Título: Un poco de normalidad
Claim: Manjoume Jun/Tenjouin Asuka/Jim Crocodile
Notas: Situado después del duelo Manjoume vs Amon y antes del final del torneo Disclosure.
Rating: T
Género: Romance/Humor
Tabla de retos: Frases
Tema: 3. ¿Qué tiene él que no tenga yo?
La situación parece extrañamente irónica y hace que de vez en cuando Manjoume se pregunte si no está en alguna clase de deja vu o un mundo diferente, de ésos en los cuales Juudai siempre se empeña en envolverlos. Sin embargo, el constante impacto de la brisa marina en el rostro le indica que lejos está todo aquello de ser un producto de su cerebro, que parece haberse rebobinado justo al momento exacto en el que vio a Asuka con Jim por primera vez, charlando animadamente a varios metros del faro, donde de nuevo él se encuentra escondido.
Es el mismo lugar, la misma hora, un día distinto. La única diferencia que lo hace suponer que no es un tormento eterno o el juego de algún ser malvado buscando burlarse es que además de él, también Fubuki los observa atentamente, dispuesto a brindarle su opinión profesional sobre el asunto. Llevan algún rato callados y el hombre a su lado suele asentir con la cabeza de vez en cuando, murmurar cosas incomprensibles y reír como si le estuvieran contando un chiste graciosísimo que él no puede alcanzar a entender, cosa que lo desanima sobremanera, pues aunque todavía no le ha dado su opinión, sus solas expresiones faciales le dicen lo suficiente, le dicen que sus suposiciones son bastante más ciertas que el pronóstico del clima.
—Bueno, a Jim le gusta mi hermanita, de eso no cabe duda —dice el castaño, con todo el aire de un profesional, llevándose la mano al mentón sin dar muestras de que aquello le desgrade en absoluto—. Pero, Asuka... —su expresión concentrada se acentúa y voltea de nuevo para mirar a su hermana, una silueta borrosa en la lejanía, jugando con el cocodrilo.
—¿Tenjouin-kun...? —bueno, pudo soportarlo de Juudai por situaciones especiales, porque de alguna manera tiene un imán para atraer a las personas, porque Asuka lo conoce desde años. Pero Jim es relativamente nuevo en su vida y aparte, él, Manjoume Jun, ha insistido durante años, ¿para obtener qué?
—No lo sé —se encoge de hombros el mayor de los Tenjouin, sonriendo a modo de disculpa, cosa que no disminuye las ganas de matarlo que tiene Manjoume, quien ha depositado grandes esperanzas en su diagnóstico fallido—. Mi hermanita es muy impredecible en esas cuestiones, pero es cierto que él le cae bien. Nunca la había visto llevarse tan bien con nadie antes.
Como para acentuar esta particularidad, en ese momento a la mujer se le ocurre comenzar a reír bajito, cosa que parece tan irreal como si el mundo se hubiese volteado. Manjoume deja escapar un bufido cuando escucha ésto y piensa que es mejor rendirse de una buena vez, pues recuerda todos sus intentos fallidos, todo lo que luchó para siempre conseguir la misma respuesta. Fubuki, al ver esto, niega con la cabeza en señal de desaprobación, pues nunca le ha enseñado a su alumno a que rechace un reto, no es apropiado para Manjoume Thunder, quien regresó del mismísimo infierno como una mejor persona.
—¡Oh, vamos, no te desanimes! ¡Todavía no has perdido! —en realidad, tiene razón. Nadie ha perdido, nadie ha ganado y quizás nunca suceda, por cómo es su hermana, pero eso no le quita las ganas de ayudar, a pesar de que sabe que sus esfuerzos podrían continuar siendo en vano—. ¿Por qué no tratas de conocer a Jim mejor primero? Puedes preguntarle casualmente que piensa de mi hermanita y si te dice algo que no quieres oír... ¡Zas, lo retas a un duelo y ganas! ¡Asuka quedará encantada!
Es cierto que es muy bueno en los duelos, sus constantes victorias, no sólo ahí en Duel Academia sino también en el Norte, donde tuvo que luchar con un deck extraño e incompleto, lo prueban. Sin embargo, no se siente nada confiado ante un extranjero, elegido por su escuela para representarlos, el mejor entre los mejores. No se siente nada confiado porque recuerda su derrota contra Amon, la humillación sufrida cuando tenía toda la ventaja y más puntos de vida, un revés extraño que sólo puede justificar bajo la tonta fantasía de la trampa. No, Jim nunca haría trampa, como Amon, quien tiene unos ojos astutos y sabe cómo manipular a la gente. Jim nunca le haría trampa, se pararía enfrente de él con todo el semblante de alguien honesto —sonriendo quizás por la emoción— y tendrían un duelo justo y necesario, regido sólo por las reglas del azar y la estrategia, donde él sabe se defiende bastante bien.
Un duelo suena bastante bien, pero primero tiene que averigüar sus intenciones, aunque no se le de exactamente bien charlar con gente nueva y sea bastante hosco hasta con sus amigos. Un duelo sería lo ideal, contra aquél deck de fósiles y cartas extrañas que de sólo pensarlo le encienden una chispa de emoción que no había sentido desde su derrota, una chispa de emoción que poco a poco va sacándolo de su letargo, en el cual todo es gris y absurdo, nada digno de su esfuerzo.
—¡Muchas gracias, maestro! —afirma, con los ojos brillantes por la emoción y sosteniendo las manos del castaño, que le corresponde en el mismo grado, sonriendo al ver a su alumno más prometedor de regreso—. ¡Voy a seguir sus consejos y hablaré con él! Y si se atreve a decir algo inapropiado sobre Tenjouin-kun... —su semblante se oscurece mientras busca con la mirada al objeto de todos sus problemas, ahora ya desaparecido del lugar donde estaba antes pues seguro Asuka y él han ido a tomar algo.
—¡Ésa es la actitud! Ve a por ella, ya verás que con mis consejos todo saldrá bien —Fubuki deja escapar un guiño que casi hace parecer ciertas sus palabras, siempre demasiado optimistas para la situación—. Además, si te digo la verdad... Te prefiero a ti como mi hermano, ¿lo sabes?
—¡Maestro! —si Manjoume ya estaba conmovido, con dicha afirmación sus ojos amenazan con llenarse de lágrimas, mismas que desaparecen con una velocidad de vértigo cuando ve una sombra conocida a escasos metros de donde están sentados (dos metros quizás), mirándolos de hito en hito con los brazos en jarras y el ceño fruncido.
Al parecer Asuka ha escuchado todo y no le ha hecho nada de gracia por cómo los observa, rompiendo el emotivo momento al preguntar:
—¿De qué están hablando, hermano? Espero que no sea de nuevo de tonterías —ambos saben muy bien a qué se refiere con tonterías, cosa que sólo logra que pasen saliva, repentinamente asustados de que sus planes vayan a fracasar o que sean castigados con una semana de silencio.
—D-de nada, hermanita, de nada —tartamudea el mayor de los Tenjouin, alzando los brazos como si eso pudiese protegerlo de la mirada asesina que le lanzan los ojos dorados, tan añorados internamente en sus días de oscuridad. Sin embargo, de nada sirve el intento cuando Manjoume exclama, de manera lastimera y delatándose totalmente.
—¿Qué tiene él que no tenga yo?
A lo cual Asuka sólo responde haciendo oídos sordos, pues no quiere ni saber qué están pensando esos dos, cuyas locuras no conocen límites humanos.
