Ob-la-di, Ob-la-da la vida sigue.
Ob-la-di, Ob-la-da - The Beatles.
El demonio enfureció durante la madrugada. Scorpius los despertó con un alarido desesperado y en dos segundos ambos habían apuntado la varita en todas direcciones.
La burbuja que los protegía a los tres estaba brillando con cada golpe que el demonio daba contra ella.
"¿Qué demonios?" preguntó Potter, buscando sus lentes entre el desorden de las cobijas.
Draco quiso soltar una carcajada irónica pero en lugar de eso, recuperó su aplomo y se inclinó sobre la cuna de Scorpius para depositarlo en el pequeño espacio entre ambos.
"¡¿Qué está pasando?" gritó Potter, quien parecía seguir sin poder ver a la creatura.
Una de las sillas salió volando por la habitación y rompió la ventana con una lluvia de cristales. Los muebles se rompían con estruendo, mientras la cama comenzaba a vibrar con la energía.
Él miró dudoso la barrera que seguía pulsando como el latido de su corazón. Estaba conectada a su pulso por supuesto, así que era un ritmo agitado.
"Concéntrate Potter, necesitamos un patronus muy poderoso, de lo contrario no se irá."
El gran salvador del mundo puso su rostro serio. Aquel que había puesto cuando enfrentó a Voldemort. Se concentraron con largos suspiros y juntos lanzaron los Patronus al aire.
Los ciervos se regocijaron por su encuentro. Corrieron uno detrás del otro por la habitación y el demonio gruñó con ira. Potter abrió los ojos mirando en todas direcciones, aparentemente si no podía verlo, sí podía escucharlo.
El demonio había tomado una horrible forma de tentáculos y espinas, era mucho más aterrador ahora que tenía más fuerza. Se resistió a la luz de los patronus con escudos totalmente ennegrecidos.
Al final, dos patronus más se unieron en la habitación. Dos aves de gran tamaño, uno era un cuervo, el otro una especie de águila que trajeron una luz tan intensa que el demonio se marchó de inmediato.
La puerta se abrió con un golpe seco y sus tíos entraron agitando las varitas en busca del enemigo que había penetrado en su casa. Pero por supuesto, sólo los encontraron a ellos desnudos en la cama.
Su tía frunció los labios y el ceño con disgusto, pero había otras preguntar por hacer.
"¿Es el demonio que vez?" preguntó ella.
"¿Demonio?" preguntó Potter. "¿Cómo un demonio de verdad?"
"Si Potter, un maldito demonio"
"¿Cómo rayos has provocado eso?"
"¿No lo sé, Potter? ¡¿Quizás haciendo tu trabajo en la guerra?"
"¿Qué?"
"Err, basta, no creo que sea lo mejor pelear sobre esto, ya sabes mala energía" murmuró el tío Tedd.
Tía Andrómeda lo miro furiosa. "He aguantado tus tontas supersticiones muggles por muchos años, ¿no podrías dejarlas por un día?"
"Hey, hey" dijo el tío Tedd.
"No, esperen, el señor Tonks tiene razón" murmuró Potter frunciendo el ceño. "Es la energía negativa, perdóname Draco."
Tía Andrómeda lució sorprendida unos segundos, luego frunció el ceño de nuevo y dijo: "Lo siento amor, es verdad."
"Me convenciste por un momento" murmuro el tío Tedd con una sonrisa. "Pensé que eras la chica Black de la que me advirtieron no acercarme en la escuela."
"Soy una tonta, perdóname."
"Si ya han terminado con su ceremonia de disculpas, todos podrían volver a la cama, yo en particular, no me siento cómodo desnudo frente a mis tíos" Agitó la varita en dirección de la ventana y murmuro "Reparo".
"De acuerdo, pero tienes muchas explicaciones que dar por la mañana" gruñó Potter.
"Dejaremos la puerta abierta" murmuró su tía. "Nada de volverla a cerrar jovencito."
Draco sonrió porque esto era demasiado ridículo para ser verdad. Potter se acomodó en las cobijas, consolando al pobre Scorpius.
"Dime Potter, pretendía preguntarte si conjurar un patronus siempre te va a poner caliente."
"No es el patronus lo que me pone caliente" gruñó Potter, sonrojándose. "El patronus de mi padre era un ciervo y el de mi madre una cierva. Es porque estaban enamorados que cambiaron forma de ese modo, lo mismo sucedió con Snape que representaba a mi madre."
Draco meditó en silencio varios minutos. "Entonces sabes que él la amaba como a nada en el mundo."
"Nunca me lo dijo directamente, lo tuve que descubrir después de su muerte."
"Sabes, a mí en cambio me contó un poco"
"¿Snape te contó cosas sobre mi madre?" preguntó Potter, sorprendido.
"Algunas si, como que a ella le gustaba escuchar a los Beatles."
"No lo sabía." murmuró Potter con una sonrisa cálida en el rostro. Luego frunció el ceño en dirección de Scorpius "Y tampoco sabía que tú sabes quienes son los Beatles."
"Así que…" comenzó a decir Draco, mordiéndose el labio. "Mi patronus eres tú."
"Eso parece" dijo Potter, sonrojándose sobre las almohadas que compartían.
"Buenas noches Potter" dijo él, sonriendo y poniendo una mano sobre el pequeño cuerpo de Scorpius quien comenzaba a dormirse con ellos.
+2+
Una semana, sólo una ¿pero empezando desde cuándo?
Fue lo primero que pensó al despertarse. No dejó que los besos de Potter le robaran la concentración. Eventualmente bajaron al desayuno con sus tíos que parecían igual de tensos sobre el asunto.
"¿Sobre el demonio?" preguntó Potter sacudiendo su cuchara del té.
"Sobre el demonio" repitió él, con un suspiro. "Tía Andrómeda, Tío Tedd. No sólo estaba espiando para la orden durante la guerra. En realidad mi madre me dejó una herencia muy peculiar cuando murió. Ella… ella en realidad estaba enamorada del tío Regulus."
Andrómeda se cubrió la boca con la mano, sorprendida. "Pero él era un mortífago también."
"Se desilusionó de los Mortífagos mucho antes de que la guerra iniciara. A él le encargaron la misión de encontrar uno de los artefactos que Voldemort quería convertir en un pedazo de su alma. Es por eso que él sabía de su existencia."
"Como saben, los Horrocrux eran los que lo mantenían con vida." intervino Potter.
"Albus Dumbledore lo descubrió por una conversación de Voldemort cuando era joven. Esa era mi misión, pero nunca tuvimos éxito de encontrarlos."
"Porque Regulus los había obtenido primero y los dejaron a mi alcance para que yo terminara con ellos. Sabía que Potter era el elegido. Siempre lo pensé. Pero también sabía que él no tenía idea sobre los pedazos de Voldemort. Así que a los quince años comencé a juntarlos y el último año de la guerra los destruí."
"¿Ese fue tu contacto con la magia negra?"
"Fue inevitable, Regulus tenía este libro" miró dudoso a todos antes de continuar, porque era un secreto que había guardado por tanto tiempo que parecía extraño decirlo.
"Un libro muy oscuro que me permitió encontrar los que faltaban."
"¿Liberaste a esa cosa del libro?" preguntó Potter con tristeza.
"Si, ha estado siguiéndome, él es el responsable de que perdiera la pierna."
Potter se levantó furioso de la mesa, aventó su tasa de te hacia la pared. Jadeó sorpresivamente, "¡Esa era mi misión!" y luego estaba llorando en silencio. Se fue de la casa sin decir una palabra. Draco estaba ligeramente ofendido.
El idiota probablemente pensaba que era culpa suya cualquier infortunio que hubiera sufrido en la guerra. Era un arrogante por pensarlo. Él mismo había escogido esta tarea y aunque habían sucedido cosas terribles, nunca podría arrepentirse de haber hecho lo correcto.
Acostado sobre el sofá en la sala, miró a Scorpius jugar con Teddy sin la presencia del demonio. Se preguntó si Potter hubiera podido pasar por las mismas dificultades sin romper su espíritu. Porque sin dudas el suyo había sido quebrantado, herido y le estaba costando trabajo reconstruirlo.
El demonio seguía detrás de él, y no sabía qué hacer para que ese fantasma de la guerra desapareciera. De no hacerlo, la guerra no estaría totalmente terminada para él o para nadie que el amara.
+3+
La mañana siguiente se levantó al alba, tomó el libro de magia negra con él y se apareció en medio de la campiña escocesa en un punto irrelevante. Había un tinte verde en toda la escena. Desde los pastos que se extendían en el horizonte, hasta el cielo cubierto de nubes de lluvia.
Era una mañana con un clima helado y llovería en cualquier instante. Pero sabía que eso no interrumpiría con la furia del fuego demoniaco.
Es curioso de notar, que no sentía miedo en esa ocasión. Por supuesto que todo podía salir mal, en especial con su experiencia con el Fiendfyre. Sin embargo, morir salvando a Scorpius no era tan aterrador ni tan terrible. Supuso que amaba al pequeño a pesar de no haberlo querido al inicio. Pero algo había crecido dentro de él, una fuerza que le decía que tenía que protegerlo sobre todas las cosas. Era difícil dudar con ese sentimiento pateándole las espinillas.
Dejó el libro sobre la hierba húmeda y en un instante el niño de ojos negros se materializó enfrente de él. La luz era escasa en un día tan nublado y le pareció apropiado que lo fuera.
"Este es el final" le dijo con tono serio. Apuntó la varita hacia el libro y dijo con suavidad "Fiendfyre" como si intentara que el hechizo fuera lento.
Pero por supuesto que nunca lo era. Una llamarada de fuego se desprendió de su varita y tragó al libro en llamas como una explosión naranja, dorada y roja.
Una oscuridad mucho más terrible que la que había inundó el campo como si fuera la noche. Las llamas eran lo único que iluminaba el lugar. Gritos terribles inundaron sus oídos. Exclamaciones de dolor, de pena, de verdadero sufrimiento. Y por un momento quiso estar sordo para no tener que escuchar el coro infernal.
El fuego rugió como un animal desesperado y luego se apagó. El cielo se aclaró de nuevo y él parpadeó para mirar que el libro seguía ahí, aún vivo como si no hubiera sucedido nada.
Se sintió decepcionado y luego razonó que realmente no podía estarlo, destruir el libro había parecido una solución demasiado sencilla y las cosas nunca lo son.
Cayó de rodillas en el suelo. Los arneses de su pierna rechinaron y contempló al demonio.
"Supongo que ahora intentaras comerte mi alma."
El niño sonrió con esa horrible forma de hacerlo. Cerró los ojos por que no quería presenciarlo del todo. Los tentáculos se cerraron alrededor de su cuello con fuerza. Evitó gritar, porque eso haría que las espinas y las ventosas en su cuello derramaran más sangre de lo que ya hacían.
Levantó la varita reprimiendo las lágrimas de dolor y conjuró a su patronus que inundó el lugar de pura luz. El demonio se retractó de inmediato, dejándolo adolorido.
"Es bueno tener al menos un arma en tu contra" gruñó, masajeándose el cuello y sanando con su varita las heridas.
Miró el libro abierto en una de sus grotescas imágenes de depravación. Al menos había aprendido algo de esta experiencia y era que el libro estaba atado a él. A donde fuera que él lo llevara, el demonio tendría que seguirlo.
+4+
Al llegar a casa, encontró a Potter sentado en uno de los sillones con una expresión de absoluta miseria. Pero también vio con desagrado que no había venido solo como era su costumbre.
"Potter. No." Dijo como si le ordenara a un perro obediencia.
Granger frunció los labios y Weasley maldijo demasiado bajo para ser escuchado.
"Necesitamos ayuda con esto" explicó Potter. "Necesitamos que nos digas algo que podamos investigar."
"¿De la misma manera en la que no pudieron descifrar lo de los Horrocruxes?" preguntó sarcástico.
Potter se retorció como si lo hubieran golpeado. "Eso fue diferente, no sé si lo notaste pero Voldemort se había apoderado del mundo y no podíamos pasar tranquilamente a la biblioteca."
"Dudo que encuentren algo útil, este libro es especial y he tenido la sospecha desde hace un tiempo de que es el original."
"¿El original?" preguntó Granger, frunciendo el ceño.
"El que el mismo Voldemort consiguió. Existe la posibilidad de que Regulus lo robara. Es una pieza de horrible magia negra que sólo una persona pudo haber encontrado en el mundo."
"Déjame verlo" insistió la chica, con los ojos brillantes como si fuera nada más que un interés académico.
"No puedo permitirlo. El jugar con este libro ha traído desafortunadas consecuencias."
"Malfoy, dinos qué tenemos que hacer" exigió Weasley, enojado. "Deja de ser un bastardo, Harry está preocupado por esto."
"Éste no es su asunto" contestó enfadado. "No estaban ahí cuando necesite ayuda para destruir al señor tenebroso. Y de la misma manera no necesito su ayuda para lidiar con esto."
"¿Por qué lo haces? ¿Por qué lo hiciste si no querías reconocimiento?" preguntó Potter con tono herido.
"Por mi amor al mundo" contestó sarcástico. "Ahora, no molesten a lo que queda de mi familia."
"Malfoy, sigues siendo un estúpido cabeza hueca" dijo Weasley. "No entiendo qué ve Harry en ti."
"Yo no sé qué veo en Potter, tampoco."
"Mierda" gruñó Potter.
"¿Qué quieres que te diga, Potter? ¿Qué todo esto lo empecé porque te amaba incontrolablemente desde el inicio?"
"¿Me dirás que me lo he imaginado?"
Él suspiro. "Lo hice por amor a mi madre y a la familia Black. Por poner las cosas en orden, por un mejor mañana. Ahora hay pajarillos ahí afuera, ve a jugar al héroe a otro lado."
"Por favor Draco" imploró Potter. "Déjame ayudarte al menos con esto, hiciste algo que no tenías que hacer por mí. Todo lo que has sacrificado por culpa mía. Por la culpa de Dumbledore que te usó como un maldito peón. Déjame ayudarte por que te amo."
"Maldición, no vas a dejar esto en paz."
"Claro que no, ahora menos que se toda la verdad."
Él se dejó caer en uno de los sillones, respirando en el tenso ambiente. Era absurdo dejarse sentir débil, quería hundir el rostro en sus manos y llorar descorazonado de que no sabía cuál era la maldita solución estando tan cerca del final.
Asintió cansado y no dijo nada más que afirmar con Potter los detalles de la historia. Granger y Weasley comenzaron a planear sobre la mesa, estúpidas estrategias que sonaban insulsas e infantiles. Pero como ya no sabía que más hacer, los dejó hablar.
Potter se invitó a su cama esa noche también. Pero su encuentro con el demonio ese día lo había dejado sin ganas de levantar su libido. Se acostaron y apagaron las luces a pesar de que el demonio había regresado.
"Draco" murmuró Potter con suavidad. "Creo que ya no le caigo bien a Andrómeda."
"No cuando amenazas con llevarte a sus bebes."
"No me voy a llevar a Teddy a ningún lado" exclamó ofendido.
"No me refiero a Teddy. Estoy hablando de Scorpius y yo."
"Oh" Potter se revolvió dentro de las cobijas. "De hecho, sobre eso, he estado pensando que Grimauld Place es legalmente de ambos."
"¿Y eso qué? No me interesa la casa. Ya te lo había dicho."
"Quiero que te mudes conmigo."
Sonaba realmente perfecto. Demasiado para ser verdad. Porque no estaba acostumbrado a esto que precia ser "Felicidad". Era algo realmente desconocido después de tantos años. Pero se sintió sonreír en la oscuridad de todos modos.
"Si quieres…"
Potter pasó un brazo sobre su pecho. Y él cerró los ojos pensando en lo extraño de todo esto.
+5+
Él había tenido razón. -Usualmente siempre la tenía-, pensó frunciendo el ceño. Pasaron tres infructuosos días más. Granger, Potter y Weasley no habían encontrado nada acerca de Horrocruxes o demonios.
Por supuesto que no, porque no era como si tuvieran libros con una información tan desagradable yaciendo en Hogwarts o la biblioteca del ministerio. Había menciones por supuesto de otros autores, pero eran vagas referencias que no ayudaban absolutamente en nada.
Desesperado, él decidió darle otra visita a la bruja, porque era su mejor apuesta en este punto.
"¿Qué tipo de criatura es?" le preguntó frunciendo el ceño.
"Una criatura nacida del odio. Pero nada más sé." contestó ella, enigmática.
"¿Ha visto alguna antes?"
"Una vez, hace unos años, el mago murió a los trece días de la invocación, su carne se pudrió hasta los huesos por rehusarse."
"Esta creatura salió de una de las posesiones del señor oscuro, ¿Por qué no lo afecto a él?"
"Porque el señor oscuro tenía poderes imaginados y cedió a los sacrificios de la criatura. Probablemente lo ayudó en su camino a la grandeza."
"Aun así Voldemort fue derrotado por un bebé y luego de nuevo por el mismo hombre."
Ella soltó una carcajada. "Porque la criatura lo había abandonado"
"¿Quién es el mago que murió por negarse?"
La bruja lo miro sorprendida. "¿No lo sabes?"
Él negó con la cabeza.
"¿Por qué no? si esta justo a tu espalda. Negro y putrefacto como murió."
"¿Quién es? ¿Cómo lo contacto?" exigió saber, sintiéndose más y más frustrado con la anciana.
"Regulus Arcturus Black vino aquí hace años a preguntarme las mismas tonterías. Negarse al sacrificio de su amante le costó la vida. Pero fue inevitable, porque había de morir de todos modos, estaba envenenado y débil."
Él se quedó congelado en su asiento, incómodo. Miró a la anciana fumar con satisfacción lo que parecía Opio. Arrugó la nariz inconsciente.
"¿Entonces voy a morir si me niego?"
"El muerto cree saber la solución, pero no le has escuchado."
"¡Por supuesto que no! ¡Está muerto! ¿Cómo hablo con los muertos si no tengo el don?"
"Te quedan unos días" murmuró ella con una sonrisa maniaca. "Resuélvelo como puedas."
"Puta" gruñó enojado. Esta vez la anciana no lo sacó a la fuerza de su pocilga. Él mismo salió a la calle dando pisotones en las piedras viejas. Su risa estridente se escuchaba a través de las ventanas.
En ese momento no había precio que él no pagara por hablar con los muertos. Pero por supuesto, todos los hechizos, rituales y pociones que aclamaban el contacto con el otro plano eran una absoluta patraña victoriana. Un mero cuento.
Todo el mundo sabía que cuando las almas iban al otro mundo era imposible contactarlas a menos de que tuvieras un don especial para escuchar esos canales. Con excepción de los fantasmas y poltergeist, que en realidad estaban aquí y no allá. Nadie podía hablarles.
+6+
Nunca se había sentido como en ese momento. Potter estaba radiante de felicidad pero él se sentía hipócrita, sonriendo cuando sólo quedaba un último recurso para resolver esto.
Le parecía cruel que cuando todo parecía que iba a estar bien, algo como un puto demonio lo apartaría de su felicidad. Era injusto, pero ¿cuándo le había pasado algo que no lo fuera?
Su relación con Potter avanzó esos días, quizás porque él pensaba que eran los últimos. Pero fueron un poco amargos porque él tenía que fingir la mitad de sus sentimientos.
Sabia, él sabía que nunca iba a sobrevivir a esta empresa, aun cuando era más joven y lo aceptó. Es por eso que terminó muy resignado al respecto, sólo disfrutando las pocas horas que tenía.
Se mudó con Potter y se llevó a Scorpius con él a pesar de las lágrimas de su tía, quien más que sentir verdadero disgusto por Harry se había sentido contrariada de verlos partir. Scorpius ya no era un recién nacido y aunque era mucho trabajo, Harry y él podían hacerlo perfectamente.
Gastó sus últimos días como si en realidad fueran el inicio del resto de su vida.
La mañana del domingo, despertó en el abrazo de Potter. Había compuesto una arrogante y egoísta ultima voluntad y la había enviado al ministerio. Los señores Tonks tenían las manos llenas con Teddy y no le parecía dejarles otra carga en la puerta.
Era egoísta y arrogante porque quería que Potter tuviera a Scorpius el resto de su vida. Quería que viera al niño y lo recordara a él, con todo y lo breve que había sido su tiempo, juntos.
Acarició el cabello de Potter con ternura. Le dio un beso sobre los labios entre abiertos y se levantó de la cama con pesadumbre. Era inútil llevar sus posesiones así que sólo tomó el viejo libro con carne humana y se preparó a ser una más de sus almas atrapadas.
Se apareció a las siete de la mañana de un domingo en medio de la estación de King Cross y compró un pasaje de ida a lo más recóndito de Escocia, donde planeaba morir en la soledad y salvar a Scorpius en significativo último sacrificio.
"¡Malfoy!" gritó Potter, plantado detrás de él en el andén.
"¿Qué haces aquí?"
"Me he despertado con tus estúpidas despedidas. ¿A dónde rayos crees que vas?".
"Es tarde Potter, no encontramos la solución a esto. Y si no me marcho, el demonio puede dañar a Scorpius."
"¿A dónde iras?"
"A morir."
Hubo un momento largo de silencio, interrumpido por el sonido del silbato del tren.
"No puedes irte así, tiene que haber algo."
"Hay algo, pero es estúpido" murmuró. "Tengo que hablar con el fantasma de Regulus Black quien podría o no saber la solución."
"¿Hablar con Regulus?" Potter lo miró perplejo. "Eres un idiota, ¡¿por qué no me dijiste eso antes?"
"Porque es el peor disparate que he escuchado hasta el momento y con Weasley y Granger vaya que he escuchado tonterías."
"¿No entiendes?" preguntó Potter con su rostro aún demasiado sorprendido. "Yo tengo las reliquias de la muerte."
Y jaló su camisa del pijama para sacar la cadena de plata que tenía el anillo derretido.
Le pareció tierno que Potter aún lo llevara consigo. Le sonrió a Potter. "Llevas el anillo."
"No es sólo un anillo, Draco. Es una de las reliquias de la muerte."
"¿Las reliquias de la muerte?" preguntó confundido. "¿Los disparates que Voldemort y tú discutieron en su linda reunión en mayo?, ¿Qué tiene eso que ver con esto?"
Potter suspiró exasperado. "Esta piedra, es la piedra de la resurrección idiota. Es capaz de invocar las almas de los muertos, aún puedes hablar con Regulus y descubrir lo que sea que él tiene que decir."
Él se quedó mirando atónito la piedra verde. Sintió un escalofrío, no podía creer que todo ese tiempo que llevó el anillo que le permitiría hablar con los muertos. Los muertos como su madre y Regulus.
"Vamos a casa, Draco" murmuró Potter, balanceando el anillo dentro de la cadena como si fuera un péndulo.
"Está bien" contestó, encogiéndose de hombros. En ese momento estaba tan desesperado por seguir viviendo, por amar a Potter un día más, por ver crecer a Scorpius.
+8+
"Solo agítala en tu mano y piensa en él" dijo Potter, cerrando la puerta detrás de él.
Habían acordado que él lo haría solo, en la habitación de Regulus solo por estúpidos sentimentalismos Gryffindors.
Quien dicho sea de paso, habían inundado la casa. Tía Andrómeda y Tío Tedd habían dejado a Scorpius y Teddy con una niñera en casa. Weasley y Granger se habían invitado solos, como si el que estuviera con una relación con Potter les diera el derecho de invadir la que era por derecho legal también su casa.
Todos ellos Gryffindors en algún punto de sus vidas. Y se preguntó si era curiosidad que él se había rodeado de ellos.
Agitó la piedra en su mano tres veces y murmuró "Regulus."
"Draco" saludó el hombre que se materializó en la habitación. "Gracias."
"¿Por qué?" preguntó desconcertado.
"Por terminar lo que inicie" aclaró Regulus, sonriendo con tristeza. "Sé que amabas a tu madre mucho y yo también lo hacía"
"¿Ella está contigo?" preguntó esperanzado.
"No" se lamentó la figura. "Ella no está aquí en el lugar en el que me encuentro."
"¿Dónde estás?" preguntó, frunciendo el ceño.
"En las páginas del libro" dijo Regulus. "He estado contigo desde que lo abriste. Estoy muy orgulloso. Has sido mucho más valiente que yo y has logrado mucho más que yo."
"Ustedes me dejaron todo listo" dijo sonrojándose. "No lo hubiera logrado sin tus notas."
"Y siento mucho que el demonio se apegara a ti. Cuando me sucedió, tuve realmente poco tiempo como para expresar una advertencia a Narcissa. No estoy seguro si hubiera dejado que tuvieras el libro si ella hubiera sabido el terrible pago que hay que hacer por la información. Aun así, creo que estoy más que en deuda contigo."
"¿Cómo has muerto realmente?"
"Abrí el libro y con un ritual logré descubrir la localización de algunos de los objetos que te he dejado. Narcissa tomó poción multiusos y se adentró en la cámara de seguridad de Bellatrix, donde recuperó la copa. Yo he ido a la vieja casa de los Gaunt para recuperar el anillo. Todo parecía tan fácil" musitó Regulus.
El asintió, mirándolo de pies a cabeza. Lucía joven y atractivo. Cabello negro y ojos verdes, opacos, no del brillante color de los de Potter. Pero no pudo evitar la comparación.
"El señor oscuro necesitaba un elfo domestico para esconder un nuevo Horrocrux que había creado. Yo sabía que no podía desperdiciar la oportunidad así que ofrecí a mi propio elfo doméstico como carnada y luego le ordené a la criatura que me llevara a la cueva donde el señor Oscuro había dejado un medallón. Fui solo porque me negué que Narcissa se enfrentara a tales peligros, esa noche bebí el contenido de una fuente. Era veneno, estaba ciertamente acabado cuando todo terminó."
"¿Volviste envenenado?"
"Sí, fue entonces que las manifestaciones del demonio se volvieron violentas. Primero solo podía escucharlo, después empecé verlo. Me atacó múltiples veces así que fui con la vieja anciana del callejón knockturn. Pensé que tendría alguna idea de qué hacer pero fue completamente inútil. Lo único que me dijo es que el demonio vendría por mi alma mucho más rápido ya que estaba muriendo"
"Así que fue el demonio el que devoró tu carne y encerró tu alma en el libro. Pensé que mi padre te había matado…"
"Por desgracia fue el demonio" murmuró Regulus, encogiendo el rostro. Tu padre le mintió a Voldemort por temor a fallarle…"
"La vieja ha dicho que tu podrías saber una solución."
"Todo este tiempo he estado en un lugar horrible, sufriendo torturas sin la compasión de volverme loco. Sin poder perderme en la nada, no sintiendo más que sufrimiento. Eso fue por supuesto hasta que me pegue a ti cuando abriste el libro. No soy la única presencia que te ha seguido detrás del demonio."
"¿Hay manera de destruir el libro?" preguntó, temblando por la respuesta.
"Si la hay, no la sabemos" respondió Regulus, encogiéndose de hombros.
"¿Voy a morir, entonces?"
"No si podemos evitarlo" respondió Regulus con voz firme. "Eras tan solo un bebé cuando morí, Draco. Un recién nacido al que siempre amé por ser la criatura de la mujer que amaba. Yo nunca desee esto para ti después de todo. No hay cosa que no daría por salvarte de todo el dolor que has tenido que pasar."
"¿Qué podemos hacer?" preguntó, sentándose en la cama. No quería pensar en las probabilidades de que funcionara.
Así que se concentro en escuchar el plan.
+9+
Potter se armó de todos sus juguetes. No sabía qué caso tenía que los tuviera, pero lo dejó en paz sobre eso porque estaba demasiado nervioso pensando en el plan.
Tía Andrómeda había traído a Scorpius después de una acalorada discusión con su tío. Finalmente Potter prometió que, de no salir las cosas como se suponían que pasaran, tomaría a Scorpius y lo escondería debajo de su capa de invisibilidad donde, de acuerdo con Granger y su maltratada y vieja copia de los cuentos de Beedle el bardo. Ni la muerte ni el demonio lo podían alcanzar.
Se sentó sobre la cama que Potter y él compartían en la vieja casa de los Black y contempló a su hijo dormir plácidamente. Sabía que el mencionado Potter estaba con ellos en la habitación debajo de su capa invisible, -otra de las famosas reliquias de la muerte-.
El libro de piel humana estaba plantado a sus pies, con sus páginas abiertas. Weasley y Granger esperaban como la caballería pesada afuera de la puerta y pensó que era absurdamente ridículo, porque no había nada que ellos podían hacer en contra de una fuerza que no veían. Trató de apreciar el gesto con pesadumbre.
Él encendió una vela negra en el suelo y esperó a que el demonio viniera. La vela se apagó con una corriente de aire que parecía provenir de la nada. Escuchó la bocanada de aire nerviosa de Potter. Él frunció el ceño y se preparó.
Pensó que ésta era su mejor oportunidad.
El demonio apareció con su figura de niño y trató de caminar a la cuna pero él se levantó de un salto y sacó una navaja del pliegue de su túnica.
"Incantatem Morte, Momento Mori…"
Se cortó la vena de la mano izquierda y bañó en un reguero de sangre las páginas del demonio. Sus letras vibraron y mucha más sangre se escurrió de sus páginas que se movían del final al inicio y viceversa.
El demonio se acercó a la sangre intrigado y súbitamente, los rostros de las almas en el libro se formaron. Potter gritó aterrorizado. Las manos y brazos se extendieron por el suelo como provenientes del infierno cristiano.
"¡Recuerda que vas a morir!" gritó. "¡Que las manos te resistan!"
Las almas se escurrieron por el suelo, torsos, cabezas, manos alcanzaron al demonio. Sujetándolo con fuerza. El demonio gruñó y chilló como el sonido de cientos de anímales. Relinchidos de caballo, cerdos moribundos, graznidos de aves.
Debilitado, se dejó caer a un costado de su cama. La sangre cubrió las blancas sabanas. Sentía su corazón latiendo con fuerza. Dando patadas de ahogado. Había perdido quizás mas sangre de lo necesario pero se había cortado con la esperanza de que las almas dentro del libro se alimentaran de su energía para lograrlo.
Las almas sumergieron al demonio dentro del libro y con un resplandor rojo se cerró por completo. Un seguro con forma de mano apareció, sujetando las páginas en un firme agarre. La mano le pareció familiar y al acercarse en el suelo, notó el pesado anillo con la cresta de los Black.
Sintió que derramaba lágrimas de alivio. Potter arrojó la capa invisible a la cama y se materializó a un lado.
"Tranquilo, ya pasó todo" murmuraba Potter. Sujetándole la muñeca herida y sanándolo.
Scorpius lloraba y la puerta se había abierto con un golpe. Weasley y Granger miraron en todas direcciones en busca de su enemigo, pero se inclinaron de inmediato junto a su lecho de posible muerte a ayudar a detener la terrible hemorragia.
Miró el libro cerrado y luego se desmayó.
+10+
Despertó a la más extraña de las sensaciones pero su mente se esclareció lo suficiente como para comprender al menos, que se trataba de Potter con su boca alrededor de su miembro, lamiendo cada centímetro, cada forma con un gusto incomparable.
Potter succionó de nuevo y luego derramando saliva de sus labios se separó con una sonrisa.
"Lo siento, realmente no me pude resistir."
"Casi muero de nuevo por culpa de magia oscura ¿y lo primero que se te ocurre es chupármela?" preguntó, desconcertado.
"Hace años me dijiste que perdería el interés en ti cuando descubriera que eras un cobarde. El hombre que vi en acción ayer, difícilmente lo era."
"Que Merlín me proteja si he de convertirme en un Gryffindor excesivamente sentimental." bromeó él, bajando una mano para acariciar su hombría.
"Lo único que he descubierto hasta ahora, es que eres una persona admirable, valiente y sacrificada de la que me he enamorado más si eso es posible."
"Y a eso me refería con lo de excesivamente sentimental" murmuró, pero internamente Potter lo había derretido en una tibia sensación y sabía que ese instante estaba sonrojado a juzgar por sus mejillas ardientes.
Miró desconcertado la tranquilidad de la habitación iluminada y preguntó: "¿El demonio se ha ido? ¿Dónde está Scorpius?"
"Sobre eso, no sabemos que sucedió con exactitud, el libro sigue existiendo y Hermione lo ha colocado dentro de un baúl con una llave que hemos tirado al viento. Scorpius está durmiendo en su cuna, en su habitación."
"¿Así que ahora él tiene una habitación propia, Potter?" preguntó con una sonrisa lasciva. "Seguro que te gusta tener tu intimidad conmigo."
"Draco, concéntrate, aún hay que discutir que tenemos que hacer con ese libro."
"Bueno, no sé si lo hayas notado, pero haces un buen trabajo distrayéndome cuando tienes una mano sobre mi pene."
Potter se sonrojó y bajó la cabeza como si le hubieran recordado. Comenzó su fantástica tarea de besos y saliva que a él no le tomó mucho explotar dentro de su boca. Potter lo tragó todo y sonrió triunfante cuando se separó.
"Sobre el libro" suspiro él. "Creo que tengo el lugar perfecto para que un libro como ese nunca sea encontrado de nuevo."
"Eso puede esperar a mañana" dijo Potter, acostándose dentro de las cobijas y cubriendo a ambos.
Pero se sintió nervioso y desconcertado de nuevo, así que preguntó: "¿Ahora que sucede después?"
"No lo sé, quizás un vivieron felices para siempre."
"Sinceramente no creo que vivir contigo y soportar para siempre a Weasley y Granger pueda considerarse feliz para siempre."
"Cierto, pero éste no ha sido un cuento de hadas tampoco, ¿verdad?" preguntó Potter cerrando los ojos y apagando la luz.
"Nunca lo ha sido, pero ahora es probablemente lo más parecido que voy a tener."
"Entonces deja de quejarte Malfoy, disfrútalo."
"Potter, te amo."
"Ya lo sé, ¿tu patronus?"
El asintió, recargándose en las cobijas y mirando el techo que parecía extrañamente real. Como si todo lo demás fuera un sueño bizarro de posibilidades que pudieron haber sido reales si él no hubiera decidido seguir el camino. El buen camino.
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Ese fue un día nublado. Pero no había nada sobrenatural acerca de él. Quizás porque parecía mucho más melancólico y triste que misterioso.
Tenía mucho tiempo sin ver la tumba de su madre, porque aún en sus días de guerra, el visitarla había sido demasiado para él. El rosal negro que había florecido alrededor de la lápida era absolutamente hermoso, vivo incluso cuando el invierno se acercaba como una grave amenaza.
Potter le ayudó a bajar el baúl viejo de los Black donde habían encerrado el libro. Granger había puesto un montón de oscuros encantamientos que habían hecho que Weasley la mirara con una expresión entre el miedo y la admiración.
En ese momento todos se sentían responsables sobre ese libro. Ninguno de ellos quería que el libro volviera a caer en las manos equivocadas, victimas o victimarios por igual.
Así que cualquier protección extra era bienvenida incluso por más oscura que fuera.
Weasley y Potter aportaron sus conocimientos recientemente adquiridos en la academia de Aurores. Probablemente se necesitaría una persona muy astuta como para romperlos.
Cubrieron el suelo de la tumba con la tierra negra y húmeda recientemente removida de la tumba de su madre.
"¿Por qué aquí?" preguntó Potter en un murmullo como si estuvieran en otro funeral.
"Llámame sentimental o un idiota por pasar el tiempo rodeado de Gryffindors. Pero me parece correcto que estén juntos, al menos de esta manera. Es lo más cercanos que pueden estar Regulus y mi madre."
"Siento mucho que no se pueda liberar el alma de Regulus" mencionó Potter frunciendo el ceño.
"Todos tenemos la oportunidad de escoger un gran sacrificio que valga mucho más por todas nuestras acciones negativas. Regulus lo ha hecho por Scorpius y por mí. Y siempre se lo agradeceré. Me gusta pensar que él encuentra alivio sabiéndolo donde quiera que esté."
"Eres muy noble."
"No lo soy, soy un maldito bastardo" dijo él con una sonrisa.
"Algunas veces" mencionó Weasley, rodando los ojos.
"Siempre" comentó Granger.
"¿En serio tienen que estar con nosotros todo el tiempo?" preguntó Draco desesperado, pero aun así tomando la mano de Potter entre las suyas.
Potter soltó una carcajada débil. "Creo que nos ahorramos muchos problemas si simplemente te nombramos un Gryffindor honorario."
"Por supuesto que no" se quejó el jalándolo de la mano para dejar atrás la tumba de su madre en el pequeño cementerio dentro de los terrenos de la casa.
La cual una vez cerrada, nadie nunca más podría entrar. De todos modos él ya no se consideraba a sí mismo como el heredero de los Malfoy, aunque ese era su apellido y decidió sellarla para siempre para que nadie nunca volviera entrar. Incluyéndolo a él.
Siempre había vivido con el lejano recuerdo de su madre y podía seguir recordándola de la misma manera. Además, ahora sabía que había otras maneras de contactarla, si Potter alguna vez se volvía a quitar el anillo viejo y derretido de los Gaunt.
"Quiero que todos me recuerden como el Slytherin mas bueno que haya existido."
"No puedo negar que la ambición es una característica nata en ti."
Él sonrió. "En efecto y ahora más que he decidido escribir mis memorias."
"Draco Malfoy el salvador el mundo" bromeó Potter, pero cuando volteó a mirarlo, había una sonrisa grande sobre su rostro. "Me gusta compartir el crédito."
"Perfecto" dijo él, apretando la mano de Potter en la suya. "Porque de ahora en adelante vamos a compartir mucho más que solo el crédito."
"Rayos, creo que fuera de bromas, si te has vuelto un sentimental."
"Es el amor" dijo él divertido. "Ob-La-Di, Ob-La-Da"
Y Draco Malfoy nunca volvió a ver magia oscura en su vida. La cual fue larga y extrañamente feliz para siempre.
FIN.
No tengo palabras para agradecer el gran apoyo que han sido sus Reviews. Solo puedo esperar que hayan pasado un momento genial con esta historia a pesar de los ríos de lagrimas que les he provocado – que si fueran literales, ya me habría ahogado en ellos.
Soy una mujer extraña, no lo puedo negar. Pero con un corazón blando, simplemente amo esta pareja, tanto como para dejar de lado otros fandoms que me gustan, y casarme para toda la vida con el Drarry.
En fin, mientras hacia esto, me tatúe la marca oscura, termine con una escuela, me persiguió la inquisición nazista de los malos fics y sus autores, me volví una larva social, y además conocí a alguien genial.
Gracias Ahgness Black. Por Betear, por soportarme en mis episodios de histeria, de temor, de ira, de confusión, de locura absoluta y no de la divertida. Estos meses nos hemos conocido, nos hemos dado cuenta de las cosas en las que nos parecemos, y en las que somos absolutamente diferentes. Pero en general, todo ha sido genial.
Así que esto es para ti.
12 Oct. 2011.
Att. Lady Une Barton.
Si quieren saber que paso en sus vidas después de la historia, lean el breve y emotivo epilogo escrito originalmente por los Beatles.
