Hey, Bungalow Bill

¿Que has matado

Bungalow Bill?

Los niños le preguntaron si matar no es un pecado.

"No cuando el luce tan bravo", y su madre se interfirió.

"Si las miradas mataran, habríamos sido nosotros en lugar de el"

The Continuing Story Of Bungalow Bill. The Beatles.

La mansión Malfoy estaba sumida en un estado de histeria terrible. Algo había provocado la furia del señor oscuro y había asesinado a cuatro de sus seguidores. Entre ellos el señor Nott. Además había herido de muerte a su padre.

Draco se llenó de tanta furia que casi lo dejaba ciego. Theodore lo apretó duro del brazo y dijo:

"No puedes hacer nada por tu padre."

"Suéltame" dijo, con voz dura.

Theodore lo soltó de inmediato. Con fuerza, arrastrando patéticamente su pierna, subió las escaleras de la mansión en dirección de la recamara principal. Afuera, su tío Rodolphus hacía guardia solemne.

"Lo siento, Draco." dijo distraído.

"No importa" dijo abriendo la puerta sin mirarlo. Cerró con llave la habitación y cojeó hacia la gran cama, donde su padre yacía pálido.

"Maldito Bastardo" murmuró con enojo. "No te dejaré ir así, ¡TIENEN QUE SER MIS MANOS!"

"¿Draco?" murmuró la voz de su padre.

"Hijo de perra" escupió. "¡MATASTE A MI MADRE!"

"Tenía que hacerlo" murmuró Lucius. "Ella me convenció de darle el diario a Ginny Weasley. El señor Oscuro estaba furioso cuando lo descubrió. Tenía que matarla."

"¿Cuál diario?" gruñó.

"El diario del maestro, era muy importante" dijo Lucius. "Me lo confió hace años."

"¿Por qué era tan importante?"

"Es… creo… no lo sé…" dijo Lucius agitando el rostro como si tuviera un delirio. "Una parte del señor oscuro."

Se congeló y olvidó sus ganas asesinas por un largo momento de silencio.

"¿Qué sabes sobre eso?"

"Sólo sé que eran objetos, un anillo, una copa, un medallón, una tiara, el diario. Eran de extrema importancia para el señor oscuro. Sólo asumí que eran un pedazo de él cuando Colagusano dijo que eran necesarios para revivir al maestro hace unos años."

"¿Qué le pasó al diario?" preguntó afligido.

"Lo destruyó Potter en 1992, el maestro estaba furioso y me ordenó matarla."

"¿Sabías que mi madre los robó?"

Lucius abrió los ojos con sorpresa. "No, no."

"Sí, le ayudó a Regulus a hacerlo cuando él murió. No sé cuales encontró ella por su cuenta, pero lo hizo justo debajo de tu nariz. Quizás el señor oscuro tenía razón en ordenarla muerta."

"¡TRAIDOR!" gritó Lucius. "Esto es tu culpa. Pero te arrepentirás. ¡ÉL YA SABE QUE FUERON ROBADOS!"

"¡¿Ya sabe que fueron destruidos también?" exigió saber.

"¿QUE HAZ HECHO?" gritó su padre. "¡TRAIDOR! ¡TRAIDOR!"

"¡Crucio!" dijo él. Y nunca en su vida lo había dicho con tanta intención como en ese momento. En ese breve instante, supo que iba a matar a su padre. Pero no sería con algo tan piadoso. Tenía que irse de este mundo con todo el dolor que había provocado.

Su padre se quedó quieto, respirando agitadamente y se arrastró por la cama.

"¿Quién es la madre de mi hijo?" preguntó con voz dura.

"Nunca lo sabrás" gruñó Lucius.

"Legeremens" murmuró con tranquilidad.

Entre las imágenes que pudo descifrar de la mente de su padre, vio el ataque del señor oscuro consumido en una rabia increíble. Los cuerpos volando en todas direcciones mientras gritaba '¡¿Donde están mis Horrocruxes?'

Luego, las imágenes se movieron a unos días atrás, y el nombre botó hacia el frente como atraído por un Accio.

"Astoria Greengrass" aseguró él, saboreando las palabras.

"Vas a morir terriblemente, Draco" aseguró su padre. "Él lo sabe todo."

"Hemos hablado suficiente. Nos veremos en el infierno, padre."

Asesinar a su padre fue otra experiencia extracorpórea. Un momento estaba ahí y en el siguiente sus manos cobraron vida por sí solas, conducidas por la furia. Cerró los puños alrededor de su cuello y comenzó a apretar, sintiendo las venas latiendo en sus palmas.

Lucius luchó débilmente y luego, se revolcaba sobre las cobijas hasta que se quedó quieto. Pero él siguió apretado durante mucho más tiempo.

Finalmente le escupió en el rostro y se levantó con lentitud, cojeó hacia la puerta y miró al tío Rodolphus.

"Le he matado yo mismo. He sido piadoso."

"Entiendo" dijo su tío asintiendo. "Generoso de tu parte."

Las habitaciones de la mansión tenían hechizos que no dejaban salir ningún sonido. Siempre había horribles cosas sucediendo atrás de sus puertas através de los siglos. Y ese día había sucedido de nuevo. Un hijo había cometido parricidio.

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Solo faltaba uno.

Nagini.

Pero había algo muy difícil con eso. El señor Tenebroso realmente nunca la alejaba de su vista. Especialmente ahora que sabía que los demás Horrocruxes habían sido robados.

Se vio atado de manos durante días. Finalmente, Voldemort se fue en un viaje durante días pero la serpiente se fue con él. Y ellos se quedaron solos en la mansión. Theodore se había derrumbado en depresión por la muerte de su padre.

El ambiente era tenso, inquieto, infestado por la muerte. Ya nadie se sentía seguro con el señor tenebroso, no después de que asesinara a su círculo interno. La lucha de poder fue casi nula. No había nadie que quisiera los puestos abiertos.

Finalmente, por consejo de Rodolphus, Theodore asumió el puesto vacante de su padre muy a pesar de sus negaciones iniciales. Draco sabía que el chico no estaba preparado para el puesto. Todo el mundo parecía saberlo también, pero lo usaron como cordero sacrificial. Un escudo que Rabastan y Rodolphus planeaban usar como marioneta.

Se planeó un ataque a la Orden del Fénix. Y Draco, involucrado en las operaciones, se encargo de filtrar absolutamente todo a Snape.

Cuando la operación falló, para la sorpresa de sus familiares, los ojos desorbitados de Theodore lo encontraron en uno de los salones. El chico fue directo hacia él y sin detenerse un segundo le propinó una cachetada.

"¿Qué demonios has hecho?" gruñó Theodore.

"No sé de qué hablas" dijo, frunciendo el ceño y sujetando su mejilla.

"¿Ah no?" preguntó Theodore con los labios casi apretados de disgusto. Sus ojos brillaban con lágrimas. "¿Qué crees, que soy un idiota?" su voz se quebró al final.

"¿Qué sucede?" dijo con fingida preocupación.

"¡¿Piensas que soy un idiota?" volvió a preguntar con fuerza.

"N-no…" dijo tartamudeando.

"Sé lo que has estado haciendo Draco, desde el inicio. Realmente no se necesita ser un genio para saberlo"

"No tengo idea de lo…"

"¡CALLATE!" gritó Theodore. "Eres un espía de la puta Orden"

Los ojos desorbitados de Theodore, de un profundo y brillante color azul, derramaron dos largas lágrimas. Su labio temblaba con ira. Y él se encontraba congelado en su lugar. No sabía qué responder.

"Todo lo que he hecho por ti" gimió Theodore. "Y no me importó saber que eras un traidor. No en absoluto. Me abría puesto en los rieles de un tren si me lo hubieras pedido. Pero lo has arruinado todo, todo."

Frunció el ceño. Se sintió frío por dentro. Luego sonrió con sarcasmo. "¿Qué se siente dormir en la misma cama con el enemigo?"

"¡Demonios Draco!" Dijo Theodore con fuerza. "¿No sabes lo que pudimos haber alcanzado juntos?"

"¿No te das cuenta que el fin se acerca Theodore?" preguntó Draco con suavidad. "¿No vez que pronto el señor tenebroso caerá?"

"Hubiéramos reinado juntos" se lamentó el chico soltando una carcajada. "Si tan sólo me hubieras amado como yo lo hago."

"¿Vas a matarme?" preguntó con dureza.

"¿Por qué lo has hecho Draco?" preguntó el chico cayendo de rodillas. "¿Por qué me has traicionado así? ¡Mi vida está en peligro."

"Es una guerra Theodore" respondió el. "Tu vida, mi vida… no importan. Sólo importa el bando ganador."

"¿Y quién va a ganar, Draco?"

"Harry Potter."

Theodore cerró los ojos. "Vamos a morir juntos."

"Quizás" dijo Draco con una sonrisa suave. "Todo depende de lo que harás a partir de éste punto."

"¿Qué quieres decir?"

"¿Cómo crees que reaccionará el señor oscuro cuando sepa que su brillante joven segundo fue engañado durante meses por su afeminado homosexual?" El soltó una risa amarga. "Nos matará a ambos en un segundo."

"Es verdad" dijo Theodore, acunando el rostro sobre sus rodillas. "Moriremos."

"Eso no es necesariamente verdad" dijo acariciando el cabello rubio de Theodore.

"¿Quieres que traicione al maestro?" preguntó Theodore, abriendo los ojos y mirándolo con nervios. "Sólo no digas nada, podemos culpar a Rabastan y Rodolphus por el resultado de la misión."

"Nunca lo creerá" gimió Theodore con dolor. "Nunca me creerá y me matará porque es mi culpa. Es mi culpa por dejarte estar en esa junta. Sabía lo que estabas haciendo. Quizás es lo que he querido desde el inicio, que todo termine y descansemos juntos."

"Sé que estas cansado y triste por lo de tu padre" dijo el pasando los brazos por el cuello de Theodore. "Pero sólo debes resistir un poco más."

"Está bien, haré lo que dices" dijo Theodore temblando dentro del abrazo. "Oh Merlín, te amo tanto."

"Lo siento" dijo él, con verdadero sentimiento. Se preguntó vagamente por qué no pudo amar a Theodore.

Por qué nunca pudo sentir por él lo que sentía por Potter, si en realidad ambos lo habían tratado de la misma forma. "Hay algo más" dijo Draco. "Lo que sucedió en Halloween. Necesitamos encontrar a los niños"

"No sé nada más de eso que tú" dijo Theodore murmurando. "Sólo sé sus nombres. Hanna Bulstrode y Astoria Greengrass"

"Tenemos que encontrarlas. ¿Lo sabes? Por los niños…"

"Sí, son nuestros" dijo Theodore. "Son nuestros. Tuyo y mío."

"Todo estará bien Theo, sólo haz lo que yo digo."

"Está bien." "Ojala pudiera amarte de vuelta" dijo con sinceridad.

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Quizás si su padre no hubiera sido un bastardo y no hubiera muerto en sus propias manos, estaría muy orgulloso en ese instante.

Theodore repitió palabra por palabra lo que él había dicho. El señor Oscuro, fastidiado, y con sus fuerzas tan debilitadas, se dejó convencer de que todo el error en la operación contra la Orden había sido culpa, específicamente de los Langstrange.

"No se apegaron al plan mi Lord" había dicho Theodore. Mientras que él, posado a su espalda, repasaba las palabras en su mente. Era como tocar un instrumento.

Fue perfecto.

El señor Oscuro aceptó las palabras de Theodore como si fueran la verdad, quizás en parte por el resentimiento que albergaba por el marido de su amante. Y un instante, el castigo lo recibieron los Langstrange quienes fueron torturados durante horas y horas sin cesar, tumbándolos al borde de la locura.

"Tenías razón" murmuro Theodore, desde su lado en la cama.

Habían comenzado a compartirla de nuevo, aunque ahora había otra clase de intimidad. Theodore lo buscó solamente para abrazos y ligeros toques nada sexuales. Y él aceptó sus atenciones solamente porque tenía su propia soledad en ese instante. Sin la compañía del profesor Snape.

Al terminar las vacaciones, regresaron a Hogwarts con tranquilidad. Era como si hubieran ganado una lucha interna. Habían sobrevivido al menos un día mas.

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Durante el primer fin de semana en Hogsmade, se apareció en Londres por primera vez después de haber obtenido su licencia de aparición. Fue a una tienda de música muggle y pidió el White Album. Estaba seguro que el profesor Snape lo dejaría escucharlo cuando quisiera.

Pero había algo realmente íntimo en el aparato del profesor. Y siempre que escuchaban las canciones, el hombre se sumergía en recuerdos que eran sólo suyos. A veces lo descubría murmurando "Lily" con un anhelo que él entendía muy bien. También sabía que el hombre se enfurecía escuchando el disco y gruñía cargado de odio "Potter". Y era muy incomodo para ambos el derrumbarse juntos.

Sin embargo, el hombre de la tienda le dio una cajita mucho más pequeña de lo que él esperaba.

"¿No se supone que son como de este tamaño?" preguntó, señalando las medidas del disco del profesor.

"Eso es un Vinyl" contestó el hombre con el ceño fruncido. "¿Qué ha vivido bajo una roca?"

"No en una roca" murmuró. "Sólo en un mundo imaginario."

"Esto es un disco compacto" anunció el vendedor abriendo la cajita y mostrándole un disco muy pequeño y plateado.

"¿Puede venderme una maquina que lo toque?"

"Por supuesto" dijo el hombre, entregándole una cajita. Pasó una hora completa escuchando las desesperadas indicaciones del hombre y luego experimento un terrible susto cuando el hombre le puso los auriculares.

Pero al final salió de la tienda sorprendido. La música en sus oídos y el aparato en el bolsillo. No habían festejado la navidad y en cierto sentido era como si no hubiera ocurrido para nada. Pero sonrió para sí mismo y dijo: "Feliz navidad, Draco."

Y comenzó a usar el anillo destruido como un amuleto que le recordaba lo que había logrado. Quizás también porque siempre le recordaba a Potter. Cualquiera de las dos, o ambas.

Continuara…

Una actualización corta por desgracia. Esto se debe a que la siguiente escena es sumamente importante e intensa, y esta historia se volverá así por los siguientes capítulos. La buena noticia, es que probablemente agregare el nuevo capitulo esta misma semana y que las ediciones ya no requieren tanto detalle. Estoy muy satisfecha de cómo suceden las cosas a partir de este punto hasta el final. Me encanto el final y creo que les gustara también.

Gracias por sus reviews, y nos vemos pronto, creo..