Capítulo VI

Iniciativa propia

Kai, como de costumbre, revisó la misma noche de la ejecución las habitaciones de cada miembro para asegurarse de que ellos estén durmiendo bien. Se acercó silenciosamente a la habitación de Aoi, levantó cuidadosamente la sábana que supuestamente lo cubría, pero se percató de que rellenó con almohadas para hacer creer al resto que aún dormía en su cama. Kai corrió para avisarle a sus compañeros de la ausencia de Aoi y Ruki afirmó:

-de seguro acompañó a Sarah-

Por su parte, Uruha barajó la posibilidad de que Aoi fuese descubierto por Azul, capturado y en el peor de los casos, su cuerpo yazga sobre el de Sarah. Reita, al oír la última parte de su amigo, sólo atinó a gritar. No podía pensar en la posibilidad de que el guitarrista hubiese sido ejecutado junto con la princesa. Ruki sugirió buscar armas y salir a buscar a su compañero. Después de que Ruki diera su sugerencia, Uruha corrió a la bodega de armas, tomó unas cuantas espadas y volvió a la habitación de Kai. Cada uno tomó una espada y aprovechando que Trina y Lila dormían, huyeron del palacio para salir en busca de Aoi en Kadabra.

Ellos no contaban con que Sheyla los estaba vigilando desde la ventana de su habitación. Ella tomó sus armas y corrió hasta la entrada del palacio. Ella los detuvo para saber la razón de su huída. Ellos estaban nerviosos. No sabían cómo argumentar su plan de invasión a quien los había entrenado durante esos días. Reita se acercó a ella y le explicó el propósito de su viaje:

-Iremos a Kadabra a salvar a Aoi…-

-o a recuperarlo- interrumpió Ruki. Sheyla aconsejó huir lo más pronto posible. Ella decidió acompañarlos para recuperar el cadáver de Sarah. Los cinco emprendieron un duro viaje hacia Kadabra. Ella no quiso mostrarse cariñosa ante Reita. Al contrario, ella, embarcada en una misión, se comportó más fría que nunca. En el trayecto, Reita intentó abrazarla varias veces, pero ella evitaba esos abrazos y seguía comandando el grupo. Él ignoró su frío carácter, ya que entendía que no se trataba de un simple paseo al campo.

A mitad de camino, los chicos sintieron hambre. Kai divisó un árbol de manzanas a unos metros de donde estaban. Sheyla, al darse cuenta del árbol el cual Kai señalaba, lo detuvo y argumentó:

-Cuidado con sacar manzanas de ahí. Ese árbol fue traído de Avalon**, el cual habitan en él algunas hadas.-

Kai se acercó al árbol y unas hadas lo rodearon. Kai sonrió al verse envuelto en polvo de hadas. Ellas cortaron manzanas y se las dieron a él. Kai agradeció las manzanas y le dio una a cada uno. Después de comer siguieron caminando para llegar lo más pronto posible al palacio de Kadabra.

Al caer la noche, los cinco se posicionaron en los muros del palacio para dar por inicio a su misión. Reita entrelazó sus manos y dejó que Kai trepara el muro. Sucesivamente fue Uruha, seguido por Ruki. Sheyla se transformó en lechuza y voló sobre el palacio. Reita hizo lo mismo, solo que en vez de lechuza, se transformó en lagartija. Trepó el muro y se reunió con los chicos. Volvió a su forma humana y los cuatro corrieron por el sendero hacia el palacio. Ruki vio a los guardias de Azul y los cuatro se convirtieron en cuervos. Ellos volaron por los alrededores del palacio e ingresaron por un ventanal. Sheyla los encontró y entró por el mismo lugar. Al regresar a su forma humana, los guardias los sorprendieron. En seguida los aprehendieron y los llevaron con Azul.

Al llegar al salón del trono, Azul los vio. Ella, mientras los rodeaba con su cigarrillo entre sus dedos, dijo:

-Veo que conseguiste una tropa de idiotas, Sheyla. Además, no estás con tu Reina ni menos con tus princesas. Eso sí, está tu novio de nariz cubierta contigo…-

Sheyla lanzó una carcajada burlesca y en un tono más bien insensible contestó:

-Si crees que Reita es mi novio, estás muy equivocada. Tu sabes perfectamente que no andaría con tal pelmazo. Es débil y un bueno para nada.-

Esas palabras hirieron los sentimientos de Reita. Quedó paralizado al oír como ella negaba todo lo que habían pasado, y mas con esos insultos. Dejó caer una lágrima y Sheyla lo hizo callar. Uruha tomó su mano y le susurró al oído:

-olvídala. Ella jamás dejará de ser un demonio.-

Azul, al ver el rostro entristecido de Reita, ingenió un plan rápidamente. Ella mandó a sus guardias a dejar a los prisioneros en el calabozo, excepto a Reita. Los guardias desenvainaron sus espadas y apuntaron con ellas las espaldas de los prisioneros para llevarlos al calabozo. Allí, abrieron la celda y los empujaron, dejándolos encerrados en la misma. Ruki los insultó y escupió en la cara de uno de ellos. Sheyla lo calmó y Ruki fue golpeado por el mismo guardia. Ruki volvió a su litera y se concentró en idear un plan para escapar del calabozo.

Unos pisos más arriba, Azul quitó las esposas de las muñecas de Reita. Una vez removidas, él sacudió sus manos. Ella sacó una botella de vino de una cava que ella poseía en el salón, dos copas y ofreció vino a Reita. Él se negó y ella se sirvió una copa. Ella lo rodeó con la copa en sus manos y le dijo a él:

-Pobre de ti. Le diste a ella lo mejor que pudiste darle: amor, y sin embargo, ella te trató como estropajo. Olvídala. Ella siempre será así de vil.-

Reita no estaba seguro de lo que ella queía en verdad. Fue por eso que preguntó a Azul:

-¿Qué quieres de mi?-

Azul se dirigió a su escritorio, abrió un cajón y de allí sacó una daga de plata. Ella caminó hasta posarse detrás de Reita. Acercó sus labios a su oído izquierdo y mientras le pasaba la daga en su mano, le susurró:

-Quiero que la mates.-

Reita se paralizó con la petición de Azul y tartamudeó. Argumentó que no sería capaz de hacerlo, pero Azul se trasladó para verlo a los ojos y con un tono más bien amable, lo extorsionó, diciendo:

- No tendrás muchos problemas en hacerlo. Acuérdate que Sheyla dijo que no te amaba y que no andaría con un pelmazo.-

El rostro de Reita cambió. Estaba decidido a cumplir con la petición de Azul. Estrechó su mano para sellar el trato. Ella besó sus labios y le susurró:

-Cuento contigo, precioso.-

Él sonrió y musitó:

-parece que ella sí me ama.-

Un guardia lo apunto con una daga en su espalda y lo guió hasta el calabozo, encerrándolo con el resto de sus compañeros. El guardia cerró la celda y todos se acercaron a él para saber sobre su reunión con Azul. Sheyla se acercó a él y le exigió a Reita:

-Dime qué pasó con esa perra.-

Pero é se volteó, ignorándola. Ella trató de disculparse con él por lo que ella había dicho frente a azul. Explicó que en verdad no quería hacerlo, pero si Azul confirmaba esa información, podía atacarla por su punto. Reita caminó hasta la ventana de la celda y exclamó:

-Asi que eres capaz de negar nuestra relación para mantener una imagen falsa de ti… entonces no me vuelvas a hablar.-

Ella lo abrazó, pero Reita comenzó a llorar y se alejó de ella. Sheyla, enfurecida, le gritó:

-¡Eres una niña! Se supone que deber ser fuerte, como todos los guerreros. Deja de llorar.-

Reita levantó su mano para golpearla, pero en un momento se arrepintió. Bajó su mano lentamente y se sentó en su litera. Uruha se acercó a el y lo abrazó para consolarlo. Por su parte, Kai se acercó a Sheyla para convencerla de disculparse con Reita. Ella bajó su mirada y le dijo a Kai:

-No lo haré. No quiero exponerme a que Azul descubra mi lado débil. Ella tiene guardias en todos lados y ellos dirán lo que hice…-

-Si no te disculpas con Reita, lo único que conseguirás es debilitarte.-

Interrumpió Kai. Sheyla se retiró a su litera y allí ella se cubrió con la colcha y comenzó a llorar. En ese momento, Kai y Ruki se acercaron a Reita y lo abrazaron. Después de unos minutos, cada uno se acostó en su litera y se quedaron dormidos.