Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa a todos!.

Ya se que hace mucho tiempo que no escribo ninguna historia,pero es que no me sentía para nada inspirada y ya he dejado una historia a medias(Las crónicas de Riddick 2,prometo terminarte en cuanto pueda y vea un final adecuado para ti),pero se me ocurrió esta historia de repente(como normalmente siempre me pasa) y tuve k ponerme a escribirla en cuanto tuve ocasión,así k,...aki esta!.

P.S: se me olvidaba decir k los personajes no me pertenecen a mi,sino al señor Kishimoto.

Bueno...con eso creo k queda todo dicho.

Disfrutad de la historia y...hasta luego!.

EL HOMBRE DE HIELO...¿SE PUEDE DESCONGELAR?.

Matsuri se encontraba en frente de el enorme edificio acristalado,tomó aire profundamente y sonrió mientras lo observaba.

Todo el mundo le había dicho que su sueño era una tontería y una chiquillada,algo que dejaría de desear cuando fuera más mayor,pero conforme iba pasando el tiempo,su sueño crecía también y ahora se encontraba allí,cumpliéndolo.

Sonrió aun más y entró en el edificio,dirigiéndose hacia el amplio mostrador de recepción que estaba siendo atendido por una hermosa muchacha rubia que llevaba el largo cabello recogido en una coleta y llevaba un traje de chaqueta y falda color morado que le sentaba realmente bien.

-Perdone -la llamó Matsuri,haciendo un gesto con la mano.

La muchacha terminó de hablar con alguien por teléfono y corrió a atenderla.

-¿Sí?.¿Deseaba algo?-le dijo esta,amablemente.

-Si. Bueno...hoy es mi primer día de trabajo y me dijeron que debía encontrarme con Jiraiya sensei.¿Podría indicarme en que planta se encuentra?.

-Ah. Así que tú eres la chica que va a sustituir al maestro Jiraiya,¿no?. Encantada de conocerte. Yo soy Ino. Estoy aquí para lo que necesites-le dijo esta,sonriendo mientras le tendía la mano.

Ella la estrechó.

-Mucho gusto. Yo soy Matsuri. Me alegra trabajar contigo.

-Si buscas al maestro Jiraiya,debe de estar en la décima planta,recogiendo sus cosas y despidiéndose de la gente. Tienes que subir por el ascensor y seguir el pasillo que hay a la derecha. No tiene perdida.

-Muchas gracias-le dijo esta antes de dirigirse hacia allí.

Subió por el ascensor,comprobando que el edificio tenía 12 plantas. Si ella iba a trabajar en la décima,eso significaba que iba a estar en un puesto muy importante. E intentó tranquilizarse cuando comenzó a notar que los nervios la invadían.

Observó sus ropas,que consistían en una camiseta de manga corta de color amarillo apagado y unos pantalones anchos de tejido parecidos al vaquero de color verde oscuro,y se dio cuenta que no iba ataviada como una persona a la que iban a conceder un puesto importante. En realidad iba vestida como si fuera la chica que servia los cafés.

Recordando a la recepcionista,se regañó por no haber pensado antes en ello.

Pero antes de que pulsara el botón del 0 y volver corriendo a casa para cambiarse,la puerta de el ascensor se abrió y subió un joven ataviado con un traje color rojo vino,con una camisa negra,al igual que los zapatos,y la corbata a juego con el traje. Tenía el cabello rojo,parecido al tono de su traje,y unos preciosos ojos agua-marina,pero con una expresión que daba miedo.

Pulsó el botón de la planta 12 y ni siquiera le dedicó una mirada a Matsuri,que se había colocado en una esquina del ascensor cuando lo había visto entrar.

Para ser tan joven,parecía que llevaba mucho peso sobre sus hombros y su postura no estaba para nada relajada,completamente derecho y los brazos firmemente cruzados a la altura del pecho.

Cuando el ascensor llegó a la planta 10, Matsuri pasó a su lado,casi intentando no rozarlo por si le molestaba y se despidió en voz baja,sin recibir respuesta. Aunque esta no sabía si era por que no le había oído o por que la ignoraba sin más.

Observó el ascensor hasta que este se cerró,preguntándose poco después por que se había quedado empanada contemplándolo,pero apartó el pensamiento y se concentró en encontrar la oficina que andaba buscando.

Encontró fácilmente esta,ya que en la puerta de la misma ponía el nombre de la persona a la que iba a sustituir y este mismo se encontraba en la puerta,despidiéndose de 8 personas que estaban llorando en sus brazos.

Jiraiya era un hombre ya mayor,con el cabello largo y blanco completamente. Tenía los ojos color negro y estaba abrazando a los jóvenes que lo rodeaban mientras lloraba con ellos.

Por un momento, Matsuri se quedó donde estaba para no molestarles y concederles algo de intimidad,pero Jiraiya alzó la cabeza y la reconoció,calmando a los chicos,secando sus propias lágrimas y acercándose a ella,saludándola.

-Tú debes de ser mi sustituta,¿verdad?-le preguntó este,cogiendo su mano para estrecharla.

-S...si, Jiraiya sensei. Se supone que soy su sustituta,pero dudo mucho que nadie pueda hacerlo. Sus dibujos tienen un estilo propio y sus libros y películas de animación no tienen rival.

-Bah,bah. Eso son tonterías-le dijo este,rascándose la cabeza mientras le entraba una risa nerviosa y se sonrojaba.-Mis dibujos no son para tanto y he visto tus trabajos. Son muy buenos. Y estoy seguro de que estarás a la altura.

En ese momento, fue Matsuri a la que le tocó sonrojarse.

-Yo no lo creo,pero me esforzaré mucho para poder estar a la altura de sus expectativas, sensei.

-Vamos. Dejémonos de halagos mutuos y deja que te presente al equipo con el que vas a trabajar- le dijo este mientras le colocaba el brazo en el hombro y la colocaba ante las 8 personas que habían estado llorando. Todas ellas eras muy jóvenes,tal vez de la edad de Matsuri más o menos,tal vez rondando los 24 o 25 años,y solo 2 de aquellas personas eran mujeres.

Todos se le quedaron mirando,como si esperaran a que dijera algo,pero ella estaba acostumbrada a trabajar sola y no se relacionaba mucho con los demás. Además,estaba demasiado nerviosa como para pensar algo racional.

-Mina,esta es Matsuri. Ella va a ocupar mi puesto como dibujante en jefe de este grupo,así que espero que la tratéis como si fuera yo mismo.

-Entonces...¿debemos enseñarle donde esta el agujero para ver el cuarto de baño de las chicas,sensei?-preguntó uno de los chicos,con lo que todos rompieron a reír e hicieron que Jiraiya se volviera a sonrojar.

-Eso no hacia falta decirlo, Natsuki. Haces que quede como un viejo verde.

-No creo que se asuste. Sus costumbres son algo bastante conocido en nuestro mundillo,sensei- dijo una de las chicas,sin dejar de reír.

-Bueno,bueno. Dejemos eso de lado. Quiero que le presentéis los nuevos proyectos que nos han facilitado y también que le vayáis presentando a los demás jefes de las secciones,¿si?. No quiero enterarme que al irme yo,habéis dejado de ser buenos chicos.

Todos asintieron de manera enérgica y juraron que se portarían bien.

Jiraiya le hizo pasar a su sección,donde había 8 mesas colocadas en torno al centro de la sala. Enfrente de la puerta de la sección,habia otra puerta,que la conducía a lo que seria su despacho,el cual era bastante amplio y contaba con un sofá amplio que el maestro Jiraiya le dijo que podía abrirse y dormir ahí. Al parecer,él también era como ella. Trabajaba mejor de noche y a veces no sabía ni en que hora vivía.

Después de eso, la llevó a la planta 11,donde se encontraba el jefe de su sección y aquel que les informaría de sus proyectos y se encargaría de hablar con el presidente de la empresa. Este era un joven rubio,que llevaba de punta,y los ojos azules,bastante atractivo. Parecía tan alegre y animado como Jiraiya. Y este se lo presentó como Naruto Uzumaki.

-Así que tú vas a sustituir al maestro,¿eh?-le preguntó,sonriendo.

-S..si. Así es. Pero...pensaba que había sido usted el que me había contratado.

-No,no. En absoluto. Esas son las cosas de las que se encarga el presidente. Al cual...-miró su reloj.- debemos ir a presentarte ahora mismo.

-Pero..¿no ha dicho que me ha contratado él?.¿No me conocía ya?.

-El presidente no contrata a la gente por su aspecto u edad,ni siquiera mira las fotos de sus curriculum,si no por su talento.. Y el tuyo le ha debido de encantar si te ha colocado en el puesto del maestro Jiraiya.

Matsuri volvió a sentir que los nervios se la comían mientras volvía a subir en el ascensor con Naruto y Jiraiya,que hablaban con mucha familiaridad entre ambos,ignorantes de los nervios de esta.

La planta 12 no era muy grande. En realidad,casi parecía un ático,donde solo se hallaba la oficina de el presidente,así que no necesitaba un espacio tan grande.

Ante la puerta del despacho, había una amplia mesa donde una joven escribía algo rápidamente en un ordenador. Tenía el cabello azul oscuro,muy largo y liso, y los ojos color perla. Era realmente guapa,pero toda la calma que tenía desapareció cuando Naruto se coloco ante ella y la saludo,casi haciendo que tirara el ordenador al suelo.

Tal vez él no lo notara,pero estaba bien claro que la chica estaba enamorada de él. Sobre todo por el rubor que había teñido sus mejillas y que no podía mirarle a los ojos sin tartamudear.

Pero Matsuri estaba tan nerviosa ante la idea de conocer a su jefe que ni siquiera podía sentir pena por la chica,que no sabía donde meterse.

Después de un tiempo en el que los dos querían darse a entender con el otro, consiguieron que la joven,de la cual Matsuri supo que se llamaba Hinata,llamara a su jefe por el intercomunicador y comprobó que no estaba ocupado,dejándolos entrar cuando este le aseguró que tenía tiempo.

Los tres pasaron al interior del despacho,donde la mesa enorme quedaba enfrente de ellos. En su lado izquierdo al entrar,habia un sofá y dos sillones al rededor de una mesa para tomar café. Y en el lado opuesto quedaba una amplia biblioteca repleta de libros. Enfrente de ellos,no había pared,si no que era una enorme cristalera que les permitía contemplar la ciudad.

Cuando Matsuri vió todo eso y se fijó en el hombre que estaba sentando en el sillón frente a la mesa,revisando unos papeles,casi le dio un infarto en el lugar.

Ese joven era el mismo con el que había subido en el ascensor. El mismo que ni se había molestado en mirarla por que lo más seguro era que la hubiera confundido con una don nadie.

Se arrepintió aun más por no haber vuelto a su casa y haber buscado su mejor traje. Pero ella y su maldita costumbre de trabajar con ropa cómoda no la habían dejado pensar en que antes de trabajar le debían presentar a sus jefes. ¡Maldita costumbre de trabajar sola!.

Este alzó la vista de los papeles cuando Naruto y Jiraiya se colocaron a ambos lados de su persona y comenzaron a hablar animadamente a la vez,haciendo que apareciera un pequeño gesto de malestar en esa cara normalmente impasible.

-¡Vale!-exclamó este.-Me gustaría no tener un dolor de cabeza cuando los dos salgáis de aquí como la ultima vez, así que...¿qué se supone que es lo que queréis?.

Jiraiya carraspeó,intentando recomponer su porte,y señaló hacia Matsuri,que se irguió más en el lugar donde se encontraba.

-Pensamos que te gustaría conocer a la persona que contrataste para sustituirme. Me alegra irme a mi jubilación con una chica tan guapa en mi puesto.

Matsuri se sonrojó ante el comentario y por que los ojos del presidente que se clavaron en su persona, casi como si pareciera que podían ver a través de ella.

-Así que ella es la famosa Matsuri...-murmuró,como si estuviera algo decepcionado.

Ella solo pudo ponerse más erguida y seria para parecer más profesional.

``Por favor,que no este decepcionado,por favor´´,pidió esta en silencio,sin saber bien por que.

-Pensaba que era más mayor-acabó diciendo este.

-¿Y eso por que?-le preguntó Naruto,sentándose en reposabrazos de la silla de este.

-Por que su estilo de dibujo esta demasiado conseguido para ser tan joven-le contestó,sin mirarla.

Matsuri,tomándose aquello como un alago,hizo una reverencia formal.

-¡Me alegro que le agrade mi trabajo!-dijo.

-Si no me gustara,no te habría contratado-fue todo lo que le contestó este antes de ponerse a hablar de nuevo con Naruto.

Matsuri,que aun no se había alzado,mostró un signo de malestar en su frente. Vale que era el presidente y tal,pero...¿a qué venia tratar a todo el mundo de esa forma tan fría?.

Se puso en pie de nuevo,aun molesta con su jefe. Pero prefirió seguir callada.

A fin de cuentas,con el único que tendría que hablar directamente era con Naruto y este parecía un buen tipo.

-Bueno...pues si ya habéis dicho todo lo que queríais decirme...-dijo el presidente,poniéndose en pie y tendiendo su mano a Jiraiya.-Ha sido un places el trabajar contigo.

Jiraiya estrechó su mano,sonriendo.

-Lo mismo digo, Gaara.

En ese momento, a Matsuri no le pareció tan frío. Con aquel simple apretón de manos le había demostrado a este cuanto le apreciaba.

Se le quedó mirando fijamente hasta que se dio cuenta que tenía a Naruto justo al lado, dirigiéndole una sonrisilla traviesa.

-Como sigas mirando de esa forma al presidente,la gente va a empezar a murmurar.

-N...no...no digas tonterías. No tengo tiempo para eso. Tengo trabajo que hacer-dijo, volviéndose hacia la puerta,percatándose durante una fracción de segundo que al lado de el sofá de la sala,habia otra puerta que no parecía destacar mucho de la propia pared.

¿A donde llevaría esa puerta si el despacho ya tenía todo lo que tenía que tener?.

Salieron de el despacho,volviendo a la oficina que había sido de Jiraiya y que ahora seria la suya y le ayudó a llevar las cosas que debía llevarse,acompañándole hasta el parking del edificio.

Cuando todo estuvo en el maletero y este montó en su vehículo,miró a Matsuri y le sonrió.

-Tranquilizate de una buena vez,muchacha. Yo estoy seguro de que harás un buen trabajo.

-Lamento no poder estar tan segura como usted,sensei-le dijo ella,hablando totalmente en serio.

-Pues si tanto dices que mis trabajos son buenos,debo decirte que los tuyos no tienen nada que envidiarles. Pero...como ya estoy jubilado y voy a tener mucho tiempo libre...¿qué te parece si me paso de vez en cuando para asegurarme que todo marcha bien?.

A Matsuri se le iluminó la cara en el acto y no estrechó a este entre sus brazos por que ya estaba dentro del coche.

-¡Eso me parece fantástico,sensei!-exclamó esta.

-Pues decidido entonces. Procura no quedarte dormida con el trabajo,por que en cualquier momento puedo aparecer.

Y con esas palabras y una sonrisa aun en los labios,arrancó el coche y se fue.

Ella se quedó unos minutos más allí plantada,sin sentir el valor necesario para volver a su planta y enfrentarse a una oficina llena de gente que la veían como una sustituta,pero...tenia mucho trabajo por delante y no iba a permitir que el presidente Gaara tuviera una excusa para menospreciarla.

Así que,sin ganas y con el ánimo por los suelos,se acercó al ascensor y subió.

Se preparó para recibir malas miradas o que la ignoraran completamente,pero,en vez de eso, uno de las 8 personas que estaban bajo sus ordenes se acercó a ella y le pidió ayuda sobre un boceto para una novela gráfica en la que estaban trabajando.

Matsuri se quedó paralizada un segundo,pestañeando sin parar,intentando que su cerebro reaccionara.

-Etto...-cogió el dibujo y lo examinó con detenimiento mientras los dos se sentaban en la mesa de trabajo de este,corrigiendo los fallos.

Cuando acabó, una de las chicas le llevó informes con los trabajos que se le pedían a ella.

Matsuri entonces comprendió que aquello no era como el sistema de trabajo que había llevado en la editorial de pueblo en la que había estado trabajando hasta hacia poco.

Ahora se le pedirían mejores resultados en una menor cantidad de tiempo.

…...

Después de unas horas en las que procuró ver que era todo lo que se le pedía y garabatear algunas ideas,decidió bajar a la cafetería del edificio a comer algo cuando su estómago gruñó por la falta de alimento desde el desayuno escueto que había tomado.

Allí se encontró a la secretaria de el presidente,comiendo sola en una pequeña mesa en un rincón de la cafetería.

Matsuri compró unos sandwiches y se acercó a su mesa,comprendiendo que esta era tan tímida como ella.

-Hola.¿Te importa que me siente aquí contigo?-le dijo,luciendo una sonrisa que pretendía ser amistosa.

-¡Sí!.¡Por supuesto!-le dijo Hinata,a la cual se le notó que no le alegraba mucho comer sola.

Después de un rato donde las dos no dejaron de hablar,se confirmaron que se caían bien y rieron ante la tontería de haberlo dicho las dos a la vez.

-El único problema que tengo es que aquí no hay ducha-comentó Matsuri cuando comentó que muchas veces se quedaba a dormir en las oficinas de su antiguo trabajo para no perder tiempo en los viajes.-He mirado y en los baños solo están los urinarios.

-Bueno...-comentó Hinata.-En realidad si que hay una ducha en el edificio.

-¿Ah,si?.¿Donde?.

``¡Qué bien!´´,pensó ya Matsuri.``Esta noche me podré quedar aquí y mañana no iré tan apurada con el trabajo´´.

-Hay una ducha en el despacho del presidente.

Esta se quedó parada un segundo,viendo la habitación de nuevo en su mente.

-¿En serio?. Yo estuve en su despacho esta mañana y yo no vi nada.

-Eso es por que la puerta no se diferencia mucho de la pared. Has visto donde esta el sofá,¿verdad?. Pues justo al lado hay una puerta. Ahí hay un baño que se instaló por que ,precisamente,el presidente también se queda muchas noches a dormir en su despacho.

-No lo entiendo.¿Por qué iba él a querer quedarse a dormir en su oficina cuando no tiene que ir a contra reloj como nosotros?.

-He oído que no se lleva muy bien con el anterior presidente,osea,con su padre,así que por eso se suele quedar mucho aquí.

-Sigo sin entenderlo. Ya tiene edad para independizarse. Tiene que tener por lo menos 25 años.

-26-le confirmó Hinata.-Solo sé que ocurre eso,pero no sé nada más.

…...

Una vez que terminó la comida con Hinata y se despidió de esta,volvió a la oficina,donde 2 de los chicos la estaban esperando para que les diera su opinión sobre unos dibujos y se olvidó del tema.

Se pasó toda la tarde trabajando,corrigiendo bocetos y leyendo informes con lo que se le pedía con sus dibujos.

Tan metida en ello estaba que no se dio cuenta de las horas que eran hasta que alzó la vista y se encontró sola en su sección,con todas las luces de la planta apagadas excepto las de su despacho.

Su estómago volvió a rugir,quejándose ya después de haber sido ignorado docenas de veces aquella tarde y Matsuri agradeció haber tenido la idea de guardar uno de los sandwiches por si acaso.

Después,se levantó de la silla y se desperezó,sintiendo que sus músculos se quejaban de haberse pasado toda la tarde en la misma posición encogida,ya que Matsuri se concentraba mucho más en lo que dibujaba con las piernas encogidas sobre la silla y el resto del cuerpo inclinado hacia la mesa para poder dibujar (N.A:osea,la misma postura que tiene para sentarse L,de Death Note. Es una postura muy cómoda. La recomiendo).

Paseó por el edificio,comprobando que este era mucho más agradable de noche y sin nadie corriendo de aquí para allá. No le daba miedo la oscuridad ni le importaba estar sola en el edificio. Esos miedos infantiles los había superado hacia tiempo.

Pero comprobó también que estar todo el día encogida en una habitación no muy bien ventilada no facilitaba la transpiración y,entonces,recordó lo que le había dicho Hinata sobre la ducha que había en el despacho del presidente.

A aquellas horas,no habría nadie,ella se sentiría mejor después de una ducha y podría centrarse más en dibujar.

Así que sin pensarlo mucho más,llamó al ascensor y subió a la décimo segunda planta.

También recordó lo que la secretaria le había dicho sobre que el presidente se quedaba muchas noches a dormir allí,así que cuando llegó ante la puerta del despacho,abrió esta con cuidado y asomó la cabeza al interior.

La habitación estaba vacía y la única luz que había era la de la lampara de la mesa,que el presidente parecía haberse dejado encendida.

Más tranquila sabiendo que no había nadie que la pudiera molestar,entró tan campante en la habitación y se dirigió al lado del sofá,dandose cuenta que ahora resultaba casi imposible vislumbrar la puerta en las sombras de la sala.

Pero,tocando la pared con mucho cuidado,consiguió encontrar el pomo y abrió la puerta,pensando en el maravilloso baño que se iba a dar.

Por ello se quedó congelada en el sitio cuando vio que el baño ya estaba siendo utilizado por alguien más,un hombre para ser precisos,por la toalla que solo cubría sus partes nobles. Llevaba otra toalla,con la que se estaba secando la cabeza. Pero pareció notar la presencia de Matsuri en la puerta,ya que se volvió,haciendo ver a esta que aquella persona no era más que el presidente.

Esta no pudo contenerse y pegó un grito,tal vez medio-de sorpresa,medio-de miedo por sentirse descubierta allí por el presidente.

Este a su vez gritó por la sorpresa del grito de esta y por que alguien había entrado en su baño sin llamar y se lo había encontrado prácticamente desnudo.

Matsuri cerró con rapidez la puerta mientras dejaba de gritar,al igual que Gaara,que se detuvo.

-¡Alto ahí!-le exclamó este desde el otro lado de la puerta.-¡Ni se te ocurra moverte de ahí!.

Ella así lo hizo,buscando cualquier excusa que la ayudara en aquel vergonzoso asunto y para dejar de pensar que el presidente tenía un cuerpo que no tenía nada que envidiar al de los modelos de las revistas.

Pero pensara lo que pensara,no se le ocurría nada que la fuera a salvar de aquel asunto.

Esperó de pie al otro lado de la puerta,rezando para que,por lo menos,no la despidieran por aquello.

Cuando oyó la puerta abrirse a su espalda,pudo sentir como se le paraba el corazón durante un segundo y se volvió lentamente para mirarlo.

Este avanzaba por la habitación bien tranquilo,una vez pasado el susto de haberlo encontrado en un momento vulnerable.

Se acercó a su mesa,abrochándose los botones de su camisa negra,pero dejó estos a medio abrochar para agacharse junto a su silla y coger la chaqueta que había dejado en el respaldo de su silla y que parecía que se había caído.

La lanzó sobre el sofá y se dejó caer en su asiento,con la camisa aun a medio abrochar y mirando a Matsuri con malestar.

En ese momento,a esta le pareció que Gaara había cambiado completamente,ya que no se parecía para nada al hombre serio y correcto que había conocido aquella misma mañana.

-¡¿Se puede saber con que derecho te crees que tienes para entrar así como así en mi despacho, niñata?.

Matsuri se encogió aun más.

Estaba más que claro. Aquel no era el señor presidente al que conocían todos.

-Pu...pues...verá...su secretaria comentó de pasada que aquí había una ducha...y...como pensé que no había nadie...no creí que le molestara a nadie que me diera una ducha rápida antes de volver al trabajo...y...

-Así que diste por sentado que no me importaría.¡Pues creíste mal!-exclamó este,dando un golpe en la mesa que hizo temblar todo lo que había sobre esta e hizo que Matsuri se removiera en el sitio, absolutamente asustada.

¿Quien demonios era aquel hombre y que había hecho con el presidente seco y frío que solo ignoraba a los demás?.

Prefería al otro mil veces comparado con aquel monstruo desconocido que parecía que se la iba a comer en cualquier momento.

En ese momento,con la camisa abierta y tirado como estaba,parecía un oficinista que acababa de salir de trabajar y esperaba algún servicio en algún antro.

Además,que a ella no se le ocurriera algo inteligente que decir tampoco ayudaba mucho.

-¡¿Es que no piensas abrir la boca,mujer?-volvió a exclamar este,volviendo a golpear la mesa con el puño.

Ella se inclinó rápidamente,haciendo una reverencia.

-¡Lo siento muchísimo,señor!.¡Le juró que no volverá a ocurrir algo parecido jamás!.

-¡Más te vale!.¡Antes de usar la ducha de nadie,asegurate que no hay nadie dentro,pequeña imbécil!.¡¿Qué hubiera pasado si me hubieras pillado desnudo?.

Matsuri se quedó parada en el sitio,analizando lo que este acababa de decir.

Osea...no le molestaba que usara su baño,sino que hubiera podido verlo desnudo.¿Qué demonios habría en su cuerpo para hacer que se enfadara tanto con alguien por poder verlo?.

Este suspiró y abrió un cajón de su mesa,sacando un paquete de cigarrillos y un mechero.

-Bueno...ya da igual-dijo cogiendo un cigarrillo y,llevándoselo a los labios,lo encendió.

Ella nunca hubiera pensando que este fumara.

Después de dar unas cuantas caladas muy lentas,pareció relajarse y volvió su vista hacia Matsuri con ojos cansados.

-¿Qué haces todavía hay?. Entra al baño de una vez antes de que se vaya todo el calor.

Esta dio un pequeño salto en el sitio.

-¿Disculpe,señor?-dijo esta,pensando que no le había oído del todo bien.

-Si,si. No me mires así. Entra a ducharte de una vez si quieres terminar el trabajo de esta noche. Yo tengo varios informes que repasar. Tomate tu tiempo.

Esta volvió a pestañear,intentando sacar a su mente del shock y se dirigió con pasos vacilantes hacia el cuarto de baño.

Cuando cerró la puerta a su espalda y comprobó que el pestillo estaba echado,se hizo una pregunta.

¡¿Qué demonios esta pasando aquí?.

Fin del capitulo 1.

Como me pasó con mi anterior historia de Naruto que escribí,esta también se me ocurrió un día en la parada del autobús. Como podéis comprobar,me paso mucho tiempo allí antes de llegar a casa.

En principio,solo se me había ocurrido la llegada de Matsuri a la oficina. Todo lo demás se me ha ido ocurriendo sobre la marcha,aunque me ha encantado la idea de hacer esas dos caras de Gaara. Es como si por el día fuera él y por la noche tomará el control el sabaku,solo que en esta historia,no existe.

Ya veremos más adelante que es lo que le pasa.

Y como siempre...si os ha gustado,solo tenéis que dejar reviews. Al igual que si no os ha gustado o si hay algo que no entendáis,¿de acuerdo?.

Bueno...con esto y más,os dejo hasta el próximo capitulo,que intentaré subir en cuanto pueda.

Besos!.