Capitulo 4. Existencia

"Porque nadie se da cuenta de mi existencia,

Por eso quiero desaparecer."

Era la tercera vez del mes en la que ese rubio se encontraba en la sala de hospital. Las enfermeras susurraban entre si mientras le miraban pero a el no le importo, se limitaba a contemplar las vendas que ahora cubrian sus muñecas. El medico de planta estaba preocupado, no lograba entendero como alguien tan joven queria acabar con su vida.

-¿Contactaron a sus padres?- pregunto el medico a una de las enfermeras.

-No señor, aun no podemos localizarlos-

-¿Algun otro familiar?- la mujer nego con la cabeza.

-La unica informacion que tenemos es su nombre- el doctor suspiro pesadamente mientras contemplaba al chico.

Matthew Williams, 16 años. Desde inicios de junio del año pasado habia intentado innumerables veces suicidarse, pero en todas habia fallado y eso lo estaba impacientando. Ya no queria seguir estando en ese lugar, no entendia porque se esforzaban tanto esos extraños en mantenerle vivo, si eso no era lo que el queria.

-¿Que no tengo derecho a elegir?- susurro para si, apretando los puños -¿Porque no me dejan desaparecer?- un doctor entro a la habitacion y el canadiense guardo silencio, pero en ningun momento le dirigio la mirada.

-Bien, Matthew Williams... tenemos que darte de alta, con esas vendas estaras bien, ya no hay peligro de que las heridas se abran, solo queda la cicatrizacion- el doctor se veia nervioso, parecia novato en esos casos. Matthew no le respondio, solo miraba algun punto en la pared. El pasante desistio en su tarea de hacerle a hablar y salio de la habitacion. En seguida unas enfermeras entraron e iniciaron a quitar las intravenosas que tenia el rubio.

Los odiaba a todos, los odiaba por siempre querer frustrar sus deseos de morir. No entendia como esos hombres siempre se enteraban en el ultimo momento y lograban "salvarle". O eso era lo que ellos creian, para el eso no era la salvacion, era mas bien una condena. Se cambio sin prestar mucha atencion si esa ropa era suya o de alguien mas, y salio del hospital sin mirar a nadie. Como siempre. Podia sentir la mirada de los doctores clavada en su espalda, cuestionando su comportamiento, sintiendo lastima. Ellos no sabian nada. Nadie sabia nada. Nadie tenia el derecho de juzgarlo.

Una ligera lluvia caia, tan solo mojando el pavimento pero sin lograr que las abarratodas calles de Nueva York quedaran vacias. La gente caminaba con prisa, quizas por que se les habia hecho tarde o simplemente por la costumbre. A si solian ser todos los americanos, y eso era algo que alteraba al pequeño canadiense. El cual caminaba con paso lento, siendo blanco de empujones por gente que, siendo la culpable, se detenia unos segundos para bramar molestos y despues seguir con su carrera. El rubio ni siquiera reaccionaba, seguia su caminata sin fijar su mirada en ningun punto en especifico. Hasta llegar a un cruce peligroso, donde varios automoviles pasaban a toda velocidad. Faltaban unos segundos para que el semaforo se pusiera en rojo y varias personas estaban esperando para lograr pasar. Pero el no necesitaba de eso. Un paso al frente y todo terminaria. Cerro los ojos, decidido. Y dio un paso al frente.

Lo siguiente paso con rapidez. Esperaba al instante recibir el impacto y quedar inconciente. Pero en lugar de eso escucho claramente el rechinar de las llantas del auto sobre el pavimento, el grito de varias personas. Y sintio como algo lo tomaba con fuerza del brazo y era jalado con brusquedad. Pero no hubo ningun impacto. Ningun dolor fuerte. En ese momento sintio bajo a el, el palpitar agitado de un corazon, mientras una risa un tanto socarrona iniciaba a sonar.

-¿Viste como te he salvado? Eso si que fue realmente awesome, aunque claro, nadie mas pudo haberlo hecho como yo- dijo una voz chillona, la cual provenia de la persona que ahora le abrazaba -Debes de tener mas cuidado, si el awesome de ore-sama no hubiera estado aqui, tu ya estarias muerto- ¿Muerto? Si ese era el verdadero motivo por el cual se habia lanzado, ese era su objetivo desde un principio. El rubio abrio los ojos con lentitud, para encontrarse con un par de ojos escarlata que lo miraban con diversion. Se separo rapidamente del otro y se puso de pie, iniciando a caminar en direccion contraria y ocultando sus manos en el bolsillo de la chaqueta. ¿Porque? ¿Porque siempre frustraban sus planes? De seguro a Dios le divertia de sobremanera verle sufrir de esa manera.

-¡Oye!- grito la voz del chico que habia sido su "salvador", intentando alcanzarle. Pero Matthew inicio a caminar con mayor rapidez, no tenia animos de hablar con nadie -¡Espera! Al menos un Gracias estaria bien- por fin le dio alcanze, el albino tomo su hombro y le hizo girar sobre su cuerpo. Matthew lo miro sorprendido, pero al instante su ira se intensifico.

-¡Dejame en paz!- grito molesto, mientras volvia a darle la espalda, pero el otro no le solto -¡Sueltame! Esto no tiene nada que ver contigo- el oji-carmin tardo unos segundos en reaccionar, pues habia fijado su vista en las vendas que cubrian las manos del menor.

-Tu... no es la primera vez que intentas... ¿cierto?- Matthew dejo de forcejear y contemplo al otro sorprendido. Se solto de un movimiento brusco y oculto su mano en su bolsillo.

-No es algo que te importe- susurro Mattie. Miro una vez mas al chico, pero la manera en la que el mayor le miraba le hizo exhaltarse. Pues no despegaba aquellos ojos rojos de el.

-Claro que me importa- musito finalmente con determinacion el albino. Un leve sonrojo aparecio en el rostro del canadiense. Nadie. Nadie en su vida le habia dicho de esa manera que le importara. Pero ¿porque ese desconocido le decia aquellas palabras? ¿Enserio le importaba? Al instante desecho la idea y le dio la espalda, olcultando su rostro tras una cortina de cabellos dorados.

-No me jodas- susurro. Antes de echarse a correr. Sin darse cuenta que el otro le seguia de cerca.

Llego a su casa con desgano y fue directamente a su cuarto, las luces estaban todas apagadas y las ventanas cubiertas para que no entrara la luz. Queria desaparecer.

Queria que todo aquello desapareciera a su alrededor, que la oscuridad de aquel cuarto lo consumiera y que no quedara nada de el... Eso seria lo unico que lo podria hacer feliz, lo habia intentado todo ya, tomado pastillas, cortandose, e incluso habia intentado colgarse, pero nada funcionaba... Sin embargo la voz que ese extraño resono en su cabeza. En el trayecto habia logrado olvidarle por unos instantes. Pero ahora solo, en esa habitacion, el recuerdo habia volvido a su mente. Agito su cabeza intentando borrar ese recuerdo, cosa que logro casi al instante, sustituyendo aquella inseguridad por la ira que sentia hacia todo. Todo.

-Todo por esos entrometidos...- Susurro con ira ¿Que acaso solo era visible cuando querian detenerlo? ¿Porque nadie lo miraba, nadie se imporaba por el, hasta que decidia terminar con todo esto?

Una existencia vacia.

Un ser sin razon alguna.

Corrio hacia la ventana y, en un arrebato de locura arranco el papel periodico que cubria toda la superficie. Para despues abrirla y dejar entrar una refrescante brisa que agito sus cabellos. Sin pensarlo dos veces se subio al marco de la puerta, procuraria caer de cabeza, sabia que doleria mucho pero esperaba de esa manera una muerte instantanea. O quizas quedar en estado vegetativo el algun hospital olvidado por Dios, pero sin sentir nada. Sin sentir ni un minuto mas esa agonia. Sin volver a sentirse invisible.

Levanto la mirada pero lo siguiente que vio hizo que sus piernas vacilaran. Aquel albino, el que habia frustrado su intento de suicidio. Se encontraba sentado en la acera de en frente. Recargando su cuerpo contra la pared e inutilmente abrazando su cuerpo, en un intento de soportar ese frio. Pero profundamente dormido. Un par de veces estornudo pero eso no logro despertarle por completo. ¿Que rayos hacia ahi? ¿Porque estaba sentado frente a su casa? ¿Una vez mas intentaba frustrar sus intentos de acabar con su vida? Se avalanzo hacia delante pero sus manos se aferraron fuertemente al marco de la ventana. Miro el piso y su vista se dirigio como si se tratara de un iman al albino. Suspiro. Derrotado.

Bajo del marco de la puerta y entro a la habitacion, para despues buscar alguna manta en el armario. No entendia muy bien porque hacia todo eso, simplemente actuaba conforme a su instinto. Salio de la casa y le tiro la manta en la cara al albino. El cual se desperto exhaltado y agitando sus brazos.

-Si te quedas ahi cogeras un resfriado- hablo el canadiense desviando la mirada, pudo escuchar la risa suave del otro, el cual respondio con rapidez y naturalidad.

-¿Me invitaras a pasar a tu casa?- Matthew lo miro por unos segundos, entre sorprendido y fastidiado, pero termino por acceder.

-Mas te vale no quedarte mucho tiempo-

Despues de esa visita el albino inicio a visitarlo constantemente, pero no siempre lograba que el otro le dejara pasar. Se limitaba a esperar fuera de la casa del canadiense. Matthew no lograba entender las acciones del otro, pues aunque lo tratara mal o ignorara siempre su miraba se posaba en el, siempre el albino le dedicaba una tierna sonrisa. No podia negar que su pulso se aceleraba y sus mejillas enrojecian cada vez que el otro le sonreia, y mientras los ojos rojizos del otro se posaran en el mas confuso se volvia su deseo de acabar con su vida.

Pero un dia no aparecio. Habian pasado casi dos meses de que el albino esperara bajo la ventana y el verlo ahi se habia vuelto habitual para el canadiense. Pero ese dia, en cuanto Matthew se asomo por la ventana no lo encontro sentado como siempre frente a su casa. Ni siquiera habia rastros de que el hubiera estado ahi. El chico se decepciono al instante y un extraño vacio se apodero de el. Bajo la mirada alejandose de la ventana, sabia que eso algun dia pasaria, estaba acostumbrado a que la gente le abandonara. Ese chico, al igual que sus padres, habia desaparecido sin dar explicacion alguna, dejandolo solo. Invisible. Varias lagrimas inundaron sus mejillas mientras caia de rodillas al piso. No debia de llorar. Despues de todo ese chico era un desconocido para el, era predecible que tarde o temprano lo olvidaria y se iria.

En medio de sus sollozos el timbre de la puerta inicio a sonar. Matthew levanto mirada, nunca nadie le visitaba y eso le extraño bastante. Se seco las lagrimas con rapidez y se puso de pie, se acerco a la puerta sin animos de querer hablar con alguien, pero al abrir la puerta se quedo atonito.

-Hace frio, fui al supermercado por un poco de cafe- dijo el albino con una media sonrisa y la nariz un poco roja por el frio que hacia. Le extendio uno de los vasos que traia al rubio -¿Me dejaras entrar?- pregunto curioso, Matthew bajo la mirada mientras nuevas lagrimas rodaban por sus mejillas sonrojadas. Al instante Gilbert reparo en la extraña reaccion y se preocupo bastante a la vez que se incomodaba -L-lo siento ¿hize algo que te molestara?-

Las semanas pasaron y Gilbert visitaba cada dia al canadiense, sorprendido de la manera en la que el rubio dejaba de ser tan cortante y se volvia mas abierto con el. Matthew en cambio aun dudaba, no lograba entender como Gilbert era tan amable y se preocupaba tanto por el, siempre llegaba con presentes, claro, pequeños detalles como galletas o cafe, para compartir mientras charlaban de trivialidades. Hasta que una noche el prusiano se armo de valor y pregunto.

-¿Porque intentabas suicidarte?- un silencio incomodo reino en la habitacion y Matthew poso su mirada en el cafe que tenia enfrente.

-Porque... yo era invisible- susurro sin mirar aquellos hipnotizantes ojos rojizos.

-Pero... ¿ya no volveras a intentarlo, cierto?- habia algo extraño en su tono de voz que el canadiense no supo definir.

-N-no lo se...- volvio a susurrar, tambolireando sus dedos sobre la mesa.

-No tienes que hacerlo- lo dijo en tono de orden, mientras los ojos curiosos de Matthew se posaban en el. Gilbert se mordia el labio y apretaba los puños sobre la mesa.

-¿P-porque...? ¿Porque te preocupas por mi?- pregunto Matthew, sus ojos se encontraron y los ojos de Gilbert brillaron de manera inquietante. En un movimiento impredecible el albino tomo el rostro del chico y sello ambos labios en un movimiento un tanto brusco pero a la vez cuidadoso. Matthew se quedo inmovil, sin tener idea de como reaccionar a eso, no sabia si debia quedarse ahi o empujarlo. Pero no fue necesario que pensara mucho pues al instante Gilbert se separo, sonrojado.

-L-lo lamento- susurro cubriendose los labios, totalmente rojo y sin mirarle -Y-yo...me ire- el albino se puso de pie pero la mano del canadiense le detuvo.

-No te vayas- pidio de manera suplicante y a la vez temerosa, no sabia si lo que queria era que el otro se quedara, pero tenia muy claro que el hecho de tenerle a el a su lado le producia una felicidad inmensa y no queria volver a esos dias agonizantes de soledad.

Su relacion con Gilbert cambio, pero habia algo dentro de el que le molestaba e inquietaba a la vez. Cada vez que su mirada se posaba en las marcas de sus muñecas sentia un escalofrio, sentia tan lejanos aquellos dias de soledad, de desesperacion. A tal grado que se preguntaba si Gilbert estaria siempre ahi para el. Cada vez que veia su sonrisa sus pensamientos se dirigian a los escenarios mas desagradables, como el hecho de que en cualquier momento ese chico se aburriria de el y lo dejaria. Quedando una vez mas solo. Temia volver a los dias en lo que sus pensamientos le indicaran que la unica solucion que le quedaba era la muerte. No queria volver a esos dias. Por primera vez en muchos años podia decir que se sentia realmente feliz. Pero se sentia cansado, no sabia si ese cansancio era psicologico o si algo andaba mal con su salud. Pero su corazon aceleraba sin morivo alguno, se sentia mareado y su frente se llenaba de sudor frio provocado por extraños espasmos. No queria volver al hospital, quizas lo mejor seria automedicarse. Pero habia perdido la cuenta de cuantas pastillas habia ingerido intentanto causarse una muerte rapida.

-¿Es usted Matthew Williams?- pregunto una tarde un policia, habia algo en su rostro que preocupo al canadiense y se temio lo peor. ¿Le habria pasado algo malo a Gilbert? Sus miedos se calmaron cuando vio entrando por la rendija al albino con una paleta de hielo en la boca y mirando curioso a los dos policias que se encontraban en la puerta frente a Matt.

-¿Pasa algo oficiales?- pregunto con seguridad en la voz Gilbert, a la par que se ponia junto al canadiense. Los policias intercambiaron miradas y despues el que se veia mas viejo de ellos hablo.

-Encontramos a sus padres- Matthew entreabrio los labios pero no supo que decir ¿a que se referian esos policias? El nunca habia mandado a buscar a sus padres, pero porque ellos venian a decirle donde se encontraban. -Lo sentimos mucho... cuando los encontramos ya tenian una avanzada evolucion calaberica, se preeve que murieron a mediados de junio del año pasado- Gilbert miro preocupado a Matthew, este se quedo inmovil, mientras su rostro palidecia. En su cabeza se escucharon las ultimas palabras de su madre. "-Tranquilo Mattie, volveremos pronto, no te dejaremos solo-" Ese dia, enserio creia que sus padres lo habian abandonado. Porque a pesar de sus palabras ellos nunca volvieron. Nunca dijeron a donde se irian y nunca supo nada de ellos. Pero... ellos... estaban muertos.

-Fue un accidente automovilistico, su auto volco en una curva peligrosa- hablo el otro policia -Cayo al fondo de un rio y... hasta hace unos dias unos pescadores encontraron el auto junto con los cuerpos de tus padres, no fue dificil dar contigo pero... lamentamos la tardanza-

Varias lagrimas resbalaron por sus mejillas, mientras su corazon aceleraba de manera incontrolable. Un fuerte dolor se extendio por su pecho, insoportable. Aferro con ambas manos su pecho, mientras caia de rodillas, el dolor era intolerable. Deseaba que terminara. Podia escuchar la voz de Gilbert llamandole por su nombre y la de los policias pidiendo ayuda por los altavozes. Pero al instante todo se volvio oscuridad.

El resto eran breves fragmentos de recuerdos. Unas luces incandecentes azul y rojo. Alguien aferraba su mano. Lo subian a un extraño lugar donde golpeaban su pecho en breves lapsos. El rostro lloroso de Gilbert tomando con fuerza su mano entre las suyas. "-No me dejes-" Y despues... la nada.

-Su corazon esta muy dañado debido a la cantidad de medicamentos que ingerio- dijo el doctor con pesadez. Matthew tenia los ojos cerrados pero podia escuchar con claridad.

-P-pero...- la voz de Gilbert estaba plagada de dolor -¿Debe haber algo...? Usted debe salvarlo doctor, el no puede morir aun- sollozo el chico rogando al mayor.

-Lo siento- fue lo unico que dijo el doctor -Es demasiado tarde... el mismo se provoco esto... No hay nada que nosotros podamos hacer...- hubo silencio en el cual lo unico que se escuchaba era el ruido del cardiograma.

-¿Cuanto... tiempo le queda?- pregunto finalmente Gilbert.

-Unas horas quizas...- dijo el doctor. Hubo otro silencio.

-Puede... puede dejarnos a solas- no escucho la respuesta del doctor pero basto con el ruido de la puerta cerrar. Hubo otro silencio, en el que Matthew sintio como una mano iniciaba a acariciar su cabello. Abrio los ojos lentamente, mientras su mirada se encontraba con un par de ojos color rojizo que estaban llenos de lagrimas. Matthew rio levemente quitandose el molesto respirador.

-J-jamas crei que alguien lloraria mi muerte- dijo entre risas, intentando bromear un poco pero lo unico que gano fue una mueca de enojo del albino.

-Aun no estas muerto- reclamo el otro, para despues sonreirle levemente mientras acariciaba su mejilla.

-¿Quien se hara cargo de mi entierro?- pregunto curioso el chico -Mis padres estan muertos... no conozco a nadie mas de mi familia... estoy solo en este mundo-

-Me tienes a mi- reclamo Gilbert -Yo me hare cargo de todo- Matthew sonrio mientras una lagrima resbalava por su mejilla.

-Gracias... por quedarte a mi lado- susurro -Debe ser molesto, que al final sin importar lo que hicieras mi destino era morir-

-Pero tu no provocaste esto-

-Claro que lo provoque... si... si no hubiera creido que mis padres me abandonaron no habria intentado suicidarme... y... mi corazon no habria sufrido este daño...-

-Pero si no lo hubieras hecho jamas te habria conocido- hubo un silencio, mientras el albino colocaba su mano sobre el pecho del chico, justo sobre su corazon.

-¿Sientes dolor?- pregunto, escogiendo cuidadosamente sus palabras. La mano de Matthew se poso sobre la suya, aferrandola con las pocas fuerzas que le quedaban.

-No- dijo con decision -Siento una felicidad inmensa... me siento... por primera vez querido... siento... que existo- Una risa suave se escapo de sus labios, mientras el albino se le unia en sus risas. Gilbert suspiro.

-¿Me esperaras?- pregunto de repente. Matthew lo miro sorprendido.

-Tu...- su voz sonaba asustada.

-No, no lo hare- le tranquilizo Gilbert mientras le sonreia -Pero... cuando llegue mi hora... ¿me esperaras?- Matthew rio una vez mas.

-Claro que lo hare, te esperare... a donde quiera que vaya... te estare esperando- el albino sonriente se acerco a su rostro, besando con sumo cuidado sus labios.

-Es una promesa... jamas te dejare solo- Matthew sonrio, mientras sus ojos se iban cerrando levemente, otra lagrima se escapo de sus ojos, pero era una de felicidad.

-Una... promesa...- el chico dejo de respirar y su corazon se detuvo al instante. El llanto pronto se apodero del albino pero no dejo de sonreir. Contemplando el cuerpo del chico y reafirmando sus ultimas palabras.

-Si... es una promesa-


Lamento tanto que me atrasara tanto en la continuacion, pero el problema es que este no es un fanfic continuo. Normalmente escribo este fic cuando me siento algo sensible o cuando algo relevante pasa, pero su publicacion no es muy constante, al igual que los capitulos no son muy consecutivos.

Muchas gracias a todos por sus reviews, enserio me agradan bastante y me animan a seguir escribiendo, el saber que les gustan mis historias me hace una persona realmente feliz, no hay mejor recompensa para un artista que el reconocimiento y el agrado de sus obras. Espero les haya gustado este capitulo, fue una idea de mi editora que estuvo estos meses presionandome para que continuara escribiendo. Pero eso no es algo que pueda ser de la noche a la mañana con este tipo de fic. Por eso agradezco mucho la espera de mis queridos lectores. Asi que hagan feliz a esta escritora y dejen otro par de reviews.