Después de haberme limpiado y lavado bien la boca, tardé lo suficiente para que llegara nuestro turno para presentar nuestro jodido proyecto. Nos sentíamos muy nerviosos. Comencé la lectura con una voz algo temblorosa. Entonces sentí la mano de Kenny tomar la mía muy sigilosamente para que nadie lo notase.
Eso no parecía ayudar mucho; mi nerviosismo aumentó tanto que llegué a ponerme rojo y todos me miraron con una mueca divertida.
La Sra. Garrison junto con toda la clase me miraban extrañados. Kenny decidió continuar la lectura aún con nuestras manos juntas, pero que nadie notaba hasta que…
-Finalmente al salir del cascaron se aprecia su evolución y sale a volar en busca de-
-¡HAHA! –una estruendosa carcajada nos asustó a todos por un momento, luego todos giramos a ver al estruendoso de Cartean quien había emitido aquel molesto sonido- ¡Que maricas!
Lamentablemente el gordo se dio cuenta.
-¡Eric! No interrumpas a tus compañeros –lo regañó la Sra. Garrison.
-¿Pero es que acaso no ve que están tomados de la mano? HAHA –seguía riendo efusivamente- Stan, siempre supe que eras un jodido hippie marica, pero pensé que te quedarías con el puto judío y no con el puto pobre de Kenny HAHA –parecía que la situación le producía gracia ya que sus estruendosas carcajadas no paraban.
¿Acaso siempre tuvo esa impresión de mi? ¿Qué yo era marica?
-¡Callate culón! –le ordenó Kyle desde su pupitre.
Solté su mano en seguida porque ya veía que todos se giraban a vernos y por la vergüenza que estábamos pasando, pero Kenny me la tomó de nuevo y las alzó para uqe todos la vieran gritando un "¿Y qué si somos maricas, culo gordo?" a cartean. Esto provocó que me avergonzara mucho más.
Ví como Wendy y Kyle nos miraban atónitos, y yo como reacción bajé mi cabeza. La Sra. Garrison, después de un buen rato de estar callada, nos pidió rompiendo el silencio que se había apoderado de la sala, que fueramos con el consejero, es decir, a la conserjería.
-¡¿Pero por qué dijiste eso? –me quejé alterado.
Yo sólo quería terminar de presentar el proyecto, que nos pusieran el diez correspondiente y olvidarme de todo de una jodida vez, pero debía arruinarlo Kenny.
-Deja de quejarte, si igual te gustó el que hiciera eso –dijo algo encabronado de todas mis quejas que venía diciendo desde que salimos del salón.
Ante su comentario, callé, no sabía que decir y de un momento a otro mi cara se tiño de una tonalidad tan roja como los cabello s de Kyle. Llegamos en muy poco tiempo, y yo no hacia mas que mirar el suelo avergonzado.
-Oh, son ustedes ¿Qué hacen aquí? –preguntó una voz algo grave e indiferente.
-Eso no te importa, Craig –dijo con algo de odio Kenny.
Levanté mi cabeza para confirmar que era Craig, y efectivamente la persona dicha por Kenny se encontraba allí sentado con una mirada indiferente muy característica de él como si no le importase ningún carajo que pasara en su miserable vida.
-¿Te han atrapado mostrando tu "santo" dedito de nuevo? –pregunté entretanto me sentaba a su lado.
Kenny rió un poco silenciosamente a causa de mi pregunta, aquello me hizo sentir feliz, su risa era tan adorable.
Craig no respondió solo se giró en espera de que el consejero lo llamara. Prontamente, el conserje salió de aquella puerta anaranjada, y preguntó por nuestros nombres. Craig no mostró signo de desaprobación como cuando lo encabrona algo, lo cuál pensé que le hartaría pues parecía estar esperando hace un buen rato ya.
Al entrar nos sentamos en unas sillas que se encontraban en frente del escritorio de Sr. Mackey.
Inspeccioné con mi mirada la mesa, la cuál contenía muchas carpetas llenas de papeles de diferentes tonalidades y pareciese que en cualquier momento escupiría los papeles que llevaba de lo tan llena que estaba a pesar de que el objeto no tuviera vida.
Conseguí ver un papel, que por supuesto me llamó la atención, al contemplar que nuestros nombres estaban escritos en ella. Leí "causas" y estuve a punto de leer lo siguiente hasta que el Sr. Mackey tomó aquel papel con algo de enojo para poder leérnosla en voz alta.
-Me han dicho que ustedes se confesaron ante clase como homosexuales ¿okay? –nos miró con un enojo un poco mas notable, luego nos mostró el papel que tenía en mano casi restregándolo en nuestras caras –me gustaría saber si eso es verdad.
¡¿Cómo carajo había llegado la comunicación escrita tan rápido?
-Claro que lo es –respondió el sin vergüenza. Reaccioné sorprendido. ¿Cómo podría decir tal cosa sin ningún tipo de culpa o vergüenza?- ¿hay un problema con eso?
-Claro que lo hay –azotó la mesa con gran enfado- no estoy en contra de que sean homosexuales ¿okay? Pero no quiero que inciten a los demás a ser este tipo de personas y hacer este tipo de cosas ¿okay? Así que mejor guárdense todo ese tipo de cosas raras para que ustedes, y que digan que esto nunca pasó que todo fue una vil broma ¿okay?
-¿Quiere que le mintamos a todo el mundo? –preguntó Kenny tratando de persuadirlo.
-Así es, y lo digo por su bien. Si es que no quieren recibir un castigo que les aseguro que no les va a gustar nada ¿okay? Y tú Stan lo sabes muy bien –amenazó.
Sí, efectivamente el castigo sería horrible. Es mucho peor que te expulsen del colegio. Desde lo que pasó desde lo del "acaparamiento" en verdad no quiero ni seguir pensando en lo que pasó después.
Tragué saliva y desvié mi mirada con temor al papel que nos acusaba de aquella situación ocurrida hace pasado no muchos minutos en nuestra clase.
-No lo aceptaré –dijo Kenny con una voz notoriamente seria y sin escrúpulo en ella.
-¡Kenneth McCormick! –Exclamó enfurecido, un poco más de lo que ya estaba- ¡a ti te irá mucho peor el castigo si no haces caso a mis jodidas ordenes ¿okay?
Kenny se levantó de su asiento mirando al consejero con una mirada que en mi vida había visto. Su mirada era una realmente asesina, como la mirada de un sicópata descuartizador en serie que ves en las películas pero sin esa sonrisa loca que te estremece aun más. Inclusive yo me cohibí ante su mirada, estaba aterrado, podía esperar cualquier cosa en ese momento.
-Me importa una mierda lo que me pase a mí como castigo, pero no engañaré a la gente de mi sexualidad. Jodido conserje de mierda –su miraba lo intimidaba.
-P-Pero eso no esta bien ¿o-okay? –intentó articular al recibir esas crudas y horrorosas palabras del menor.
-Me cago en lo que este bien y en lo que no lo esta.
Hubo un pequeño silencio. Yo sólo miraba aquella alarmante escena. Tenía un poco de miedo por la actitud que empezaba a tomar Kenny sobre le mayor, y por las consecuencias que tomaría todo esto.
-Stan –escuché llamar la voz proveniente del cohibido Sr. Mackey.
-¿Si? –contesté mirando únicamente al emisor de la conversación.
-¿Realmente te gusta Kenny? –pensó que quizás eso le ayudaría a enfrentarselo.
Bueno, a decir verdad podría decirle que no y que todo fue idea de Kenny para sacarme del vil castigo, pero ¿ustedes creen que yo podría hacerle eso a Kenny? Claro que no, como buenos amigos que somos eso sería un gran error. Pero, por otro lado, sería mala idea confesarme justo en ese instante. Creo que Kenny en verdad no se esperaría eso de mí. Además, ¿y si todo en verdad fuera una mentira? ¿Y si realmente Kenny no me ama como dice? Todo iría a la mierda. ¿Cómo confiar en palabras que realmente no me dan la confianza necesaria como para creer en ellas? ¿Cómo creerle a un puto que se ha metido con un montón de chicas con las cuales sólo quería estar por placer?
Estaba atrapado, no sabía que hacer.
-¿Stan? –insistió el mayor- ¿te gusta o no? –de apoco iba tomando confianza. Poco a poco uan sonrisa de satisfacción se asomaba por su boca.
Con mis manos tomé un poco del género de mis pantalones para apretarlos con fuerza y de alguna forma botar mi nerviosismo. Había bajado la mirada hacia el suelo, sentía como un peso caía a mis hombros.
-Stan –escuché la voz de Kenny llamándome a lo cual rapidamente giré a ver.
Entonces fue cuando tomó con un par de dedos mi mentón para acercar su boca a la mía con lentitud para luego terminar en un cálido beso, en el cual comenzó a asomar su lengua y juguetear con la mía. Yo me resistía a seguirlo pero me era casi imposible. Involuntariamente, casi por instinto, comencé a abrazarlo del cuello mientras él tomaba de mi cintura como si fuera una chica. No era un beso desenfrenado por lo que duró bastante a lo normal, hasta que su boca se separó de la mía, claramente no por falta de aliento. Estaba enteramente ruborizado, me había dejado con las ansias de seguir con aquel beso.
-Entonces… ¿te gusto? –preguntó finalmente con picardía, y una sonrisa que me hacia estremecer junto con su irresistible mirada.
Lamentablemente no podía negarme. Él me había condenado.
-Sí… -dije tímidamente cabizbajo mirando torpemente hacia el suelo.
Sabía que el Sr. Mackey nos estaría mirando con una expresión de sorpresa y enojo, pero aún así continué.
-Me has gustado desde la vez que me besaste, o algo así no me acuerdo muy bien; pero lo que sí sé es que no he podido de dejar de pensar en ti –era tan cursi y marica, pero de alguna manera me estaba desahogando- por lo que no negaré que soy –un estúpido- marica de mierda.
No los miré, no podía mirarlos en aquel estado en el cual francamente estaba. Quería irme, irme corriendo al baño, o a mi casa, o a cualquier lugar con tal de estar sólo y no pensar en esta estúpida confesión.
Me sentía horrible, sentía como su la hubiera cagado en grande. Y sé que por qué estaba en aquella manera, no podía ser más obvio: Mi miedo a no corresponderle a Kenny.
-E-Entonces es verdad que ustedes se… -pero fue interrumpido por Kenny.
-¡Lo siento! Creo que en verdad deberíamos ir a decirle a los chicos que todo fue una jodida broma –reía nervioso- lo siento el mal entendido.
¡¿Pero qué carajo….?
-O-Okay, entonces vayan y cumplan los que les ordené ¿okay? –nos ordenó algo confundido- pueden retirarse.
Lo siento las molestias –se disculpó y rápidamente salió del salón como si estuviera desesperado y sin si quiera esperarme. Se veía con miedo, ¿pero miedo a qué? Parecía haber entrado en pánico.
Salí detrás de él del aquel lugar, caminamos precipitadamente de vuelta a clases. Entretanto intentaba acarrear su corrida intentaba frenarlo para que me escuchara y me explicara qué jodidos fue todo eso.
-¡Hey! ¡Hey, Kenny! ¡Espera! –intenté pararlo colocándome enfrente de él- ¡Explicame qué carajo ocurrió! No entiendo nada.
-Eh… Lo siento Stan, creo que no debí haberte dicho que me gustabas -¿te arrepientes?- lo siento, en serio, soy un estúpido. –¿crees que así se soluciona todo?- No debí haber jugado contigo
-¿Qué…?
No podía creer lo que estaba escuchando. El muy hijo de puta se arrepentía de lo que había hecho y dicho, y lo peor… había jugado con mis sentimientos…. Simplemete no podía creerlo…. Kenny…
-Lo siento –dijo sin mirarme a los ojos.
Pero para estar seguro… sólo una esperanza… a pesar de todas las circunstancias, quiero preguntarle.
-¿Te estas arrepintiendo? –asintió- Kenny…. hijo de perra.
Perdonen la escritura rancia Dx es que ando muy NO inspirada u_u entonces no supe que poner, además andaba en el dentista así que intente imaginarme cosas puntuales y escribir sobre ello.
De cualquier manera, intentaré inspirarme más y perfeccionar mi tipo de escritura! o_ó
Gracias por sus reviews, ustedes sí que me inspiran!
