Capítulo V

Sacrificio

Mientras estaban en el hospital, Sheyla tomó la mano de Reita y le pidió que no la abandonara. Él sonrió y se quedó con ella. Aprovechando que estaba con ella, quiso resolver su duda sobre la verdadera razón de la guerra. Sheyla se acomodó y le contó todo. La sed de poder de Azul no solo se limitaba a matar a la Familia Real de Kadabra,, sino que también se enfocaba en obtener el trono de Abra y hacer de ambas naciones una, pero a costa de la sangre de inocentes. Lila se negó varias veces a cederle el trono, por lo que había desatado la furia de la autoproclamada Reina de Kadabra. Azul había querido unificar las naciones, mientras que Lila quería que Abra siguiera siendo independiente. Parece una razón estúpida, pero la mente de una dictadora demente puede llegar a todos los extremos. Azul ha sido capaz de controlar la mente de la gente de Kadabra para usarlos y obtener lo que ella quería, olvidando los intereses del pueblo.

-Así que todo este conflicto es desatado por el capricho de una mente criminal- dijo Reita y Sheya respondió:

-Lamentablemente no resultó neutralizar sus ataques del modo pacífico, así que tuvimos que aceptar ir a una guerra.-

Esa noche, mientras todos estaban durmiendo, Trina salió de su habitación a escondidas. Aoi salió de su habitación para ir a la cocina a comer. Al ver a Trina, intentó detenerla, pero ella le dijo a Aoi:

-No me delates. Necesito saber qué trama esa demonio y el único modo de saberlo es ir al palacio y averiguarlo.-

Aoi, para hacerse el lindo con Sarah, decidió acompañar a Trina al palacio. En el camino, pensó en que tal vez Sarah agradezca que él haya obtenido los posibles planes de Kadabra. A mitad del bosque de los 20 años, Trina le dio la idea de transformarse en lechuzas para camuflarse. Él aceptó y ambos se transformaron. Al llegar al palacio de Kadabra, se infiltraron en las dependencias del Ejército, pero un descuido de Trina hizo que despertara la alerta de los guardias y capturaran a ambos.

A la mañana siguiente, mientras Lila y Sheyla estaban haciendo las estrategias correspondientes para la guerra, Sarah entró desesperada a la sala y gritó:

-¡Trina desapareció!-

Con la misma desesperación, el resto de the GazettE entraron y Ruki gritó:

-¡Aoi no está!-

Sheyla y Lila abandonaron la sala para buscarlos a ambos a sus respectivas habitaciones, pero ellos no estaban. Mientras pensaban en posibles lugares en los que podrían estar, unas trompetas se hicieron notar en el palacio. Un joven anunciaba que estaba llegando la "Emperatriz de Kadabra". Las hermanas y el resto de la gente del palacio se fueron a la entrada principal y vieron que era la mismísima Azul en la puerta. Lila se acercó a ella y Azul le dijo:

-Pobre Lila. Parece que tienes miedo de mi poder. Tan así, que envió a su hermanita y al chico de labios carnosos a espiar mis estrategias de combate. Mala idea, querida idiota.-

Lila se extrañó de lo que dijo Azul y de inmediato mandó a Lucas, su fiel sirviente, sacar a Trina y a Aoi del carro. Lucas obedeció y dejó a ambos a los pies de Azul. Sarah no pudo soportar ver a Trina, ni menos a Aoi, con rasguños, cortes y hematomas.

-Como saben, la pena por espionaje en mi tierra es la muerte, pero la niña se salva. Con respecto a este señor, él merece la condena.- dijo azul. Lila no sabía que hacer. Quería sacar a Aoi de ese lío, pero Sarah interrumpió y gritó:

-¡Deja a Aoi en paz!-

Azul botó a Aoi al suelo, lo pisó y se paró frente a Sarah de manera desafiante. Tomó su mentón, lo llevó hacia arriba y le dijo a Sarah:

-¿Y cómo quieres que lo deje en paz si él irrumpió en mis dependencias para intentar derrocarme?-

Sarah sacó la mano de Azul de su mentón y respondió:

-Te hago un trato. Su vida por la mía.-

De inmediato los chicos intentaron persuadir a Sarah para que no lo hiciera, pero ella estiró su brazo. Azul rió al ver la mano de Sarah y estrechó su mano, llegando a un acuerdo. Azul se retiró del palacio riendo y Aoi le preguntó enojado a Sarah:

-¿Porqué hiciste eso?-

Sarah desvió su mirada y respondió:

-¿Alguna vez te preguntaste qué haría por ustedes como fan? He ahí la respuesta. Fue lindo conocerlos, pero esta noche me voy del mundo.-

Ella se fue un poco triste a su habitación, sacó su testamento y esperó hasta la noche para ser ejecutada. Aoi, por su parte, se sintió culpable, ya que por él ella iba a morir. Apreciaba la intención de Sarah, pero no aceptaba su sacrificio.

Esa noche, Sarah dejó su carta de despedida a sus hermanas, una para su mejor amiga, Sheyla y partió del palacio. Aoi se levantó y la siguió. En medio del bosque, Sarah se volteó y al ver que Aoi estaba allí, lo abrazó y le dijo:

-Aoi, vete al palacio. Si Azul te descubre, te matará.-

Pero Aoi no quiso soltarla y aprovechó de besarla. Ella recibió ese beso entre lágrimas, lo acarició y dijo:

-Ese anillo que te regalé significa una cosa: te amo. Lástima que te lo haya confesado minutos antes de mi muerte.-

Aoi no quiso soltar a Sarah, pero ella lo soltó, corrió hasta Kadabra y Aoi la siguió transformado en cuervo. Ella subió a un altar y allí, Azul la amarró a la pared de piedra. Además, le vendó los ojos con un pañuelo negro y le dijo a Sarah:

-Eres una idiota. Tu motor no fueron ellos, sino que el. Amor… que sentimiento más ridículo.-

En ese instante, Lucas le pasó a Azul un estuche con dagas. Azul abrió el estuche, sacó algunas y las lanzó hacia Sarah como si fuese un acto de un circo. Mientras lanzaba las dagas, los soldados aplaudían. Las dagas dieron en el abdomen, los brazos y el corazón de Sarah. Ésta última hizo que ella muriera en el lugar. Aoi, mientras estaba camuflado como lagartija, vio como su amada yacía como si fuese un espectáculo. Quiso llorar, pero se contuvo para no ser descubierto. Azul gritó de alegría y dijo:

-Mañana será el fin de las hermanas Sinclair…y la comandante Sheyla-

De inmediato Azul y el Ejército de Kadabra abandonaron el lugar victoriosos. Aoi salió de su escondite, volvió a su forma humana, desató el cadáver de Sarah y se sentó junto con su cadáver en sus brazos. Comenzó a llorar, lamentando haberla metido en tal lío. Aoi quitó las dagas del cadáver de Sarah, la besó y gritó:

-¡Vuelve a mí, amor mío!-

Pero sus lágrimas, más la poderosa luz de la luna llena, hicieron que el destino se revirtiera. Un resplandor alumbró el cadáver de Sarah. Aquel resplandor la elevó en el aire, ella abrió sus ojos y el resplandor se hizo aún más fuerte. Lentamente ella volvió al suelo y una vez que aterrizó, abrazó a Aoi y le dijo:

-Gracias por devolverme la vida.-

Aoi no entendió lo que pasaba. Al parecer, a Azul se le olvidó que el amor es lo más fuerte que existe, que incluso puede anular toda muerte causada por terceros. Aoi la besó y la tomó en brazos, llevándola a un río. Allí, lavó las heridas que ella tenía. Sarah lo besó y él la volvió a tomar en brazos. Les quedaba un largo camino a casa. Sarah no lo soltó y mientras él caminaba con ella en brazos, le dijo:

-Ahora que estás viva, quiero que seas mi novia.-

Ella sonrió y simplemente aceptó. Aoi estaba feliz, pero no había tiempo para celebrar. Pues entre avanzar y esconderse, llegarían a Abra a eso del mediodía.