Nihao yo aquí de nuevo :3 bueno aquí les traigo la TAN ESPERADA (si, claro 77) solución de Alfred :3 eehm ehmm .. estoy en religión :3 y no podía actualizar porque ALGUIEN me dijo que si actualizaba ayer entraría en huelga de hambre -_-'' es que tengo algo como tendinitis :3 pero se pasará n_n

sin más preámbulos... y como siempre digo..

*Hetalia no me pertenece a mi, le pertenece a Himaruya Hidekazu... ¡GRACIAS, ÍDOLO! *


Capítulo IV: La solución del HERO

- ¡Yo, THE HERO, les revelaré mi tan ansiado secreto! – Exclamó Alfred mientras se levantaba. A su vez, Ludwig se sentaba en su puesto. Ya estaba muy cansado para contrariar al estadounidense.- Yo… he… encontrado… ¡una manera de hacer un nuevo tipo de hamburguesas! ¡Son hamburguesas sintéticas! – Gritó mientras levantaba su dichoso nuevo invento con su mano.

- ¡¿Qué! – Exclamaron todos los representantes al unísono, salvo Yao que simplemente se quedó estupefacto.

- No digas estupideces, Alfred… ¿Acaso nos vas a regalar una de esas asquerosas hamburguesas? – Preguntó el inglés.

- Por supuesto que no las voy a regalar, Arthur ¡Se las voy a vender! Nunca sobra el dinero, y ustedes necesitan la comida. No pueden rehusarse ¿No? – Sonrió amplia y maliciosamente.

- Yo no quiero siquiera ver tus hamburguesas, capitalista.- Negó el ruso con su sonrisa, esta vez más fingida que antes.

- Perdón que lo contradiga, señor Iván…- Interrumpió el japonés.- …pero si es así, y esas "hamburguesas" logran quitarnos el hambre, esa sería nuestra única opción por el momento, mientras nadie tenga otra solución para este problema mundial.

- Kiku tiene razón.- Comentó Ludwig.- Quizás si comenzamos a importar esas llamadas "hamburguesas sintéticas" la gente de nuestros países ya no tendría más hambre.

- Pero no sería correcto regalarle a toda la gente hamburguesas. Además de que seríamos todos obesos, sería una gran pérdida de dinero para nuestros países.- Por primera vez en toda la reunión habló el austriaco, quien era escuchado por todos en el salón. Después de todo no habían discusiones, puesto que el único que tenía su energía al máximo era Alfred, gracias a su nuevo invento.

- Evidentemente no las regalaremos, señor Roderich… Es decir, haremos lo mismo que el Jones hace con nosotros. Las venderemos a nuestra gente… ahí cada uno decidirá junto a su superior el precio que le pondrá ¿No creen? – fue la respuesta de Estonia, quien estaba sentado junto a Letonia y Liet.

- ¿Y cómo sabemos que no están envenenadas o que de verdad servirán? – fue esta vez Kirkland quien habló.

- ¿Qué? Cómo puedes pensar algo así de mi, Arthur… - Alfred lo miró con cara de esas de las que nadie se puede resistir… el británico se sintió mal.

- N-no… Alfred… Y-yo…no quise decir eso.- Dijo, arrepentido. Después de todo el estadounidense alguna vez vivió con él en su colonia, y su "dolor" también, de alguna forma, lo afectaba a él.

- ¡HAHAHA! – se burló Jones, con su desesperante risa. Solo había estado fingiendo para que el rubio le dijera lo que de verdad pensaba.- All it's OK, then! ¿Qué dicen? ¿Van a comprarme mi nuevo invento?

- Ni Lily, ni yo necesitamos su extraña invención.- Replicó el Suizo.- Es solo un gasto innecesario de dinero. La Liechtensteniana asentía todo lo que dijera su onii-sama.

- Yo estoy de acuerdo con Alfred-san.- Dijo el nipón, levantando su mano.

- ¡OTRA VEZ LO HACES, KIKU! ¡DA TU PROPIA OPINIÓN! – Gritó Vash. Ya estaba harto que, según él, el japonés no diese su opinión particular.

- P-pero… Vash-san… yo…

- Yo también estoy de acuerdo con Alfred…- Ludwig levantó su mano, con ojos cerrados. Al ver este gesto, Feliciano lo siguió.

- ¡Si Lud está de acuerdo, yo también! Vee~ - El italiano lo imitó, alzando su mano.

- ¿Sabían que las hamburguesas fueron hechas en Corea-daze? ¡Son deliciosas! – Gritó alegremente Im Yong Soo, luego de levantar su mano.

España y Lovino copiaron el ademán de los otros tres y elevaron sus manos al mismo tiempo.

Por todo el salón se escuchaban respuestas de "Yo estoy de acuerdo" ó "yo también" y se veían muchas manos alzadas. Los únicos que no querían fueron Iván, Yao, Li Xiao, Roderich, Elizabeta, Vash y Lily.

- Bueno, damos por finalizada, entonces, la reunión por primera vez exitosa que hemos tenido en mucho tiempo. Ahora pueden irse.- Dijo Ludwig mientras se levantaba y se retiraba. Era seguido por Feliciano.

Luego de eso, el salón pasó de estar en silencio a un bullicio enorme, en el que se podían escuchar todas las voces mezcladas de los representantes mundiales.

Los cuatro asiáticos menores se acercaron a Yao, como también lo hicieron Iván, Alfred, Arthur, Antonio y Lovino (casi obligado por el español). El chino y el japonés tosieron casi al mismo tiempo. El mayor de los asiáticos aún seguía con fiebre y el cuello le dolía por la primera buba que le había salido.

- Todavía no entiendo que es lo que tienes, chinito.- Le dijo el estadounidense a Yao.

- No lo sé con certeza aún-aru. El doctor que me fue a ver a mi casa hace una semana no supo decirme que enfermedad tengo… sólo sé que no es un resfrío común-aru.- Respondió él hablando con dificultad.- Además hace poco me salió esta extraña cosa en el cuello-aru.- El chino se destapó el cuello, dejando éste al aire y mostrando una mancha en él de un color rojizo oscuro.

- Oh, my god…- dijo lentamente Alfred.

- What the hell is that? – Fue lo que exclamó el Inglés.- It's very unpleasant...

- No sé… no sé que será ni como remediarlo. Ni los doctores lo saben-aru…

- Estúpidos doctores…- susurró Xiao. El único que lo escucho fue Kiku, quien se extrañó por lo alterado que su hermano se comportaba últimamente. El japonés volvió a toser.

- No te preocupes, Yao. Yo te llevaré a mi casa y te cuidaré… da~? – Le dijo el ruso mientras hacía a un lado a quienes estaban más cerca del chino. Cuando estuvo junto a él lo tomó en brazos y le sonrió "inocentemente". Al asiático le dolía mucho la cabeza, por lo que no tenía ganas de nada, menos de gritar, por lo que comenzó a temblar indiscriminadamente.

- ¡Iván! ¡Ya te dije que dejaras a mi hermano-daze~! – Chilló Yong, al mismo tiempo que se lanzaba sobre él. Le tenía miedo, pero quería a su hermano más de lo que éste le asustaba. El ruso, con el ataque y por comenzar a defenderse, dejó caer al representante de china, quien, al impactar, contra el suelo hizo una mueca de dolor y soltó un gemido. Considerando la altura de Iván esa debió haber sido una fea caída. Muy fuerte.

- ¡YAO! – Gritaron todos los que ahí estaban.

Ivan y Yong dejaron su pelea, quedaron inmóviles viendo como el chino intentaba levantarse. El representante hongkonés le ayudó. El asiático mayor agradeció, se sacudió la ropa y tosió.

- ¿Estás bien, sensei? – Le preguntó Xiao.

- Si… estoy bien… Xièxiè-aru…

De un momento a otro el sur coreano se levantó del suelo y fue donde ellos, preocupado por Yao.

- ¡Hermano~! ¡¿Estás bien-daze? – Le gritó, haciendo que al chino le doliera más la cabeza.

- Estoy bien, Yong. No te preocupes-aru.- Le sonrió.- C-creo que debo … volver a mi casa...- Dijo mientras tocaba su frente.- No me siento muy bien-aru…- Al acabar esa oración se desmayó, sorpresivamente.

- ¡Hermano! – Exclamó Yong, alcanzando a sostenerlo antes de que cayera al suelo.


Fēicháng gǎnxiè nín de yuèdú (¡Muchas gracias por leer!) juju ¿Les gustó? ... ¿No? .. a mi tampoco ._. pobre yaoo T-T Yo lo hago sufrir :c peero no es mi intención... es que .. es necesario :c

Yao: waa yo siempre tengo que sufrir, no? Unos hermanos me abandonan, otros me los quitan y tu me haces sufrir-aru :c

Fabi: PERDOOOOOOOON YAAAO ! No es mi intención T-T Sabes que te quielo :3

Adiós y nos leémos pronto...