mismo le preguntó- y ¿qué haciendo? ¿A qué se debe que transites por estos lares?
- Pues vine a comprar unos ingredientes para prepararle un pastel a mi mamá
- ¡Oh! Ya veo… ¿viene de viaje? o…
- Sí… llega después de casi un mes de estar fuera del país y quiero darle una pequeña bienvenida regalándole su postre favorito.
- Es una buena idea… además según escuché tú haces postres deliciosos, de seguro le gustará- él sonreía y la miraba- y… ¿viniste sola o con alguien?- comenzó a ver a su alrededor y ella le dijo
- No, no, vine sola
- ¡Ah! Entonces…¿crees que te pueda acompañar a comprar?
- Mmmm sí claro- ella sonrió demostrando que lo decía con toda sinceridad.
Así fue que entre ambos la amistad volvió a tornarse fuerte nuevamente. Es más, salieron muy a menudo luego de ese encuentro, y ya no sólo de forma casual, sino que también mediante citas pactadas, en las que ambos se arreglaban para verse bien para el otro. y es así que un día Mat le preparó una sorpresa muy linda a Tomoyo por el día de su cumpleaños, la muchacha se emocionó mucho con ese detalle, al punto de que lo abrazó de la emoción y en agradecimiento le dio un beso espontáneo en la mejilla, él quedó consternado pero feliz y esa noche Mat se armó de valor y volvió a decirle lo que sentía por ella, la japonesa no le dijo nada, se volvió a quedar en silencio y en su rostro se podía ver confusión, él se resignó, así que trató de que el resto de la noche transcurriera como si nada hubiese pasado. Tras un par de horas él se dispuso a marcharse, y cuando ya estaba en la puerta despidiéndose de ella, Tomoyo lo sorprendió, pues de un modo muy peculiar le confesó que ella gustaba de él. Lo que sucede es que cuando la muchacha vio que él ya se marchaba, con mucha vergüenza y de puro impulso lo abrazó fuertemente por la espalda y luego en voz baja le dijo: "sabes… antes de que te vayas deseo decirte algo… quiero que sepas que tú me gustas Mat, disfruto mucho de tu compañía y cuando no estas llego a extrañarte demasiado…" él perplejo por lo que acababa de escuchar no hizo nada cuando ella se separó de él, luego volteó y la vio ahí parada con el rostro rojo y mirando hacia el piso, por lo que levantó su rostro le dio un beso en la frente y la cargó de pura emoción y comenzó a dar vueltas mientras decía: "SOY EL HOMBRE MÁS FELIZ DEL MUNDO TOMOYO DAIDOUJI". Es así que ese mismo día Mat le preguntó a Tomoyo si estaba aceptaba estar con él, ella tímidamente le dijo que sí, Mat sonrió ampliamente, la abrazó y luego delicadamente le dio un beso. Ella se quedó estática, se asustó y se apartó de él, el joven la vio con rostro preocupado y le pidió disculpas agregando que él respetaría todas sus costumbres y que si ella no se llegaba a adaptar a esa nueva situación, él comprendería. La muchacha luego de recuperarse de la sorpresa, le dijo que todo estaba bien y le confesó que era la primera vez que ella besaba a alguien y que por eso había reaccionado así. Después de ese día ellos estuvieron bien, Tomoyo se sentía muy feliz cuando estaba a su lado, cuando él cada fin de semana la venía a visitar y es que era difícil verlo a diario por las clases en la preparatoria y por las clases de él en la Universidad. Ya llevaban juntos casi dos meses y en realidad Tomoyo no se sentía incómoda con la relación que tenía con Mat, él había resultado ser alguien verdaderamente paciente y respetuoso, hasta ahora a penas y se habían dado un par de besos… y ella se sorprendía de que él la respetara tanto pues la costumbre del país en cuanto a las parejas era mucho más liberal… pero ahí estaba él, siendo paciente y era por eso que ella estaba feliz teniéndolo a su lado… Ahora, después de tanto tiempo Tomoyo regresaría a Japón y no lo vería en mucho tiempo pues como pasaría dos fines de semana allá eso implicaba que no lo vería hasta después de tres semanas y pues por un lado, eso hacía que se sintiera un poco triste, pero por otro lado se sentía feliz pues volvería a ver después de mucho tiempo a sus amigos de la infancia…
AKITA- JAPON
En el interior de un amplio salón estaban sentados un pequeño grupo de personas observando un combate entre dos jóvenes de aparentemente la misma edad. El grupo, estaba conformado por jóvenes de entre 16 y 18 años y de adultos de distintas edades, estos últimos vestían trajes típicos japoneses y observaban la batalla con mucha concentración. El ambiente emanaba tensión y todos ahí estaban expectantes, ya habían pasado un par de minutos en los que los contrincantes no habían dejado de estar en posición de ataque y sin embargo, ninguno había movido ni un solo músculo. Uno de los muchachos que peleaban tendría aproximadamente 17 años y traía descubierto el pecho, siendo así que se visualizaban perfectamente sus músculos (él no era excesivamente fornido) los cuales debían de ser el resultado de arduas horas de prácticas de artes marciales, era alto, tenía la tez clara y el cabello castaño, el cual era relativamente largo y por ello lo traía amarrado en una coleta. Sus facciones eran bastante varoniles, tenía los ojos de color marrón bien claro, que por ocasiones parecían amarillos y sus cejas eran bien pobladas. Su mirada era hosca, un tanto desconfiada y muy seria, en aquel momento tenía el entrecejo fruncido y no dejaba ni un segundo de analizar a su adversario. Por otro lado, el otro joven era un poco más delgado y más bajo, tenía el cabello corto, lacio y de color negro azabache, sus facciones eran más de tipo occidental, él se veía mucho más agotado y lastimado, pero a pesar de eso no dejaba de mirar de un modo desafiante a su oponente. Tras unos segundos más en esa posición el muchacho de coleta se irguió, todos se sorprendieron pues no se imaginaban a qué podría deberse ese cambio de decisión. Sin embargo, al instante unió las dos palmas de su mano, las acercó a su pecho y casi en un susurro recitó una frase. En ese preciso momento, una luz amarilla comenzó a brotar de su pecho, lo abrazó y en seguida se tornó medio celeste, pero lo más sorprendente de todo es que así como apareció tan de repente así también se desvaneció, llevándose consigo a la persona que lo invocó. Todos los espectadores incluido el contrincante, tenían la boca abierta y los ojos abiertos como platos pues no se esperaban nada de eso… y en menos de lo que terminaban de salir de su asombro, el joven de coleta volvió a aparecer, esta vez detrás de su oponente, rápidamente extendió su mano derecha en la dirección en la que se encontraba la espalda del otro muchacho y recitó un conjuro que en esta ocasión todos los presentes oyeron lo recitado:
- Dios del viento, envuélveme con tus poderes y ayúdame a vencer a mi oponente- de inmediato una ráfaga de viento salió de la palma de su mano derecha y empujó con fuerza a quien iba dirigido el ataque, haciendo que volara a varios metros de donde él se encontraba. El muchacho quedó inconsciente y una campanilla sonó dando por finalizada la confrontación. Todos aplaudieron pero también fueron a verificar la condición del muchacho que yacía inconsciente. Mientras tanto el joven de coleta caminó con toda tranquilidad hacía la puerta de salida de ese grande salón, en su rostro se veía sólo una manifestaba superioridad y arrogancia y nadie se quería acercar a él pues después de que lo vieron desaparecer así de rápido, todos temían que él pudiera atacarlos o algo por el estilo.
Luego de dejar ahí a todos atendiendo al muchacho desmayado él fue a su habitación, cerró la puerta al entrar y casi instintivamente se desplomó sobre su cama. Tenía los ojos fijos en una mancha en el techo y ahora sus gestos eran mucho más suaves, mostraban tranquilidad y hasta se veían amigables, y de seguro si es que en ese momento hubiese alguien cerca ya no sentiría miedo como para acercársele. Era claro que cuando él se encontraba solo su rostro se relajaba y desaparecía todo gesto de apatía, es más, se transformaba en uno que sólo manifestaba calma y cansancio. Sí, se sentía muy agotado… todos esos años en constante entrenamiento de todo tipo lo habían desgastado mucho, y es por eso que estaba desesperado pues deseaba con todas sus fuerzas que ese viaje acabara ya… quería poder salir del encierro y así comenzar a buscar su futuro. Sin embargo, era consciente de que aquella meta trazada no sería sencilla de lograr, pues muy a su pesar sabía perfectamente que quien se opondría a como dé lugar de aquella decisión en la que él iniciara un proyecto propio, sería su Madre… y al pensar en ella irremediablemente comenzó a recordar su pasado.
Desde que él era pequeño sólo vio desdicha en su hogar, su padre había pertenecido a una familia de hechiceros japoneses muy poderosos, todos siempre con una historia renombrada, con hazañas de todo tipo que eran siempre relatadas en varios libros de historia. Sin embargo, cuando él estaba muy pequeño su padre se suicidó, siendo así que al no contar el Clan con la estabilidad necesaria como para poder seguir en pie hasta que él creciera y tomara el mando, cayó en desgracia. Según lo que escuchó de su Madre, eso se debió a que ninguno de los que apoyaban a su padre con la manejo de las decisiones para mantener en la cúspide la reputación del Clan sabía cómo en ausencia del jefe continuar con esa labor, siendo así que en pocos años ya no existía ningún vestigio actual de grandeza. Sin embargo, a él jamás le satisfizo esa explicación y es que no podía creer cómo es que un Clan tan grande y renombrado podría quedar reducido a la nada así porque sí, y además su Madre jamás le quiso explicar cuales pudieron ser los motivos por los que su Padre determinó por acabar con su vida; es así que, en silencio y a escondidas de su progenitora, optó por buscar toda clase de fuentes que le dieran una pista, un motivo, que le permitiera saber a qué se debía tal barbaridad.
Cuando leía todo lo que se había escrito sobre su Clan, él quedaba maravillado, era cierto que la historia de éste estaba plagada de tantas buenas decisiones por parte de los antecesores; ciertamente lo que ellos habían hecho para sacar adelante al Clan fueron actos de valentía y sabiduría, muchos habían tenido que luchar en grandes batallas, otros tuvieron que vencer en duelos a hechiceros oscuros… siendo así que era por todo ello que todos coincidían que su Clan debía ser recordado por siempre. Es por ello, que al ver las grandes proezas de sus ancestros él siempre buscaba alguna de su Padre, pues necesitaba sentirse orgulloso de él, era cierto que no lo recordaba, ya que había muerto cuando él apenas tenía una año de edad. Es así que debido a esas ganas suyas por leer sobre su Padre, siempre que tenía un libro de magia en la mano siempre buscaba el nombre de su papá escrito. Sin embargo, siempre terminaba decepcionado pues casi nada había escrito sobre él. Al principio creyó que podría deberse a que su padre no estuvo mucho tiempo en el mando, pero recordaba que su abuelo con sólo cinco años como jefe del Clan había conseguido grandes cosas, y eso sólo contribuyó a que buscara con más detenimiento toda clase de fuentes que contuvieran información sobre la época en que su Padre estaba a cargo del Clan. Encontró pocos libros que hablaran de él y muy poca información contenían, es más, casi en ningún lado había escrito algo que le dijera el motivo del porqué su Padre fracasó, él ya estaba cansado de buscar algo escrito sobre su Padre, hasta que un día en la biblioteca de uno de los templos que visitó halló algo que jamás podría sacarse de la cabeza. En aquel artículo leyó que la razón por la que su Padre no dirigió el Clan como se debía, era debido a que aparentemente había sido desdichado en el hogar, y es que antes de que se casara eran muchos los logros que había obtenido, por ejemplo, en el viaje de peregrinación que realizó quedó como campeón y todos coincidían en que sería muy buen Jefe del Clan, pero desde el momento en el que se casó, casi no ponía atención a sus obligaciones como jefe y se comenzó a dedicar a la bebida, siendo así que cuando quisieron corregir ese mal hábito, éste optó por suicidarse. Él no entendía a qué se podría deber esa desdicha… inicialmente pensó que podría ser debido a él, quizá su Padre no quería tener un hijo… pero luego, se puso a pensar en su Madre y cayó en la cuenta de que era probable que ella hubiera sido quien le causara infelicidad y no se sentía culpable por pensar así, pues la conocía muy bien y no le extrañaba en lo absoluto si la desdicha se su Padre se debía al mal carácter de ella. Él pensaba así porque desde que él tenía uso de razón su Madre vivía obsesionada con la idea de vengarse de la esposa de un hechicero Chino poderoso; constantemente decía que aquella mujer le había arrebatado todo. Al principio, él no entendía a qué se refería con eso, pero luego cuando ya tenía más edad recordaba viajes constantes realizados a Hong Kong que tenían un solo motivo, ir a espiar a aquella familia. Cada vez que lo hacían ella siempre le decía: "Éste debió ser tu destino… tú deberías estar en el lugar de ese niño, tú deberías de haber llevado su apellido…" él sin entender nada, recordó con claridad la primera vez que viajó a China. Se veía a sí mismo sentado junto a su Madre, ambos estaban escondidos espiando a un niño que tenía la misma edad que él, el pequeño practicaba artes marciales con otra niña y bajo la dirección de un señor a quien no podía ver su rostro, pues siempre estaba de espaldas. La casa de ese niño era muy lujosa y grande, se veía de lejos que esa familia era rica, además su Madre le había dicho someramente la historia de ese Clan y según su humilde opinión era por demás una de las más sobresalientes de todos los tiempos, casi al mismo nivel del suyo, sólo que este seguía en pie y no como en suyo que ya nadie recordaba.
Por muchos años, fueron a hacer lo mismo, y su Madre siempre mencionaba que la dama que habitaba en esa casa y que era la mamá de aquel niño, le había arrebatado toda la felicidad, pues le quitó a quien más amaba. Esos recuerdos hicieron que él pensara en las muchas ocasiones que ambos pasaron hambre y frío, ya que desde que su Clan cayó en desgracia, varios de los enemigos de su padre, vinieron a llevarse muchos de los tesoros que ellos poseían, siendo así que prácticamente su casa quedó vacía y siendo muy costoso dar mantenimiento a un lugar así de grande, su Madre optó por venderla y buscar un lugar más pequeño en donde vivir. Ella trabajaba, pero sus trabajos eran por temporadas pues juntaba dinero suficiente para que pudieran viajar a China a espiar a esa familia. Aquellas constantes visitas a ese país hicieron que de algún modo ver a ese niño lleno de comodidades de las que él carecía se sintiera celoso, por lo que terminó creyendo que su Madre tenía razón, que quizás si esa señora no le hubiese arrebatado a quien ella tanto amaba él hubiera sido feliz. Sin embargo, con el pasar de los años la obsesión en la que vivía su Madre lo enfermaba, ella jamás sonreía, jamás le daba afecto, y siempre le hablaba de lo mismo, buscando que él odiara a esas personas, que creyera que ellos eran usurpadores que ocupaban el lugar que él debía tener, por lo que bajo esas circunstancias realmente en muchas ocasiones se sentía solo…muy solo. Era cierto que a medida que él crecía iban menos de viaje, pues la escuela no permitía que él se ausentara por tanto tiempo, su Madre renegaba y hasta en ciertas ocasiones quiso dejarlo sin estudios pero, él se oponía rotundamente y luchaba a como diera lugar para que su mamá no lo sacara de la escuela. En venganza ella, optaba por no darle dinero para que pudiera estudiar y es por eso que en muchas ocasiones él tuvo que buscar trabajo pues sino no podía comprarse ciertas cosas que le pedían en la escuela. Cuando él le pedía dinero a su Madre, ella siempre le decía que no podía darle nada pues lo que ahorraban era para que pudieran ir a China… al final, él terminaba resignándose y se compraba con su propio dinero lo que necesitaba. Sin embargo, recordaba perfectamente aquella tarde en que su Madre entró corriendo al departamento en dónde vivían, jamás lo olvidaría, y es que ella entró al departamento prácticamente gritando:
- ¡Él está aquí! ¡está aquí!... Ha venido a cumplir con una misión… aún no sé cual es…pero deberás ser tú quien la realice y no él… ¿me entiendes?
- Pero Madre… yo apenas sé de magia… yo no creo que pueda- ante las palabras dichas por él, recibió por parte de su progenitora una fuerte bofetada que lo marcó de por vida
- ¡Escúchame bien! ¡Jamás digas que no podrás!... tú eres poderoso, pero no has tenido el entrenamiento necesario para desarrollar tu poder, tus habilidades están ah;i, y tendremos que despertarlas… pero no quiero que pienses de ese modo… no comiences a limitarte como lo hacía el borracho de tu Padre, ¡tú no puedes ser débil me escuchaste!- con lágrimas en los ojos él asintió con la cabeza y luego dijo
- ¿Y qué debo hacer?- su Madre que le daba la espalda en ese momento, volteó se acercó a él y acariciando el lado en dónde recibió el golpe le respondió
- Aún no sé muy bien a qué vino… déjame averiguarlo y de ahí te diré qué hacer.
Es así que durante aquellos días su Madre se la pasaba fuera de casa por largas horas. Él sabía perfectamente que ella probablemente estaba averiguando a qué se debía que ese niño viniera a Japón prácticamente solo. Por lo que eran esos momentos de soledad dónde él había aprendido a sentirse tranquilo y cómodo, hacía sus tareas de la escuela, se cocinaba, y leía a su antojo libros que su Madre tenía ocultos en un baúl con llave. Como ella le encargaba que hiciera la limpieza, de casualidad un día se topó con la llave y al abrir el baúl quedó maravillado, leía por horas cuanto podía pues cuando comenzaba a sentir el poder mágico de su Madre corría a dejar todo en orden y a poner la llave en su lugar. Siempre hacía lo mismo, y un día mientras buscaba algún nuevo libro que leer encontró algo que lo dejó estupefacto; lo que halló fue un álbum de fotografías que contenía unas cuantas fotos, él las observó con detenimiento y se dio cuenta de que habían unos retratos de cuando sus padres se casaron. Su madre se veía bella pero en muy pocas fotos salía sonriendo, mientras su Padre siempre sonreía muy contento, y sus ojos al mirar a su Madre eran cautivantes, pues a pesar de ser una foto, en ellos se veían amor puro…sí, se veía claramente lo muy enamorado que él estaba de ella; sin embargo, los ojos de ella no lo miraban así, sus mirada era fría y su sonrisa fingida… él buscó con desesperación en las demás fotos, para ver si en alguna encontraba alguna señal de amor de su Madre hacia su Padre, pero en casi todas las fotos no se observaba eso. Él la miraba con amor y admiración y ella sólo lo miraba con frialdad. No sabía por qué pero ver esas fotos lo habían hecho sentir triste, y las lágrimas habían comenzado a derramarse por sus mejillas, esa sensación empeoró cuando se topó con una en la que su Madre estaba en primer plano tomándose la foto con una mujer, y su padre salía atrás sentado, con un vaso en la mano mirándola, era claro que en los ojos de él ya no había amor sino que sólo manifestaban tristeza y sufrimiento. Al ver esa mirada él se sintió mucho más triste aún, y sin darse proponérselo dejó caer el álbum, cuando se dispuso a recogerlo, notó que este había quedado abierto en unas por la mitad y ahí vio la única foto que quizá existía en donde estaban ambos, en la foto que encontró estaba su Padre solo, cargando algo envuelto en mantas, y unas manos pequeñas salían de ahí e intentaban coger uno de sus dedos; la forma en cómo la miraba de su progenitor se dirigía hacia él envuelto en mantas, cuando apenas era un bebe, estaba cargada de amor y de felicidad. Esa imagen, esa mirada, esa expresión, hicieron que en él naciera una necesidad que hasta ese momento nunca había sentido, deseaba con todas sus fuerzas que su Padre estuviera ahí con él… pues aunque él era muy pequeño en ese entonces, y sin haberlo sentido, sabía que cuando alguien miraba así a otra persona era porque la amaba, supo que su Padre lo amaba, como había amado al principio a su Madre… Por mucho tiempo él vivió obsesionado con encontrar esa clase de mirada en ella, buscaba que su Madre lo mirara con amor, necesitaba saber si ella lo amaba, si ella lo quería pues jamás había recibido afecto de parte suya ni de nadie. Sin embargo, su búsqueda fue en vano, ella jamás lo miró con amor, por lo que él se sentía cada vez más vacío…
Luego de un tiempo, su Madre le dijo que ya sabía a qué había venido ese niño chino a Japón y tras explicarle someramente lo que sabía, lo llevó con ella a observar en qué consistía esa misión. Ahí, ocultos sentados en alguna rama de árbol, él veía nuevamente a aquel muchachito chino, de unos 11 años aproximadamente en ese entonces que vestía un traje típico chino de color verde y que luchaba contra distintas clases de seres mágicos en compañía de dos niñas, una que siempre estaba con una cámara de video y la otra que vestía ropas extrañas, asimismo, había un muñeco pequeño con alas… la primera vez que fueron a verlos su Madre le explicó que ellos estaban capturando las cartas Clow, y que el niño competía con la niña de trajes raros para ver quién se quedaba con ellas. Fue ahí que él recordó lo que había leído del gran mago Clow y supo de qué hablaba su Madre. Días posteriores a esa noche, él se había puesto a averiguar cómo capturar esas cartas, le era muy difícil encontrar información clara que le sirviera para así cumplir con la misión de ese niño chino. Un día, después de pasarse toda la mañana leyendo entre clases, decidió que era tiempo de ir al supermercado, por lo que al salir de la escuela, salió en dirección del lugar más cercano a su casa, cuando se encontraba cerca al lugar vio aparecer a una niña que traía ropa de escuela también, y no supo por qué pero ella se le hizo muy familiar, ambos entraron juntos a una tienda para hacer las compras del almuerzo, cuando la vio de espaldas la reconoció de inmediato, ella era la otra card captor, y él se puso a pensar en que esa podría ser la oportunidad perfecta para arrebatarle las cartas que ella tenía, por lo que se puso a pensar en las medidas que tomaría para quitarle las cartas… siendo así que se quedó quieto y pensativo por un par de minutos, cuando reaccionó ya tenía pensado lo que haría, en ese momento la niña estaba terminando de pagar en caja lo que había comprado y cuando ella volteó para salir la mirada de ambos se encontraron, él al ver esos ojos se quedó paralizado. Aquella niña pasó por su costado sin quitarle la mirada y cuando llegó a la puerta le sonrió de una manera en la que nunca antes nadie lo había hecho, su corazón comenzó a latir rápidamente y su corazón se comenzó a llenar de un sentimiento cálido que jamás había sentido antes… esa mirada era mágica y adictiva, él debía buscarla, por lo que cuando reaccionó, salió corriendo en búsqueda de esa niña pero no la encontró… se sentía desesperado, necesitaba volver a ver a esa niña, al menos sabía que era la otra card captor por lo que siempre estaba atento para sentir algún tipo de presencia que le indicara a dónde debería ir para verla; es por ello que cada vez que sentía que había una concentración de magia él y su Madre salían al lugar de proveniencia de esa concentración de poder, pero casi siempre llegaban cuando ya ésta se había disipado, por lo que sus ganas de volver a ver a esa niña se mantenían ahí frustradas en su interior. Un día cuando la luna estaba brillando con fuerza en lo alto, su Madre y él sintieron una gran concentración de magia en la torre de Tokio, fueron de inmediato a ver qué pasaba y cuando llegaron, vieron al niño sobre un techo y frente a él se encontraba un ángel con alas y el cabello largo y blanco, por lo que había leído ese debía de ser Yue y si no se equivocaba aquel espectáculo debía de ser el Juicio Final, con desesperación él buscó ver a la niña, pero no la encontraba por ningún lado. Al poco rato, Yue dijo: "ha llegado tu fin" segundos después el niño calló y desapareció del campo de vista de ellos. Su Madre le dijo:
- Vamos, ya no tenemos nada que hacer aquí- ella tenía un amplia sonrisa en los labios. Él se quedó ahí angustiado, pues quería ver qué sucedía después, ya que era probable que Yue peleara contra la niña de los ojos verdes. Al ver que él no se movía su Madre lo jaló y prácticamente se lo llevó a la fuerza.
Días después de ese suceso, su progenitora le dijo:
- El siguiente mes iremos de viaje a buscar a alguien…- él la miró sorprendido, no tenía idea de a quién podrían ir a buscar si durante todo ese tiempo ellos aparentemente habían estado solos, así que preguntó
- ¿A quién iremos a buscar?
- Pues a unos sabios, que viven en Fukushima
- Y ¿para qué los buscaremos?
- Bueno… veras, dentro de poco darás inicio a tu viaje de peregrinación…no quiero que llegues a hacer el ridículo cuando éste inicie, así que le pediremos a esos sabios que te instruyan un poco antes de que tengas que partir…
- Pero… y ¿mis clases? ¿la escuela?
- ¡No seas tonto!... en los templos se recibe educación de todo tipo con profesores particulares, de eso no te preocupes, así que… ni bien termines este año escolar partiremos para allá…
Y así fue, después de un mes de dicha charla, ellos partieron con rumbo a Fukushima y él jamás había vuelto a ver a esa niña, pero siempre recordaba lo que aquella mirada suya le había hecho sentir y por muchos momentos cuando se sentía solo, bastaba con recordar esos ojos, para sentirse feliz… después de mucho tiempo, cuando se encontraba realizando sus estudios en un templo de Italia llamado "Zado Burnello" sorprendentemente se volvió a topar con aquellos ojos verdes. Él estaba sentado leyendo un libro en una de las ramas de los árboles del jardín del templo cuando en eso una muchacha delgada, con el cabello de color castaño y ondulado se recostó en el gras justo debajo del árbol dónde él leía. Al principio el muchacho no se inmutó y siguió leyendo, pero sin poder evitarlo el lápiz que usaba para leer y resaltar ideas importantes o hacer una anotación resbaló y fue a caer sobre el pecho de la muchacha, quien de inmediato se sentó y vio hacía arriba, fue en ese momento que él se quedó petrificado, pues eran los ojos verdes, los mismos que por primera vez le hicieron experimentar muchos sentimientos que jamás había conocido, de inmediato bajó, casi de modo automático. Sin embargo, grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta de que dichos ojos no expresaban lo mismo que cuando él los vio por primera vez, miró bien a la muchacha que tenía en frente y ella estaba visiblemente molesta, era una chica bastante atractiva, tenía unas pestañas muy largas y pobladas y el rostro delicado. Era realmente hermosa, eso nadie lo podía negar pero para él, aún cuando poseyera esos ojos que tanto había estado esperando ver, esa belleza no era suficiente; la muchacha, al ver que él no decía nada lo miró detenidamente y luego sin decir nada se fue. Después de unos días de ese acontecimiento se la volvió a cruzar por el templo en un par de clases, y poco a poco se hicieron amigos, ambos se presentaron, ella se llamaba Natsuko o bueno ese era el nombre con el que la conocían durante el viaje… al hablar con ella, él se dio cuenta de que era una chica bastante entretenida, con una personalidad muy fuerte…además, a él no se le había escapado el hecho de que era una muchacha muy inteligente y que tenía un gran potencial mágico. Sin embargo, al mismo tiempo había podido notar que ella era soberbia pues siempre se creía superior al resto de chicas y en varias ocasiones percibir que ella era muy astuta y egoísta, pues casi siempre sabía cómo resolver los problemas, pero cuando no era así y veía en riesgo su calificación, utilizaba al resto y no le importaba si con ello podía lastimarlas, hostigaba a otras para que les dijeran las respuestas y las amenazaba. Eso a él lo asustaba y hasta hacía que tuviera recelos de juntarse con ella. Sin embargo, un día en el que regresaba de una clase la encontró sentada en una de las bancas del jardín del templo, y por primera vez veía una expresión de tristeza en sus ojos, tristeza verdadera y manifiesta; sin poder pasar por alto ese hecho se le acercó y le preguntó qué le sucedía, ella le contó que había hablado a casa y que su Madre no la había felicitado por sus logros, que ni siquiera había demostrado estar alegre de escuchar su voz… él trató de alentarla y le contó cómo era su Madre con él y cuando ella se sintió mejor le sonrió…y aquella situación era como un deja vu, pues en sus ojos se reflejaron la alegría que ella sentía y que en parte se la debía a él, y sin poder resistirlo la abrazó, sintiendo que por fin había vuelto a ver a esa niña de su infancia. Con el pasar del tiempo, ambos comenzaron a "salir" (lo pongo entre comillas porque nadie podía salir de los templos asignados) pero a lo que me refiero es a que comenzaron a frecuentarse más y cuando ya quedaban apenas un par de días para que partieran en rumbos distintos él le preguntó si ella deseaba ser su enamorada, ella sonrió y lo abrazó, luego le dijo que sí y lo besó, aquella situación fue extraña pero especial y es así que cuando tuvieron que irse y separarse él se sintió triste…
Las horas habían pasado rápido y él no las sintió, pues había recordado tantas cosas que ni siquiera sintió el paso de las horas. En ese momento alguien tocó la puerta de su habitación, hecho que lo sobresaltó, haciendo que se sentara rápidamente. Luego se puso de pie y fue a abrir la puerta:
- Kano disculpa que te interrumpa pero el Sabio Mayor te llama…- él muchacho sólo asintió y agradeciendo la información con una pequeña reverencia cerró su puerta. En ese momento se dijo a sí mismo: "ya deben tener los resultados y mi asignación pero qué raro que sea el propio Sabio quien desee comunicarse conmigo" se cambió de ropa y salió para la oficina del Sabio Mayor, al llegar a la puerta tocó tres veces de manera tranquila y dijo:
- Sabio Mayor, soy Kano…
- Adelante Kano, te estaba esperando…toma asiento por favor
- Gracias- él entró y se sentó
- Bueno no creo que te sorprenda el saber que has obtenido nuevamente el primer puesto del grupo- Kano sonrió, eso era lo que quería escuchar y se sentía satisfecho- por ello deseo felicitarte, pues realmente tu nivel de magia es muy avanzado, estoy seguro de que no te será difícil adaptarte al siguiente templo…
- Muchas gracias por sus felicitaciones y por la confianza depositada en mi Sabio…
- No tienes nada que agradecer, si te has ganado nuestro respeto y consideración es porque has demostrado ser muy empeñoso y estudioso, claro además de contar con un gran potencial mágico y no es para menos teniendo esa sangre corriendo por tus venas…- Kano sonrió pero nada dijo y el sabio continuó- bueno hijo, aquí tienes la carta con tu asignación- él recibió el sobre y lo abrió, este decía:
"Sr. Kano, después de un arduo análisis hemos considerado que se encuentra capacitado para realizar un tipo de estudios más avanzados, por lo que Ud. ha sido asignado al templo "Verner Feigenbaum" ubicado en Alemania."
Él quedó atónito, no se imaginaba que a su corta edad le permitieran conocer ese Templo, pues según lo que había escuchado, éste era especialista del dominio mental de las emociones, si aprendías estas artes, podrías perfectamente dominar a quienes se encontraran a tu alrededor, al mismo tiempo te enseñaban a evitar que otros pudieran hacer eso contigo, pero aprender a manejar esa habilidad según decían era terriblemente doloroso y difícil. Además, de ahí habían salido muchos hechiceros poderosos que habían logrado vencer guerras haciendo uso sólo de esa habilidad. Sin embargo, solían decir que no era bueno abusar de estas pues podrías causar tu propia destrucción sin siquiera morir. Estaba realmente sorprendido… nunca pensó que le permitirían ir ahí cuando él aún no terminaba el viaje de peregrinación, generalmente quienes iban a ese Templo eran personas adultas que ya habían realizado estudios más avanzados. En lo que él pensaba en todo aquello el Sabio lo observaba y tras dejar pasar un momento para darle tiempo de recuperarse volvió a hablar
- Kano, cuando vi el templo que te asignaron yo también quedé sorprendido… yo recuerdo que no me permitieron ir ahí sino hasta que tuve 21 años… y aunque me alegra mucho que te consideren capaz de afrontar el tipo de entrenamiento que ahí se imparte, no puedo dejar de preocuparme- Kano lo miraba y escuchaba con atención- muchacho no subestimes a ese Templo, pues por experiencia te digo que lo que has podido leer de él no se asemeja ni un poco a la realidad; sabes que por las reglas tengo prohibido dar detalle del tipo de enseñanzas que allí se dan y las modalidades que utilizan, pero… quiero al menos advertirte, quiero decirte que como tu caso ha sido realmente extraño y sabiendo que las exigencias ahí son grandes, si lo deseas podemos pedir que te reasignen a otro Templo, tienes hasta una semana de iniciado el entrenamiento en "Verner Feigenbaum" para decidir si decides quedarte. No tengas miedo, nadie te juzgará por ello ¿de acuerdo? Y otra cosa muchacho… si decidieses quedarte ahí por favor no te dejes envolver por el tipo de habilidad que obtendrás. Puede ser beneficiosa en algunas ocasiones, pero en otras… podría llevarte a la locura… tienes que tener muy en cuenta lo que aprendiste al principio, siempre busca equilibrar todo tu poder y utilizarlo en una causa justiciable y no indiscriminadamente, pues toda exageración nunca nos lleva a algo bueno… sé equilibrado y responsable…- Kano debía admitir que estaba algo nervioso por lo que le decía el Sabio… el sólo hecho de que fuera él quien personalmente decidiera darle esa noticia ya lo había sorprendido… pero ahora entendía la razón, tras un momento de silencio le dijo
- Sí Sabio, no se preocupe, trataré de ser responsable y equilibrado y siempre buscaré hacer uso de esas habilidades para beneficio mío y del resto.
Tras conversar un momento más con el Sabio Mayor él se puso de pie y fue a su habitación, pues le indicaron que esa misma noche partía para Alemania… mientras alistaba sus maletas, Kano pensaba en que se esforzaría mucho para aprender esas artes muy complicadas, pero al mismo tiempo recordaba constantemente las frases dichas por el Sabio: "No te dejes envolver por el tipo de habilidad que ahí obtendrás. Puede ser beneficiosa en algunas ocasiones, pero en otras… podría llevarte a la locura…" ¿será acaso posible que me pueda volver loco? Se preguntaba a sí mismo ¿a qué referiría cuando dijo eso?... Bueno al menos tenía una idea de que el Templo no sería sencillo y que era mejor que esté preparado para todo tipo de inconveniente, estaba determinado a aprender todo lo que fuera necesario, pues quería ser un hechicero poderoso algún día, y levantaría el nombre de su Clan a como dé lugar…
GIZA- EGIPTO
Dos muchachas de 17 años se encontraban sentadas una frente a la otra, jugando ajedrez. Una de ellas, tenía el cabello largo, lizo y bien negro, en aquel momento usaba una cinta roja a modo de vincha; era pálida y tenía unas cuantas pecas en su nariz respingada. La forma de su rostro era ovalada pero delicada, tenía la boca pequeña con los labios bien rosados y sus ojos eran grandes y de color lila y estaban enmarcados por largas y gruesas pestañas. Su mirada tenía una ligera caída que la hacía ver como si estuviese triste, pero en realidad no era así pues a decir verdad en ese momento no se sentía mal por nada, además cuando sonreía su rostro se transformaba al punto de que se veía muy atractiva y coqueta. La otra muchacha con la que jugaba, traía el cabello suelto, este era de tamaño medio, ondeado y castaño, ella tenía la tez clara y sus ojos eran de color verde y al igual que la otra muchacha sus pestañas eran largas y abundantes, sus labios eran seductores, pues eran ligeramente gruesos y bien formados, y su boca tenía un tamaño perfecto. Ambas estaban muy concentradas hasta que la muchacha castaña dijo:
- Jaque mate- la muchacha de cabello negro dando un gran suspiro y poniendo un rostro compungido le dijo
- No es justo Natsuko, ¡ya es la segunda vez que pierdo!- la otra muchacha sonreía complacida y para consolar a su amiga la animó diciendo
- Vamos Anne-Claire… tú me ganaste ayer cuando jugamos damas…
- Sí, ¡pero igual!- suspiró y comenzó a guardar las piezas- bueno… fue realmente muy entretenido jugar por última vez contigo…tu eres muy inteligente para esta clase de juegos… lástima que ya no nos veremos
- Pues sí, pero si te esfuerzas es probable que nos reencontremos en el último templo…
- Bueno eso sí, y créeme que me verás ahí…
- Será bueno competir contra ti otra vez… serías una rival digna en la final…
- Ya lo creo… tú también serás una rival digna- la castaña se puso de pie y se estiró luego le dijo
- Anne- Claire vamos a caminar, quiero estirar las piernas
- Está bien, yo también quiero estirar mis piernas- ambas salieron del salón de juegos y comenzaron a caminar por los pasillos del templo, la muchacha de cabello negro se estiró y dijo una frase en francés
- ¿Qué dijiste?- las dos amigas se hablaban en inglés pues ninguna sabía ni un poco del idioma materno de la otra
- Dije ¡que espero que pronto nos entreguen los resultados!... es que me muero por saber a qué templo me asignaron esta vez…ojalá que sea al "Lorian Médéric" extraño la comida francesa... asumo que tú también extrañas la comida japonesa
- Sí, la extraño mucho… no es que acá no comamos bien pero realmente a veces hay platos a los que no estoy acostumbrada... así que créeme que entiendo que desees ir a tu natal Francia... sin embargo, yo no deseo ir a un templo japonés, yo quiero ir a "Edrick Quartermane"…
- ¿Quieres ir a Inglaterra?
- Sí… quiero aprender lo que enseñan ahí sobre la tele transportarción… hacerlo me dará muchos beneficios – cuando dijo eso sus ojos le brillaron
- Pero… ese es un templo oscuro… sólo escuché que ahí la magia que se imparte es muy difícil de manejar y…
- Sí, eso lo sé…pero conozco a alguien que ha estado ahí antes y que realmente debe haber sacado mucho provecho de lo que aprendió…
- ¿Quién? ¿acaso un pretendiente?- Anne- Claire comenzó a sonreír con complicidad pero Natsuko se limitó a seguir viendo al frente y a decir
- Así es… es mi enamorado, lo conocí hace dos templos atrás. Cuando ambos estudiábamos en el "Zado Burnello" cuando terminamos ese templo, él fue asignado a "Edrick Quartermane" y a mí "Lorian Médéric"… a decir verdad no me sorprendería en lo absoluto si él obtiene el título de mejor alumno después de la batalla final en el último Templo.
- ¡Oh!- la francesa abrió los ojos en señal de sorpresa- Eso significa que él es muy poderoso…vaya…quisiera presenciar ese combate…- se imaginó cómo sería y se estremeció, pues sólo imágenes sangrientas pasaron por su mente, así decidió cambiar de tema- por otro lado, tú ya estuviste en "Lorian Médéric"…
- Sí, estuve ahí antes de entrar aquí y bueno… no es sencillo pero tampoco se trata de un Templo muy complicado… en realidad lo más difícil es la aplicación de tus conocimientos previos y…
- Por favor Natsuko no me malogres las expectativas… prefiero descubrirlo por mi misma…
- Como lo prefieras Anne-Claire
En aquel momento se apareció una de las compañeras de ambas, y les dijo que la Maestra las estaba esperando en su oficina para darles sus resultados. Las dos muchachas fueron hacia el lugar en donde se encontraba la oficina de la Maestra y antes de que tocaran la puerta esta se abrió y desde el interior se escuchó una voz que decía
- Que primero entre Natsuko, luego Anne-Claire- es así que Natsuko entró y cerró la puerta tras ella, se acercó al escritorio y tomó asiento tal y como se lo indicaba la Maestra con señas, luego de unos segundos ésta habló- Bueno, aquí tienes tus resultados, le enseñó un papel en donde decía:
Srta. Natsuko,
Aprobó el curso en nuestro Templo "Fukayna Darkur" con un sobresaliente y ocupando el primer puesto del grupo, siendo así que esperamos que usted pueda retornar a hacer una especialización en las artes de la elaboración de pociones y antídotos mágicos. Sin más que decir nos despedimos con toda gratitud.
Atte. Los Sabios Mayores y Maestros.
La muchacha estaba sonriendo plenamente, pues ella deseaba sacar ese resultado, ahora sólo faltaba saber su asignación… pero antes debía preguntar algo más
- Maestra, desde hace cuánto no se ve un resultado como el mío…
- Bueno, no teníamos un resultado así desde hace casi 15 años hasta hace tres grupos atrás, incluido este claro, pero bueno Natsuko eso no tiene importancia…- la Maestra dijo eso último con calma, pero al parecer algo no estaba bien porque el rostro de Natsuko estaba sombrío
- ¡Claro que tiene importancia! Ese hecho disminuye mi esfuerzo...- la muchacha intervino explosivamente y aparte de haber interrumpido a la maestra, tenía una mirada tenebrosa, pues realmente se percibía una gran molestia en su interior, molestia generada tanto por esa noticia como por lo dicho. Esos gestos en Natsuko y su reacción sorprendieron mucho a su interlocutora, dejándola sin palabras, al recuperar la compostura dijo
- Bueno Natsuko, has sido asignada a Inglaterra al templo "Edrick Quartermane"- en cuanto la Maestra pronunció ese nombre, todo gesto sombrío en el rostro de la muchacha desapareció y recobró la alegría, pues sonrió ampliamente y recibió el sobre con la asignación con una gran felicidad en su rostro- porsiacaso, partirás para allá hoy en la noche, así que es mejor que vayas de una buena vez a alistar tus maletas- Natsuko se puso de pie inmediatamente, se dio la vuelta y caminó hacia la puerta la abrió y dijo
- Gracias por todo- luego salió y fue directamente a su habitación, ignorando completamente a Anne-Claire que le preguntó qué tal le había ido.
Más o menos pasó media hora, ella ya casi había terminado de alistar sus maletas, cuando alguien llamó a su puerta. Ella de mala gana indicó que pasaran, y quien estaba ahí con una sonrisa de oreja a oreja era Anne- Claire, quien ni bien entró le dijo dando saltos de emoción
- Natsuko, me asignaron a "Lorian Médéric" por fin volveré a mi país…- la otra muchacha ignoraba por completo la felicidad de su interlocutora, estaba ahí doblando su ropa sin inmutarse ni manifestar ninguna emoción, hasta que percibió que la otra esperaba algún comentario por lo que soltó
- ¡Qué bueno! Me alegro por ti…- la francesa percibió que el comentario carecía de interés alguno así que preguntó
- ¿Por qué estas así? ¿Acaso no te fue bien?
- No, no es eso…a decir verdad saqué sobresaliente y primer puesto en este templo y además me asignaron a "Edrick Quartermane"
- Wow, eso sí que es sorprendente…yo que tú estaría dando brincos de pura alegría… en cambio yo a pesar de haber sido asignada al Templo que deseaba no estoy tan feliz por mi resultado, y es que no obtuve el primer puesto…
- ¡Pero eso no debe sorprenderte!- la interrumpió Natsuko- ¿qué era lo que esperabas?… es evidente que mientras yo sea participante de un grupo nadie puede sacar mejores resultados que yo…
Ante lo dicho por la japonesa, Anne-Claire se sintió muy ofendida y tras un corto silencio incómodo en donde Natsuko ni siquiera volteó a verla, la francesa se fue dando un portazo al salir y hablando en francés, probablemente insultándola. La muchacha, no se inmutó en lo absoluto por ello, es más, ni bien se cerró la puerta comenzó a sonreír pues se sentía muy feliz y realizada. Iría a ese Templo Inglés al que tanto deseaba asistir, y estaba completamente decidida a que nuevamente ahí obtendría el primer puesto y la nota sobresaliente…definitivamente nadie podría ganarle.
NUREMBERG- ALEMANIA
Un muchacho con lentes, estaba leyendo un libro en una biblioteca muy grande… ahí había un silencio sepulcral, y no habían muchos alumnos. Él joven estaba completamente concentrado en su lectura, hasta que otro muchacho de mas o menos su misma edad, se le acercó y le susurró al oído
- Zachary, te solicitan en la oficina del Mayor- él joven asintió y se puso de pie, cerró el libro, caminó hacia la salida y sobre un carrito para depósito de libros leídos depositó el que había estado leyendo. El joven que le había avisado caminaba a su costado, pero antes de que llegaran a la puerta se despidió del muchacho de lentes.
Zachary al salir de la biblioteca se estiró y sonrió, se sentía cansado y con muchas ganas de dormir un poco, y es que en realidad si no había ido a dormir antes era porque lo deseaba hacer después de saber sus resultados, así nadie interrumpía su descanso. En lo que caminaba se podía ver que era alto, delgado pero fornido y con un rostro muy varonil, tenía la misma mirada penetrante de siempre y su cabello seguía siendo corto, era muy pálido, más ahora que no salía a ningún lado en aquel frío lugar y mantenía su aspecto intelectual con los lentes que siempre usaba y que en muy pocas ocasiones se sacaba.
Durante el recorrido que hizo hasta llegar a la oficina del Maestro Mayor fue pensando en sus estudios en templo Verner Feigenbaum… realmente estudiar ahí fue verdaderamente agotador nunca antes había realizado ese tipo de entrenamientos y jamás había leído lecturas así de pesadas y complejas; tal como había escuchado, era muy difícil comprender y aprender a manejar el tipo de habilidad mágica que ahí te enseñaban… inmediatamente al llegar a la puerta del Maestro Mayor, dejó de pensar en ello y cbloqueó su mente, pues ahí se encontraba el Sabio Mayor del Templo, quien al verlo le dijo.
- Veo que está agotado Zachary
- Así es…- respondió el muchacho sonriendo, pero analizando constantemente a quien le hablaba. En realidad ambos se miraban fijamente y aparentemente era un análisis mutuo el que se hacían… esa era una manía que se terminaba adquiriendo ahí…como un constante acoso mental…tras unos segundos de tensión el Sabio habló
- Bueno, lo dejo para que reciba sus resultados con tranquilidad
- Gracias…- el Sabio Mayor se alejó con tranquilidad y antes de que Zachary tocara la puerta se aseguró de que éste se hubiera perdido de vista y una vez que ya no lo podía ver en el pasillo, tocó
- Adelante Zachary- el muchacho entró y se sentó tal como se lo indicó su Maestro- aquí tienes tus resultados y has sido aceptado en "Edrick Quartermane"…- cogió un papel y dijo- Efectivamente, aceptaron tu solicitud… irás allá- Zachary sonrió complacido mientras recibía la carta de aceptación entregada por el Maestro. Luego abrió el sobre con sus resultados, donde leyó que su resultado había sido sobresaliente y que fue el primer puesto de su grupo. Además lo felicitaban pues siendo reencarnación de un mago tan reconocido había podido cargar con los recuerdos de su vida pasada y ayudarse de esa experiencia para poder sobrevivir en dicho Templo.
Luego de conversar unos momentos más con su Maestro, fue a su habitación a preparar su equipaje. Tras hacerlo, cogió la maleta y salió rumbo a la puerta de salida del Templo, al llegar ahí lo dejaron salir cuando mostro sus cartas de asignación y resultados. Al salir, sintió una brisa muy fría pero la disfrutaba pues desde varios meses no miraba al exterior; caminó un largo trecho hasta que por fin encontró un carro esperando por él, subió y fue llevado al aeropuerto, ya que esa misma tarde tomaría un avión hacia Inglaterra; ese auto estaba ahí, pues los maestros dispusieron que alguien pasara por el joven en cuanto él saliera del Templo. En el camino al aeropuerto, Zachary iba pensando en que realmente era buena su condición como hechicero inglés pues ésta le daba mayores flexibilidades que al resto de estudiantes, sobre todo si comparaba su situación con los que provenían de Oriente, y es que a diferencia de ellos, los que eran Nord Occidentales podían elegir muchas más posibilidades. Esto es, a diferencia de un oriental, él podía escoger la hora y el día que abandonaría un Templo, siempre y cuando ya tuviera los resultados finales y su nueva asignación; así también, podía decidir a qué templo postular, algo que los orientales no podían hacer pues los Maestros y Sabios de los Templos, en los que los estudiantes se encontraban realizando sus estudios temporales, eran quienes evaluando sus habilidades los presentaban al Templo que consideraban estaban aptos para visitar, pues si por sí solos mandaban una solicitud ésta era rechazada y hasta podrían recibir una sanción por hacerlo, pues dicha actitud era considerada una contravención de las normas aplicables para ellos. Sin embargo, es claro que aún siendo occidental, no siempre se aceptaban todas las solicitudes que enviabas, pues efectivamente para poder ser considerado parte de un grupo debías presentar todas las notas obtenidas en los templos a los que habías asistido y de acuerdo a ello, los Sabios de los Templos respondían tu solicitud, pero jamás te la enviaban directamente, siempre la enviaban a los altos cargos del Templo en donde el solicitante se encontrase. Asimismo, otra ventaja de no ser oriental era que un occidental podía decidir en qué fechas estudiar, no era determinante hacer el viaje alejado del mundo durante los tres o cuatro años consecutivos, cada uno decidía cuando iniciarlo y cuántos Templos visitar, determinando así optaban por hacer visitas seguidas o si descansar entre cada curso. Sin embargo, pese a esta libertad, muchos hechiceros Occidentales siempre se metían a realizar el viaje de peregrinación de un modo seguido y respetaban las reglas generales impuestas a los alumnos de los Templos, como el no abandonar el Templo durante los meses de instrucción ni mantener contacto con personas del exterior, etc. Zachary se sentía tranquilo de haber visitado ya seis templos, ahora sólo estaba decidido a hacer dos más y retirarse… ya luego continuaría realizando los viajes, pero por ahora lo que había aprendido en esos Templos le daba ya bastante conocimiento sobre la magia.
Desde que inició el viaje de peregrinación, se había distanciado de varios amigos de su infancia y adolescencia. Así también, había tenido que dejar a dos seres especiales en Inglaterra a los que extrañaba bastante, pues para él ellos significaban mucho más que unos simples compañeros, para él ellos eran su familia. Sin embargo, pese a todo ello estaba decidido a terminar con esos dos Templos y ya luego dedicarse a su propia vida. Deseaba saber cómo le estaba yendo a una de sus más especiales amigas de la infancia; saber si es que ella había podido continuar los entrenamientos y qué tal le había ido en ellos… eso hizo que pensara en que era lamentable que ella no formaba parte del grupo de magos que realizaban el viaje de peregrinación, pero nada podía hacer pues su Padre desconocía lo de sus poderes mágicos, y explicárselo significaba algo muy difícil de hacer para la muchacha, y no podía optar por tomar cursos a escondidas pues cómo podría justificar su ausencia por tres o cuatro años… Zachary, suspiró ante esa idea pues que pensaba que era triste que ella no pudiera realizar esos estudios pues poseía un gran potencial mágico y sin duda podría haber aprendido a dominar muchas de las habilidades que se enseñaban en los templos con perfección… de un momento a otro imaginó el rostro de ella con una gran sonrisa, y él también sonrió con el recuerdo, pues era grato imaginarla con ese ánimo tan especial y característico en ella… hizo memoria de cuando la conoció por primera vez y de cuando conoció al niño chino y su amiga la japonesa que siempre tenía una cámara en la mano… sí, también recordaba perfectamente a aquella muchacha, y a su mente vinieron muchas imágenes de los tiempos en los que él estaba al lado de ambas, y recordó lo mucho que le gustaba ayudar a su amiga y de lo feliz que se sentía cuando la veía sonreír, algo que también percibía en la muchacha que casi siempre los acompañaba a ambos. Quizá muchos podrían pensar que él estaba enamorado de aquella amiga suya, pero no, no era así… era cierto que él la quería mucho pero no de ese modo que todos piensan, él la quería como a una hermana más, y admiraba mucho su corazón, el cual era verdaderamente sorprendente, pues muy pocas personas poseían esa habilidad suya de ser amable con todos, comprensiva y bondadosa. Esa habilidad de amar verdaderamente y de darlo todo por la persona amada… él nunca llegó a sentir eso por nadie, o al menos no tuvo tiempo de desentrañar lo que aquella mejor amiga de su amiga le generaba, pues cada vez que la veía o que hablaba con ella se sentía muy feliz y tranquilo, se sentía comprendido, era realmente sencillo ser él mismo cuando estaba con esa otra niña japonesa, pues aquella muchacha no tenía prejuicios y siempre entendía, sin que él le diera explicación alguna, el por qué de su actuar; y es que esa muchacha respetaba mucho las formas de pensar de los demás y pues casi siempre actuaba con mucha inteligencia… él no podía olvidar que una de sus más grandes habilidades era el hecho de ser muy observadora, siempre se daba perfectamente cuenta de lo que pasaba a su alrededor; además, era sencilla y con una capacidad para amar que jamás había visto antes en alguien quien no estuviera enamorado, ella no necesitaba de afecto para ser feliz pues le bastaba ver que su mejor amiga lo fuera para que ella también pudiera serlo… al recordarla, al ver su rostro en su mente su interior se llenó de un sentimiento cálido, sólo que ahora después de tantos años sin verla éste había disminuido de intensidad… y ya no sabía lo que sentía, es por eso que en cuanto saliera de ahí la iría a ver, la buscaría para saber qué es lo que en realidad siente por ella…pues no podía olvidar el vacío que ella le dejó cuando se fue… jamás olvidaría lo muy tentado que estuvo de pedirle que no se marchara e incluso días después de ir estuvo casi decidido en ir a buscarla al país al que se había ido a vivir; y si no lo hizo fue porque para ese entonces él no comprendía lo que sentía, hasta ahora no lo hacía pero… al menos ahora sí estaba decidido a averiguarlo, además, en esa época, él asemejaba ese sentimiento de soledad al hecho de que se había acostumbrado a su presencia y nada más, y por otro lado, también estaba el hecho de que dentro de poco él daría inicio a su viaje de peregrinación y pues para no arrepentirse de nada prefirió no volver a comunicarse con ella, optó por no tratar de desentrañar sus sentimientos pues se dijo a sí mismo que lo haría después de terminar con su viaje de peregrinación. Fue así que nunca más le escribió, pues desde que ella se había ido, en un par de ocasiones le había enviado cartas cortas preguntándole cómo estaba, a las que ella respondía también de manera breve… Además, en ese entonces estaba esa niña francesa, a quien tuvo a su lado prácticamente hasta que dio inicio a su viaje, pues aún cuando él había decido ir a Inglaterra para iniciar esos estudios ésta muchacha lo siguió, por lo que para poder sustentar el viaje que realizaría, le dijo que lo habían internado en un colegio muy estricto y que no podría verla, siendo así que ella se fue a su país y desde entonces no había vuelto a tener noticias suyas.
Una vez que llegó al aeropuerto se puso a pensar en los motivos por los que aquel joven chino había dejado a su mejor amiga en aquella ocasión, y lo comprendió perfectamente, sí, entendía muy bien por qué lo había hecho, pues él habría actuado de un modo muy similar en esa situación…así también concluyó que había hecho bien no diciendo nada de esa decisión tomada por el niño chino a su amiga pues si es que él había optado por no decir nada en aquel entonces, no tenía porque meterse en ese asunto… En lo que tomaba un café pues esperaba que lo llamaran para abordar el avión, se puso a pensar en que no sabía qué le esperaba ahora en el siguiente Templo y sólo deseaba que fuera algo bueno pues en ese momento realmente se sentía muy agotado deseaba descansar y por ello sólo deseaba que pronto lo llamaran para subir al avión pues deseaba llegar pronto al siguiente Templo.
TOKIO- JAPON
Una muchacha que estaba en la biblioteca de su preparatoria se levantó sobresaltada, vio su reloj y se dio cuenta de que ya era tarde, se había quedado dormida leyendo ese libro de historia, y es que en realidad la lectura era aburridísima, además la noche anterior no había podido dormir temprano, por lo que las consecuencias de no haber descansado lo suficiente las estaba sintiendo en ese momento. Se estiró, miró a su alrededor y notó que no había nadie ahí, algo que le causó extrañeza pues generalmente siempre habían alumnos estudiosos que se quedaban hasta tardes horas en la biblioteca. Sin darle mucha importancia a esa situación, se puso de pie, guardó sus cosas en la maleta y tras arreglarse la falta se dispuso a salir de allí. Decidió llevarse los libros que había tomado prestados pues estaba dispuesta a leerlos en casa antes de dormir, pues no podía darse el lujo de descansar cuando era consciente de que ya se acercaba el examen de historia, el que definitivamente no sería sencillo de aprobar. Una vez fuera de la institución, se puso a pensar en lo que debía hacer antes de ir a casa, y recordando que al día siguiente llegaban ellos decidió ir primero a hacer un par de compras al supermercado, pues recordó que faltaban algunos insumos para preparar la comida de mañana; como recordó que era un poco tarde y que ella debía de llegar pronto a casa decidió llamar a su padre para avisarle que tardaría y que no se preocupara, sacó su celular y para cuando se disponía a marcar el número del celular de su Padre una llamada inesperada entró, el número que ella veía en la pantalla era desconocido y largo, jamás lo había visto antes, por lo que con un poco de recelo contestó:
- ¿Aló?
- Aló, ¿Sakura?
- Sí, ella habla
- Sakura, soy yo Luca… ¿qué acaso te has olvidado de mi?- la muchacha tras escuchar el nombre de quien le hablaba sonrió ampliamente, gustosa de oír esa voz nuevamente
- ¡Luca! ¿Enserio eres tú?
- Sí, claro que soy yo…
- Jajajaj ¡Luca! Qué emoción me da escucharte, ¿cómo has estado?
- A mí también me da mucho gusto oírte Sakura… yo estoy bien, ahora acabo de salir de unos ensayos con el grupo de teatro
- ¡Qué bueno que continúes actuando! ¿Y qué tal todo por allá?
- Muy bien, aunque extrañando mucho Japón y extrañando a Sakura también- cuando él dijo eso último la muchacha se puso roja
- No digas esas cosas por favor…
- Pero es que es verdad… ya son más o menos dos meses desde que no te veo…y extraño tu compañía y alegría… pero en fin, ¿cómo has estado tu? ¿qué tal el cambio? ¿ya te adaptaste?
Sakura aún seguía roja y sonriente, se sentía muy feliz de escuchar la voz de Luca después de tanto tiempo. La gente que pasaba a su alrededor la veían complacidos y es que cuando ella sonreía emanaba una sensación de felicidad que era contagiante. Los muchachos que la veían pasar quedaban maravillados con la belleza de la joven y es que ahora a sus 17 años la castaña se había vuelto verdaderamente hermosa. Empezando por el hecho de que tenía el cabello largo (aunque en ese momento lo traía sujeto por una hermosa trenza que la hacía ver mucho más inocente) era más alta y bien formada (eso gracias a la ayuda de la constante práctica deportiva) tenía una figura envidiable y sus proporciones corporales eran casi perfectas; su rostro se había afinado ligeramente siendo así que había abandonado el rostro de niña pero había adquirido un rostro dulce y tierno, hermoso para una muchacha de su edad, eso la hacía ver casi indefensa y a muchos caballeros les entraban unas ganas locas por querer ser aquel afortunado que en ese momento la hacía sonreír y sonrojar por el teléfono.
- Yo he estado bien, en realidad recién ayer pudimos desempacar todo y poner en orden el departamento; es muy amplio y hasta ahora no me acostumbro a caminar por ahí, la distribución es extraña y distinta a la de mi casa en Tomoeda pero sí me gusta y con la decoración que le dimos quedó perfecto. Mi papá y yo lo decoramos viendo varios libros interesantes sobre cómo amoblar y distribuir todos los muebles en las cases… pero bueno, dime ¿ya te volviste a acostumbrar a tu país después de tanto tiempo lejos de él?
- Mmmm pues sí y es que… no es difícil acostumbrarse a Italia pues es un País bastante hermoso…
- Sí, me imagino que sí… además con las fotos que me mostraste y las que me mandó mi hermano he quedado maravillada… sabes me gustaría poder ir para allá algún día…
- Eso sería realmente extraordinario… yo te llevaría por todos lados, te haría conocer muchos lugares… oye pero ¿por qué no vienes ahora que tu hermano está estudiando acá?...
- Sí lo pensé, pero Luca… no olvides que estamos aún en clases en la preparatoria y que estas no son sencillas de llevar, además ya es mi último año así que debo esforzarme mucho por salir bien, y también debo adaptarme a la nueva preparatoria… aunque para serte honesta sí me gustaría ir a Italia… un día se lo dije a mi Papá y él me comentó que estaba pensando pedir unas vacaciones a fin de año para que podamos ir para allá…
- ¿Enserio?
- Sí, lo que pasa es que Touya quiere mudarse…ya no quiere vivir en el cuarto que alquila, y pues como está ganando bien quiere comprarse un pequeño departamento… es por eso que mi Papá le ha prometido que irá a ayudarlo a buscar uno ya que el pobre no tiene tiempo para hacerlo y me dijo que yo también iría… ¡ah! Por cierto, hablando de mi hermano te cuento que llega mañana de Italia
- ¿Regresa a Japón? Y ¿por qué?
- Está de vacaciones por un mes…y vendrá a pasarla acá, dice que está agotado y que prefiere estar tranquilo en casa...ya te imaginarás que nosotros estamos emocionados por su llegada…
- Sí me imagino si no lo ven desde hace 1 año y medio…
- Sí, no lo vemos desde hace mucho… espero que no siga siendo molestoso- al decir eso se le formó una gota en la sien…
- Sí, yo también espero que no te siga molestando jajajaja… y dudo que lo haga pues eres hermosa y él no podrá dejar de notar eso…
- ¡No digas eso!- pidió Sakura mientras volvía a ponerse roja. En ese momento escuchó que alguien le hablaba en Italiano a Luca y al instante él dijo
- Lo siento Sakura, por ahora debo dejarte… me llaman para cenar… prometo volver a llamarte pronto, cuídate mucho y no te olvides de mi… ¡escríbeme!
- Lo haré no lo dudes… tu también cuídate mucho y ojalá nos podamos volver a ver pronto…- esto último lo dijo con un poco de tristeza
- Eso espero… de verdad me gustaría mucho verte pronto, ojalá y puedas venir a fin de año, estaré cruzando los dedos para que así sea- él también se escuchaba un entristecido
- Bueno… ¡ciao!
- ¡Ciao bella!
Luca colgó el teléfono y Sakura se quedó muy triste… ya habían pasado casi dos meses desde que él había regresado a Italia y era cierto que lo extrañaba mucho. Él volvió para su país natal pues sus padres ya habían conseguido dejar establecida su cadena de restaurantes en Japón y pues debían volver a Italia donde tenían otros negocios más que atender… es probable que se pregunten cómo es que ambos llegaron a hacerse amigos, cuando inicialmente Sakura no hacía más que huir de él, lo que sucede es que desde que la partida de Eriol, ella se había quedado muy sola en la escuela, a pesar de que se llevaba bien con todos no era lo mismo estar sin Tomoyo, Eriol y mucho menos estas sin Shaoran… siendo así que Luca con el pasar del tiempo había terminado ganando la confianza de la muchacha con su constante persistencia… En lo que hacía las compras en el supermercado ella iba recordando cómo pasó todo…
Sakura, recordaba que por esos tiempos su tristeza era constante… primero porque se fue Shaoran y con él se fue su alegría… alegría que ella creía que nunca más volvería… y ya ha pasado tanto tiempo de eso, que recordarlo era tan extraño… sí, Shaoran Li… el niño a quien más quiso en aquella época de su vida… se puso a pensar en él y su rostro de niño apareció en la mente de la muchacha, ella sonrió por el recuerdo, algo extraño, pues aún cuando ya había pasado tanto tiempo desde la última vez que lo vio al recordarlo ella sentía una pequeña alegría…al pensar en ese detalle Sakura llegó a la conclusión de cómo no sentirse alegre y feliz con ese recuerdo cuando con él había vivido tan lindas experiencias en su niñez y en los inicios de su adolescencia, pero… así como vino ese recuerdo que la hizo sonreír, así también volvió a visualizar ese día en el que él terminó con ella y se fue para siempre… recordó cómo ella se había sentido tan triste, al punto de no querer ni siquiera salir, y es que debía admitir que Shaoran fue el primer muchacho del que ella se había enamorado, por lo que realmente olvidarlo y resignarse a la idea de que ya eso había muerto y debía dejarlo pasar no había sido para nada sencillo y no fue hasta dos años después de que él se fue que recién ella pudo regresar a ser casi la misma… en fin…prefirió no seguir pensando en él pues a pesar de todo siempre regresaba la tristeza con ese recuerdo así es que decidió seguir pensando en los demás motivos por los que su tristeza había sido constante durante aquellos tiempo… fue entonces que recordó que cuando al menos ya había comenzado a retomar la calma emocional por la partida intempestiva y dolorosa de Shaoran, su mejor amiga Tomoyo de toda la vida también se fue, hecho que generó que ella se volviera a sentirse sola, pues con la partida de su amiga las esperanzas de recobrar su vida habitual habían desaparecido, ya que sin ella nada sería lo mismo; sabía perfectamente que ella le haría mucha falta… Sin embargo, al menos aún tenía como amigo cercano a Eriol, quien se quedó con ella todo un año y que durante ese tiempo la amistad entre ambos había incrementado mucho, pues los dos, junto a sus guardianes, habían pasado muchas tardes en compañía ya que él había decidido entrenarla con las cartas…algo que terminó resultado muy útil y bueno para ella y las cartas… Además, cuando vino Nakuru, que llegó después de la partida de Tomoyo, la situación se había vuelto más entretenida y la habían pasado muy bien viendo cómo ella constantemente molestaba a su hermano Touya, quien siempre paraba bajo estrés… Nakuru vino a Japón desde Inglaterra a pedido de Eriol, para eso había pedido que le permitieran hacer un intercambio estudiantil y comenzó a estudiar Administración en la universidad donde también estudiaban Touya y Yukito, ella preparó todo de tal modo que le permitía estar la mayor parte del tiempo al lado del hermano de Sakura. Algo que disgustaba mucho a su pobre hermano y siempre paraba ocultándose de ella, pues le desagradaba mucho acoso constante de Nakuru. Por otro lado, Yukito sólo sonreía con esa situación pues había aprendido a llevarse bien con la identidad falsa de Ruby-moon. Luego de un tiempo, cuando ya Eriol había partido y a su hermano y a Yukito les propusieron que irse a trabajar fuera del País, ella se sintió muy confundida, pues no sabía qué hacer inicialmente. Hasta que luego decidió lo que ella consideró correcto y ahora Yukito se encontraba en Francia, pues se había ido a trabajar con un puesto muy bueno en la administración de un hotel muy prestigioso allá… ella decidió dejarlo ir pues no quería impedir que él llevara una vida normal, así que dejó que se marchara… Yue al inicio se opuso rotundamente ante esa decisión, pero finalmente terminó cediendo pues Sakura se lo pidió casi de rodillas y prometió que si sucedía algo extraño ella lo llamaría de inmediato… Es así que por todas aquellas partidas Sakura quedó devastada, no tenía a nadie… lo bueno era que al menos con Tomoyo, su hermano y Yukito ella podría comunicarse por teléfono o internet, pero con Eriol no, ya que su amigo antes de que se fuera le había dicho que por un buen tiempo le sería imposible ponerse en contacto con ella, ya que se iba a Inglaterra para dar inicio a su viaje de peregrinación (ella no sabía por qué pero ese nombre le sonaba familiar, aunque no lograba recordar en dónde lo había escuchado antes ni a quién) Eriol le explicó que ya había llegado el momento de que él iniciara ese entrenamiento y por eso durante todo ese tiempo se iría de viaje por varios Templos del mundo aprendiendo cosas nuevas, y que lamentablemente uno de los requisitos de ese viaje era el no entrar en contacto con nadie… es por ello que ante la perspectiva de que no volvería a saber nada de Eriol hasta dentro de un par de años, Sakura se comenzó a sentir verdaderamente más sola que nunca… Sí, era cierto que tan sola no estaba pues contaba con la compañía de sus amigas de la escuela como Rika, Naoko y Chiharu, pero de todos modos ella no podía hablar de todo con ellas porque le daba vergüenza, aunque siempre salían a pasear o a hacer compras. Ese recuerdo hizo que ella recordara a su compañera francesa, Dorianne, quien pidió a sus padres volver a Francia pues desde ahí le resultaba mucho más sencillo visitar a Eriol, la muchacha había quedado realmente enamorada del inglés y no soportaba la idea de que él se fuera lejos, aunque Dorianne no sabía que de nada le serviría ir allá porque él se iba lejos por buen tiempo igual partió al mes de que lo hizo el Inglés... y es en ese contexto en el que entra Luca, quien constantemente esperaba a Sakura a la salida de la escuela y la acompañaba a su casa, es más, siempre buscaba estar cerca de ella para poder ayudarla en todo lo que fuera necesario. Inicialmente esa conducta por parte del italiano la perturbaba, pues sabía que Luca gustaba de ella… sin embargo, al sentir que ya no podía luchar contra la persistencia de él, Sakura terminó dejando que él la acompañara a todo lugar y grande fue su sorpresa cuando él nunca le decía algo relacionado a sus sentimientos, algo que contribuyó bastante a que la castaña se sentiera mucho más cómoda con él.
Fue entonces que recordó perfectamente el día en que Luca se había ganado su confianza con más fuerza… Habían ido juntos al festival que daban en un templo, a las afueras de Tomoeda, era ya de noche y estaban esperando ver los fuegos artificiales sentados sobre una piedra mientras comían un algodón de azúcar cuando en eso ella comenzó a sentirse triste, pues recordó a Shaoran, y unas lágrimas quisieron salir de sus ojos, ella evitaba con todas sus fuerzas que eso no sucediera y esperaba que él no hubiera notado ese detalle, pero él la sorprendió cuando le dijo:
- Sabes Sakura… me gustaría saber por quien sufres tanto- la muchacha quedó pasmada, no sabía que Luca la había estado viendo, aunque ella sabía perfectamente que él había aprendido a conocer sus estados de ánimo con sólo verla y poniéndose un poco roja agachó la mirada y le dijo:
- No sé de qué me hablas…
- Por favor Sakura, sé que hay alguien a quien recuerdas y que te pone triste cuando piensas en esa persona… y estoy seguro de que no son ni Tomoyo ni Eriol, pues cuando piensas en ellos no pones ese rostro y no te entran esas ganas de llorar... algo que sí sucede cuando piensas en ésta persona - cuando Luca dijo eso se puso triste y se quedó mirando al vacío- …sabes yo sólo desearía que no te sintieras triste nunca… pero algo que no he podido evitar es que lo hagas cuando piensas en él- Sakura abrió los ojos como platos, no sabía cómo era que Luca sabía que por quien ella se ponía triste era un muchacho
- Pero… cómo… no…
- Vamos Sakura, no lo niegues, sé que es el recuerdo de un chico el que te pone así… alguien a quien obviamente yo no conocí… - él volteó a verla y cogiéndole las manos dijo- ¿acaso es algún novio? ¿te trata mal?... ¡dime!... pues de verdad no soporto verte triste Sakura y si algo puedo hacer para que seas feliz por favor sólo dímelo, si está lejos yo lo traeré para ti… pero… pero por favor ya no te entristezcas más…- la muchacha se quedó en silencio y comenzó a llorar, sólo lo miraba y se decía a sí misma que jamás había imaginado lo mucho que Luca se preocupaba por ella
- Luca… yo…- dio un suspiro y decidió que ya era tiempo de contarle lo que pasaba- yo creo que no podrás traerlo acá… porque… él sólo decidió irse lejos y sacarme de su vida, decidió no saber nada más de mi…- él muchacho se quedó paralizado. Tras unos momentos de silencio mutuo, Sakura volvió a hablar y le contó todo lo que había pasado entre ella y Shaoran (ocultando tanto su nombre y el tema de la magia claro) –… es así que él se fue a China y desde que eso pasó no he vuelto a saber de él, muchas veces me he visto tentada a llamarlo… pero nunca lo he hecho pues… de qué serviría, si él se enamoró de otra persona yo salgo sobrando ¿no crees? Sería sólo contribuir a incrementar mi sufrimiento y además, si él es feliz con ella, no quiero intervenir entre ambos, no quiero que él se sienta mal por saber que yo aún sufro por él…
- Yo creo que él jamás podrá estar tranquilo, menos sabiendo que para poder estar con esa niña tuvo que hacerte sufrir…
- No digas eso, yo no deseo que él sufra, yo… yo quiero que él sea feliz- él se sintió dolido, pues sabía que ella aún lo quería…así que prefirió preguntárselo
- Sakura… ¿tú aún lo sigues queriendo?
- ¿Eh?...- ella volvió a abrir sus ojos, se quedó pensativa y luego agachó la mirada pues le daba vergüenza admitir que así era…él tratando de mantener la calma decidió que debía confesarle lo que sentía por ella, pues mantenía la esperanza de que de ese modo ella quizá podría decidirse a olvidar a ese chico chino
- Sabes…Sé que no es momento para decirlo…pero… pero desde hace mucho tiempo he querido decirte que te quiero mucho Sakura… desde que te vi por primera vez me gustaste y ahora que te conozco, el sentimiento ha crecido y sé con toda certeza que te quiero…
- ¡Luca!- ella se puso de pie y se alejó de él- yo… lo siento…
Sakura se dio la vuelta y se fue corriendo. En aquel momento los fuegos artificiales comenzaron a alzarse en lo alto del cielo, ella no quería detenerse sólo quería alejarse de él… estaba confundida, no sabía qué sentía, estaba asustada… pues cuando Luca le preguntó si ella aún seguía queriendo a Shaoran no supo qué responder… aunque ella sabía perfectamente que sí, que sí lo seguía queriendo a pesar de todo lo que había sufrido… pero por otro lado, también estaba el hecho de que ella ya había aprendido a resignarse y hasta trataba de olvidarlo ya no pensando en él… pero… por qué… por qué a pesar de saber lo que ella aún sentía por Sharoran, tuvo miedo cuando Luca le confesó sus sentimiento… ¡por qué!... sabía que él se había ganado su confianza y se sentía cómoda a su lado, pero… ¿por qué miedo? Acaso temía enamorarse de él o es que tuvo miedo de aceptar que él ya había entrado en su corazón de un modo distinto. Cuando llegó al parque pingüino se detuvo y cansada se dirigió hacia los columpios, se sentó en uno y… de modo inevitable recordó a Shaoran, recordó aquella tarde que él la abrazó ahí, cuando ella estaba triste porque Yukito le había dicho que él no correspondía a sus sentimientos… pero también sin saber cómo, recordó una tarde que salió a pasear con Luca y que se habían detenido en esos mismos columpios a conversar, hasta un momento en el que ella se comenzó a sentir triste y él al notarlo se había puesto (sin que ella lo notara) una nariz de payaso, comenzando a hacer muecas para alegrarla, cuando logró sacarle una sonrisa fue a sentarse y sin medir bien se había cayó y ambos comenzaron a reírse con soltura… pero… por qué lo recordaba… ¿por qué recordaba eso también?... acaso él también le gustaba… no, no eso no era posible, porque ella… aún quería a Shaoran… pero quizá Luca le gustaba y con el tiempo tal vez podría llegar a quererlo… ¿sería eso posible? sintiéndose muy confundida se puso de pie y decidió que era mejor ir a casa. Cuando llegó vio a Luca sentado afuera y él en cuanto la vio fue corriendo y la abrazó…
- Sakura… qué bueno que estas bien- las emociones dentro de la muchacha estaban entreveradas no sabía qué decir ni hacer- Luca la soltó y le dijo- lo siento… no debí abrazarte pero… es que… estaba muy preocupado por ti
- No hay problema…- ella no miraba y notaba perfectamente que él estaba triste- Luca… yo… no sé lo que siento
- Está bien, no tienes por qué sentir lo mismo que yo… lo único que deseo es que no te alejes de mí… quiero que sigamos siendo amigos… creo que fui muy impulsivo esta noche… y por favor te pido que me perdones.
Tras unos momentos más ahí hablando, él se fue y ella entró a casa; cuando estaba subiendo las escaleras a su habitación la voz de su hermano la detuvo
- Monstruo… ¿quién es ese mocoso occidental?- Sakura se sonrojó pues no sabía si su hermano había visto que él la abrazó…
- ¿Ah?
- ¿Quién es ese mocoso, Monstruo?- Touya estaba serio, pero no tenía el rostro que ponía cuando veía a Shaoran…
- Es un amigo de la escuela hermano… y ¡ya te he dicho que no soy un monstruo!
- Mmmm… no me cae…
- ¿hoe?
- Que no me cae…
- Hay hermano… no sé por qué no te cae ninguno de mis amigos…
- Pues porque…- en su mente Touya pensó: "no me gusta que deseen arrebatarte de mi lado"- es simple…son mocosos, y los mocosos no me caen…
- Ayyy hermano, ¡qué exagerado eres!... bueno iré a descansar…
- Está bien monstruo…- dando un suspiro agregó- por cierto… papá irá a Tokio mañana temprano, así que espero que te puedas despertar a tiempo para que podamos desayunar juntos
- Sí, pondré cuantas alarmas sean necesarias… bueno hasta mañana hermano…
Al entrar a su habitación, Kero abrió el cajón y le dijo:
- Hola Sakurita… ¿qué hora es?- tras ver el reloj agregó- vaya, llegas tarde… milagro que tu hermano no te dijo nada… hace un rato subió a ver si ya habías llegado
- Sí, me acabo de encontrar con él, pero no me dijo nada…- estirándose acercándose al guardián continuó- Kero… estoy muy cansada, así que vuelve a dormir
- ¿Me trajiste algo?
- Sí, aquí tienes…
- ¡Gracias! Comeré uno de estos y lo demás lo guardaré para mañana…- sacó la envoltura de uno de los bocaditos que le trajo Sakura y mientras comía decía- mmmm… esto está bien rico… realmente está delicioso…
Sakura sonreía, y comenzó a cambiarse. Tras ponerse el pijama se echó a la cama y Kero sin que ella lo notara se había vuelto a quedar dormido... ya en completo silencio fue que se puso a pensar… ¿qué sentía por Luca? Era cierto que le agradaba mucho estar con él, eran buenos amigos pero… acaso él le gustaba…no sabía ni entendía lo que sentía por lo que tras dar unas cuantas vueltas más en su cama se quedó dormida… Al día siguiente, después de desayunar con su papá y su hermano, Sakura salió de casa rumbo a la escuela y cuando llegó a la esquina del parque pingüino, se sorprendió mucho al notar que él no estaba ahí… iba pensando en el posible motivo, pero se sorprendió más cuando al llegar a la escuela él no estaba y se asustó mucho cuando vio que Luca no llegó a clases. A la salida, ella estaba triste… y comenzó a pensar en cómo sería su vida si él se fuera de Japón… una gran desolación la invadió en ese momento y se decía a sí misma… ¡no quiero que eso pase! ¡No quiero que se vaya!... y preguntándose en el por qué de ese deseo, fue que cayó en la cuenta de que efectivamente él le gustaba... quizá no lo quería como había querido a Shaoran pero sí sentía algo especial por él… Siendo así que sonriendo ligeramente, tomó la decisión de que desde ese momento ella se daría la oportunidad de intentar fijarse en otra persona y dejar atrás el recuerdo de Shaoran Li… Cuando estaba por llegar a la esquina miró para el frente y ahí estaba él, esperándola… en cuanto ella lo vio avanzó más rápido con los patines y al llegar frente a él lo abrazó y le dijo… es bueno verte…
Sakura, llegó a casa, se había olvidado llamar a su Padre por lo que ni bien entró di: " ¿papá? ¡Ya llegué!" Y al no recibir ninguna respuesta supuso que su progenitor aún no regresaba del trabajo… Dejó lo que había comprado en la cocina y cuando se disponía a ir a su habitación recordó lo que había estado pensando… por lo que sonrió… y recordó que desde aquel instante, Sakura había decidido conservar el recuerdo de Shaoran de un modo distinto, pues quería guardarlo como una linda etapa de su vida… y además, ella optó ese mismo día por darse la oportunidad de fijarse en alguien más…y aunque ella y Luca no llegaron a ser enamorados, ella aprendió a quererlo mucho, por eso cuando él tuvo que volver a Italia fue un golpe duro, que supo sobrellevar pues con la mudanza no había sentido su ausencia, pero ahora que volvía a escuchar su voz se sintió triste al saber que Luca estaba tan lejos de ahí… al entrar a su habitación Kero salió del closet
Sakura, ¡se puede saber por qué llegas tarde!...- él tenía el rostro con una mueca de cóler- me tenías preocupado, ¿por qué no llamaste? ¡qué desconsiderada eres! Yo pensé que te podrías haber perdido, porque aún no conocer bien estas calles…ay qu;e furioso me siento- Sakura lo escuchaba en silencia y miraba al piso en señal de arrepentimiento por su falta de consideración, siendo así que cuando Kero notó eso, se tranquilizó y le dijo- ya bueno, lo importante es que estas sana y salva… pero para la próxima llámame por favor… además, se supone que debías llegar temprano porque no olvides que tu papá te dijo hoy temprano que se irá de viaje por una semana esta noche… y debemos planchar la ropa que lavamos ayer para que pueda llevarla en el viaje
¡Cierto! Qué cabeza la mía… - la muchacha se cambió el uniforme en menos de lo que el propio guardián imaginaba y de inmediato corrió a la lavandería a planchar la ropa de su papá. En lo que acomodaba a un costado ese par de camisas y pantalones Sakura le dijo a Kero- sabes… hoy me llamó Luca
- ¿Luca? ¿El italiano?
- ¡Ajá!
- Oh vaya… y ¿cómo está? Desde hace mucho que no sabías de él…- a Kero aquel muchacho no le caía mal, y es que a diferencia del mocoso, él nunca hizo llorar a Sakura, no es que lo aceptara como novio ni nada parecido de su ama, pero al menos había demostrado ser alguien que sabía hacer feliz a Sakura, es por eso que no se oponía a su amistad...
- Sí, me llamó hace un rato para saludarme… me comentó que estaba bien… me preguntó cómo estaba yo y si ya me había acostumbrado a esta nueva casa… le dije que sí…
- Pues cómo le vas a decir eso si aún entras a las otras habitaciones cuando quieres ir a la tuya… ¡siempre te equivocas!- Sakura sonrió un poco avergonzada y con una gota en la sien…
- Bueno, es que aún no me acostumbro a la distribución, además recién tenemos poco tiempo viviendo acá
- Lo que sucede es que tú eres muy despistada Sakura…
- Bueno… ya me acostumbraré jejeje- Kero se sentó en su hombro y en eso ella recordó que quería preguntarle algo- por cierto… ¿te gusta tu nuevo cuarto?
- Sí… mucho…- Kero empezó a volar dando vueltas de alegría y es que el cuarto de Sakura ahora era mucho más grande y contaba con un amplio closet que tenía unas escaleras para poner maletines en la parte más alta… y como ella no usaba ese espacio que era bien amplio, había construido con la ayuda de Kero una habitación completamente amoblada exclusivamente para él. Tomoyo antes de que se mudaran le había mandado de regalo a Kero, una caja grande con un montón de cosas en miniatura, un juego de muebles, una cama elegante, dos veladores con sus lámparas, un espejo con una cómoda, un ropero repleto de ropa hecha por ella misma, un televisor pequeño pero que para el tamaño de Kero era perfecto, después le mandó una mesa para que pudiera comer, y muchas otras cosas más en miniatura, todo lo que uno pudiera imaginar… sólo que desde que había llegado no habían podido usarlos porque en Tomoeda el espacio del que disponía Kero en el cuarto de Sakura era muy pequeño, así que ni bien se mudaron a ese departamento ambos se pusieron a distribuir todo en ese espacio asignado el cual era suficiente para poder poner todo y el guardián estaba muy feliz. Lo mandado por Tomoyo eran juguetes para muñecas, algo hecho por la empresa de su mamá, pero ella había pedido a su madre que ordenara a que le tapizaran todos los muebles con un diseño masculino, pues sabía que Kero se sentiría más cómo con esos diseños… además, como Tomoyo sabía que pronto se mudarían y que Sakura tenía intenciones de crearle un ambiente exclusivo al pequeño Kero, decidió mandar ese regalo. En ese momento pensando en su amiga, recordó que ella le había dicho que vendría a Japón por una semana, dentro de poco y de sólo recordarlo se puso feliz pues, quería que ella se quedara en su nueva casa… ojalá y aceptara su invitación, además tenían tanto de qué hablar… pues Tomoyo le había contado a Sakura que salía con un americano… será que ya estarán juntos como enamorados…
En lo que la castaña, planchaba pensaba en cómo había cambiado todo desde hace ya buen tiempo… ella había aprendido a dejar como un recuerdo bello a Shaoran… había aprendido a estar lejos de sus dos mejores amigos, aunque sabía que tarde o temprano se volverían a ver los tres juntos… Había dejado que Luca tuviera un lugar especial en sus sentimientos, aunque aún no estaba segura de si estaba enamorada de él, pero de que lo quería de una manera especial en eso sí no había duda alguna. Y ahora que tenía 17 años, se daba cuenta de que los años no pasaban en vano. Ese cambio de preparatoria también resultó no ser tan negativo ni extraño, todos sus compañeros la recibieron muy atentamente, aunque no podía negar que extrañaba mucho a Tomoeda y estar con sus amigos de siempre, ya que en Tokio la vida era mucho más agitada… al estar ahí, pensando en todo aquello sacó la conclusión de que ese hecho de que cada uno comenzara a tomar caminos distintos era algo inevitable que tarde o temprano tenía que ocurrir, primero se fue Shaoran, luego Tomoyo y Eriol, tras un tiempo después partió Luca y ahora ella se iba y también sabía que dentro de poco Naoko partiría… y era posible que Chiharu, Rika y Takashi también lo hicieran dentro de no mucho… ese pensamiento la puso nostálgica, pero no se podía evitar que esos cambios se dieran, así que suspirando Sakura Kinomoto en compañía de Kero fueron a dejar la ropa recién planchada al cuarto de su papá…
CONTINUARÁ…
Notas: Hola a todos! Por fin acabe este capítulo, sé que me demoré mucho, por lo que pido las disculpas del caso u.u… en fin, espero que no haya sido tan sorpresivo el cambio que tomó la historia… ¡pero los años no pasan en vano! n.n… además, aunque en este capítulo los llené de información espero que no se sientan mareados ya que poco a poco se irán aclarando más datos y comprenderán más todo… bueno, espero les guste y disfruten mucho de este capítulo, realmente hacerlo ha sido una tarea dura, aunque debo reconocer que fue agradable jojojo…sin más que decir por ahora me despido… byeeee
Capítulo V: Qué Bueno es Volver a Verte
