Un amor pactado en sangre
Pequeño sacrificio
Su cuerpo se quedo inmóvil, impregnada en aquellos ojos carmesí que ella tanto amaba. Su respiración empezó a acelerarse sus piernas sintieron un pequeño temblor. Los pasos de Yami no eran vacilantes, por el contrario su objetivo era llegar donde la joven castaña. Tea comenzó a dudar de si misma, su pequeña corteza de fortaleza empezó a disminuirse al ver enfrente a Yami. Aunque no quisiera verlo, en ese momento su corazón controlaba su cuerpo, ya no era dueña de sus emociones y muy despacio sin darse cuenta se levanto de su asiento, quedo inerte, parecía volar en el espacio. Su cuerpo comenzó a sentir aquellas manos cálidas en su mejilla, sus ojos la seducían y sus dedos comenzaron a jugar con el cabello de Tea. La verdad es que ella no estaba consciente de que su cuerpo había permitido las caricias de aquel joven de ojos carmesí. Eran tan carmesís como la pasión que en aquel entonces sintieron mutuamente.
Los labios de Yami empezaron con acercarse a aquel rostro diáfano de Tea, libero sus dedos del cabello de la joven castaña para tomar con delicadeza su mentón. Los dos se observaron a los ojos por varios minutos, hasta que en la puerta se escuchó un estrépito escándalo.
Yami no había perdido a sus admiradoras, eran tan obsesivas que su amor enfermo no cesaba con los celos, y la que tenía que sufrir los constantes abusos de burlas era la inofensiva Tea, que cruzaba situaciones adversas.
El sonido de la puerta hizo que Tea volviera a la realidad que tanto odiaba, su mirada hacia Yami cambio, los sentimientos de odio surgieron como la marea alta de un mar enfadado. Clavo sus gélidos ojos azules hacia Yami, su incontrolable ira podía en ese instante destrozar lo que quisiese, y aunque su blanco era Yami, ella no hizo nada, se controlo y se basto con mirarlo mal.
Sus pasos fueron sigilosos al salir del plantel, no quería llamar la atención de nadie, su mirada fijamente al suelo, pero las jóvenes que la vieron cerca de Yami la seguían por detrás.
Yami quedo viendo por la ventana por donde iba Tea, la siguió sin que las otras dos y Tea se fijasen de su presencia.
Tea sintió la presencia de aquellas jóvenes, temió por lo que ellas pudieran hacer, pero no demostró vacilación en sus pasos, De pronto intento desviarse en una curva llena de gente donde sería difícil identificarla, pero el peinado corto y su cabello de color marrón la hacían diferenciar con rapidez.
Yami si logro confundirse y perdió el rastro de Tea en la curva. Ahora ella enfrentaba un peligro. No había nada más peligroso que la obsesión furtiva de dos adolescentes.
Por un momento creyó que las había perdido, pero la tomaron de improvisto.
-Vamos si no quieres que te pase algo, entra en ese callejón- dijeron al unisonó
-¡¿Qué quieren de mi?¡- a sus ojos se le asomaron lagrimas. El sufrimiento que ella pasaba era perturbarte.
La tomaron del uniforme y la colocaron junto a la pared, Tea intento defenderse, pero la otra tomo su manos, sus piernas temblaban y su sentido de supervivencia se desvanecía, ahora comprendía la realidad de una situación crítica que no lograba percibir hasta entonces.
Su situación no solo le afectaba a ella sino a aquellos que convivían con Yami. Pero era de esperarse que no se diera cuenta, el dolor era una venda de la realidad, mientras ella permanecía a oscuras en su habitación llorando, los demás celebraban su victoria.
Hizo un último intento por alejarlas, pero fue inútil.
Comenzaron a desgarrar su uniforme y a darles bofeteadas, quedo sin aliento, y su mirada ya no tenía vida, su brillo se desvaneció como el sol que se alejaba en esa tarde para dejar paso a las sombras de la oscuridad.
La vida la maltrataba, su amor la menospreciaba, sus amigas la ignoraban, esa ira incremento y perdió el control de sus acciones.
-Sabes las mujeres como ustedes son tan infelices por dentro, que su felicidad se basa en la mediocridad de su estupidez por lastimar a los demás-
-¿Nos habla de felicidad? Una persona tan desdichada como tú, se atreve a hablarnos de felicidad, por favor! Déjame reír- De su boca empezaron a salir risas resonantes por todo el lugar-
-Tal vez no soy feliz-Dijo liberándose las manos de un golpe con la cabeza de la otra-. Pero no soy tan estúpida para tenerme auto-compasión y lastimar a los demás por un capricho de niña mimada.
De su frente broto un hilo de sangre del impacto del golpe.
Salió corriendo del lugar, con su ropa destrozada y su cuerpo expuesto al frio, corría bajo la sombra de los arboles que a la luz de la luna daba.
De tanto correr, su cuerpo cansado le exigía un pequeño descanso. Caminaba para llegar a su casa donde lo único que esperaba era que las sabanas de su habitación la abrazaran.
Estaba cerca de su hogar, y distinguió la silueta de alguien, temió lo peor, sus pasos fueron lentos y sigilosos. Al llegar intento introducirse a la escena, pero sus ojos se admiraron al ver a Yugi sentado en el porche de su casa. Tal vez estaba esperándola preocupado. De cualquier forma su mirada daba la sensación de estar confundido y aturdido.
Cuando se acerco a donde estaba Yugi, la mirada de este cambio radicalmente a una de impresión y miedo. El miedo había invadido el cuerpo de Yugi al ver a Tea de esa forma tan denigrante.
-¡¿Qué te hicieron? ¡¿Fue mi hermano? ¡Dímelo que en este mismo momento lo masacro!-
Yugi estaba exasperado, sus ademanes eran muy fuertes, Tea lo sentó y lo calmo, sus ojos eran de ternura hacia su amigo, y como un auto reflejo Él rodeo sus brazos en sus hombros y la abrazo.
-No te preocupes por mí, Tuve un problema con unas jóvenes del colegio- Fue lo único que dijo.
Deposito su dedo en los labios de Yugi, para que no preguntara más. Y entro a su hogar.
La espera de Yugi no fue en vana ya que Tea sintió paz dentro de sí misma al ver que alguien la esperaba en su casa.
Prosiguió a Ducharse. Mientras el agua caía sobre su cuerpo el recuerdo de ver a Yami en la tarde se asomo en su mente. Las lágrimas fluyeron pero no se distinguían en el agua.
Ya no sabía qué hacer con todo lo que le pasaba, llevaba una carga que no le correspondía, estaba pagando los platos rotos de su amado, y aquello le disgustaba.
Después de asearse se dejo caer en un profundo sueño donde parecía que el dolor y el sufrimiento eran ajenos.
Soñó que se encontraba en un campo lleno de arboles que doblaban la altura de los edificios, del césped brotaban un sinfín de mariposas de distintos colores, parecía estar en el paraíso, la paz crecía en su interior. Los pájaros cantaban a su alrededor y el sonido del viento la tranquilizaba. De pronto encontró una rosa, la intento tomar en sus manos pero las espinas se apegaron a su cuerpo. Todo aquel sueño hermoso se transformo en una pesadilla, sus manos estaban llenas de espinas, sus lagrimas no cesaban no podía limpiarlas, se sentía impotente. La sangre la rodeaba.
El despertador sonaba, lo que hizo que se despertara de su terrible pesadilla. Se alisto para afrontar las consecuencias de lo sucedido en la tarde de ayer.
Sus ojos estaban cubiertos de diminutas ojeras. Sus mejillas eran enrojecidas por los golpes de ayer. Intento cubrirlos con maquillaje y lo logro.
Al salir de su casa se encontraba Yugi en la puerta.
-¿Yami no te ha molestado de nuevo?-
Su pregunta tenía un cierto tono de sarcasmo, como si hubiera predicho el encuentro de ellos dos.
-Sí, pero fue ayer…-
-Qué raro, ayer no volvió a casa, la verdad es que mi abuelo anda preocupado. Y aunque deteste lo que te haga sigue siendo mi hermano…-
-No te preocupes, Él no me hizo esto, sino unas jóvenes que nos vieron juntos-
-¿Qué vieron para que se enojaran?-
Tea agacho la cabeza. Yugi tenía una mirada lúgubre carente de alegría ante la posible respuesta de su amiga.
-Yami intento besarme, pensé que era algo de mi imaginación, pero volví a la realidad al ver a aquellas estudiantes en la puerta, intentaron perseguirme y lo consiguieron, intente perderles e ilusa pensé que habían perdido mi rastro, ellas me tomaron de sorpresa y fueron dos contra una...-
-¿Sabes de que salón eran?-
-No recuerdo sus rostros, apenas recuerdo pequeños fragmentos de lo sucedido...-
El silencio se apodero del lugar, y caminaron sin decir palabra alguna. Yugi parecía absorto en sus pensamientos, pero Tea solo quería saber como se encontraba Yami y porque últimamente actuaba de una manera poco peculiar. Ninguno de los dos supieron que decir, y se encontraban en una situación incomoda.
Yugi se acerco un poco a Tea, y la abrazo, lo hacia porque necesitaba sentirse amado por alguien, ni Él mismo soportaba la negligencia de Yami.
Al estar cerca de el instituto, una escena los dejo impactados.
-Yami...- Dijo Tea con los ojos abiertos de par en par.
Sayori Sakura: Me e demorado bastante para este cap, pero esperaba el review 19, eso me inspira y me da a saber que leen la historia, y para mi eso es importante, muchas gracias a los que han seguido esta historia. Pido disculpas si no e tenido tiempo de no leer los fics de los demas, gracias por su comprensión, y prometo que pronto los leeré. Espero y les guste este cap.
Sayonara!
