Renuncia: los personajes y todo lo que reconozcan es propiedad de JK Rowling. El resto, es mío. Por favor, di no al plagio.


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"APAGA LA LUZ"

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Capítulo V

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Percy, Bill y el señor Weasley son los únicos a los que dejan entrar a la sala del Wizengamot. Ni tú ni Harry están relacionados sanguíneamente, y al parecer, Ron es todavía muy joven para tomarlo en cuenta.

-Por sus nuevos matrimonios con familias de renombre, dos hijos de muggles han pasado a formar parte del Wizengamot estas últimas semanas- el abogado de la familia Weasley, un Ravenclaw de la generación de Percy, intenta darle aliento a todos- Tal vez, con ellos y el apoyo de Draco Malfoy, logremos reducir la sentencia o absolverla por completo-

Sostienes la mano de la señora Weasley y, de alguna forma, intentas darle fuerza.

-¿Realmente crees que nos ayude, Hermione?-

Sientes la mirada de todos sobre de ti y sólo atinas a asentir.

Tiene que hacerlo. Ayer comprendiste que Draco Malfoy actúa a base de acuerdos y sólo accede a ellos si sabe que hay algo que pueda ganar a cambio. Un Slytherin de cabo a rabo.

Los tres pelirrojos y el abogado salen por fin. Los demás quedan en la habitación, sin saber qué está sucediendo.

Tomas asiento junto con Molly. Piensas en todos los escenarios. Los buenos y los malos. Sobre todo los malos. No puedes evitarlo, quisieras poder creer que todo saldrá bien, pero…

Él dijo que ayudaría a que el caso fuera abierto y darle la oportunidad legal a Ginny a defenderse. Pero hasta ahí.

El abogado, inclusive Arthur, o tal vez Percy ¿serían capaces de refutar la condena?

Investigaste todo lo que te fue posible y eso te dio el escenario real en tu cabeza. Llevan completamente las de perder. Y más si el mismo Ministro que inició todo esto es el actual Juez Supremo del tribunal.

Estás furiosa contigo misma. Debiste haber pedido más. Debiste haber negociado más alto. Si de cualquier forma ibas a pagar algún precio, debiste haber exigido más. Tal vez, Draco Malfoy podría no solo haber logrado abrir el caso, sino comprobar la inocencia de Ginny de una sola tajada.

Pudiste haber hablado con Ginny, tal vez así, nada de esto hubiese ocurrido. Convencerla de esperar un poco más, de encontrar una verdadera solución antes de huir así. Conocer los motivos por los cuales tomó tal decisión. Ella es una Gryffindor, no es de las que huyen sólo porque sí.

Debiste haber hecho tantas cosas, todas rebobinándose en tu cabeza, y no las hiciste.

Los minutos corren y ves a Harry recorrer la pequeña sala a pasos agigantados. Jamás lo habías visto así, tan falto de paz, nervioso, furioso, y después de todo lo que han pasado juntos, eso es decir bastante. Realmente nunca lo habías visto así…

Finalmente la idea se conforma en tu cabeza y te preguntas ¿cómo demonios no te diste cuenta antes? ¿No se supone que eres su mejor amiga? ¿Por qué no te lo ha dicho? ¿O a Ron?

Tal vez, ni él mismo se ha dado cuenta todavía.

Los minutos se vuelven horas. Hace calor, hace frío. Tienes las piernas entumidas y no estás segura si es hambre o náuseas lo que traes en el estómago.

-¿Por qué tardan tanto?- Ron es impaciente, pero después de tres horas, no puedes culparlo.

Su esposa Anna lo abraza dulcemente y una punzada de algo parecido a la nostalgia te asalta.

¿Qué tiene ella que no pudieses darle tú? Con él todo hubiese sido tan fácil. Él es un sangre pura ¿no? Todo hubiese sido…

Y te abofeteas. Al menos, mentalmente.

Maldita sea, es muy tarde para arrepentimientos y recuerdos semi-amargos. Y precisamente ahora, no es momento para ellos.

-Cuando yo era joven, estaba prometida a alguien más-

Su voz te desconcierta de repente. La señora Weasley parece haber salido de su largo trance y todos los presentes voltean a verla.

-No estaba particularmente enamorada de Arthur-sus ojos miran al infinito de la pared de enfrente –Pero siempre quise hacer algo audaz, rebelde, y Arthur me lo ofrecía en una bandeja de plata-

George se acerca a ella -Mamá, tranquila, no debes…-

-Solo hasta después de estar casados, me di cuenta que podía amarle. Y lo hice –despega la mirada de la pared, y la vieja señora Weasley, la señora Weasley de siempre, surge de entre la niebla -Lo intenté con toda mi alma, y logré amarlo. Lleno de desperfectos, lo amé. Y después de casi cuarenta años, lo sigo haciendo- voltea a ver a Harry y su voz se rompe –Pero ella no lo intentó-

La presión se eleva en la sala. El silencio se corta con un cuchillo.

Mi pequeña Ginny no lo intentó…-

-Molly, no deberías…-

Sostiene fuertemente tu mano, al punto del dolor, pero sus ojos, de pronto quebrantados en humedad, siguen clavados en Harry –No lo intentó, porque jamás dejó de creer que tú volverías por ella-

No es un cuchillo.

Es un hacha de dos metros.

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Harry salió de la habitación. No porque no supiese manejar tantas miradas sobre de él, siempre las ha tenido y siempre las tendrá, sino porque, por primera vez, esas miradas eran de la única familia que ha conocido.

Tú y Ron lo siguen de inmediato.

Ni siquiera tienen que planearlo o pedir permiso. Es como algo innato, que sucede entre los tres.

-Harry, estoy segura de que ella no quiso…-

-¿Decir la verdad?- sus ojos verdes también están húmedos, y sus ojeras marcadas lo empeoran todo.

Ron luce muy incómodo, pero aún así, pone su brazo sobre el hombro de Harry –Mamá no sabe lo que dice. Nada de esto es culpa tuya, Harry-

-Lo es-

-No, no lo es- sueltas algo parecido a un bufido maternal y al igual que Ron, llevas tu mano al otro hombro de Harry –Ella decidió hacer lo que hizo, y aunque todavía no conocemos sus motivos, nuestra obligación es apoyarla. De nada sirve buscar culpables en rincones fantasmas donde no los hay-

Harry los mira de esta forma que te rompe el corazón –El día que se casó- y te das cuenta que lleva guardándoselo así mismo demasiado tiempo –Ese día sentí que ya nada tenía sentido-

Quedas perpleja. Pero no sorprendida.

-Harry, ¿todavía la amas?- le pregunta Ron innecesariamente. Los hombres pueden ser algo despistados, y más Ronald Weasley.

-Nunca he dejado de amarla-

Y algo en ti de pronto se enfurece, se consume , se rompe.

Algo que llevas dentro y ya no puedes mantenerlo ahí -¿Y por qué no se lo dijiste?- ¿se lo estás diciendo a Harry o a Ron? ¿O a ti misma? -¿Por qué lo escondiste todo y optaste por sufrir así?-

¿Por qué te sientes tan indignada?

-Porque ella merece algo mejor que yo, Hermione-

No, ya no consume.

Destruye con rabia.

-¿Acaso es mejor un hombre que claramente no la ama, y ella tampoco?- es indignación, es furia caliente -¿Merece una vida donde siempre se preguntará qué sería si el hombre que ama la amara de regreso?- y comienzas a entender lo que muchos piensan pero nunca dicen -¿Esa es tu idea de algo mejor?- la naturaleza de Harry de sacrificarse absurdamente.

-Yo…-

-No justifico lo que Ginny hizo- ya nada parece poder detenerte -Escapar de esa manera y no buscar una mejor solución. Pero, maldita sea Harry Potter, después de todo lo que has vivido, todo lo que luchaste por tanta gente, y aún así ¿no te crees merecedor de un poquito de felicidad?-

Y tus propias palabras te caen como balde de agua fría.

¿Por qué no te crees merecedora de un poco de felicidad?

Y te arrepientes. Por supuesto que lo haces.

No quieres lastimar a tu mejor amigo y mucho menos en momentos como este.

Fuiste muy dura. Te has precipitado. Pero no has podido evitarlo.

Te acercas a él –Lo siento Harry, no debí…-

-Cuando todo se solucione, habla con ella- Ron de pronto pareciera tan maduro, y no, por supuesto que no se ha dado cuenta de nada-Mientras tanto, debemos concentrarnos en sacarla de ahí- se vuelve el mediador y quieres besarlo y golpearlo -Ella también pudo haber dicho algo, Harry, pero no lo hizo. Ambos dejaron que las cosas pasaran así, y si quieren cambiarlas, los dos tendrán que hacer algo al respecto -

La incredulidad no te cabe en la cara.

Y la realidad te desgarra.

¿Este es Ron?

¿Tú Ron?

No, no Ron pero…

Ambos dejaron que las cosas pasaran así. Pudiste haber dicho algo, si realmente querías a Ron debiste haber hecho algo, pero no lo hiciste. No moviste ni un dedo cuando se casó con Anna…

Y él tampoco lo hizo. Él no hizo nada. Si realmente hubiese querido estar contigo, lo hubiera hecho, ¿no?

Y esa idea, la simple idea de saber que tú no eras lo que él realmente quería, lo que necesitaba (o tal vez te quería, pero no lo suficiente como para hacer algo al respecto) hace estragos en tu ser. Tú y él, eran un concepto idóneo, salido de revista y enmarcado en pared. ¿A dónde se ha esfumado?

¿Por qué tuvo que desaparecer?

-No van a creer lo que ha sucedido-

Los tres voltean. Es el señor Weasley.

Todo se esfuma.

Lo entierras dentro y lo obligas a quedarse ahí. Lo único que importa en estos momentos es Ginny.

-¿Qué ha pasado?- Harry y Ron dan un paso, y tú sientes que quieres dar tres. -¿Ha funcionado?-

La desesperación en Harry es contagiosa.

-Sí… es decir, todavía no pero, ha sido…-

-Papá- el Ron impaciente regresa -¿Qué pasó?-

El señor Weasley voltea a verte, y sientes el escalofrío recorrer tu espina dorsal -Draco Malfoy apeló directamente al Ministro de Magia. Solicitó que sea reemplazado como Juez Supremo por la directora McGonagall-

Oh Merlín.

Bendito Merlín…

Él…

Él ha… ¿cómo ha podido?... - Y al parecer- el señor Weasley sonríe -Va a conseguirlo-

Sientes que el corazón se te detiene.

¿De verdad lo ha hecho?

-¡¿Y eso en qué va a ayudar a Ginny? Esa malnacida serpiente voy a…-

-Ronald- lo interrumpes con una voz indignada -¿Cómo puedes ser tan ciego?-

Y la forma en la que te ve, te hace preguntarte, ¿realmente estás sufriendo tanto por alguien así? ¿Tan masoquista y absurda eres? -¿De qué estás hablando, Hermione?-

Arthur Weasley se acerca a ti, y con lágrimas en los ojos toma tu mano con la suya- Gracias- te susurra, dejándote un nudo en el pecho –Gracias-

¿Por qué te lo agradece a ti?

No es a ti a quien hay que darle las gracias.

Quieres llorar. Gritar. Hacer algo.

Él hizo más. Ha dado más de lo que has pedido. Más de lo que hubieses imaginado.

Draco Malfoy ha…

No puedes creerlo y sin embargo, ahí está. Es real.

Es real.

...

...

Es tarde, muy tarde, cuando por fin todos se retiran a dormir. La señora Weasley se ha disculpado con Harry un centenar de veces. Sabes que tú también deberías hacerlo.

-Harry, ¿puedo hablar contigo un momento?- la culpabilidad te pesa mucho.

Él asiente –Vamos, te acompañaré a casa-

Se despiden de Ron y su esposa, a la cual evitas ver a los ojos en la medida de lo posible. Los sentimientos que te surgen al ver a Ron abarcándola con sus largos brazos blancos son ahora todo menos claros.

Estás perdida, sin brújula, sin mapa, y peor aún, sin un destino al cual estés segura querer ir.

Cuando llegan a tu departamento, el silencio ya se ha vuelto muy incómodo, así que decides romperlo de la forma más franca que tienes.

-No siento lo que dije hace unas horas, Harry, pero sí lamento mucho la forma en la que lo hice- tomas su mano y lo miras a los ojos –Discúlpame, Harry-

Él menea la cabeza y te das cuenta que en realidad no está enojado –Lo sé, no tienes nada de qué disculparte. Necesitaba a alguien que me lo dijera sin rodeos-

La culpabilidad se esfuma de tu cuerpo y le sonríes –Todo estará bien, ya verás. Una vez que la dejen libre, podrás hablar con ella y resolverlo todo-

Él suspira y se sienta en el pequeño sillón -No estoy seguro cómo resolverlo. A estas alturas, ¿qué puedo hacer?-

De alguna forma, te identificas.

A estas alturas, ¿qué se puede hacer?

Ron está casado. Tú también.

Y lo que sientes por Ron ya no es lo que solía ser. Y ahora con Draco Malfoy enterrado en algún punto de tu esternón…

Pero Harry…

-Puedes hacerlo todo, Harry- te sientas a su lado y le sonríes -Si te lo propones, y sobre todas las cosas, si realmente lo deseas, puedes hacerlo todo-

Él se recarga sobre el respaldo y te mira con esos grandes ojos verdes -¿Y tú, Hermione? ¿Qué es lo que tú deseas?-

Oh, Merlín.

¿Qué deseas realmente?

-Creo que…- tragas hondo- Creo que todavía, de cierta forma, amo a Ron, o al menos, lo que él representa-

Harry tiene esta forma de sacar todo lo que llevas dentro.

-¿Y qué representa?-

Rehúsas ser víctima de esto -¿Será una terapia gratis de preguntas y respuestas?-

-No puedes negar que te hace falta-

Ríes por un momento –Él es… estabilidad, un ideal. Desde sexto año supe que él era el indicado, y así lo imagine todo este tiempo- te recargas también y clavas la mirada en el techo -Que ahora él esté casado, y yo también, con personas diferentes es…-

¿Confuso?

¿Absurdo?

¿Amargo?

-Doloroso-

-Todavía lo quieres- y no es pregunta.

-Sí, lo quiero, pero creo que me duele más el hecho de saber que él no me quiere de la manera en que yo lo quise, aún cuando se supone que estaba destinado a ser- para nunca haber creído en la clase de adivinación, le tienes demasiada fe al destino.

-Entonces, ¿qué te duele más? ¿Tu corazón, tu vanidad o tu orgullo?-

Harry ha dado con el clavo.

-Los últimos dos-

Y si lo que más te duele es el orgullo, y la poca vanidad que cargas dentro, entonces… Tal vez no lo amas tanto como crees amarlo.

Y si realmente no lo amas entonces…

-Lo que hizo Draco Malfoy, ¿sabías que lo haría?-

La imagen de Draco Malfoy viene a tu cabeza, y lo que sientes es un remolino de sensaciones incoherentes y estrepitosas.

-No- suspiras - No tenía ni idea de que llegaría a ese extremo-

-Ciertamente no lo hizo por Ron, ni por mí, ni por Ginny-

Harry dice en voz alta aquello que más temes reconocer.

No, no lo hizo por ellos.

Pero, ¿lo hizo por ti? ¿O lo hizo para que pudieses tener una gran deuda que él cobrará después?

-Dudo mucho que esté enamorado de mí o algo parecido- porque la sola idea es terrorífica. Emocionante, y estúpidamente ilusa.

-Probablemente no lo esté, pero…- sientes la mirada de tu mejor amigo sobre tu rostro -Eso no significa que no te tenga en alguna clase de consideración-

¿Consideración?

¿Así de románticos son todos los hombres?

-No conozco a Draco Malfoy- continúa él -No sé qué es lo que pase por su cabeza y ni siquiera sé si es un ser humano normal con sentimientos y otras emociones reglamentarias...-

-¡Harry!-

No puedes evitar la carcajada.

-Pero lo que hizo hoy, es, en cierto grado, admirable-

Tiene razón.

Maldita sea, tiene mucha razón.

-¿Debería hablar con él?- le preguntas con ganas de que te diga que sí.

-¿Sobre qué?- dice extrañado.

No lo sabes. Pero de pronto, tienes muchas ganas de verle. De algo. De lo que sea.

-Para darle las gracias, supongo- es una buena excusa. No la mejor y ciertamente no la más inteligente, pero es buena.

-Podrías sólo escribirle una carta y ya-

Podrías pero… realmente quieres verle.

-No creo que eso sea muy educado, Harry-

Él te mira y una sonrisa de lado se dibuja en la comisura de sus labios-¿No será una especie de pretexto y en realidad quieres verlo?-

Lo miras ofendida -¡Por supuesto que no!-

Pero por supuesto que sí…

-De cualquier forma voy a verlo mucho- y sigues balbuceando excusas baratas -He accedido a mudarme a su casa-

Harry no luce sorprendido -¿Fue lo que te pidió a cambio?-

No, no fue lo único.

Pero aún no has logrado interpretar lo otro que te pidió. La parte ridícula en tu ser quiere interpretarlo de una forma poco pero muy poco astuta. Sin embargo, no eres capaz de dejarte llevar tan alto sin saber que llevarás una escoba o varita de por medio.

-Sí…- vacilas un poco -Fue lo que pidió a cambio-

-Vaya- ahora sí luce sorprendido.

-¿Qué?-

-Siendo Malfoy, me sorprende que pidiera tan poco-

¿Ah? ¿Tan poco?

¡¿Le parece poco?

-¿Disculpa?- la indignación sale a propulsión de tu boca.

-Espera, es decir- ahora es él quien titubea -Sé que es algo importante para ti y todo pero, considerando sus antecedentes y la situación de ventaja en la que se encuentra, pudo haber pedido algo realmente desagradable o extremo-

Y es cierto.

Tan cierto que te sobrecoge y te pone la carne de gallina.

-Iré a agradecérselo personalmente- decides.

-Es tu decisión- se levanta y el cansancio en su cuerpo es casi tangible - Ron es excelente. Y nada me hubiese hecho más feliz que verlos a ustedes dos juntos pero… -Harry, no lo hagas -A veces las cosas no suceden como uno las planea. No te aferres a lo que crees que tenías y te vuelvas ciega hacia lo que puedes tener-

Oh Harry…

-No soy la mejor persona para dar este tipo de consejos- se pasa la mano por el cabello alborotado y mira a un peculiar punto en el tapete de la sala -Soy un desastre andando y últimamente no hago más que estupideces, pero…-

Te levantas y lo abrazas -Eres el mejor Harry-

-No, no lo soy-

-Sí, lo eres- lo abrazas aún más fuerte -Y mereces ser feliz. Y si tu felicidad está con Ginny, lucha por ella. Así como has luchado por el mundo, lucha por ti mismo también-

Lo sientes asentir.

Es como una herida sanando.

Es saber que aún queda mucho por recorrer, pero te alegra saber que tienes a Harry contigo para no hacerlo sola.

-Te quiero- te susurra.

-Y yo a ti-

...

...

No lo piensas más, realmente.

A pesar de que ya casi es la una de la madrugada, no lo consideras ni lo sopesas otras dos veces.

Te importa poco cómo luces, si él tal vez ya esté dormido o qué maldita excusa vas a darle.

Quieres verlo.

Vas a verlo.

Cierras los ojos, y desapareces.

...

...

-¿Ama?... ¡Ama!-

Es el pequeño Dobby, recibiéndote.

Y es la última vez que no piensas bien las cosas. ¡Es casi la una de la madrugada y ni siquiera te dignaste a ponerte un suéter!

-Pase, pase por favor-

No discutes ni un poco. El frío te está helando y sólo quieres estar en un lugar cálido.

Rápidamente llegan a un salón que nunca habías visto.

-Avisaré al amo que está usted aquí-

De la nada desarrollas una conciencia –Espera, mejor no, no lo despiertes, he sido muy maleducada, debí avisar y…-

-El amo no está en casa, ama- te dice el pequeño con esos ojos enormes.

-¿No está en casa?- ¿A la una de la madrugada?

¿Y dónde demonios puede estar a esta hora?

No vas a imaginar… no quieres imaginar…

De acuerdo, estás imaginando lo peor. Huye, Hermione, huye antes de que sigas haciendo el ridículo de tu vida.

-¡Le avisaré de inmediato que usted ha llegado!-

¿Qué? -¡No!- y oh Merlín, has asustado a la pobre criatura –No…- suavizas tu voz –No es necesario, es mejor que me retire-

-No puedo ama-

-¿Ah?-

-El amo ordenó que fuese informado en el momento en que usted llegara-

¿Acaso eres tan predecible?

-Oh…le has avisado ya, ¿cierto?-

El elfo te da la sonrisa más orgullosa que le cabe en su pequeña carita –Sí, ama-

Por Merlín, te lamentas, qué pequeño más eficiente.

...

...

Te sientas cerca de la chimenea, intentando recuperar el calor en tu cuerpo, y de paso, la cordura.

¿En qué estabas pensando?

Claramente, no estabas pensando.

Sólo a ti se te ocurre, Hermione Granger, venir tan tarde y esperar que él estaría aquí y…

-Hermione, buenas noches-

Saltas del gigante sillón.

-¿Señora Malfoy?- el corazón casi sale despedido de tu pecho -¿Qué hace despierta a esta hora?-

La bruja, que a pesar de ser de madrugada luce tan bien en su ropa de dormir, se acerca –Podría preguntarte lo mismo, querida-

-Sí, yo…-

-Draco me ha pedido que te entretenga hasta que él llegue-

Evitas el bufido poco agraciado de indignación -¿Entretenerme? ¿Así de ocupado se encuentra?-

Imaginas una orgía gigante, con mujeres exuberantes, litros de whiskey de fuego y otras cientos de barbaridades nada propias de ti.

¿Qué demonios te está sucediendo?

Esos no son celos. No son...

Bendito Merlín.

-Me temo que sí- se acerca aún más y se sienta a tu lado derecho –Ven, siéntate-

Y te sientas.

-Aprovechemos que estamos solas, he querido hablar contigo desde hace unos días-

Oh no. Sabías que esto de venir a lo improvisto iba a ser incómodo, pero no hasta estas bíblicas proporciones.

-¿Hablar?- actuar lo más naturalmente posible nada más no se te da -¿De qué?-

Su sonrisa de medio lado te hace darte cuenta de que ella sabe que tú sabes lo que ella quiere hablar.

-De cómo te sientes con todo esto, por supuesto-

Asientes. Pero no abres la boca. Tal vez si te quedas callada no dirás alguna monstruosidad.

-¿Cómo te sientes con todo esto?-

No es que no necesites exteriorizar tus sentimientos. Probablemente es justo lo que necesitas, pero ¿con Narcissa Malfoy de todas las personas? Hay límites en esta vida, y este es uno de ellos.

-No lo sé- optas por la respuesta más vaga –Aún no lo sé-

Ella asiente y voltea a ver al fuego –Cuando me casé con Lucius- oh no, enterarte de la vida privada de Lucius Malfoy va a darte arcadas –Apenas y nos conocíamos. Fue muy incómodo al inicio, pero yo estaba consciente de mí deber para con él, mi familia y mi nueva familia-

Y eso capta tu atención.

-¿Deber? ¿Cuál? ¿El ser una esposa sumisa y de paso, una vasija para rellenar?-

De acuerdo. No has sido muy sutil. Maldita sea, a veces deberías realmente pensar antes de abrir la boca.

-Así parece, ¿no es así?- ¿Cómo una mujer puede hablar tan serenamente de eso? –Pero es mucho más- suspira, y clava esos enormes ojos azules en ti -Draco no es Lucius, Hermione, siempre me aseguré de que nunca lo fuera-

Oh…

No, no lo es.

Si lo fuera…

Si él fuera una réplica de Lucius Malfoy, no estarías aquí. Mucho menos a la una de la madrugada, buscándolo.

-Date una oportunidad de conocerlo. A estas alturas, ¿qué puedes perder?- ¿la poca sensatez que te queda? ¿El corazón?-En el fondo, y tal vez un poco más allá, es un buen mago. Y él desea lo mejor para su familia, y ahora, tú eres su familia también-

Su familia…

La familia de Draco Malfoy.

Es una sensación alienígena y amotinadora.

-¿Lo ama? ¿A Lucius?- de acuerdo, ahora eres tú la que ha cruzado el límite.

Ella parece pensarlo un poco -A mi manera. Es el padre de mi hijo- te sonríe –Lo intenté, y hasta ahora, lo sigo intentando-

Y recuerdas sus palabras.

Me di cuenta que podía amarle. Y lo hice. Lleno de desperfectos, lo amé…

Te das cuenta del gran parecido que poseen Narcissa Malfoy y Molly Weasley. ¿Es algún rasgo propio que poseen todas las brujas cuando son criadas en el mundo mágico desde un principio?

¿La abnegación? ¿Esa entrega desproporcionada? ¿Esa testarudez de luchar por un matrimonio en el que no creyeron desde un principio?

Y sobre todo… ¿la tendrás tú? ¿Quieres tenerla tú?

¿Podrías siquiera honestamente intentarlo?

Dobby aparece con un ¡pum!

-El amo Draco ha llegado, ama-

La señora Malfoy asiente y por última vez se dirige a ti-¿Te mudarás pronto?-

El fuego de la chimenea comienza a molestarte, y el hecho de saber que Draco Malfoy está aquí… –Probablemente-

Ella asiente, y desaparece por la puerta.

Por todo lo que es sagrado, ¿qué vas a hacer?

...

...

En un mundo ideal, este tipo de situaciones se resolverían con un movimiento de varita. Pero ni siquiera la magia, esa que es real y no exclusiva de sueños profundos, es tan absoluta como para poder hacerlo.

Así que te armas de toda esa valentía que sabes (que esperas) está enclaustrada en algún escondrijo de tu persona.

Él aparecerá por esa puerta y…

-No sabía que la mudanza sería hoy, mandaré a los elfos por tus cosas-

Y él está aquí.

Santo Merlín.

-No me estoy mudando- encuentras tu gallardía y diriges tu mirada hacia él –No he venido a eso-

¿Por qué tiene que ser tan atractivo?

¿Por qué?

Levanta su ceja de la forma más descarada y avanza hacia el sillón -¿Y qué otro asunto podría traerte a estas horas de la noche?-

-Yo…- no balbucees, maldita sea –He venido a darte las gracias, por lo que has hecho hoy-

No puedes descifrar su rostro estoico que pareciera expresar sólo nada, y nada más.

-Fue parte del trato-

-No, no lo fue- te levantas, porque esto de ser la única sentada te hace sentir aún más vulnerable –No sólo le has dado la oportunidad de defenderse. Prácticamente le diste su libertad-

La directora MgGonagall como Juez Supremo garantizará eso.

Y no sólo ayudará a Ginny. Todas las personas a las que podrá auxiliar. El cambio que podría significar.

-Era absurdo solicitar un juicio cuando claramente iba a perderlo- se acerca y tu piel comienza a ponerse de gallina.

La realización cae cual jugador de Quiddtich sin escoba.

En un sólo día, un sólo día, prácticamente logró hacer algo tan radical como cambiar al Juez Supremo del Wizengamot.

-Fue… terroríficamente rápido, ¿no es así?-

Por fin una expresión se atisba en su rostro -¿No estás complacida?-

-No, no es eso- ¿cómo alguien puede hacer tanto y pensar tan poco de ello? -Estoy sumamente feliz, pero...- ahora tú te acercas, con más convicción y menos turbación de la que en realidad tienes -¿Realmente eres consciente de todo ese poder que tienes en tus manos?-

El silencio rige majestuoso.

-Te falta aprender mucho acerca de este mundo-

Odias ser llamada ignorante. Pero tienes que admitir, que en este caso, vaya que lo eres -¿Y qué es lo que no he aprendido?-

Pero si eres ignorante respecto a algo, pataleas, rasguñas y luchas para dejar de serlo.

-El verdadero poder en la política no es de aquél que sale al frente a dar un discurso, o cuyo rostro se publica en las portadas del Profeta- te está tomando en serio, y te lo está explicando –Sino de aquellos que lo respaldan, aquellos que le dieron el poder en primer lugar-

Como la política muggle.

La naturaleza humana se expresa cuantiosa en magos y brujas.

-Ustedes decidieron poner al actual Ministro donde está- no, no es miedo lo que sientes, sino una mezcla de fascinación y…

¿Incredulidad?

¿Asfixia?

-Ustedes- no estás segura quiénes son, pero sí de que Draco Malfoy está entre ellos –Pactaron la ley matrimonial, la permitieron, la promulgaron-

Su sonrisa de medio lado, su maldita sonrisa de medio lado lo confirma todo.

Por Merlín.

-Sabía que serías lo suficientemente perspicaz-

Te sientas, porque la realización de todo lo que ello implica es una roca que te ha aplastado, dejándote sin aire.

Ellos… él…

Él…

-¿Por qué? ¿Por qué una ley tan absurda?-

Te observa con esos hipnotizantes ojos grises, que te derriten, te enfurecen, te lo hacen todo.

-Es muy tarde para hablar de ello- suena un poco exasperado.

-No- vuelves a levantarte y esta vez, traes a una fuerza furiosa y arrebatadora contigo –Me lo dirás, porque merezco saberlo. No me moveré de aquí, y tú tampoco, hasta que me lo digas-

Se cruza de brazos triunfante –Eres una bruja demasiado necia-

Y eres tú, ahora, la que lo mira triunfante –Así me elegiste, ¿no es así?-

Porque, no, no eres tan ignorante.

Ni tan ingenua.

Si tuvieron el poder de decidir una ley matrimonial, por cuales sean fueran las razones, probablemente también tuvieron el poder de elegir a quién desposarían.

Es atroz.

Es espeluznante.

No sabes si sonrojarte o dejar que la tierra te trague.

-De todas las brujas de origen muggle que había disponibles, eras el menor de los males-

¿El menor de los males?

Maldita serpiente.

Maldito.

La indignación fluye por cada fibra en tu ser, pero no perderás la cordura.

-¿Qué había disponibles? ¿Nos eligieron por catálogo como meros objetos?-

Por supuesto que lo hicieron. Malditos sangre pura.

Malditos.

-No todos tuvieron esa oportunidad-

¿Cómo iban a darle la oportunidad de elegir con quién se desposarían a todos y cada uno de los implicados?

Al parecer, fue el privilegio de unos pocos.

-Me imagino que no- es picoteo de abejas africanas –Y dime, ¿de quién fue la brillante idea de casar a todo el mundo mágico contra su voluntad?-

Se pasa la mano por su estúpido y perfecto cabello.

-No vas a dejarlo ir, ¿cierto?-

La mirada que le das lo dice todo.

Bufa exasperado y se dirige a un pequeño servicio en el otro lado de la habitación.

Lo ves servirse algo muy parecido a whiskey de fuego.

-Debes jurar, por tu honor y todas esas idioteces en las que crees, que no repetirás una palabra de lo que aquí escuches con nadie más-

El líquido baja por su garganta. Y lo ves sostener el vaso de cristal, con sus dedos largos y blanquecinos.

-Yo jamás confiaría en tu honor, y mucho menos en todas esas idioteces en las que tú crees-

Vaya.

Hasta que por fin sacas a la leona que traes dentro.

Él sonríe –Por algo te nombraron la bruja más inteligente de tu generación-

Pierdes la paciencia.

-Escúpelo, Malfoy-

-¿Así de enojada estás? Vaya- abandona el vaso ya vacío y de nuevo, cual predador que ha divisado su presa, se acerca sigiloso pero decisivo –Ciertamente te favorece-

Pero no. Esta presa no a va a ser cazada el día de hoy.

Hoy, tus piernas no van a gelatinizarse.

Hoy, eres más que sólo una bruja, más que una mujer con hormonas, deseos, debilidades y confusiones de toda índole.

Hoy, eres tú, yquieres respuestas -¿Por qué una Ley matrimonial?-

Él comprende que hoy no vas a ceder.

Y ruegas que mañana tampoco.

-Tu palabra, Hermione-

Odias que diga tu nombre. Realmente lo odias –Lo prometo- masculles.

Él asiente, y se vuelve a alejar.

-Antes de que el Señor Oscuro iniciara su primera guerra, el Ministro de Magia y sus allegados de aquél entonces financiaron una investigación que debía mantenerse secreta- se sienta en un sillón diferente.

-Desde hace muchas generaciones- continúa –La cantidad de squibs no sólo se ha incrementado de forma alarmante, sino, la magia de cada nuevo mago sangre pura, pareciera…- su rostro denota una rabia contenida que te asusta –Diluida-

Lord Voldemort era un mestizo.

Harry es un mestizo.

Severus Snape era un mestizo.

Son los magos más poderosos, sin contar a Dumbledore, que has conocido.

-Durante la segunda guerra, la información comenzó a salir a luz, al menos en los círculos más altos, pero…- la sorna que emite es innegable –En aquél momento, habían asuntos más apremiantes qué atender-

Asientes.

Las piezas comienzan a encajar, una a una.

-Y lo han mantenido en secreto, porque ¿no quieren que se sepa que un sangre pura es menos poderoso que un mestizo o un hijo de muggles?-

Se levanta colérico.

Hasta ahora no lo habías visto perder así la compostura -¿Menos poderoso? No- es intimidante, mucho –Pero innatamente, ustedes poseen muchísima más facilidad de conexión con la magia que llevan dentro-

Puedes percibirlo.

Su frustración.

Su rabia.

La impotencia.

-Tenemos que esforzarnos el doble, el triple, mientras ustedes…-

Y ahora comprendes tantas, tantas cosas.

¿Qué sentirías si algo con lo que fuiste destinado a tener siempre, se le diese mejor a alguien que ni siquiera supo que existía?

No justifica el odio ni los prejuicios, y mucho menos el 'sangre sucia' pero…

Comprendes un poco.

O eso esperas.

Notas cómo reprime la explosión de carácter, y con voz forzada continúa-De esta forma garantizamos que la siguiente generación posea ambas cualidades-

La renovación en su magia por parte de un nacido muggle, y ser consciente de ella desde un principio, cual sangre pura.

Asientes.

Necesitas sentarte.

-¿Y por qué no decírselo a todos? ¿Por qué no hacer campañas de concientización? ¿Por qué no…?-

-Vamos- te interrumpe con un cinismo que cruje -¿Realmente funcionaría? ¿Crees que con sólo decirles lo que necesitan hacer, una población entera va a hacerlo?-

No. Por supuesto que no.

Los muggles saben que deben ahorrar agua, electricidad, reducir la cantidad de basura… y aún así, no lo hacen.

Entiendes.

Sabes que es necesario.

Pero ser una víctima de ello… estar directamente involucrada… sufrir las consecuencias de cientos de años de sangre puras reproduciéndose sólo entre ellos…

-Comprendo el por qué de las cosas- sientes la pesadez de la noche sobre tus hombros –Pero, aceptarlo…-

-Tampoco ha sido un campo de flores para mí-

La responsabilidad que él debe cargar no es fácil.

El dejar una niñez entera de doctrinas y dogmas para reemplazarlas por todo esto, no puede ser fácil. De ninguna manera.

Y el hecho de que esté tomando cartas en el asunto, de formas tan radicales, te demuestra que es algo que realmente le preocupa.

Y no sólo va a quedarse sentado viéndolo pasar.

Están haciendo algo al respecto.

-Gracias, por decírmelo todo-

Se levanta y te recuerda todo lo que él implica.

-Debo irme- medio tartamudeas.

De pronto tienes miedo. De pronto todo esto es muy real. Necesitas unas horas de insomnio solitario para poder sopesarlo todo.

-Es muy tarde, quédate-

Las mejillas se te vuelven rojo escarlata.

Quedarte implica muchas cosas.

Y al final sólo una, tan calcinadora como ninguna.

-¿Es una petición? ¿O una orden?-

Su maldita sonrisa de medio lado va a matarte –Ambas-

-No creo…- la gelatinización de piernas regresa recargada y más devastadora que nunca –No creo que sea buena idea-

-¿De verdad te molesta tanto estar casada conmigo?- lo miras aproximarse, y oh Merlín, esto no va a resultar en nada, nada bueno -¿O sólo es un reflejo tuyo, el quejarte por todo?-

¿Ah?

Tú no te quejas por todo.

¿Cierto?

-¿Te he tratado mal?-

Recapitulas cada una de las escenas en tu mente y…

-No- casi susurras -No lo has hecho-

-¿Entonces?- la frontera entre ambos desaparece, y aquí viene, su olor, su presencia, su electricidad mortificante -¿Por qué esta manía tuya de querer salir corriendo?- susurra ahora él, con sus dedos fríos tocando tu mejilla.

Es terremoto de onceavo grado.

-No lo sé- titubeas.

Y por supuesto que lo sabes.

Es caer redondita en un abismo sin fondo.

¿Cómo no vas a titubear?

Sus dedos pasan de tu mejilla a tu cuello...

No.

Doceavo grado. Destrucción total.

-Es tarde, debo…-

Ahora viajan de detrás de tu oreja, a tu nuca. Sientes la suave y firme fuerza de su mano llevar tu cabeza hacia adelante.

-Quédate- susurra contra tus labios.

Quédate…

El cielo se parte en dos. Eres la que ya no es coherente.

Cierras los ojos. Últimamente, ¿cuándo ha importado algo más?

Sellas la tortuosa cercanía.

Y lo besas.

...

...

La efervescencia de esta pasión que te explota en el cuerpo no contiene límites. No conoce fronteras.

Cualquier recato, cualquier obstáculo mental es allanado por el ímpetu que te consume.

Besas a Draco.

No Draco Malfoy.

Ya no.

Sólo Draco.

Lo besas, lo tocas, recorres su cuerpo con tus dedos vehementes.

-Hermione…- es éxtasis, tu nombre en sus labios –No volverás a irte. Nunca-

¿Es la excitación la que habla? ¿Es…?

-Nunca- gimes.

Es la pasión la que habla. Pero no tiene relevancia ahora.

Y si ya es Draco, sólo Draco, entonces tú eres Hermione. Sólo Hermione.

Están sobre del sillón, y será un milagro si no termina hecho polvo.

Te fascina su fuerza, la masculinidad que brota de su mandíbula, de sus hombros, el ancho infinito de su espalda.

Y a horcajadas, te adueñas de sus muslos, te adueñas de su porte.

Está sorprendido.

Nunca habías emanado tanta locura como ahora –No te detengas- No. No lo harás. ¿De dónde viene tanta ceguera y arrebato?

No lo sabes. O tal vez sí. Pero no te importa.

Mandas al vacío tus inseguridades, tus miedos, el por qué de todo.

Te adueñas de su rostro, de sus labios, y cada aliento que tiene para ofrecer lo vuelves tuyo. Lo vuelves de ambos.

Y él se detiene. Por un segundo de suplicio, te usurpa de sus labios.

Sé mía-

Él…

Me di cuenta que podía amarle. Y lo hice. Lleno de desperfectos…

Lo amé.

De una infinitud que nunca se detiene…

-Lo soy- miras su ojos vastos, de tifón gris e inclemencia-Lo intentaré-

Y es aquí, en este momento, de horas que se vuelven días y días que conforman eternidades, cuando él entiende lo que estás prometiendo.

Lo que has decidido.

Y tú también lo entiendes.

Por Merlín, lo entiendes muy bien.

Lo besas y oh sí, lo besas por todo lo que es hermoso, por todo lo que es catastrófico. Por todo y nada y más.

-Ven aquí…-

Toma tus glúteos con sus largos dedos y te deja caer.

Te penetra con una fuerza que te quiebra en dos.

Que te hace ver estrellas de mar en el desierto de arabia.

-Draco…-

La invasión es triunfo.

Lo conquistas.

Tomas el control de tus propias caderas, tus muslos, tu impulso y tu caída.

Es…

Es asedio…es asalto…

Es…

-¡Ah!- maldices, gritas –Por Merlín, es…- alabas, imploras.

-Vamos- te gruñe, excitado, falto de sí mismo –Tómalo, Hermione- sus manos se apoderan de tus caderas, obligándote a dejarlo llegar aún más dentro.

Y dulce señor.

Lo haces.

Lo tomas dentro. Lo dejas tomarte.

El hormigueo sube y lo deja todo en cenizas que abrasan…

Y rasgan…

Arremeten…

Aquí…

Por todo lo que es…

Aumentas la fuerza, la velocidad de tus muslos.

Tomas sus hombros y los usas para impulsarte con toda la fuerza que conoces. Que creías no sería posible.

Arriba… abajo…

Más…

Un poco más…

Arde… desgarra

Es…

La ola rompe.

Oh señor.

Te rompe.

Los rompe.

Lo escuchas gemir y…

Es un rascacielo.

...

...

-No quiero quedarme dormida- le susurras, con tus párpados a punto de cerrarse.

Crees verlo sonreír, pero no estás muy segura -¿Hasta para eso eres testaruda?-

Suspiras y no puedes evitar sonreír como tonta.

Lo sientes acercarse a tu cabeza que descansa sobre la almohada de la cama, mientras disfrutas del calor de su cuerpo y la frescura de las sábanas.

-Hasta para eso-

Ahora crees que sí lo has visto sonreír. Un poco, al menos.

-Te veré en la mañana- susurra contra tus labios. Y luego los besa.

Tus párpados por fin se cierran.

...

...


Me gusta mucho escribir los diálogos de Harry y Hermione. Fluyen fácilmente, y me atrevería a decir que en esta historia, él es la voz que hace a Hermione entrar en razón.

Las interacciones de Draco/Hermione no han sido tantas como me gustaría. Pero ya en el próximo capítulo, serán las principales. Primero había que preparar el terreno, o Hermione saldría corriendo en cada cambio de escena.

De verdad espero que tanta espera haya valido aunque sea un poquito la pena. Me gustaría actualizar más seguido, pero de verdad que no me es posible. Lo único que realmente puedo prometer, es que no voy a abandonarla. Terminaré este fic así tenga que tener una lucha sangrienta y a muerte con un dragón.

Muchas gracias a: Lizzie67, vivis weasley, Loony, draconian, luna-maga, Holly90, Parvy en las Nubes, belll29, lolilla, AlexiaRiddle, Misao Koishikawa, escarlatagranger, silviota, Gigibv, , liebre-shindo, Londony, daniieLa maLfOy, Sabaana, ShaDark, natisluna, Sobeyda , anakaulitz, Marce, Nini Snape, Mira Black-Lupin, negrita28Malfoy, Caperucita Gris, Rose-WeasleyPF, Temis Night, MRS Taisho-Potter, betzacosta, Serena Princesita Hale, Possessmyheart, beautifly92, CGinny, Gin-Kamelot, Saki, Lucie, MaialenKokoro, luls, eddysfer, alemafoy, DanGrint, RoseBlack-Malfoy, adrmil, 02, tere, harryandale, Maki-Chan x3, adriiana'c, luita, belial master of death, Cathy Jane Malfoy, Nancily, Valeria, MoRFiNa, . sOniiTa., Virginia Evans Cullen, Mariann¸ Ellie Muse, kary24, JustPiyoko, Mokroie por sus motivadores, quita aliento y preciosos reviews. Woow, de verdad, woow, me honran muchísimo :)

Que tengan un muy feliz noviembre. El mío estará lleno de servicios y, probablemente igual que ustedes, exámenes y más exámenes. Pero bueno, qué le vamos a hacer :(

De nuevo, mil gracias a todos por su apoyo, son ustedes los que hacen posible que esta historia exista :)

¡Besos a montones!

Sari (Dulce Invierno)