Capítulo VIII
Regreso a casa
Al regresar a abra, Reita tomó en brazos a Sheyla y la llevó al hospital. Ella trató de huir, pero él la sostuvo con tal fuerza que no pudo huir. Él la acostó en la camilla y acarició su frente para calmarla. Ella intentó huir nuevamente, pero Reita la abrazó y esperó a que llegara la enfermera. La enfermera se encargó de cerrar sus heridas. Al notar la profundidad de las heridas, alejó a Reita de la camilla y le dijo:
-Menos mal que fue con una daga. Al momento que fuera con una espada, ella habría muerto.-
Reita quedó paralizado, pero después de unos segundos sonrió y corrió a abrazar a Sheyla. Ella lo besó, acarició su rostro y con voz dulce, le dijo:
-Todo lo malo pasó, mi amor. Te perdono por todo lo que me hiciste. Después de todo, eres débil-
Reita comenzó a reír. De todos modos, Sheyla aún tenía razón en sus palabras. Si fuese fuerte, jamás se hubiera dejado caer ante la tentadora oferta de Azul. Por eso, reconoció ante ella ser débil. Además, agregó un detalle: ella, en su opinión, también era débil. Dejó influir el amor por sobre todas las cosas. Él no lo consideraba así, pero era a opinión de ella.
A la mañana siguiente, la hora de partir había llegado. Su misión ya estaba completa. Los chicos pasearon por los pasillos del palacio por última vez antes de irse a casa. Kai aprovechó de pasar a la cocina y allí despedirse de quien en su momento se convirtió en su enemigo: el Chef Paolo. Lo abrazó y el Chef le dijo:
-Arrivederci, bambino-
Kai sonrió y dijo:
-Adiós, maestro. Fue un placer haber cocinado en su cocina.-
Kai se retiró de la cocina despidiéndose de los cocineros. Ruki, por su parte, se lanzó hacia la que fue su cama y dijo:
-Extrañaré este cuarto.-
Uruha quería confesar su amor por Lila, pero Trina le comentó sobre el esposo de ella, además de su pequeña hija, Sonny. Con ese detalle, Uruha decidió guardar su confesión para no incomodar a la reina. Todos se reunieron en la puerta del palacio y Sheyla abrazó por última vez a Reita. Ambos se besaron y ella, entre llanto, le susurró:
-Prométeme que no me olvidarás-
Reita tomó sus manos y prometió no olvidarla. Ambos volvieron a besarse y lentamente se soltaron las manos. Al mismo tiempo, los dos dejaron caer una lágrima.
Al llegar al portal, Sarah habló con los chicos. Les hizo jurar no revelar el secreto de Abra. Los cinco juraron y Lila los abrazó. Lila partiría a Nueva York, para encontrarse con su esposo y su hija. Por su parte, Trina partiría a San Francisco con sus padres. Trina los abrazó y después abrazó a Kai. Ella soltó una lágrima y le dijo a Kai:
-Te voy a extrañar, hermano-
Kai la besó en su mejilla y respondió:
-Y yo te extrañaré, hermanita-
Trina y Lila cruzaron el portal juntas, pero sus caminos se dividieron allí adentro. Una vez que las perdieron de vista, los chicos esperaron unos minutos, hasta que Sarah tomó la mano de Aoi y los chicos lo hicieron sucesivamente. Avanzaron lentamente hasta el portal hasta volver a su mundo.
Al abrir los ojos, se dieron cuenta que había pasado sólo un minuto desde que cayeron a la falla. Sarah de inmediato abrazó a Aoi y él le preguntó:
-¿Qué le pasa, señorita?-
Sarah quedó en shock. Creyó por un instante que los chicos estaban solamente jugando con ella. De inmediato preguntó por Lila, Trina, Sheyla, Wolfgang y otras personas de Abra, pero ellos simplemente los negaron.
-Parece que esta situación incómoda la hace delirar- dijo Ruki. Sarah comenzó a llorar y Aoi la abrazó para consolarla, pensando que sería un posible caso de claustrofobia. Sarah negó toda posibilidad de tener claustrofobia, secó sus lágrimas y gritó:
-¡oye, Moe, llama a los bomberos, que tengo a cinco chicos atrapados conmigo!-
Moe de inmediato llamó a los bomberos y en ese intervalo de tiempo, Sarah se resignó a que ellos habían olvidado todo lo que sucedió. Aoi tomó su mano y susurró:
-De cierto modo siento que te conozco…-
-¡Deja a la chica en paz! Una mujer seria como ella no quiere a un tipo como tú- interrumpió Uruha. Sarah comenzó a reír y ella le dijo a Aoi:
-Veo que estás peor que yo. Al parecer, invertimos los roles.-
En ese instante, llegaron los bomberos y los rescataron de a uno. Sarah dejó que los chicos salieran primero, mientras ella tomaba muestras de la falla. Aoi quiso ser el último en salir para ayudarla a sacar muestras. Mientras rescataban al resto, Aoi le preguntó algunos detalles personales a Sarah. Por fuera, Sarah respondía alegremente, pero por dentro, su corazón aún seguía partido por el hecho que su propio novio había olvidado todo el sacrificio que hizo ella por él. Los bomberos bajaron la cuerda y de inmediato Sarah armó un arnés con ella amarrando a Aoi. Ella tiró la cuerda y Aoi subió. En ese momento, Sarah aprovechó de llorar todo lo que podía. Unos minutos más tarde, un bombero bajó la cuerda y ella armó un arnés entre sus piernas, jaló la cuerda y subió a la superficie. Al llegar a la superficie, Moe corrió a abrazarla y ella cerró sus ojos, dejando caer una lágrima. De inmediato fue a la ambulancia para constatar lesiones. Mientras ella descansaba, los chicos se acercaron a ella y Kai le dijo:
-Muchas gracias por bajar a rescatarnos. ¿Cómo podemos compensarlo?-
Ella bajó su mirada y entristecida, sólo respondió:
-El modo en que ustedes pueden agradecerme lo que hice no lo harían nunca-
-¡Una noche de pasión con Aoi!- exclamó Ruki y ella se volteó, diciendo:
-En serio, lo que quiero de ustedes no me lo darán nunca. Es más, lo que pasó en ese minuto dentro lo olvidaron.-
Ella se levantó y se fue cabeza gacha del lugar. Aoi entró a preocuparse por ella de un modo extraño según él, y la abrazó. Le entregó un papel con su número de teléfono y le dijo:
-Puedo ser un psicólogo para tus penas.-
Sarah sonrió y agradeció el favor. Aoi le dio un beso en su mejilla y la soltó.
Al llegar a casa, Sarah se acostó en su cama y lloró por una media hora. Secó sus lágrimas y prefirió ir a dormir. De un segundo para otro, dejó de ser Sarah, princesa de Abra, novia de aoi de the GazettE, para pasar a ser Sarah Michelle Sinclair, geóloga de la Universidad de California y una simple mortal entre todos. Se despertó por un instante, tomó el papelito que Aoi le había entregado y lo llamó. A pesar de todo, quería volver a empezar todo. No todo estaba perdido. Una vez que colgó, volvió a dormir. Con la misma resignación, pero con la esperanza de volver a formar todo lo que había perdido en un segundo.
FIN.
