3
NORAD
El traqueteo del tren subterráneo era el único sonido destacable que les acompañó durante las largas horas de viaje. Mientras aguardaban llegar a destino, el capitán Rhodes les explicó, de manera detallada y concisa, la naturaleza del sitio al que se dirigían: el NORAD.
Ubicado en Cheyenne Mountain, en el estado de Colorado, el complejo militar se fundó el 12 de mayo de 1958. Entre sus múltiples funciones, explicó Rhodes, estaba la de proveer de defensa y control aéreo a toda Norteamérica.
-La comunicación global, la detección, validación y alerta de posibles ataques extranjeros con misiles balisticos hacia nuestro país… abarcando detección continental y proveyendo alerta en tiempos de paz en caso de que el espacio aéreo estuviera comprometido… Todo eso, se monitorea o controla desde el NORAD – les informó – Lo que les estoy contando no es secreto alguno; lo sabia la mitad de la población civil de este país, incluso antes de que el mundo se fuera a la mierda.
-Es interesante. Yo solo oí del lugar por las películas, nada más – comentó Gunn.
Rhodes resopló.
-Películas. ¡Ninguna cuenta bien las cosas como son! Todas son idioteces exageradas por esos patanes de Hollywood. ¡Lo bueno de este Apocalipsis zombi es que barrió con todos esos parásitos de una!
Kate carraspeó. Tenía una pregunta.
-¿Por qué fue creado el NORAD?
-Una muy buena pregunta y muy inteligente – Rhodes la felicitó – Fue como respuesta a la amenaza de bombardeos de la ex Unión Soviética. Se temía que los rusos podrían atacar Estados Unidos y Canadá, y fue por eso que se creo el NORAD, para evitarlo.
El capitán continúo con su charla educativa. Durante la Guerra Fría, el centro empleó a 250.000 personas para trabajar en él. Después de la aparición de misiles intercontinentales, se construyó un sistema especial de advertencia global para detectar, rastrear e identificar lanzamientos.
-Por supuesto, esta crisis puso patas para arriba todo eso y mucho de nuestro equipo técnico ha tenido que reacomodarse para la situación en la que estamos inmersos, pero NORAD funciona bastante bien en la actualidad como Cuartel Central de operaciones. Además, su ubicación bajo tierra provee uno de los puntos más seguros de toda Norteamérica… En estos momentos, lo mas que se puede pedir.
Ángel escuchó toda la charla del militar sin el más mínimo interés. Hacía horas que solo pensaba en Buffy, en el reencuentro entre ambos.
Había muchas emociones implicadas en ese deseo de volverla a ver, pero una de ellas era el patético intento, lo sabia, de seguirse aferrando a una vida que ya no volvería jamás. Un pasado perdido en el tiempo.
Buffy era sinónimo de Sunnydale. De una existencia sencilla, previsible. De noches de patrullaje por algún cementerio, de alguna pelea contra otro vampiro y de besos, abrazos y contemplar la luna y las estrellas juntos sobre la fresca hierba.
Buffy…
Nunca pensó que la extrañaría tanto.
Nunca jamás temió tanto por su vida como ahora. Ni siquiera cuando perdió el alma y se convirtió en el despiadado Ángelus.
Buffy… su Buffy.
Ángel suspiró. Rhodes continuaba hablando del NORAD. Desvió la vista del capitán y la dirigió hacia la ventana más cercana, observando pasar velozmente a medida que el tren avanzaba, el inmenso túnel que los rodeaba.
En realidad, kilómetros y kilómetros de túnel que los rodeaba.
¿Por donde estarían en aquellos momentos? Se imaginó la superficie de los estados que cruzaban (Nevada, Utah) sin duda alguna, arrasada e infestada de miles, millares de zombis y sintió vértigo.
¿Hasta qué parte olvidada de la mano de Dios se había extendido la plaga? ¿Existiría algún día una solución a esta amenaza?
Esos y muchos más pensamientos lo acompañaron todo lo que duró el trayecto hasta la llegada, finalmente, al NORAD.
-Hogar, dulce hogar – dijo Rhodes irónicamente, una vez el tren se detuvo en una inmensa galería subterránea – Caballeros… señorita. Bienvenidos al NORAD. Cuidado cuando bajan.
Las puertas del vagón se abrieron. Ángel descendió primero a una amplia plataforma dividida en varios andenes.
…Y en uno de ellos, el más cercano, ella lo esperaba.
