Pues aquí estoy otra vez,trayéndoos el siguiente capitulo de esta historia. Hablamos luego.

CAPITULO 10.

Andando como buenamente pudo con las muletas, Matsuri entró en la tienda de ropa acompañada por Gaara,que no se alejaba ni por un segundo de su lado,como si pudiera caerse si él no estuviera allí,una idea que parecía estúpida,pero le sacaba una sonrisa al mismo tiempo.

Sin embargo,en cuanto cruzaron el umbral de la puerta de la tienda,una marea de dependientas rodearon a Gaara como si fueran un enjambre de abejas atraídas a la miel, haciendo sentir a Matsuri como si ella fuera una simple flor que no tiene nada que ofrecerles.

Esta miró a Gaara,el cual parecía algo divertido por causar ese efecto,y pudo sentir como de su boca se escapaba un mohin molesto ante todo aquello.

-Yo no necesito nada-oyó que este les decía a las 5 chicas que parecían trabajar en el lugar.-Lo que estamos buscando es un vestido para ella-les dijo,señalando hacia Matsuri,la cual sintió que se cuadraba sin remedió cuando sintió que todos los ojos por fin se posaban sobre ella.

Las dependientas la observaron durante un fracción de segundo y,poco después,volvieron sus miradas hacia Gaara,pasando totalmente de ella,dejando a esta helada en el sitio.

``¿Donde esta el trato amable al cliente?´´,pensó esta irritada al ver la forma en la que las mujeres de aquel lugar parecían trabajar.

Pero entonces fue cuando se dio cuenta de que las chicas de verdad estaban muy cerca de Gaara, sin dejar de cogerle del brazo como si lo conocieran de toda la vida e intentando destacar ante él entre las demás.

Eso solo sirvió para que Matsuri se sintiera mucho más irritable.

Le estaban entrando unas ganas enormes de meterse en medio de aquel mar de lagartas y señalarles el cuello de este,donde era bien visible el chupetón que ella le había hecho.

``¡¿Es qué acaso no veis esta marca o qué?.¡Eso indica que él es mio y solo mio,¿entendéis?. ¡Así que quitadle vuestras asquerosas manos de encima de una vez si no queréis tragaros mis muletas!´´.

Eso era lo que Matsuri estaba deseando gritarles,pero...dejaría a Gaara en ridículo si se comportaba de una manera tan infantil, así que prefirió quedarse callada. Lo cual no significaba que sus pensamientos no se reflejaran en su rostro.

Algo que a este le parecía muy divertido.

Nunca antes la había visto celosa y esa nueva faceta suya le encantó.

Si tenía esa expresión tan molesta en su cara era por que sus sentimientos hacia él eran muy fuertes, ¿no?.

Además, que estuviera en ese estado de enfado le hacia sentirse como el hombre más poderoso del mundo por sacar ese tipo de reacción en ella, así que,solo por eso,no apartó a las chicas de si, por mucho que a él también le estuviera molestando tener a aquella pandilla de niñas sin cerebro que parecían derretirse al ver a un hombre entrar en su tienda a su alrededor, casi quitandole la camisa por los tirones que le daban para llamar su atención.

Consiguió calmarlas lo suficiente para indicarles que de verdad necesitaban un vestido para Matsuri, haciendo que estas parecieran encender el chip de trabajo que habían mantenido apagado ante su entrada,y se pusieron a merodear por la tienda, llevando a los probadores todos aquellos vestidos que ellas creían que podían quedarle bien a una figura menuda como Matsuri, que miraba, alarmada, como la montaña de ropa que se estaba formando delante de sus ojos no dejaba de crecer a cada instante que pasaba.

Por un segundo,se imaginó a si misma siendo sepultada por la montaña y muriendo de hambre antes de que pudieran sacarla de debajo de toda aquella ropa.

Solo la sacó de su ensoñación Gaara,que la empujó con suavidad hacia el interior del probador.

-Venga. Entra de una vez. Vamos a tardar mucho antes de que te hayas probado todo esto.

Este se tuvo que contener,pero,en cuanto echo la cortina del probador,no pudo evitar que una enorme sonrisa le apareciera en el rostro al ver la cara de angustia de Matsuri al saber que tenía que probarse todo aquello. Pero...eso si. Tuvo la delicadeza de contenerse la risa para que esta no le oyera desde dentro.

Las dependientas, al ver que la acompañante de este se encontraba ocupada,intentaron acercarse de nuevo a él,pero las miradas irritadas que les dirigió a cada una de ellas les dejo bien claro que ni lo intentaran.

Las había aguantado para ver las reacciones de Matsuri,pero,ahora,sin ella por allí, no las quería ver ni de lejos.

Estas parecieron captar el mensaje y,de momento,lo dejaron en paz.

Pero suavizó la mirada en cuanto oyó la avergonzada voz de Matsuri desde el interior del probador, llamándolo.

Este asomó la cabeza, sabiendo que las dependientas ya no andarían molestándolos,pero no se esperaba ver la imagen que encontró dentro.

Matsuri estaba de espaldas a él,con el rostro visiblemente sonrojado, mientras se cogía las dos partes del vestido,intentando no quedar totalmente desnuda sin la prenda, ofreciéndole a este una vista de su espalda hasta llegar al principio de donde esta perdía su nombre.

-¿Po...podrías ayudarme a abrocharme esto?-le preguntó, rogando por que nadie en la tienda la pudiera ver en una situación tan vergonzosa.

-Imposible-le dijo este entrando en el probador con ella,dejando la cortina algo abierta y con la voz más grave de lo que la debería tener.

-¿Eh?.¿ Y eso por qué?-le preguntó esta,volviéndose un poco hacia él,sorprendida.

Pero sus dudas se vieron resueltas cuando este se acercó a ella,se abrazó a su espalda y,mordiéndole el lóbulo del oído,arrancando un pequeño gemido y estremecimiento de su cuerpo,le murmuró:

-Por que a mi solo me gustaría quitártelo.

-Ga... Gaara,no estamos en ...un lugar...apropiado-le intentó reprochar esta.

Pero,como de sus labios solo salían las palabras a través de los gemidos,no sonaba muy convincente y,para este,con el rostro de ella totalmente sonrojado,con su cuerpo entre sus manos solo con unas minúsculas prendas de ropa entre ambos,no notaba ni siquiera lo que había dos centímetros más allá de sus propios cuerpos.

Comenzó a besarle el cuello en un lento barrido hacia el hombro,oyendo encantado como Matsuri se quedaba sin aliento,cuando,de golpe,una de las dependientas irrumpió en el probador, dejándolos a los dos paralizados en el interior.

-Por favor, señores, los probadores no son para eso.

Matsuri se apartó de golpe de él,tapándose el pecho con la pequeña parte de tela del vestido que servia para cubrirse el pecho. Este miró mucho más que irritado a la dependienta (No por nada conocían por algo al Gaara de noche por ser el hombre más terrible si se le enfadaba) y notó que la dependienta se achantó un poco,pero...sin saber bien por que, miró molesta a Matsuri,que seguía avergonzada y de espaldas a ella,y sacó pecho,molesta por que aquella simple mujer llamara tanto la atención de un hombre como él.

-Si necesitan ayuda con los trajes,solo tienen que llamarnos-dijo esta,antes de marcharse, sintiéndose muy bien consigo misma al ver que les había estropeado el momento.

-Tal vez...debería buscar un vestido menos provocativo-murmuró Matsuri una vez que ya ambos se quedaron solos.

-Tú solo compra lo que más te guste,¿si?-le dijo Gaara,dándole un rápido beso en los labios a esta antes de salir del probador antes de que otra dependienta fuera a ver que era lo que estaba ocurriendo allí dentro.

Esta asintió,aun de espaldas, hasta que este salió.

Finalmente ella se decantó por un vestido corto ,que le llegaba un poco por arriba de las rodillas, de tirantes de color vino oscuro, con un cinturón del mismo color,pero con lineas negras en horizontal,haciendo que se le notaran las caderas y una chaqueta corta vaquera que iba bien con el vestido. Y,por supuesto,tambien compraron unos zapatos negros de tacón que se ataban al tobillo,de los que Matsuri solo podría ponerse uno.

-¿Y ese collar?-le mostró Gaara en una vitrina cuando ya se dirigían al coche.-Te iría bien con el vestido.

Matsuri se acercó a él y observó un collar de perlas rojas y negras que este le señalaba,con un pequeño broche con un rubí en el extremo.

-No. Creo que ya hemos gastado suficiente por hoy. Vamonos.

Avanzó hacia el coche,pero,de repente,notó que estaba caminando sola, así que se paró,se giró y vio que Gaara ya había entrado en la tienda y estaba comprando el collar.

Matsuri notó como fruncía el entrecejo,molesta ante eso.

-Si ibas a hacer lo que te da la gana,¿para que me preguntas?-preguntó a la nada,intentando liberar algo de malestar,esperando a que este volviera en mitad de la calle.

Al rato, Gaara volvió a colocarse junto a ella,feliz con el collar en una bolsa en su mano libre,llevando en la otra las bolsas con el vestido,la chaqueta y los zapatos.

-¿Te hace ilusión jugar a ser mi hada madrina?-le preguntó esta una vez que ambos se dirigieron hacia el coche.

-Es divertido,pero dudo que tu hada madrina te hiciera las cosas que yo he deseado hacerte en ese probador.

Matsuri,que había estado a punto de subirse al coche,sintió un repentino calor estallar por todo su cuerpo y se puso rápidamente sonrojada.

Gaara solo le dirigió una sonrisa traviesa, con los ojos encendidos, antes de entrar en el coche, donde ella entró poco después tras haberse recuperado un poco de las palabras de este.

-No deberías decirme esas cosas en mitad de la calle-le dijo ella,intentando parecer molesta,pero poco convincente ante el enorme sonrojo que le teñía las mejillas.

-Tienes razón-coincidió él,poniendo el coche en marcha.-Esperaré dejarte en casa para decírtelo. ¿Te parece bien?.

Esta no contestó,pero sintió que el calor estallaba de nuevo por su cuerpo.

Con lo que ambos se dedicaron a pensar el resto del camino.

¿Desde cuando su relación había avanzado tanto?,pensó Matsuri, observando el paisaje por la ventanilla del coche.

Solo hacia dos días antes se llevaban como el perro y el gato. Sin embargo,ahora estaba en su coche,tras haber ido de tiendas para comprar un vestido para cenar con su familia, mientras este se encargaba de llevarla a casa.

¿Cómo era posible que las cosas hubieran sucedido tan rápido?.

Y lo supo al instante.

Esa noche en su apartamento lo había cambiado todo.

Él había dejado bien claro sus sentimientos y ,cuando ella respondió a aquel beso, confirmó que ella también lo quería y eso había sido todo.

Ahora que lo pensaba fríamente,daba un poco de miedo ver como había sucedido.

Ella estaba un poco acostumbrada a estar sola,volver a una casa vacía,pensar solo en el trabajo.

Sin embargo, ahora tenía a alguien más en su vida,alguien que le sacaba sonrisas y la ponía celosa en menos de un instante. Alguien quien siempre la había sacado de sus casillas.

¿A lo mejor se sentía tan atraída por él precisamente por ello?.¿Por qué le sacaba ese tipo de reacciones que la hacían sentirse tan viva?.

-Ya hemos llegado-le dijo Gaara,sacándola de golpe de sus pensamientos.

Miró su edificio,como si este entero hubiera mutado o el barrio entero hubiera desaparecido o se hubiera trasladado de golpe a otro país.

-¿Estás bien?-le pregunto este,inclinándose hacia ella y mirándola,de verdad preocupado.

Esta volvió a sonrojarse ante su cercanía y asintió,sonriendo ampliamente.

-Si. Estoy perfectamente.

``¿De qué sirve que piense ahora por como he llegado a enamorarme de él?. Lo más importante es que le quiero. Así que...¡deja de pensar en tonterías!´´.

Salio del coche,ahora más animada cuando le había quedado claro eso y miró a Gaara,que también le dedicó una sonrisa cuando la vio de tan buen ánimo.

-¿Y esa sonrisa?.

-Nada. Solo es...que estoy contenta.

No comentaron nada después de eso,pero Gaara cargó con las bolsas mientras Matsuri abría las puertas que le salían al paso hasta llegar al departamento.

Una vez dentro, este se empeñó en que se tumbara en el sofá,por que había pasado todo el día moviéndose y ambos sabían que el médico precisamente le había mandado que tuviera la pierna en alto el mayor tiempo posible.

-Pero me sabe mal que seas siempre tú el que se encargue de todo-gruñó Matsuri cuando se vio tumbada en el sofá como si fuera una niña pequeña.

-No tiene por que. A mi me gusta hacer esto-le dijo él mientras ya se dirigía hacia la cocina.

-Aun así sigue pareciendo que estoy abusando de tu amabi...-.

Un gran bostezo que no pudo contener le cortó al final de la frase,pero como la idea había quedado clara,ya no habló más y se recostó en el sofá mientras dejaba a este hacer lo que le viniera en gana.

``Debe de estar cansada después de los días que hemos tenido´´,le dijo una voz en su interior y Gaara asintió,dándole la razón.

Parecía que había más comida en los almarios,pero no se volvio hacia ella para preguntarle de donde había salido,ya que sabía que esta no había ido en ningún momento a hacer la compra. A lo mejor había estado allí de antes y no se había dado cuenta.

Aunque esa idea le pareció poco probable.

Cogiéndole unos ingredientes de aquí y de allá,consiguió preparar dos platos de Gyudon( Nota del Autor: el Gyudon consiste en un bol de arroz blanco cubierto de carne y cebolla. Es un plato típico japones) y los llevó en una bandeja hasta el salón.

Entonces fue cuando se dio cuenta que su compañera de cena parecía haberse quedado dormida.

Pensó en despertarla para que comiera algo,pero...se veía demasiado adorable así como para atreverse a estropearle el sueño.

Comió su plato observándola en silencio,viendo si el olor de la cena la sacaba del mundo de los sueños,pero no pareció ser el caso, así que,tras lavar su plato y dejar el de Matsuri en el frigorífico para tenerlo listo cuando despertara, la cogió en brazos,notando como esta se pegaba a él al notar el movimiento,y la llevó hasta la habitación sin que ella abriera los ojos ni una sola vez.

Tras dejarla en la cama,le pareció que no iba a dormir de una forma muy cómoda con la ropa aun puesta,pero...¿y si se molestaba por qué se pensaba lo que no era si se despertaba y lo encontraba desnudándola?.

Aun así, prefirió quitarle la ropa, así que buscó por los cajones de su cómoda hasta que encontró un pequeño pijama de tirantes y pantalones cortos de color amarillo apagado. Parecía ser que esos eran sus favoritos,por que no encontró otros hasta mirar con mucho cuidado en el armario.

Estaba actuando un poco de fisgón,pero cuanto más cosas de Matsuri conocía y más estaba con ella, más le gustaba.

Con el pijama en la mano,se acercó a la cama,dejándolo en los pies de la misma,y se aproximó a Matsuri con muchísimo cuidado de no despertarla.

Quitarle la camiseta no fue algo muy complicado. Solo tuvo que incorporarla un poco e ir alzando un brazo cada vez para sacarle las mangas. Una vez hecho eso,la camiseta estaba fuera.

Aunque tenía que admitir que,aunque estaba haciendo eso por ella solo para que se sintiera más cómoda, se sentía algo realmente sensual ahora que podía desnudarla con mucha más calma que cuando lo hizo el día anterior.

Observó su sujetador morado,sorprendiéndose de la variedad de colores sobre lencería que ella parecía tener, y se preguntó si debería quitárselo.

``¿Las mujeres duermen con esto puesto?´´,se preguntó así mismo con el ceño fruncido.

Pero como sus conocimientos en ese campo eran realmente limitados,prefirió pasarse en vez de quedarse corto, así que la volvió a levantar con cuidado y le quito la prenda.

Sin alzar la vista hacia su pecho,sabiendo que si lo hacia,se perdería sin remedio, le puso la parte de arriba de su pijama antes de bajar y pasar a quitarle los pantalones.

Alguien debía de quererle mucho por las alturas,por que esa vez consiguió sacarle la dichosa prenda sin problemas y el cierre no se le puso rebelde como la vez anterior.

Cuando dejó la ropa que le había quitado sobre una silla para que Matsuri hiciera lo que quisiera con ella a la mañana siguiente,contemplo su trabajo ,que le había llevado algo más de media hora,ya que había tenido muchísimo cuidado en lo que hacia,volviéndose hacia la cama y asintió, dandose el visto bueno por lo bien que lo había hecho.

Miró el reloj y vio que ya se estaba haciendo algo tarde, así que se quitó la camisa, metió a Matsuri bajó las sábanas,siguiéndola poco después y se quedó dormido a su lado.

…...

A la mañana siguiente,esta se despertó abrazada a algo cálido y fuerte bajo ella.

Cuando se espabiló un poco del sueño,se dio cuenta que el sonido que había comenzado a sacarla de el mundo de Morfeo era el aleteo de un corazón bajo su oído.

Se alzó un poco mejor en la cama,restregándose los ojos,ya que las cortinas se habían quedado abiertas otra vez y la luz del sol la molestaba para poder fijar bien la mirada.

Bajo sus manos estaba el pecho desnudo de Gaara,el cual aun dormía placidamente,con una expresión que ella podría decir que pertenecía al Gaara de niño que fue en otro tiempo. Pero,en vez de asustarse en un primer momento,que era lo que pensaba, ya que no recordaba haberse movido del sofá, observó el rostro de este con más detenimiento.

Era la primera vez que ella se despertaba antes, así que aquella era la primera ocasión en lo que podía observarlo a su antojo en un momento tan vulnerable.

``Tendría que poder hacer algo por él´´,se dijo a si misma,recordándose que era Gaara el que siempre se encargaba de cocinar sus comidas.

Se puso en pie con el mayor cuidado que le fue posible,percatándose con sorpresa de que llevaba puesto su pijama, y fue hacia el salón a la pata coja,ya que este parecía haber olvidado llevar las muletas a la habitación.

Cuando ya estuvo equipada con sus piernas metálicas de repuesto,se acercó al frigorífico intentando que las muletas no hicieran demasiado ruido mientras se movía.

Se emocionó un poco cuando vio el plato de gyudon que Gaara le había guardado en el frigo con el papel de cocina por encima para que no se estropeara,con lo que le entró aun más ganas de cocinar algo para él.

Pero...no sabía hacer cosas muy elaboradas y tampoco podría llevarle la bandeja a la cama, ya que,aunque solo usara una muleta,le costaría mucho mantener el equilibrio de los platos y tazas con un solo brazo. Era muy torpe con esas cosas.

Sin embargo, agitó la cabeza para alejar los pensamientos negativos, se subió unas mangas imaginarias sobre los brazos e intentó concentrarse en todo lo que tenía que hacer.

-Yooooooss-dijo esta,con una cara como si fuera a interponerse en un tiroteo entre guerrillas armadas.-¡Manos a la obra!.

…...

A Gaara le despertó el delicioso olor de café recién hecho y algo más que no supo identificar en ese momento.

Pestañeo un par de veces,mirando el techo durante un rato cuando finalmente abrió los ojos,y volvió la cabeza hacia su lado izquierdo,donde debería haber estado el cuerpo de Matsuri.

Pero de esta no había ni rastro,sospechando donde andaba metida con aquel olor paseándose por el apartamento.

Tocó las sábanas donde ella había estado,notando que hacia ya rato que esta se había levantado, así que se incorporó un poco en la cama y se puso en pie revolviéndose el rojizo cabello.

No se puso la camisa que se había quitado la noche anterior,tan adormilado como andaba,y salió al salón-cocina arrascándose el pecho desnudo,mirando la figura de Matsuri de espaldas a su persona.

Se apoyó en el marco de la puerta,contemplando como esta cantaba por lo bajo mientras cocina y se acercó a ella cuando aquella escena empezaba ha hacerle sentir que podía quedarse allí apoyado durante el resto de su vida.

-Bns días -murmuró,aun con la voz grave por el sueño,sentándose en un taburete que había al lado de la barra que separaba la cocina con el salón y de donde salia el olor del café recién hecho de una cafetera que había allí,junto con dos tazas blancas.

-¡Buenos días!-exclamó esta,radiante de felicidad mientras le colocaba delante un plato repleto de tortitas de chocolate con nata.-Espero que te guste las cosas dulces para desayunar.

-S...si...claro que me ...gustan-tartamudeo este,que no esperaba que el simple hecho de que esta le hubiera hecho el desayuno lo podría poner tan contento.-Pero el café me gusta solo-añadió cuando vio que Matsuri había empezado a llenar las tazas una vez que colocó los dos platos de tortitas sobre la barra.

-Hai,hai. Eso lo sé. Sé algunas cosas sobre tí,¿sabes? -le contó esta mientras se sentaba frente a él, sin perder la sonrisa,pero con el tenedor en la mano y mirando su plato con ferocidad.

Como no había cenado,tenia que estar muerta de hambre.

-¿Ah?.¿Así que le has preguntado cosas sobre mi a mi secretaria o qué?.¿Tanto te llamaba la atención?-le preguntó con una sonrisa pícara en la cara.

-No es eso-le dijo esta simplemente,que no había notado el aire de juego que había rodeado a este hasta hacia un instante y que ella había cortado totalmente de raíz, sin dejar de mirar su plato de tortitas como si alguien se lo fuera a quitar.-Es que al segundo día de estar trabajando en la empresa, coincidimos en la cafetería y vi lo que habías pedido. No pensaba que aun lo recordaba.

``¿Eso significa que ha estado pendientes de nosotros casi desde el principio?.¿Cómo es que no nos dimos cuenta?´´,se preguntó a si mismo,sin que le llegara ninguna respuesta,ya que no había ninguna posible.

Se fue comiendo en silencio las tortitas pensando eso,pero cuando el dulce sabor estalló en su boca, miró a Matsuri con los ojos iluminados como si fuera un niño de 5 años ante una tienda de caramelos.

-¡Qué rico!-exclamó,tanto otro bocado,comprobando que su primera impresión se quedaba corta ante el sabor.

-Oh,venga. Si no esta tan bueno. Mi madre me enseñó a hacerlas cuando era pequeña,pero nunca podré superar sus tortitas. Las suyas si que están realmente deliciosas.

-Pues tendré que ir un día a tu casa a probarlas,por que dudo mucho que alguna otra pueda superar a las tuyas-le dijo sin pensar.

Cuando se percató de lo que había dicho,alzó la mirada hacia Matsuri,que se le había quedado mirando a su vez,los dos notando el mensaje que se había colado oculto en aquella frase y que pasó por la mente de ambos casi al mismo tiempo.

``Voy a casa y así conozco también a mis suegros´´.

No dijeron nada más,pero la frase casi parecía que estaba flotando en el aire entre ellos.

Gaara agachó la cabeza y se concentró en comer,intentando que no se le notara lo avergonzado que estaba y Matsuri hacia otro tanto de lo mismo.

-Será mejor que terminemos con esto rápido para que podemos ir a trabajar. Hoy nos espera un largo día por delante-le dijo Gaara.

-Si. Es cierto. Tendré que intentar dejar todo el trabajo posible terminado.

-Si. Y será mejor que nos llevemos el vestido y todo lo demás. Para ahorrar tiempo, nos ducharemos en el baño del despacho y de allí iremos directamente a casa.

Matsuri,que se había puesto en pie para recoger los platos sucios, asintió,no sin que cierto acongojamiento se apoderara de ella al pensar en el padre de Gaara.

-Le tienes miedo a mi padre,¿verdad?-le murmuró este,sorbiendo lo poco del café que le quedaba.

Ella volvió a asentir,por que,al fin y al cabo,¿de qué le iba a servir negarlo?.

-No tienes por que-le dijo él,poniéndose en pie y colocándose a su lado.-Yo estaré contigo en todo momento, así que no tienes nada que temer.

Matsuri simplemente le dirigió una mirada que le indicaba que no estaba muy convencida de eso.

-En serio. Tú siempre me has plantado cara sin ningún tipo de problema.¿Por qué ibas a tener problemas a la hora de enfrentar a mi padre?.

-No sé. Es que...-.

Ahora que se detenía a pensarlo, este tenía razón. A pesar de que Gaara era su jefe y había mostrado su actitud fría ante todo el mundo, ella se había impuesto a sus modos tan fuera de lugar e incluso había llegado a pegarle cuando sintió que se estaba pasando de la ralla. ¿Por qué temía no poder enfrentarse al hombre que le había enseñado a ser así?.

Le dirigió una sonrisa a este,que aun estaba a su lado y permanecía bien pendiente de sus expresiones, casi pegado totalmente a su costado.

-Tienes razón. Intentaré no preocuparme más por ello. Gracias.

Gaara se inclinó hacia ella tan rápido que a penas le dio tiempo a abrir los ojos por la sorpresa, sintiendo los cálidos labios de este sobre los suyos,quitandole el aliento por un instante antes de que la cogiera en brazos y se dirigiera con ella así hacia el baño.

-¡¿Qué haces?-le preguntó esta cuando consiguió algo de aliento y que la sorpresa del gesto se abriera paso en su mente, que se había quedado desconectada por unos instantes y estaba comenzando a reiniciarse.

-Tenemos que ducharnos antes de ir a trabajar ,¿no?. Y me gusta esto de llevarte en brazos.

Le dio un beso a esta en el cuello,dirigiéndole una sonrisa picara.

-¿Acaso a tí no?.

Esta se sonrojo ante el peso de esa mirada ardiente sobre ella, pero no podía decirle que no le gustaba por que estaría mintiendo descaradamente. Aunque temía parecerle demasiado pesada a pesar de su menudo tamaño y peso ligero.

-Pero no podemos entretenernos en la ducha. Hay muchas cosas que hacer-le dijo esta, cruzándose dignamente de brazos y mirando hacia otro lado para que este no pudiera ser consciente de su sonrojo, a pesar de que ya le había visto.

Cosa que ocasionó una pequeña risa en él.

-De acuerdo. Intentaré no entretenerme,pero no prometo nada si pierdo el control al verte bajo la ducha.

El rostro de esta adquirió un tinte más oscuro de rojo si eso era posible.

-¡Gaara!-exclamó,avergonzada de que este pudiera hablar sin pudor de todos aquellos temas en voz alta.

Lo que hizo rompiera a reír aun más ,con el cuerpo de ella aun entre sus brazos, mientras cerraba la puerta del baño con la pierna,ya que tenía las manos demasiado ocupadas en ese momento, pareciéndole de repente que el pequeño pijama de esta sobraba ya.

Fin del capitulo 10.

¡Guau!. Ya van 10 capítulos. ¿Quien me lo hubiera dicho cuando empecé a escribir esta historia que llegaría a escribir tantos?. El problema esta en que yo ya he empezado las clases , así que no tengo tanto tiempo como me gustaría para escribir,con lo que, si quiero subir un capitulo de esta historia todas las semanas, tengo que dejar paradas al resto de mis historias. Y eso es algo que ya sabéis que no me agrada eso.

Ya veremos si puedo repartirme mejor el tiempo de alguna manera.

Selene-Moonlight,coincido contigo en que a más de una le gustaría tener un novio o la mitad de uno de lo que yo estoy haciendo a Gaara. Me encanta ver que te gustan todas las formas que le estoy creando. Eso me ayuda a escribir más tranquila y con más libertad. Y conociendo como es Gaara y lo que quiere a Matsuri ,¿como crees que reaccionará en la cena?. Pues...eso lo veremos en el siguiente capitulo cuando lo pueda subir.

Kooneko,me alegra saber que te gustara tanto el capitulo y que Matsuri se impusiera a Kankurou. A mi tambien me gusto cuando lo escribi,la verdad. Sobre el tema de tu ordenador,ya se arreglara y sobre lo de Kakashi,yo os iré informando de los cumpleaños y eso si por ese entonces aun sigo con la historia ,si?.

Bueno...ahora me despido, a ver si escribo algo más de mi historia de Fruits Basket.

Besos y nos seguimos leyendo.

Bye.