Estoy tan cansado, no se que hacer.

Estoy tan cansado, me siento muy decepcionado.

Estoy tan casando, mi mente se fija en ti.

Me pregunto si debería llamarte, pero se lo que harás.

I'm so tired- The Beatles.

Su cansancio aumentaba, la noche se plagaba de pesadillas de muerte y sufrimiento, como si la energía del libro demoniaco se escurriera através de la madera de su baúl e impregnara su cama durante sus sueños.

Una mañana Teo recibe una carta que lo ilumina como un árbol de navidad y cuando Pansy le pregunta de qué se trata, su súbito buen humor. Él sólo responde vagamente mientras mira directo a los ojos de Draco: -Amigos más grandes y poderosos lo han contactado. Y con esa declaración, ellos saben de quién se trata y se ponen tensos con el rostro perturbado.

Y él se pregunta vagamente si tiene que cuidarse la espalda, pero como los días pasan, la sonrisa triunfante de Nott se va borrando hasta que un día desaparece de la escuela durante el primer fin de semana en Hogsmade. Cuando vuelve todos parecen brevemente asombrados y complacidos, algunos le felicitan por su elección. Pero la sonrisa de Teo al respecto, se ha borrado. De hecho, cualquier sonrisa desde ese día parece tensa y falsa remplazada por preocupación.

Draco supone que nada pasa desapercibido para el ex maestro de pociones, porque desde ese día, el hombre mira con el ceño fruncido hacia Nott. Luego su mirada se escurre silenciosa hacia él, como si le advirtiera que se mantuviera alejado. Como si a Snape le importara su suerte.

Resulta, que él tenia razón sobre la mirada del profesor. Cuando unos días más tarde lo detiene después de la junta de perfectos y lo penetra con su intensa mirada pero él no es ningún tonto y está preparado para el ataque de Legilimancia. El profesor presiona con tanta fuerza que Draco se siente débil y con ganas de vomitar. Él sin embargo, habiendo amaestrado la Oclumancia tres cursos antes se defendió con una fuerza similar a la que era atacado. Tanto que el profesor Snape suda gruesas gotas durante el asalto. Hasta que su resolución termina y exclama.

"Ya veo…"

Pero Draco quiere apuntar que de hecho, él no ha visto nada en absoluto, pero se siente tan débil que sólo puede suspirar aliviado de poder romper el contacto visual.

"Se me ha informado que deseas ser parte de la Orden…" murmura el hombre arrastrando las palabras. "Oh sí, puedo ver por tu sorpresa que mi cubierta no ha sido comprometida y que no corro peligro de que el secreto escape por tu mente. De lo contrario, por supuesto, tendría que matarte."

A Draco lo recorre un escalofrío. "¿Todo éste tiempo?"

"Si te refieres a ser doble agente. Sí, todo éste tiempo…"

"Pero mi padre piensa…" dijo confundido y extrañamente perturbado.

"Sinceramente pensé que tu ridícula idea de ser parte de la Orden del Fénix provenía de la necesidad de No creer en lo que tu padre piensa"

Repentinamente se siente aliviado. "Sí…" murmura.

"No tienes ni idea…" dijo el profesor como si le tuviera lástima. "No tienes ni la más minima idea de lo que estás a punto de sacrificar."

Mira al hombre con furia. Quiere gritarle que sabe exactamente lo que el sacrificio significa. Venganza. Sn embargo, el color verde de unos ojos ocultos por gafas cruza su mente al mismo tiempo.

"Pero si estas seguro; Albus te recibirá pronto."

Una semana después, sentado frente al director, sufre de un ataque incluso mas intenso que lo deja llorando en el suelo. Sin embargo, su mente no ha sido penetrada ni un segundo y todos sus secretos se mantienen ocultos y enterrados junto con sus más secretos anhelos. Vagos sueños sobre chicos con ojos verdes y cabello negro.

Oclumancia es para Draco, como el encantamiento Patronus para Potter. Es tan natural en él, que incluso olvidó que no es una habilidad común.

Los ojos de Dumbledore brillan con excitación y cuando sale de la dirección tiene su primera misión en la guerra. Él también esta secretamente complacido de haber logrado ser aceptado, de obtener la confianza y la responsabilidad. El pensamiento pesado de haber decido lo correcto, quizás no por los motivos correctos o las convicciones correctas. Porque después de todo, él aún odiaba a los muggles, los sangre sucia y a Granger con pasión.

Y a pesar de todo, haber decidido entregar su vida a una causa mucho más grande, por el bien común.

De entre las escasas sombras y el eco en el pasillo, Draco se da cuenta que esa noche Potter lo está siguiendo. Quizás desde que entró en la dirección. Tal vez solamente los últimos diez metros.

Decide ignorarlo, dejarlo seguir sus pasos en los abandonados corredores, hasta que la paciencia de Potter se termina y siente la mano que lo apresa de forma violenta.

"¿Qué estas planeando?" gruñe la voz fantasma. Uno pensaría que al menos quitarse la capa invisible para hablarle es la etiqueta correcta. Pero Potter no lo hace y Draco no sabe a donde dirigir la mirada.

Decide no contestar. No tiene caso. Se suelta con violencia de su agarre y apunta la varita en todas direcciones. Meneándola en el aire.

"Aléjate de mí." Dice por fin, juntando todo el resentimiento. El que vibra através de su pecho, aumentado por el brillo de la piedra en el anillo de su mano.

De todos modos no existe nada en el mundo que pueda ayudarlo a construir puentes que lo acerquen a Potter. Suena ridículo hasta en sus más alocados sueños.

"Te estaré vigilando." Gruñe Potter en advertencia.

Él se encoge de hombros. "Como quieras…". Porque aunque Potter encuentre, si quiera las pistas hacia la verdad, su odio y prejuicios lo convencerán de sólo ver el exterior cuidadosamente construido, el rostro de un espía y nunca la verdad aunque porte su alma y su corazón en las manos.

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No era seguro abrir el libro demoniaco alrededor de otros, así que decide ir a la sala de los menesteres que Potter había usado el curso pasado para jugar de profesor.

Con el libro guardado en la bolsa, se coloca frente a la pared y piensa desesperado que necesita un lugar seguro. Repitiendo las palabras en su mente como un mantra.

La puerta aparece en un instante. La sala decidió que, por seguridad Draco necesitaba tan sólo un escritorio y una silla en una cámara vacía con un techo abovedado. Con miedo recorriéndole el alma saca por fin el libro de su prisión tratando de no vomitar ante la vista del libro cubierto de piel humana.

No hay sangre, ni almas atrapadas gritando esta vez. El libro se queda quieto y sombrío sobre la plana superficie del escritorio. Cuando recorre las páginas, las letras rojas se quedan quietas, esperando pacientes mientras él recorre los contenidos del libro en la primera hoja.

Básicamente la información lo enferma. Para dividir el alma se necesita quebrantarla por medio del asesinato de una persona -un aspecto en el que el señor Oscuro no tenía ningún problema por supuesto-. Y un simple objeto al cual aferrarla. Se necesita un pentagrama dividido con diecisiete símbolos como sello para no dejarla desvanecer y luego un hechizo para hacerla penetrar el material del objeto.

Agregue al final, el alma del sacrificio anteriormente utilizado como aura de protección y listo. Usted tiene un Horrocrux.

Horriblemente sencillo en teoría. Como preparar una poción si se tienen las instrucciones correctas. Pero por supuesto, sospechaba que mantener el pentagrama funcionando necesitaba de un poder extraordinario que magos comunes no tenían.

Hizo una breve pausa para admirar el anillo. El único Horrocrux que siempre tiene consigo. Acarició la piedra con un gesto ausente, sin embargo se distrajo de inmediato por el aterrador sonido que vino de algún lugar dentro de la habitación.

El chillido de un animal. Una criatura enfurecida.

El alma se le congeló.

Salió corriendo de la habitación como un cobarde. Sabiendo que nadie encontraría el libro pues su último pensamiento antes de cerrar la puerta de la sala de los menesteres fue que nadie pudiera encontrarlo.

Una semana después de la aterradora visita del demonio, Draco decidió que no era seguro continuar leyendo el libro sin alguna clase de protección. Bastaba decir que incluso con su escasa interacción con el libro, había comenzado a notar que su rostro comenzaba a adquirir un tono amarillo enfermizo.

Las pesadillas habían sido peores que nunca y había escuchado tres veces más el chillido del demonio a sus espaldas, cuando estaba solo. Asustado de haber liberado algo, comenzó a pasar todo su tiempo en la compañía de alguien.

Ahora seguía como una sombra a Crabbe y Goyle. Como si sus masivas formas pudieran protegerlo. Los ojos de Potter lo seguían con atención, y por si no fuera poco, parecía que Snape estuviera esperando que le diera alguna clase de adelanto en su misión.

Misión a la que no había dado ni siquiera un pensamiento, porque parecía estar tan asustado sobre el libro como para recordar que él se había embarcado también en ese otro asunto.

Sin mencionar que había comenzado a fallar miserablemente en todas sus clases y que se sentía absolutamente solo.

Al final de la semana, decidió que necesitaba otros libros. Poderosos libros que sólo podían ser encontrar en la sección prohibida. Pero el sólo pensar en recorrer la escuela de noche, sin la compañía de alguien lo estremecía.

Así que decidió involucrar a Crabbe y Goyle porque no podía pensar en nadie más que le ayudara sin hacer preguntas. Durante la noche del sábado, corriendo más riesgos de los necesarios, lograron escabullirse en la biblioteca en la sección prohibida.

De todos los libros que se robaron esa noche sólo uno parecía ser el indicado. Era un libro de rituales de protección, magia negra poderosa pero no estaba seguro si podría protegerlo del libro de los Horrocruxes, el cual era una de las piezas más desagradables de oscuridad.

Cuando uno piensa en las artes oscuras, uno sabe vagamente a que se refieren. Ahora que él se rodeaba de estos libros comprendió en plenitud por qué uno no debía si quiera adentrarse en ellas. Cómo la oscuridad se alberga en el sufrimiento.

Terminó sacrificando al gato de una niña de primer año que había secuestrado de la sala común. Y se sentía absolutamente enfermo de haberlo hecho. Había tenido que clavarle una daga en el estomago repetidas veces, cantando un hechizo para luego sumergir un amuleto de protección; además de otros varios detalles que prefería nunca más volver a recordar.

Pero, cuando se adentró de nuevo en la sala de los menesteres no cabía duda de que se sentía mucho mas seguro. Su puño se cerró alrededor del pequeño amuleto alrededor de su cuello y rogó; rogó por que el demonio no estuviera ahí esa noche.

Trató de concentrarse en la lectura que había abandonado previamente, intentando ignorar durante una hora los chillidos de la criatura a sus espaldas. Consolándose en la esperanza de que el amuleto había comenzado a brillar y que había dibujado un intrincado circulo a su alrededor apenas el demonio había aparecido.

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Draco no era el único abrumado por la misión impuesta sobre sus hombros. Pudo notar cuando el aspecto abrumado había aparecido en Nott.

No había sido una sorpresa para nadie que el señor Oscuro se hubiera acercado a un joven para imponerle una misión así que Dumbledore y Snape tenían tantas sospechas como él sobre el pobre Theodore Nott.

Por lo tanto, su misión era conseguir información a toda costa, sobre el encargo que el señor Oscuro había impuesto en el pobre Theo.

Hacía algunos años Teo había sido un amigo muy cercano, sus padres habían tenido negocios juntos y se habían visto diario durante dos o tres años seguidos. Pero luego, cuando entraron en Hogwarts su amistad fue decayendo hasta sólo ser simples compañeros de casa. Nott había cambiado y se había vuelto reservado. A él nunca le importó en absoluto el motivo.

Es probable, -ahora reflexiona-, que de haber sido las cosas diferentes, de no haber muerto su madre, él habría sido el lógico elegido para llevar a cabo la misión de Voldemort.

Crabbe le había dicho que su padre le había comentado que el señor Oscuro ahora no parecía interesado en los asuntos de los Malfoy desde que Lucius estaba encerrado en Azkaban y la nueva mano derecha del que no debe ser nombrado era Theodore Nott Padre. Por lo tanto, había sido premiado con la honorable misión entregada a su joven hijo. Esto probablemente Snape lo sabía.

Lo que nadie sabía, sin embargo era la naturaleza de dicho encargo y era preocupante pensar en un ataque mortifago en una escuela llena de niños.

"Puedes confiar en mi..." le dijo durante la clase de defensa contra las artes oscuras. Eso lo había planeado sin dudas el maestro, pues los había emparejando en la asignatura para presionarlo en obtener la información.

Nott lo miró unos instantes. Sus ojos desorbitados y sorprendidos no había estado prestando atención a clase. Ni siquiera a Draco.

"Tú ahora no eres nadie para el señor Oscuro…" murmuró Theodore. "Tu padre demostró lo patéticamente inútiles que son."

"¡Yo no soy como mi padre!" su respuesta fue muy convincente. La furia, la agonía, la desesperación; eran todas reales.

Nott lo miró apreciativamente durante unos minutos. "Quieres probarte ante el señor oscuro." aseguró. Draco lo miró con una expresión cuidadosamente cerrada y el joven continuó sin que él dijera una palabra en afirmación. "Lo siento mucho, pero no dejaré que arruines esto. Es mi victoria, mi más noble honor. Quieres robarte mi gloria"

"Sólo quiero servir a nuestro señor" contestó. "Quiero ver muertos a los sangre sucias, quiero ver muerta a Granger."

"¿No es lo que queremos todos?" preguntó Nott volteando hacia la mesa de los Gryffindors. Draco lanzó una mirada rápida y vio que Potter los observaba cuidadosamente. Esperó desesperadamente que Nott ni Potter pudieran ver através de sus mentiras.

Nott sonrío, un lejano recordatorio de sus días infantiles cuando habían sido amigos.

"El señor Oscuro no te recibirá."

"Lo sé, pero si tengo tus favores de mi lado" murmuró Draco. "Si escucha de tu labios mi interés de ser útil…"

"Así que ahora quieres mis favores, después de ignorarme todos estos años…" respondió Thedore sonriendo abiertamente. Sus ojos amargados. "Bien, si estás dispuesto a todo…"

"A todo por el señor tenebroso." Contestó de inmediato, alzando el rostro con elegancia y arrogancia como había practicado en tercer año.

"Veamos, tu única oportunidad con él depende de que tan servible seas para mí."

Draco asintió sintiéndose furioso. Por supuesto que Nott le iba a pedir algo. Algo para reducirlo a una mísera masa suplicante. Él hubiera hecho lo mismo para humillar a su enemigo. Lo cierto era que Nott había sido un irritable y taciturno primerizo en Hogwarts y le habían hecho burla incesantemente durante los primeros tres años. Si esto era su venganza, tendría que aceptarla.

"Quiero lo que nadie nunca ha tenido de ti." dice Nott con una mirada cargada de sentido. Pero es muy claro porque también le ha puesto una mano sobre el cuello como un maestro sujetando la correa de un perro. Es muy simbólico. "Lo que nunca nadie ha sido merecedor de recibir."

Supuso que tenía sentido. Desde el baile de cuarto año había recibido numerosas propuestas amorosas, las chicas lo seguían todo el tiempo, pero las había encontrado tan vacías a todas que siempre se había negado, los demás pensaban que era porque se sentía superior a todos, como protegiendo su virtud de todas las almas inferiores. Pero en realidad había un motivo mas profundo que no parecía importante en ese momento. Uno que tenía que ver con el chico de sus sueños y que era tan inaceptable que prefería ignorarlo.

Por el otro lado su madre había sido la esposa hermosa que Lucius había jaloneado del brazo. Ahora que su padre había destruido su reputación con los mortifagos, tenía sentido que un hijo en desgracia como él no fuera otra cosa que una sucia y hermosa concubina para el brillante y honorable joven que el que no debe ser nombrado había escogido.

Y después de todo, ¿no habían sido ellos los que habían marcado a Theo como afeminado? ¿Los que lo habían obligado a admitir que era extraño y le gustaban los hombres?

Tenía mucho sentido, trató de convencerse, y por eso acarició la mano sobre su cuello lentamente, sintiendo su tibiez; los ojos de Nott penetrándolo mientras hacía que la mano soltara su agarre para llevarla hacia sus labios donde puso un beso sobre sus nudillos.

Como el sello de cera sobre un nuevo contrato, Nott sonrió triunfante. Draco no se atrevió a investigar que había hecho Harry Potter de este inusual intercambio. Tenía miedo de encontrar sus ojos y mucho más miedo en el fondo de admitir que quizás Nott y él no eran tan diferentes.

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Draco no sabía si era una buena fortuna que Nott sintiera atracción hacia él. Por un lado podía ser una ventaja, si lograba que esa atracción se convirtiera en un tórrido romance en una sola dirección, pues admitir sentimientos era sin dudas una debilidad que tenía la puerta abierta, lista para ser manipulada.

Podía ver la suavidad con la que a veces Nott lo miraba, habían comenzado a sentarse en todas las clases juntos y el chico hacía ridículos gestos como acariciarlo.

Nott era un torpe que ya había caído en la red probablemente incluso antes del contrato. Si él fuera el bastardo que pretende ser, la máscara de arrogancia e importancia que siempre usa -si de verdad fuera así-, Draco seria un objeto para satisfacer sus necesidades y no habría necesitado en absoluto el cariñoso cortejo que ahora usaba en privado. Sabía que Nott nunca había tenido una relación tampoco, con eso de ser el único afeminado de Slytherin debía estar desesperado por el contacto físico.

Sin embargo, quizás él sabía de dicha debilidad, pues interpretaba su papel en frente de otros. Esa mañana Nott lo había cacheteado justo cuando se había sentado junto a él en el gran comedor. Hubo muchas risas entre sus compañeros de casa. Los mismos que se habían reído cuando Blaise y él abusaban de Theodore tirando su plato de comida el año anterior.

"Te ves horrible" había dicho con fuerza. "¡Quiero que hagas algo para verte hermoso, siempre!"

"Sí…" había dicho Draco mirando al suelo con sumisión, se sentía humillando ante los ojos de todo el comedor. Y como si Nott necesitara reafirmar su punto, lo cacheteó una segunda vez. La fuerza que uso le volteó el rostro y le dejó una horrible marca roja.

"¿Sí, qué?"

"Sí, me arreglaré mejor para ti…" respondió temblando de ira y del esfuerzo de no responder con un puñetazo.

Nott asintió con satisfacción. Los alumnos de séptimo asintieron con aprobación y los hijos de los mortifagos se carcajearon. Theo era un héroe para ellos y habían aceptado con gusto el espectáculo de su humillación. Ahora le repetían todas las absurdas palabras que el mismo le había gritado a Nott. Era lo que Draco Malfoy merecía por el fracaso de su padre.

Habían deseado verlo caer en la escala social y ver convertido al victimario en la victima. Por primera vez sintió lo que era estar del otro lado de las burlas.

"Eso está mejor." dijo Theo con un asentimiento. "Siéntate, hoy los elfos han preparado tu favorito."

"Sí Theo." Sonrió Draco rígidamente, sentándose más cerca fingiendo aceptar las caricias como un perro desesperado por atención.

Theodore lo sujetó del cabello y lo manipuló con fuerza, Draco guardó la furia y el dolor y peleó en contra de las lágrimas traicioneras que querían escapar de sus ojos simplemente por el daño en su cabeza.

Luego, lo estaba besando con fuerza, con desesperación; sólo pudo abrir la boca y aceptarlo todo. Y sentirse vacío.

El vacío de su primer beso.

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El nuevo desarrollo de las cosas provocó que la vigilancia de Potter aumentara. Era extraño porque ahora pasaba la mayoría de su tiempo en compañía de Theodore y cuando abría los ojos durante las largas sesiones de besos forzados, tenía que enfrentarse a la mirada vigilante de Potter atrás de la espalda de Theo.

Se sostenían la mirada durante unos segundos y entonces Potter parecía recordar que estaba tratando de ser furtivo y se escondía detrás de una estantería de la biblioteca fingiendo que estaba buscando por un libro. O pretendía estar admirando las plantas en el invernadero. O tiraba cosas en el espacio cerca de ellos.

Pero sólo él lo notaba, porque Potter y él siempre se habían notado el uno al otro. Theo permanecía benditamente ignorante. Parecía haber recordado la misión del señor oscuro. Irritado y taciturno de nuevo, se volvía cada día mas violento.

Desafortunadamente, sus dos nuevos guardianes difícilmente le daban tiempo para dedicarlo a descifrar el libro y sentía que no podía estar desperdiciando sus oportunidades. Lo cual significaba que ahora sólo durante la noche podía ir a la sala de los menesteres.

Su salud siguió empeorando, pero era difícil saber que era lo que le sucedía más allá del terrible cansancio. Su aspecto difícilmente podía considerar bello así que todas las mañanas tenía que aplicarse pesados hechizos estéticos para complacer a Theo.

Su vida nunca había estado tan jodida.

Lo único bueno del asunto era que por fin había encontrado la manera de descubrir los Horrocrux restantes.

Era complicado y requería de materiales que sólo podrían ser encontrados en el callejón Diagon y al parecer ese fin de semana Theo necesitaba presentarse ante el señor oscuro. Era una afortunada coincidencia que no podía dejar pasar.

Theo y él abandonaron el castillo juntos, pero se separaron en el pueblo. El le siguió los pasos durante unas calles hasta que lo vio irse con un traslador. Cuando estuvo seguro que estaba solo, caminó en la dirección contraria hacia la vieja tienda de Roy Trump, el único establecimiento en el pueblo que rayaba en la ilegalidad.

El viejo hombre lo vio entrar, pero Draco se fue hacia la chimenea, dejó una moneda dentro del jarrón de barro y tomó los polvos flu dentro de una elaborada caja de madera. El dependiente lo miró con un asentimiento.

Draco usó la chimenea para viajar al caldero chorreante y de ahí se fue en dirección de callejón Knockturn. La vieja que vendía uñas lo siguió durante varios minutos.

"Uñas, uñas frescas, ¡compre uñas!"

"No quiero malditas uñas, ¡vieja estúpida!" le contestó desesperado amenazándola con la varita.

"Ladronzuelo desconsiderado…" farfulló ella. "Veo grandes desgracias en tu futuro, llueven miserias y penas para ti, veo un mirlo sin pierna cruzando una marea, ¡veo un llanto amargo en medio de la noche! ¡Veo vacío y oscuridad en tu propia alma!"

"Como sea…" le gruñó, empujándola de su camino con fuerza, pero no volteó a mirarla, se había cruzado con un hombre de aspecto deforme. Tuvo que esquivarlo con cuidado a punta de varita y siguió hacia la botica.

Le dio la lista de materiales al dependiente sintiendo su mirada penetrante, tratando de no mostrar su nerviosismo.

"Estos son materiales oscuros, oscuros sin duda" dijo el hombre con una sonrisa con dientes faltantes. "¿Experimentando con las artes oscuras, umm? ¿Planeando algo grande? ¿La muerte para alguien quizás?"

"Tengo prisa." dijo cortante.

"Ciertamente…" Contestó el hombre. "Pero creo que necesitara un pequeño extra si quiere introducirlas en el colegio, le pondré todo en un bolso indetectable."

El hombre se tomó su tiempo, envolviendo los ingredientes delicados. Luego lo guardó todo dentro de un bolso de piel.

"Ciento setenta y cinco galeones serán…" dijo, "¿busca algo más?"

"Es todo." Dijo Draco entregándole el dinero. Esperando que se callara de una buena maldita vez.

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"¿Dónde has estado?" preguntó la voz de Potter proveniente de la nada cuando él salía de la tienda de Hogsmade, con el bolso de piel sobre el hombro.

Draco comenzaba a odiar su capa invisible. Si tan sólo pudiera prenderle fuego y terminar con ella. Él se la quitó al menos esta vez.

"Siempre son las mismas preguntas." Contestó Draco sonriendo torcidamente. " ¿Qué planeas? ¿Qué escondes? ¿Dónde has estado?" imitó su voz en un falsete.

Potter frunció el ceño aún más, si era posible.

"Potter, eres incluso mas celoso que Theo" dijo él con sarcasmo.

"¡Yo no siento celos de ti!" gritó el moreno con furia y sonrojándose.

"Lo siento de verdad, pero soy de un solo hombre" dijo Draco intentando marcharse, pero Potter le cortó el camino.

"¿A qué demonios estás jugando con Nott?"

"Que seas un huérfano desprovisto de amor, no significa que los demás no puedan amar."

Potter soltó una carcajada. "Tú no sabrías cómo es el amor aunque te golpeara en el rostro. O quizás si, después de todo Nott te golpea todo el tiempo."

"¿Has estado viéndonos eh? Seguro te masturbas deseando poder hacerme lo mismo" respondió él en un gruñido.

Y entonces las cosas comenzaron a ponerse violentas. Draco intentó marcharse, pero Potter lo sujetó de los hombros y lo arrojó hacia la pared de ladrillos afuera de la tienda de Roy. Él no podía encontrar una razón lógica del por qué había estado dejando que Potter lo zarandeara a su gusto. Pensó molesto que aunque fuera ahora un miembro de la orden, no significaba que estuviera prohibido darle unos cuantos golpes a Potter. Quería hacerlo sufrir como el día en que le había roto la nariz.

¿Entonces por qué no podía levantar los puños en su contra? Por el rabillo del ojo pensó haber visto delineados los símbolos del amuleto de protección, centrándose sobre el anillo en su mano, como si contuvieran la energía negativa.

Tratando de mantener la calma, contestó con suavidad. "No necesito que me salves de Nott."

"Tú no eres nada para mí. No eres nadie" respondió Potter con el rostro tenso. "Tú no me importas."

"Ya lo sé." dijo él, sorprendido de que su respuesta tuviera un toque tan amargo y tan triste.

Parecía que a Potter también le había sorprendido. Sus ojos se abrieron y por ellos uno casi podía ver su mente trabajando con velocidad. Draco forcejeó para escapar de su intensa inspección pero entonces casi en un segundo, Potter se abalanzó sobre él. Forcejearon durante unos momentos, hasta que Draco perdió el control, dejando que Potter lo apretara en contra del muro y lo besara.

Con sus dientes le lastimó los labios y luego había invadido con su lengua. Draco sintió demasiado; tanto que era atemorizante y no entendía que sucedía. Sus manos se escurrieron alrededor de su cuello y apretó a Potter contra su cuerpo en lugar de aventarlo lejos.

Tan confuso, pero al mismo tiempo tan increíble. Tan intenso. Sus piernas amenazaron con soltarlo contra el piso.

Y entonces todo terminó tan súbito como había sucedido. Los ojos maniáticos de Potter lo miraron, luego su rostro se fue deformando hasta que parecía reflejar puro odio. Su corazón dio un vuelco.

"No eres más que una sucia ramera."

Sus manos no opusieron resistencia cuando Potter lo despegó de su cuerpo y se marchó escupiendo sobre el suelo.

Cuando estuvo solo las piernas cedieron ante su peso y se deslizó por el muro, hasta el suelo junto a la olvidada bolsa de materiales. Se sentía tan destruido que ni siquiera podía encontrar suficiente fuerza para llorar.

Notas:

Odio los finales de semestre. Específicamente este, en serio, me siento agotada y deprimida, he vuelto a hacer mi examen en la Unam. Mi segunda vuelta y FUCK IT. Odio hacer exámenes. Pero supongo que en algún punto me he de quedar.

Sobre el anillo de los Gaunt.

Errr. Libertades creativas.

Verán, yo se que el anillo tenia una maldición, pero decidí cambiar eso en este fic, por que Dumbledore, siendo el, no pudo encontrar una solución a la maldición, y se estaba muriendo por ella. Creo que Draco no habría tenido mejor suerte. Además, esta historia por ser AUish, habrá puntos en los que sea totalmente diferente del canon. Y otros donde sea muy parecido. Similar, pero no lo mismo.

Ósea que si Draco ha de morir por una maldición, no será esa, haha. Se que muchos encuentran difícil ignorar este pequeño hecho. Pero puedo prometerles otras tramas sustitutas.

Dejen Revieews!