Todos tienen algo que ocultar excepto por mi y mi mono.
Tu interior esta afuera cuando tu exterior esta adentro.
Tu exterior esta adentro cuando tu interior esta afuera.
Everybody's got something to hide except for me and
my monkey. The Beatles.
+8+
Los días se pasaron realmente lentos durante el verano. A veces solamente se la pasaba en su habitación jugando con el medallón de Slytherin, dándole vueltas con la cadena.
Una vez soltó la cadena cuando había estado dándole fuertes vueltas, tan solo por la curiosidad de observar que sucedía. El medallón salió volando con mucha fuerza y se estrelló en contra de la pared de madera. Un destello de magia pareció protegerlo de cualquier daño que hubiera podido recibir.
No sabía que había albergado la esperanza de que fuera algo fácil el destruirlos. Eso es hasta que sintió la decepción como una cachetada.
Pero ya tenía suficientes problemas por ahora y muy poco material de investigación. Supuso que encontraría algo en la biblioteca de Hogwarts en la sección prohibida.
Finamente, una semana antes de volver al colegio, Draco decidió investigar las últimas dos bóvedas que Regulus había dejado.
Decidió no comentarle nada a su tía, convenciéndola de que sólo iba a visitar a un amigo. Ella le creyó con inocencia y se sintió culpable pero alejó esos pensamientos mientras se alistaba para marcharse.
Cuando ingresó a Gringotts, el duende que lo atendió la primera vez le dijo que tendría que esperar. Bill Weasley, su acompañante a las bóvedas, estaba atendiendo a otro cliente. Así que se sentó en una pequeña sala de espera frente a las puertas de acceso.
Sin embargo, para su horror Harry Potter, el mismo que no había podido quitar de su cabeza, había caminado hacia los sillones con un aire pesado, arrastrando los pies, mirando hacia el suelo con derrota. Ni siquiera se había dado cuenta que el estaba ahí sentado.
Tenía ojeras muy marcadas debajo de los ojos, lucía cansado ¿acaso la muerte de Sirius Back lo había afectado de tal manera?
Se revolvió incomodo en el sillón. Potter se sentó frente a él en el sillón opuesto, pero no hizo ningún gesto para reconocer que el estaba ahí. Draco frunció el ceño enojado. Odiaba cuando la gente lo ignoraba.
"Estas hecho una mierda cara rajada" dijo sonriendo.
Potter lo miró con sus ojos verdes y sus horribles lentes y sus labios rojos.
"Púdrete Malfoy" respondió el chico con voz monótona.
"¿Acaso ya te sientes derrotado por el señor oscuro?"
"¿Nunca sabes cuando callarte Malfoy?" preguntó Potter con un tono particularmente frío. Uno que no sabía que él era capaz de emitir.
Su pecho se contrajo con emociones que parecían más bien una maldición. Se sintió muy ofendido y con ganas de hacerle saber a Potter sobre los sacrificios de la familia Black.
Tratar de explicar los sacrificios que estaba dispuesto a hacer por él.
Pero entonces pensó en Regulus quien, a pesar de amar y al final entender a su hermano, tuvo que lidiar con su desprecio porque los Horrocruxes eran un asunto mortal y serio. Mientras menos personas lo supieran, menos probabilidad de que el señor Oscuro se enterara. Por lo tanto, era una cuestión de seguridad.
Quizás cuando estuvieran destruidos, Draco iría hacia él con calma y le diría algo importante como "¡Es ahora o nunca Potter!" o tal vez con dramatismo, "La hora ha llegado". Pero por el momento se conformó de volver a las viejas costumbres porque no había otro modo de hablar con él.
"Claro que no, miserable enano marcado"
Potter hizo el rápido gesto de alcanzar su varita pero fue entonces cuando el alto pelirrojo Weasley entró en escena. Tan exótico como siempre, su pelo en una coleta y su chamarra de cuero negro reluciendo.
"¡Harry!" saludó con entusiasmo, su arete bamboleándose con él. "Con ganas de volver a Hogwarts, puedo apostar"
Potter sonrió melancólico.
"Oh el señor Malfoy…" dijo ahora dirigiéndose a Draco. El pelirrojo le tendió la mano, y para la sorpresa de Potter él le tomó la mano con una sonrisa. "Por favor síganme"
Ambos jóvenes lo siguieron dándose miradas mortales. Especialmente maliciosas en el caso de Potter quien de hecho pareció dudar el subirse al carrito, pero al final Potter se sentó en el reducido espacio junto a él. Sus hombros y piernas chocaron por un breve instante y Draco sintió la calidez de su cuerpo través de la túnica pero fue demasiado rápido y en un segundo, Potter se había recorrido alarmado hacia su extremo del transporte como si tocarlo fuera algo absolutamente asqueroso.
Por supuesto no quiso meditar el sentimiento de rechazo. Envuelto en negación se decidió a ignorarlo.
"Es muy curioso" dijo el Weasley mientras accionaba el carrito, "pero ambos van a la misma sección. La bóveda 198 y 112 para el señor Malfoy y la bóveda 199 y113 para Harry."
"Son las cuentas personales de Sirius" aclaró Potter al Weasley, "me han pedido en el ministerio que revise el contenido."
"Sí me lo han dicho los duendes. Me pidieron que les explique su particular situación." dijo refiriéndose a ambos chicos.
Draco miró confundido.
"La herencia de los Black esta compuesta de una larga serie de bóvedas. Sirius había sido el titular de unas bóvedas propias pero dado que es el hijo primogénito las cuentas de la familia le pertenecían y te ha nombrado heredero Harry. Por el otro lado el señor Malfoy fue nombrado heredero del segundo hijo. Respectivamente cada quien tiene en su poder las cuentas personales de los difuntos. Sin embargo, la situación con la cuenta general Black es compartida. Ambos pueden accesar al dinero de los Black…"
"¡¿Qué?" pregunto Harry mirándolo alarmado. "¿Qué hay de la casa?"
"Hablando legalmente, Harry eres el titular principal. Puedes decidir sobre la casa y prohibirle la entrada, el dinero, todo, aunque hablando sinceramente, la casa le pertenece a Draco tanto como a ti."
"No quiero la casa, Potter puede tenerla y puede tener el dinero de los Black si quiere también." Dijo Draco apurado. "Pero quiero estar seguro de que el no puede acceder a las cuentas de Regulus…"
"No, esas son tuyas completamente. Como tú no puedes acceder a las que están a nombre de Sirius."
Draco asintió aliviado. Pero duró poco tiempo porque Potter lo veía con sospecha.
"¿Y qué pueden tener esas cuentas que no quieres que vea?" preguntó con fuerza.
"No te importa." Respondió inseguro, revolviéndose inquieto ante su mirada. "Y no tienes de que preocuparte cuatro ojos, no pienso ir a rogarte por dinero aunque me muera de hambre."
"¿Qué hay en esas cuentas?" preguntó el levantando la voz. "¡Soy el heredero principal, exijo acceso!"
"En serio Potter; recibes dinero que no te pertenece bajo ningún derecho. El dinero en todo caso debería ser absolutamente mío. Soy familiar y heredero titular y tú sólo eres un arrimado. ¿Y sin embargo tienes el nervio de ordenarme?"
Harry saltó sobre él, sujetándolo de la túnica y acercándolo hacia su rostro. Su corazón se aceleró alocado pero tuvo miedo del puño que se había levantado en su contra. Cerró los ojos como si eso pudiera evitar el dolor de un golpe. O el dolor en el pecho.
"Chicos…" dijo el Weasley preocupado. "Tranquilos…"
"El podría estar planeando algo peligroso" dijo Harry
Draco abrió los ojos para mirar al pelirrojo quien tenía una expresión de confusión. Por supuesto que el Weasley lo había visto en el funeral con la tía Andrómeda. Habían intercambiado un breve asentimiento antes de que Draco tuviera que esconderse.
"Harry…" dijo como si estuviera a punto de explicarle.
Él aprovechó que Potter no lo miraba para negar rotundamente con la cabeza. Sabía que si Potter se enteraba acerca de su situación nunca podría quitarse de encima la mirada de lástima que era seguro, recibiría. O peor aún, las risas.
"No lo creo Harry," dijo el pelirrojo lentamente. "De todos modos, hemos llegado. Creo que es mejor si nos separamos un poco para aliviar la tensión. Draco, si no te molesta, tu cámara es en esa puerta"
Bajó apresurado del transporte pero no se acercó hacia la puerta hasta que el Weasley accionó el carro unos metros más antes de volverse a detener y atender la cuenta de Potter.
Pero él tampoco parecía ir hacia su respectiva bóveda y se quedaron mirando el uno al otro durante unos minutos en silencio, con la separación de los rieles y las columnas del banco entre ellos.
Lentamente, Draco caminó hacia atrás nunca quitándole la vista al otro chico. Temía que Potter le lanzara una maldición si le daba la espalda. Los ojos verdes del chico lo siguieron durante todo su camino y finalmente se perdieron cuando Draco cruzó un pequeño arco antes de la puerta de la cámara.
Echando miradas hacia atrás para asegurarse de que Potter no lo había seguido, Draco introdujo la llave y entró apresurado cerrando la puerta detrás de el.
La iluminación de la bóveda se encendió. Las antorchas revelaron una cámara vacía. A excepción de un pequeño paquete en el suelo. Lo abrió con desesperación.
Adentro encontró un anillo.
El anillo de los Gaunt. Supuso mirándolo detenidamente con la luz de las antorchas. Regulus había escrito que el anillo era muy importante para el señor Oscuro, sin embargo, en algún punto había dejado de usarlo para convertirlo en un Horrocrux.
Se puso el anillo cerrando el puño y admirando la piedra. No sabía por qué pero las súbitas ganas de llorar lo invadieron. Suprimió cualquier lloriqueo desesperado que pudiera escapar. Su cuerpo se sacudió. Puso las manos sobre su rostro y se sacudió el cabello.
Se calmó con lentitud. Respiró agitadamente hasta que estuvo seguro de que no se iba romper en un momento como este.
Con el peso de la piedra en la mano, salió a enfrentarse con Potter de nuevo quien, obviamente lo había estado esperando. Lo ignoró completamente, puso el rostro más duro que pudo formar y no volvió a dirigirle ni una mirada.
En la siguiente bóveda, Draco no se preocupó acerca de Potter. Salió del carro a paso firme y no volteó ni un segundo hasta que estuvo del otro lado de la puerta y soltó un suspiro.
La cámara 112 no tenía nada extraordinario tampoco. Había una vieja daga de metal brillante. Y un libro.
Sin embargo el libro estaba tejido de piel humana para su inmenso terror y tenía escrito en la primera página:
"El terrible secreto de separar la propia alma"
Abajo, alguien había escrito con una pluma la palabra "Horrocruxes" en una caligrafía alargada y bamboleante.
Revisó las páginas sintiéndose enfermo por lo que veía. Era un tomo pesado, lleno de oscuras anotaciones de color rojo que parecía sangre seca y hablaba sobre encantamientos para sujetar el alma a un objeto. Pentagramas que, estaba seguro rayaban más allá de las artes oscuras, si estas tuvieran un límite
Y tembló asustado cuando notó los nombres diabólicos. El sabía que existía magia especial para convocar demonios. Demonios de verdad. De la clase que se poseen de tu alma y te destruyen. La clase que te arrastran a lo más profundo de la oscuridad si no te cuidas.
Repentinamente mientras arrastraba un dedo sobre uno de los nombres, las letras marrones cobraron un tono escarlatas y comenzaron a escurrirse, como si alguien hubiera derramado agua sobre la tinta. Notó con creciente alarma que las letras realmente eran sangre y comenzaban a escurrirse por las páginas.
Para su horror, la sangre comenzó a escurrir de todas las páginas. Litros y litros que salpicaron sus zapatos y le mancharon las manos.
Tiró al suelo el libro, mientras este creaba un inmenso charco rojo. Tomo la varita con la mano temblando.
Extraños rostros habían comenzado a formarse en la sangre.
"Fi...nite..." dijo con la garganta seca.
Murmullos habían comenzado a invadir la bóveda como el murmullo de un panal de abejas.
"FINITE" gritó lanzando con fuerza el hechizo.
Un horrible coro de voces protestaron pero de inmediato la sangre fue succionada por el libro hasta que su cubierta se cerró.
Sacudido, se dejó caer en el piso y vomitó. Se dio cuenta que estaba sudando. Sudando terriblemente. Se limpió las manos en los pantalones y se escurrió el rostro con la manga de la túnica.
Miró consternado el libro. Decidió amarrarlo con una cuerda conjurada y luego lo puso en un saco negro que amarró más de tres veces con lazos diferentes y que no le dio ninguna seguridad.
Salió de la cámara sintiendo que sus pies se iban a rendir en cualquier momento.
"¡Oh Merlín!" Exclamó el Weasley cuando lo miró salir. "¿Draco, estás bien?"
"¿Malfoy?" preguntó Potter, frunciendo el ceño y con un tono confuso.
Draco se dejo caer en el carrito. "Vámonos…"
El Weasley lo miró consternado pero asintió. El viaje le pareció mas rápido que al llegar pero no pudo comentar absolutamente nada. Su cuerpo se sentía entumido.
Asustado.
Cuando llegaron al salón del banco él se fue directamente hacia los sillones de espera, donde había visto un cubo de basura junto a una mesa. Lo tomó desesperado y volvió a vomitar con fuertes arcadas.
"No te ves bien, quizás deba llamar a…" comenzó a decir el pelirrojo.
"¡NO!"Gritó el. Luego volviendo el rostro al cubo. "Estoy bien"
"¿Es sangre lo que tienes en los zapatos?" pregunto Potter con tono de sospecha.
"Es tinta…" murmuro. "Deje caer un tintero, ahora lárgate Potter. Me gustaría hablar con Weasley en privado."
"¿Por qué habría de hacerlo?" preguntó el chico petulante.
"Lo siento Harry, tendrás que dejarnos. Draco es mi cliente…"
Potter lució sorprendido, luego absolutamente iracundo. Draco sonrío hacia sus adentros. Parecía que su carácter estaba cambiando a uno de constante estado de enojo, como las chicas en sala común de Slytherin cuando estaban en sus periodos y todo el mundo sabía que era mejor comportarse porque los gritos y maldiciones explotaban por cualquier cosa.
El chico se marchó por fin, lanzándole su, tan conocida mirada de odio y sospecha. El Weasley carraspeó la garganta, esperando pacientemente.
"Weasley…" dijo levantándose del suelo reconociendo que ya no podía vomitar mas. "Quiero entrar en la Orden."
"Solo hay un problema…" respondió el pelirrojo. "La Orden está al servicio y protección de Harry."
"Lo sé…" dijo Draco moviendo la mano vagamente "pero también por la protección de otros, además nadie dijo que tenia que amar al sujeto para estar en ella.."
"Supongo que no." respondió el, sonriéndole como si entendiera.
Como si él entendiera que Draco mentía.
+9+
Tonks lo apareció en el andén nueve y tres cuartos más temprano de lo normal. Pero aparentemente la Orden tenía que tomar medidas para el regreso del chico de oro. Así que tuvo un largo rato para musitar acerca del contenido de su baúl.
Eventualmente sus amigos fueron apareciendo en el compartimiento del tren y se dejó llevar por su emoción. Ellos le contaron todos los eventos durante el verano. La mayoría era cotilleos de Parkinson sobre chicos, chicas y citas.
Y aparentemente todos evitaron hablar sobre la guerra. Lo cual le venía perfecto, porque de sólo pensarlo su mirada se concentraba en el anillo que coronaba su mano.
Goyle estaba en medio de un chiste gesticulando airadamente cuando Draco lo notó. El leve movimiento en la rejilla del compartimiento.
Potter.
¿Qué acaso no podía tener Draco un momento de descanso?
No sabia exactamente por que fue poseído de una increíble furia. Pero podía sentirla hirviendo en sus venas. Ardiendo con el deseo de atrapar a Potter en su propio juego.
Sin embargo, no sería propio de él armar un escándalo. Dejó vagar la mirada con resignación armando una estrategia adecuada y cuando el tren se detuvo, se quedó pasivamente esperando.
"¿Vienes Draco?"
"En un momento…" dijo. Haciendo el gesto de buscarse en los bolsillos de la túnica como si no pudiera encontrar algo. Pansy se marchó sin regresar la mirada. Rápidamente, y sin darle tiempo a Potter, Draco tomó la varita de su túnica y le lanzó un hechizo que funcionó. Había tenido la duda de fallar la puntería.
Pero Potter cayó al suelo con un golpe seco. Se inclinó tanteando el suelo hasta que sintió la suave tela de la capa.
El había sospechado que Potter tenía una y le había dado una envidia inmensa que revivió en ese instante. Le dio un jalón para descubrir a Potter tirado en el suelo.
"¿Nunca te enseñó tu madre a no escuchar las conversaciones privadas?" preguntó arrastrando las palabras y viendo los ojos iracundos de Potter.
Ni siquiera por la obvia desventaja. El maldito no demostraba temor.
"Ah sí, está muerta" dijo sonriendo con sarcasmo.
Nunca había observado su rostro tan cercano como ahora. Se sumergió en los detalles. Como sus increíblemente brillantes ojos verdes. El desorden de su cabello, incluso la textura de sus mejillas rojas de ira. Quería tocarlas sólo para saber como se sentían.
La curvatura de su nariz, suave y perfecta. Y los labios rojos congelados en su rostro.
Frunció el ceño pensando que Potter se podía considerar atractivo. Si no fuera un pomposo petulante idiota.
"No quiero que te vuelvas a acercar a mi" le murmuró como si fuera un niño. Como si el 'Es por tu propio bien' estuviera implicado en su tono.
Le sonrío una última vez antes de alzar el puño.
La nariz de Potter se rompió con un sonido y la sangre comenzó a fluir de inmediato. Draco soltó una carcajada. Se sentía libre, como si los últimos días hubiera estado bajo un hechizo que había logrado romper.
Sabía que había gente que cuidaba de Potter en todo el camino y que en algún punto lo encontrarían, pero incluso así, se sintió victorioso mientras echaba la capa invisible sobre su rostro congelado. El anillo brillando sobre su puño.
Es como si todos esos momentos estuvieran dominados por unas sensaciones que no reconoció como suyas, hasta que estuvo sentado en el comedor en el banquete de ceremonia, hasta después de que los primerizos habían sido sorteados. Y Potter entró con la camisa manchada. Realmente no había decepción ahí, era obvio. Potter tenia niñeros.
Sin embargo, miró confundido el anillo.
+10+
Los primeros días se desvanecieron rápidamente consumidos en la excitación general de estar de vuelta en el colegio, sin embargo, su actitud y su resolución del inicio de curso, se drenaron casi de inmediato.
No había explicación. Desde que se había puesto el anillo en la mano sentía su magia drenada; la otra mitad del día se sentía enojado.
Contempló el anillo como si fuera la primera vez.
Para ese momento, la aburrida clase de pociones con Slughorn había iniciado mal así que aceptó que su poción era una porquería y que nunca ganaría el Felix Felixis. Incluso peor que la de Granger, eso en sí mismo era una revelación. Miró la tranquilidad de Potter al mezclar los ingredientes.
Al demonio con él. Al demonio con Granger.
Se resignó a sacar la primera nota mala en todo su historial académico. El periodo no estaba perdido, pero bien podría ser un presagio de ello.
Y le importaba una mierda. Su baúl estaba lleno de pequeños pedazos del alma de Voldemort. La escuela bien podría esperar.
De todos modos, no tenía a nadie quien revisara sus notas del periodo. Quizás los Tonks podrían considerarse pero ellos ni siquiera habían demostrado una verdadera preocupación respecto a sus calificaciones. Como si no les importara el resultado mientras se esforzara. Su hija era un misterio, no podía imaginarla con grados mejores que los suyos. Seguramente eran unos padres conformistas; contrario a lo que antes Lucius solía exigirle.
Dejó los ingredientes de la poción. Aún había tiempo, pero no oportunidad de terminarla así que se quedó quieto pensado en los Horrocruxes hasta que se agotó el tiempo y el profesor comenzó a examinar los resultados y pasando de largo la suya con una mirada de desaprobación. Sintió decepción, porque de todos los años en los que pudo fracasar una poción, éste tenía que ser el año en la que la poción de Potter resultó perfecta. Él gana la suerte liquida, como si el bastardo necesitara más.
Notas:
Estoy muy agradecida por la buena recepción que esta historia esta teniendo. Y tiene razón Ahgness Black, ahora siento un poco de presión por estar publicando, veo los cortes en el documento y me alarma que me vayan alcanzar….
Hay mucha gente conocida leyendo este fic, pero también muchos lectores nuevos al menos para mí. Creo que debo agradecérselo a Flores en Marzo que lentamente ha dejado huella en el fandom. Lo cual es irónico por que cuando escribía y publicaba esa historia, hubo muchos días de soledad, pero bueno, por los reviews se que muchos aun suspiran con esa trama. En eso también me incluyo, me gustaría hacer una continuación, y de hecho intente hacerlo, pero hay algo sobre violar una historia que termino taaaan bien, el temor de echarla a perder, pero no he dejado esa esperanza de lado. Sin embargo mientras mas tiempo pasa y mas me sumerjo en otras historias, esa continuación se ve más y más lejana.
Ahora, unos agradecimientos especiales a esos lectores que me han acompañado por muchas aventuras.
lintu asakura : Gracias por tus comentarios, no sabes como aprecio tu presencia en otro de mis fics, no se si te he agradecido públicamente antes. Pero GRACIAS. Siempre busco tus reviews.
Enigmatek : Mi querida amiga, tsssk, ya perdí la cuenta de hace cuantos años nos conocemos, y es extraño que diga años, por que pareciera que fue ayer. ¿verdad?. Haha. Lo bueno de todo esto, es que siempre cruzamos caminos al menos una vez al año. Gracias por tu apoyo.
Ross Rice : Gracias por seguirme en otra aventura, te siento como una amiga, haha, gracias por tus reviews. Quería decírtelo públicamente. Te estimo demasiado!. Así que déjame mas reviews!. xD
SARAHI : Mujer….créate una cuenta en ff, muchas, muchas, muchas veces he deseado escribirte contestaciones a tus magníficos reviews. Y agradecerte tus valiosas palabras, y pero nunca he podido!. Así que públicamente, muchas gracias por leer mis fanfics.
KASANDRA POTTER: Kasandra, tu entusiasmo me hace feliz. No se, como que irradias alegría en tus comentarios, y siempre me haces sonreír. No creo que nos conozcamos de mucho tiempo. Había descuidado por años mi cuenta en slasheaven. Y a pesar de eso, de alguna manera has encontrado tu lugar especial en esta lista de agradecimientos. Gracias por considerarme una mejor persona o escritora de lo que realmente soy. Pero el simple hecho de que me apoyes es suficiente. Gracias.
Lector: MUCHAS GRACIAS POR LEER BLACKBIRD. Como comprenderán, no puedo mencionar a todas las personas que me escriben reviews aun que me gustaría hacerlo. ¡Pero es una lista tan larga!. Gracias por tus reviews.
De ahora en adelante tratare de contestar todos los reviews de manera personal, por supuesto algunas veces sus comentarios solo me hacen sonreír y son imposibles de contestar por no revelar el final de la historia. Pero aun así lo intentare!.
