Mirlo canta en la tranquilidad de la noche.
Toma estas alas rotas y aprende a volar.
Toda tu vida.
Estuviste esperando por este momento para levantarte.
Ave negra cantando en la tranquilidad de la noche.
Toma estos ojos hundidos y aprende a mirar
Toda tu vida.
Solo esperabas este momento para ser libre.
Blackbird The Beatles.
+8+
"Es terrible que sucediera, por supuesto pero el señor Oscuro no me incluyó en los planes de esa noche. Comienzo a pensar que mi cubierta está comprometida y sería mejor si no reportamos más a la Orden cosas que me haya dicho personalmente. Tendremos que filtrar la información que tu escuches…"
"¿Qué pasara con el niño?" preguntó afligido.
"No lo sé, Draco" contestó Snape con una expresión triste. "Quizás Potter termine con todo esto antes y podamos encontrarlo. Pero como no sabes quién es la madre y están siendo extremadamente cuidadosos con esto, no hay nada de información al respecto."
"Debe de haber algo" contestó frunciendo el ceño. "¡Tienes que encontrarlo!"
"Si lo que me dices es correcto, no te dejaran ver al niño nunca, tampoco a la madre."
"¡Merlín!" exclamó cansado. "No puede estar pasado."
"Es un plan extraño del señor tenebroso" contestó el director. "Pero tengo mis sospechas sobre la madre que ha escogido para sí"
"Es Bellatrix" contestó con fuerza. "Estoy seguro que es ella. Desapareció esa noche" dijo con una expresión de asco.
"Sí, es exactamente lo que pensaba. No es secreto que ha sido su mujer desde hace años."
"¿No es demasiado vieja?"
"Es obvio que hay magia oscura involucrada en todo esto."
El dolor en su corazón se incrementó. Pensó en la criatura que nacería de esa horrible unión. Luego pensó en el hijo suyo que nacería de otra horrible unión. Todos se salían de control como una espiral con cada día más que transcurría en esta guerra. Todo esto tenía que terminar. ¡Tenía que terminar!
Se despidió de Snape con vaguedad. Caminó por los pasillos vacíos de Hogwarts sintiéndose extraño. Como si no perteneciera a ese mundo. La experiencia había terminado de matar una parte de su alma. Estaba roto y cansado mientras que su relación con Theodore se volvió tensa y parecía una locura absoluta.
¿Qué pensaría ahora? ¿Qué pensaría Potter si lo supiera?
+9+
En Noviembre, mientras Theodore correteaba a los chicos de Gryffindor escondidos en un salón en desusó, encontró una radio mágica encendida con las palabras aún colgando en el aire.
"La esperanza nunca muere y mientras Harry viva, la esperanza vive con él ¡Eso es todo por hoy en Potterwach!"
Cuando se fue a la cama esa noche, las palabras continuaban rondando por su mente. Fue lo primero que pensó al despertar pero había algo fresco en él esa mañana, como si esas palabras hubieran quitado un peso que lo había estado hundiendo en el más negro de los océanos.
Tenía fuerzas por fin para lograrlo. Habían sucedido cosas horribles, pero ese no era el momento para detenerse, al contrario, tenía que redoblar sus esfuerzos.
Ese día, mientras Longbottom le escupía no sintió furia, sólo admiración por su capacidad para luchar, para seguir rebelándose en contra de los Mortifagos a pesar de todo el dolor al cual lo habían sometido, de la posibilidad de que se cansaran y lo mataran.
"Vete Longbottom" le dijo con una voz suave.
"¿Draco?" preguntó Goyle confundido.
"Déjenlo" ordenó con fuerza.
"No tomamos ordenes de ti" gruñó Crabbe.
"Quizás no" contestó frunciendo el ceño. "Pero solíamos ser amigos."
"Eso fue antes, ahora eres una basura" aseguró Crabbe.
"Haz lo que dice, Crabbe" ordenó Theodore frunciendo el ceño.
Últimamente Theodore se había vuelto muy taciturno, perdido en un mundo de arrepentimientos. Ya no podían verse mucho tiempo a los ojos porque él bajaba la mirada, culpable.
Él no había sido el único violado esa noche. Theo había querido servir, pero hacerlo con una chica cuando se engañaba diciendo que amaba a Draco había dejado una marca muy grande en él.
Los habían drogado esa noche y no parecía recordar tampoco. Quizás sí lo hacía, pero cuando él le preguntó detalles, le contestó con un puñetazo como si trata de ahuyentar su vergüenza.
Quizás era mejor así. Le dolería menos cuando lo traicionara.
Ese día dejaron ir a Longbottom y el idiota se alejó mirándolos con sospecha. Pero él tenía otros planes y se alejó de los Slytherins frunciendo el ceño hacia los baños del tercer piso, pero luego, haciendo el camino mas largo, fue a la sala de los menesteres.
Potter estaba luchando ahí afuera y la mejor manera de ayudarlo, era destruyendo los Horrocruxes, pero no se le había ocurrido nada desde hacía meses y el tiempo estaba corriendo en su contra.
Había revisado el libro sobre ellos, pero por supuesto, no venía escrito ningún método para destruirlos. Era un manual para crearlos y le parecía que iba en contra de la magia del libro incluir su destrucción.
No más juegos, se dijo. No más depresión y arrepentimientos por lo que sucedió, no era un crío que necesita ser protegido. Él había decidido sacrificarse igual que sus familiares antes que él y ya había recorrido un largo camino. Un lento y horrible camino. Pero seguiría caminando con la esperanza de Potterwach en el fondo.
+10+
Su relación con Snape, nunca había sido realmente cercana. El hombre era horrible con todos y nunca había sido un buen padrino para el.
Aún así cuando era niño solía admirarlo un poco. Quería ser frío e insultar a la gente sin que pudieran defenderse. Destruirlos con un sólo comentario. Pero habían pasado años en los que él mismo sintió resentimiento hacia el hombre cuando comenzó a dirigir sus comentarios ácidos y amargados hacia él.
Ahora, las cosas volvían a sentirse diferentes. Snape era un gran actor. Su cubierta como espía había perdido fuerza porque el señor Oscuro lo había puesto como director de Hogwarts y el señor oscuro ya no le decía cosas importantes, pero tenía el control de la escuela y manejaba lo que sucedía dentro de sus paredes, como el maestro de las marionetas en su interior.
Sólo bastaba comprobar que ningún alumno había muerto aún a manos de los demás Mortifagos.
Oh seguro que seguía siendo un horrible bastardo y nunca dudaba en lanzar "Cruciatus", como diciendo buenos días, pero había algo que el podía ver quizás por que tenía una pieza clave de información. Era un pequeño toque dentro de sus ojos y ninguno de los chicos que maldijo sufrió demasiado tiempo en la enfermería. Lo que decía que se controlaba de una manera extraordinaria para no causarles daño real.
Se acercó mucho a él en esos días porque si había alguien en el universo que comprendía el dolor de tener que infringirle dolor a otros, ese era Snape. Y sentía curiosidad de saber, cuál había sido el motivo para que el hombre escogiera el camino más solitario de todos.
Por supuesto, preguntarle de sus motivos estaba fuera de consideración así que sólo se concentró en disfrutar sus momentos juntos y admirarlo como un mentor.
El pensaba que no había lógica para que Snape soportara todo ese dolor durante todos estos años. O no podía encontrarla la razón aún.
"¿Qué hará cuando todo esto termine?" le preguntó un día mientras tomaban una taza de té en su oficina, como si el mundo no estuviera derrumbándose afuera.
Al principio había algo perturbador con la oficina que antes había sido de Dumbledore pero Snape mantenía todo en orden adentro y lentamente, había colocado propias cosas que ya no lucían incomodas entre las cosas de Albus Dumbledore.
"Tomar unas vacaciones en las Bahamas" contestó con sarcasmo.
Pero sintió que había un extraño dejo de tristeza en esa respuesta. Así que dijo. "No puedo imaginarlo tomando el sol."
"Yo tampoco puedo imaginarme."
Y entonces lo comprendió como una bofetada. Snape no podía verse vivo después de la guerra. Su garganta se contrajo y sus ojos se llenaron de lágrimas. Quería gritarle que tenían que salir vivos. Que tenían que hacerlo juntos. Pero eso sonó idiota e infantil incluso para sí mismo.
Snape soltó un suspiro largo como si le exasperara tenerlo en su oficina. "¿A que has venido hoy?"
"Y-yo…" tartamudeó aún concentrado en la idea de que Snape aceptaba la muerte. "er… sí… vine porque necesito ayuda"
"No tengo todo el día, señor Malfoy"
"Sí… es, necesito encontrar un modo para destruir algo."
"¿No sería, quizás, la solución un simple Deffindo?" Contestó el profesor como si le hablara a un primerizo especialmente estúpido.
"No señor. Necesito un método… Oscuro"
Snape lo miró a los ojos como tratando de leerle la mente. No fue por falta de intentos que no lo logro.
"Ya veo" dijo con ese tono frustrado que decía lo contrario. "¿Para que necesitas este método 'Oscuro'?"
"No puedo decirle." Contestó con simpleza.
"Escucha, Draco; entiendo que estas sufriendo por lo que sucedió en Halloween. Y las artes oscuras son tentadoras cuando uno se encuentra más débil, pero no debes dejarte caer en ellas."
"¡No señor!" contestó indignado. "Es un misión para la Orden. Es… es algo que me encomendó el profesor Dumbledore"
"Esa es una mentira Draco. Manchar el nombre de Albus de esa manera."
"¡Esto es por la Orden!" gritó exaltado. "¡Tenemos que hacer cosas horribles por ellos!"
Hubo un silencio incomodo y finalmente Snape respondió.
"La forma mas definitiva de destruir un objeto o sujeto…" pausó con pesadez. "Es utilizando un fuego demoniaco que lo reduzca a cenizas y luego esas cenizas sean destruidas por el fuego. Pero es demasiado peligroso de utilizar y sólo debes hacerlo si crees que es la única manera"
"No hay otras maneras" contestó, frunciendo el ceño.
"Para invocarlo sólo debes decir Fiendfyre. Pero no podrás apagarlo con nada. Tampoco controlarlo por mucho tiempo así que tienes que apresurarte en lo que haces, tener mucho cuidado y lanzar el contrahechizo. Fiendlocked. Si no lo haces el fuego se lanzara hacia ti y te matara."
"Si señor" respondió con seriedad.
"No olvides el contra hechizo"
"No señor. Gracias"
"Ahora vete de aquí" ordenó Snape frunciendo el ceño.
+11+
Una semana antes de las vacaciones de navidad, las cuales Theodore y él pasarían en la mansión Malfoy por ordenes del señor tenebroso, decidió terminar de una vez con los Horrocruxes.
Snape le había advertido que sería extremadamente peligroso el invocar un fuego demoniaco y decidió que necesitaba estar en un espacio abierto en el cual correr con libertad si tuviera que hacerlo. Sabía que el agua no serviría de nada pero pensó que si necesitaba encontrar refugio para lanzar el contra hechizo, su mejor oportunidad sería sumergiéndose en el lago.
No podía haber nadie alrededor y la oscuridad de la noche aseguraría que podía ver todas las llamas.
Se deslizó de su cama a las tres de la madrugada. El silencio de la sala común y de la escuela en la noche lo ponía nervioso y por el rabillo del ojo había visto la horrible presencia del demonio.
Quizás el demonio solo aparecía cuando él tenía la intención de invocar magia oscura o cuando estaba apunto de involucrarse directamente con los Horrocruxes. Sin embargo el demonio no se acercó a él mientras atravesaba la escuela y trató de ignorar el miedo y el nerviosismo.
Se plantó en una de las orillas del lago, en específico la que tenía un banco de arena extenso y conjuró un pedestal donde colocó los Horrocruxes con reverencia. Como voces de anunciación, las criaturas dentro del bosque prohibido chillaron, aullaron y gruñeron con aterradora potencia y estaba seguro que nadie en la escuela las había oído debido a la distancia.
Un viento silbó através de la copa de los árboles y él se estremeció apretando su tunica. Su corazón comenzó a latir con fuerza.
"Fiendfyre" Conjuró con suavidad. Su cuerpo se estremeció con el poder, con la negrura de la maldición misma.
De la punta de la varita, surgió una llama que cobró vida y se lanzó en contra del pedestal con fuerza. La luz iluminó el bosque con destellos y entonces, las llamas formaron extrañas formas animales que abrieron la boca y expulsaron más fuego.
Por unos minutos, el fuego se concentró sobre los Horrocruxes. Los rodeó con fuerza. Y las llamas se elevaron veinte metros en el aire.
Un potente grito se apoderó de la noche y escapando de las llamas, una humareda negra se alzó. Tenía forma horrible.
"Eres un desperdicio, morirás haciendo esto, morirás y nadie te recordara. Nadie sabrá lo que has hecho, morirás solo."Dijo una horrible voz.
"Estas solo en el mundo. A nadie le interesas. Eres un desperdicio."
Estaba tan aterrado en ese instante, que se quedó congelado mientras el humo y llamas luchaban en el aire. El fuego se empeñó por tragar a la fantasmal figura de humo, pero parecía casi imposible.
"Eres débil. Eres muy débil, Draco. Y morirás solo porque nadie te ama" Dijo una voz que sonaba como su madre.
Una potente explosión de luz y de fuego se derramó alrededor. El pasto se incendió de inmediato. Las llamas comenzaron a acercarse a él y con un rugido la nube de humo cobró forma diferente. Era Harry Potter quien le hablaba.
"¿Qué te hace pensar que me importas? ¡No me importas! ¡Eres basura!"
Lágrimas brotaron de sus ojos y se dejó caer en el suelo. Su corazón latiendo tan fuerte y su pecho tan contraído que no podía respirar. Estaba tan aturdido por lo dolorosas que eran esas palabras, que poco le importó cuando el círculo de fuego se cerró a su espalda.
"Morirás" sentenció Potter. "Solo, porque tú no me importas."
"¡No!" gritó con fuerza. "¡No!"
Y se levantó tambaleante. El fuego parecía estar perdiendo la batalla. Los Horrocruxes parecían estar intactos en el pedestal cubierto de llamas.
Ante su fervor, las llamas retomaron su tarea de comerse el pedestal pero también en cubrir de fuego todo a su alrededor. El círculo de fuego se cerró más apretado. Con la varita se bañó de agua y trató de escapar.
Podría sentir el fuego lamiendo su ropa y su piel siendo quemada pero no le importó, saltó el fuego y cayó del otro lado con fuerza. El fuego lo seguía por el pasto con fuerza y se arrastró hacia el banco de arena hasta que estuvo con las rodillas enterradas en el agua. Se resbaló entre el lodo en el fondo del lago.
La respiración se le cortó unos instantes cuando sumergió la cabeza. Y cuando salió por una bocanada de aire escuchó un gruñido a su espalda. El demonio estaba en el agua con él. Esperándolo con sus ojos vacíos.
"¡VETE!" le gritó. "¡VETE DE AQUÍ!"
Pero el demonio se acercó a él. Estaba atrapado. El fuego en la orilla del lago le esperaba y el demonio en el agua, en su único santuario para protegerse de las llamas y del fantasma que protegía a los Horrocruxes. La nube de humo tomó fuerza de nuevo y habló.
"Somos demasiados para ti Malfoy. Morirás."
"¡VETE!" le gritó de nuevo al demonio. "¡TENDRAS MI ALMA OTRO DIA!"
Pero el demonio avanzó en su dirección imperturbado. "VETE" gimió.
Y luego todo fue muy confuso. Algo en el fondo del lago lo tomó de los pies y lo sumergió de nuevo. La sorpresa lo hizo gritar y tragar agua cuando su rostro golpeó la superficie.
Abrió los ojos mientras era arrastrado hacia el fondo del lago pero sólo vio lodo revuelto por el movimiento de sus brazos y piernas, visible solamente por llamas que iluminaban todo.
Era difícil pelear, enredado entre su tunica, la capa y la ropa tan pesada. El suministro de aire se terminó y sus movimientos se volvieron erráticos. No podía pensar en nada masque la necesidad y la ansiedad de respirar.
Luchó con todas sus fuerzas pero su pierna estaba apresadaza por una fuerza fantasma. No había nada que lo sujetara y, sin embargo, se hundía cada vez más en la profundidad.
El pánico lo consumió. Giró hacia la superficie y trató de nadar de vuelta pero no parecía funcionar en nada. Cuando ya no podía más, su cuerpo se sacudió por la necesidad de aire. Sus pensamientos confusos sintieron un horrible último dolor.
Terrible y desgarrador. Estaba casi inconsciente y casi no pudo procesarlo junto al dolor en los pulmones y la adrenalina. Pateó en todas direcciones una última vez y se dio cuenta que la presión que lo hundía había desaparecido. Agitó los brazos para escapar en desesperantes segundos y saco la cabeza sobre la superficie del agua.
Sus pulmones se llenaron de aire frío y sintió dagas que le quemaba por dentro con cada bocanada desesperada.
Volteó hacia la orilla y pataleó sintiendo dolor en todo su cuerpo. En el pedestal seguía una lucha encarnizada de fuego en contra de la nube de humo mientras las flamas se propagaban más y más en el campo y en dirección del bosque prohibido.
Apuntó la varita temblando y gritó: "¡Fiendfyre!". Una vez más, llamas salieron disparadas hacia el pedestal. El fuego recobró fuerzas en su lucha contra los Horrocruxes.
"¡Fiendfyre!"Gritó por tercera vez.
"¡Morirás!" gritó por última vez la figura de Potter, antes de ser devorada por el fuego finalmente.
Hubo horribles gritos pero los Horrocruxes se consumieron entre las llamas por fin. El fuego se encargó durante unos segundos hasta que el pedestal se derrumbó y parecía que todo había terminado.
Frenéticamente utilizó lo último de su energía para arrastrarse por el banco de arena. Y alzando una mano que le temblaba mucho, concentró toda su magia en decir. "Fiendlocked"
La luz que iluminaba la noche se apagó tan súbita. Chispas crepitaron débiles entre las cenizas. Pero el fuego no retomó más fuerza.
Los parpados se le cerraron con fuerza. El agotamiento lo consumía y sentía dolor en sus piernas pero se dejó caer en la negrura de la inconciencia.
+12+
Despertó con un sobresalto. Estaba acostado en la enfermería con la camisa del pijama empapada de sudor.
"Debo reconocer que estoy sorprendido, Draco" dijo Snape sentado a su lado. "¿Quemado y ahogado en una sola noche?"
"¿Se extinguió el fuego?" preguntó preocupado.
"Sí" dijo el hombre, soltando un suspiro. "Casi no lo logras Draco. ¿Qué estabas haciendo?"
"No puedo decirle" contestó recargándose en las almohadas.
"Será mejor que haya sido así de importante." Dijo el hombre frunciendo el ceño. "Para arriesgar tu vida de esa manera."
Snape sacó de entre su bolsillo el horrocrux que había sido el anillo. El metal estaba roto en algunos lugares y deforme en otros de tal manera que seria imposible volver a usarlo en el dedo, pero la piedra seguía ahí, verde brillante como los ojos de Potter
"Pero estoy vivo" contestó arrogante. "Lo logré." Cerrando el puño alrededor del anillo arruinado.
Snape pareció contemplativo unos minutos y luego dijo con voz suave. "Perdiste una pierna."
Su corazón dio un vuelco. "¿Qué?"
"Algo te la arrancó" dijo el profesor con pesadez.
"No es verdad" dijo temblando. "No es verdad."
Y luego, alzó las cobijas para encontrar que era una terrorífica verdad. Casi toda su pierna izquierda faltaba. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
"Crecerá de vuelta, pero no te servirá de mucho ya" aseguró el hombre.
No pudo soportar otro minuto. Las lágrimas recorrieron su rostro y su cuerpo se contrajo. La respiración se le agitó tanto que casi no podía respirar y sus pulmones dolieron por esa acción.
"Cálmate, aun estas delicado. Tienes quemaduras y los pulmones casi colapsados."
"N-no… no puedo respirar" dijo de manera ahogada y debilitada.
"Bebe esto" ordenó el profesor, ayudándolo a beber de una poción.
El dolor se consumió con el brebaje, su cuerpo se relajó automáticamente y sus parpados le pesaban. Estaba agotado.
"Me recuerdas una canción que Lily solía cantar todo el tiempo" dijo Snape con lentitud. Sus palabras resonando como un eco en la distancia. "Sobre un mirlo."
"Un mirlo" repitió cansado.
"Mirlo que cantas en plena noche, toma estas alas rotas y aprende a volar. Durante toda tu vida, Sólo esperabas este momento para volar." Recitó Snape con una voz tan suave y dulce que parecía imposible.
Sintió dedos acariciar su frente y luego se desmayó.
+13+
Dos días después su pierna había crecido hasta la rodilla y como había dicho el profesor Snape, ya no le servía de mucho. No tenía sensibilidad y no podría moverla a menos que usara una serie de arneses ortopédicos que lo hacían sentirse como un caballo.
Los demás alumnos lo veían sorprendidos todo el tiempo. No era una vista agradable, verlo cojear con muletas por los pasillos sin una pierna. Pero seguía siendo del equipo de tortura y nadie le ayudaba para nada.
Theodore no se había molestado de verlo en la enfermería y cuando volvió a las mazmorras, no le dirigió ni una palabra. Comprendió que ese era el fin definitivo de lo que había entre ellos.
Debilitado aún tenía permiso de faltar a clases. En su primera mañana fuera de la enfermería, se dirigió tambaleante hacia la oficina del director. Snape lo recibió con el ceño fruncido y todo rastro de sentimiento, desprovisto de su rostro. Pero ahora sabía mejor que nadie que Snape era capas de sentir.
"¿Quién es Lily?" preguntó con casualidad, dejando las muletas a un lado de su silla.
"¿Recuerdas eso?" preguntó el profesor, interesado.
"Sí, sobre el Mirlo."
"¿Quieres oír la canción?" preguntó Snape con tono extraño. El asintió con el rostro duro.
Esa fue la primera vez que escucharon Blackbird en la dirección. Snape tenía un extraño mecanismo que requería discos negros y una aguja para funcionar. El aparato estaba extremadamente bien cuidado y lo tenía en una caja de seguridad bajo una magia negra muy pesada.
"Es de Lily" mencionó mientras lo hacía funcionar.
Las notas suaves de una música que nunca había escuchado antes, lo levantaron del piso. O eso pareció que sucedía, mientras los acordes tocaban haciendo temblar su alma y suavizando su corazón.
En el fondo de la canción, el cantó de un mirlo.
"Sólo esperabas este momento para ser libre" dijo el verso cantado por la dulce voz de un hombre.
Y le cayó como un balde de agua helada. Era verdad. Se había librado finalmente del peso de los Horrocruxes. Y al final de ese camino le esperaban estas dulces notas.
'Soy libre.'
Como había pasado esa noche en la enfermería, se derrumbó sobre sí mismo, llorando y gimiendo con un sentimiento increíble. Snape no dijo nada ni trató de consolarlo pero se encargó de repetir la canción dos veces más. Luego dejo correr el disco completo como un soundtrack de su miseria.
"¿Te sientes mejor?" preguntó al final el hombre, cuando él se quitó el río de lágrimas de las mejillas.
"Un poco" trató de sonreír. "¿Entonces quien es Lily?"
"No lo vas a dejar, ¿cierto?" preguntó el hombre sonando divertido. "No debí decir nada, si lo ibas recordar."
Él le dio una sonrisa apenada.
"Lily Evans" dijo Snape
"¿No es…?" preguntó confundido. "¿La madre de Potter?"
"Tenía una obsesión con este grupo de Liverpool llamado los Beatles. Trajo su tocadiscos a Hogwarts y solía ponerlo sin parar. Es portable, ¿vez?" dijo mostrándole el aparato que en un acercamiento mejor era una maleta.
"Tocadiscos" dijo frunciendo el ceño. "¿Muggles?"
"Sí" dijo Snape. "Y la noche en que murió, no podía soportar el pensamiento de que alguien más lo tuviera. Fue una noche confusa, con la caída del señor tenebroso y Dumbledore rescatando al niño."
"¿Fue por el tocadiscos?" preguntó interesado. "¿Nunca se lo ha mostrado a Potter?"
"¿Por qué habría de hacerlo?" dijo de forma dura el hombre. "Él nunca conoció a su madre y es un idiota desconsiderado. Simplemente no lo merece…"
"Señor. ¿Entonces por qué…?" dijo confundido. "¿Por qué ayudarle, entonces?"
Snape suspiró. "Es lo único que puedo hacer por Lily."
Lo que restó de la última semana antes de las vacaciones, Draco volvió a la dirección para escuchar mas del White Álbum del profesor Snape y podía sentir que el mismo comenzaba a sentirse obsesionado por los Beatles.
El día que regresaron a la mansión Malfoy, su corazón seguía cantando las notas, como el mirlo en el fondo.
Continuara…
Gracias por sus comentarios. Haha, no es que este inflando el contador de reviews al actualizar tan esporádicamente. Lo que sucede es que aun cuando la historia ya se termino de escribir. Como he dicho pasa por una edición leve, y luego por las manos de mi amada Beta. Por lo que el proceso nos toma algunos días. (Sin mencionar la flojera que me da).
Usualmente no considero que escribo historias Angst, pero no puedo negar que Draco ha pasado cosas tan malas hasta el momento. Pero ese es el dolor del sacrificio. El dolor del silencio, el dolor, dolor, dolor de vivir.
