Capitulo IV
El lado sensible de Sheyla
A la mañana siguiente, después del desayuno, las tres hermanas se sentaron en una banca del patio del palacio para hablar de las posibles estrategias para la guerra. Trina, por ser aun una niña, tenía mucho miedo. Lila la abrazó y mientras Sarah hablaba de sus planes de hacer las estrategias con Sheyla, Aoi se acercó a ella. Sarah volteó y Aoi, mostrando el anillo que ella le había dejado en su cama, le preguntó:
-¿Porqué me regalaste este anillo?-
Lila, al oír la pregunta que Aoi le hizo a Sarah, le gritó a ella:
-¡¿Qué hiciste qué?-
De inmediato llevó a Sarah de un brazo hacia un rincón y ahí discutieron por un buen rato. Aoi no podía entender nada de lo que ambas hermanas discutían. Después de unos minutos, Sarah volvió para hablar con Aoi, y mientras se acercaba a él, le dijo a Lila:
-No tiene nada de malo que una mujer tome la iniciativa.-
Ella sonrió, tomó la mano de Aoi y le susurró al oído:
-pronto sabrás la razón del regalo…-
Lo besó en la mejilla y se fue al campo de entrenamiento. Aoi tocó su mejilla y sonrió. De cierto modo, se sentía muy feliz. Ruki, al verlo, se sentó al lado de él y mientras se comía una manzana que sacó de la cocina, le dijo a Aoi:
-A ella le gustas.-
Aoi se sonrojó y Ruki le pasó otra manzana que también había sacado de la cocina. Mientras ambis seguían conversando, Agatha tocó la campana para empezar el entrenamiento. Ellos se levantaron y se dirigieron al campo de entrenamiento. El dia fue duro. esta vez tuvieron que combinar todo lo que habían aprendido sobre la manipulación de las espadas con sus poderes. Mientras entrenaban, Reita volvió a desafiar a Sheyla. Esta vez, la desafió a un duelo con magia incluida. Ella aceptó, pero mientras ambos estaban peleando, una bala se precipitó en el campo. Ambos detuvieron el duelo y Kai sacó el papel que estaba en la bala. De inmediato él se lo entregó a Sarah y ella dijo:
-Sheyla, es para ti.-
De inmediato Sheyla tomó el papel y el mensaje simplemente hizo que se retirara del campo cubriendo su cara. Reita tomó el papel y siguió a Sheyla. Después de recorrer parte del palacio, encontró a Sheyla en la fuente llorando. Él abrió el papel y leyó el mensaje:
" Te encontré, maldita traidora cobarde. Ya llegará tu hora, Sheyla."
Reita se acercó a ella, pero Sheyla se dio vuelta y le dijo a Reita:
-vete, cara de iguana. Déjame sola.-
Reita no quiso irse. La abrazó y ella siguió llorando. Él le pasó un pañuelo y ella le contó lo del mensaje de Azul. Sheyla, antes de ser comandante de Abra, era comandante de Kadabra. Ella, mientras cumplía sus funciones en Kadabra, se hizo amiga de Azul, cuando ella aún era una sirvienta. Un día, Sheyla, confiando en ella, la llevó a la bodega de armas de Kadabra, cosa que fue un error. Cuando Azul asesinó a la familia real, vio que no debió llevarla allí. Había tomado las armas que ella le había enseñado. Sheyla se sintió traicionada, pero se sintió peor cuando supo que Azul la buscaba para matarla. Ahí Sheyla tomó una capa, se cubrió con ella y huyó de Kadabra, para refugiarse en Abra. Fue allí donde ella había conocido a quien sería su verdadera mejor amiga: Sarah. Pero la traición de Azul aún le dolía a Sheyla.
Reita jamás se imaginó verla llorar, pero en vez de reírse de ella, siguió abrazándola y le dijo:
-comandante, no dejaré que esa bestia la mate. La protegeré donde usted vaya.-
De inmediato ella lo abrazó fuertemente y agradeció la promesa que él hizo. En eso, Reita le dio un fugaz beso en los labios. Ella puso su dedo índice en sus labios y le dijo a él:
-no creas que porque me prometiste protegerme puedes besarme.-
Reita rió y le dijo a ella:
-pero admite que te gustó.-
Ella cambió su rostro de triste a sonriente, empujó a Reita y rió. En eso, ambos se abrazaron y ambos, tomados de la mano, volvieron al campo de entrenamiento. Allí, ella siguió tan fría y fuerte. Sarah, al ver que Sheyla no dejaba de mirar a Reita, le preguntó:
-¿Qué pasó allí?-
Sheyla sonrió y Sarah agregó:
-Veo que te gusta Reita…-
-solo un poco- respondió Sheyla. Sarah la abrazó y Sheyla sonrió. Sarah la conocía bien. Era la única persona que sabía que Sheyla no era un robot sin sentimientos. Sheyla se ruborizó y se fue a entrenar a los chicos.
Esa misma noche, los chicos se juntaron en la habitación de Kai. Él había convocado a reunión para decidir en como apoyar a Abra. Después de terminar la reunión, Aoi y Reita fueron a molestar a Sarah y a Sheyla, pero al entrar a la habitación de Sarah, vieron que ambas hablaban de cómo atacar a Azul. Ambos se miraron y Reita le dijo a Aoi:
-dejémoslas. Están demasiado ocupadas con lo de la guerra.-
Por lo que ambos se fueron a sus habitaciones. Mientras tanto, Ruki fue a la cocina a sacar algo para comer. Mientras comía pastel, escuchó a ambas chicas hablar. Al oír que ellas sacrificarían sus vidas para que a ellos no les pasara nada, se acercó a ambas y les dijo:
-No puedo creer que ustedes vayan a hacer eso. Nosotros prometimos ayudarlas en la guerra y con todo lo que implica…-
-¡No lo entiendes, Ruki! Si ustedes mueren aquí, morirán en nuestro mundo. Si nosotras morimos, pasamos desapercibidas, ustedes no. Lo hacemos por ustedes. No lo hagas más difícil de lo que es.- interrumpió Sarah.
Ruki abrazó a ambas y se fue a dormir. Sarah hizo lo mismo y se fue a su habitación. Sheyla aprovechó que estaba sola y se fue a la fuente. Allí, caminó por la orilla a pies descalzos. Se sentó en la misma orilla y comenzó a llorar. Reita, al sentir su llanto, se levantó de su cama y miró por la ventana. La vio a ella llorar a la luz de la luna llena. De inmediato se fue a la fuente y allí la abrazó. Mientras ella lloraba en su hombro, él le susurró al oído:
-Ya verás que lo malo pasará. Si no, estoy aquí para ti-
Ella lo soltó y se fue a su habitación. Reita se sentó en la fuente y comenzó a llorar. De rabia, gritó:
-¡¿Qué debo hacer para que seas mía?-
Pateó un rosal para descargar su ira y se fue a dormir. A la mañana siguiente, Sheyla se acercó a él y Reita se volteó. Ella, al ver la respuesta de Reita, simplemente se alejó de él. Sarah, al verlos, se acercó a Reita y le dijo:
-Sheyla es fría, pero necesita darse cuenta que la amas.-
Reita sonrió y corrió para abrazar a Sheyla. Ella trató de alejarlo, pero no pudo resistirse a ese abrazo. Ella se volteó y le susurró a Reita:
-No me sueltes, cara de iguana.-
Mientras ambos seguían abrazados, una flecha rozó el brazo de Sheyla, dejándole un rasguño. Su brazo comenzó a sangrar y Reita sacó el mensaje que tenía la flecha. Ella tomó el papel y éste decía: "prepárate a morir, traidora. Tú y tus majestades van a caer". Reita se quitó la venda de su nariz, cubrió el rasguño del brazo de Sheyla y la llevó al hospital del palacio.
