Extiende tu mano tu tonta chica, mira lo que has hecho.
Cuando te encuentres en lo peor de ello.
Ayúdate y mira un poco de lo que hay a tu alrededor
Tonta chica.
Martha mi cariño, tu siempre has sido mi inspiración.
Por favor.
Se buena conmigo, Martha mi amor.
No me olvides, Marta cariño.
Martha my dear – The Beatles.
Esa noche, después de pasar gran parte del día tirado junto al muro, decidió que al volver al castillo no podía regresar a la sala común. Estaba tan perturbado que Theo lo notaría de inmediato.
Decidió ir a la sala de los menesteres.
Tenía que terminar con todos sus pendientes y distraerse. No podía seguir pensando en Potter o en lo que el dolor significaba. Caminó por la escuela sintiéndose extraño, como si fuera otra persona y su mente estaba aturdida por tantos pensamientos dolorosos. Entro mecánicamente en la habitación y preparó todos los contenidos.
Luego dibujó con ceniza blanca un sextagrama. Colocó un caldero de oro puro en el centro alimentado con una flama lenta y le añadió un litro entero de grasa de Abraxan y fue agregando el fino polvo molido de Bowtrukle.
Iniciado el ritual no podría detenerse y la cocción de la poción duraría alrededor de tres horas. Cosa que no le preocupaba porque de todos modos no podría conciliar el sueño. Encendió velas negras a su alrededor admirando las flamas que danzaron luz a su al rededor.
Esperó a que el demonio dentro de la sala hiciera su presencia pero no sucedió nada. El amuleto alrededor de su cuerpo estaba tranquilo. Considerando que eso era la mejor señal continuó las largas horas hasta la media noche. Las instrucciones eran muy específicas y su mente no tuvo otra opción más que concentrarse con la tarea.
El elemento final era la introducción de un Horrocrux que serviría de señalador para cualquier hermano que éste tuviera.
Si el innombrable señor Oscuro había creado otros después de las notas de Regulus, quizás este ritual lo diría.
La poción burbujeó cuando hundió el anillo sujetado con un hilo muy fino de seda. Las velas negras danzaron como arrastradas por un viento imposible en una habitación sin ventanas y las sombras que se dibujaron sobre las esquinas lo asustaron pero no lo apartaron de su tarea.
Como en reacción en cadena, las paginas del libro maldito se revolvieron sobre la mesa pero él dentro del círculo no podía ver con claridad que sucedía en el escritorio. Su interior se consumió con terror e incertidumbre.
Su estómago se revolcó nervioso mientras la habitación se llenaba de murmullos. Los graznidos nasales de un animal sobrepasaron a las voces. Entonces el sonido del cerdo silencio a los demás.
Pensó horrorizado que quizás no había sido una buena idea tener el libro en la misma habitación en la que hacia el ritual de revelación. Pero ya era tarde. Los pasos de pesuñas sobre las baldosas comenzaron a caminar en su dirección.
El amuleto reaccionó de inmediato. El círculo rojo de protección se dibujó brillante sobre el sextagrama del ritual. Por unos momentos ambos dibujos se unieron y crecieron, palpitando como una barrera con vida.
La cuerda alrededor de su cuello se tensó, el amuleto levitó como atraído por una fuerza fantasma. El cerdo inició su espeluznante chillido de advertencia, violento y enojado.
"Oh Merlín…" gimió cerrando los ojos. "Por favor… por favor protégeme."
Las patas del demonio comenzaron a hacer eco a su alrededor como si investigara la barrera en busca de debilidades en ella. La tensión de la cuerda parecía ahora imposible de sostener. Su cuello comenzó a ser lastimado por la cuerda, casi ahorcado, pero sujetó el amuleto con ambas manos para que no lo abandonara.
Abrió los ojos solamente para ser recibido con la más horrorosa de las visiones. El demonio se había hecho presente. Se había hecho visible. Y era aterrador.
Comenzó a llorar de la desesperación. Miró que la poción burbujeaba y sobrepasaba los bordes del caldero. De adentro el anillo había emitido una poderosa luz verde como la maldición asesina. El ritual continuaba imperturbado por la presencia del demonio.
"¡ALEJATE!" gritó él. "¡VETE!"
El demonio torció la cabeza y lo miró con sus vacantes ojos negros.
"¡VETE!" volvió a gritar con histeria. "¡DEJAME EN PAZ!"
El siguiente chillido fue algo más gutural. Más profundo, más aterrador. Una clara contestación. Y el demonio no se iba.
Seguía ahí dando vueltas con sus asquerosas extremidades que acariciaban la barrera.
La poción se tornó negra y la luz verde que había iluminado la habitación murió repentinamente como había comenzado, dejando solamente la débil luz de las velas negras. Las cenizas blancas del sextagrama se consumieron como si fueran pólvora en un destello que las desapareció de su unión con el círculo rojo de protección. Y entonces, para su más absoluto horror, el amuleto entre sus manos explotó quemándole las manos. El círculo rojo desapareció casi inmediatamente después.
Estaba solo. Y así iba a morir.
Lo último que vio fue al demonio acercándose hacia él antes de que todo se volviera negrura.
+17+
Despertó iluminado por los rayos del sol. La cabeza le daba vueltas y sentía el estómago revuelto. Notó que la sala de los menesteres lo había provisto de una ventana como si sintiera que necesitaba los rayos del sol para salir de su comatoso estado.
El caldero seguía en su lugar y las velas se habían consumido dejando solamente deformes plastas negras sobre el suelo. Todo estaba en la más absoluta quietud.
Tenía las manos lastimadas con quemaduras grandes y rojas, miró confundido las huellas de las pesuñas marcadas sobre una delgada capa de polvo.
Un violento estremecimiento lo sacudió. Miró en todas direcciones. Todo en paz como en una tumba. Quizás estaba muerto y se había aferrado a la vida quedando en medio entre éste mundo y el otro.
Pero el malestar físico era muy real, lo cual sólo indicaba que de alguna manera había sobrevivido a la noche.
La poción dentro del caldero ahora era tan negra y espesa como la tinta y el anillo aún continuaba sumergido en ella. Lo sacó, lo limpió con cuidado y lo puso sobre su dedo, sintiendo de inmediato la pesada presión sobre sus hombros. Como dos manos que lo hundían al piso.
Después, con cuidado puso el contenido del caldero dentro de una botella de cristal cortado, cerrando el corcho con un hechizo.
Estaba confundido. No sabía qué había sucedido. Pero al menos el ritual de revelación había funcionado. Ahora podía encontrar los Horrocrux restantes.
Salió de la sala de los menesteres con las piernas débiles. Los alumnos que se encontró en el camino lo miraron atentamente, algunos incluso abandonaron conversaciones y detuvieron su camino para mirarlo.
Se le ocurrió que quizás ahora estaba desfigurado de alguna manera y no lo había notado. Con creciente alarma, trató de apresurar su caminata hacia la sal común. Una vez adentro de la sala, sus compañeros de casa lo miraron sorprendidos.
"¿Draco?" pregunto Pansy dando un tentativo paso hacia él. "¡Oh Merlín! ¿Dónde has estado?"
"¿Qué quieres decir?" preguntó confundido.
"¡Desapareciste una semana!"
"¿Qué?" dijo en un murmullo.
"¡Tú!" gritó Pansy a un alumno de primero. "¡Tienes que avisarle al profesor Snape! ¡Ve! ¿Qué estás esperando? Ven Draco siéntate, estas pálido"
Dejó que ella lo guiara hacia un sofá. Se sentó abrumado.
"Yo pensé que Theodore te había…." Dijo ella mirando nerviosa hacia los demás y luego le murmuró: "Pensé que te había sacrificado…"
"¿Sacrificado?" preguntó sintiéndose estúpido.
"Cuando volvió del viaje a Hogsmade, él volvió marcado"
Así que Theo ahora era oficialmente un Mortifago.
"¿Dónde has estado?" preguntó ella con preocupación.
"No lo sé…" dijo con seguridad. "Me perdí."
"¿En dónde?"
"No lo sé."
"¿Qué estabas haciendo?"
"Nada, simplemente me perdí" insistió el. Escondiendo la mano dentro de la túnica donde guardaba el frasco con la poción reveladora.
Pero Pansy no pudo continuar su interrogatorio porque Snape había entrado con dramatismo y ondeando el dobladillo de su tunica.
"¡Enfermería! ¡Ahora!" dijo con hosquedad.
Pansy lo ayudó a levantarse. Ahora parecía dolorosamente obvio que estaba debilitado. Hicieron un penoso recorrido, porque supuso que el rumor había recorrido a la escuela entera y todos lo miraban como a un fenómeno.
Una vez en la enfermería, Madame Pomfrey revoloteó sobre el, revisándolo de pies a cabeza y curado las heridas de sus manos. Pero ella no encontró nada más. Él estaba bien según ella. Obviamente era una estúpida bruja que no estaba calificada para el trabajo. Pero no dijo nada. Lo que menos necesitaba ahora era estar detenido en la enfermería.
Cuando ella terminó, lo dejó solo con Snape.
"Naturalmente pensamos que Nott había descubierto tu alianza."
"No sabe nada," dijo él. "Sin embargo, sé que fue a recibir la marca oscura ese día."
"Lo sé," dijo Snape. "Fui llamado a presenciarlo."
Draco asintió, recargándose en la suavidad de las almohadas. "No tengo nada más acerca del plan del señor tenebroso."
"Muchacho idiota, desapareciste una semana"
"Eso me han dicho."
"¿Dónde estabas?"
"Perdido. Me adentré en el armario en el que se perdió Montague el año pasado."
"¿Y qué demonios pudo motivarte a entrar ahí?" dijo Snape con enojo.
"Necesitaba estar solo." Dijo, elaborando una historia. "Me he sentido abrumado por la responsabilidad, me he sentido deprimido y solo, creo que…que sólo quería desaparecer."
"Los profesores te buscaron toda la noche, espero que estés feliz, lograste desaparecer una semana entera" dijo el hombre, frunciendo el ceño. "Una muy histérica señorita Parkinson me ha ido a ver constantemente a la oficina para decirme que Nott te había matado. Había empezado a creer que ella tenía razón y que nunca encontraríamos tu cadáver. Así que, de ahora en adelante tomaras pociones calmantes y antidepresivas. Puedes recogerlas mañana a primera hora en mi oficina."
"Si señor…" respondió Draco con seriedad, pero no pensaba hacerlo y si el profesor insistía en que las tuviera, no las bebería. No podía inundarse en su falsa tranquilidad, no cuando tenía tantos pendientes.
Snape lo miró largos minutos en silencio, luego se marchó azotando la puerta. Él se acomodó mejor entre las mantas de la cama. Estaba física y mentalmente agotado y decidió que lo mejor era descansar.
Las visitas estaban prohibidas así que tuvo una noche muy tranquila. Al día siguiente, regresó a clases como si no hubiera pasado nada.
A excepción de los golpes que le propinó Nott enfrente de todos. Él siempre había sido exhibicionista con los maltratos, era una advertencia para que nadie se entrometiera y una confirmación ante los hijos de los otros mortífagos. El rumor del accidente con el armario se había esparcido efectivamente por supuesto por toda la escuela, pero él parecía no creerlo en absoluto.
"¿Dónde estabas?" preguntó por fin, cuando pareció mas tranquilo después de descargar su furia y que no tenía una audiencia a la cual impresionar.
"Me perdí en el armario en el que se perdió Montague el añ…"
Theo lo golpeó de nuevo.
"No me mientas, Draco; sé que no estabas ahí" gruñó él, sus ojos brillaban con emoción contenida. Con verdadera preocupación.
Y entonces lo entendió. Theo había estado asustado y enfermo de preocupación, de verdad lo había afectado su desaparición.
"¿Qué quieres decir?" preguntó confundido. "Recuerdo haber entrado en el armario y…"
Un nuevo golpe sobre la mejilla lo silenció.
"Draco…" gimió Nott. "No me hagas esto, por favor; sé que no estabas en el armario. Y el señor Oscuro me amenazó. Me dijo que si no cumplía la misión, me quitaría lo que más me importa en el mundo."
"¿Él sabe sobre nosotros, entonces?" preguntó Draco frunciendo el ceño.
"Claro que lo sabe, él lo sabe todo. Tiene poderes que no imaginas, tiene armas que no imaginas" Lo sujetó del rostro entonces. Sus ojos derramaron una brillante y solitaria lágrima. "Pensé que lo había hecho. Pensé que te había secuestrado de la escuela."
Draco guardó silencio mientras Theo lo acariciaba. Luego, se dejó besar con un hueco en el estómago. Se sentía incomodo con la sinceridad de los sentimientos de Theodore.
"Lo siento," le murmuró Draco. "Pero si tú no me dices tus secretos, no puedo decirte los míos."
"Está bien." gimió Theo sobre su hombro. Abrazándolo con desesperación. "Te diré todo."
+18+
Nott sin embargo, no cumplió su promesa ese día. Ni el siguiente, ni la semana siguiente. Pareció reconsiderar su promesa. A cambio dejó en paz el asunto de su desaparición.
Todo volvió a su abrumante rutina de clases fallidas. Decidió dejar de lado los Horrocrux por temor a lo que había sucedido. En especial después de su pequeño encuentro con el demonio. Incluso lo sucedido con Potter había quedado en un segundo plano.
Potter lucía furioso cada vez que se encontraban en los pasillos, esperaba que en algún punto viniera con más preguntas, pero sentía que nunca más podría enfrentarlo. Como ahora rara vez estaba solo, Theo más celoso que nunca, no lo dejaba en paz en todo el día y era un alivio.
Weasley lo acosó una vez afuera de una clase durante la semana, gritándole que ellos sabían que su desaparición había sido por culpa de su iniciación con Lord Voldemort. En respuesta Theo se había tensado como un gato y se había agarrado, inconscientemente de su brazo izquierdo. Su rostro palideció pero Draco lo abrazó para ocultar el gesto.
Eso no evitó que las maldiciones salieran volando y todos terminaron con detención después de clases. Snape no estaba complacido.
Trató de aparentar que podía disfrutar la relativa calma de las siguientes semanas pero sus preocupaciones realmente nunca lo dejaban. Tampoco las pesadillas. Ni la furia de Potter. Ni la decepción dentro de su pecho. Era demasiado.
Era simplemente una carga abrumadora.
Un secreto tan terrible.
+18+
En Octubre, Theodore se sumergió en su misión dejando a Draco de lado. Una molestia menos y más tiempo para retomar su trabajo.
La sala de los menesteres ya no era segura así que tuvo que buscar un nuevo escondite y se decidió por el baño descompuesto del segundo piso, el fantasma de Myrtle la llorona visitaba frecuentemente.
Era estresante, chillona y molesta, pero lo hacía sentirse acompañado de alguien. Tenía miedo de estar solo en ese momento.
Así fue como comenzó a contarle cosas. No exactamente todo. Lo suficientemente vagas como para que ella entendiera que tenía problemas y una carga enorme sobre los hombros. Y ella le daba consejos. La mayoría eran estupideces que nunca pensaba seguir.
"Debes hablarle de tus sentimientos." le decía ella en ese momento.
"Estoy rodeado de tantas mentiras. Mentiras que yo construí."
"Draco" dijo ella afligida, "deberías morirte y venir a vivir conmigo"
"Quizás lo haga. Estoy mas seguro que nunca de que moriré antes de cumplir dieciocho."
Ella le sonrío. "Podremos compartir mi retrete,"
El sonrío divertido pero volvió la vista de inmediato al pergamino en blanco sobre el suelo. Vertió cuidadosamente el contenido de la botella de poción. Lo suficiente como para dejar una mancha negra. Con el anillo colgado de un nuevo cordel de seda, ésta vez de color rojo, comenzó a oscilarlo como un péndulo.
"¡A capillo usque ad ungues!"
La punta del anillo comenzó a trazar líneas con la tinta cuando el cordel se había tensado. El poder de la radiestesia comenzó a dibujar un mapa en el pergamino, cada vuelta dejaba más detalles e instrucciones.
"¡Draco!" grito Myrtle. "¡Eso es magia negra!"
"Es la única manera" contestó distraído. El anillo había dibujado la sala de los menesteres. "¿Qué significa ésto? No puede ser."
Sin embargo la sala de los menesteres señalada en el mapa, no tenía la misma distribución que el cuarto que el conocía. Parecía que esa otra sala; tenía una arquitectura diferente, una bóveda mas grande. Aparentemente la sala podía contener diferentes áreas ocupando el mismo lugar en el espacio.
La puerta del baño se abrió, pensó desesperado que nadie venía aquí por la presencia de Myrtle, con rapidez se colocó el anillo de nuevo en el dedo. Doblando patéticamente el pergamino dentro el bolsillo de su túnica.
Y de repente Potter había entrado como atacando a la puerta, se preguntó por qué nadie nunca parecía notar su expresión maniática y su ira descontrolada. Sintió sus propios pasos retroceder hacia los lavabos mientras Potter continuaba azotando los pies y acortando la distancia. Hasta que las manos de Potter se cerraron en el frente de su camisa.
"¿Qué me has hecho?" escupió las palabras mientras cerraba los puños alrededor de la tela de su camisa y la jalaba para crear énfasis a sus palabras, golpeándole el pecho con fuerza. Potter bajó el rostro entonces ocultándose detrás de las hebras de su flequillo.
Sus manos dejaron en paz los pliegues de su camisa y sus palmas se extendieron através de su pecho. Su corazón comenzó a latir estúpidamente pero en su mente tenía miedo. Tenía miedo de que pudiera suceder de nuevo.
De que Potter pudiera romperle el corazón una vez más.
Y entonces notó con cierta ironía. Que el anillo en su mano aun tenía colgado el delicado listón de seda rojo. Dicen que un hilo rojo atado en el dedo se conecta invisiblemente con el corazón del que amas.
Pero el hilo que estaba sobre el brazo de Potter estaba cercenado. Roto y perdido entre ambos. El listón ni si quiera estaba propiamente atado a su dedo, solo estaba ahí por culpa del anillo. Por culpa de los Horrocrux.
Cerró los ojos unos instantes, recordando respirar con calma. Suspirando, juntó toda la fuerza que podía tener y lanzó a Potter lejos de su cuerpo sólo para tener a Potter forcejeando en un abrazo de regreso.
"¡Estoy harto, no lo soporto más!" le gruñó, mostrándole de nuevo la fiereza de sus ojos verdes. "¡No puedo dejar que Nott te tenga! ¡Nadie te puede tener! ¡Ni Voldemort, ni Nott!"
Se sintió como un balón que era inevitablemente lazado entre los dos bandos de la guerra. Lo que Potter no sabía era que Albus Dumbledore, su mentor era quien lo había aventado a los brazos de Nott y de Voldemort.
Él era solamente una pieza y con coraje decidió que no sería una pieza sacrificada debajo de Potter. De todos, pero nunca una posesión de Potter.
"No" le dijo con calma. Con resignación. Porque causaba dolor. "Suéltame…"
"No me importa lo que digas, no te dejaré. Te robaré, te robaré de sus brazos, te haré mío a la fuerza si es necesario."
Draco soltó una carcajada. "No tienes lo que se necesita Potter, te destruiría por dentro."
Y Potter lo sabía también. Vio que tenía razón reflejada en el verde.
"De todos modos, no soy nadie para ti, quizás hoy te has engañado pensando que soy lo que quieres pero en algún punto te darás cuenta que soy un cobarde y me harás a un lado. Me arrojaras en un sufrimiento incluso mas grande que los golpes de Nott o el castigo del señor oscuro."
Potter lo soltó sorprendido. Draco aprovechó la oportunidad para escapar con un gran vacío en el pecho.
Pero estaba tranquilo, quizás era tanto sufrimiento que había sobrepasado su capacidad de sentir. Estaba entumecido. Incapaz de comprender que había rechazado lo que más deseaba. Como si uno pudiera olvidar.
+19+
El aturdimiento le duró unos días más hasta que él fue a la sala de los menesteres y deseó con todas sus fuerzas encontrar la habitación delineada en el mapa.
La sala de los menesteres se abrió, revelando un cuarto abarrotado de baratijas rotas apiladas en grandes montañas. Parecía que cientos de generaciones de alumnos habían buscado un escondite para el centenar de cosas de dudosa intención. Un escondite para pruebas de culpabilidad con una bóveda enorme.
Un escondite perfecto para el pedazo de un alma.
Había esperado con miedo cruzarse con el demonio pero evidentemente, estaba encerrado en la cámara del ritual, o quizás se había desvanecido en el momento en que el amuleto había estallado, pero no estaba seguro de ninguna de las dos cosas. Aquí estaba completamente solo en esa tumba de objetos apilados en gigantescas torres.
Fue extraño.
Despertó como golpeado por una cachetada cuando puso la mano sobre el Horrocrux. El primero que el mismo había encontrado.
Era una corona. La corona de Ravenclaw sobre un busto con una peluca, tal como sospechaba Regulus.
Y comenzó a llorar. Su vida había adquirido un color tan gris que en ese momento se preguntó si algún día podría ver el mundo de nuevo. Si existía la felicidad después de soportar tanto. Se preguntó si valía la pena su sacrificio.
Las lágrimas fluyeron libremente por sus mejillas. Salió con la corona en la mano hacia la sala común de Slytherin pero no lograba componerse. Las lagrimas seguían fluyendo sin que él pudiera evitarlo.
Tuvo que detenerse en un baño para enfrentar su rostro en el espejo. Sumergió el rostro bajo la llave del agua, pero las lágrimas seguían fluyendo.
La puerta se azotó. Miró alarmado hacia el reflejo del intruso en el espejo. Pero era Theo.
"¡¿Dónde has estado?" dijo el enojado. "Te he estado buscando. Oh merlín, ¿Estas bien?"
El asintió frunciendo el ceño. "¿Qué pasa?"
"El señor tenebroso. Mandó mando una lechuza." dijo Nott luciendo furioso, pero en sus ojos pudo ver el temor. "Él dijo… él dijo que te mataría si no cumplía la misión más rápido. Y cuando fui a buscarte no podía encontrarte por ningún lado. ¡¿Qué pretendes escondiéndote así?"
"Lo siento" murmuró limpiando su rostro con las mangas de su camisa.
"¿Lo sientes de verdad?" preguntó Nott suavizando la voz.
El asintió. De inmediato Nott lo abrazó con fuerza, posesivamente. Él enrolló los brazos alrededor de su cuello.
"Dime qué te pasa, yo puedo ayudarte…"
"Nadie puede ayudarme" respondió Nott con fuerza. "No puedo hacerlo, no puedo, no funciona y si no lo hago pronto, nos matará, nos matará a ambos…"
"¿Qué te pidió que hicieras, Theo?" dijo él, murmurando sobre su cuello.
Sintió que Theo se estremecía entre sus brazos. No había esperado que le contestara pero así fue, un murmullo quieto y casi mudo, incluso si los labios de Nott estaban cerca de su oído.
"Los mortifagos necesitan entrar en el castillo através del armario evanescente, está descompuesto y no funciona, necesito repararlo."
Draco se sorprendió. Así que ése era el motivo del por qué Theo no le había creído cuando desapareció. Sintió un escalofrío. Pero entonces alzó la vista sobre el hombro de Theo para encontrarse con un muy furioso Harry Potter.
"No" murmuró él con nerviosismo.
Pero era tarde. Nott, sintiendo desconcierto, había alzado el rostro y había visto a Potter através del espejo. Potter había alzado el brazo con la varita en un instante.
"¡SECTUMSEMPRA!"
Todo sucedió tan rápido que al principio no se dio cuenta de que Nott lo había volteado para usarlo como un escudo. Lo comprendió cuando alzó el rostro desde el piso cubierto de agua y miró consternado la creciente mancha roja que se extendía por su pecho.
Nott y Potter se enfrentaron con más hechizos, rompiendo tuberías y espejos. Ambos ignorando la sangre que escurría de Draco hasta que el suelo se había cubierto de un gran mar rojo y su visión comenzaba a desvanecerse. Entonces se detuvieron respirando pesadamente.
"¡Draco!" dijo Theo salpicando con sus zapatos cuando se acercó.
"¡No te acerques un paso más!" gritó Potter.
Theo miró confundido a Potter, luego miró la sangre. Su rostro lucía aterrado. Desesperado entre ir hacia él o marcharse. Su lucha no duró mucho. Quizás decidiendo que era peor ser expulsado, salió corriendo del baño para no estár involucrado.
Entonces Potter estaba inclinado sobre él.
"No me dejes…" gimió Potter. "No me dejes aún."
"Nunca tuyo" murmuró el frunciendo el ceño.
"No puedes terminar algo que aún no empieza" protestó Potter enojado.
Pero la puerta se había abierto de nuevo y un pequeño alumno de primero había entrado. Había visto la sangre y había salido huyendo gritando a todo pulmón "¡Asesinato, alguien ha cometido un asesinato!"
"Lo siento, no pude contenerme, quería lastimar a Nott por tenerte de la manera en que yo no puedo. ¡Quería matarle a él!"
En respuesta alzó una pálida mano mojada y acarició el rostro de Potter. Él se inclinó hasta que sus narices se tocaron y se dieron un pequeño beso en los labios.
La clase de besos que una pareja mayor se da para reafirmar su afecto antes de marcharse al trabajo. Sólo que Potter no era su pareja y Draco no se marchaba por un rato. En retrospectiva sin embargo, ese realmente fue un beso de despedida.
El profesor Snape entró al baño. No recuerda las palabras que escuchó. Ni siquiera las propias. Pero de alguna manera, cuando el profesor lo llevaba a la enfermería, él le dijo sobre el armario, sobre el plan de los mortífagos. Y cree que también le dijo que Harry era inocente.
Continuara…
N-A:
Lo he dicho muchas veces, y lo diré de nuevo. Escribir es fácil. Editar, eso, eso es mucho trabajo….
Un saludo a mis fans de los malos fics y sus autores. Siguen con sus reportes mensuales, a pesar de mi expreso deseo de que no lo hagan. Aparentemente yo solamente me "Quejo mucho".
Le he comentado a mi padre sobre ese foro, y me contesto con lógica, "¡Eso limita la creatividad!". En efecto todos podemos ver eso, menos ellos. Parece que se pasan por el culo el hecho de que hasta los mejores escritores tienen una armada de editores que son proporcionados por la casa editorial. Nosotras solo somos dos fans de Harry Potter.
En este momento editar nos esta consumiendo mucho, mi trabajo consiste de agregar líneas, reducir las paradojas y encontrar errores con la trama. Ahgness Black continúa su batalla eterna en la ortografía. Cosa que le agradezco mucho, dado que cuando yo escribo no veo palabras en el monitor. Me apasiona contar historias, escuchar voces y ver escenas de colores. Por lo que su esfuerzo es muy importante para mi. ¡BRAVOO BETA READER!.
Finalmente, he notado la aparición de todos esos botoncitos al principio de los fics. Ohhh las redes sociales han invadido fanfiction, y se me ocurrió que podríamos tener un grupo en Facebook.
Blackbird fanfic
Búsquenlo así en la pagina, y con gusto les dejare entrar. Ahí podrán leer mis quejas, y adelantos de las próximas actualizaciones, así como también saber que tan progresada esta la historia. ¡Pero no solo eso!.
Como he dicho, yo me considero una Fan. Y me encantaría compartir con otros, fan art, links a otras historias que consideren que están buenísimas, y apasionantes discusiones sobre los personajes, fanfics, sobre los libros y las películas. Etc. Etc.
Por favor, mi alimento no es el dinero, ni la fama, solo sus maravillosos comentarios. Dejen reviews con sus observaciones sobre la trama. Gracias.
