Nihaaao :3 perdón por volver a molestar.. aquí está el segundo capi de este fic :$ Espero que haya quedado bonito.. aunque sé que está super cortito D: espero que guste :3

Graciaaaaaas a mis primeros reviews por parte de Alyshaluz y de tomatopaasta *-*! (L)

eehm ehmm .. ya.. sin más preámbulos aquí les va...

*Hetalia no me pertenece a mi, le pertenece a Himaruya Hidekazu... ¡GRACIAS, ÍDOLO! *


Capítulo II: Los primeros síntomas

Otro día comienza en la casa de Honda Kiku. A penas los rayos del sol golpearon su cara, el japonés abrió sus ojos, los restregó, bostezó y se sentó en su futón. Miró su reloj de pared. Eran las 7 de la mañana. Hora de levantarse. Salió de donde había pasado la noche y se fue a bañar. Se preparó y vistió con su traje militar blanco. A las 8:30 de la mañana se encontraba tomando desayuno tranquilamente. Entonces comenzó a sonar su teléfono.

- ¿Sí? – Contestó el nipón.

- Ve~ …¡Buongiorno, Kiku! – Dijo con una voz, al otro lado del auricular, muy familiar para el japonés, que reconoció enseguida.

- Feli-kun.- Le sonrió. . Era lindo comenzar el día conversando con alguien conocido y querido.- Ohayōgozaimasu ¿Cómo se encuentra hoy?

- Molto bene! – Respondió. Tras él se escuchaba la voz del alemán.

- ¡Dile rápido, Feliciano! Las llamadas a larga distancia no son baratas.

- Ve~ a eso voy, Lud…

- ¿Estás con Ludwig-san?

- ¡Sí! Queríamos invitarte a pasar el día con nosotros, Kiku! – Exclamó el italiano.

- Me encantaría, Feli-kun, pero hoy estoy… algo ocupado. Tengo una… reunión.

- waa~ ¿Con tus hermanos?

- "Los tigres asiáticos", como nos llaman algunos.- Corrigió el representante de Japón. No le gustaba reconocer que se juntaría con sus hermanos. Ni siquiera era capaz de reconocer a sus hermanos.- Fue una idea de Yao-san…

- ¡Pues lo encuentro una muy buena idea! – Gritó Feliciano, entusiasmado. Entonces se volvió a escuchar la voz de Ludwig.

- ¡Feliciano! ¡Ya pasó el tiempo! – Luego de oír esto, se escuchó un golpe, un "WAAH" por parte del italiano, una caída al suelo del auricular y el sonido del TUT TUT TUT, que avisa que el teléfono se ha cortado.

- Esto… ¿Feli-kun? ¿Hola? – El nipón preguntó, algo preocupado. Entonces colgó el teléfono. "Creo que nunca cambiarán…" Pensó.

Entonces colgó el auricular y se dedicó a levantar los platos que había ocupado en el desayuno. Entre eso y la amena charla que tuvo con Feliciano, dieron en su reloj las 9:15 de la mañana. Hora de partir a China, pues Yao quería pasar todo el día con sus "pequeños hermanos". Fue al aeropuerto y tomó el primer vuelo que lo llevara a su destino.

Luego de un no tan largo viaje en avión, llegó, tomó un taxi y fue directo a la residencia del chino. Allí fue recibido por un sonriente Yao.

- ¡Nihao, Kiku! – Exclamó, con emoción.- ¡Eres el primero en llegar-aru!

- Kon'nichiwa, Yao-san.- Le respondió el representante japonés.

- ¡Pero pasa, pasa-aru! – Lo invitó dentro de su casa. El nipón obedeció y entró. Ambos se dirigieron, en silencio, hacia el salón donde el chino recibía a sus visitas. Se sentaron junto a la mesa de centro y se quedaron un rato en silencio. Un silencio un tanto incómodo. Ninguno de los dos sabía de que hablar, hasta que llegó, por la puerta, la gatita blanca. Se subió sobre las piernas de Yao, ronroneando.

- ¡Shinatty-chan! – Gritó él, mientras le acariciaba la cabeza.- ¿Habías salido a pasear-aru?

Por respuesta, la interrogada soltó un maullido.

- Le has puesto un lazo en su oreja… como Hello Kitty-chan…- Le dijo Kiku, un tanto sorprendido.

- ¡Si! ¡Y de nombre Shinatty-chan! ¿No es kawaii-aru? – Mientras el chino decía esto, alzó en brazos a la felina y la acercó a pocos centímetros de la cara del japonés, a la altura de sus ojos.

- S-si.. creo que es muy linda… pero…- Kiku no alcanzó a terminar cuando se escuchó la puerta de su casa.

- ¡Han llegado otros-aru! – Exclamó Yao mientras dejaba a la minina en el suelo y salía casi corriendo a abrir la puerta.

Ya ahí la abrió y se encontró con el representante de Hong Kong y la representante de Taiwán.

- ¡ Li Xiao Chun! ¡Xiao Mei! ¡Ya están aquí-aru!

- Aquí estamos, sensei.- Le respondió el Hongkonés.

- Pasen, vamos al salón-aru…- Los invitó cordialmente.

- Xièxiè, sensei…

- ¿Cómo han estado? – Les preguntó el chino mientras se dirigían hasta el salón donde los esperaba Kiku con la gatita.

No hubo respuesta por ninguno de los asiáticos menores.

-… ¡Mei! ¿Cómo has estado?

- Bien.- Respondió cortante la chica. El chino no quiso hacer más preguntas. Se mantuvo cabizbajo hasta llegar al lugar donde se encontraba antes.

- ¡KIKU! – se escuchó gritar a la taiwanesa apenas logró ver al japonés. Entonces, y en un abrir y cerrar de ojos, ésta se encontraba colgando del cuello del nipón, quien se había asustado al ver la reacción de ella al verlo.

- M-Mei-chan…O genkidesu ka? (¿Cómo estás?).- Le preguntó, luego de sacarse a su pequeña hermana de sí.

- Hǎole, gǎnxiè nǐ ne? (Bien, gracias ¿Y tú?)- contestó ella, sonrojándose un poco.

- Subarashii, arigatō (Bien, gracias)

Hace falta alguien ¿No es así, sensei? – Preguntó el representante de Hong Kong, dirigiéndose al chino.

-… No es posible que te olvides de uno de tus hermanos. Aún falta Im Yong Soo-aru.

-… Lo siento… supongo…- Entonces se fijó en Shinatty-chan, la nueva gatita de Yao.- ¿Es… es eso un gato?...

- ¡Si! ¡Su nombre es Shinatty-chan! ¿No te parece lindo-aru? – Exclamó, el mayor, nuevamente emocionado. Le encantaba presentar a su nueva felina y que todos supieran que era igual a Hello Kitty.

- ¿Shi-shinatty-chan? – Preguntó confundida la Taiwanesa.- ¿Y estás seguro que podrás cuidarla, sensei? – ironizó, esta vez.

- Aiyaa… Mei-chan… Eres muy malvada-aru…- Yao borró esa sonrisa que había tenido todo este tiempo en el rostro para que apareciera, en su lugar, una carita de perro que daba lástima. A su vez su tan "divertida" conversación fue interrumpida por un golpe en la puerta. El representante chino se levantó de su lugar para ir a abrir.

- ¡Ya voy-aru! – Gritó desde el pasillo cuando escuchó que volvían a golpear la puerta. Al llegar abrió y encontró frente a su entrada a un Sur coreano que le sonreía mientras hacía el signo de la paz con sus manos y un rulo con rostro que tenía el mismo gesto que él.

- ¡Yao! – Exclamó.- ¡Cuánto tiempo sin vernos-daze~! – Sin ser invitado formalmente, se lanzó sobre el chino, abrazándolo. De un momento a otro ese abrazo se convirtió en un casi acoso, pues Yong pasó de tener las manos en la espalda de Yao por el abrazo a ponérselas en su pecho.

- ¡AIYAA! ¡Yong, por favor… no hagas eso-aru! – Gritó mientras intentaba alejarlo. El representante de Corea del sur le obedeció y entró, dirigiéndose al salón, dejando a Yao atrás.

En ese momento el chino, quien comenzaba a seguir de cerca a Yong, tuvo un extraño mareo y le comenzó un leve dolor de cabeza. Se afirmó de la pared para no caerse y se tocó la frente.

- ¿Q-qué… qué demonios me pasó-aru?..- Se preguntó a sí mismo, en voz alta.

A lo lejos se escuchó que alguien lo llamaba.

- ¡YAO! ¡VEN AQUÍ! ¡YA VAMOS A EMPEZAR A COCINAR PARA ALMORZAR-DAZE~!

- Ya…- dijo primero, con una voz un poco baja para que los demás pudiesen escucharlo.- ¡Ya voy para allá-aru! – Gritó esta vez, más fuerte. Entonces fue a reunirse a su cocina con sus hermanos pequeños. Al llegar, apoyó su espalda en la pared y se tocó la frente. Extrañamente estaba hirviendo, y no sabía porque, pero le dolía mucho la cabeza. Li Xiao fijó su vista al mayor.

- ¿Se encuentra bien, sensei? – Le preguntó.

- S-si… creo q-que sí…- Respondió Yao, esta vez sentándose en el suelo, aún apoyado en la pared. Sus mejillas estaban sonrosadas por la fiebre que estaba subiendo. Cerró los ojos, respirando entrecortadamente.

-… Sensei…- Dijo el hongkonés acercándose esta vez, preocupado. Todos los hermanos hicieron lo mismo.

- ¿Yao? ¿¡Estás bien- daze! – El sur coreano apoyó sus manos en los hombros del más viejo. - ¿¡YAO! – Gritó, más fuerte.

Yao se había quedado dormido. O más que dormido, inconciente.

- No… no contesta…- Dijo Mei.

- Déjenme ver.- Kiku se acercó más al chino y tocó su frente.- Nantekotta! (¡Oh por dios!) – musitó.- Está… está hirviendo en fiebre…


Fabi: wijaaaaaaaa espero que les haya gustado *n* ¿A tí te gustó, Yao?

Yao: ...

Fabi: ... ¿Y-Yao?

Yao: ¡Aiya! No puedo creer esto que hiciste que me pasara-aru :c

Fabi: ¡NOOO! Yaao :c perdóon! pero es que es necesario, lo sabes :c sabes que te quiero mucho *w*

Yao: ... ta bien-aru u_u

Fabi y Yao se despiden (LL) Gǎnxiè nín de yuèdú! (¡Gracias por leer!)