Capitulo 6. Venganza- Michael Nguyen.

"Cortare cada una de esas cabezas y las mantendre como trofeo, esa sera mi venganza."

Un nuevo caso de asesinato ensombrecio la pagina principal de los diarios de la ciudad. Por tercera vez en el mes, se habia encontrado el cuerpo de un hombre el cual presentaba marcas de violencia, pero lo mas peculiar de los tres casos, era que a los cuerpos les faltaba una parte en especifico. La cabeza.

-Que miedo, me recuerda a esa pelicula donde un jinete sin cabeza aparecia y les cortaba la cabeza a todos en busca de la suya- musito una rubia leyendo el titular del periodico y mirando curiosa al chico rubio que revisaba con devocion el estomago del pequeño Koala.

-Quizas es lo que el asesino busca, su cabeza- ambos iniciaron a reir pero la risa del otro ceso al instante, mirando con preocupacion al pequeño animal que estaba mas tranquilo de lo normal.

-Steve se comporta extraño- musito abrazando al koala y colgandolo en su hombro.

-Quizas comio algo en mal estado- comento la belga intentando no preocupar de mas a su amigo -Tranquilizate Michael, Steve siempre a sido fuerte-

-Tal vez es la falta de sueño- el australiano suspiro, acostando al koala en una cama improvisada tras el mostrador -O miedo, quizas- un telefono inicio a sonar y el rubio se apuro a contestarlo -Veterinaria "KyoPanda"... si señora Parker... si, esta bien... puede traerlo mas tarde- mientras hablaba la chica belga se acerco al koala e inicio a revizarlo, el australiano colgo suspirando -El gato de la señora Parker volvio a sufrir una crisis nerviosa-

-Michael...- susurro la belga -¿Ya viste las manchas de sangre en las garras de Steve?-

-¡No es nada!- se apresuro a decir Michael tomando al pequeño en sus brazos -Quizas se hirio asi mismo jugando por ahi, yo lo revizare mas tarde- la rubia ojiazul inicio a reir por la reaccion de su amigo.

-No te gusta que nadie que no seas tu, toque a Steve ¿cierto?- afirmo la belga. El rubio desvio la mirada un tanto rencoroso.

-Hay muchos veterinarios que no se toman en serio su trabajo- se excuso.

-Y tu no eres uno de ellos- agrego la rubia -Tu amas a los animales y das el 100 a la hora de cuidarlos, eso es algo que siempre he admirado de ti-

-Ellos son como nosotros, e incluso son mejores que nosotros en muchos aspectos. Ellos no matan por placer, lo hacen por supervivencia-

-En ese caso se podria decir que los humanos son los animales mas salvajes, sanguinarios y desalmados de todo el reino animal- dijo la chica, para despues preguntar-¿Habias preferido nacer como koala?- el australiano se encogio de hombros y le dio la espalda a su amiga, arruyando al pequeño animal en sus brazos.

La noche era oscura y aquel hombre de botas y tejanos corria a travez del sendero que conducia al lago. Estaba agitado y palido, volteaba una y otra vez a su espalda, esa sensacion de ser perseguido le estaba desquiciando. Tropezo y cayo al lodo, manchando su pulcro traje blanco de suciedad, pero a pesar de ser tan caro el traje de piel de oso en esos momentos no le importo, queria huir, no queria morir. Sin embargo algo golpeo su estomago y su rostro se hundio en el lodo a causa del dolor. Una serie de golpes propinados en todo su cuerpo le hicieron estremeterse, pero al querer gritar a causa de los golpes su boca se llenaba de tierra. Sentia como un liquido calido se extendia por su cuerpo, y los golpes cesaron, pero al girar al rostro para ver a su atacante, lo unico que logro ver fue el filo de un hacha acercandose a su cabeza.

-Michael me preocupas- menciono Bella la mañana siguiente, sin reparar en el periodico que estaba sobre el mostrador.

-¿Ehh? ¿Por que?- pregunto sin enteder el australiano.

-Te vez cansado ¿no dormiste esta noche?- los ojos azules de la chica lo inspeccionaron con detenimiento. Este desvio la mirada, posandola en un par de cachorros que jugaban distantes a lo que acontecia a su alrededor.

-No mucho, estuve velando toda la noche a Steve, queria saber si tenia algun cambio pero al parecer durmio bien.

-Esta bien que te preocupes por el, pero no por eso debes descuidar tu salud- Michael asintio, aceptando el consejo de Bella -De cualquier forma no salgas por las noches, esto del asesino serial me esta preocupando y no me gustaria despertar una mañana y verte en los titulares del periodico-

-No te preocupes por mi, el asesino solo esta matando peces gordos, jamas se fijaria en un veterinario pobreton que gasta su dinero en medicinas para koalas-

-No sabia que solo mataba gente adinerada, no lo habia leido en el periodico-

-Y-yo lo escuche esta mañana en las noticias, al parecer ya estan realizando un perfil del asesino-

-Vaya, pues eso me alivia un poco, no se que haria sin mi mejor amigo- respondio la chica entre risas -Pero de igual manera ten cuidado, no me gusta nada lo que esta pasando-

-Ya te dije que no te preocupes Bella, mejor concentrate que este dia tenemos mucho trabajo en la veterinaria.

Bajo a media noche, un tanto cansado. Tenia sed sin duda, deseaba un poco de leche. Abrio la nevera y noto como cuatro pares de ojos llenos de panico lo contemplaban con avidez "No me miren asi... ustedes se lo buscaron" penso sacando la botella del refrigerador sin estremecerse ni un poco por la imagen que presentaba su congelador. En el piso de arriba su pequeño koala se escondia entre la sabanas, cubierto de sangre, temblando de arriba a abajo. Su amo subio y levanto las sabanas, contemplando con tristeza al animal.

-Necesitas un baño Steve- susurro levantando al animal y llevandolo a la tina. -Sabes, ellos en serio se merecian eso, cazando solo por diversion, colgando la cabeza de sus presas como trofeos en su sala, me pregunto que sentiran al ser como sus presas- los temblores del koala habian disminuido, con medio cuerpo sumergido en el agua caliente, mientras el autraliano lavaba su cuerpo minusiosamente.

-Debo lavarte bien, incluso en medio de las garras aunque te moleste, Bella podria descubrirnos esta vez y no quiero que mi mejor amiga se entere de lo que hago en mi tiempo libre- una ligera sonrisa se escapo de sus labios -mañana por la noche saldremos de caza de nuevo, encontre un candidato que se veria lindo en mi pared, estoy seguro que estara feliz de ser mi trofeo- el timbre de la casa inicio a sonar y penso en no contestar, pero la persona que estaba en el umbral era realmente insistente, asi que saco al koala de la bañera e inicio a secarlo, para despues bajar con el koala envuelto en una toalla en sus brazos.

-¿Estabas ocupado?- pregunto la rubia de ojos azules con una tierna sonrisa -Lamento visitarte tan tarde, pero seguia preocupada por Steve- la belga acaricio levemente la cabeza mojada del animal, que se vio mas animado ante la presencia de la chica.

-¿Tu hermano no se preocupa de que estes en la calle tan noche?- la chica rio pasando a la casa.

-El fue quien me trajo, dijo que dentro de tu casa estoy segura, aparte ya tengo 21, no entiendo porque se preocupan por mi-

-Por que eres una chica, y para cualquier mujer linda es peligroso andar en la calle a estas horas- respondio el otro caminando a la sala. La otra le siguio y se sento en un sofa, arrebatandole de los brazos al koala y cargandolo ella..

-Pero no pasan de las 10, aparte debes estar cansado, por que no subes a dormir mientras yo cuido a Steve- el australiano la miro un poco desconfiado.

-Prefiero que juntos cuidemos de Steve- Michael sonrio, rascando la cabeza de su pequeño amigo.

-En serio estoy preocupada por ti Michael, por favor descanza, no lo hagas por mi, hazlo por Steve, ¿no crees que seria malo para el que su amo colapsara?- hubo un silencio un tanto incomodo, en lo que Michael volvia a cargar al animal.

-Lo se, pero lo hago por su bien- fue lo unico que respondio.

-Espera, tengo una idea- la rubia se levanto con rapidez y corrio a la cocina, el australiano se distrajo contemplando al pequeño koala que iniciaba a quedarse dormido en sus brazos. Sin embargo el ruido de un vaso quedrarse le hizo reaccionar.

-¿Estas bien?- pregunto caminando a la cocina, intentando no despertar a Steve. La nevera estaba abierta, y Bella contemplaba anonada su contenido, tenia los labios entreabiertos y sus pupilas se habian dilatado, su cuerpo estaba temblando de pies a cabeza y nisiquiera percapto la presencia de su amigo. Al notar lo sucedido, Michael cerro con rapidez la nevera, ocultando la mirada de su amiga.

-M-M...Michael... ¿tu?...¿tu...?- la chica miraba horrorizada a su amigo.

-Bella, tranquila. Puedo explicarlo- el rubio intento tomarla con el brazo que tenia libre, pero esta deshizo el agarre con rapidez y se alejo, mientras sus ojos se llenaban de lagrimas.

-Tu... ¿hiciste todo esto? ¿Porque?... tu... tu no eres asi- la rubia lloraba alejandose de su amigo, el cual solo se acercaba a ella con pasos lentos.

-Ellos se lo buscaron- se excuso el australiano -Ellos le hacian lo mismo a animales indefensos-

-Pero tu no eres un heroe para hacerles justicia- grito la rubia, en ese momento saco su celular e inicio a marcar un numero -Llamare a la policia-

-Detente...-

-No, eres un asesino Michael, eres mi mejor amigo, pero no puedo guardar este secreto-

-Detente!- el australiano dejo a Steve sobre la alacena e intento de detener a Bella. Le tomo ambas manos y lanzo lejos el celular, ella inicio a forzejear, intentando soltarse pues Michael la tomaba del tal manera que sentia que sus huesos se romperian.

-Me lastimas- susurro mientras ambos seguian peleando.

-No llamaras a la policia- sentencio Michael, su pelea se extendio hasta la sala, tumbando lamparas, libreros y todo lo que encontraban a su paso. Las lagrimas volvian a fluir por los ojos de la belga, accion que hacia que el corazon del australiano se comprimiera, pero no por eso la dejaria libre, no estaba dispuesto a pasar varios años en prision. Finalmente la belga logro soltarse, pero al hacerlo resbalo, cayendo al piso y golpeando su cabeza contra una pared, perdiendo instantaneamente la conciencia mientras un chorro de sangre iniciaba a brotar de su frente. Michael se quedo helado, viendo a su mejor amiga en el piso, mientras un charco de sangre se extendia a su alrededor. Entonces una extraña y desquiciada risa inicio a salir de su pecho, primero de manera leve, despues conviritendose en casi un gruñido animal.

-T-tengo que deshacerme de ella- fue lo unico que susurro, dandose vuelta y contemplando por primera vez el desorden que su pelea habia causado, quedandose helado una vez mas. -¿Donde esta Steve?- inicio a buscar a su amigo con desesperacion, no recordaba donde lo habia dejado antes de que la batalla iniciara, pero al encontrarlo palidecio. El pequeño koala estaba bajo un librero que habian tumbado en su pelea, estaba cubierto de sangre y respiraba con dificultad, algo dentro del australiano se rompio en ese momento, haciendole perder el poco atisbo de cordura que le quedaba. Corrio a la cocina donde guardaba las medicaciones para los animales, saco un pequeño frasco e introdujo una aguja con rapidez, llenando la jeringa del liquido que el frasco contenia, mientras sonreia con tristeza y podia percibirse la desesperacion en su mirada.

-Fue mi culpa... ¿cierto?- le susurro al koala, mirando la inyeccion, sin pensarlo dos veces clavo la aguja en su brazo e introdujo el liquido con rapidez, sintiendo como el medicamento iniciaba a quemar su cuerpo por dentro. -Tranquilo Steve, ambos moriremos, no te dejare irte solo a ese lugar- cayo al piso de rodillas, mientras vomitaba un extraño liquido amarillento -Fue mi culpa que tu y Bella murieran, este es el precio por mis delirios- su vista iniciaba a borrarse, en ese momento noto como alguien lo tomaba de los hombros.

-Michael... michael... tranquilo, la ambulancia ya viene... ¿que hiciste?...- susurraba una voz que se escuchaba cada vez mas lejana, al parecer ella no habia muerto. Sonrio levemente cerrando los ojos por ultima vez.

Los paramedicos cubrieron el cuerpo, despues de haber tratado a la belga y al animal. Este ultimo descanzaba en los brazos de la rubia, que miraba al chico sin vida con lagrimas en los ojos.

-Penso que habias muerto- susurro al koala -Cayo en la desesperacion de perder a su mejor amigo... el siempre fue asi de extremista- acaricio el pelaje del animal que se acurruco en su pecho preparandose para dormir -Estaras muy solo ahora ¿cierto? Yo te cuidare por el-


Les agradezco de antemano sus reviews y lamento mucho haber tardado tanto en actualizar, pero he tenido problemas con mi escuela y el trabajo e incluso llevo semanas sin conectarme si quiera al face, ademas lamento no responder reviews pero tengo un poco de prisa. Los amo a todos y agradezco que se tomen su tiempo para leer las tonterias de esta loca escritora coreana y si dejan muchos reviews se los agradecere de por vida y el cosmo se los pagara.

Hasta el Proximo capitulo.

Pequeño adelanto: Capitulo 7. Locura- Arthur Kirkland