Si, estoy solo, quiero morir.

Si no estoy muerto aun.

Ohhh chica, ya sabes por que.

En la mañana quiero morir.

En la noche quiero morir.

Si no estoy muerto aun.

Ohh chica ya sabes por que.

Nubes negras cruzan mi mente.

Azul neblina alrededor de mi alma.

Me siento suicida.

Quiero morir, Yeah quiero morir.

Si no estoy muerto aun.

Ohh chica, ya sabes por que.

Yer Blues- The Beatles.

Despertó de golpe, en sus oídos aún podía escuchar el chillido del demonio. Miró frenético en todas las direcciones y se topó con el profesor Dumbledore cuidando su cama.

Lentamente, tragando saliva se recargó en las sabanas de la cama.

"Bebe un poco de agua." le ofreció el hombre con una sonrisa.

Draco obedeció, dio un pequeño trago que desvaneció la sensación acartonada de su garganta.

"Los mortifagos…" inició tambaleándose en la cama.

"Lo sabemos, ya le has contado al profesor Snape."

Draco asintió parpadeando un poco su confusión.

"Estoy muy orgulloso de ti Draco. Muy orgulloso…" dijo el hombre con una sonrisa que duró muy poco. El hombre se entristeció. "Desafortunadamente, Thedore Nott se escondió dentro de los terrenos de la escuela y no podemos encontrar ni una pista del armario evanescente."

"¿No podrán evitar el ataque?" preguntó decepcionado.

"No, pero estamos preparados" contestó el anciano con tono cortante. "Hiciste muy bien tu trabajo. Has probado tu lealtad a la orden. Tu valentía ha demostrado que estás dispuesto a todo… a todo, incluso tu relación con Thedore"

Draco se encogió en las cobijas sonrojándose.

"Cada quien tiene sus manera; no importa en realidad, lo que importa es que lo lograste y que mi orgullo no tiene limite. Sin embargo, hay algo más que debo pedirte, mas de ti me temo. Aunque me haga infeliz pedírtelo."

"¿Qué es?" preguntó, sintiéndose inquieto.

"Veras, estamos seguros que el joven Nott realmente siente algo profundo por ti," Dumbledore entrelazó los dedos sobre su túnica, como si explicara el clima. "Incluso a pesar de sus desafortunadas acciones."

"Como usarme como escudo quiere decir, O quizás los golpes" apuntó él con sarcasmo.

"Así es, a pesar de eso." dijo el hombre con una sonrisa débil. "Estamos seguros que durante el ataque, o incluso antes intentará venir por ti."

Como Draco guardo silencio. El profesor continúo.

"Quiero que vayas con él."

"¿A los cuarteles del señor Oscuro?" preguntó sorprendido.

"Si, es de extrema importancia. Podrás darnos información que Severus no puede recibir. No desde que Nott padre se volvió mano derecha del señor oscuro. En cambio, si tú te introduces en el circulo mas cercano, tendremos información excepcionalmente valiosa para la causa, sería de lo mas infortunado dejarla pasar."

"¿Tendré que dejar la escuela?"

"Sé que es mucho pedir." comenzó el anciano.

Pero Draco lo cortó con un ademán de la mano. "Iré, solamente pido una cosa."

"Lo que sea, ciertamente te lo mereces."

Draco pensó que eso sonaba a la última petición de un condenado a muerte.

"Quiero que protejan a la familia Tonks. Quiero que tía Andrómeda esté segura. Pero también quiero que ella sepa la verdad. No me importan los demás. No me importa tomar la marca oscura. Pero ella debe saber toda la verdad. Que decidí ser un espía para la causa."

"Por supuesto" dijo Dumbledore. "Sin embargo, siento mucho que no puedas despedirte de ellos por ti mismo."

"Da igual." dijo con frialdad.

Pero esa noche no sintió nada parecido a la compostura. Estaba tan decepcionado, tan cansado que deseo que todo terminara.

Y sabía que terminaría en un rayo verde, en las manos feroces de las artes oscuras, muerto de mal de amores. Alguna de ellas o todas al mismo tiempo harían el trabajo. Pero acostado sobre la cama, deseó que fuera más temprano que tarde. Que pudiera escoger la muerte acostado en la paz de la enfermería.

Porque dejar todo de lado dolía en vida más que el sueño eterno. Abandonar a su tía, a su idiótica prima, incluso al estúpido sangre sucia del señor Tonks. Dolía dejar a sus amigos y a su última inocencia con ellos. La despedida de Potter.

Quizás sobre todas las cosas a Potter.

+21+

Las secuelas de la maldición de Potter le dieron el indulto de no asistir a las clases hasta Febrero. Pasó sus días estudiando las notas de Regulus acostado en la enfermería. No pudo volver a casa de los Tonks en navidad, pero recibió una alegre carta de sus tíos. Dumbledore aún no les había avisado de su partida, probablemente para que no intentaran interferir con el plan hasta que él ya no estuviera ahí.

No supo nada de Theodore esos meses y no pudo entrar a la sala de los menesteres con el ocupándola. Mientras tanto, Potter estaba tan mortificado y avergonzado de lo sucedido en el baño que parecía demasiado asustado para acercarse. Él no quería tampoco hablar de lo sucedido, ni siquiera lo pensaba.

Finalmente, casi al terminó del ciclo escolar, Theo logró hacer funcionar el armario. Una hora antes de la batalla final en el colegio, vino por él como el profesor Dumbledore había previsto.

Quería dar algún tipo de último aviso. Pero como siempre en el juego del destino, las cosas van mal una tras otra como piezas de domino apiladas en hilera. Por supuesto, era obvio que el fatídico día, en el más importante de todos, el director no estuviera en la escuela por haber sacado de picnic a Potter.

Mientras corría junto a Theo con su baúl encogido en un bolsillo y los horrocruxes adentro, se sentía incierto y enojado. Pero no se cruzó nunca con Potter, porque quizás las cosas no estaban planeadas así.

Después de todo, ellos ya habían tenido una dramática despedida rodeados de sangre como para tener una repetición. Y si le viera su interior se derrumbaría, no tendría la voluntad de marcharse como le había dicho a Dumbledore. Preferiría estar a su lado aunque fuera sin tocarlo nunca, pero los mortifagos pelean su camino a la escuela como una gran maquinaria que viene por él.

Tendría que confortarse con el sentimiento que vio reflejado en sus ojos en el baño. ¿Sería eso amor? ¿Sería amor reflejado en sus ojos verdes mientras el agua amenazaba con ahogarlo cuando lo había rodeado?

Esa noche fue como si un huracán azotara a la escuela y lo separara de él. Pero el sentimiento que había entre ellos lo podía llevar consigo.

Sonrío tontamente ante sus propios dramatismos.

La escuela se sacudió con corazones sangrantes y luces de colores. Pero el sentimiento en los ojos de Potter lo hacían sentirse bien. Esperanzado de que quizás existía la minima chispa de interés.

Era el momento de irse a una locación desconocida, a enfrentar batallas peligrosas, peleando solitario hasta el amargo final. Pero quizás entonces, cuando todo termine, podrá sentir su manera de regresar a él.

Necesitaba fervientemente creer en sus propias palabras. Potter iba a estar bien. Y él también. En algún lugar juntos.

Segunda Parte.

Cuando el libro apareció dentro de sus aposentos en la mansión Malfoy, no estaba sorprendido. No podía estarlo realmente. Tenía días soñando al demonio. Incluso creyó escucharlo una vez cuando pasó cerca del comedor donde el señor Oscuro había instalado su charada de trono frente a la gran chimenea.

No es desconocido para nadie que ciertos objetos tienen magia propia donada por algún desgraciado idiota en el pasado. Pues el libro Como separar la propia alma no era una excepción, con sus cientos de almas atrapadas y su piel humana. El libro había encontrado su camino hacia él. Y estaba en cierto grado aliviado. Los Horrocrux necesitaban ser destruidos. Sin mencionar que de todos modos pensaba que el demonio nunca lo dejaría en paz mientras viviera.

Vio al libro con cierta indiferencia esa tarde incapaz de sentir miedo. Viviendo bajo el mismo techo que el señor tenebroso, realmente cambiaba las perspectivas personales de lo que el peligro realmente significaba. Comprendió que antes siempre había pensado de la muerte, como un punto mas allá, mientras uno está parado aquí. Cuando en realidad la muerte existía alrededor de él. En él, mientras respira, come y duerme. Una parte absoluta de su vida.

Estar de vuelta en casa también significa el cruzarse con el recuerdo fantasmal de su madre. Más tenue de lo que él quisiera. Pero el dolor ahí latente como un constante recordatorio de su misión.

Los aposentos de su madre fueron violados por Bellatrix y se aguanta la rabia de ver a una horripilante y vulgar mujer usando los vestidos, las joyas incluso los camisones. Pero ella había dicho a modo de explicación:

"Draco, no usar estas cosas es un desperdicio."

Y es casi extraño que su padre las mantuviera intactas en su ausencia. Pero ahora, el no puede ni siquiera proteger lo últimos indicios de su vida mientras que su tía se pasea por la mansión como la usurpadora del puesto de la señora. Como una imitación horrible con nariz marcada y su risa maniaca.

Son sólo cosas materiales al final de cuentas, la vida de su madre no se encuentra en ellas y atesora mejor la voz tenue dentro de su cabeza. Y visita los lugares de su infancia como si los muebles entonaran las palabras hace tiempo dichas. Ecos lejanos de una vida que ya casi no recuerda.

Cuando Theo lo deja en paz, Draco se encierra en su habitación y alinea los Horrocruxes sobre su baúl de la escuela. El libro dice que el señor Oscuro ha roto su alma y por lo tanto, no existe comunicación entre las partes. No se trata de un corazón latiendo debajo de las baldosas que lo delate a su dueño.

Y los mira durante horas, relucientes y malditos. Todo el tiempo pensando en Potter.

+2+

La noche que abandono el colegio. Theo le lanzó la maldición imperdonable al viejo Dumbledore cuando éste había llegado casi al final del desastre.

El éxito de su misión fue tan rotundo, que él mismo señor Tenebroso le llenó de exclamaciones de admiración. Como un profesor admirando la increíble mejora del más lento de sus discípulos.

El señor tenebroso lo recompensó con un pesado reloj de oro en su cumpleaños, y lo proclamó lleno de victoria, de grandeza, le prometió todo lo que pudiera desear. Porque el chico había vencido ahí donde otros mucho mas experimentados habían fallado. Y le daría riquezas, fama, mujeres. Cualquier cosa que Theo pudiera pedir.

-Pero sólo había una sola cosa que Theodore pidió.

"Quiero a Draco Malfoy."

Los mortifagos se revolvieron inquietos, algunos gritando su desaprobación. Su odio proclamado. Draco sabía que el señor tenebroso había asesinado a todos los hombres homosexuales dentro de su ejército durante la primera guerra. Los consideraba poco humanos, totales aberraciones y tenía un brillante plan de educación para los jóvenes de linajes importantes, el cual consistía a base de torturas que proclamaba curarlos. La suerte sin embargo al final era la misma, la muerte.

Era una humillación, decía. Que los sangre limpias desperdiciaran la semilla por la que tanto luchaban en un acto de depravación. Por supuesto no era la única moral torcida que el señor tenebroso ejecutaba. Así que todos modos había decapitado sin miramientos a los jóvenes limpios cuando se canso de reeducarlos.

El silencio se apoderó de la reunión. El señor tenebroso soltó una carcajada.

"¡Pero que nervio!" grito entre risas. "He aquí el mortifago mas joven de todos, el único que ha podido cumplir su misión de terminar con Albus Dumbledore. Y se para ante mí, pidiendo cosas que sabe no apruebo y que de todos modos hace a mi espalda."

Hubo un par de risas nerviosas.

"Eso me agrada, un Slytherin de corazón, haces muy feliz a tu maestro" dijo Voldemort sonriendo con sus horribles facciones.

"Te he prometido recompensas y me has pedido la que deseas. Tienes mi bendición Nott, puedes tener a Draco Malfoy de la manera que quieras" Dijo levantando su mano con dramatismo.

"Pero sólo con dos pequeñas condiciones."

Y muy, muy en el fondo, Draco sabía que esas pequeñas condiciones no le iban a agradar en absoluto. Sin embargo, se quedó de rodillas en el suelo sin levantar el rostro. Siéndose canjeado ante sus ojos como una propiedad. La única ventaja, es que estaría un poco más seguro de los otros mortífagos.

Aunque nunca del señor oscuro. Nadie nunca ha estado a salvo de el.

+3+

Hay cierta ironía, piensa él, que Theodore sea un héroe de la causa. Cuando sabe que todos piensan que es él quien muerde la almohada y alza el culo para Nott. Cuando siempre ha sido absolutamente lo contrario.

Es el quien entierra su miembro en el cuerpo de Theo. Y cierra los ojos y mueve las caderas para penetrarlo con fuerza. Sin un rastro de cariño ni un gesto de alegría. Es una fortuna que Theo sea el que hunde el rostro en la almohada y no lo vea con ese gesto de asco que lo aborda mientras comete el acto como una maquina. Él nunca podría entregarle eso a Nott.

Le piensan débil. Pero él cree que es la cubierta perfecta. Nadie lo considera un hombre y por lo tanto, no hay ninguna sospecha. Si tan solo supieran piensa divertido, que es él quien está ayudando a derrocar al señor oscuro.

Al final de Julio, la gran operación de rescate de Harry Potter es organizada por la Orden del Fénix. Y por supuesto la operación de ataque se organiza. La mansión respira ansiedad. Los Mortífagos entran y salen por las puertas a todas horas del día y de la noche. El da unos pequeños detalles escuchados en los pasillos a Snape. Quien de alguna manera informa aún a la Orden. Y solamente esa es su participación para cualquier de los dos bandos porque Nott cree que él no está listo para acompañarlo. Probablemente tiene razón.

Y finalmente, el esperado día. La mansión se queda en silencio absoluto. Incluso el señor tenebroso dejó su trono para encontrarse con Potter.

Los nervios lo consumen. No sabe qué está sucediendo, tiene miedo de que todo fracase y que Potter muera. Pero se consuela convenciéndose que la Orden esta esperando el ataque. Será una batalla dura, pero no remotamente final. Y tiene que ser así piensa con fervor.

Solo le queda aprovechar la soledad de la mansión para hacer el ritual de invocación por segunda vez. El anillo lo cuelga de un listón limpio y lo sumerge en la poción que casi le cuesta la vida. El demonio no se aparece. Y ante sus ojos el mapa muestra otro de los Horrocruxes.

Es casi una sorpresa que haya estado todo este tiempo bajo su nariz. Porque lo que el mapa le muestra, es el salón comedor de la mansión. El Horrocrux esta dentro de la casa. Y cuando abre las puertas dobles de roble del comedor lo encuentra deslizándose por el suelo como una visión.

La gran serpiente de Voldemort. Nagini. Se desliza hacia él. Sus brillantes ojos rojos lo miran con hambre y él corre como un idiota, cerrando las puertas detrás de sí. Porque en ese momento está tan solo, que la gran serpiente lo podría devorar de un sólo bocado.

Quizás no puede deshacerse todavía de ellos. Pero ahora saben donde están y eso lo hace sentirse más seguro.

En la madrugada, cuando Nott vuelve bañado en sangre y le dice que han fracaso en matar a Potter es Draco quien hunde el rostro en las almohadas para ocultar su sonrisa victoriosa.

+5+

El primero de Agosto cae el ministerio de Magia y la noticia se festeja con torturas y alcohol en la mansión Malfoy.

"Un paso a la vez" dice el señor tenebroso con una sonrisa. "Primero el reino. Luego el mundo."

Y usa su varita para torturar a los invitados capturados en la lucha. La mansión amanece hecha un desastre de alcohólicos y los muebles del salón de dibujo están destruidos, apestosos a perro y a sexo por que ahí han festejado los hombres lobo. Su piel se llena de ronchas de solo pensarlo y apura el paso disgustado por la casa. Evitando los cuerpos desnudos olorosos y los grandes charcos de sangre que son testigos de los horrores cometidos.

¿Es esto a lo que se reduce nuestra familia? se pregunta mientras mira la herencia centenaria ultrajada por una bandada de salvajes e ignorantes.

Y es curioso que lo piense, porque en los primeros rayos del alba su padre entra en la mansión junto con su tío Rodolphus. Su corazón se oprime de odio y de lástima, porque no parece el hombre que lo corrió de la casa, un año entero en Azkaban puede romper la voluntad de cualquier hombre.

Es un momento extraño cuando sus ojos se cruzan, un silencio casi tenso. Y luego su padre avanza los últimos metros que los separan, para encerrarlo en un duro y tieso abrazo. Sus manos tiemblan de nervios pero su padre respira en su cabello.

"Oh hijo" dice con reverencia. Como si él fuera el hijo prodigio que ha vuelto a sentarse en la derecha del padre.

"Padre." reconoce con voz monótona. Porque no hay manera de que lo perdone. Pero tampoco de que lo rechace. En este momento están en toda regla en el mismo bando. Si hiciera algo estúpido como asesinarle en un acto de venganza, terminaría con la misión de los Black.

"Draco, que alegría verte" saluda su tío. "Escuchamos las mas increíbles historias en Azkaban."

"¿Sobre qué?" pregunta alejando las manos de su padre con disgusto.

"Sobre el chico Nott" responde su padre. "Si el señor oscuro lo aprueba, no podemos hacer más que obedecerle."

"Debo admitir que es una gran elección" dice su tío con una sonrisa. "Cuando todo esté en orden, tú podrías deshacerte de él y ganar el favor del señor tenebroso."

"Asesinar a mi…" dijo Draco dudoso. "¿Amante?"

"¿No es ese tu plan en absoluto?" preguntó su padre con alarma. "¿Estás con él por elección?"

"Por supuesto que no" dijo con la verdad. "Es conveniente."

"Y es conveniente matarlo" dijo Lucius. "Pero para esos planes, ya habrá mejor tiempo. Por ahora es mejor incorporarse al esfuerzo de guerra y restablecer nuestra posición con el maestro."

Y Draco sintió algo extraño. No amaba a Nott en ningún sentido pero había entre ellos mucho mas intimidad de la que alguna vez había tenido con otra persona. La idea de matar al hombre con quien cogía, parecía extrañamente incomoda. Pero sabía que llegaría una batalla final, en la que Draco voltearía la varita en contra de todos sus aliados y se enfrentarían como enemigos. Quizás si tendría que matar a Nott pero por ahora, su valiente acción para proclamarlo lo hacía sentirse perturbado. Nadie se había arriesgado así por él antes.

"Yo no lucho Padre, no me dejan asistirles" dijo negando con la cabeza.

"Que tonterías, pero no te preocupes hijo. Yo te guiaré en el camino…"

El regreso de su padre trae de vuelta las costosas apariencias. El señor Tenebroso tiene acceso a las túnicas rojas y satinadas. Y a tesoros de oro que apila en repisas a su espalda. Como un nuevo rico desesperado por el brillo metálico.

Bellatrix deja en paz las ropas viejas de su madre y las quema en una llamarada de odio. Su esposo la sigue como una sombra bañándose en la fortuna de su padre. Pero eso no impide que la mujer se escabullas en las noches al gran comedor en sus rutinarias visitas como concubina.

Él ahora duerme todas las noches en la cama de Theo y nadie se atreve siquiera a hacer comentarios. Hay días en los que todo parece completamente erróneo. Pero con sus tíos y su padre en la casa, se unen como un frente uniforme de arrogancia que lo protege de los demás mortífagos.

Su padre expulsa a los hombres lobo de la mansión y los instala en el bosque. Los Mortífagos sufren terribles maldiciones cuando toman objetos de las habitaciones. Hasta que los robos disminuyen cada día y luego completamente se detienen.

Al final del periodo vacacional el señor Tenebroso anuncia que quiere que Theodore regrese a Hogwarts para el último año. Y él tiene que seguirle para ser parte de la comitiva que lo acompaña. Sospecha que es gracias a las palabras a favor dichas por su padre quien quiere que él se incorpore de inmediato en el esfuerzo de guerra. Que sobresalga y deje de ser la sombra de Nott.

La noche anterior al primero de septiembre el señor Oscuro le ordena extender el brazo y recibir la marca oscura como fue su primera condición para dejarlos vivir.

Todos los presentes en la ceremonia son ordenados a abandonar la habitación. Él se queda con el señor Oscuro y no puede darle la mirada. Le aterra incluso que su Oclumencia no sirva y que él encuentre todos sus secretos através de una mirada.

Sudor frío empapa su camisa. Extiende el brazo con terror, como si quisiera quitar el brazo de inmediato y se pregunta, ¿Por qué el demonio no aparece ahora y proclama su alma en vez del señor Oscuro?

"No importa cuál sea tu absurda relación con Nott, joven Malfoy, tu verdadero maestro, al que le debes tu lealtad, es a mí" Dijo el señor Tenebroso con una voz tenue, con una voz encantadora. "El amor a tu maestro es primero. Porque ¿tú me amas, cierto? ¿Tú quieres que viva eternamente y cambie el mundo por ti?"

"Sí, maestro" murmura temblando de pies a cabeza.

"Eso es Draco. Mis órdenes deben ser obedecidas y ahora te concedo el gran honor de estar ligado a mi alma. Porque esta marca soy yo en tu cuerpo. Y has de honrarme sobre tu piel."

"Sí, maestro" repite con un nudo en la garganta.

Y el señor tenebroso imprime su marca sobre su piel. Y quema mucho más profundo que la superficie. El dolor es incontenible y se suelta en el suelo de rodillas mientras el maestro aferra su muñeca con más fuerza de la que es posible. Y está gritando despavorido.

Y se retuerce de dolor. El dolor tan intenso que lo hace vomitar. Es peor, piensa, mucho peor que un Cruciatus. Y se desvanece a los pies pálidos del señor tenebroso.

Continuara…

Notas:

Hello de nuevo mis lectores. Deben estar preguntándose por que me tardo tanto en subir capitulo.

Bueno, me di unos cuantos días libres para ver si terminaba el fic. Y ahora, me da orgullo decir que esta listo. Acabo de terminar hace unos minutos de escribir el epilogo.

El resultado. 187 paginas de emocionante fic. Creo que ahora ya nos podemos ir rápido con los capítulos.

A los lectores aquí en fanfiction y slasheaven, ¿Por qué el súbito silencio?.

¡Espero paciente sus comentarios!.