Cierra tus ojos y yo cerrare los míos.

Buenas noches, duerme bien.

Ahora el sol apaga su luz.

Buenas noches, duerme bien.

Sueña cosas lindas por mi.

Sueña cosas lindas por ti.

Good night. The Beatles.

+8+

El castillo era un caos, con polvo oscureciendo los pasillos mientras los pedazos de muro explotaban en nubes de piedras y mas humo. De vez en cuando los hechizos iluminaban suficiente para ver lo que sucedía.

Goyle le ayudó a recuperar el paso varias veces, su pierna nunca había sido una molestia como lo era en ese momento. Uno de los arneses se había debilitado y con él, mucha de la fuerza que solía mantenerlo.

Con tantos escombros en el suelo, continuaba tropezando con torpeza horrible. Sentía el sudor escurriendo por sus sienes y humedeciendo su cuello hasta el collar de su camisa.

Cuando llegaron a uno de los descansos de las escaleras principales, tuvo que detenerse en un jadeo que lo dobló.

Un hechizo aturdió a Goyle con fuerza y se levantó buscando a su atacante para encontrarse con un enmascarado mortífago que, por sus improporcionadas medidas no reconocía.

Por un minuto pensó que alguien sabía que él había cambiado de bando y que ahora lo estaban cazando con ferocidad. Sospechaba que su lealtad a la Orden ya no era del todo un secreto porque se cruzó con Bill Weasley en el camino, quien le había guiñado el ojo. Y nadie los había atacado hasta ese momento.

Tuvo miedo de que los mortífagos lo hubieran notado, pero luego razonó con rapidez que no era posible. No era posible que dentro de esta confusión notaran algo como eso. Este mortífago sólo era un idiota nuevo iniciado, probablemente un estudiante de Durmstrang si las botas peludas decían algo.

"¡Soy Draco Malfoy! ¡Estoy de tu lado!" gritó con coraje.

El mortífago apuntó la varita y gritó algo en alemán que difícilmente entendió, pero no era nada positivo si continuaba apuntándole con la varita.

Súbitamente, un hechizo aturdió al mortífago. Volteó desesperado a su espalda y no vio quien lo había rescatado. Luego el dolor lo inundó cuando un golpe fantasma lo atacó y lo lanzó al suelo junto al mortifago.

"¡Malfoy! ¡Deja de cambiar de bandos, doble cara idiota!" Gritó la voz de Weasley.

"¡Nagini, Potter!" gritó al aire como recordatorio. En respuesta escuchó a Potter gruñir.
Vio tres pares de pies pasar a su lado con rapidez y se quedó tirado en el suelo atendiendo su nariz rota.

El cansancio le hacía escocer los ojos. No quería nada en ese momento, más que dejarse desplomar y rendirse de esta lucha. Quería llorar, quería dormir, pero sólo se limpió el sudor lleno de mugre de la frente y luego de los ojos, embarrando la sangre sobre su rostro.

Se levantó con un jadeo cuando Goyle comenzó a sacudirse. El mortífago no tardaría en hacer lo mismo.

"Vamos Goyle" ordenó.

Decidió que era hora de terminar con su farsa. Se unió a un grupo de Mortífagos en una batalla y apuntó la varita hacia varios que le dieron la espalda, dentro de la confusión, nadie pareció prestar atención de que dirección los habían atacado. Lanzó un Avada Kadavra con suficiente intención como para mandar a Yaxley volando por un pasillo hacia las mazmorras.

Goyle pareció salir de su ensoñación, miró el cadáver de Yaxley tirado como un muñeco y pareció haber tomado su decisión en ese instante, porque en el siguiente ambos estaban caminado entre los mortífagos y matándolos con discreción como si fueran moscas. Lanzando hechizos infantiles a los miembros de la Orden y siguiendo un camino indefinido.

Tenía la intención de matar a Roncorn cuando Snape apareció súbitamente con dos dementores siguiéndole los talones.

"¡Profesor!" gritó él para alcanzarlo.

"Draco, te he estado buscando, tengo noticias" dijo, acercándose y murmurando tan bajo que sólo entendió. "Muertas, en la dirección con Bellatrix"

"¿Quiénes?" preguntó, alzando la voz ante el súbito grito de guerra de un gigante que parecía atacar las ventanas, asomando un gran ojo y metiendo el puño.

"¡Las chicas!" gritó Snape sobre el ruido que inundaba a la escuela.

Él se congeló, miró al profesor a los ojos. "¿Las chicas están muertas?"

"Bellatrix tiene a los niños en la direc…" Snape se detuvo a media oración. Se levantó la manga izquierda y ambos miraron la marca oscura cobrar vida y tintarse mas negra. El hombre gruñó de dolor y ambos la miraron sabiendo lo qué sucedía.

"El maestro me llama" continuó Snape. "No tengo mucho tiempo, escucha, los niños están vivos, si piensas hacer algo respecto a eso, éste es tu momento, usa la confusión para deshacerte de Bellatrix."

Snape miró hacia Goyle por primera vez y lo miró fijamente por varios segundos. El chico se encogió de hombros.

"Está conmigo, ha decidido diferente" dijo él con urgencia.

El hombre miró de nuevo la marca oscura que había tornado su piel roja. No podía siquiera imaginar el dolor.

"Tengo que irme" anunció mirando hacia una de las ventanas. "Mantente a salvo."
Hubo un momento extraño en el que Snape lo miró con tantos sentimientos en el rostro, que fue muy extraño verlo con una expresión tan abierta. El quiso decir algo importante porque no cabía dudas que esta era una despedida definitiva. No sabía si lo había supuesto por el rostro del profesor o por el terror interno cubriendo su propio rostro.

Snape se marchó con esa actitud dura y orgullosa, él miró su dramático gesto de ondular la capa y vio su espalda marcharse. Sacudió el rostro para alejar el sentimiento.
"Suerte" murmuró, aunque el hombre no lo había escuchado.

Miró hacia Goyle, sabía que sus ojos estaban acuosos, pero asintió y dijo. "Hay algo importante que hacer."

Goyle asintió, borrando brevemente el terror en su rostro. Ambos siguieron su camino en la caótica noche.

+9+

La gárgola que cuidaba la dirección estaba destruida en el suelo con su cabeza faltante reducida a pequeños pedazos de polvo y rocas.

Goyle le ayudó a sortear los escombros y cuando entraron en el cuadro de las escaleras, el silencio era casi aterrador. Ahí el ruido de la batalla ni siquiera se escuchaba. Igual que en la sala de los menesteres donde había muerto Crabbe.

Subieron los escalones mirando hacia arriba como esperando que Bellatrix apareciera en el último escalón. Cuando el abrió la puerta y miro la habitación oscurecida la encontró arrullando un bulto en mantas.

"Tía Bella" anunció con voz tranquila, aunque su pecho estaba agitado y temeroso.
Parecía que nunca podría deshacerse de ese temor.

"¡Es hermoso!" dijo ella con una voz chillona. Arrullando el manto con fuerza, no existía en ella ni la más mínima sensibilidad, ni siquiera porque era una madre ahora. "Acércate a mirarlo…"

Él lo hizo obligando a sus piernas. Bellatrix alzó el manto y fue una de las más terribles visiones que había tenido en su vida. La cosa estaba viva y se revolcaba, pero era pálida y con horrible forma, mitad humano, mitad serpiente. Con escamas transparentes reluciendo sobre su piel cubierta de sangre seca con ojos rojos e hinchados.

Era una deformidad terrible y su cuerpo estaba empaquetado con terrible magia negra.
Suprimió el escalofrió que se apoderó de él. Lentamente, comprendió que ese no era un bebé del todo, como si fuera una especie de Horrocrux vivo. Un pedazo del señor tenebroso.

Sintió furia y repulsión en grandes cantidades y luego miró los ojos enloquecidos de su tía.

"¿Y los otros dos?" preguntó despacio, como para no perturbar a la criatura.

"Oh, no tan lindos, por supuesto" dijo ella, "pero están ahí."

El miró en la dirección que ella señaló y encontró a dos muy diminutos bebés ensangrentados en el suelo. Tan quietos que podrían estar muertos pero luego uno sacudió una mano y trato de relajarse.

"Debo llevármelos" anunció, caminando hacia el pedazo de suelo donde los había abandonado.

Goyle exclamó sorprendido, él volteó a mirar que había sucedido y miró que los dos cuerpos de las chicas que los habían parido estaban apilados como troncos cubiertos de sangre.

"No seas absurdo Draco" dijo Bella. "Están seguros aquí, esperando la victoria del maestro."

"Debo llevármelos, son nuevas órdenes."

"El señor oscuro no pudo haber cambiado sus planes" dijo ella con fervor.

"Lo ha hecho, me lo ha ordenado él mismo."

"No."

El miró hacia el escritorio abandonado. La varita de la bruja estaba ahí, a un metro de distancia. Si ésta era su oportunidad, no podría encontrar una mejor.

"REDUCTO" gritó apuntando hacia el monstruo en sus brazos.

La sangre explotó hacia todas direcciones y Bellatrix soltó un grito, ensordecedor y agudo. Mirando atónita como los pedazos de la criatura se deshacían en sus manos.

El saltó hacia el escritorio, tomó la varita y la rompió en dos pedazos chispeantes. Goyle lanzó un Adava Kadavra que iluminó de verde la habitación. Bella cayó junto a los pedazos de su criatura, muerta y con una expresión horrible en su rostro congelado.
Él se dejó caer junto a los niños. Los miró unos segundos como si no pudiera creerlo, luego sintió esas ganas de llorar de nuevo. Uno de ellos era de Theo, el otro era suyo. Ninguno los había querido y las madres estaban muertas.

Tomó a uno en sus brazos y supo lo que su madre una vez le había murmurado. 'Uno simplemente sabe'.

En ese entonces, no tenía idea a qué se refería. Pero ahora, la magia o el instinto le respondieron que sí, que esa criatura suave y frágil era un producto suyo. Sintió tanto pánico que quiso soltarlo de nuevo sobre el piso.

Luego, miró hacia el otro, el que habían dejado Theodore Nott y Hanna Bulstrode en el mundo. Soltó unas lágrimas, atónito. Goyle tomó al bebé con sus dos grandes manos como si no supiera que hacer tampoco.

Él se levantó con el niño en los brazos y miró el cuerpo muerto de Astoria Greengrass, por primera y última vez. Se preguntó si algún día tendría que contar esta historia. Por lo tanto gravó en su memoria todos los detalles que pudo absorber.

Envolvieron a los niños en un par de trapos conjurados y salieron a paso lento. No sabía qué hacer, no tenía idea, quizás el niño estaba más seguro ahí, pero abandonarlo ahora parecía tan irracional y lo sujetó con cuidado contra su pecho.

Súbitamente escucharon el segundo mensaje del seños Oscuro a través del castillo.
Los ruidos se detuvieron, los vidrios dejaron de romperse y la marca oscura les quemó la piel con fuerza. Retirarse era una orden inmediata.

Bajó las escaleras tambaleándose. Buscando un rostro familiar, alguien que le dijera qué se suponía que tenía que hacer ahora. Sus pensamientos revolviéndose en círculos confusos.

Entonces escuchó un grito a la lejanía. Su corazón se detuvo y su pecho jadeó.
Tía Andromeda lo había encontrado y siguiéndole los talones iba tío Tedd.

"No sé qué hacer, no sé qué hacer" dijo llorando.

"¡¿Estas herido?" preguntó su tía frenética, revisándolo con cuidado. Su rostro estaba rojo, sus ojos lloraban. Tocándolo como si se asegurara que él no era una visión y que el tiempo había borrado de la realidad.

"No sé qué hacer" repitió, mirando hacia tío Tedd.

El hombre lo miró con preocupación, luego el niño comenzó a llorar en sus brazos. Ambos lo miraron atónitos.

"¿Es…?" preguntó su tía, confundida.

El asintió y descubrió el rostro del niño. "Mio"

"Hay que sacarlo de aquí" decidió el tío Tedd, quitándole la carga de los brazos. El hombre se lo entregó a su tía con una expresión decidida. "Márchate a casa, Andrómeda. Recupera a Teddy y cierra las puertas"

Ella asintió decidida. Le dio un abrazo a su esposo, abrazó a Draco y se fue corriendo por el pasillo.

"¿Qué hay de éste?" gruñó Goyle, señalando al otro niño.

"Hanna Bulstrode, su hermana es Millicent" dijo Draco, limpiándose el rostro. La nariz comenzó a arderle y a sangrarle de nuevo. Tío Tedd la curó con un movimiento de varita que la enderezó con fuerza.

"Es mejor que este con su familia" asintió el tío Tedd.

La marca oscura ardió con fuerza de nuevo, como si supiera que estaban desobedeciendo las órdenes.

"Tengo que volver con ellos" dijo, recuperando la calma. El momento caótico se había terminado. Sus pensamientos se aclararon. Tenía que asegurarse que Potter matara a Nagini.

"¿Y si te descubren?" pregunto tío Tedd, con necedad.

"No habrá sido en vano" dijo él tratando de sonreírle a su tío, pero el hombre asintió con el rostro duro.

"Cuídate hijo" dijo Tedd. "Cuando todo termine, nos encontraremos aquí. No te dejaré solo."

Él asintió. Tomó a Goyle del brazo y continuaron su camino hacia el bosque prohibido.

+10+

Cuando atravesaron el bosque prohibido, inusualmente silencioso, llegaron al claro donde el señor Tenebroso esperaba con un aire de impaciencia. Él se deslizó entre los nerviosos mortífagos, tratando de encontrar el rostro familiar de Millicent.

Encontró a la chica tumbada en un árbol, mientras que su padre la atendía de una profunda herida en la sien de donde sangraba como un rio.

"Millicent" dijo él, en un murmullo mucho mas bajo que la platica impaciente de los hombres y mujeres a sus alrededores.

"Malfoy" reconoció ella, mirándolo con disgusto.

"Encontré algo importante" dijo inclinándose en el suelo con debilidad.

Estaba tan cansado en ese momento, que recargó la cabeza en el mismo árbol que ella usaba y cerró los ojos.

"¿Qué quieres, Malfoy?" gruñó el señor Bulstrode.

Goyle se inclinó en ese momento y quietamente puso el bulto sobre sus brazos. De nueva cuenta, sintió la necesidad de deshacerse del cuerpo del niño porque rompería en lágrimas al recordar.

Con la garganta seca, abrió los ojos y enfrentó los rostros impacientes de los Bulstrode.
"Hanna está muerta."

"¿Cómo sabes eso?" preguntó Millicent, volteándose violentamente a mirarlo, luego al bulto sobre sus brazos. Vio como sus rostros cambiaban llenos de dolor, pánico y finalmente, incertidumbre.

Él destapó el rostro del niño y Goyle le ayudó creando sombra para que nadie mas viera la escena.

"¿Es el bebé?" preguntó el señor Bulstrode con una sonrisa llena de lágrimas. "¿El bebé de mi Hanna?"

Él asintió. "Ella está muerta" hizo una pausa para mirar hacia el señor tenebroso que estaba tan concentrado en su impaciencia que no prestaba atención a sus seguidores. El señor Bulstrode miró hacia el maestro y tuvo un escalofrió.

"¿Quién lo ha hecho?" preguntó en un murmullo descompuesto.

"Bellatrix" dijo él, entregándole el paquete a Millicent.

Las manos de la chica temblaban y el padre miró a la criatura embelesado.

"Creo que Millicent puede dejar la batalla en este momento, llevarlo a un lugar seguro."
"¡Pero la batalla!" exclamó Millicent, frunciendo el ceño con ira y odio.

"No" dijo el señor Bulstrode. "Es lo correcto, es lo correcto para el bebé de Hanna."

"Ellas no debieron estar aquí esta noche" dijo él, fingiendo gran arrepentimiento.

"Las cosas no han salido exactamente como el maestro las ha planeado, han dado mucha más resistencia" dijo el hombre con un asentimiento. "Es mejor que te vayas, Millicent."

"¡Pero padre!" dijo ella con un murmullo enfurecido.

"Vete hija, vete, de todas formas ya no eres útil en esta lucha, eres demasiado joven."
Padre e hija sostuvieron una silenciosa batalla de voluntades, hasta que Millicent asintió.

Se tambaleó en sus pies y quietamente se fue por el bosque sin ser notada. Él se preguntó con vaguedad si eso había sido lo correcto. Si mejor hubiera sido que él se quedara con el niño. Pero ya era tarde, la chica se había ido con el.

"Gracias Malfoy…" dijo el señor Bulstrode con sentimientos encontrados. Por un lado parecía despreciarlo de la misma manera que los demás mortífagos. Pero la familia para un sangre limpia era algo extremadamente importante y estaba agradecido de que el niño les fuera entregado.

Él asintió, se levantó con ayuda de Goyle y juntos buscaron un árbol en el cual encontrar descanso. El viento estaba súbitamente helado, enfriándole el cuerpo sudado y él miró su reloj maltratado, faltaban muy pocos minutos para que la hora de tregua se terminara.

Maldijo en silencio que Nagini siguiera flotando en el aire junto al señor oscuro, imperturbable y viva. Pensó nervioso en que tendría que ser él, después de todo, el que terminara con Nagini. El peligro era incalculable, moriría intentándolo en el minuto en el que se decidiera a hacerlo. Lentamente sintió como el miedo lo congeló en su lugar.

Los demás mortífagos checaron la hora y comenzaron a levantarse impacientes. Las voces se levantaron en pláticas más ruidosas y luego se detuvieron cuando el señor tenebroso hizo un movimiento impaciente.

"Pensé que vendría, esperaba que viniera" dijo el señor tenebroso con su voz siseante, "Parece ser que me equivoque."

"No estabas equivocado" dijo una voz en medio del silencio.

.
Era Potter y había venido estúpidamente a enfrentar a Lord Voldemort solo. Nagini seguía viva y él sintió un pánico en lo más profundo de su ser.

+11+

El silencio era espectral, la tensión palpable. El aire frío congelando sus adentros. Trató de respirar, de encontrar la fuerza para hacer algo aunque no supiera que hacer. Algo, lo que fuera.

De saltar y rescatar a Potter.

Pero se quedó plantado en su lugar, nadie más se movió, todos miraban al chico, luego al señor oscuro. Finalmente el maestro exclamó.

"Harry Potter. El niño-que-vivió"

El viejo idiota de Hagrid exclamó horrorizado en medio de la oscuridad y del bosque. El único suficientemente valiente para expresar su horror. Sus alaridos le hicieron enchinar la piel y luego sacudirse en un escalofrió.

Dio un paso al frente pero en ese momento, el claro y duro tono del señor tenebroso gritó "¡Adava Kadravra!"

Potter se tensó en los microsegundos en los que el rayo verde cruzó la noche, listo para recibir el golpe. Su corazón se detuvo quizás en el mismo momento en el que el de Potter lo hizo.

En cámara lenta el cuerpo cayó en el suelo, su rostro hundido en la tierra fría.
Jadeó unos instantes, como recordando que él estaba vivo y que Potter no. Sus ojos se llenaron de lágrimas, y su pecho se contrajo. Y era doloroso respirar, lentamente cada bocanada como una puñalada en el pecho.

Estaban muriendo todas, todas sus esperanzas. No podía ser verdad. Potter era el único que podía terminar con el señor tenebroso. Tenía que ser él, porque había una profecía que lo decía. Había estado tan seguro de eso. Tan seguro que era verdad. Y luego contempló en silencio que en realidad él nunca había escuchado las palabras exactas. Ni nadie más que le confirmara que eran verdad.

Había creído lo que él había querido creer sobre Potter. Sobre el salvador que yacía muerto en el suelo. El elegido.

Estaba tan aturdido y acabado que le tomó momentos mirar la incertidumbre de los demás, quienes salían de un estupor similar al notar que el señor oscuro había caído de espaldas también.

Y la esperanza dentro de su pecho nació débil entre tanto dolor. Tanto sacrificio.

Pero entonces, el señor tenebroso se levantó tambaleante y los gritos de júbilo comenzaron a escucharse. La esperanza en su pecho murió de nuevo y su alma cayó hasta sus pies como si pesara una tonelada. Se sintió frío por dentro, muerto.

"¿Y el chico?" preguntó el maestro. "¿Está muerto?, ¡Que alguien lo revise!"

Tembloroso, obligó a su pierna a moverse; en ese momento su izquierda muerta pesaba mucho más que nunca. Como si arrastrara los pedazos de su alma, caminando entre una corriente helada, atrapado en un sueño.

Draco se dejó caer junto al cuerpo de Potter; quien había venido en esa oscura mañana.
Quería decir en voz alta: ¿me esperarás en el otro mundo Potter? ¿Esperarás por mí?
Supo que no quería vivir. Estaba cansado y derrotado. Theodore, probablemente Snape y Potter estaban muertos. ¿Qué había en el mundo para él, ahora? Era un cobarde que había alcanzado su límite. Deseba que la muerte llegara, que llegara en ese mismo instante. Aunque su alma se la llevara el demonio.

"¿Y bien?" preguntó Voldemort con desesperación.

El puso sus manos sobre el cuerpo inerte. Luego, escurrió su mano debajo de la playera de Potter solamente para sentir sus últimos momentos de tibieza.

Y se sorprendió del latido que resonó en su alma a través de su palma expandida en el pecho amplio y calido. Ciertamente vivo.

Su corazón dio un vuelco presionado por tantas emociones en tan pocos minutos. Miró nervioso a Potter. Miró sus labios moverse casi fantasmales.

"Shh" dijo el murmullo, tan bajo como el viento.

"Está muerto" declaró de inmediato.

No sabía cuál era el plan en ese momento, pero era claro que la maldición no se lo había llevado. Su pecho se agitó y se compuso con fuerza renovada. Notó brevemente que dentro de la mano flácida de Potter se encontraba el anillo destruido. Torcido y derretido como la última vez que lo vio, colgando de la delgada cadena de plata. Potter lo sujetaba como un amuleto antes de morir.

Los demás mortífagos gritaron emocionados. Los ojos rojos de Lord Voldemort brillaban con la victoria. Aunque se llevaría una pronta decepción.

Se vio a si mismo soltando una carcajada alegre. Mezclándose con las risas y la alegría alrededor. Pero el se reía de ellos, no con ellos.

Voldemort – y no sintió miedo de llamarlo así en su mente, nunca mas, en especial después de la increíble hazaña de Potter de volver de entre los muertos- Anunció que deseaba mostrar el cadáver en una ultima humillación.

Él le puso los lentes a Potter en el rostro con cuidado. El señor tenebroso lo lanzó en el aire y contuvo la respiración. Potter continuó fingiendo, botando en el aire, recibiendo crucios sin siquiera mover un músculo.

Finalmente el señor oscuro puso al mestizo gigante a llevar el cuerpo. El le siguió los talones con dificultad por el camino en el bosque.

Quería estar junto a Potter en el momento en el que se levantara y atacara, solamente para cuidarle la espalda, no más rayos verdes aunque pareciera sobrevivirlos.

Se llenó de emoción y de fervor. Quería verle los ojos verdes, brillando. A su lado.
No podía parar de sonreír como si en ese momento fuera el único poseedor del más grande secreto que cambiaria la historia. Por supuesto, no fue muy bien visto por los defensores del castillo que salieron a enfrentarlos en las puertas.

Sintió satisfacción al ver los rostros abatidos de Granger y Weasley que ese momento sufrían todo lo que el mismo había pasado en el bosque, llenos de lágrima y alaridos. Pero la borró por completo cuando Longbottom se resistió a doblegarse.

"¡No más sombrero seleccionador!" anunció Voldemort, haciendo que el sombrero volara hasta sus pies. Se lo puso a Longbottom en la cabeza y le prendió fuego. Él se mordió el labio mientras las llamas comenzaban a acariciar su cabello. Su aberración al fuego pateándole las espinillas.

Potter no podía esperar más tiempo, no podía. Dio un nuevo paso al frente para intervenir, pero en ese instante, para la confusión de todos los espectadores los centauros y las criaturas del bosque renovaron la lucha. Se vio a sí mismo casi aplastado por uno increíblemente feroz.

Luego su brazo escoció con dolor y volteó para verlo atravesado por una flecha. Un diminuto gigante rompió la línea entre los dos bandos. Él se levantó y con la mano derecha temblándole, intentó quitar la flecha pero terminó empeorando la situación y haciendo que la sangre brotara entre sus dedos.

Miró el campo de batalla siendo desalojado para encontrar refugio en las ruinas del castillo. Las flechas como una lluvia intensa, una tras otra. Una más se le encajó en el hombro. Siseó de dolor y corrió hacia los escalones empujando a Rookwood.

Cuando miró por última vez hacia atrás, vio que Potter había desaparecido del piso. Que Nagini yacía muerta en el suelo, junto a Longbottom quien sostenía una espada afilada.
Cuando alcanzó la puerta del comedor, los elfos domésticos se habían unido a la batalla. Un elfo muy viejo gritaba tonterías sobre Regulus. Él lo miró confundido, pero en el siguiente instante el maldito elfo lo había apuñalado en su pierna muerta de sensación. Que no pudiera sentir nada no significaba que no fuera una herida preocupante. Se vio escurrir charcos de sangre y se arrastró a un muro.

Con la varita ensangrentada, comenzó a matar mortífagos con desesperación. Casi al mismo tiempo tratando de encontrar a Potter en la multitud.

La lucha se volvió encarnizada por un breve instante, cuerpos cayendo al piso en el momento mas sangriento de la noche.

Finalmente Potter apareció en medio del salón. Hubo gritos y preguntas confusas, súbitamente todos detuvieron sus luchas y el gran salón quedó en silencio.
"No puede ser" exclamó Voldemort, incrédulo.

Potter y él bailaron una tensa danza, describiendo círculos en el centro. Todos los ojos concentrados en ese último duelo. Su corazón palpitó nervioso, aterrado y también esperanzado.

El momento que él había esperado.

"Ya veo" dijo Voldemort con una sonrisa. "Has vuelto para que te mate una vez mas."

"No seas torpe Tom" dijo Potter con una sonrisa. "Esta vez terminará definitivamente, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida."

"Y has decidido ser tú, supongo" respondió con una burla. "Yo siempre viviré."

"¿De verdad?" pregunto Potter con interés. "Porque todos tus Horcruxes están destruidos."

Los ojos de Potter lo buscaron entre el salón. El enderezo la espalda y le dio un muy serio asentimiento. Nadie más lo notó.

"¡No pudiste haberlos encontrado!" gritó el señor oscuro con furia.

"Tuve la más inesperada ayuda" murmuró Potter. "Pero se han ido"

"No, no puede ser" dijo el señor oscuro, temblando de ira. Levantó la mano con la varita y la apuntó a Potter. "¿Sabes lo que tengo?" preguntó alterado. "¿Sabes que es esto?"

"De hecho sí, lo sé" dijo Potter. "Crees tener la varita invencible."

"La tengo Potter, es mía, la robé de las heladas manos del cadáver de Dumbledore."

"Tom, de nuevo cometiendo errores. Piensa de nuevo, regresa sobre tus pasos y piensa.

Quien ganó en realidad la lealtad de esa varita."

Voldemort pareció meditarlo un segundo y luego sus ojos rojos se llenaron de furia.

"Nott" gruñó con furia.

"Así es, Nott mató a Dumbledore esa noche, bajo tus ordenes, tú mismo has cometido el error"

"Yo maté a Nott" declaró Voldemort recuperando la sonrisa. "La varita y su lealtad me pertenecen."

Potter pareció dudar por un segundo pero luego negó con la cabeza con incredulidad.

"No Tom, esa noche estuvimos ahí, ¿Recuerdas? Draco Malfoy y Theodore Nott resguardaban tu guarida, ¿sabes quién desarmó a Nott esa noche antes de que llegaras a matarle?"

Draco sintió un momento de increíble sorpresa. Él, al igual que muchos de los espectadores, no tenía idea de que hablaba Potter. Y luego recordó sus desesperadas preguntas esa noche.

Las reliquias de la muerte.

¿No eran esas las reliquias del cuento de los tres hermanos? ¿La varita invencible, la capa invisible y la piedra de la resurrección? ¿Potter era el poseedor de las reliquias? ¿El verdadero vencedor de la muerte?.

Era como si Theodore no hubiera muerto en vano después de todo. Él había tenido su pequeño papel en el gran engranaje del destino. Todos lo habían tenido. Sonrió satisfecho.

El sol entró, bañando todo con una gran luz. Él entrecerró los ojos y luego se forzó a abrirlos.

Escuchó el grito enfurecido de Voldemort.

"¡Avada Kadavra!"

"¡Expeliamus!" gritó Potter.

Los rayos se unieron en el aire entre ellos. Luego, el hechizo de Voldemort describió su camino de regreso e impactó en su cuerpo.

Voldemort cayó al suelo muerto como un horrible muñeco.

La luz bañó el cabello negro de Potter que pareció resplandecer con un halo de luz propia. Sus gafas refractando la luz y proyectando arcoíris en el suelo. Se quedó sin aliento unos segundos.

Hasta que el salón explotó en gritos de victoria y de furia y las batallas se resumieron. Los mortífagos lanzaron maldiciones desesperados, aunque otros muchos se rindieron, entre ellos el señor Bulstrode.

Súbitamente, un grupo de magos y brujas desconocidos lo rodearon, comenzaron a lanzarle piedras que lo tiraron al piso. Querían matarlo en ese instante de victoria.
Él se dejó caer en el suelo. Ya no tenía miedo.

Un grito congeló la escena.

"¡NO, DEJEN A MI MUCHACHO, DÉJENLO!"

El señor Tonks se arrodilló a su lado, la varita en alto para defenderlo. Notó que el hombre lucía terrible. Herido y con surcos de lágrimas en su rostro.

"¡Déjenlo!" Gritó de nuevo.

"Es un mortífago" exclamó una bruja.

Y él no podía culparlos si lo querían ver muerto.

"No, no" dijo repentinamente Bill Weasley arrodillándose del otro lado.

"No puedo dejar que me quiten a mi muchacho" exclamó el señor Tonks, llorando, con su cabello rubio sucio. Se limpió las lágrimas y dijo. "Ya no pueden quitarme a otro."

"¿Otro?" preguntó alarmado. Su alma se congeló de nuevo, con ese terror horrible. La satisfacción del final desvaneciéndose ante la muerte y la destrucción que había dejado la guerra atrás.

"Nyphandora está muerta" exclamó el hombre. Su voz se escuchaba como un eco.
¿Su prima Tonks había muerto?

El dolor lo consumió de nuevo. Las heridas le escocían, su hombro sangraba. Se sentía débil, cansado y hambriento. Y ahora si era demasiado.

Se desmayó por que la noticia era terrible.

Continuara…

Notas:

Estaba editando esta capitulo, y extrañamente me seguí leyendo hasta el final. Que hermoso final, creo que estoy orgullosa de el. Hahaha. Que cruel soy. Aun no pueden leerlo por que esta Raw.

En fin, la guerra ha terminado, pero no el fanfic. Así que no olviden dejar Reviews y estar alertas de los próximos capítulos.

Por cierto, muchas gracias a los que me apoyaron en "El camino mas largo a la felicidad", que resulto ser mas corto que el titulo. Muchas peticiones de epilogo, segundas partes, y ones shots. Lo cierto es que no se me había ocurrido para nada. Hay historias que terminan, y lamentablemente esa es una de ellas. Era un fic que no tenia contemplado del todo, y por eso mismo no hay epilogo. Así que por el momento no habrá nada al respecto, no descarto la posibilidad pero aun tengo muchas historias que contar y poco tiempo para hacerlo. Vámonos a la siguiente historia todos felices, y disfrutemos mientras de Blackbird.

Dejen reviews antes de que se termine.

Quiero agradecer a las personas que han publicitado Blackbird descaradamente en sus propios fanfics. Muchas gracias, nunca pensé ver el día en que alguien me recomendara. Haha. Pero no saben cuanto significa para mí tener el respaldo de la comunidad en español. (Aun mas después de que se me clasificara de Badficker en el foro de los malos fics y sus autores.)

Respecto a los reviews del capitulo pasado. No es que odie las historias rosas, de hecho me encantan, soy una ñoña de corazón blando. Pero Blackbird es otro asunto totalmente. Siempre supe que seria un fic épico, una historia larga y pesada. De hecho la historia se me había ocurrido hace ya unos años, pero aparentemente no estaba lista para desarrollarla, y ahora finalmente este año pude hacerla, me siento feliz.

Recuerden que no habría hecho nada, si nadie me hubiera dejado un review. ¡¿Quieren mas fics largos y extraños?. ¡Dejen Reviews!